Hola! Siento haber tardado un día mas de lo pensado en actualizar, espero que me lo perdonéis por que esta viñetita es algo mas larga que las demás… (solo un poco).
Gracias a : Topa Lupin Black, Veroboned, Merodeadora Blacky y Saiph Feder, por sus comentarios en la viñeta anterior - vuestros comentarios me alegran el día, muchas gracias!
9. Aurora
El desayuno estuvo bien. O al menos así lo calificaría Remus. Había optado por dejar a un lado los celos irracionales sobre la cita de Sirius y pensar que era solo mera curiosidad. Sí, era perfectamente consciente de que se estaba engañando a sí mismo, pero no podía hacer otra cosa si tenía a Sirius cerca y quería que sus sentimientos hacia él siguieran siendo secretos. Miró a su alrededor, casi todos estaban echados hacia atrás y resoplando por tanta comida. Sonrió al ver que Sirius seguía engullendo aquel pedazo de pan.
-¿Habéis pensado en un plan alternativo para hoy? -Inquirió Remus, dirigiéndose a nadie en particular.
-¿Qué os parece un partido de quidditch?-respondió Sirius, consiguiendo que todos le miraran con un deje de asombro.
-Canuto¿no viste la tromba de agua que cayó anoche? -respondió James, señalando a su amigo con un tenedor.- Acabaríamos con el barro hasta las orejas y ya tengo suficiente de eso con los entrenamientos entre semana, gracias.
-¿Tan temprano llegaste ayer que hoy tienes ganas de marcha? -Vale, ese comentario de Remus había sonado más mordaz de lo que pretendía, no había podido evitarlo. Sirius le miró con una expresión extraña antes de emitir un gruñido y volver a atender su desayuno.
-Yo tengo un montón de trabajos acumulados de toda la semana.- terció Peter, ajeno por completo al incómodo silencio que se había impuesto en la mesa.- No creo que pueda salir de la biblioteca en todo el día.
-Ahora que dices lo de biblioteca... Yo había quedado con Lily hoy.-James miró su reloj y dio un brinco en el banco, tirando en el acto el tenedor con el que estaba jugando.- ¡Y ya llego tarde¡Os veo mas tarde, hasta luego!
Y James se levantó y salió del Gran Comedor como una flecha, rumbo seguramente a la sala común de Griffindor, donde había quedado con Lily hacía 10 minutos. Peter, al ver desaparecer a su modelo a seguir, se apresuró a levantarse de la mesa y seguir los pasos de James hasta la salida del Gran Comedor, caminando después en dirección a la biblioteca. Remus miró desesperado las gruesas puertas del Gran Comedor abrirse y cerrarse, no tenía ni pizca de ganas de quedarse a solas con Sirius durante todo el día, por lo que ya estaba elucubrando alguna excusa que le alejara del moreno por el resto del día. Pero Sirius fue más rápido.
-Vaya, Remus, parece que solo quedamos tú y yo.- Y no supo porqué, pero esa sonrisa tan deslumbrante en los ojos de Sirius a Remus se le antojó seductora y retorcida, concebida solo para torturarle a él.
-Lo siento Sirius, pero yo también tengo cosas que hacer... -pero no llegó a terminar la frase porque la mano de dedos largos de Sirius se posó sobre su hombro, contagiándole un calor que no podía ser sano.
-¿No lo dejarías todo por un poco de chocolate de HoneyDucks? -repuso Sirius, meloso, acercando la boca de manera peligrosa al oído de Remus. El chico tragó saliva trabajosamente, intentando no balbucear al responder de lo nervioso que se había puesto.
-¿Me estás proponiendo una cita, Black? -soltó, sin titubear y mirándole de reojo. Casi se sonrió por la cara de susto que puso el animago. Sirius se había quedado paralizado a pocos centímetros de él, mirándole asustado. No fue hasta que Remus soltó una carcajada que respiró aliviado.
-Sabes que no hay ningún otro lobito en mi vida... -Y le revolvió el pelo. Cualquiera que pasara en esos momentos a su lado podría pensar cualquier cosa de ellos, aun a pesar del aire de camaradería que tenían esas maneras de tocarse el uno al otro.
-Solo dime una cosa... -le dijo Remus, cuando ambos ya caminaban a paso regular por los pasillos rumbo a la estatua de la bruja tuerta y con joroba.- Si soy el único en tu vida... ¿Qué hacías anoche con Amber?
El ceño de Sirius se frunció de manera instantánea y aceleró el paso. La pregunta de Remus tenía un toque de broma, pero los dos sabían que no era ninguna tontería. Remus también aceleró el paso, detrás de Sirius, dispuesto a sonsacarle la verdad. Consideraba que el ego de Sirius no tenía derecho a ofenderse por aquella pregunta. Eran amigos, por mucho que a Remus le pesara.
-No pasó nada.- respondió Sirius, enfurruñado. Cuando Remus le cogió del brazo para refrenar un poco su acelerada marcha, el chico clavó sus ojos grises en el licántropo de una manera que casi daba miedo.
-Vamos, sabes que a mi puedes contármelo, Canuto... -Y la sonrisa que le dirigió pretendió ser tranquilizadora, pero por alguna razón tuvo el efecto contrario. Sirius se soltó bruscamente del agarre de Remus y casi echó a correr por el pasillo.
Remus ni se molestó en seguirle, estaba seguro de que al final no irían a HoneyDucks a por chocolate. Sacudió la cabeza de lado a lado, confuso por la actitud de Sirius. Ni que fuera un gran secreto para Remus lo que Sirius hacía o dejaba de hacer con las chicas con las que salía. Apretó los puños, enfadado con Sirius, y enfiló de regreso a la torre Griffindor, dispuesto a coger sus libros y pasarse el día en la biblioteca, como Peter, adelantando trabajos. Era el único sitio que se le ocurría en el que era más que improbable encontarse con los ojos grises de Sirius.
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