Hombres y mujeres se paseaban por el salón de baile celebrando el cumpleaños de mi Chiara, mi dulce y linda Chiara; aunque mis amigos dicen que tal vez debería suprimir el "mi" , ya que aunque estamos casados ella no muestra emoción alguna por mí, pero quiero ser optimista y pensar en que un día lograré conquistarla y me amará tanto como yo a ella- Tal vez la barrera que nos detiene es que ella cree que es un simple matrimonio acordado por nuestros padres, o al menos eso es lo que Eli me contó, aún así no sé si debería aclarar que las circunstancias por las que pedí su mano fueron puramente de amor.

La vi entablando una conversación con Eli, me alegra que tenga una amiga, durante el tiempo en el que ella ha estado viviendo es esta colonia nunca había notado que tuviese alguna relación de amistad con alguna de las otras chicas del grupo social, en ocasiones me parece que se siente muy sola, porque aunque sea alguien que acostumbra a tener el semblante serio y en algunas ocasiones acude de forma defensiva e incluso hasta tímida, su mirada suele ser bastante expresiva, aunque muchas veces mis amigos se burlan de mí por decir esto y aseguran que no son más que fantasías mías y que Chiara siempre mantiene la misma mirada seria; pero yo estoy seguro de que la conozco lo suficiente como para saber cómo se siente con tan sólo mirarla a los ojos.

¿Qué cómo es que la conozco tanto?

Todo se remonta hasta hace unos catorce o quince años, cuando estaba en la tierna edad de los cuatro años y yo contaba con ocho años. Ella y su familia habían ido de visita a España desde Italia, cuando mi familia y yo aún vivíamos en el viejo continente, habían hecho este viaje y ya que su abuelo y mi abuelo habían tenido una extraña rivalidad amistosa decidieron pasar a visitarnos, fue cuando la vi por primera vez, aunque no es algo que recuerde con claridad aún tengo en mi mente la imagen de ella escondiéndose tras las piernas de su abuelo, el gran soldado Rómulo Vargas, bueno para ese punto ya era un ex soldado y había logrado amasar una fortuna; hermana aún estaba en los brazos de su madre, según recuerdo una conversación entre su madre y la mía, Felicità ya había dado sus primeros pasos, pero aún no tropezaba bastante al caminar; su padre no se había dedicado a formar una carrera militar, el era un hombre de negocios, el que había logrado que la fortuna de la familia Vargas se hiciera aún más grande, pero era un hombre sonriente y amistoso al igual que el señor Rómulo.

Mis padres me habían animado para que la invitara a jugar conmigo, tuve que insistir mucho para que ella aceptara acompañarme en un juego de escondidillas; el escondite que más recuerdo de aquella vez era un piano, yo recorría los pasillos diciendo su nombre hasta que entre a la sala donde se encontraba este piano cuando vi que debajo de este se asomaba un holán de color rosa y como su pequeña mano lo jalaba para evitar que descubriera su escondite, aunque claro era demasiado tarde y me encontraba deslizándome bajo el gran instrumento y la tomaba de la mano para decirle el típico "te encontré", ella hizo un puchero y sin más salió de su escondite un tanto frustrada; desde ese momento comprendí que era alguien con poca tolerancia a la frustración, un tanto intolerante, aunque en aquel momento lo encontré divertido y me parecía divertida la forma en la que inflaba las mejillas cada que se molestaba.

Pero donde más conocí de ella fue aquí, en la Nueva España , ella llegó aquí a la edad de trece años y yo ya contaba con los diecisiete; la vi caminando entre la gente, con vestido azul turquesa, aunque aún no era considerada como una mujer ya aparecían atisbos de la hermosa mujer en la que se convertiría, no sé si puedo decir que en ese momento me enamore, pero prontamente me encontré que no podía sacarla de mi mente, me decía que era porque me acordaba del tiempo en el que fue mi tierna amiga de juegos.

Mientras estaba entre las cavilaciones de mi mente la perdí de vista y ella ya no se encontraba con Eli, así que la busqué entre todos y me acerqué a unas cuantas personas para que me indicaran por donde había ido, pero todos respondieron que no la habían visto irse.

Salí al pasillo y escuché unos cuchicheos detrás de una de las puertas, me alejé un poco para darle un poco de privacidad a la pareja que allí se encontraba, pero me quedé petrificado al darme cuenta de que era la voz de Chiara.

-No tiene por qué preocuparse, yo me encargaré de todo…

No quise escuchar más e intenté alejarme de ahí.

¿Podría ser que se estuviera viendo a escondidas con otro hombre? ¿Quién podría ser? Estamos algo alejados de la ciudad para que ella pudiera mantener una aventura con cualquier hombre, además ella casi había asegurado que no había favorecido a algún pretendiente antes en aquella cena con Gilbert. ¿Alguien del servicio tal vez? No me cabe en la cabeza, todos eran de una edad algo avanzada para que mi Chiara mostrara interés en alguno de ellos… ¿Alejandro tal vez? Era el único mozo en el que podría fijarse, pero él no podría hacerme algo así, ni a ella tampoco, imposible. ¿Quién era el hombre que estaba engatusando a mi bella Chiara para apartarla de mí?

Ella salió de la habitación y me miró nerviosa por un segundo.

-¿Chiara, sucede algo?

-No, sólo tenía que acomodar algo en mi vestido.

-Oh. Entiendo- intenté dedicarle la sonrisa más natural que pude.

No quería pensar en su obvia mentira, pero mi mente estaba hilando pensamientos y excusas para justificar el comportamiento de Chiara, un montón de situaciones alternas en las que era un malentendido y lo que escuché fuese parte de otro acontecimiento y no de una posible aventura extramatrimonial, Chiara no podría estarme haciendo esto, me estaba convenciendo de que no era lo que parecía.

Cuando volvimos al salón de baile ella se apartó de mí y por algunos momentos la perdí de vista hasta rencontrarla en la pista de baile acompañada de Roderich Edelstein, yo no tenía idea siquiera de que se conociesen bien, así que me sorprendió y molesto un poco encontrarlo bailando, pero lo dejé pasar teniendo el pensamiento optimista de que cuando se apartaran accedería a bailar conmigo, así que me quede ahí esperando pacientemente hasta que Annelise, la hermana menor de Roderich, se acercó y Chiara se alejó cortésmente de ellos.

-Chiara. ¿Me concederías una pieza?

-Ahora mismo estoy algo agitada, lo mejor será que salga por un momento a respirar aire fresco. Tal vez un poco más avanzada la velada.

-Claro… ten cuidado- dije un tanto desanimado y la dejé alejarse de mí.

Me senté en la silla más cercana dejé escapar un suspiro resignado.

-¿Qué pasa, mon ami? ¿Por qué no estás disfrutando de la velada?

-Chiara, se apartó de mí.

-¿Así que aún tienes problemas con tu bella dama?

-No… Sí… Tal vez, no sé si llamarlo un problema. Y es que ella parece insistir en alejarse de mí.

-Oh vamos. No te desanimes ami, sabes que el amor a veces se toma su tiempo. Por lo mientras relájate y bebe un poco de vino, tal vez más tarde puedas persuadirla para bailar un poco con ella. ¿Por cierto donde está?

-Tal vez se escapó para…- me detuve abruptamente.

Tal vez Chiara estaba con alguien más en las faldas del cerro, si era así no debía decirlo frente a Francis, aunque fuera mi amigo y le tuviera confianza el honor de Chiara podría verse mancillado, si era lo que estaba pasando yo debía encargarme primero del asunto para que Chiara no se viera manchada por la desvergüenza de algún canalla.

-¿Para…?- me instó a seguir mi amigo.

-Para ver la luna reflejada en el lago, no sabes cómo le encanta hacer eso. Será mejor que vaya a buscarla, ya sabes puede ser peligroso. ¿Podrías encargarte de que algunos centinelas fueran a inspeccionar el lago y los alrededores?

-Claro, lo haré con gusto.

-Gracias. Lo mejor será que salga a buscar a Chiara.

Salí a toda prisa y bajé lo más rápido que pude para comenzar a buscarla a las orillas del lago hasta que logré divisarla sentada sola bajó un árbol, intenté ser cauteloso en el caso de que hubiera alguien más a quien yo no pudiera ver, pero al tenerla frente a mí pude ver que no estaba en compañía de alguien, la tome por lo hombres y le di la vuelta, ella se mostró sorprendida pero pareció relajarse cuando se dio cuenta de que se trataba de mí.

-¿Chiara? ¿Qué haces aquí?

-Este… bueno, yo… estaba…

-¿Pasa algo, freund?

-¿Gilbert?- Aparté la mirada para encontrarme con mi amigo.

-¿Hay algún problema?

-Mmmm… No. ¿Pero porque Chiara se encuentra aquí?

-¿No la enviaste tú?

-¿Qué? No, nunca la enviaría sola.

-Pensé que la habías persuadido para que nos ayudara.

-No, no fue así- me sentí un estúpido al recordar todas las tontas ideas que se me habían ocurrido antes de descubrir esto-. Pudiste haberme contado sobre esto.

-No sabía si estabas enterado sobre esto y no quería cometer un error al divulgar algo así.

-Lo mejor sería solucionar este pequeño malentendido más tarde, ahora mismo vienen algunos centinelas para examinar un poco el área… ya sabes, una gran fiesta puede atraer algunas situaciones indeseables- no podía dejar que Chiara se enterara de que me había atrevido a poner en duda su fidelidad, seguro se indignaría, y no sería para menos, una mujer tan virtuosa acusada injustamente.

-Entonces lo mejor será subir los cuatro juntos y hacer como si sólo estuviéramos dando un pequeño recorrido por el terreno. Digo, para no levantar sospechas. Eli, se veía un poco nerviosa, sí los atrapaban aquí provocaría un gran revuelo y un sinfín de cuchicheos acusándola de indiscreta y muchas cosas más.

Todos estuvimos de acuerdo y Chiara me tomó del brazo mientras subíamos por la pendiente, aunque tan pronto como entramos al salón de baile y se separó de mí para perderse entre el gentío.

En este capitulo creo que se ve a un Antonio muy lindo y enamorado UwU modifiqué bastantes partes ya que cuando lo releí no me gustó como quedó y no sabía como llevarlo.

Les agradezco a las chicas que me dejaron review el capitulo pasada, porque aunque sólo fueron dos me animaron a subir otro capitulo pronto UuU