Hola chicas y chicos, de nuevo por acá, antes que nada, una disculpa por tardar tanto en publicar, se que había prometido varios capítulos, pero tuve varios inconvenientes y no había podido escribir, pero ya estoy de regreso y publicando :D

Espero que disfruten el cápitulo, y como siempre, los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos y mi imaginación.


La mire sin poder decir palabra, su pregunta me había dejado en shock, no me había esperando una pregunta así, por lo menos no tan rápido y no era que no quisiera contestarla, la cuestión era ¿como le contestaba algo que ni yo misma sabía? Busque en mi amplia mente, en cada recoveco de ella, en las visiones que había tenido, lo que había hecho y vivido, pero no tuve mucho éxito.

Hasta ahora, tenia claro que no era igual a un humano, aunque recordaba que en una de las visiones el joven rubio que se llamaba Carlisle había mencionado la palabra transformación, por lo que sabia que alguna vez lo había sido, pero... ¿que era yo exactamente? Eso aun no lo sabía.

Fruncí el ceño y la mire por un par de segundos mas, su mirada curiosa y un poco avergonzada (por la pregunta me imaginaba) se dirigió a mi.

-No puedo contestarte esa pregunta...- me encogí de hombros y ladee la cabeza al notar un poco de tristeza y desilusión en su mirada, levante rápidamente las manos disculpándome –No por que no quiera contestarte, es solo que la verdad... la verdad… es que no lo se...- comenté haciendo una pequeña mueca.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro mientras el entendimiento y alivio pasaban por su rostro –tal vez te pueda ayudar a averiguar, a saber que eres... digo, hay muchos cuentos por ahí, historias, mitos, y cosas por el estilo, todas deben de tener algo de verdad- se encamino a donde estaba y se recargo contra el contenedor donde estaba sentada, después de haber notado como todo ser viviente me evitaba, era raro que ella no me tuviese miedo y estuviera de forma tan natural y aparentemente cómoda a mi al redor.

-¿Ayudarme a averiguar que soy?- le pregunte algo intrigada, hasta ahora no lo había pensado, pero sería interesante saber que era, digo, sabia que había mas como yo, y algo había aprendido de las visiones, pero tal vez entendiendo bien lo que era, podría controlar mejor mis instintos.

-¡Por supuesto! ¿No te agradaría saberlo? Podemos comparar cosas con lo que ya sabes de ti, no debe de ser muy difícil...-

-Claro que me agradaría saberlo, de entrada solo se que soy rara, pero tienes razón- La voltee a ver por unos segundos – ¿Porque me ayudas y quieres saber lo que soy?- pregunte realmente intrigada.

-Porque desde la primera vez que te vi me dio curiosidad- se encogió de hombros mientras jugaba con el doblez de su falda –supe que no eras normal, y quería saber quien o que era lo que me había ayudado... y bueno... tal vez poder regresarle el favor...- dijo viéndome de reojo.

-No me tienes que devolver nada- sonreí tiernamente al escucharla –y entiendo tu curiosidad, tengo que admitir que tu también me la causas- dije encogiéndome de hombros.

-¿Yo te doy curiosidad?- levanto la mirada hacia mi viéndome sorprendida – ¿como puede darte curiosidad alguien como yo?

Esta vez yo baje la mirada un tanto avergonzada, ¿como decirle que la había observado? Estaba segura de que eso era mas raro todavía de lo que yo ya era, pero bueno, era curiosa, y quería conocer el mundo que me rodeaba, y en particular, en ella había encontrado cosas que me causaban más curiosidad que en las demás personas.

-Bueno... siempre me diste curiosidad... aquella noche no fue la primera vez que te veía- baje un poco la voz admitiendo lo que había hecho – en realidad, te observe durante un tiempo, quería aprender sobre las personas, y tu forma de ser… de vivir, no se, llamo mi atención, así que… solía verte todos los días…- levante la mirada avergonzada esperando ver una cara de espanto o de enojo, pero solo encontré con una mirada comprensiva y una sonrisa.

-Tranquila- dijo al parecer notando mi vergüenza- entiendo que tuvieras curiosidad, estas sola todo el tiempo, es normal que quisieras acercarte a las personas- sonrió cálidamente – me honra que hayas aprendido y me hayas visto a mi, siento como que tenia un ángel guardián del que no me di cuenta –comento riendo.

Me sorprendió su reacción, en realidad no esperaba el que fuera tan comprensiva, en realidad, había estado lista para salir corriendo de ahí, había creído que se molestaría y me reclamaría, y su reacción no había podido ser mas contraria a lo que había pensado… al parecer tenia todavía mucho que aprender de los humanos.

Ese día estuvimos platicando por un par de horas, a pesar de que lo habíamos pasado bien y el tiempo se pasaba volando, teníamos que ser consientes de que en cualquier momento alguien podría asomarse por ahí, además aunque para mi no representaba un gran problema, el frio de la noche si parecía afectarle a ella, así que después de un rato me despedí.

-Es hora de que me vaya- me puse de pie de un salto y di medio giro sobre un pie para mirarla, en su cara podía ver que no quería que me fuera -sabes que es peligroso que alguien me vea, y tu no deberías de estar fuera tan tarde-

-si... lo se- dijo con tono derrotado mientras suspiraba y se ponía de pie -podemos vernos mañana?- me miro un tanto ilusionada

-claro que si- sonreí tiernamente -mañana nos vemos aquí a la misma hora-

-excelente! es un hecho, nos vemos aquí!-

-claro- le guiñe un ojo y con una sonrisa me di la vuelta, pero cuando estaba ya dispuesta a irme me detuvo de nuevo

-Alice espera!-

Me detuve en seco -si?- cuando me di la vuelta ella buscaba algo cerca de donde habíamos estado sentadas charlando, recogió un paquete del piso, se acerco a mi y me lo tendió

-es para ti... espero que no te moleste y te guste- sonrió de forma tímida -ábrelo mas tarde-

-para mi... gracias!- sonreí ampliamente emocionada, era la primera vez que alguien me regalaba algo, tome el paquete entre mis manos y mire de reojo hacia la calle -hora de irnos, ve tu primero, así puedo ver que llegues bien-

Miro hacia la calle y luego a mi, entonces asintió -esta bien- camino rápidamente hasta la entrada de el callejón y antes de salir se dio la vuelta y me dedico una pequeña sonrisa, y entonces se fue.

Me acerque hasta la entrada del callejón manteniéndome oculta por las sombras. Agudicé lo mas que pude mis sentidos, poniendo atención a cada sonido en la noche, y siguiendo sus pasos. Cuando estuve segura de que había llegado bien a casa, fue mi turno.

Tome el paquete que me había dado apretándolo contra mi pecho y así, salí disparada del callejón rumbo al bosque, lo suficientemente rápido para que ningún humano me notara, para ellos no era mas que una ráfaga de viento.

Un par de minutos mas tarde me encontraba ya llegando al lugar de siempre, me senté con la espalda contra un árbol simplemente feliz, lo había logrado y no había sido tan difícil. Tal vez la dificultad estaba solo en mi mente, mientras tuviera control sobre la sed, no tendría problemas.

Me sentía completamente extasiada, pensaba en todas las posibilidades y nuevos caminos que esto abría para mi cuando sentí el paquete entre mis brazos, lo había olvidado por completo, baje mi vista hacia el, ¿que podría ser?

Sentía curiosidad sobre lo que alguien como ella podría regalarle a alguien como yo. El paquete era más o menos cuadrado y aunque no era pequeño, tampoco era muy grande. Era suave, y envuelto en papel marrón y un cordel.

Pase mis manos sobre el papel aspirando el aroma que salía de el, ninguno de los olores era parecido a ninguno de los que había encontrado en el bosque, eran nuevos y desconocidos, el único que reconocía era el aroma de ella. Con cuidado por miedo a arruinarlo, solté de a poco el cordel, luego, comenzó a desenvolver con cuidado retirando el papel...

Lo que tenia frente a mi me sorprendió, pase mis manos sobre la suave tela negra que tenia entre mis manos, tome las orillas de este y estire frente a mi lo que había escuchado llamar a los humanos 'vestido'. Mis ojos se maravillaron ante este, podía notar que era algo que ella había hecho, podía notar el cuidado en las puntadas y detalles, era realmente muy bello y... era para mí.

Corrí lo mas rápido que pude hasta el rio, con cuidado deje el vestido envuelto en papel sobre una roca y me arroje al rio emocionada, me moría por ver como se me vería puesto, pero no quería ensuciarlo tampoco.

Pase un buen rato nadando y jugando en el agua, flotando, pensando... para cuando salí la luz del día ya estaba en pleno, emocionada me acerque un poco hasta la roca. Me quite la ropa mojada, aunque no sabía si a lo que llevaba puesto podía llamársele ropa, y espere a secarme un poco bajo los rayos del sol.

Después de un rato me acerque otra vez y con cuidado desenvolví de nuevo el vestido, lo tome entre mis manos y con cuidado de no romperlo o arrugarlo me lo puse... la tela se sentía increíble sobre mi piel, totalmente diferente a mi ya vieja y gastada prenda. Me acerque al agua y me contemple en el reflejo.

Me quede completamente maravillada ante el reflejo, el vestido hacia que me viera completamente diferente, de alguna forma me hacia ver mas... bonita (? Me llegaba un poco mas abajo de las rodillas y era un poco voluminoso, se ajustaba sobre mi cintura envolviendo mi tronco, resaltando mi figura, el escote era cuadrado, sin embargo no era pronunciado... a mis ojos era perfecto.

Me sentía sumamente feliz, veía desde todos lados y posiciones el vestido, tal vez era algo tonto que lo hiciera estando sola, pero no podía evitar dar brinquitos de emoción. No podía usar el vestido en el bosque para cazar y eso, lo arruinaría y eso no podía permitirlo, sin embargo definitivamente lo usaría mas tarde para ver a Anne.

El pensar en ella me recordó que debía prepararme, a pesar de todo lo que había bebido el día anterior, necesitaba estar segura, así que cace de nuevo aquella tarde.

Por supuesto llegue puntual a la cita, así como cada noche después de aquel día, todos los días quedábamos a la misma hora, platicábamos por un par de horas y entonces cada quien regresaba a su 'hogar'. Ella me regalo un par de cosas mas, entre ellas una hermosa capa negra que me ocultaba perfectamente en la oscuridad de la noche y la cual yo adoraba.

La forma de hablarnos y despedirnos se había convertido en rutina, hasta que un día ella se detuvo antes de irse.

-Alice... yo... quería pedirte algo - frunció ligeramente el ceño y por el latir de su corazón podía notar que estaba sumamente nerviosa - bueno... en realidad... es mas una proposición... yo...-

-Si... dime... - dije tratando de influirle confianza con mi tono de voz -sabes que puedes decirme y pedirme lo que quieras-

-Bueno... - ladeo la cabeza y entonces la decisión se reflejo en su rostro, se enderezó y viéndome a los ojos me dijo decidida- Alice, quiero que vengas a vivir conmigo.


Y que les pareció? Quedo interesante, muero por escribir lo que sigue! Reviews porfavor! Se aceptan, critcas, sugerencias, reclamos y lo que quieran ;)

Como siempre agradezco a las chicas que me ayudan a editar, son las mejores! y por supuesto, gracias a ti que estas leyendo :D

Dedico este capítulo a mi abuela, se que me estas cuidando donde quiera que estés 3