Capítulo 9
Este capítulo contiene escena xxx, abstenerse de leer si piensas que puedes sentirte ofendido, sorry...
Cuando Terry, llegó a su casa, todas las luces estaban apagadas, en el recibidor encontró una nota de Susana, en la cual le decía, que se había ido con una amiga, por qué al día siguiente partirían muy por la mañana, a la finca de unos amigos, Terry no se llevaba con el anfitrión, ella ya se lo había comunicado, él sólo la oyó, no daba crédito como ella era capaz de irse a meter a ese lugar, a pesar de la disputa de ellos dos, pero a hora estaba agradecido de estar sólo en casa, tenía que pensar como le propondría el divorció a Susana.
Terry, se recosto en el sofa en la sala de vídeos, se puso una película, que no terminó de ver, enseguida le envió un Wssp a su Julieta, a hora que tenía su número, no permitiría que ningún segundo ella no pensará en él.
Candy, estaba con una sonrisa en sus labios, recordando lo vivido con su Romeo, recostada en su cama, ni siquiera la había arreglado, quería dormir con el olor de él impregnado en sus sabanas y almohada, por qué casi no hubo lugar que no recorrieran en el cuál se hubieran amado, sólo les faltó la encimera, cuándo dijieron esto se partieron de risa, los dos eran muy apasionados, estaba en eso cuando le llegó el mensaje.
- Candy, te extrañó si voy allí ¿me dejarás entrar?
- yo también te extrañó, mañana, ya nos veremos ;)
Candy, pensaba que bromeaba, después de intercambiar un sin fin de mensajes, le conversó que Susana no se encontraba, tardó solo segundos para convencerla.
- me dejas dormir juntito a tí.. please...
-mmmmm... está bien, vente antes que lo piense mejor...
- voy llegando...
-no estás en tú casa?
- no! hace ya rato que he salido de ahí, me disponía hacer guardia en tu puerta, si no me dejas entrar..
-ah.. eres incorregible... ya me estoy durmiendo, si no te abro, es por que ya me he dormido :)
- no seas tramposa... en veinte minutos llegó.
El vivía en una residencia, algo alejada de la ciudad, cortaron la comunicación, escribir mientras conducía era una locura, lo sabía muy bien, estaba tan ilusionado, amanecer con ella debería ser la gloria, salió con lo puesto, agradeció que en su departamento tenía ropa de deporte y de trabajo, tenía todo lo necesario allí, él lo mantenía impecable, una señora le hacía a fondo el aseo una vez por semana, a él le gustaba todo perfecto, y en su debido orden.
Cuando llegó, la encontró triste, Candy, cuando lo vio al abrirle la puerta se arrojó a sus brazos.
-Candy, ¿que pasa ? ¿te ocurre algo? Terry estaba muy preocupado, al verla así.
Anthony le había llamado, le hizo un señor escándalo entre gritos, le había faltado el respeto, diciéndole toda clase de majaderías, la conocía hace años, sabía como era, nunca le hubo dado motivo para que pensará mal de ella, sabía lo celoso que era, Karem siempre decía que estaba enfermo, en una ocasión llegó agredirla, motivo por el cuál se habían separaro, pero ella lo perdonó y retomaron su relación, él le juró que no volvería dudar de ella, con él había perdido su virginidad ha la tanta insistencia de él, y a hora por no contestar unas llamada, ya era una cualquiera, podía a ver pasado tantas cosas por lo cual ella no pudo ver contestado, pero ni siquiera dejó decirle una explicación, de excusarse, sabía que él tenía razón, estuvo con otro, mientras él la llamaba, pero era tan facil para él llegar a esa conclusión. Esto a la vez le dolía, como pudo estar tan ciega él no hubo cambiado, segura estaba que llegando a casarse, su matrimonio sería un fracaso total.
A pesar de sentir remordimiento, por haber caído a la tentación, sabía que había fallado a su familia, ha su novio, pero el caso era que no se arrepentia.
Candy sólo se abrazó a Terry, no le dijo nada de la discusión con Anthony, sólo le conversó, que ellos habían hablado, y que sólo se sentía un poco mal por mentirle, que estaba confundida, él la cargó en sus brazos y la llevó a la habitación se acostó juntó a ella, no dijieron nada, él la abrazo con fuerza, se estaban quedando dormidos, muy despacio se levantó, se dispuso a quitarse la ropa, tarde se dio cuenta que no trajo su pijama, tenía que haber pasado primero por su departamento, se dispuso a ponerse sus zapatos para ir por sus cosas.
-¿donde vas? , no te vallas, por favor.
-ya regresó, no te levantes, voy por mi pijama, no puedo dormir con esta ropa.
-mmm... quitatela, duerme así, ven. - le estiró su mano.
Él le sonrió, se desvitio, quedando sólo en calzoncillos,se acostó, metiéndose bajo las sabanas, ella se recosto en su pecho, se sintió bien, nunca había dormido con un hombre, él acaricio su cabello, al sentirla a su lado sintió su virilidad rugir, candy llevaba un pijama muy sexi, claramente se veía sus senos, la respiración de ella se hacía compesada, supo que se estaba durmiendo, la abrazo con ternura, parecían un ángel, toda ella era perfecta, no se dio cuenta en que momento se durmió.
A la mañana siguiente, un olor a pankakes recién hecho lo despertó,enseguida escuchó el ruido del agua en la ducha, Candy ya se había levantado, dejó preparado el desayuno y se había metido a ducharse, a él le gustó despertarse en aquella cama, todo el ambiente olía a ella, no se lo pensó dos veces y se dirigió al baño.
Candy, ni se enteró que él había entrado, ella le dejó encima del mueble del lavamanos un cepillo de dientes sin estrenar, él se lavo y ella ni enterada, estaba tan concentrada tarareando una nota musical, Terry claramente veía su desnudez tras la mampara transparente, a pesar que se asemejaba aún sauna por el humo que salía de allí, divisaba muy bien los movimientos de ella con la esponja refrejandose su cuerpo, esto era un regalo de dioses, el cuerpo de él estaba en toda la cima como cada mañana, se desnudó tan rápido como su mente le ordenó.
- necesitas ayuda, para enjabonarte, Julieta mía. - ella al ver la desnudez de él, casi no pudo reprimir un grito de sorpresa, por respuesta le entregó la esponja.
El cabello de ella lo llevaba protegido con el gorro de ducha, él se colocó a espalda de ella, la bañera era muy larga de manera que cabían muy bien en ella, en la esponja puso más gel como le indicó ella, con movimientos circulares le enjabono la espalda, la sentía extremecer al contacto de él, se acercó más a ella.
Casi desfallece al sentir su contacto a la altura de sus nalgas, tuvo que cogerse de la agarradera que se encuentraba en la pared para no caer, las manos de él se deslizaron hacia los senos de ella, esto la hizo gemir, con la esponja se los enjabono, más que eso se los acariciaba, y a sus pezones erectos se los apretaba con sus grandes dedos, una de sus manos recorrió hasta su parte baja acariciandola, Candy gadeaba de placer, le quitó el gorro, todo su cabello rebelde cayó humedeciendose , la voltio hacía él, apoderándose de sus labios, ella le correspondio con desenfreno él despertaba en ella sus más locos arrebatos, no pensaba en nada, sólo que él la poseyera en ese mismo instante, adivinando sus pensamientos le alzó una pierna y se introdujo en ella, ninguno de los dos reprimio sus gemidos de placer al sentirse mutuamente, con movimientos ágil la apoyo en la pared, para esto ella abrazaba las caderas de él con sus piernas, esto era la locura total, después de llegar al clímax, con besos y caricias sus respiraciónes retornaron a la normalidad, se terminaron de bañarse.
Él se puso sólo el albornoz blanco que le diera, ella también se puso uno igual, se dirigieron a la cocina, desayunaron ahí mismo, él estaba encantado, todo lo preparado por ella estaba exquisito, después de dejar todo muy pulcro, él le invitó a que lo acompañará a su departamento, ella aceptó encantada, tenía curiosidad como era ese sitio que él quería mucho.
-espera me cambió y te acompañó.
- no! ven así, sólo cruzaremos el pasillo.- al ver su cara indecisa. - a esta hora todos duermen, nadie nos verá.
- ok! esta bien, debes saber que contigo estoy haciendo locuras que en mi vida se me hubiera ocurrido hacer.
- y yo contigo Candy, y las que nos faltan ¿no crees? .- los dos rieron sin decir más, él sacó su cabeza diviso nadie a la vista y como un rayo ya estaba en su puerta abriendola, él entró dejando la puerta abierta, ella no se quedó atrás rapidamente cerró su puerta y corriendo entró al departamento de al frente, después de cerrar la puerta, los dos rieron como niños de su hazaña, Candy recorrió con su vista el lugar, dándose cuenta que era muy similar al de ella, se sorprendió al ver todo muy bien arreglado y limpio, en ocasiones por alguna reunión, ella estuvo en un departamento de algúnos de sus compañeros y de verdad que eran unos cochinos, pero el de Terry estaba perfecto, todo en el olía a él.
-ven. - la llevó a su habitación. - quiero que mires algo. - de una de las cajoneras de uno de sus buró, sacó un pequeño álbum, y se lo dio.
-oh! no puede ser ¿las conservas? . - la mirada de ella, era de añoranza, él conservaba todas las fotos que se habían tomado juntos, tanto en el colegio, en los campamentos compartidos, de los anuarios del colegio, y de alguna salida de un domingo que Eleonor con consentimiento de Pauna, la sacaba del internado, después de revivir cada recuerdo vivido, algúnas lágrimas rodaron por su mejilla, cuando ella volvio a Miami no supo que no volvería al colegio, recordó lo mal que lo pasó y sobre todo no haberse despedido de él, Candy estuvo casi un mes sin levantarse de la cama, su madre estaba desesperada, con ayuda de profesionales, pudo sacar a su hija que a pesar de su corta edad cayó en una profunda depresión.
Terry al ver la tristeza de ella, se conmovió, él también recordó el momento que fueron vilmente separados.
- Candy, no sabes cuánto te extrañe, el colegio no fue el mismo sin tí, yo ya no quería regresar a el.
- yo también lo pase muy mal, me quería morir cuando mi mamá me dijo que ya no volvería. - hizo una pausa y continuó.- no sabes cuánto me costó hacerme a la idea que no volvería a verte.
-créeme que lo sé y mi madre también, ella con mucho cariño se dedicó sólo a mí, me llevó a muchos lugares, esto me conforto un poco, pero ese dolor profundo de tu pérdida jamás lo superé, sabía que un día nos volveríamos a encontrarnos, no sabes como esperé tu llamada cuando te volví a ver, en alguna ocasión volví al mismo sitio a la misma hora, pero todo fue inútil, y mis vacaciones finalizaron y tuve que regresar.
Terry siguió en sus recuerdos. - sí no hubiera sido por Stear y Archie, ellos entraron al colegio cuando tú te fuiste, ahí mismo conocí a Albert, al parecer fue en busca de una niña, que no encontró allí, si hubiera visto la cara de decepción que tenía, recuerdo que fue motivó de burla de sus sobrinos, por que la señorita había escapado a los encantos del tío.
-tú desde ahí ¿conoces a Bert ? ó como quieras llamarlo.- recordó que él lo llamaba Albert.
Los dos rieron, del todo el alboroto de los nombres, él recordó esa conversa pendiente.
-dime Candy, ¿por que te ha dejado su departamento?.- le pregunto mirando fijamente sus esmeraldas. - esté es como un tesoro, debes saber que aparte de él nadie más lo ha habitado, Richard me contó en una ocasión que el señor William lo había comprado para su pequeña hija, pero es que yo no la conozco y son años de relación que tengo con la familia Andley.
-Ahhh... Romeo, que curiosos eres, me parece de muy mal ver que cuentes los secretos de ese señor. - yo conocí a Bert cuándo tenía 17 años, yo lo quiero mucho, es como mi hermano mayor, y sé que el también me quiere, pero sabes lo más extraño, él no tenía ni idea que yo entrará a trabajar en la empresa, así que no sabía que sería yo quién viviría aquí.
Terry, se quedó pensativo, él estaba seguro que Albert fue el que metió a Candy trabajar con ellos, a pesar de las excelentes notas de ella no la hubieran contratado, recordó lo que Archie le dijiera que el sueldo de ella era muy bien remunerado.
Candy, se incorporó de la cama dónde se habían sentados, treyendolo de sus pensamientos. - lo bueno es que a hora nos hemos vuelto a encontrar.
Ella se acercó dónde él,dejando caer su albornoz, dejando en la cara de él sus sugerentes senos.
-pero qué, es lo que he hecho, he despertado una vampiresa. - dijo esto devorando sus senos, rapidamente sucumbieron a los placeres del amor, cansados de amarse quedaron dormidos en los brazos del otro, ya pasaban las 2 pm. cuando ella se despertó, a toda carrera se dirigió a su pieza, quedaron en verse en el parking, pasado 20 minutos, al verse al espejo se fijó en la marca que tenía en el cuello de su apasionado amor, tuvo que ponerse un esparadrapo adhesivo, sabía que al momento de jugar la bufanda no le serviría, se fueron en el coche de él, el punto de encuentro quedaba al otro extremo caminando les llevaría su tiempo, Terry la dejó muy cerca del lugar, él se iría aparcar el auto.
-Candy, viniste ,pensábamos que ya no vendrias. - la recibió Andrea.
- claro que si, se me hizo algo tarde pero ya estoy aquí.- les dijo sonriendoles.
-es una pena ¿sabes? que el entrenador que queríamos que conocieras no ha llegado. - dijo con pena Brenda.
-nooo... mira allí viene! .- segundo Berta, todas fijaron la vista donde indicaba la pelirroja, Candy al ver al guapísimo entrenador del equipo de los muchachos, quedó sin habla, las chicas tenian razón, ese hombre era divino.
-viste Candy, ¿ a qué está buenísimo?
- un dios griego.- dijo embobada, provocando la risa de las chicas.
Cuándo el entrenador llegó junto a los chicos, estos lo recibieron con complicidad y respeto, se fijó en un par de sus chicos, que miraban embobados donde las muchachas.
-¿que ven tanto ustedes dos?. - dijo esto dándoles una firmé palmadas en la espaldas a los chicos.
-miré no más, la chica que vienen con las muchachas, esta como un tren, vamos a saludar no se valla a pensar que somos unos malos educados. - los otros secundaron, de echó hasta el entrenador, la rubia era despampanante, quería verla de cerca.
Las chicas, se pusieron algo nerviosas al ver que se acercaban, a pesar que eran amigos, de los cuáles algúnos eran novios, otros sólo tonteaban.
-hola. - fue el saludo de la mayoría de los presentes.
El entrenador, al ser el mayor de los chicos con galenteria se acercó a la rubia, que no le quitaba la mirada.
-Terrencce Granchester, a su pies bella señorita. - se presentó dándole un beso en cada mejilla.
-Candicce White, un gusto. - le dijo con una radiante sonrisa, Terry sabía que alguno de sus muchachos las piernas le habrán flanqueado al ver el gesto de ella, los dos se miraron sonriendose, tratando de no romper en una carcajada, esto era una verdadera casualidad sin ellos querer, las circunstancias los hubieran vuelto unir, sin planearlo, armaron Partidos entre ellos, los dos mayores eran muy buenos, pasaron jugando casi tres horas, se despidieron, quedando en verse el próximo domingo a la misma hora.
Terry la recogió en el mismo sitio que horas antes la hubiera dejado, iban muertos de hambre, estaban impresentables, sudados, quedaron en verse en media hora en el parking para salir a comer, se vistieron informal, ambos con vaqueros, Candy se puso unas sandalias negras con un pequeño tacón y una blusa de cuello alto del mismo color, él se puso una camisa azul, que le quedaba de maravilla, Candy estaba segura que cualquier prenda en él le quedaría divino.
Cuando llegaron a la parrilla Argentina, los camareros lo recibieron efusivamente, Terry era muy querido allí, cuando el hijo del dueño lo vio enseguida se acercó a saludarlo.
-Terry amigo, tanto tiempo sin verte.
-Fransesco. - Terry lo saludó, abrazando a su antiguo condisipulo.- no sabía que estabas en la ciudad.-Francesco era hijo de Italiano y de una Argentina, por lo cuál tenian varios restaurantes de las especialidades de los orígenes de sus padres.
-acabó de llegar, pero dime quién es la hermosa dama que te acompaña.- dijo esto mirando a Candy.
-es Candy, Candy White, ¿ no la recuerdas?
-Candy White, me suena . - la miro fijamente. - no... Julieta, es tú Julieta.
Francesco estudió en el San Pablo, Candy no lo recordaba, después de decir algunas anécdotas, lo recordó vagamente, su corazón estaba hinchado de felicidad, saber que él siempre la recordó con sus amigos, la hizo feliz.
Después de menjar todos las exquisiteces de aquel lugar, quedaron más que complacidos, se despidieron de Francesco, habían quedado de ir al cine, pero estaban más que agotados, regresaron al departamento de ella, ni se percataron la hora que se quedaron dormidos viendo la película que ella alquilara el día anterior, pasaban de las 11 pm, que el celular de Candy sonó, entre dormida estiró la mano para coger el aparato que estaba caído en la alfombra.
-hola! . - de un salto se incorporó.
Se puso tensa era Anthony, vio a Terry seguía dormido, se sentó en otro sillón a contestarle la llamada, en la cual Anthony le pedía perdón por el mal comportamiento de él hacía ella, Candy sólo le contestaba en monosílabos, Anthony no le reclamó por el comportamiento frío de ella para con él, sabía que Candy estaba enfadada con él.
Todo esto era tan difícil, ahí estaba ella con su " amante " profundamente dormido y hablando por teléfono con su futuro " esposo " ; Casi da un grito, cuándo Anthony le comunicó que iría a Nueva York, quería hablar con ella personalmente, intuía que las cosas no iban bien.
... parece, que no te gusta la idea, que valla para allí... .- le dijo él.
-no! no es eso, si no que me sorprende, ¿que día llegas ? ... me parece bien, tenemos que hablar... no, cuando vengas ya hablaremos... no empieces... tranquilizate... no aquí no te puedes quedar... mis jefes, ya me han dado unas normas las cuales tengo que respetar... y no está bien que te vengas a quedar conmigo, no estamos casado... sisi claro... bueno después de 15' de discusión absurda, él se quedaría en la casa de su padre que tenía en las afueras de la ciudad. Al cortar la conversación Candy, quedó pensativa, era lo mejor si tenía que romper su compromiso mientras más pronto mejor.
Terry, escuchó gran parte de la discusión, la miraba fijamente, pero ella estaba tan pensativa que no se percató hasta que habló.
- ¿problemas? Terry estaba inquieto, por lo que entendió, el noviecito era problemático, y al parecer no era la primera discusión de ellos dos desde que ella estaba allí.
-si! Anthony, viene.
- mejor pecosa, así terminas de una vez la relación con él, ¿ porqué lo vas hacer, no?. - dijo esto acercándose a ella.
-si, después de lo ocurrido entre nosotros sería incapaz de seguir con la boda, ¿sabes? le tengo cariño y él no se merece esto, ya encontrará alguien quien lo quiera.
- ¿cómo crees que se lo tomé ? .- al decir esto Terry vio miedo en los ojos de ella. - si quieres yo estaré juntó a tí.
- acaso, te has vuelto loco, yo quiero que todo surga pasivamente, no quiero una guerra campal.
-está bien, será como tú quieras.
Terry llamó a su casa, nadie contestó su sospecha era verídica, Susana no llegó ese día, así que se quedaría con Candy.
El estaba más que feliz, junto a Candy trajo algúnas cosas personales de él al departamento de ella, parecían un matrimonio, la idea los lleno de regocijo a los dos.
CONTINUARA...
