Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son obra de Masashi Kishimoto.

Entre Dos Hogares

"Encontrarme con Sasuke aquella tarde fue algo increíble, incluso después de darle la mano pensé que estaba durmiendo, pensé que estaba soñando. ¡Aunque el golpe que me encesto fue muy real!, aun me duele el estomago cuando hago algún esfuerzo. El muy idiota dijo que me lo debía por haberlo hecho esperar la última vez que nos encontramos. En fin, ese era el Sasuke que yo recordaba, y en el fondo me sentí feliz de que el también me recordara a mí a pesar de su enfermedad.

Después de eso tuve que volver a la empresa rápidamente, el trabajo no se hacía esperar, por suerte Naruto llegado con tinta extra, a veces ese chico me sorprendía.

Trate de evitar a mi amigo todo el día. ¿Por qué? Bueno, era simple.

No podía verlo a la cara, no sabía que decirle, cada vez que me miraba sentía que le diría la dolorosa verdad. Pero debía contenerme.

Estaba inquieto y hasta distraído, estaba absorto en un mundo de confusión y pecado. Me sentía culpable, y a la vez me sentía feliz.

Sasuke estaba vivo, y eso me ponía contento.

Aunque Sakura no le haya dicho la verdad a nadie, no estaba molesto con ella, pero si dolido. Comprendía sus razones, pero no las compartía. Como sea, si Sakura no les decía la verdad, yo sería quien se las dijera, aunque me preguntaba a mi mismo como lo haría, que problemático.

Según lo que le había dicho a Sakura, solo faltaba un día más para que tanto Naruto como Sasuke sepan la verdad."

-¿Estás bien? Te noto extraño- Tomo la mano de su amigo para llamar su atención, el joven se exalto en gran manera mientras se alejaba estrepitosamente de su acompañante. Estaba nervioso -¿Q-Que te pasa?-

-N-Nada, l-lo siento- Se volvió a sentar mientras acachaba la cabeza nervioso, intentaba esconder el ligero rubor que había aparecido violentamente en sus mejillas.

-De acuerdo…- Tomo un sorbo de su café –Si te pasa algo, puedes contarme-

-No es nada, solo que todo es tan problemático- Se quejo cansinamente.

-Ni me lo digas- La chica se torno molesta al recordar a cierto joven que la sacaba de sus casillas.

-¿Qué paso con Gaara? ¿Aun no regresa?- Pregunto para molestarla, estaba enterado de que el presidente de Suna Corp. se había tomado unas pequeñas vacaciones a mitad de año y eso no era nada grato para la rubia. Debía estar muy molesta.

-¡No! ¡Ese idiota me las va a pagar cuando regrese! ¡Y Naruto también! ¡Se supone que debía hacer su trabajo y ni apareció por la empresa!-

Las personas que se encontraban en esos momentos en el café les dirigían miradas desaprobatorias, nada agradables para la joven pareja.

-Cálmate, te ayudare con tu trabajo ¿Si?- Intentaba apaciguar a la rubia de alguna manera.

-No es necesario Shikamaru, tú ya tienes mucho trabajo- Contesto un poco más calma mientras le daba un gran sorbo a su café.

-No te preocupes, no es tan…- El celular de la rubia sonó.

-Disculpa- Se fijo el nombre de la persona que la estaba llamando, sus ojos se abrieron con desmesurada alegría. Shikamaru ante tal acto frunció el ceño algo molesto -¡¿Kankuro?!-

-¿Qué?- El pelinegro estaba… Estaba… ¡Celoso! ¿Qué? ¿Celoso? ¡Pero si ellos no eran nada! ¡Si…! Y más importante… ¡¿Quién coños era Kankuro?! ¡¿Y porque sonaba tan alegre?!

-¡Espérame! ¡Enseguida estoy allá!- Y corto la comunicación. Se levanto rápidamente de su asiento, estaba tan contenta que no podía dejar de sonreír -¡Lo siento Shikamaru pero tengo que irme! ¡Nos vemos otro día!- Se dispuso a irse pero el joven la tomo del brazo impidiendo así que la rubia se echara a correr.

-¿O-Ocurrió algo?- Pregunto sin soltarla, mantenía su cabeza acachada para ocultar su molestia, ¿Qué le estaba pasando? De un momento a otro sus emociones dieron un vuelco de 360 grados.

-¡No te preocupes!- Se zafo del agarre del chico y beso cálidamente su mejilla, a lo que Shikamaru se sonrojo débilmente, estaba algo confundido -¡Si todo va bien, te contare luego! ¡Deséame suerte!- Y sin más salió a toda prisa del lugar, se la veía alegre, contenta.

El pelinegro quedo en desconcierto por unos minutos ¿Qué fue todo eso? ¿Qué le deseara suerte? ¿Con que?... O más bien… ¿Con quién? No lo entendía, estaba bien hace unos momentos, puesto que la simple presencia de la rubia podía calmar todos sus pensamientos para hacerlo sentar cabeza en la realidad. Se fue tan rápido que no alcanzo a replicar, ¿Pero que podría decir? ¿Qué no se fuera y se quedara con él? Eso era egoísta, además… ¡¿Quién diantres era Kankuro?! ¡Él no lo conocía! ¡¿Y porque la rubia no le había hablado de él?! Sera que ese joven… Bueno, si lo pensaba todo tenía lógica. Temari era una muchacha hermosa y era sumamente normal que estuviera saliendo con alguien… Que estuviera con alguien. Solo pensar eso le dolía por dentro, estrujaba su corazón y aplastaba su conciencia.

[-¿Te gusta Temari?- El joven rubio fue directo, demasiado para su gusto.

-¿De dónde sacaste eso?- Se exalto y es que no entendía en lo más mínimo a su amigo, a veces salía con cada disparate.

-No lo sé, es que últimamente siempre están juntos- Armo un avioncito de papel, estaba tan aburrido.

-Mejor ponte a leer los documentos que… ¡¿Qué crees que estás haciendo?!-]

Recordó la única vez en que pensó tal cosa, pero no llego a nada, simplemente la veía como una amiga y ya. ¿Pero porque en esos momentos se sentía tan… Tan… Tan qué? ¿Esos sentimientos tan molestos realmente eran celos?

…*…

-¿Es en serio?- Pregunto incrédulo, no daba crédito a lo que estaba oyendo.

-Así es, ¿Y qué van a hacer?- Dirigió su mirada a la pelirroja, cual fuera la respuesta necesitaba saberla ya -¿Saldrán del país?-

-¡Karin!- Se exalto el peliblanco mientras se acercaba a la chica efusivamente -¡No me digas que tu…!-

-Volveremos al Rukongai, con eso bastara- Se acomodo su chaqueta rápidamente -¿Tu que harás?-

-No lo sé…- El pelinegro se acostó relajadamente sobre el sillón del lugar, tenía mucho sueño –Pero no me quedare aquí mucho tiempo, no pienso ir a la cárcel.-

-Entonces no nos volveremos a ver- La chica se acerco hasta él y le extendió la mano en señal de saludo y respeto, a la vez que inclinaba su cabeza un poco como disculpándose.

-¿Qué haces?-

-Suelo completar mis trabajos, es la primera vez que no lo hago-

-Ya que- Tomo la mano de la chica correspondiendo el saludo, terminando en contrato definitivamente.

-Gracias por apoyarnos, Obito- Soltó el agarre pero no se alejo de él. Aun quería preguntarle algo -¿Por qué lo hiciste?-

-¿Qué cosa?-

-No le dijiste nada a Madara, ¿Por qué?-

-Quien sabe…- Desvió su mirada y agito su mano derecha en señal de ignorancia.

-¿Viajaras al exterior verdad?- Pregunto Juugo mientras se acercaba un poco a ellos.

-Supongo, no estoy seguro. Yo no tengo nada contra el Uzumaki así que no se preocupen por eso- No estaba mintiendo, y los tres presentes lo sabían, así que decidieron confiar en él –El trabajo para ustedes se termino, espero que olviden todo esto… No quiero tener problemas en el futuro-

Se despidieron del pelinegro y abandonaron aquella oscura y tétrica esfera, después de todo no volverían a ese lugar jamás. Confiaban en que Obito resolvería todos los problemas dejados por Madara, ya que simplemente les dio la orden de abandonar el trabajo y ya. A medida que se alejaban de las instalaciones se sentían más… ¿Cómo decirlo? ¿Más tranquilos, quizás? No podían definirlo, pero estaban contentos. No debían matar al Uzumaki y mejor aun, este jamás se enteraría de nada.

-¡No puedo creer que Madara esté en la cárcel! ¡Parece mentira!- Exclamo el albino escandalosamente, y es que en verdad fue una noticia impactante para ellos.

-¿Entonces en verdad se termino?- Fue una pregunta retorica dicha en voz alta, el peli naranja aun tenía sus dudas.

-Así parece, aunque hare algunas investigaciones para convencerme- Dicho esto la joven se dispuso a tomar un camino contrario al de sus dos amigos –Iré a averiguar algunas cosas, nos vemos en la tarde-

-¡Estaremos donde Sasuke! ¡Prometimos que lo ayudaríamos a desempacar! Aunque pensándolo bien el ya debe haber terminado… - Vocifero el albino a modo de despedida mientras la saludaba con la mano. Iban rumbo a la nueva casa de su pelinegro amigo donde, según la doctora, había vivido antes del accidente.

…*…

[-No recuerdo este lugar- Dijo mientras retiraba la sábana blanca que se encontraba cubriendo el sofá de la sala principal.

-Es normal que no recuerdes, cuanto más tiempo estés aquí será mejor para ti- Dijo la chica con una falsa sonrisa mientras apoyaba una caja sobre la empolvada mesa del comedor.

-¿Por qué no vinimos antes?- La pregunta le golpeaba incansablemente la cabeza, así que sin miramientos decidió ser directo.

-Sasuke…- Lo llamo a la vez que se volteaba hacia él, se la veía afligida, triste y sobre todo muy cansada –En una semana, vendrá aquí la persona que estas buscando-

-¿Q-Que?- La información llego toda junta a sus oídos -¿Lo encontró doctora?- Se acerco hacia ella con una alegría indescriptible que se reflejaba claramente en sus ojos -¿En verdad vendrá aquí?-

La peli rosa no pudo evitar sentirse mal, Sasuke se veía contento ante tal noticia, incluso aun confiaba en ella de esa manera. No tenía que seguir mintiéndole. No podía, no debía… Y ya tampoco quería hacerlo. Junto aire en su pecho y lo retuvo por unos momentos eternos, lo exhaló de a poco, y por fin pudo soltarlo todo.

-El próximo martes lo veras…- Le dolía decirlo, pero en el fondo sabia que eso era lo correcto, lo que tuvo que hacer desde un principio.]

-¿Martes, eh?- Se pregunto a si mismo mientras miraba el calendario de su nueva casa, nunca le había prestado atención a las fechas desde que recordaba, pero en esos momentos no hacía otra cosa que ver el reloj esperando a que las horas pasen rápidas.

Lunes 9 de Septiembre

Cuanto más reparaba en el calendario, mas lo odiaba. ¿Tan lentos pasaban los días? Incluso sentía que pasaban más lentos de lo normal. Faltaban horas, pero ya estaba ansioso por que sea el momento. Observo la casa una vez más, pero no se le hizo en nada familiar ¿De verdad había vivido allí antes? Pensaba que no. Miro la hora en el reloj, eran las 10:32 hs de la mañana. Toda la tarde libre otra vez, incluso le parecía extraño que tanto Suigetsu como Juugo no hayan ido a molestarlo.

-¡Hey, Sasuke!- Se escucho la voz cantora desde afuera de la casa, el pelinegro vacilo en las coincidencias de la vida. Se acerco hasta la entrada con un abrigo, su celular en el bolsillo y la llave en sus manos, abrió la puerta y diviso a sus dos visitantes afuera -¿A dónde vas?- Pregunto el mayor al ver a Sasuke salir de su nueva casa.

-A la Colina- Cerró la puerta, y se dirigió hacia la salida de la casa, al tomar las llaves en sus manos recordó algo extraño que le había dicho la doctora antes de irse.

[-Estas llaves son la entrada a tus recuerdos, cuídalas-

-¿No volverás verdad?- Estaba seguro de ello, la doctora se lo había hecho entender claramente.

-Nos veremos el martes Sasuke y… Por favor perdóname…-]

-Cuando me las dio, estaba llorando… No la entiendo…- Pensaba para sus adentros mientras se dirigía hacia la parada del colectivo, pudo notar que sus dos amigos lo seguían de cerca. Al parecer ellos también tenían el día libre.

Durante el trayecto a la colina no hablaron nada importante, preferían disfrutar el silencio del tranquilo viaje. Al descender del micro caminaron hasta la punta de la colina, la vista al cielo era perfecta. Se quedaron admirando la lapida un tiempo indefinido, apreciando atentamente la suave brisa, sintiendo los rayos del sol impactar en sus cuerpos.

Después de un tiempo, Sasuke saco de su abrigo la flauta dulce que había encontrado en ese lugar antes, la tomo entre sus manos y se dispuso a tocar diversas melodías al son del viento, eran como una plegaria al firmamento.

…*…

-¿Se encuentra bien doctora?- Pregunto con un gesto de preocupación mientras le alcanzaba a la joven un vaso de agua.

-Sí, no es nada- Ingirió un calmante y lo paso con el agua, se encontraba un poco mareada –Hoy tengo turno corto-

La puerta del consultorio se abrió pausadamente dejando ver a una bella rubia, ingreso al consultorio lentamente mientras le decía a la enfermera presente que saliera unos momentos. Una vez que ambas doctoras quedaron solas la recién llegada comenzó a hablar.

-¿Cómo estás?- Se sentó en una silla, justo en frente de su amiga.

-Un poco mejor, no es nada grave-

-No me refería a eso- Su expresión se torno seria. Se formo una pausa nada agradable pero necesaria.

-…Lo verá el martes- Sentencio mientras volvía a tomar otro calmante, estaba angustiada.

-Como doctora te digo que no abuses de los fármacos… Pero como tú amiga debo saber porque lo haces, confía en mi Sakura, dime- Se levanto de su asiento y se dirigió hasta la peli rosa y le dio un consolador abrazo para que su amiga pueda llorar todos sus dolores.

-Ino…- La abrazo efusivamente y comenzó a sollozar –El martes… El martes… Mañana…-

-Es lo correcto- La abrazo aun mas con una corta sonrisa en su rostro –Así debió ser, ahora solo debes calmarte y esperar ¿Si?- Acaricio el cabello de su amiga para que esta se calme –No te preocupes… Yo siempre estaré contigo-

-Gracias- Musito aferrándose más a su amiga, realmente agradecía tener a alguien como Ino para poder desahogarse.

…*…

-¡Hasta mañana!- Se despidió mientras cruzaba la entrada, se dirigió a su auto y antes de entrar en este, miro la construcción una vez más. Se veía majestuosa.

Esbozo una gran sonrisa por su trabajo, las horas de insomnio y cansancio daban sus frutos satisfactoriamente, estaba contento. Solo faltaban unos retoques y ya entregarían la construcción, nada mejor que un buen trabajo bien terminado. "Hecho, deje a cargo a Neji los últimos detalles. ¡Fiore está terminado!" Escribió en un mensaje rápidamente mientras esperaba que el semáforo cambiara de color, algo imprudente de su parte.

Se preguntaba que hacer el resto de su tarde, como Sakura estaría en el trabajo no podría ir a almorzar ni nada, suspiro resignado. Al llegar a la ciudad freno el auto en frente de un restaurante, descendió del rodado y se dirigió estrepitosamente a la vidriera del mismo, podía ver claramente el interior; se sorprendió en gran manera al ver a su hermano Deidara junto con un pelirrojo. Se preguntaba si era Gaara, hasta que lo pudo divisar bien y lo vio, era Sasori.

-¡Naruto!- Dio un salto sorprendido, es normal que el rubio se asustara fácilmente.

-¿Itachi?-

-¿Cómo has estado?- Se acerco al joven, ambos vestían ropa similar ya que acababan de salir del trabajo.

-Bien, acabo de volver de Fiore por la revisión de una obra ¿Y vos?- Dijo en un tono depresivo, pensar en trabajo lo agobiaba.

-¡Genial! Fui a Karakura por problemas de una Propiedad, no sé qué rollo con los papeles de Compra-Venta, pero por suerte todo está bien- Giro el rostro hacia el restaurante, se podía ver las bandejas de comida que yacían en las manos de los camareros, ver la escena abría el estomago. Su vista desfilo por todo el lugar hasta finalmente posarse en una mesa especifica, sus ojos se abrieron desmesuradamente y sintió su voluntad quebrarse, lo que veía lo sacaba del contexto vivido. Le apretujaba el alma y exprimía todo por dentro.

-Dei…- Susurro para sentir como su razón se desvanecía entre la locura y la desazón. No quería cometer una locura, pero simplemente no podía controlarse, sentía que su cuerpo tenía vida propia y podía hacer lo que quisiera en cualquier momento -¿Por qué…?- Su rostro reflejaba horror y acongojo, estaba alarmado y nervioso, sus sentimientos se mezclaban rápidos y efímeros.

-¡Itachi! ¡Itachi!- Grito el rubio al ver la expresión del azabache, por unos momentos se sorprendió al volver a ver esa faceta tan extraña en el, creyó que jamás la volvería a ver. Zarandeo un poco al joven para que volviera en sí, pero este no reaccionaba, incluso se hundía mas en las fauces de la desesperación -¡Reacciona por favor!- Al no obtener respuesta y ver la paralización del Uchiha comenzó a vociferar el nombre de su hermano y el pelirrojo incontables veces, hasta que ambos salieron del lugar a ver qué era lo que le pasaba al rubio.

"Al ver sus ojos me asuste, no creí que volvería a ver a Itachi en ese estado.

Era como si no fuera él.

Recordaba cuando lo vi así por primera vez, fue cuando Deidara viajo, se lo veía sacado, impulsivo… No lo sé, para mí esa persona no era el Itachi que yo conocía. Sin embargo, también recuerdo que Sasuke pudo calmarlo, era como si la sola presencia de su hermano bastaba para que Itachi pudiera tomar el control de su voluntad otra vez.

Después de eso había pasado otras veces, siempre era relacionado a mi hermano, y eso realmente me inquietaba. ¿Por qué solo sucedía con mi hermano? Le pregunte al mismo Deidara, y ahí me conto de que estaban saliendo. Al principio me enoje, el no me había comentado nada, sin embargo también me entristecí, ¿Cómo fue que llegaron al punto de que Itachi estuviera así? Ni el propio Sasuke lo sabía.

No sé como sucedió, pero después de un tiempo Itachi no volvió a ponerse de esa manera nunca más, o al menos eso creía… Verlo de nuevo así me superaba."

Por pedido del rubio mayor, Sasori se despidió de ellos y se fue rápidamente, su presencia incluso podría alterar más al Uchiha. Posteriormente ambos hermanos llevaron a Itachi hasta el interior del auto y se dispusieron a llevarlo a un hospital, el pelinegro estaba callado, no hablaba, parecía haber enmudecido. Cuando Naruto aparco en la clínica, Itachi insistió en que lo llevaran a su casa, que ahí se sentiría mejor que en una camilla de hospital. Aunque tuvieron una discusión, ambos rubios accedieron a cumplir las demandas del pelinegro, después de todo el mismo aseguraba sentirse mejor en su casa.

-¿Estás seguro Dei? Yo puedo quedarme también- Replico al pedido de su hermano, no estaba dispuesto a irse.

-No te preocupes, dormirá por unas horas, cuando se sienta mejor volveré a casa-

Y sin más Naruto dejo al Uchiha en manos de su hermano. Al salir de la tranquila casa, recordó unas palabras que le apuñalaron el corazón, le quemaron la mente, y le despedazaron el alma.

[-Te pediré dos cosas…-

-¡No, cállate! ¡Estarás bien lo prometo, solo no me sueltes!-Lloraba del dolor que le provocaba el estar recibiendo una despedida, odiaba las despedidas. Sujeto la mano de su marido más fuerte con tal de que este no fuera arrastrado por la corriente, pero sus esfuerzos iban mermando lentamente.

-Cuida a Itachi… Por favor…- Esbozo una triste sonrisa, su dolor se reflejaba en su rostro.

-No digas eso…-Sus lagrimas se perdían entre las aguas del rio, ambos estaban completamente empapados. Sintió la mano de su esposo resbalarse lentamente, no sabía qué hacer.

-Sin mí, ese idiota no es nada-]

…*…

La noche llego, fría y nublada tal como el pronóstico lo había predicho, por suerte había llevado un saco con él para que lo proteja del sofrío. Ingreso a su casa solo ya que sus dos amigos se habían ido a su respectivo departamento. Al entrar pensó "Mi casa…", aunque se lo repetía varias veces no se lo creía. Sentía que no era de allí, que él no pertenecía a ese lugar.

Se recostó en el sillón y rodo los ojos una vez más por el amplio comedor, sus ojos se posaron en el oscuro pasillo que llevaba a una puerta blanca con detalles de color marrón.

[-Estas llaves son la entrada a tus recuerdos, cuídalas-]

¿Podría ser que esas llaves…? Eran seis así que tenia lógica… Bueno, no perdía nada con intentarlo. Cogió las llaves rápidamente y se dirigió hasta la extraña puerta. Ingreso la llave en la cerradura, pero no giraba. Probó con otra llave, y así intento con las seis, hasta que la última abrió la puerta completamente. Trago seco e ingreso en el oscuro lugar, busco con su mano izquierda en la pared el interruptor de la luz.

Cuando las luces se encendieron, se sorprendió en gran manera al ver la cantidad de cosas que estaban escondidas en su sótano. Camino unos pasos hacia dentro, estaba desconcertado. Todo estaba cubierto con unas telas de color blanco, pero se podía distinguir que había muebles entre otras cosas. Había telarañas por todas partes, además que se podía sentir un poco de humedad. Un lugar especifico le llamo la atención, tomo la tela blanca que cubría el extraño objeto y la estiro, una gran cantidad de polvo se disperso en el lugar. Al correr la sabana, encontró una extraña maleta, se pregunto a si mismo que podría haber adentro puesto que estaba cerrado con un pequeño candado.

Sin muchos reparos rompió le cerradura de un golpe y abrió la maleta, en el interior había álbumes de fotos. Tomo uno y con sus dedos contorneo la tapa. Era el álbum más grande y llamativo que había, con una gran curiosidad lo abrió. Enmudeció con solo ver la primera imagen.

Estaban Naruto y él vestidos de gala, de fondo se veía un hermoso paisaje que cuadraba perfecto. El rubio estaba esbozando una amplia sonrisa llena de alegría mientras que Sasuke formaba una mueca que se asemejaba a una sonrisa, sin embargo ambos estaban felices. Era una hermosa foto.

-Naruto…- Pensó al ver la imagen, la contemplo por unos momentos.

[-¿Estas contento?- Susurro contra el oído del rubio.

-¡¿Bromeas?! ¡Es el mejor día de mi vida!- Y aprisiono los labios del azabache con efusividad innata.]

[-Te amo-

-Demuéstramelo…-]

[-¿Te gusta? ¿Esta es como la casa de tus sueños verdad?-

-¡No me gusta, me encanta! ¿Por qué no me avisaste?-

-Era una sorpresa-

-Gracias, en verdad gracias…-]

Los recuerdos comenzaban a llegar a su mente, las fotos parecían ayudarle. Empezó a correr las imágenes, observando detenidamente cada una, recordando sucesos que creyó haber olvidado. Voces e imágenes se aglomeraban en su mente, realmente estaba campante por eso.

Pasó toda la noche revisando álbumes, y cuantos más veía más confirmaba las palabras de la doctora. Ella le había escondido eso todo ese tiempo, que él estaba casado con ese rubio en un pasado, pero… ¿Por qué no se lo había dicho en un principio? ¿Y porque se lo revelaba en esos momentos? No entendía nada. Había fotos del jardín de infantes, de la escuela primaria, de la secundaria, e incluso comienzos de la facultad. En algunas fotos Sakura y Naruto estaban juntos, no le gustaba verlos juntos.

La doctora le había dicho que no lo recordaba ¡Era imposible que no lo recordara! ¡¿Cuántos años tenían en esa foto?! ¡¿16, 17?! ¡O sea, quien no recuerda cosas de esa edad! Se golpeo mentalmente por pensar eso, el no lo recordaba, pero era por su amnesia.

Siguió pasando las fotos, algunas le desagradaban y otras le inundaban de felicidad el alma. Había llamado a la doctora toda la noche, pero ninguna llamada fue contestada. Ahora comprendía el porqué de las disculpas de esta, le había estado mintiendo. Se sintió un estúpido por haberle creído todo ese tiempo, si la hubiera tenido en frente en esos momentos estaba seguro de que la hubiera golpeado, por mas mujer que fuera.

Las horas siguieron su curso hasta que la madrugada toco las ventanas, Sasuke seguía en el mismo lugar revisando infinidades de fotos y objetos. Había una cama de dos plazas, vitrinas, muebles, libros, suvenires, cuadros… Estaba lleno de cosas. Y cada una le traía alguna que otra imagen de su pasado, ese extraño pasado que cuanto más recordaba, mas llenaba su espíritu.

El cansancio acumulado en el día y la fatiga sentida por tantos recuerdos sobreexpuestos se hicieron presentes, el joven se quedo dormido en el lecho rodeado de fotografías, papeles y suvenires. Y quien sabe a qué hora despertaría.

…*…

-¿Nos vemos a la tarde?- Pregunto el rubio mientras encendía su coche.

-No creo, volveré mañana temprano ya que debo estar en la madrugada también, ya sabes, por urgencias…- Se la veía más cansada de lo normal, estaba decaída y somnolienta. El maquillaje no hace milagros a la hora de disimular fatiga.

-¿Dormiste bien?-

-¡Sí! ¡Ahora debo entrar que la Doctora Tsunade va a matarme!- Exclamo y cruzo la calle rápidamente hasta la entrada al hospital. Saludo a Naruto una vez más con su mano en alto y se adentro al lugar.

El rubio se quedo observando ese lugar unos minutos. Hace un tiempo, no recordaba cuanto, le pareció haber visto a… Aunque sonara como una locura o algo completamente descabellado, le había parecido ver a Sasuke entrar al hospital. Ya sabía que era algo completamente imposible y que eso solo pasaba en las películas pero… Podía jurar que la persona que había visto era igual a su difunto marido. Incluso pudo ser una alucinación, y eso fue de lo que se auto convenció, seguramente tanto pensar en Sasuke lo estaba volviendo loco. Eso hacía que tuviera visiones, dolorosas y penetrantes visiones. Movió su cabeza de un lado hacia otro en un intento de quitarse todos esos pensamientos de la cabeza, reviso su móvil, el trabajo siempre estaba presente, incluso los domingos.

7 Llamadas perdidas… ¡¿Pero qué mierda?!

11 Mensajes nuevos… ¡Demonios!

¡Y encima el número era desconocido! ¿Quién lo estaba llamando, quien…?

-¿Bueno?- Contesto la octava llamada, la octava llamada es la vencida… ¿No?

-¡Hola! Esto… ¿Uzumaki Naruto?- Preguntaron del otro lado, era la voz de un joven.

-Habla el mismo, ¿En qué puedo ayudarlo?- Intentaba recordar esa voz pero no se le hacía nada familiar, por lo que intento sonar lo mas cortes posible.

-Emh… Yo… ¡Bueno adiós!- Y la llamada se corto… ¿Pero qué demonios? El rubio miro el teléfono extrañado, ¿Qué había sido eso?

…*…

-¿Estas lista?-

-No, pero ya que- Se sentó en su asiento de mala gana, se la notaba nerviosa e insegura.

-¡Doctora, una urgencia!- La enfermera entro estrepitosamente al despacho sin previo aviso, para las urgencias de debía actuar con la mayor velocidad posible.

-Bien, nos vemos luego Shikamaru- Y salió del lugar a todo lo que sus piernas le daban.

El joven presente solo se quedo viendo la puerta por donde momentos antes la peli rosa había salido, se asombro al ver el rápido cambio de humor de la chica. Cuando salió del lugar no había una sola pizca de duda o fatiga en ella, todo lo contrario, se la veía decidida y enérgica. Admiraba eso de ella, Sakura siempre había sido así en situaciones extremas, podía estar en sus peores momentos, pero si se trataba de ayudar a un herido siempre estaba lista. No importaba la situación, ella podía enfrentarla, justo como lo estaba haciendo en esos momentos.

…*…

-¡SASUKE!- Grito desde el exterior de la casa, se le escuchaba desesperado por una respuesta.

-Te dije que no treparas por la pared, ahora te jodes-

-¡Cállate y ayúdame a bajar!- Estaba prácticamente atorado, quería entrar a la habitación de Sasuke por el balcón ya que no abría la puerta, pero en su intento de querer entrar se quedo atorado entre la enredadera de la pared.

-Baja tu solo- Y se sentó en el suelo ignorando por competo la sarta de reclamos que lanzaba el albino.

Lentamente, la puerta principal se abrió dejando ver a un demacrado pelinegro, se notaba que acababa de despertarse ya que tenía la ropa algo desarreglada y se notaba el cansancio en sus ojos.

-¿Sasuke?- Y dio de lleno contra el piso, quizás soltarse había sido una mala idea –Bu-Buen día…-

-Hola Sasuke-

-Hmp- E ingreso a su casa sin ánimos de alegar nada, dejo la puerta abierto para que ambos pasasen.

Después de bañarse y cambiarse bajo a la sala nuevamente, como se lo esperaba, tanto Suigetsu como Juugo estaban allí. Miro la hora en el reloj de la pared, eran las 11:00 hs. ¿Tanto había dormido? Se dirigió hasta la heladera y se sirvió un vaso de leche, no tenía ganas de preparar nada.

-Tan mal anfitrión como siempre, ni agua invitas- Se quejo con voz molesta e impertinente.

-¿Quieres agua Suigetsu?-

-¡Si que geni..!-

-Sírvete-

-¡Viste como eres…!- No siguió ya que un rápido golpe lo estampo contra la pared de la casa, tanto Sasuke como Juugo hicieron caso omiso a la escena que iba a transcurrir.

-¡¿Por qué hiciste eso?!-

-¡Te espere dos horas en la plaza idiota!-

-¡Dijiste que no querías que fuéramos!-

-¡Pero no pensé que en verdad no irías!-

-¡¿O sea que es mi culpa?!-

-¡No pos Dios! ¡¿Quién está diciendo eso?!-

-¡Ah! Menos mal…-

-¡IDIOTA!-

Sasuke se fue a la sala ignorando completamente a ambos y se sentó a un costado de Juugo, el sillón era amplio después de todo. Ambos estaban en silencio escuchando golpes y reclamos de parte de esos dos, era tan típico en ellos.

Después del momento rutinario, encargaron comida a un Delivery como de costumbre, hablaron cosas triviales o más bien Suigetsu hizo un monologo completo mientras los otros tres presentes solo escuchaban. Definitivamente las horas en compañía pasaban más rápido de lo normal

Cuando el sol comenzó a ocultarse los tres invitados no invitados se retiraron diciendo que aun tenían asuntos endientes, Sasuke no sabía ni de que trabajaban, ya se los preguntaría.

Al cerrar la puerta dirigió su mirada hacia el almanaque que estaba en la pared:

Martes 10 de Septiembre.

Estar con compañía le había hecho olvidar un poco sus preocupaciones, pero en esos momentos miles de emociones volvieron a surcar su mente. Miro la sala de estar, se encontraba algo desordenada por lo que comenzó a limpiar.

-Ahora que lo pienso, no me dijo a qué hora vendría…- Pensó para luego seguir limpiando el lugar.

Una vez que estuvo todo limpio se fue directo a la ducha, ya se había bañado pero lo hizo una vez más, se sentía estúpido por estar tan nervioso. Incluso se le resbalaban las cosas de las manos. Una vez en su habitación le costó elegir ropa, no quería estar formal pero tampoco muy casual. Eligio una camisa blanca y unos pantalones negros, al terminar de vestirse bajo hasta la sala y se recostó sobre el sillón para descansar, el silencio y la tranquilidad lo abofetearon hasta dejarlo plácidamente dormido.

…*…

-¿Por qué haces esto?- Su voz sonó quedada, estaba perturbado por la proposición su esposa.

-Por favor- Rogo del otro lado del teléfono.

-De acuerdo, nos veremos allí a las ocho. No puedo llegar antes, estoy regresando de Fiore-

-Gracias Naruto… Y perdón por esto- Antes de que el rubio pudiera contestar la llamada se termino, al parecer a todo el mundo se le había dado por cortarle en ese día.

Sabía que no debía acceder… Pero por alguna razón sintió que debía ir en ese momento, era como una especia de una corazonada. Una sensación extraña, una emoción confina.

"Me preguntaba que le pasaba a Sakura, todo estaba fuera de lugar, nada encajaba. Me había pedido que nos encontráramos en mi antigua casa… En la casa donde Sasuke y yo nos habíamos mudado después de nuestro casamiento. Recuerdo que después de lo que sucedió no quería salir de allí, y a la vez tampoco quería estar allí.

Emociones que creí olvidadas llegaban a mi pecho una tras otra, se entrelazaban con mis venas y se revolvían como diminutas serpientes, quemando todo a su paso y agitando todo en mi interior.

Me fije la hora y eran las 19:23 hs, al parecer llegaría un poco retrasado ya que el transito estaba muy pesado.

Me preguntaba qué era lo que quería Sakura en ese lugar, no es que no quisiera ir, es que regresar a ese lugar me recordaba a Sasuke. Cada centímetro de la casa me recordaba a él. Cada mueble tenia impresa su fragancia, en cada foto estaba él. Y yo no podía soportar todo el dolor que se me agolpaba en el pecho de solo pensar en eso. Me fijaba el reloj de vez en cuando y la hora pasaba lenta, por un lado agradecía que así fuese ya que no estaba seguro si acceder al capricho de Sakura.

Cuando por fin pude salir del embotellamiento de la hora pico tome la ruta más corta a mi antigua casa, ya eran las 20:32 hs… Estaba tarde. Bueno eso tampoco era novedad ya que siempre llegaba tarde, era como una manía. Al estar en frente de la casa no pude evitar contemplarla, estaba tal y como la había dejado, las plantas que había plantado estaban hermosas. Me preguntaba quien las había mantenido.

Al acercarme al portón me sorprendí un poco, la cadena no estaba. Creí que Sakura ya estaría adentro esperándome por lo que no hice comentarios al respecto. Active la alarma del coche y entre a la casa, a medida que me adentraba por el jardín millones de imágenes llegaban a mi mente, todas relacionadas con Sasuke.

Ingrese la llave a la ranura de la puerta y recuerdo que di una gran bocanada de aire para llenarme de valor, gire la llave dos veces y sin hacer el mas mínimo ruido abrí la puerta. Las luces estaban encendidas, todo se veía ordenado y limpio, era como si alguien estuviera viviendo allí. Se supone que hace años nadie entraba a esa casa, ni siquiera yo lo hacía por lo que era imposible que alguien hay entrado a limpiarla.

Al cerrar la puerta comencé a dar pasos en el interior, pude ver la cocina, la mesa de comer, el ventanal…"

-¿S-Sasuke?- Ahogo sus palabras en su garganta, llevo ambas manos a su boca para evitar que cualquier ruido cruzara sus labios. Retrocedió dos pasos, estaba en un shock completo. Quería gritar, llorar, reír, todo junto. No sabía qué hacer, no sabía que decir, todo su mundo se vino abajo con una sola imagen. Sí, eso era lo que creía Naruto, que lo que estaba viendo era una imagen, una ilusión… Algo que no era real. Aquella imagen de Sasuke mirando el ventanal nostálgicamente no podía ser real, porque el… El estaba…

-¡Naruto, viniste!- Exclamo contento mientras se daba vuelta, sus ojos se mostraron más vivos que nunca. Cuando vio al rubio, sintió que había encontrado ese algo que le faltaba, ese algo que necesitaba. Ese algo, esa persona que había sido su luz en el mar de oscuridad, porque su recuerdo lo hizo volver de la muerte.

El azabache se acerco hasta él y lo miro absorto por unos momentos que fueron eternos para ambos. El cielo, la Tierra, todo quedo reducido a nada, solo estaban y existían ellos dos. El mundo se paralizo, la hora dejo de correr y sus corazones se frenaron.

-No puede ser…- Susurraba negando con su cabeza una y otra vez, la meneaba de un lado a otro a la vez de que intentaba convencerse de que lo que estaba viendo no era real –M-Me estoy volviendo loco yo…- Bajo la mirada para dejar de verlo unos segundos, pestañeo varias veces intentando borrar las falsas imágenes de su cabeza.

-Naruto…- Susurro débilmente, no sabía qué hacer o que decirle, era obvio que el rubio estaba impresionado por verlo allí, era como si estuviera teniendo una batalla interna consigo mismo, una batalla donde ninguno de los dos bandos podía ganar o perder.

-No…- Levanto la vista otra vez y se impacto con los ojos del profundos del joven, era la misma mirada que el recordaba, los mismos ojos… -Sasuke…- Y alzo su mano temblorosa en dirección al rostro de un recuerdo vago. Si se estaba volviendo loco… que suceda y ya.

"Al diablo todo, había soñado infinidad de veces con volver a ver a Sasuke. Y lo tenía allí, frente a mí. ¿Y que mas daba si me estaba volviendo loco? Era una locura completamente aceptada, yo lo aprobaba. Me sentía un estúpido por tener que recurrir a esa dolorosa estrategia para consolar mi amor perdido. Creí que podría olvidarlo, valla que era imposible…

Quería tocarlo, abrazarlo, decirle cuanto lo amaba. Que aunque hayan pasado años y me haya vuelto a casar aun lo amaba. Y estaba allí, en forma de ilusión o como un fantasma… Pero estaba allí…"

El pelinegro tomo rápidamente la mano del rubio y la dirigió a su pecho, específicamente a su corazón. Naruto se sorprendió ante tal acto, al sentir las manos y el cuerpo del azabache se exalto notoriamente. Para él era la ilusión más real que pudo haber vivido. Incluso podía sentir el corazón del joven bombear fuertemente. Sus latidos estaban acelerados, al igual que los suyos propios.

-Estoy vivo, no soy una ilusión, por favor créeme…- Y lo abrazo efusivamente, sintió el cuerpo del rubio tensarse ante su tacto. No tenía dudas que esa era la persona que tanto estaba recordando, con solo ver su rostro estaba completamente seguro que era él. No había dudas.

-Sasuke… - Finalmente las lagrimas empezaron a brotar de sus ojos, por unos momentos creyó que no estaba soñando. Quizás Sasuke si estaba allí con él… Quizás el nunca se había ido…

Notas finales: Bien, ya esta xD

Ahora pregunto… ¿Alguien sigue el manga de Naruto? Y si es así… ¡¿Qué les pareció el 627 que salió el miércoles?! ¡Que fue genial! ¡A que si! Ame ese capítulo 3 Esperar una semana es una tortura T.T

Espero sus comentarios n.n