Hola
Lo se. Casi un año pasó.
Lamento mucho, y entiendo si ya a nadie le interesa mi historia. Es que hace un año, hubo una perdida en la familia. Perdí completamente las ganas de seguir con la historia, y de escribir en general... Pero volví. Porque al final del día escribir me hace sentir mejor. Y eso es lo que necesito.
Gracias por entender.
Cuando Michael tenía siete años, recibió la primera golpiza de su vida. Tori llegó antes de que el ataque se tornara demasiado violento. El chico había empezado a jugar con otros niños del barrio, y todo marchaba bien hasta que dijo las palabras claves: "soy inmune". Un segundo después sus compañeros de juego hicieron la única cosa que sabían hacer ante esa frase. Descargar su odio y frustraciones. No importaba que fuese un niño, que estuviera indefenso ni que se encontrara solo. La realidad era dura, y ser inmune no te salvaba de nada. Solo generaba odio y envidia.
Ese día, luego de que Tori interviniera la pelea, los hermanos regresaron a su hogar. La chica curó las heridas del niño sabiendo que ese solo era el comienzo. Ahora gran parte del vecindario sabía sobre Mike. Los acosos no pararían. Tori tenía razón, pero solo en parte. Al día siguiente, en la puerta de entrada se podía leer la palabra "Muni" pintada en aerosol blanco. Sarah lo descubrió cuando salía a trabajar. Enseguida ella y Tori lo limpiaron. La vida de los tres fue un completo infierno por algunos años. Pero eventualmente los ataques se detuvieron. La gente se aburrió de Michael y encontró otro objetivo a quien acosar. Pero el niño no tuvo permitido hablar sobre su inmunidad con nadie nunca más. Y aunque ninguna de las dos lo dijo explícitamente, ni Tori ni Sarah querían que Mike se juntara con otros chicos, o que saliese de la casa.
Pero en CRUEL todo había cambiado. O aunque sea eso creía Tori… hasta que Mike le dijo la verdad. Él niño aún se sentía aislado, y la única persona además de ella que lo hacía sentir bien era uno de esos cuatro chicos raros que trabajaban para CRUEL. Thomas. La chica no podía dejar de darle vueltas al asunto ¿Debería contárselo a alguien? ¿Quizá a Sonya o Harriet?… ¿Tal vez a Newt? Por fin habían hecho las paces con el rubio, no estaba segura si era conveniente decir que su hermano estaba tratando con gente como Thomas. Apostaba que nadie debía ser fan de él o de sus amigos. Su cerebro le daba mil vueltas al asunto al día siguiente. Durante el desayuno, Tori se la pasó revolviendo su comida con el tenedor, hasta que fue llamada nuevamente a la realidad por Sonya.
-¿Hola? ¿Tierra llamando a Tori? ¿Qué te ocurre ahora?
-¿Eh?- La chica volvió en sí para encontrarse a todas mirándola. Tosió incómodamente y se acomodó mejor en la silla.- Nada. Lo siento.
-Un día con los chicos y ya no quiere juntarse con nosotras.- Bromeó Harriet.
Tori sonrió por obligación y agradeció que nadie se hubiera dado cuenta. La verdad era que su cerebro explotaba de interrogantes, y lo único que necesitaba era ver ese reloj gigante colgado en la pared, anunciado la fecha en la que todo se tornaría aún peor.
La clase de gimnasia no resultó tan aburrida como el desayuno. Newt se le acercó mientras estaban estirando, antes de correr.
-Hey.- El rubio sonrió fugazmente.
-Hola.
-¿Alguna idea de lo que pasa a tu hermano? Esta bastante distante.
Inmediatamente sus ojos buscaron a Michael. El niño estaba cerca de Sartén y otros más. Tenía la mirada perdida y no parecía interesarle entablar conversación con sus compañeros. "Eso no parece propio de él"
-Él…- Tori volvió a posar sus ojos en los almendrados de Newt. ¿Podía confesarle la verdad? ¿Podía decirle que Mike era amigo de Thomas?- Él…está asustado.
-Supongo que es normal. - El rubio se cruzó de bazos- Si quieres puedo hablar con él.
-No.- Dijo rápidamente. Michael la odiaría si se dispersara el rumor de que era un niñito asustadizo. –Pero si puedes, échale un ojo cuando yo no estoy con él. Lo último que quiero es que se siente abandonado.
-Lo dudo. Eres su hermana, él debe saber que nunca lo dejarías.
-Si... Lo debe saber.
Newt le dio un pequeño golpecito en la espalda, con la intenciones animarla seguramente. Intentó sonreírle, pero solo pudo apretar los labios.
Unos minutos después todos estaban corriendo alrededor de la cancha. Los pies de Tori se movían automáticamente, como si fuera un robot. ¿Era tan malo acercarse a ese cuarteto de chicos raro? A fin de cuentas, lo que fuera que sucediese cuando ese reloj llegara a cero sería seguramente en parte culpa de ellos. Eso debía convertirlos de alguna forma en los malos de lo historia ¿Cierto? Quizás Thomas era distinto… Dios, Tori rogaba que fuera distinto. Pero la chica no podía darse el lujo de confiar en ellos, ni tampoco en el juicio de Michael. Aunque lo mas probable es que ese fuera el problema. No confiar en su hermano. Su madre confiaba en ellos. Sabía cómo ser suave y firme al mismo tiempo, y que todos la amaran por ello. Tori no era así. No cuando apenas dormía, no cuando los ataques de pánico la agobiaban por las noches, no cuando aún se culpaba muy dentro de ella por todo lo que había pasado, y eso incluía la muerte de su madre.
Necesitaba hablar con alguien. Y por primera vez Michael no era una opción. ¿Moore, quizás? ¿Sonya? ¿Harriet? ¿Newt? Nadie terminaba por convencerla del todo.
El tiempo libre Tori lo utilizo para hacer literalmente nada. Simplemente se sentó en los pasillos de CRUEL, tratando de no pensar. Tenía tantas ideas dentro de su cabeza que ya se sentía exhausta.
-¿Qué ocurre contigo y esa cara de amargada?
Tori levantó la vista. Enfrente de ella se encontraba Minho.
-¿Qué pasa contigo y esa actitud? ¿Es que acaso no puedo estar amargada?
-Deprimes el ambiente, niña.- Bromeó el chico sentándose en frete de ella.
-¿Enserio? Oh, dios mío ¿Cómo no me di cuenta antes?- Respondió sarcásticamente Tori.
-Ya. ¿Vas a escupirlo o qué?
-¿Desde cuándo te cuento lo que me pasa a ti?
-Hey, solo estoy intentando ser amable. Pero ya veo que eso no funciona contigo. Supongo que tendré que hacerte sentir tan mal para que me grites… Eso función con Newt, ¿cierto?
-¡Oye!
-Broma. Era broma. No te alteres.
Tori se cruzó de piernas y se quedó en silencio. Por raro que sonase, no estaba de humor para los comentarios sarcásticos de Minho.
-Okey.-El muchacho se paró, dispuesto a marcharse.
Tori suspiró y puso los ojos en blanco. ¿Qué más daba?
-Espera.
Minho volteó arqueando una ceja. Tori le hizo una seña para que se volviera a sentar, lo cual él hizo luego de unos segundos. Parte de ella no podía creer que fuese a hablar de eso con ese chico. Minho le caía bien, pero no tenía tanta confianza. Y sin embargo allí estaban.
-Es sobre Mike.
-¿Tu hermanito?- Minho estaba notoriamente sorprendido que ese fuera el tema de la charla.
-Sí, mi hermano.
-¿Qué ocurre con él?
Tori dudó antes de responder. Jugó un poco con sus manos antes de reunir todo el valor necesario para contestar.
-Él… ¿Qué sabes sobre esos cuatro chicos que de nuestra edad que trabajan aquí?
-¿El cuarteto de raros?
-Ese mismo.
-Nada
-¿Nada?-Tori abrió grandes los ojos. Minho había estado allí por años seguramente, ¿Cómo era posible que no supiera algo sobre esos chicos?
-Los vemos caminar por los pasillos, pero nunca nos hablan, ni nosotros a ellos.
-Pero… ¿Por qué? ¿Qué hacen en CRUEL? Obviamente no son como nosotros. ¿Cierto?
-Claro que no ¿O acaso me has visto con una bata de doctor?- Tori puso los ojos en blanco, pero también sonrió. - No sé qué quieres que te diga.
-Lo que sea.
-Creía que íbamos a hablar de tu hermano.
Tori tragó saliva. La conversación la había comenzado a agitar, probablemente por la frustración que le provocaba no tener ninguna respuesta concreta de parte de Minho. Se acomodó, apoyando mejor la espalda contra la pared y suspiró, mirando al techo.
-Creo que me equivoqué con él. A lo grande.
Minho frunció el entrecejo.
-¿Por qué?
-Michael, él….él habla con uno de ellos. Creo que hasta son amigos.
Un silencio inundó el pasillo. El ceño fruncido de Minho se fue disipando, hasta volverse una expresión de incredulidad. Mientras, Tori rezaba por que las cosas no se complicaran aún más ahora que había contado lo de su hermano.
-¿Alguien más lo sabe?-Preguntó Minho algo aturdido por la notica todavía.
La chica negó con la cabeza rápidamente.
-Bien.
-¿Bien? ¿Por qué?-Preguntó enseguida Tori, obviamente preocupada.-Creía que no sabías nada sobre ellos.
-¡Trabajan para CRUEL! ¿Qué más hay que saber? Nunca cruzamos palabras, pero aquí hay dos bandos. El nuestro y el suyo. Tú lo dijiste, no son como nosotros.
-Y eso los hace ¿Qué? ¿Enemigos?
-¿Qué más si no?
-No lo sé. Tenía la esperanza de que no tuvieran ese concepto.
-¿Qué esperabas? ¿Qué fuéramos mejores amigos?
-¿Qué voy a hacer, Minho?
-¿Y yo como voy a saber?
Tori no pudo evitar dejar escapar un bufido de frustración. Su hermano no le dirigía la palabra, y la chica tampoco quería obligarlo a tener una conversación con ella. Eso solo empeoraría las cosas.
-Escucha, solo dile que sea lo más discreto posible. –Minho no le había dicho nada de gran relevancia, pero aunque sea Tori se sintió aliviada ahora que alguien más sabía lo de Michael.
Con una media sonrisa, el chico se levantó, dispuesto a marcharse.
-Oye Minho.- El muchacho volteo a verla.- Gracias.
-Descuida… pero no me cuentes más ese tipo de secretos. Si alguien se entera que voy por la vida callándome esa clase de cosas y haciendo de buen samaritano… bueno, perdería el respeto.
-¿Qué respeto?- Bromeó Tori.
-El que tú aún tienes que ganarte, niña.
-Ouch… Oye, tenemos la misma edad.
Minho se encogió de hombros aun con una sonrisa en los labios.
-Hasta luego… Y recuerda no contarle a nadie de esta conversación.
-Seguro Minho.
El chico se estaba por retirar, cuando una vez más decidió voltearse.
-En especial a Newt.
Tori miro a Minho extrañada.
-¿Y puedo saber porque?
-Escucha, todos tenemos motivos para odiar a CRUEL. Pero Newt… bueno, él realmente los odia.
La chica sintió aun confundida mientras su compañero se alejaba por los pasillos. A la cabeza se le vino el rostro del rubio. Ella sabía que era capaz de demostrar desconfianza, y disgusto. A fin de cuenta ella lo había vivido de primera mano. ¿Pero odio? Le parecía una emoción muy extrema para Newt. Simplemente se le hacía raro asociar al rubio con un sentimiento tan negativo, tan oscuro. Por otro lado CRUEL había arruinado la vida del muchacho, al igual que las de todos ahí. Tal vez no fuese tan raro hablar de odio cuando viste a tanta gente querida morir ante tus ojos.
La tarde se convirtió en noche mucho antes de lo esperado.
Durante la cena Tori aún seguía confundida.
-Es increíble la cantidad de veces que tenemos que recordarte comer. Has el favor de dejar de jugar con los cubiertos y traga algo de proteína ¿Quieres?
Harriet no estaba de humor. Nadie lo estaba de hecho. Y por primera vez Tori estaba segura de que no era culpa suya. Los números rojos en la pared cada vez se aproximaban más al temible cero. Dos semanas. Dos semanas para que algo pasara. Algo que nadie sabía con exactitud lo que sería, pero sin dudas les cambiaría las vidas para bien o para mal; y ella realmente no quería atravesar esa nueva y atemorizante etapa sin Mike.
-¿Sabes? Son etapas. Estoy segura que algunos días tu hermano volverá a ser el mismo de siempre.
Marie era una muchacha de pelo corto color oro. Ojos oscuros y labios finos. Siempre que la veía llevaba esa sonrisa traviesa en su rostro y una mirada curiosa. A Tori le caía bien. Por su parte, ella era de una de las pocas que no la trataba como si fuese una rara antisocial. No hablan muy seguido, pero cada vez que lo hacían eran conversaciones cortas. Marie parecía entender a la perfección que a ella no se le daban bien las conversaciones extensas.
-Gracias.- Respondió con un leve asentimiento de cabeza. - ¿Tienes hermanos?
Marie guardó silencio unos segundos, sorprendida por la pregunta. Enseguida Tori cerró los ojos, deseando abofetearse a sí misma. Todos allí tenían terribles historias familiares. Tuviera o tuviera hermanos, no era su asunto. Y si los tenía entonces sin dudas le estaría causando malos recuerdos.
-Lo sient…
-No, no tengo.- Contestó por fin la chica sacudiendo al cabeza, y con una fugaz sonrisa, que daba por finalizada la conversación, Marie se enfocó en su plato.
-Lo siento mucho.- Insistió Tori, pero ella ya había comenzado a hablar con otros miembros del Grupo B.
-Sí que tienes un desastroso tacto ¿Lo sabías?- Bromeó sin ganas Sonya.
- Soy una idiota.- Tori hundió la cara en sus brazos, apoyándose en la mesa.
-Solo un poco.-Comentó la pelirroja, mientras daba pequeñas palmaditas en la cabeza de la chica.
Michael no fue a decirle buenas noches. No era como si Tori esperar que lo hiciera. Pero una pequeña parte dentro de sí estaba guardando ese rayo de esperanza de que el niño quisiera hablar con ella.
Pero no fue así.
Por lo que la adolecente tuvo que irse a la cama sin haber cruzado palabra con Mike en todo el día. Maldición, sí que se sentía sola.
Quizás era la culpa. Talvez la tristeza, a lo mejor la soledad. O simplemente el terror a cerrar los ojos y tener espantosas pesadillas. Pero por un motivo u otro, no podía conciliar el sueño. Sin importar en qué posición se pudra, la chica simplemente no lograba dormirse. Finalmente se quedó mirando al cielo raso. Realmente intentó mantener la mente relajada, despejar cualquier pensamiento. Pero cuando nada funciono, Tori se rindió, y sacó de debajo de la almohada la fotografía familiar.
Su madre se veía tan hermosa y feliz, junto a sus dos hijos. Tori tocó la imagen deseando poder regresar a ese momento de su vida.
-Mamá…- Comenzó susurrando la muchacha.- Lo siento tanto.
Luego de unos segundos, la muchacha apoyó la fotografía en su pecho y cerró los ojos, imaginándose el rostro de la mujer que le había dado a vida.
-Nunca hice esto… jamás creí que debería hacerlo. Tengo que admitir que se siente un poco tonto hablar sola. Bueno, no sola. Estas tú escuchándome ¿Cierto? No claro que no. Esto lo hago por mí. Porque realmente extraño hablar contigo. Como sea, si estas allí, esta soy yo, tu hija, hablándote…. Como si no lo supieras... Mamá. Necesito que me guíes. Estoy perdida… ¿Recuerdas cuando tenía ataques de pánico? ¿O cuando mi garganta se cerraba y apenas podía respirar? Odiaba que Michael me viera teniendo ataques. Sean de cualquier clase. Me sentía tan débil. No quería ser una hermana débil… Pero eso no pasaba cuando estabas a mi lado. Me dabas fuerza. Consuelo. Consejo. Me hacías sentir fuerte. Realmente creía que podía cuidar a Michael. Pero no es así. Ahora estamos encerrados. Y es mi culpa. A fin y al cabo, sí soy una hermana débil. Ni siquiera puedo hacer las paces con él. Estoy tan asustada de perderlo, y que se vaya odiándome... En dos semanas y media será su cumpleaños. Nuestro pequeño cumplirá once. ¿Puedes creerlo? Te extrañará horrores cuando no estés ayudándolo a soplar las velas. Solo espero estar allí, con él, cuando pase. Sé que no soy tú. Que jamás lo seré. Eso lo entiendo ahora. Nunca podré ocupar el vacio que es no tenerte en su vida. Pero puedo ser su hermana. Aunque sea débil. Aunque esté perdida. Aún es mi hermano, y tengo que cuidarlo de alguna forma…
Sin saber cuándo ni cómo, Tori se durmió. Con la fotografía en sus manos y la determinación de arreglar todo con su hermano al día siguiente.
