Los personajes de esta historia pertenece a la gran Naoko® y está basada en la novela pasión de una noche de alex ryder.
Capítulo 9
Nada
más sentarse en un tranquilo rincón del salón del hotel
apareció un camarero impecablemente vestido para tomar nota de
lo que iban a tomar. Darién pidió unas copas y luego quiso ver la
carta. La música y la luz, discretas ambas, estaban pensadas sin
duda alguna para que los clientes se relajaran, pero era inútil en
lo que respectaba a Serena. Estaba nerviosa y agitada.
Darién,
por su parte, seguía mostrando su habitual calma y seguridad. La
miraba provocativamente, sin apartar la vista de ella, como pensando
en lo que pronto iba a suceder. Aquella mirada no contribuía en
mucho a que se calmara. Él quizá hubiera ganado la partida, quizá
tuviera su noche de pasión asegurada, pero no tenía derecho a
mirarla con ese aire de satisfacción.
Cuando llegaron las copas
y la carta, Darién sonrió.
Gienlivet con agua mineral. Es
tú bebida favorita, si no recuerdo mal. ¿O lo pediste sólo para
impresionarme, como todo lo demás?
No tengo ni la
menor idea de qué estás hablando musitó Serena
cohibida.
Mentirosa.
¡No te atrevas a llamarme
mentirosa!
¿Y por qué no? preguntó Darién
elevando una oscura ceja como con sorpresa . Es exactamente
lo que eres sus ojos azules, medio enfadados medio divertidos,
la miraban desafiantes invitándola a contestar. Serena le devolvió
la mirada en silencio, así que Darién por fin suspiró y abrió la
carta . Bueno, no importa. Y ahora dime, ¿qué vas a tomar?
¿Quieres salmón? Estoy seguro de que cualquier chef hará
maravillas con el salmón fresco que se pesca por esta
zona.
La verdad es que no tengo hambre contestó
Serena recobrándose en parte . He perdido el apetito.
Bébete
la copa sugirió él con una tierna sonrisa mostrando una
compasión fingida y exagerada , quizá la recuperes sin
más consultas, Darién llamó al camarero y pidió salmón para
dos . Después de la cena, iremos a dar un paseo a lo largo
del río. Disfrutaremos del aire de la noche. Es el final de un
precioso día veraniego, y pronto saldrán las estrellas. Eso
debería ambientarte para el romance.
¿Romance?, se
preguntó Serena amargamente. ¿Era así como él lo llamaba? Bebió
un trago y volvió a dejar el vaso sobre la mesa levantando la vista
lentamente para encontrarse con su mirada desafiante.
¿Cuánto tiempo piensas quedarte en Reino lunar?
Pensé
que ayer había dejado bastante claro ese asunto contestó él
sorprendido . Esta parte de Inglaterra es perfecta. Sólo
necesita que alguien la traslade al siglo veinte.
Y ese
alguien vas a ser tú, ¿no es eso?
¿Y por qué no? se
encogió de hombros . Es lo que hago mejor. De todos modos, si
estoy aquí, es gracias a ti, así que no tienes derecho a
quejarte.
Tengo todo el derecho del mundo a quejarme
replicó . Si trataras a las mujeres con más respeto
en lugar de utilizarlas como si fueran meros objetos para
satisfacer tus instintos, nada de esto habría sucedido.
Puede
que tengas razón contestó él indiferente , pero en lo
que respecta a esas mujeres de las que tanto te preocupas... bueno,
sólo obtuvieron lo que se merecían. La mayor parte de ellas
jugaron y perdieron, pero ninguna se quejó. No hasta que apareciste
tú.
Apenas podía creer en lo que estaba escuchando. Sus
palabras eran tan duras que hasta Atila parecía un santo a su lado.
Era un arrogante y un engreído...
¿Me estás diciendo
que merecía que me trataras así? exigió saber
furiosa.
Digamos simplemente que en aquel momento yo lo
creí contestó él con calma elevando el vaso en un gesto
burlón de brindis . De todos modos, nadie salió herido excepto
tu dignidad, así que bebamos a tu salud.
Serena cerró los puños
con fuerza y luego contó lentamente hasta diez.
Creo que
voy a volver a Londres. Me marcharé a finales de esta
semana.
Darién se quedó pensando por un momento en lo que ella
había dicho. Luego sacudió la cabeza como para expresar sus
dudas.
Eso sería un grave error, Serena. Echarías por
tierra mis planes. Además, mira lo que pasó la última vez que
fuiste. Eras como un corderito entre los lobos.
Eso era cierto,
pensó Serena. Luego recordó a Circonia y dijo:
La última
vez que fui me dejé aconsejar por la persona equivocada, pero esta
vez no voy a ser tan estúpida.
Todo el mundo dice lo mismo
comentó Darién desdeñoso y con naturalidad , pero todos
vuelven a cometer los mismos errores una y otra vez. Confía en mí
añadió dándole unas palmaditas paternales en la mano ,
estarás mucho más segura quedándote aquí conmigo. Es mejor lo
malo conocido que lo bueno por conocer, como reza el dicho.
Serena
no había conocido el verdadero significado de la palabra frustración
hasta ese momento. No era habitual que se quedara sin argumentos,
pero aquélla era una de esas ocasiones. Era imposible discutir con
él. Si lo insultaba, simplemente sonreía y le devolvía el insulto
a la cara. Comenzaba a pensar que él quería ponerla nerviosa
deliberadamente. ¿Pero para qué?, se preguntó. ¿Es que buscaba
algo más que la mera sumisión física? ¿Era un sádico,
acaso?
No, se dijo. Eso era una estupidez. Había visto su lado
positivo, el lado bueno de su naturaleza. Tenía que ser otra la
razón. Comenzó a dar vueltas al vaso sobre el mantel y luego
levantó la vista y frunció el ceño suspicaz.
¿Qué es
exactamente lo que tratas de hacer aquí? No pretenderás rehabilitar
la casa de campo del duque para vivir en ella, ¿no?
¿Y
por qué no? sonrió . ¿Es que no sería yo un buen amo
de la finca?
Sería aburrido para un hombre como tú
sonrió desdeñosa . Imagínate. Sin Cardini, sin mujeres
jóvenes y guapas a las que engañar. No durarías ni un
mes.
Tienes razón sonrió y suspiró . Pero no
sería yo quien viviera allí. Tengo otros planes para esa casa
añadió poniéndose serio . Hace unos meses me encontré
con un par de hombres de mi antiguo regimiento. Eran sargentos.
Buenos hombres, duros y leales. Ahora son civiles, pero no querían
que se echara a perder su entrenamiento militar. Habían proyectado
montar un centro de aventuras. Es una idea que ya han realizado otras
personas antes, y funciona. Las grandes empresas multinacionales
mandan allí a sus jóvenes promesas y ejecutivos para que hagan
cursos sobre liderazgo y confianza en uno mismo. Me pidieron que
fuera socio suyo y que buscara un lugar para el emplazamiento. Esa
casa de campo está casi en el centro de una de las regiones
naturales más grandes que quedan en Europa. Es el lugar perfecto
para montar esa empresa.
Supongo que sí contestó
Serena después de buscar argumentos en contra.
Por
supuesto que sí aseguró él contento . Y se necesitará
a mucha gente para mantenerlo en funcionamiento. Naturalmente todos
serán vecinos del lugar y tendrán que vivir cerca añadió
mirándola con inocencia . ¿Te gustaría hacerte cargo del
catering?
¿Y qué hay de Reino lunar? preguntó
Serena ignorando su última pregunta . ¿Vas a comprar el hotel
de verdad?
Mañana vendrá un topógrafo de Inverness para
echarle un vistazo. Quiero ampliarlo y añadirle otras veinte
habitaciones.
¿Pero para qué? volvió a preguntar
ella confusa , si apenas da para pagar los gastos. Aquí no
vienen casi turistas, ni en verano. Si no hubiera sido por los
ingresos del bar durante los fines de semana, hace años que habrían
cerrado.
Eso es porque no hay nada que atraiga a la gente.
¿Por qué iba a querer alguien visitar un pueblo de pescadores en
declive? Al paso que va Reino lunar habrá desaparecido en el plazo
de veinte años.
Darién no estaba diciendo nada que los
habitantes de Reino lunar no supieran. Sin embargo les costaba
admitirlo.
¿Y tú vas a cambiar todo eso? preguntó
con una sonrisa irónica.
No te importará que lo intente,
¿verdad? respondió él con igual ironía.
Sólo si
dejas a Circonia en paz contestó decidida . He visto la
forma en que mirabas su casa. «Las mejores vistas de todo Reino
lunar», dijiste. No pararás hasta que le pongas las manos
encima.
Por un, momento Darién se quedó mirándola en silencio.
Pero no a ella, no. Era como si estuviera mirando a través de
ella... más allá... Serena sintió que se le ponía la carne de
gallina, pero de pronto el hechizo se rompió y sus ojos azules la
miraron directamente.
Tu vieja amiga no tiene nada que
temer, Serena. De hecho me gustaría poder asegurárselo
personalmente. Me gustaría que me llevaras a verla algún día.
Lo
haré confirmó pensando que le haría firmar cualquier cosa
que prometiera ante Circonia.- ¿Y entonces qué piensas hacer para
trasladar mi pueblo al siglo veinte?
Voy a convertirlo en
el centro de deportes náutico más elegante de todo el norte. Lo
tiene todo. Y tiene uno de los puertos más seguros de la costa
oeste, con espacio suficiente para ampliarlo. En tres años nadie
reconocerá el lugar.
¡No puedes estar hablando en serio!
exclamó Serena mirándolo y encogiéndose de hombros . Ya
hemos visto a esos turistas de fin de semana con sus preciosos yates
y fuerabordas. Llegan a puerto dando órdenes, pero se traen su
comida y su bebida, y no contribuyen en nada a la economía local.
Cuando se van, lo dejan todo lleno de basura. Los vecinos no van a
darte las gracias por eso añadió despectiva.
No
espero que lo hagan contestó él paciente . Pero no te
preocupes, no habrá turistas de fin de semana. Es a otro tipo de
gente a la que quiero atraer, a la gente que se queda. Altos
ejecutivos con sus familias. A ellos la paz y la calma que se respira
en Western Highlands les va a encantar. Pueden ir a pescar, a cazar o
a navegar, y todo con sólo salir por la puerta de casa.
Serena
estuvo a punto de reírse en voz alta .El problema que conllevaba
aquella idea era obvio.
¿Y cómo van a acudir al trabajo
todos los días esos «altos ejecutivos»? ¿Vas a construir también
una pista aérea? preguntó mordaz . Para cuando lleguen a
casa por la noche, será la hora de salir.
No tendrán que
acudir al trabajo todos los días respondió Darién con
calma . ¿Es que no sabes en qué tiempos vivimos? Esta es la
era de las comunicaciones. ¿No te das cuenta de que los ejecutivos
medios realizan tanto trabajo durante los atascos de tráfico con el
teléfono móvil y el ordenador portátil como en la oficina? Pueden
estar en contacto con su secretaria de Manchester o con su jefe de
ventas de Tokio en un instante. La era de las oficinas tiene los días
contados. Son caras y se llevan buena parte de los beneficios sonrió
observando su confusión . En Reino lunar habrá un centro de
negocios con tecnología líder. Tendrá todo lo que se pueda
concebir. Imagínate la cantidad de empleos que eso implica.
Aquello
la dejaba sin aliento. Darién podría ser todo lo que quisiera, pero
era un hombre con imaginación, de eso no cabía duda. Y era
indudable también que llevaría a cabo su proyecto. Si era tan terco
y tenaz con los negocios como con las mujeres, entonces el éxito
estaba asegurado.
Bueno, si presionas adecuadamente creo
que los vecinos levantarán una estatua tuya en el puerto comentó
con amargura . Me perdonarás si no asisto a la ceremonia de
celebración, ¿verdad?
Vamos, Serena contestó
volviendo a sonreír irónico , no seas tan aguafiestas. Después
de todo, si van a dar las gracias a alguien insisto en que tú
compartas el mérito conmigo. Si no hubiera sido por ti, yo nunca
habría oído hablar de Reino lunar.
No me lo recuerdes
musitó ella.
Serena permaneció tensa durante toda la
cena. Sólo picó algo de la deliciosa comida de su plato, y no con
mucho entusiasmo. Por suerte, Darién no trató de conversar con
ella, al menos eso era de agradecer. Le brindaba la oportunidad de
reflexionar. Aunque, pensándolo bien, quizá él lo estuviera
haciendo a propósito. Quizá la estaba dejando que se atormentara a
sí misma, que se regodeara en su propio sufrimiento. En el tema de
la venganza, los Winston no tenían nada que enseñarle.
Ella
nunca, nunca en la vida se había mentido a sí misma. Y si quería
seguir siendo sincera, debía confesarse a sí misma que la idea de
hacer el amor con él la excitaba. Podía intentar justificarse
diciéndose que lo hacía por su familia, para salvarlos de la
vergüenza. Pero sabía que esa argumentación era insostenible. Su
deseo de que él la poseyera una vez más era primitivo, demoníaco,
y no podía ignorarlo sólo porque no le gustara.
Aunque su
verdadero problema se presentaría después. Si él se conformara con
volver a Londres en cuanto consiguiera lo que había ido a buscar,
todo sería fácil. Podría seguir viviendo con la culpa. Pero él no
iba a marcharse. A juzgar por los grandiosos planes que había ideado
su propósito era quedarse para siempre. Y no quería que ella se
marchara. ¿Qué planeaba en realidad? ¿Es que creía que podía
disponer de ella como de una concubina personal?
Cuando
terminaron de cenar, en lugar de pedir café Darién la condujo de
vuelta al salón del hotel para tomar otro whisky.
¿Es
que pretendes emborracharme?
En absoluto, no creo que haga
ninguna falta. Tu expresión de resignación durante la cena ha sido
lo suficientemente elocuente sonrió irónico . Sin
embargo juraría que bajo esa expresión lastimera tu corazón late
furioso anticipándose a los placeres de esta noche.
Eres
insoportable. Eres la vergüenza de tu sexo contestó
despectiva mirando incómoda a otro lado.
Quizá admitió
él franco . No soy ningún ángel, pero al menos soy sincero...
No como otros. Yo nunca fingí ser lo que no era.
Serena
comprendió que aquello era una acusación y lo miró con
dureza.
Supongo que ahora volverás a hablar de Trixie
Trotter.
Darién le devolvió aquella mirada con otra aún más
dura.
No, estaba pensando en esa huida tan mal aconsejada,
mi querida niña. Recordaba la conversación que tuvimos cuando nos
conocimos por primera vez Serena se puso pálida, pero Darién
continuó hablando en voz baja . Fue hace sólo unas pocas
semanas, Serena. No puedes haber olvidado cómo empezó todo, ni las
mentiras que me contaste.
Serena se puso tensa en la silla. Era
consciente de las miradas de la gente, pero no le importaban.
¡Es la tercera vez que me acusas de mentirosa hoy! Y me molesta
mucho. O te disculpas ahora mismo o te... te...
¿Me qué?
preguntó elevando una ceja desafiante.
Serena se quedó
mirándolo por un momento, echó la silla hacia atrás, se puso en
pie y salió echa una furia por la puerta.
Darién la alcanzó en
el vestíbulo y, agarrándola con fuerza por el brazo, tiró de ella
hacia la salida principal y entró en la terraza. Una vez allí, la
hizo detenerse y la miró a la cara. Estaba enfadada y
ruborizada.
Está bien, cálmate, pequeña impetuosa. Me
disculpo. En lugar de decir que me mentiste debí decir que me
dejaste llegar a conclusiones erróneas. ¿Te hace eso sentirte
mejor?
¡No, por supuesto que no!
Entonces esto
quizá sí.
Darién tiró de ella y la besó con furia. La besó
con tal brusquedad que Serena permaneció inmóvil y atónita. Luego
recobró el sentido y trató de apartarse, pero no tenía fuerza en
comparación con él, así que dejó de luchar. Decidida a no
responderle mantuvo el cuerpo tenso y los labios rígidos, pero al
continuar el asalto comenzó a derretirse al calor de aquella
excitación apasionada. Sus piernas empezaban a fallar.
Al fin él
la soltó, la miró a los ojos y, para su propia mortificación, le
dijo cínico:
No sabes qué hacer, si dejarte consumir por
la ira o por el deseo. ¿No es cierto? Tu cabello rubio debería
haberme servido de advertencia. Ahora ya sé cómo enfrentarme a tus
rabietas. Creo que voy a divertirme enseñándote a
comportarte.
Eres despreciable replicó ella una vez
que hubo recuperado el aliento.
Y tú eres toda una belleza
contestó él solemne , sobre todo cuando te excitas
añadió elevando su rostro del mentón y obligándola a
mirarlo . Tu piel se ruboriza con un tenue color rosado y tus
ojos azules brillan con fuego. Eres una mujer muy hermosa, Serena
continuó en voz baja y casi ronca . Nunca había visto
unos labios tan deseables y tentadores como los tuyos.
De pronto,
Serena recordó. Fue como si una alarma sonara en su cabeza. Se
apartó y dijo despectiva:
Esa debe de ser una de tus
frases favoritas, ¿no? Ya la usaste conmigo en Londres. Supongo que
un libertino como tú, con tantas mujeres, a veces tiene fallos de
memoria.
No... sólo estaba intentando descubrir hasta qué
punto recordabas aquella noche en Londres explicó descarado
tomando su brazo y añadiendo : Y ahora vamos a dar un paseo por
el río y a averiguar qué otras cosas recuerdas.
Serena se
alegró de poder salir de la terraza. Había demasiados curiosos que
miraban en su dirección.
Puedes soltarme el brazo, no creo
que haya muchos sitios a los que huir.
Aunque el sol había
descendido en el cielo, la tarde resultaba agradablemente cálida. El
aire estaba perfumado de la fragancia típica de Western Highlands.
El río, ancho y rápido, corría por su curso lleno de recodos
descansando aquí y allá, ocasionalmente, en profundos y oscuros
remansos. La hierba estaba suave y fresca bajo sus pies. Caminaron
despacio corriente arriba. Serena se mantenía a distancia. Intentaba
evitar que él quisiera tomarla de improviso, allí mismo.
Caminaron
en silencio y, de pronto, bajo la copa de un enorme pino escocés, él
se detuvo y se quedó observando el paisaje. Serena dio un paso atrás
y lo miró con precaución. Lo sabía, se dijo. Sus hormonas estaban
listas y no podía esperar a la noche. Al fin él la miró con
aquellos ojos azules y ella tomó aliento.
¿Por qué me
miras de esa forma? exigió saber delatándose con el temblor
de su voz.
¿De qué forma?
La expresión de confusión
de Darién no iba a engañarla ni por un segundo. Era un truco.
Ya
sabes a qué me refiero. Es en lo único en lo que piensas, ¿verdad?
En tu cerebro sólo cabe una idea.
Sus ojos brillaron divertidos
y su ceño pasó de la confusión a la ironía sonriendo al
comprender.
A mí me parece que la única persona aquí que
sólo es capaz de pensar en una cosa eres tú. Primero me tientas en
la ducha, y ahora aquí, en el campo y a la vista de todo el mundo.
Eres una mujer muy promiscua, Serena Winston. Estoy seguro de que tu
madre se quedaría de piedra si lo supiera dijo sacudiendo la
cabeza y suspirando . Pero una vez más tengo que renunciar al
placer. Es una cuestión de seguridad. Si nos dejamos llevar por
nuestros deseos, me pasaré la noche quitándote los pinchos de pino
de tu preciosa y delicada espalda.
Serena abrió la boca atónita.
¿Por qué no se abría la tierra allí mismo y se la tragaba?, se
preguntó. Si su intención era burlarse, ella misma se lo estaba
poniendo fácil. Lo miró a la cara con la poca dignidad que le
quedaba y dijo con calma:
Si he malinterpretado las razones
por las que te has detenido justo aquí, la culpa es tuya. No creo
que haya ninguna mujer en el mundo que pueda sentirse a salvo
contigo.
Pues a algunas mujeres les gusta comentó .
De hecho a la mayor parte. Les hace sentir que tienen poder para
atraer a un hombre. ¿Por qué otra razón iban a usar si no perfume,
maquillaje o vestidos bonitos?
Sabía que había un argumento en
contra de ese comentario tan típicamente machista pero, por
desgracia, no podía recordarlo en ese momento. En lugar de ello tuvo
que contentarse con responder con dureza:
Bueno, pues yo no
soy una de ellas.
¿No? rió ásperamente . ¿Y
qué me dices de cuando viniste a nuestra primera cita vestida como
si hubieras salido de las páginas de una revista de moda?
¿Y cómo se supone que debía haberme vestido? frunció el
ceño . Era una cita en un restaurante de West End, ¿no es así?
Habría dado la nota si me hubiera puesto unos vaqueros y un jersey.
Y no me digas que a ti no te hubiera importado añadió
retirándose el pelo de la cara . Tú me invitaste a cenar y yo
simplemente correspondí a esa invitación vistiéndome tal y como
requería la ocasión.
Los ojos de Darién de pronto adquirieron
una expresión dura. Gruñó escéptico y desdeñoso y siguió
caminando.
Serena se quedó mirándolo indignada. Luego se
apresuró a caminar tras él y a bloquearle el paso. Con las piernas
separadas y las manos sobre las caderas elevó el mentón y exigió
saber enfadada:
Si tienes alguna acusación que hacer,
hazla. No te des la vuelta. No puedo adivinar lo que estás
pensando.
Darién la miró de arriba abajo, lo cual la enfureció
aún más, y luego frunció el ceño.
¿Otra rabieta? Ya
sabes lo que ocurrió la última vez.
No es ninguna rabieta
contestó dando un paso atrás . Sólo quiero saber qué
había de malo en mi modo de vestir aquel día. A mí me pareció que
te gustaba. ¿O es que sólo estabas mintiendo como tantas otras
veces?
No, desde luego, no era una mentira. Estabas
verdaderamente arrebatadora admitió deprisa . Pero claro,
en aquel momento yo no sabía bien quién eras, ¿no es así,
señorita Winston?
¿Y qué tiene eso que ver? preguntó
ella perpleja . Sabías mi nombre y dónde vivía, ¿no es
cierto?
Si mal no recuerdo era un vestido de seda de diseño
musitó en voz alta . Debía de costar una fortuna. Y no
es cierto que te lo pusieras sólo para corresponder a mi invitación.
Lo elegiste a propósito para resultar atractiva Serena comenzó
a sospechar que aquella discusión no podía acabar bien. Darién se
proponía llegar a algún sitio . Por cierto, ¿de dónde lo
sacaste? Supongo que lo tomaste prestado de la tienda en la que
trabajas, ¿no?
Era... era un vestido con un defecto
murmuró, y luego añadió como si aquello fuera una excusa .
Tenía un desperfecto en el bajo.
Comprendo... contestó
divertido y enfadado . Sin embargo, no fue eso lo que me dijiste
en aquel momento, ¿verdad? Recuerdo incluso que cuando te hice un
cumplido tú me contestaste... Darién se rascó la oreja como
intentando recordar las palabras exactas ... sí, me dijiste que
habías tenido problemas para decidir qué ponerte, y que al final
habías escogido ese vestido. Pero ésa no es la contestación que
hubiera dado una mujer a no ser que quisiera dar la impresión de que
tenía un armario lleno de ropa, ¿no crees?
¡Está bien!
contestó Serena tragando e intentando defenderse . Pero
no era más que un vestido, ¡maldita sea! No comprendo por qué
estás armando tanto escándalo por un vestido. Puede que yo dijera
alguna mentira insignificante, pero no fue nada comparado con lo que
me hiciste tú a mí.
Como ya te he dicho antes se
encogió de hombros , la única culpable eres tú Serena
abrió la boca dispuesta a protestar, pero él la miró con tal
dureza que calló . Sé que no eres una estúpida, Serena. ¿Cómo
no te das cuenta de que caíste en tu propia trampa? Si no hubieras
fingido ser lo que no eras, las cosas no habrían sucedido tal y como
sucedieron.
Lo siento contestó al fin , no
tengo ni la menor idea de qué estás hablando. Tendrás que
explicármelo.
Darién hizo un gesto con la cabeza para que lo
siguiera mientras caminaban a lo largo del río. El sol estaba a
punto de ponerse tras las montañas del oeste, por donde el cielo se
había tornado de un color rojo encendido.
El vestido es lo
de menos explicó él . Sin embargo, tomado en su conjunto
con todo lo demás, con las cosas que dijiste o que omitiste, creaste
una imagen de ti misma que estaba muy lejos de la verdad de
pronto rió al recordar . Estuviste tan convincente que cuando
llegué a Reino lunar la primera vez fui tan ingenuo como para
preguntar por las propiedades de los señores Winston. Por supuesto
nadie había oído hablar nunca de nada parecido. La única Serena
Winston que ellos conocían eras tú, así que me enseñaron la casa
de tus padres. Sólo entonces comprendí hasta qué punto me habías
engañado.
Serena se ruborizó. Todo lo que había dicho era
cierto. Había muchas formas de mentir. Si alguien interpretaba algo
erróneo por tus gestos y tú no lo desengañabas estabas mintiendo.
Igual que cuando lo dejó creer que el apartamento de Palmerston
Court era suyo. De pronto, él se volvió, la agarró por los hombros
y la sacudió.
¿Por qué lo hiciste? preguntó
volviendo a sacudirla y haciéndola temblar . Dame una sola
razón para actuar de un modo tan estúpido.
Serena se soltó y
gritó:
¡Porque quería impresionarte! Sí, tienes razón,
quería atraer tu atención. No podía creer que un hombre como tú
pudiera interesarse por alguien como yo. Trataba de parecer elegante
y sofisticada, como las mujeres que iban a la tienda añadió
mordiéndose los labios y mirando a otro lado . Espero que por
fin estés satisfecho. Quería que te fijaras en mí, pero todo lo
que conseguí fue una humillación tras de otra. ¿Y ahora por qué
no le haces un favor al mundo, te atas una cuerda al cuello y te
tiras al río?
Darién se echó a reír. Al principio fue sólo
una pequeña risa, como si encontrara divertida la situación, pero
su risa fue creciendo hasta convertirse en sonoras carcajadas en sus
oídos. Serena sintió que su corazón le pesaba de tanta
desesperación. Acababa de abrir su alma ante él, y el... lo
encontraba divertido. Lo miró una última vez con disgusto y luego
volvió sobre sus pasos para dirigirse al hotel. Pero él la alcanzó
y la llevó a caminar.
Dame tu mano, Serena dijo
alcanzándola.
Déjame sola contestó ella soltándose .
Te odio.
-Te estás comportando de un modo muy infantil comentó
él.
Serena no se molestó en responder. Se soltó y apresuró el
paso. Cuando llegaron al vestíbulo del hotel, él trató de llevarla
de nuevo al salón, pero ella se negó.
No, gracias. Estoy
cansada, me voy a la habitación.
Todavía tengo cosas que
discutir añadió él apretándola el brazo.
Pues yo
no respondió ella sacudiendo la cabeza . La única
discusión que voy a tener es conmigo misma, y para eso necesito paz
y tranquilidad.
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Niñas solo quedan dos capítulos y el epilogo… muchas gracias por su apoyo, rws y saludos, espero q le guste este capítulo. Disculpen la demora, pero cada vez q me sentaba el subir el chap. Pasaba algo.
Saludos especiales a :
memoriesofkagome
Miko Fleur
xsiempredarien
PrIncEsS
MoOn-LigHt
emeraude
serenity
Cherrie
SA
sailor lady
Love-Moon
LunaChibaTsukino
RiniAndHelio
Clau
Palacios
MAR-77
Amyrt
Si he olvidado alguien mil disculpa… cariños
