Hola, chicos. Caskett23a tiene un problemilla con la luz en casa, estas lluvias torrenciales hacen mucho daño, así que siente tardar tanto en subir los capítulos, pero que espera no demorarse mucho con el próximo. Además, os agradece todo el apoyo, los follow que le hacéis y sobre todo los comentarios constructivos, de los que tanto aprende. Por tanto, una servidora (y amiga, bueno, una excelente amiga, todo hay que decirlo) os trae este Capítulo 9 que, citando a la muchacha, «es una mierda y que estáis todos avisados».

Capítulo 9

Recoloco una hebra de pelo por detrás de su oreja y aprieto más el agarre de mis brazos alrededor de su cuerpo. Estamos sentados en el sofá de la habitación. Mi espalda apoyada en el respaldo de este y Kate entre mis piernas. La oigo suspirar.

- ¿Crees que lo conseguirá? – Ladea la cabeza lo suficiente como para poder mirarme a los ojos.

Yo la miro y dirijo mi vista hasta la ventana que está en el lado izquierdo.

- Está amaneciendo. Smith dijo que lo difícil era que superara esta noche y lo está haciendo. Así que sí, tengo esperanzas de que lo haga. – Le sonrío levemente. Ella asiente y vuelve a recolocarse, fijando sus ojos en el cuerpo dormido de su hija. – Bella es muy fuerte como su mami – añado, haciendo que me vuelve a mirar.

Niega con la cabeza.

- No, no lo soy. Si le llega a pasar algo no podría seguir viviendo. No sé qué sería de mí. –Suspira y desvía la mirada. – Hasta he llegado a pensar que terminaría por quitarme la vida. –Me confiesa.

La tomo por la barbilla, obligándola a mirarme.

- ¡Eh! – Exclamó. – Bella está bien, bueno, no lo está en sí pero está mucho mejor de lo que nadie esperaba. – Acaricio su mejilla con la otra mano para no soltar mi agarre. - ¿Puedo confesarte algo? – Ella asiente al borde del llanto. – Yo tampoco sé qué sería de mi vida sin ella. Desde el primer día que la vi, se me metió aquí dentro – coloco la mano con la que antes la acariciaba sobre mi corazón. – No sé cómo se debe querer a un hijo pero estoy casi seguro –hago una pequeña pausa – que debe de ser muy parecido a la forma a la que yo quiero a Bella. – Termino de decir, secándome una lágrima traicionera.

Siento los brazos de Kate rodeándome el cuello y sus labios besando varias veces su mejilla.

- Gracias. – Me susurra.

- ¿Por qué?

- Por quererla tanto, por ayudarla, por ayudarme, por darle una oportunidad, por ser mi único apoyo. – Me dice con la voz entrecortada.

- Siempre, Kate, siempre.

Ella me sonríe apoyándose en mi pecho.

- ¿Puedo preguntarte algo? –Continúo cuando asiente. -¿Dónde está su padre?

Se levanta para mirarme a los ojos.

- Él, él se fue cuando se enteró de que yo estaba embarazada. Quiso obligarme a abortar pero no accedí, hasta me lanzó por las escaleras de la casa donde vivíamos. – Aprieto el puño con fuerza, sintiendo la ira recorrer mi interior. Kate debe de darse cuenta porque roza con suavidad sus dedos sobre mi mejilla y luego pro mi mentón. –Pero no lo consiguió –mira a su hija y sonríe levemente. –Ella está aquí y ahora te tiene a ti, Rick. Bella te adora. –Sonrío.

-Lo sé. Sé que esa pequeña me adora pero no más de lo que yo adoro a ella. –Miro la hora, deseando que el tiempo pase, porque todo el tiempo que pase y la niña siga con vida, es tiempo ganado por su parte. Lo que significa que va a sobrevivir. -¿Y tus padres? –inquiero, cambiando de tema.

-Ellos dejaron de apoyarme hace mucho tiempo. No aprobaban nada de lo que yo comencé a hacer cuando dejé de seguir sus órdenes. –Se encoge de hombros. –Supongo que ellos esperaban que siguiera sus pasos.

-¿Sabes… saben… -mis ojos vuelan hasta la camilla donde Bella duerme.

-¿Si saben que está enferma? –termina ella de preguntar. Yo asiento. –Sí, lo saben pero nos debe importarles, nunca intentaron acercarse hasta se alarmaron cuando supieron que iba a ser madre soltera. Nunca me llamaron, nunca intentaron mantener ningún tipo de contacto con ella. Ni siquiera la conocen.

-Lo siento. –Le digo completamente sincero.

-No. –Me dice sonriendo entre lágrimas. –Antes, cuando me enteré de que tenía un tumor, cuando estaba sola, sentía que los necesitaba. Mentiría si no estuve tentada a llamarlos en alguna ocasión, sobre todo, cuando empecé a tener problemas de dinero, pero –si calla y por su silencio sé que está dudando si continuar o no. Cojo una de sus manos entre las mías y ella me sonríe. –Luego apareciste tú y me diste todo ese apoyo y todo ese carió que tanto añoraba y me di cuenta de que no necesito tener al lado a gente que no se preocupa de nosotras, no cuando te tenemos a ti. –Retira su mirada de sobre mis ojos cuando termina, algo nerviosa. Yo la abrazo.

-Y siempre me tendréis a mí –le aseguro sobre su oído.

-Y… y ¿tu familia? –pregunta, intentando cambiar de tema. Supongo que haberme confesado algo así no debe de hacerla sentir muy cómoda.

-Bueno, durante toda mi vida solo tuve a mi madre. Aunque, créeme, ella hace por 20 personas a la vez como mínimo –río. –Hace como tres años se fue a vivir Los Ángeles. Desde entonces, viene de vez en cuando, sobre todo, cuando necesita dinero –digo entre diente, provocando una carcajada en Kate.

Va a decirme algo pero en ese momento escuchamos la voz débil de Bella, llamando a su madre.

XXX

-Cariño, estoy aquí –le digo, acariciando su mejilla.

-Mami –me dice con los ojos medio cerrados.

-Dime. –Le sonrío.

-Agua –me pide.

-Un momento –le dijo, girándome. Castle ya está echando el líquido transparente en un vaso.

-Toma –me dice, al pasármelo. Yo le sonrío, agradecida.

-Rick –lo llama mi hija que parece que hasta este momento no se había dado cuenta de su presencia.

-Hola, enana –la saluda, acariciando su frente.

Le doy de beber a Bella, con cuidado de que no se atragante.

-¿Cómo estás, cariño? –le pregunto, mirándola con dulzura.

-Me duele –dice, llevándose una mano a la cabeza. Yo miro a Richard aterrorizada porque no sé si esto es normal o es que ha habido alguna complicación.

-Puede ser normal –me dice él. –Pero voy a buscar a Smith para decirle que venga a revisarla y avisarle que se ha despertado. –Yo asiento.

-Ahora va a venir el doctor, ¿vale, cariño? –Beso su frente, alargando unos segundos el beso.

-Mami –me vuelve a llamar.

-Dime, cariño.

Abre la boca para decirme algo pero parece no tener fuerzas para vocalizar ni siquiera una palabra.

-Tranquila –le digo, intentando calmarla cuando me doy cuenta de que se está poniendo nerviosa.

De pronto el monitor que mide su pulso comienza a pitar más fuerte y deprisa. El número de pulsaciones comienza a bajar rápidamente y el cuerpo de mi hija comienza a convulsionar.

No sé ni cómo ni cuándo pero alguien me ha sacado de la habitación arrastra. Estoy viendo a través del cristal como mi niña está rodeada por más médicos de los que puedo contar. Los brazos de Castle me rodean e intentan aparte de ese lugar para que no siga viendo pero me zafo de su agarre, empujándolo y dándole puñetazos en el pecho.

-No, no –grito entre sollozos. –Mi hija, Rick… mi niña…

Me abraza, atrayéndome a su cuerpo.

-Estaba… estaba bien. Estaba hablando conmigo y… Rick, no ella no –grito, separándome de él bruscamente cuando veo que están sacando la camilla del a habitación de mi hija. -¿Dónde os la lleváis? –pregunto, abrazándome al cuerpo inconsciente de mi pequeña.

-Hay que operarla de nuevo. Ha tenido una hemorragia. ¡Vamos! –grita. –¡No podemos perder más tiempo! –Rick me separa de su cuerpo, mientras veo cómo los enfermeros y doctores corren por los pasillos para meter a mi hija de nuevo en quirófano. Y no sé por qué pero algo en mi interior me está ahogando, algo me impide respirar y el aire me comienza a faltar. Por la cara de Richard sé que esto es muy mala señal. Puedo ver el miedo en sus ojos, siento cómo mi corazón explota al darme cuenta que la probabilidad de que vuelva a ver a mi hija es casi nula.

-¡NO! –grito, corriendo por el mismo camino por el que se han llevado. Me resbalo pero me da igual, debo de haberme hecho daño en el pie pero eso no se interpone en mi camino. Tengo que ir hasta dónde está mi hija, mi niña.