Hola! antes que todo sorry por el retraso de meses pero ya saben que uno tiene deberes que cumplir y todo eso ^^u Intentare actualizar mas seguido de todas formas ;D
Capítulo 9: Majin Buu aparece
En el sector en que yacía la nave de Babidi comenzó a sentirse un temblor que, aunque al principio fue leve, terminó convirtiéndose prácticamente en un terremoto. El maligno mago estallaba de dicha al ver que finalmente la meta de su vida se había cumplido... Majin Buu despertaría por fin.
Mientras tanto, Goku, Piccoro y Trunks seguían avanzando a través de los niveles de la nave cuando se percataron del intenso movimiento telúrico que comenzó.
"¿Y este temblor?" –preguntó Trunks consternado.
Sólo con ver los ojos de Piccoro, el de cabello violeta entendió enseguida que el tiempo no los había perdonado... habían llegado tarde, Majin Buu estaba despertando.
"Tenemos que darnos prisa, ¡aún podemos detenerlo!" –gritó Trunks a sus compañeros, levantando la decaída esperanza.
Bulma sollozaba con el cuerpo de Vegeta entre sus manos y el dolor que sentía le impedía pensar con claridad. Instintivamente dio vuelta el cuerpo del saiya para que su cara le diera de frente y haciendo gala de su brutalidad femenina le pegó varios cachetazos para que despertara. Probablemente si Vegeta aún tenía algún pequeño rasgo de conciencia no reaccionaría muy contento y seguro que la regañaría. Sin embargo Bulma se desesperó aún más al ver que su esposo no daba señal alguna de consciencia.
"Bulma, Bulma" –la llamó Nenis al lado suyo para que reaccionara.
Sin embargo, fue en vano porque la peliverde seguía absorta en su shock.
"¡Bulma!" –le gritó nuevamente tomándola de los hombros y haciendo que la mirara fijamente. "Por favor, cálmese. Así no solucionará nada, tenemos que llevarlo a la clínica Satán de inmediato. ¿Entiende verdad?" –preguntó sabiendo que le hablaba a una persona sin pleno uso de su raciocinio, ya que era evidente que Bulma estaba tan desesperada que su racionalidad la había dejado casi completamente.
"Bulma, tenemos que llevarlo al hospital" –repitió Nenis sacudiéndola para que reaccionará.
Bulma frunció el ceño, mientras sus ojos recobraron su viveza.
"Sí, sí, tienes razón" –reaccionó finalmente la mayor.
Acto seguido, Bulma corrió hacia la cochera, sacó un vehículo y entre las dos echaron encima a Vegeta, partiendo a toda velocidad hacia la clínica.
Los tres Z en el desierto por fin habían llegado a la recámara en donde yacía el huevo de Majin Buu pero ya era demasiado tarde, el capullo ya se había roto y un extraño humo comenzó a tomar forma en el aire.
"Mierda, llegamos tarde" –gruñó Piccoro apretando sus puños con toda su fuerza.
"Rayos, ¿pero en serio es tan peligroso ese tal Majin Buu que hasta el universo entero podría desaparecer?" –preguntó Trunks con incredulidad.
"Muchos dijeron 'destruiré la tierra'... Uno solo lo hizo... Majin Buu" -le respondió el namek con voz sobria y grave.
Trunks tragó saliva y desenfundó su espada preparándose para luchar contra aquel terrible ser.
Goku, entretanto, sintió una enorme alegría de ver que habían llegado tarde. Sabía que estaba mal, sabía que no debía sentirse así, pero sus ansias de luchar sencillamente podían más. Había aumentado su poder desde la ultima vez y tenía la completa confianza de que podía encargarse de Majin Buu solo.
En la clínica Satán, una escena que se había tenido que vivir hace poco ocurría nuevamente. Un herido inconsciente yacía en la cama, sólo que esta vez no era el Papaya Hospital, ni la malherida Bulma, sino Vegeta, quien era acompañado con devoción por Bulma y Nenis.
Bulma, con sus brazos apoyados en la cama, y con los ojos aún llorosos, le acariciaba la frente y el cabello a su saiya. Estaba en eso, cuando sintió un gruñido de molestia, algo que le devolvió el alma al cuerpo. ¡Si Vegeta estaba gruñendo era un síntoma claro de normalidad! Más fue su sorpresa cuando vió que segundos después abrió los ojos.
"Rayos, siento que me hubiera caído un planeta entero encima"
"¡Vegeta! ¡Por fin despertaste!" –lo abrazó Bulma como si la vida se le fuera en ello. Sin perder tiempo tomó su cara entre sus manos y le dio un beso tan tierno que Vegeta no pudo ni siquiera dar un respingo de poder rechazarla.
La científica estaba tan pero tan feliz que hasta el ruidoso llanto de un bebé le hubiera parecido música celestial para sus oídos, ¡imaginénse lo feliz que estaba!
"¡Joder! ¡Siento que me arde mucho la cara!" –se quejó Vegeta con su acostumbrado malhumor.
Nenis no pudo evitar reírse de buena forma con el comentario del saiya, y es que después de semejantes cachetadas que le pegó Bulma que le ardiera la cara era poco.
Bulma al ver como Nenis se reía le frunció el ceño y como si su mirada hablara, le advirtió con sus ojos que más le valía no decirle a Vegeta que le había pegado. Nenis le dedicó una sonrisa cómplice.
"Es normal amor, Nenis me contó todo y seguramente ese malo de Dabura te dejó la cara ardiendo con los golpes que te dió" –le explicó Bulma intentando aguantar la risa.
"Sí, seguramente" –respondió Vegeta no muy convencido.
"Bueno, yo los dejo para que puedan hablar. Me alegro mucho que este mejor señor Vegeta" –le sonrió Nenis retirándose del lugar sabiendo que estaba sobrando.
El príncipe enseguida dirigió su mirada hacia los rincones del sitio en donde estaba, ya que la sorpresa de ver a Bulma no lo habían dejado pensar ni siquiera en que lugar se encontraba. Al notar instrumentales médicos, comprendió enseguida que se encontraba hospitalizado... ¡¿Qué? ¡¿Él, el príncipe de los saiyajins hospitalizado como un simple y común humano? ¡Jamás! Haciendo gala de su terquedad y orgullo intentó levantarse pero Bulma se lo impidió enseguida.
"No señor, tú te quedas acá. De milagro estás vivo, perdiste un montón de sangre" -le advirtió con tono de regaño.
"Bah, eso me servirá para volverme más fuerte. Después de una buena paliza los saiyas nos volvemos más fuertes, recuérdalo" -le recordó con orgullo.
"¿Que no puedes dejar de pensar en pelear ni aunque sea diez segundos? ¡¿Sabes el susto que me diste?" -le reclamó Bulma indignada con la indiferencia del saiya con su dolor.
Vegeta miró hacia otro lado sabiendo que tendría que aguantar otro más de los regaños de Bulma... "Si al menos fueran cortos" pensó resignado. Y así, y sabiendo el estado en que estaba, prefirió aguantar estoicamente los reclamos de su mujer del futuro que discutirle. Pero realmente no podía ir contra su naturaleza... ¡tenía que discutir! Y cuando se preparaba para hacerlo algo se lo impidió... una poderosa energía comenzó a sentirse en todo el planeta, y cualquier ser con capacidad de sentir un rastro de ki la hubiera podido detectar, porque la energía era inmensa.
"Mierda, puedo sentir un ki increíble que se está materializando en este mismo instante" -dijo Vegeta en voz alta, aunque sólo para él.
"Vegeta, estás conmigo ahora. Los muchachos están allá, y Goku está con ellos, él se ocupara de lo que sea" -Bulma cruzó sus brazos enfadada. Era seguro que iría a pelear. Debía impedírselo porque en ese estado quizás hasta Yamcha le podría haber ganado, y eso ya es decir.
"Grrrr, ese imbécil de Kakarotto me robará el placer de aniquilar a ese gordo miserable" -la cólera la sentía por todo su ser, y la dejo fluir por su cuerpo apretando los puños.
"Ya deja de pensar en eso... ¿que tal si seguimos en lo que estabamos? –lo intentó distraer Bulma guiñandole un ojo.
Vegeta la miró de reojo. ¿A qué se refería? ... ¡Claro! Como olvidarlo, si estuvieron a un paso de hacer el amor hasta que el insecto de Dabura los interrumpió justo en el ultimo instante.
"Bueno..." -prosiguió la peliverde- "Aunque en tus condiciones no sé si podríamos seguir en lo que estabamos..." –le sonrió coquetamente.
"No estoy como para echar un polvo precisamente" –le advirtió a su mujer del futuro con voz seria.
"Hombre, estaba bromeando... ¿qué te crees que soy una ninfómana?"
"... A veces sí" –la provocó con una sonrisa burlona sabiendo que el comentario le molestaría.
"¡Jum! ¡Mejor te hubieras quedado inconsciente!" –le dijo Bulma ofendida.
"¡Ja! Mierda, no me hagas reír que me duelen las costillas" –le pidió el saiya, en un gesto claro de que se sentía mejor. Ver a Vegeta ríendo, aunque fuera poco, era algo raro, pero un buen síntoma a pesar de la rareza.
"Que te duelan las costillas es lo menos que te mereces" –le dijo de brazos cruzados. "Bueno ahora voy a buscarte ropa porque la tuya quedo hecha un desparpajo. Te voy a traer ropa decente para que parezcas un caballero aunque sea una vez en tu vida"
"Con tal que no me traigas una camisa rosada con el nombre Badman como la otra vez..."
"Jajaja, ¿todavía te acuerdas de eso? ¡Si fue muy divertido!" –se carcajeó Bulma de lo lindo.
Apenas la científica dejó la habitación, Vegeta se puso de pie a duras penas.
"Lo siento mujer, pero no puedo quedarme acá mientras Majin Buu aparece"
Ajustándose sus guantes, que habían quedado encima del velador, Vegeta se dispusó a salir de la habitación e ir hacia el lugar donde podía sentir el ki de Kakarotto y los demás. Pero apenas abrió la puerta...
"¡Ajá! ¡Así te quería pillar! ¿Piensas que soy tonta? Sabía que apenas te dejara partirías hacia allá sin hacerme puto caso"
"Mira mujer, tú ni siquiera eres mi verdadera esposa, eso que te quede bien claro, así que yo no tengo porque hacerte caso en nada. ¿Ha quedado claro?" –le dijo con una mirada y un tono sumamente despectivo.
Bulma sintió que le clavaba un cuchillo con esas palabras. Después de todo él tenía razón, ella ni siquiera era realmente su esposa. ¿Pero porque se lo tenía que decir de esa forma tan cruel? ¿Por qué? Si lo único que quería era protegerlo, que no se arriesgara más. Sus palabras le dolieron tanto que ni siquiera tuvo ánimo de darle respuesta alguna. Se volteó y caminó yéndose de aquel lugar.
Vegeta sintió algo en su corazón. ¿Por qué rayos tenía que sentirse así? Si sólo le había dicho la verdad, maldición. Pero su corazón le decía que no había sido el trato que ella merecía. Apretó su puño pensando en dejarlo pasar e ir a luchar con Majin Buu, para después hablar con Bulma, pero sabía que dejando ese asunto pendiente no se podría concentrar en la pelea. Para bien o para mal, había cambiado y ya no era aquel hombre insensible que sólo le importaba luchar y nada más. Apretó su puño resignado y fue en busca de Bulma, no para pedirle perdón, sino para hablar con ella y explicarle porque le dijo lo que le dijo.
"Bulma" –la llamó antes que desapareciera del pasillo.
"Déjame" –le dijo indignada.
"No te hagas la ofendida, mujer. Sabes como soy yo y que soy bruto"
"No te he dicho nada" –le dijo sin mirarlo.
"No seas hipócrita, tus acciones hablan por ti, ni siquiera me quieres hablar"
Bulma dio un profundo suspiro.
"Yo lo único que quiero es que te cuides, nada más, ¿es tan difícil de entender?"
"Lo sé; por eso vine acá. Entiéndeme tu también, no estoy acostumbrado a ser sutil ni esas mariconadas. Tú preocupación no la necesito, sé cuidarme solo" –le dijo con cierto fastidio.
"¿Esta es tu forma de pedir perdón?" –le cuestionó Bulma.
"Está bien, debí ser más sutil. No te daré más así que confórmate con eso" –le aclaró Vegeta cruzándose de brazos.
Bulma resopló resignada, había cosas que Vegeta jamás cambiaría, y una de esas era decir una palabra tan simple como "perdóname". Explicar porque lo hizo era su 'forma' de pedir perdón.
La científica, a pesar de la terquedad del hombre, sabía que estaba un poquitín más vulnerable, asi que debía insistirle en que se quedara, por su propia seguridad.
"Vegeta, por favor, quedate conmigo. No me dejes" –le pidió casi como una súplica.
Tras las últimas palabras de Bulma, la doctora a cargo de Vegeta se acercó al ver que su paciente estaba levantado. No podía creer que estuviera de pie si la cantidad de sangre que había perdido debía tenerlo moribundo e insconciente por lo menos unos tres días.
"¿Pero cómo es posible que usted este levantado, señor?" –reveló toda su sorpresa en su tono de voz.
Vegeta, de espaldas a su doctora, le advierte enseguida sin siquiera mirarla:
"No intente detenerme que tengo un asunto pendiente"
"¡Doctora! Ayúdeme a convencer a este burro de que debe permanecer en cama" -le pidió Bulma con énfasis.
"Señor Vegeta, por favor debe quedarse aquí, por lo menos para hacerle un chequeo. Usted no lo entiende pero ha perdido mucha sangre, sea quien sea cualquier esfuerzo que haga le hara perder la conciencia de nuevo" –le advirtió la doctora.
Vegeta perdió la paciencia y decidido a zanjar el asunto de una vez por todas se volteó para encarar a la mujer, pero cual no fue su sorpresa al reconocer de quien se trataba...
Era idéntica a la chica del presente... cabello negro corto, unos ojos azulados preciosos y un cuerpo que no tenía nada que envidiarle al de una modelo. Una rápida idea se vino a su mente... ¡Claro! Por eso la clínica se llamaba "Clínica Satán"... ¿de quién más era ese apellido ridículo? Por supuesto, de ese debilucho que se creía campeón del mundo y que usaba un cabello afro... entonces aquella debía ser...
"Videl..." –soltó Vegeta inconscientemente, aún con la sorpresa reflejada en su rostro.
El humo comenzó a tomar forma en pleno aire y pasados unos segundos una criatura rosa se materializó en el lugar. Su piel brillaba y tenía una extraña protuberancia que se alargaba detrás de su cabeza, como si fuera una oscilante cola. Estaba vestido con una pantalones blancos hechos de género, o de algun tipo de material parecido. Un cinturón con una hebilla que tenía una M grabada y unas muñequeras dejaban ver unas manos con dedos deformes y monstruosos, en nada parecidos a los dedos de un ser humano. Su boca estaba llena de dientes afilados y sus ojos llenos de furia delataban que lo que tenían en frente era un verdadero animal sediento de sangre.
"Pero tú... tú no eres el Majin Buu gordito" –dijo Goku con sorpresa.
Continuará.
