Hola chicas, estoy nuevamente con ustedes. Gracias a las que aún me leen, gracias por sus buenos deseos, recuerdos, las que me siguen, las que me pusieron entre sus favoritos; gracias a todas por sus comentarios, son mi paga. Por ahora estoy en una computadora que no es mía y como el tiempo que tengo es corto, pues lo aprovecharé lo mejor que pueda. Es por esta razón que no subí más capítulos pues la mía se me dañó y tengo que esperar a que mi esposo saque tiempo para que me la arregle, mientras tanto les agradeceré desde lejos, ¿ok? Bueno aquí les va, espero les guste!
CAPÍTULO IX
Se despertó abruptamente, sabía que había sido un mal sueño, pero lo único que recordaba era un reloj en azul y blanco donde las agujas no daban la hora, "demasiado extraño" pensó. Sin embargo, se dio cuenta que una luz muy brillante se colaba por una ranura en su ventana y una alarma en su cabeza resonó, por lo que decidió mirar hacia la mesita al lado de la cama y en efecto, se había quedado dormida. Como Speedy González (*) se levantó de la cama, la ordenaría cuando viniera; se preparó un café, que por el apuro le quedó súper cargado y no lo pensó 2 veces, tal como salió de fría el agua, así se bañó, esperar aunque fuese unos segundos a que el agua calentara era demasiado en este momento que ameritaba rapidez y no podía dejar de bañarse, sino realmente la pasaría mal. Como pudo se colocó lo primero que encontró entre el montón de ropa que aún no había planchado, agarró sus cuadernos, colgado estaba su bufanda con las credenciales y caminó los 10 minutos que tarda en llegar a la universidad, los más eternos minutos.
Cuando llegó, había en toda la entrada al pasillo, gente amontonada tratando de ver algo que sucedía adentro y como eran tantas personas, trató de hacer espacio pero no podía pasar. Preguntó a algunas personas que sucedía, pero lo único que pudo conseguir fue: - ¡Hay periodistas tomando fotos o haciendo alguna investigación social, creo! –
-¡No puede ser, ahora tendré una inasistencia con la bruja!-
En eso, vio una castaña que venía con otras 2 chicas y pensó ". ¡ yo no usaría eso aquí, pero el vestido le queda realmente bien, es muy bonito!" pensó. A lo que a la chica se le cae un lápiz, la rubia se da cuenta, lo recoge y la llama: ¡Hey, toma, se te ha caído el lápiz mientras pasabas! ¿Por cierto?, ¡qué lindo vestido, te queda muy bien!
-Para eso me lo pongo, para que me admiren y me envidien- Contesta fachosa. –Pero, te aclaro de una vez, ¡me gustan los chicos!
Con sus manos al frente, como queriendo decir ¡PARA!, contestó: - ¿Perdón? No te confundas, a mí también solo me gustan los chicos, ¿es que acaso ya no se le puede decir un halago a la gente sin que se pongan de mal pensados?, ¡qué horror! –
Y comenzó a alejarse ella, pero en lo que voltea, la castaña le dice: -Tú eres Candy, ¿cierto?
Iba a decirle que para ella que no era su amiga era Candice, pero no le dijo nada, solo quería irse…
-¿Cómo sabes mi nombre?-
-Solo lo escuché por ahí y quería asegurarme que había escuchado bien. - respondió.
A la rubia le pareció extraño el comentario, pero no podía ponerse a analizar en ese momento, tenía que irse, solo necesitaba hallar entre la gente un huequito, ella era delgadita, por lo que cabría por cualquier parte, "ojalá no hayan cerrado la puerta, que es lo más probable" Razonó.
Se volteó hacia la castaña y volvió a preguntar: - ¿Por casualidad, sabes que está sucediendo? -
-Claro, yo sé todo lo que pasa en este lugar, no es que sea Dios pero me acerco. De hecho soy de una familia muy importante y acaudalada, pertenezco a la familia Leegan y por eso como hoy es su cumpleaños, vinieron a entrevistarla, bla, bla, bla…
-¿Entonces, era la profesora Leegan a la que estaban entrevistando?-
-Sí, ¿de qué planeta eres? Es lo que estoy diciendo, bla, bla, bla…
"¡Entonces era ella la que estaba afuera!" pensó en voz alta.
A pesar de que hablaba sin parar, Candy siguió preguntando: -¿Y sabes, si va a dar clases?-
Como la castaña se dio cuenta, que la rubia no tenía ningún interés en lo que ella le decía, muy enojada contestó: -¡No, Lo Sé!- Pero sí sabía.
Candy corrió apurada por entre la gente, pues ya había avistado un espacio por donde pasar y subió las escaleras lo más rápido que sus piernas podían dar, y al abrir la puerta… Silencio Total, no había nadie. "Dios mío, ¿será que se fueron para otro lugar?" Meditó. Saliendo del salón se consiguió de frente con Thomas Steven y le dijo: -¿También estás llegando tarde?-
-Creo que primero la gente educada saluda.
-Cierto, es el apuro, disculpa- y lo saludó con los cachetes rojos de la pena.
-Tranquila, como la profesora Leegan, estaba hoy de cumpleaños y vinieron reporteros a preguntarle de su familia y eso, dio la clase por terminada aún sin empezar.
-¿Y pasó asistencia?-
-No, tampoco. Salvada por la campana, ¿no? Ya no le veremos la cara sino hasta la semana que viene!-
-Aleluya Padre, hoy me quedé dormida y me vine como pude, no quiero tener algún problemilla con esa señora, y le pregunté a una chica que acabo de ver y me contestó muy enojada que no sabía si su mamá daría clases!
-Ah, esa debe de ser Eliza, cuídate de ella, es una arpía, no se te vaya a ocurrir tenerla de amiga.-
-De seguro no puede ser tan mala como dices,-
-No verdad, tacharla de mala es muy injusto. ¡Es peor que mala! Solo cuídate de ella, ¿ok?-
-¡Claro!-
Cuando iba bajando por las escaleras, se topó nuevamente con ella y de repente fue a dar de bruces al suelo… la tal Eliza, le había metido el pie.
-¿Pero que es lo que te pasa? ¿Estás loca?- Reaccionó Candy
-¿Y me vas a echar la culpa? Eso normalmente es lo que pasa con personas que viven en este planeta pero viven en otro mundo. –Vámos chicas- les dice a sus súbditas
"Al final, la hija resultó ser la bruja" pensó la rubia. –Sí, ya entiendo, lo único bonito en ella es el vestido, mas nada!-
-¡Ay, me duele, Creo que me rompí la nariz! Y No aguanto el dolor de cabeza-
En efecto, un camino abundante de sangre, seguía en curso hacia abajo.
Mientras echaba la cabeza hacia atrás para que la sangre se detuviera, iba caminando como tanteando, tratando de encontrar un banquito en donde sentarse y para colocar sus cuadernos. Nina, le había enseñado la importancia de mantener un frasquito de alcohol, algunos copos de algodón y unas banditas en su bolso por si se cortaba, pero lamentablemente, a causa del apuro, lo olvidó en el apartamento, no le quedaba de otra que ir a enfermería.
En eso pasaban Karen y Anthony. Este último preguntó: -¿Qué te pasó?
-¡Me caí por las escaleras, me metieron el pie!
-¿A propósito?
-¿Qué crees,?-
-¿Quién fue?- contestó molesto.
-Eliza Leegan-
De nuevo Karen, vio otra reacción extraña en su novio, cuando de Candy se trataba. "¿Qué está pasándote, tú no eres de los que se enojan fácilmente?" pensó
-Antes del incidente me preguntó si mi nombre era Candy, que ella sólo estaba confirmando lo que le habían dicho de mí- Y me pareció rara.
-¡Yo siendo tú, la ignoro!-
-Deberías ir a la enfermería Candy, la cabeza también se te ve mal. Toma mi mano, vamos.- Sugirió Anthony.
Pero para Candy no pasó desapercibida la mirada de la pelirroja. Y cuando estuvieran en la heladería, ella le diría a Anthony que compartiese con Karen la información de Candy, lo que se sabía hasta ahora, para evitar enredos. Así que, se soltó de su agarre y le dijo:
-De veras estoy bien, vayan tranquilos a hacer lo que tenían previsto, cualquier cosa yo les aviso, ¿ok?
-¿Seguro Candy?- preguntó el primo.
-Si, seguro!-
-Por cierto Candy, ¿has visto a Terry?- Dice Karen.
Y Allí estaba ese nombre otra vez.
-No- Contestó serena. Y para sus adentros pensó "Y espero no verle en mucho tiempo".
-Si lo ves, dile que me devuelva una de tantas llamadas que le he hecho.-
-Está bien, yo le digo-
Karen le plantó tremendo beso a Anthony delante de Candy.
Un Anthony sorprendido responde al beso y comenta: -Amor, no sé qué está pasándote, pero ojalá que sea más seguido!-
Ella lo miró de frente y habló: -¿Las cosas están bien entre nosotros, verdad?-
-Hermosa, estás rara desde ayer, ¿te sucede algo?. ¿Por qué la duda si tú sabes que te amo?-
-No es por nada!
No muy lejos de allí, unos golpes en su puerta lo sacaron de concentración, estaba empezando a estudiar un poco temprano pero prefirió esta vez hacerlo así.
-¿Qué haces aquí?-
-¿Qué crees? vengo a ayudarte a estudiar.
-¿En serio, tan temprano?
-¿Y quién te dijo a ti, que esto solo se hace de noche? Mientras más temprano mejor. Además, tengo muchas cosas en mente y recuerda que me lo debes. ¡Hoy no te me escaparás, hoy serás mío!
Nunca le había dicho que no a nadie, pero ese día en particular estaba renuente, pues, revoloteaba en su mente, un nombre con la letra C. "¿Qué estarás haciendo?" pensó.
La mujer colocó su cuaderno, en la mesita donde él tenía encendida su laptop. Y de una vez, él se burló… -¡Vaya, vaya, vaya, cualquiera que te ve, creerá que realmente vienes a estudiar!-
-Quizás no lo hago como tú, pero tengo mis métodos para conseguir lo que quiero- Contesta muy descarada. –Pero ahora no estoy aquí por eso-
Dicho esto, se le lanzó encima y comenzó a besarlo. Él respondió como normalmente lo haría y comenzó el proceso de desvestirla, no podía negar que era muy bonita, tenía un cuerpo de infarto, pero sucedía que él estaba allí al mismo tiempo que no. Estaba distraído. Sólo escuchó cuando ella con voz melosa le dijo: -mira lo que tengo para ti, hoy será un día muy acaramelado, dulce y sabroso- Pero eso solo hizo evocar el nombre de la rubia, esa chica de ojos profundos que estaba empezando a calarle en lo más profundo del alma.
Eliza, lo tocó en su parte más baja, queriendo tirar de su pantalón, pero al hacerlo, se llevó tremenda decepción: -¿Qué es lo que está pasando aquí, tienes problemas en esa zona?-
-Para nada, no sufro de impotencia, pero no sé porque no puedo en este instante, por lo que, es mejor que te vayas. Estoy haciendo un trabajo, ya sabes, mis métodos son diferentes a los tuyos: ¡Yo sí estudio!-
-Ah con que esas tenemos, bueno pues no te olvidarás de mí tan fácilmente- y como si fuese un motor haló de su parte íntima lo más fuerte que pudo y mientras lo veía retorcerse de dolor, planteó: Ahora sí pensarás en mí!
-Pues no se te ocurra venir más por aquí, ¡estás loca!
Pero ya no podía concentrarse, iría a enfermería, el halón le provocó un dolor instantáneo en la cabeza y cuando por fin pudo caminar bien, se marchó.
EN LA ENFERMERÍA
-Srta. Rachel, ¿cómo está?-
-Excelente, y a ti que te pasó esta vez?
-Solo dolor de cabeza-
-Bueno ya tu sabes dónde está el cajón de las medicinas, busca allí, tengo mucho trabajo, pero por favor, en la camilla tengo una paciente, no vayas a molestarla.
-¿Y quién es?-
-No te incumbe-
-Vamos vieja, solo quiero saber…-
-Nunca la había visto- le soltó sonriente. Es una chica nueva muy bonita, por cierto-
En eso sale del cuarto la paciente y le dice: Enfermera gracias por la medicina. Ya estoy bien-
"¡Así que eras tú, meditó un sorprendido Terry!"
-Señorita, yo le recomiendo que se alimente y descanse, recuerde que en los exámenes que le hice, sacó la hemoglobina baja y no ayuda la sangre que botó hoy.
-Si bueno, cuando tenga un tiempito lo hago, por ahora debo irme a cambiar para llegar temprano al trabajo.-
-¿A qué hora empieza tu turno?
-En 1h.-
-Tienes tiempo de sobra-
La enfermera miró a Terry y le dijo: -Si no fuera porque te duele la cabeza..-
-A mí, para nada vieja, ya se me pasó-
-Pero si no te he dado la aspirina-
-Shhh- puso un dedo en su boca indicándole que hablara más bajito… -Ya estoy bien, yo también-
-Hola Candice-
-¿Ustedes se conocen? Pregunta la enfermera.
-A duras penas, contesta él-
-Lamentablemente- Contesta ella.
-Entiendo!- Contesta razonando y al mismo tiempo con la mirada pícara hacia Terry.
-Bueno, ya que se conocen. Sí él te acompaña yo te puedo dejar salir. -
-Pero, ¿por qué?, ya le dije que me siento mejor.
-Son mis condiciones, déjeme hacer mi trabajo, si? -
-Está bien- contestó Candy, pensando que él la dejaría marchar en cuanto saliera del consultorio.
Y a Terry le indicó cómplice: -¿Cuídala ok?
-¡sí, Gracias vieja! Dijo en voz baja.
EN LA SALIDA DEL CONSULTORIO
-Ok, ya puedes dejar de fingir que te importo. Adiós.-
-¿Para donde vas?-
-No tengo por qué darte explicaciones. ¡Tengo un trabajo que atender!
-No estoy fingiendo! En serio estoy interesado en saber que te pasó? ¡Digo, tú me mandaste para acá hace días, de hecho, todavía tengo el dedo entablillado!
-Bueno te lo merecías-
-Y no digo que no-
-¿Qué dijiste?-
-Lo que escuchaste- Contestó sonriente.
-Mira Grandchester, de verdad hoy no ha sido de lo días más felices que he tenido, en serio solo quiero llegar temprano al trabajo-
-Mira voy a decírtelo en español, para que me entiendas mejor. Déjame acompañarte a algún lugar, donde puedas sustentarte con algo y luego te acompaño al trabajo, ¿vale? –Por qué sonríes? -
-No es nada-
-¡Dímelo!, por favor.-
-Tu acento español es muy gracioso!
-Puedo decir lo mismo de ti. Definitivamente no te has escuchado jajaja. Sabes? Después de todo, no pareces tan distinta a mí. ¡También te gusta burlarte!-
-Bueno, mira, gracias por la oferta pero…- Él impidió que más palabras salieran por la boca de ella, colocando su mano a una distancia prudente de sus labios
-Tómalo, como una forma de disculparme, si?, hemos empezado con el pie izquierdo.
Ella luchaba con sus pensamientos. Por una parte en contra: Resiste! No te dejes vencer por sus encantos!. La otra parte estaba a favor: Mira que caballeroso, déjalo que pase por esta vez!
-¿Puedo llamarte Candy?-
-¿Me estás pidiendo permiso? Esto es raro-
-Normalmente, yo tomo y hago sin pedir permiso. Pero hay algunas cosas en las que estoy cambiando. ¿Y bien?-
-No lo sé-
-Estás renuente aún! No eres de las que confían tan rápido. Yo tampoco. Pero, quisiera ser tu amigo.-
-¿Por qué?-
-Porque no tengo amigas, Pero tu pareces especial-
-Eso le dirás a todas. Mira Grandchester… Él volvió a bloquear sus palabras sin tocar su boca y le dijo… -Mira aprendí la lección, no te toqué, ¿ves?-
-Déjame hacer esto! Por favor…
-Está bien Grandchester, tu ganas. No sé qué ganas con esto pero ok-
-Gano tu amistad. Y por favor, cuando te sientas a gusto, me gustaría que me llamaras Terry, ¿sí?
-Ya veremos-
-Grandchester, no quiero que vayas a pensar mal, yo te lo voy a pagar, lo que pasa es que estoy recordando que no me traje el bolso donde tengo el dinero.
-¿Y tú crees que yo voy a permitir tal cosa? Deja que te brinde…
-No puedo, en serio.
-Ok, vamos a hacer algo. Yo te brindo el almuerzo y tu brindas el postre, ¿sí?
-Pero no es justo, tú vas a pagar más que yo!
-Tómalo o déjalo.
-Está bien, por esta vez lo tomo.
-Vamos, conozco un lindo lugar, sé que te va a encantar!
EN EL RESTAURANTE
Mientras estaban poniéndose de acuerdo que comer, aparece Eliza de la nada:
-Vaya, Vaya, hay que ver no? Resulta que pasaste de dudoso género a quita novios?-
-¿Qué?
-¡Eres una mustia!-
-Tu y yo no somos nada, te exijo que la respetes!
-Eso no era lo que me decías mientras estábamos en nuestra rutina especial en tu cuarto-
-Te lo dije Grandchester, esto no era buena idea desde el principio, gracias por todo, pero déjalo así!
-¡Candice por favor, Quédate!
-No, Adiós-
-¡No te me vuelvas a acercar Eliza, espero te haya quedado claro!
-Y la dejó sola.
- Oh sí, a ti es a quién le va a quedar claro, que con Eliza Leegan, nadie se mete. Antes era solo por Karen, pero ahora voy a matar unos cuántos pájaros!
BUENO ESTO FUE TODO POR HOY. ESPERO QUE NO SE HAYAN ABURRIDO. COMO SIEMPRE ESPERO SUS COMENTARIOS CHICAS. TRATARÉ DE SUBIRLES OTRO CAPÍTULO ANTES DE QUE TERMINE LA SEMANA. LES DESEO FELIZ SEMANA. DIOS ME LAS GUARDE! SALUDOS DESDE VENEZUELA!
