Oh My Baby!

¡Sigo viva! Lo sé, no he actualizado en muuucho tiempo, más explicaciones abajo. Ahora les dejo el captítulo, gracias por leer!!!

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Cap. 9. Frattura

Había pasado los cinco mejores días de mi vida… o al menos eso me había parecido en todo este tiempo de relajación y descanso. Y aunque pasaba demasiadas horas en las sesiones del congreso, no estaba tan mal. Desde que había llegado me la había pasado inmersa en el congreso. El primer día asistí a la inauguración del congreso y después a un curso de "Cuidados intensivos neurológicos". Allí me reencontré con algunos antiguos amigos de mis años de estudiante. Algunos de esos reencuentros me resultaron gratos, otros no tanto… sobre todo uno. Lo que me gustaba de todo esto era que Edward estaba cumpliendo su palabra y me daba mi espacio.

Pasaron los días y me dividí entre conferencias sobre Neuropatología, Neurocirugía Funcional y Estereotaxia, Ateroesclerosis Intracraneal, Esclerosis Lateral Amiotrófica y talleres de Técnicas espinales avanzadas y una muestra de una Cirugía Raquimedular.

Salí de mi última sesión del día y tras escuchar por varias horas una conferencia sobre la Espina bífida me sentía terriblemente agotada. Eran cerca de las cinco de la tarde y me moría de hambre. Antes podía pasar horas sin probar bocado, pero desde que tenía que comer por dos, esos malos hábitos eran historia.

Fui hasta el comedor y de reojo vi al resto de mis compañeros de trabajo. La mirada de Edward estaba fija en su plato y parecía evitarme. Desde nuestra llegada al hotel no había podido hablar con él, aunque a veces sentía que me evadía. Al parecer me estaba dando mi espacio, o en el peor de los casos, ya se había arrepentido del trato.

Suspiré.

Lo ignoré y fui directo al buffet. Todo se veía tan apetitoso que no dudé en servirme un poco de esto y aquello. Ya me preocuparía después por mi figura, ahora lo importante era mantenerme bien alimentada.

- Miren nada más quién está aquí- escuché decir a una voz detrás de mí. Hacía mucho tiempo que no lo escuchaba y no lo reconocí al instante. Sin embargo, mi cuerpo se puso en tensión al escuchar cómo se aproximaba. En cuanto estuvo cerca percibí su olor y me puse rígida.

- James- susurré con espanto. Usé toda mi fortaleza para no soltar mi charola y parecer tranquila.

Se acercó un poco más a mí y me saludó con un beso en la mejilla. Con una de sus manos tomó mi barbilla y antes de que hiciera cualquier movimiento intentó besar mis labios. Me llené de espanto al sentirlo tan cerca que mis ojos se pusieron vidriosos y comencé a temblar.

- Ya veo que no me has olvidado- musitó con presunción, al ver que temblaba.

James había sido uno de mis antiguos compañeros de la escuela de medicina y para mi pesar, uno de mis ex novios. La relación había sido bastante fútil y terminamos antes de siquiera comenzar. Para James el sexo era la base de la relación y cuando me negué a acostarme con él, me abandonó sin siquiera decir adiós. Me había roto el corazón, pero no por los motivos que todo el mundo pensaba. Durante el tiempo que habíamos estado juntos me había sentido la mujer más infeliz del universo y mi autoestima había descendido hasta menos cien. Unos meses después inicié mi relación con Jasper y comprendí que las relaciones no eran como James me lo había hecho creer y sobre todo, que yo era una mujer y no un simple pedazo de carne. Cuando James se enteró de mi nuevo noviazgo se puso furioso. Y cuando se hizo oficial que vivíamos juntos, armó un tremendo escándalo.

- Así que me dejaste por esto.- reclamó señalando a Jazz. Para ese entonces Jasper ya estaba enterado de todo y sólo sentí como se tensaba a mi lado.

- Déjalo Jazz. Tú sólo ignóralo.- le había dicho, pero cuando me di cuenta ya era muy tarde. James se había abalanzado sobre Jazz y éste le respondió la agresión. En menudo lío nos metimos.

Al final los tres fuimos a dar a la oficina del director y por fortuna no nos expulsaron. Tanto el historial de Jasper como el mío era impecable, de modo que James se llevó la peor parte. Estuvo a prueba y lo pusieron a lavar el material del laboratorio de virología por tres meses todos los días. En cuanto se dictaminó el castigo James nos amenazó y juró vengarse.

Los dedos de James comenzaron a apretar mi mentón y con un manotazo me lo quité de encima.

- Tan femenina como siempre- expresó con sarcasmo James.

No lo perdonaría nunca. Cómo olvidar que me había golpeado al negarme a acostarme con él, que había intentado forzarme y cómo olvidar que casi lo había logrado. Esa mala experiencia nunca la olvidaría.

Hice una mueca y comencé a avanzar hacia la mesa donde se encontraban mis compañeros. Edward estaba de pie con una mirada furiosa. Quizá para otros la escena del bufett era el encuentro de dos "amigos cercanos", pero distaba de serlo. Mis ojos buscaron la mirada de Edward. Que no pensara lo que no era. Tenía los ojos llenos de duda y negué con la cabeza. Tomé asiento a su lado para sentirme un poco más segura.

- Bella- gruño en voz baja.

- Ahora no Edward- mascullé en un susurro. Sabía que tenía que darle explicaciones, pero ese no era el momento.

El descaro de James llegaba más allá de lo conocido y como si fuera amigo de todos se sentó junto a nosotros. Como el mentiroso que era les contó a todos que éramos amigos de la escuela de medicina y rápido se ganó a casi todos.

Uno a uno se fueron despidiendo hasta que James optó por marcharse al ver llegar a una de sus "amiguitas".

Una vez solos Edward no dijo nada y supuse que quería una explicación.

- Su nombre es James como ya sabrás- hablé colocando el tenedor sobre el plato.

- ¿Amigo tuyo? No le creí nada de lo que dijo.

Negué con la cabeza y por mi expresión Edward dedujo lo demás.

- Bien, si ya terminaste podemos ir a dar un paseo.

Salimos del restaurante y comenzamos a caminar hacia el hall. Lo último que quería era estar a solas con Edward, pero dada la situación, resultaba menos atemorizante que encontrarme con James de nuevo.

- ¿Y cómo te has sentido?- preguntó Edward mirando hacia mi vientre.

Ese gesto me tomó desprevenida y tragué antes de contestar.

- Bien, aunque todavía es muy pronto. Supongo que tendremos que esperar hasta los tres meses para ver su progreso.- Cerré la boca y me mordí la lengua al pensar lo que había dicho. ¿Qué clase de afirmación estúpida era esa de "tendremos que esperar…"? No, yo era la tenía que esperar.

Edward vio mi confusión y sonrió con simpatía.

- Me da gusto que te lo estés pensando- concluyó.- No olvides que ese bebé es tan tuyo como mío.

Se acercó a mí, me tomó de la cintura y me dio un beso en la frente. Sentí sus labios rozar mi piel, haciéndome estremecer. Por Dios! Qué tenía ese hombre que lo hacía tan irresistible. Sacudí la cabeza para deshacerme de esos pensamientos. Yo quería un hijo, no un esposo.

Me alejé un poco, no me gustaba sentirme vulnerable. Ese momento era tan extraño que no se me ocurrió nada para romper el silencio.

Me mordí la lengua para evitar meterme en más aprietos y sólo desvié mi mirada hacia el horizonte. La noche comenzaba a caer y la temperatura descendía poco a poco.

Caminamos unas cuantas calles sin dirigirnos la palabras hasta que me di cuenta de estábamos caminando sin rumbo.

- Eh… Edward- titubeé antes de decirle algo- sabes hacia dónde vamos, porque yo no.

Observé su mirada desconcertada y vi cómo giraba la cabeza en diferentes direcciones.

- No, la verdad es que sólo caminaba por caminar, me agrada estar contigo.- Admitió con una sonrisa deslumbrante.- Si deseas podemos regresar.

- No- protesté insegura- no quiero regresar aún.- La idea de toparme con James me revolvió el estómago.- A menos que tengas planes.

- Soy todo tuyo- comentó con gesto pícaro y no supe si reír o llorar. Puse los ojos en blanco y sonreí- De acuerdo Dr. Cullen, vayamos al parque.

Ninguno de los dos tenía idea de dónde estaba el parque, así que después de dar un par de vueltas sin sentido, preguntamos a los peatones. Estuvimos en los columpios al menos una hora, durante la cual no dijimos nada. Me balanceaba suavemente, aunque el silencio reinaba entre nosotros, pero no era incómodo. Por el contrario, parecía que habíamos encontrado una nueva forma de estar en contacto.

Era tarde y el frío se ciñó sobre nosotros. Edward me dio su suéter y se quedó con una playera de manga corta.

- Regresemos- propuso- no quiero que te enfermes y le pase algo a este angelito.- dijo al acercarse a mí, posando su mano sobre mi vientre.

En otras circunstancias me hubiera rehusado, pero esta vez él tenía razón.

- De acuerdo.

Llegamos al hotel y cada uno se fue a su habitación.

- Si ese tipo vuelve a molestarte, no dudes en llamarme.

Asentí con un gesto.

- Es en serio- insistió.- No quiero que corras ningún peligro.

- Está bien- concedí a regañadientes- Te llamaré. Gracias por el paseo.

No parecía muy convencido y fruncía el ceño. Nunca antes lo había visto así, pero apenas lo conocía.

Pasé la tarjeta por la ranura para abrir la habitación y cuando estaba a punto de cerrar la puerta, la mano de Edward me lo impidió.

- Espera- vaciló un poco- sería muy osado de mi parte quedarme contigo esta noche.

Mis ojos se abrieron como platos.

¡Ni pensarlo!

- Prometo no tocarte, si es lo que te preocupa.- bromeó- Ese tipo no me da buena espina y no creo ser capaz de dormir en toda la noche sin saber que estás a salvo.-añadió con seriedad- Puedo dormir en el piso, no tengo ningún problema con eso. Sólo quiero saber que estás bien.

Las palabras de Edward me dejaron desarmada. Estaba preparada para todo, menos para eso. Una parte de mí estaba molesta por actuar de manera sobre protectora, mientras que la otra, agradecía su preocupación.

Ganó la última.

Me le quedé mirando fijamente sin saber qué decir.

- De acuerdo- acepté- pero nada de trucos- le dije mientras entrabamos a la habitación.

- ¿Trucos?- preguntó enarcando una ceja.

Cerré la puerta tras él lo miré fijamente.

- No te hagas, ya sabes- le dije con gesto amenazador- nada de trucos.

- Cariño, no haré nada que tú no quieras.- contestó sin el menor atisbo de sorpresa y se sentó en el sofá frente a la televisión.

Puse cara de indignación al ver su reacción pero ya era tarde para hacer algo. La presencia de James también me inquietaba y no lo quería cerca, aunque eso implicara que Edward durmiera en la misma habitación que yo.

-Voy a darme un baño- le anuncié mientras parecía ver la televisión animadamente- Si suena el teléfono no contestes y nada de abrir la puerta si alguien viene- lo amenacé- No quiero que nadie sepa que estás aquí, menos que te quedaras a dormir.

Me metí a la ducha pensando en que estaba cometiendo un terrible error. Edward era muy amable, pero dadas nuestras circunstancias lo mejor era no complicar más las cosas. Salí de la ducha con la pijama puesta y me subí a la cama. Edward se había acomodado en el sofá-cama de la habitación pero seguía viendo la tv.

- Pensé que te habías vuelto sirena- comentó sin quitar la vista de la televisión. Se había quitado la camisa y andaba en pantaloncillos. ¿Trataba de tentarme? Puse los ojos en blanco y traté de dormir. Esa noche sin dudas sería larga, muy larga.

- ¿Te molestaría si apagó la luz?- Asintió con la cabeza sin siquiera mirarme y nos inundó la obscuridad. Los únicos destellos provenían de la televisión. Debía gustarle mucho ese programa. Me revolvía incómoda en la cama. No supe hasta qué hora logré conciliar el sueño, pero ni en mis sueños Edward podía desaparecer. A primera hora del día un retortijón me hizo correr a toda velocidad al cuarto de baño. Me senté cerca del excusado tratando de recuperar el aliento. Las náuseas volvieron, pero esta vez ya estaba preparada y sólo incliné la cabeza para seguir vaciando mi estómago. Escuché los pasos de Edward y moví una mano para indicar que no se acercara.

- Vete- De todas las personas que no quería que me vieran así, él era el principal.

Sentí como se acercó a mí y sujetó mi cabello.

- Esto también es mi culpa- susurro. No pude protestar ya que las náuseas arremetieron de nuevo. Cuando por fin terminé me recargué sobre la pared y tomé su mano. Aunque me costara trabajo admitirlo, me gustaba que estuviera junto a mí.

- Gracias, pero sabes lo que pienso- pronuncié rompiendo el encanto.- ¿Te importaría darme unos minutos?

Salió sin decir nada y sólo pude suspirar al ver que vestía lo mismo que había usado de pijama. Ese hombre de verdad que estaba acabando con mi autocontrol.

Me levanté del piso y enjuagué mi boca. Sentía el estómago vacío y a pesar de que acababa de vomitar mi estómago moría de hambre. Me lavé los dientes para deshacerme del mal sabor cuando llamó a la puerta.

- Ya casi termino- grité.

- Humm Bella- dijo desde el otro lado de la puerta.

- Maldición, ya casi salgo- si tenía tanta urgencia por usar el baño me hubiera dicho antes- ¿qué pasa?- pregunté asomando la cabeza por la puerta.

- Tenemos un problema- masculló llevándose una mano a su cabello.- es Emmett.

- ¿Le pasó algo? ¿Está bien?- pregunté preocupada. ¡Dios! Que se vistiera, mi autocontrol no podría soportar tanto. Miré mi camisón de seda y me cubrí con las manos al ver que me veía. Me sentí como una tonta, ni siquiera podía verme por completo.

- Nada de eso, él está bien- dijo sonriendo al ver mi reacción- aunque no sé si yo pueda decir lo mismo. Emmett está aquí.

- ¿Aquí? ¿Te refieres al hotel?- pregunté poniendo cara de susto. Negó con la cabeza y solté la puerta para que se abriera por completo.

- Hola Bells.- saludó mi hermano y me quedé de piedra viendo su mirada furiosa.

……. Continuará…..

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¿Les gustó? Sé que no es largo, pero ya llevaba muuuucho tiempo sin actualizar. Disculpas por eso, pero he tenido bastantes problemas tanto personales como laborales. Para quienes no saben, estoy haciendo mi residencia en un hospital con especialidad en neurología. Como imaginarán no me queda mucho tiempo libre y sumándolo a los problemas personales, sólo me queda tiempo para medio descansar. De verdad, mil disculpas por no haberles avisado pero tengo mil cosas en que pensar. Mil gracias a todas las que han seguido la historia. Claro que no la he abandonado y mucho menos me he olvidado de ella, es sólo que tengo algunos problemas para escribirla. Seguiré publicando, sólo espero su comprensión. Ya saben, espero sus comentarios para saber si les gusta cómo va y si alguien tiene preguntas puede enviarme un mensaje. Nos leemos pronto!!

Hachi Minuit