Capítulo 8:
Una Pequeña Vista al Pasado
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El saiyajin observaba a la chica con pleno resentimiento, era absurdo ese entrenamiento, quién se creía que era, si él lo deseara en ese instante, la eliminaría, era como David y Goliat, era un dios ante significante humana, pero por el momento no se sentiría satisfecho de eliminarla, pensaría en una buena forma épica de torturarla antes de asesinarla, mientras tanto se divertiría con ella.
La princesa lo miró maliciosa.
–Su alteza, le daré las instrucciones, para que aprenda el arte de la espada, escuche con atención; el entrenamiento será frente a frente, no podrá hacer uso de otras de sus facultades, su única arma será la espada y también su defensa. Por lo pronto eso es todo, espero serle de mucha ayuda –expresó algo irónica, por supuesto no pasó inadvertido por el príncipe saiyajin.
–Hmph… -esbozó su característica sonrisa de lado –Como quieras… –le hizo una seña con su mano enguantada indicándole que ella comenzara.
La princesa asintió y tomó su espada, haciendo movimientos agiles, estaba muy cerca de encestarle un ataque al saiyajin, pero por supuesto él era muy rápido, sin embargo no estaba usando la espada.
–Si continuas sin usar la espada, de nada servirá el entrenamiento y acabaré por herirte –le dijo la peliazul.
–Tu herirme… ha ha ha…. No me hagas reír. Tu no podrás siquiera tocarme, cuando yo te haya eliminado ya –la provocó alardeando como de costumbre.
-Veo que tienes una lengua muy larga… me pregunto si lo que dices es cierto, porque es verdad tu eres muy fuerte, mucho más que yo, pero en esta disciplina no hay nadie que sea mejor que yo –sin previo aviso y con una velocidad fuera de este mundo, la princesa invadió la defensa del príncipe, posicionando su espada acariciándole en la garganta.
El príncipe la miró sorprendido y furioso.
–Te lo dije, más vale que te comportes, si quieres derrotarme sin usar tus poderes y tu fuerza colosal –le miró retante con sus intensos ojos azules, aun invadiendo la defensa del príncipe.
Vegeta, retiró la espada con un dedo.
–Admito que eres una experta en el tema, aunque los dos ya sabemos quién le ganaría a quien…–respiró profundo –Te demostraré que no necesito de mis poderes para cerrarte la boca terrícola y te aseguro que en menos de una semana dominaré esta absurda disciplina y te superaré.
–Vaya… me gusta esa actitud –bufó.
Y así continuaron entrenando, ella le explicaba la manera adecuada de hacer los movimientos, las defensas y los ataques, debía admitir muy a su pesar que Vegeta aprendía muy rápido y que era un experto en combate, por un momento sintió mucha envidia de él a ella le había costado dominar la espada más de la mitad de su vida y él en unas cuantas horas avanzaba como si llevara mucho tiempo entrenando.
…
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Pasaron algunos días, el saiyajin y la princesa no tenían mayor trato que el entrenamiento, en cuanto lo concluían cada uno se retiraba a sus deberes, a decir verdad, la exigua comunicación entre ellos constaba sólo de instrucciones y provocaciones que apagaban lanzándose insultos "sutiles" o burlas controladas.
El príncipe no gustaba de absolutamente ninguna compañía y sobre todo odiaba la de esa terrícola, pero al paso de esos días confirmó que era una excelente guerrera a su nivel terrícola, pero era una experta y ello le asombraba demasiado. Por otro lado la princesa encontraba en el a un ser altanero, despectivo, insufrible pero también muy tenaz y sumamente habilidoso y poderoso, en toda su vida había conocido a alguien con ese nivel de poder, a pesar de todo se sentía emocionada de poder tener bajo su alcance a alguien de esa magnitud, pero sobretodo poder pelear contra él haciendo lo que más le gustaba.
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Yamcha caminaba por los campos de los terrenos del sur, ejercitando sus piernas, intentaba incansablemente recuperarse a toda costa, no se acostumbraba a estar minusválido. La princesa azul, se acercó a él mientras salía a pasear.
–Yamcha, buenos días –le saludó muy contenta.
–Princesa, buenos días –se esforzó por reverenciarse.
–Pero que haces levantado tan temprano –le regañó.
–Vine a ejercitar un poco mis piernas… ya no soporto más estar sentado o en cama sin hacer nada, no pienso seguir siendo un inútil –expresó melancólico.
–Yamcha, por favor no digas eso, tú no eres un inútil, recuerda las recomendaciones del doctor, no debes esforzar mucho tus piernas…
–Si ya lo sé… –expresó desesperado –Discúlpeme princesa, no quise ser grosero, pero yo…
–Entiendo cómo te sientes… pero… –contuvo el aire en sus pulmones y titubeaba en lo que iba a decir –pero a mi… no me importa Yamcha yo solo deseo que tu estés bien porque… –fue interrumpida abruptamente por su hermana Tights.
–Oh hermana… aquí estás –miró al chico y le saludó –Hola Yamcha buenos días –le sonrió y el muchacho le devolvió cortésmente el saludo.
– ¿Qué sucede Tights? –preguntó la princesa algo aturdida por esa intervención.
–Bueno es que papá preguntó por ti… van a servir el desayuno, pero supongo que irás a las prácticas con el príncipe Vegeta –intuyó.
–No, dile a papá que en un momento voy… hoy no tendré práctica con el príncipe –respondió.
–Oh ya veo, bueno me adelanto, les pediré que te esperen a desayunar. Con permiso, Yamcha –se retiró la rubia.
La princesa suspiró su momento había sido arruinado y no sabía ni tenía idea como entablar una nueva conversación con el joven que había cautivado su corazón.
–Así que ¿todavía sigue con las prácticas con ese maldito? –preguntó con ápices de molestia.
–Yamcha… disculpa no te había comentado, los únicos que estaban enterados eran mis padres y mi hermana…
–No se preocupe princesa, yo ya estaba enterado, su hermana me lo contó –dijo más suave.
–Sí así es, ese infeliz es un engreído sin remedio y un desgraciado… pero aprende muy rápido es guerrero destacado y tenaz –dijo algo emocionada.
–Mmm… –el joven captó la expresión de la princesa y sintió la más pura rabia desde sus entrañas –Princesa, no me lo tome a mal, quizá sea un atrevimiento de mi parte, pero creo que debe dejar de practicar con él, ese saiyajin no es fiable, un día puede intentar matarla, es una bestia… es su raza, su instinto que podría dominarlo y… –siguió despotricando.
–No te preocupes Yamcha, sé muy bien de que clase es ese saiyajin y el mismo se encarga de hacérmelo ver todos los días, pero no le tengo miedo… es nuestra naturaleza, tendremos que enfrentarnos algún día eso es inminente y seguro… mi deseo es eliminarlo y hacer que esos malditos saiyajin salgan de nuestras tierras, por ello estoy haciendo todo esto –Yamcha la miró incrédulo y confundido no entendía a donde quería llegar –El entrenarlo es un pretexto para acercarme a él y conocer sus debilidades, aprender de sus habilidades, saber cómo, cuando y de qué manera las desempeña y en el momento que menos lo espere poder cobrarle todas las vidas inocentes que murieron en la guerra –sus ojos ardían de coraje y una lagrima se escapó de ellos –Además de hacer que se retuerza de rabia estando sujeto a la voluntad de una humana…
–Pero princesa, eso es muy arriesgado…
…
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Milk estaba en los plantíos cercanos al palacio real, recolectando diversos frutos, subió su larga falda arriba de la rodilla amarrándola para poder deslizarse mejor, tatareaba la misma canción que solía tararear siempre que estaba ocupada, de pronto sintió que unas manos la rodearon tapándole los ojos, la chica entró en pánico y empezó a moverse como si su vida dependiera de ello y con fuerza deslizó las manos que la habían privado de la vista y las mordió descomunalmente, un gemido de dolor invadió el lugar y ella atemorizada se giró al observar quien era el causante y se avergonzó como nunca antes cuando verificó de quien se trataba.
–¡Kakarato! –dijo asombrada y algo molesta.
–Ayyy ayyy ayyy… Auch… me dolió mucho… oye Milk tu dentadura es muy feroz –se quejaba.
–Ay Kakaroto, tú no tienes remedio –reía al verse en esa situación tan cómica.
El saiyajin se incorporó y miró fijo a la chica con la mirada insistente. La morena se ruborizó al instante.
– ¿Qué sucede Kakaroto? –balbuceaba.
-Milk… vine a buscarte… solo tú puedes ayudarme… eres la única –le tomó las manos a la chica, provocando que ésta se ruborizará casi hasta sacar humo.
–Oh Kakaroto, no sé qué decir… es que yo… –se trababa al hablar de lo nerviosa que estaba.
–Anda vamos –la jaló con rumbo al palacio.
–Espera ¿a dónde vamos? –decía preocupada, no sabía que intenciones tenía ese saiyajin.
–Milk es que tengo mucha hambre –su estómago gruñó. La chica lo miró furiosa y le lanzó una mirada asesina.
–Así que de eso se trataba –le recriminó.
–Sí… que otra cosa sería.
–Sabes algo Kakaroto, eres un idiota –se giró sobre sus talones lista para marcharse, pero este la detuvo del brazo.
– ¿Por qué te molestaste? –le preguntó con su mirada infantil, algo muy raro entre los saiyajin, la chica a veces se preguntaba si sería un saiyajin completo o era un hibrido o un extraño error genético.
–Nada… déjame en paz yo por un momento creí que tu ibas a decirme algo importante, que yo para ti era importante –se tapó los labios inmediatamente, había hablado de más. No supo cómo reaccionar simplemente se echó a correr, huyendo de la escena.
Kakaroto la miraba anonadado, sin comprender el porqué de la reacción de la chica, después de varios segundos, sus neuronas hicieron sinapsis y captó lo que había acontecido, la chica ya estaba algo lejos.
Las lágrimas de la morena corrían a través de sus mejillas, cuando sintió un viento poderoso que la empujaba algunos centímetros y allí frente a ella estaba él.
–Milk porque corres así, tu especie no es tan resistente podrías hacerte daño –dijo.
–Déjame en paz –trató de escapar una vez más.
El saiyajin de clase baja la detuvo nuevamente y la giró para quedar frente a frente.
Se miraron varios segundos y entonces el chico se acercó torpemente a ella y la beso tímidamente, más bien como un toque, se percibía que Kakaroto era un completo inexperto, se separó rápidamente de ella y la miró ella parecía perpleja, con sus ojos abiertos como platos, pero su rostro ya sin lágrimas, él pensó en decir cualquier cosa, pero prefirió no decir nada, quizá arruinaría todo, pensó en retirarse, pero antes de que pudiera reaccionar, ella se colgó de él rodeando su cuello con sus brazos y besándolo, primero algo inexperta y después ambos fueron adaptándose, besándose apasionadamente.
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La princesa fue a los corrales a visitar a su amado azabache, el hermoso ejemplar le relinchó como nunca al verla, su emoción era muy grande, pero la emoción de la princesa fue aún mayor, cuando lo vio de pie.
Corrió con todas sus fuerzas a encontrarse con el bello animal y saltó el corral, le abrazó el lomó y el cuello.
–¡Helios!… Helios, que alegría me da verte así, gracias al cielo ya estás recuperado, mi hermoso muchacho –lo acariciaba mientras el caballo seguía relinchándole cariñosamente. –Tu recuperación ha sido un milagro en medio de toda esa tormenta, esa guerra que se cobró la vida de mi ejército entero, y lo más valioso la vida de mis amigos…–expresó con profunda melancolía.
–No sabes que feliz estoy ahora, han pasado tantas cosas muchacho, hay veces en que creo que ya no puedo más y no sé hasta dónde podré soportar, pero tengo que seguir firme a mi plan… aunque a veces creo que estar cerca del enemigo es una estupidez, pero de ello depende la paz y la restauración del reino de mi padre. Sabes me parece increíble y tan extraño lo que me cuenta Milk, no puedo creer que sea amiga de un saiyajin y peor aún que se haya enamorado de él, es algo terrible y deshonroso para nuestro pueblo, como es capaz de sentir amor por un ser de esa raza del mal –le decía mientras se apoyaba recostada en su lomo como solía hacerlos, descargándose, con el único que consideraba su más fiel amigo.
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La lluvia caía estruendosamente en el reino del Norte, el palacio salpicaba gotas de agua, de la intensa lluvia, incluso se habían formado, grandes charcos y lodazales en los jardines. Vegeta se encontraba observando a través de los ventanales, la suntuosa precipitación, sus ojos no parpadeaban, estaba inmerso en sus pensamientos.
–Eres tan parecido a él… esos ojos, la manera en la que miran… hasta tu carácter, es una desgracia –lo miraba una bella mujer directo a los ojos al pequeño niño, la mujer sostenía en sus brazos a un bebé, el vivo retrato de su madre.
El niño la miraba inexpresivo como de costumbre, con sus profundos y misteriosos ojos negros, ella deseaba poder descifrar en ese momento sus pensamientos, pero era imposible leer a su propio hijo.
–Hmph… sé que nuestro destino está ligado al tuyo, todo lo que somos está en tus manos, al ver esa mirada puedo ver lo que nos espera, es tu naturaleza, destruir, asesinar despiadadamente, no existe remedio para ello, tú serás la renovación de nuestra raza y el fin de ella, en tus manos estará su completo destino… porque tu provocaras su destrucción.
El niño seguía mirándola sin ningún reflejo de emoción, sólo la escuchaba, mientras esas palabras se posaban muy hondo en su interior, esas palabras se guardaban y estaban siempre presentes.
La mujer lo miró enfurecido al ver que no decía nada y sus ojos no reflejaban ninguna emoción, dejó al bebé en la mullida cama y sujetó a su hijo mayor de los hombros.
– ¿¡Por qué no dices nada!?… ¿¡Por qué te ahogas en ese silencio!? –Lo zarandeaba intentado provocarle una reacción, pero esa jamás llegó, sólo la miraba de lleno a los ojos – ¡Vamos di algo! –siguió, al no haber respuesta –le abofeteó con fuerza el rostro al pequeño, dejando en su tierna y blanca mejilla una huella de su violencia ejercida. La mujer lo miraba con rabia, no podía creer que ni siquiera esa acción pudiera hacerle sentir algo, el niño no emitió ni un solo sonido ni artículo una sola palabra ni un solo gesto o mueca de dolor o de desaprobación, nada el seguía en la misma posición, mirándola.
La mujer respiraba agitadamente, tomó al bebé y se retiró de la habitación.
–Por ti… por ti es que estoy así… todo hubiera sido tan diferente si tu…
…
El príncipe miraba la lluvia caer y solo pudo respirar profundo, por alguna extraña razón los días de lluvia le trían esos recuerdos a su memoria, era parte de las exiguas situaciones que no podía controlar.
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Tarble llevaba varios días sintiendo imperiosos deseos de volver a ver a la princesa rubia, nunca se había sentido tan pleno y tan feliz hasta que la vio por primera vez, día a día sus ganas de verla aumentaban, así que decidió dejar los protocolos de lado y aventurarse a actuar como su corazón se lo pedía.
…
Voló hasta los territorios del sur, aterrizando en la casona donde vivía la familia real terrícola, caminó entre los jardines crecidos, deseando poder encontrarse con la princesa de sus sueños, esta no se veía por ninguna parte, así que decidió acercarse a la puerta de aquella casona, unos guardias custodiaban la entrada, al principio lo miraron con recelo, pero en cuanto lo observaron y miraron sus ropas inmediatamente se reverenciaron y lo dejaron entrar; el rey Maximus quedó asombrado al mirarlo allí e incluso su temor creció, de un saiyajin se podía pensar lo peor, el joven príncipe observó la actitud del soberano y se reverenció mostrándole respeto.
–No he venido para lo que usted cree, su majestad, lo que me trae por aquí, es que… –hizo una pausa, no sabía cómo decirlo –he venido a conversar un poco, si es posible con su hija Tights –expresó algo ruborizado.
El rey no daba crédito a lo que acababa de escuchar ni de los modales tan refinados y respetuosos de aquel joven saiyajin.
–Oh… sí claro, eeh… espere un momento su alteza… haré llamar a mi hija, porque no se sienta un momento –incitó amablemente al rey, mientras avisaba a la servidumbre, para que llamaran a su hija.
La rubia emergió al encuentro con el príncipe quien la esperaba nervioso y emocionado, no podía creer que hubiera llegado hasta esos territorios solo para conversar con ella.
–Su alteza –expresaron al unísono, adoptando reverencias, con suma delicadeza.
–Está usted muy bella –le dijo.
Ella hizo una mueca de agradecimiento y dijo:
–Es un placer su visita, dígame ¿En qué puedo ayudarlo? –preguntó cordialmente.
–Oh… no es nada del otro mundo, yo he venido a conversar con usted, claro si no existe ningún inconveniente
–Por supuesto que no tengo ningún inconveniente –dijo. –Podríamos caminar un poco, cerca de aquí hay un sitio muy hermoso ¿le gustaría acompañarme? –invitó.
–Por supuesto –le prestó caballerosamente su brazo, algo que sorprendió aún más a la chica, no había duda, sus modales y sus dotes de caballero eran indiscutibles y estaban disponibles a toda prueba –tomó su brazo y salieron a dar su paseo.
–Sí es un hermoso lugar, tenía toda la razón –observaban el campo abierto.
–Sí lo es, aunque nada comparado con las tierras del norte –expresó melancólica, Tarble se percató de ello.
–Princesa, me preguntaba si es posible que yo pueda, estarla visitando –fue directo.
– ¿Visitarme?... oh por supuesto, lo puede hacer cuando quiera, estaré aquí para conversar con usted.
–Muchas gracias, es muy amable… también quería aprovechar para felicitarla y destacarle, que es una mujer prodigiosa, su hermosa voz y las piezas que tocó me prendaron.
–Se lo agradezco su alteza ¿le gustaría escucharme otro día cantar o tocar el piano?
–Desde luego, sería para mí un honor.
La princesa se sentía muy halagada, Tarble parecía un ser bueno y educado, quizá algunos saiyajin rompían la regla, y él era uno de ellos.
Conversaron animadamente durante horas, caminaron mucho y regresaron hasta el atardecer, ambos gozaron de sus compañías, pero Tarble aún más, se despidió de ella y se marchó.
La princesa observó a Yamcha dirigiéndose a la casona. Por un momento deseó que no la hubiera visto con ese saiyajin, conocía muy de cerca lo que esos seres le provocaban al chico, además no quería que la amistad que acababa de fundar con el saiyajin se malinterpretara.
–Yamcha –le saludó cariñosamente.
–Su alteza, que gusto verla –le dijo algo apenado, pues estaba algo sudoroso por la caminata.
El corazón de la rubia desde hace muchos días había estado cuestionándose y dándose tumbos para buscar la manera de acercarse más a él, como hacer para que él sintiera lo mismo que ella, pensaba en Yamcha como el único hombre que podía amar.
…
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Habían pasado varios días más, Tarble visitaba a la princesa varios días a la semana, ella le empezaba a tomar un gran cariño de amigos y compartían pensamientos y algunos títulos de libros, que solían leer juntos algunas veces, otras ella le tocaba algunas piezas y cantaba, él estaba cada vez más embelesado con aquella hermosa mujer.
Kakaroto sostenía una relación con la humana a escondidas, sabía lo mucho que su padre se enojaría e incluso lo mataría si lo descubriera en su romance con Milk, pero ambos sabían esconderlo muy bien, la única que conocía de esa relación era la princesa Bulma, cuando la morena se lo contó se decepcionó mucho de ella, pero después de todo era su amiga y debía aceptarla aunque no aprobaba esa relación.
Yamcha se esforzaba, día tras día por mejorar su situación, pero todo era en vano, no había solución para la lesión de sus piernas, sería imposible volver a caminar normalmente y eso lo abatía, Bulma intentaba subirle el ánimo, pero nada era suficiente, estaba sumamente deprimido.
El Rey Maximus revisaba todas las posibles reuniones diplomáticas con el soberano saiyajin, necesitaba ganarse su confianza para que su familia y su pueblo tuvieran una vida mejor, sentía la tensión de su gente y la apatía de su reino con la separación de los terrenos en dos reinos.
Los saiyajin supervivientes, habían ocupado, las casas de los terrícolas acaudalados de los terrenos del norte, la suerte les había cambiado sin duda, ahora, podían beber y comer a manos llenas hasta el hartazgo, además de vivir en lugares extremadamente cómodos y con climas amigables, un paraíso que durante décadas se les había negado.
El rey Vegeta, al igual que sus compatriotas disfrutaba de los placeres de los terrícolas y observaba de cerca a sus hijos, sabía muy bien el carácter y los alcances de cada uno, por Tarble no podía hacer mucho, jamás pudo dominarlo como él hubiera querido a pesar de su personalidad gris y su extrema debilidad, pero sobre todas las cosas tenía que controlar a su hijo mayor, sabía que tarde o temprano el lucharía por la corona, traicionándolo, aterrizarlo a la realidad, haciéndole ver en claro que debía obedecer, lo sometió a los deseos de una humana por humillarlo, necesitaba tiempo, solo más tiempo.
…
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Vegeta se encontraba en una de las enormes habitaciones que había acunado como un centro de entrenamiento, poseía toda la tecnología de punta, para resistir los imperiosos ataques del príncipe. Salió de la habitación con su cuerpo sudoroso lanzándole los guantes sucios al rostro a un sirviente humano. Tarble pasaba por allí y decidió seguir de largo ignorando a su hermano, pero Vegeta al parecer deseaba conversar un poco.
–Oh Tarble ¿Por qué me evitas? Acaso ¿no somos hermanos? –expresó irónico.
–No te evito hermano, es sólo que no me apetece discutir contigo –dijo.
–No temas hoy no deseo pelear contigo, por cierto me he enterado que has estado viajando a los territorios del sur
–Sí así es –decidió no darle importancia.
–No entiendo porque insistes en acercarte a esa humana
–Y quien me lo impide… ni siquiera nuestro padre lo ha hecho –empezó a rebatirle algo molesto.
–No es para que te enfades Tarble… yo solo pretendo ponerte en la dirección correcta, bien sabes que nosotros somos una raza superior.
–Y que tiene de malo tener amistad con una terrícola noble… si tú también la tienes con esa princesa guerrera –dijo, provocándolo.
–Esa humana y yo no tenemos ninguna amistad, accedí a los juegos de mi padre para no tener que sostener un conflicto contra él, pero no será por mucho tiempo.
–Hmph… pues quieras o no convives mucho tiempo con ella –bufó el menor. –Aunque hay que reconocer una cosa, entre la princesa Tights y la princesa Bulma hay una diferencia abismal… Tights es muy hermosa y delicada, además posee grandes cualidades que la otra no, eso es algo que no puedes negar, aunque bueno Bulma es muy fuerte de eso no hay duda.
–Sí tienes razón, pero ¿eso que tiene que ver? –preguntó exasperado.
–Nada hermano… –se retiró con una mueca de mofa que hizo enfurecer a Vegeta.
…
…
La princesa Bulma y el príncipe Vegeta dejaron de practicar algunos días por menesteres propias de sus reinos, Vegeta ya dominaba a la perfección la espada desde hace algunas semanas, pero la princesa lo sometería a prueba.
CONTINUARÁ…
Hola queridos lectores ¿Cómo están? Antes que nada, muchas gracias por leer y comentar. Les comento que ahora si vienen los acercamientos, así que por favor no dejen de leer el próximo capítulo que ya ven que me tardo pero trato mes con mes cumplir, el próximo va a estar muy interesante, hay ciertas revelaciones y algunos acercamientos por fin… no se lo pierdan. Me gustaría saber que les pareció ¿Les gustó?
Gracias a los lectores anónimos, a los silenciosos y muy especialmente a: Sofigomez, annabelgonzalez92, Sora Fanfiction, princess saiyan, bris vernica, Marilug, arag7, ella123456, guest, Vegeta briefs, Sasukevsnaruto, Vero y Zoe.
Vero y Zoe: Bienvenidas, espero les guste la historia y las invito a seguir leyendo. Saludos.
LES DEBO LAS RESPUESTAS A LOS REVIEWS YA SABEN QUE AL PROXIMO LES RESPONDO LOS ANTERIORES Y LOS QUE SE ACUMULEN DE ESTE CAPÍTULO. TODAS SUS DUDAS QUEJAS O SUGERENCIAS. Saludos y hasta pronto nos leemos dentro de un mes y no dejen de leer se pondrá muy interesante.
