Los personajes no me pertenecen exclusivamente a sus creadores. Mundo alterno época actual. Contenido adulto sexo explícito. Queda advertido.

Matrimonio perfecto

Celebración...

Se había cerrado con éxito la Unión entre Andrew's y Hem's trabajarian juntos pero cada quien dirigirá su emporio, está noche sería la celebración, Candy y las chicas estaban de compras buscando un vestido adecuado para el coktail.

- Candy, ¡de verdad estas embarazada! No se te nota nada, tienes una figura espectacular. Comentó Paty.

- Es verdad, tienes una cinturita de avispa. Apoyo Annie. Candy las veía feliz, como las había extrañado.

- Ustedes no se quedan atrás están ¡bellísimas! Mira Paty este vestido te quedará genial tienes unas piernas y glúteos de infarto. Agregó Candy. Estaban tan divertidas que no se percataron que eran observadas por una mujer, no perdía detalle alguno de ellas.

- Comprare este vestido a mi querido Archie le encanta verme de negro y este me encanta.

- Se te ve genial, yo compraré este color verde, Albert le encanta, dice que hace juego con mis ojos.

Todas muy divertidas hicieron sus compras y se fueron directo al SPA para hacerse de todo, cabello, uñas, maquillaje etc.

- Señorita deseo este vestido verde. Dijo la mujer pidiendo el mismo modelo que Candy escogió. Era nada menos que Marjorie Hems, reconoció a Candy inmediato, ya que Albert tenía fotos en la sala de juntas de su familia. - Eres tan poca cosa, será tan sencillo destrozarte. Pensó triunfante.

Mientras tanto en la mansión los niños hacían de las suyas, la pobre Doroty no se daba a basto. Estaban nadando en la piscina y aunque nadaban perfectamente siempre es riesgoso perderlos de vista.

- No saben lo que los he extrañado, me pone feliz que estarán unos días con nosotros, nos divertiremos mucho, además hoy en la noche acamparemos en el jardín. Dijo Tony muy contento.

- También te extrañamos, es una gran idea lo de acampar, quemaremos bombones, m mmm delicioso. Dijo Jimmy.

- Cierto Tony la pasaremos ¡genial! Jonh apoyó. Los chicos siguieron en su diversión.

Oficinas Andrew

Albert, Stear y Archie, seguían verificando los detalles de la unificación.

- Que excelente idea tuviste en sólo apadrinar a los Hem's, ser socios en partes iguales no es conveniente, nuestro emporio sólo tiene que ser Andrew y nada más, es nuestro legado y el de nuestros hijos. Habló Stear.

- Total de acuerdo contigo Stear, no podíamos permitir que otros fuesen dueños. Completó Archie.

- Pues la idea fue de Candy, yo estaba en duda de aceptar, ella fue la que me sugirió que apadrinaramos, así todos ganamos y si no nos conviene a largo plazo, nos retiramos sin problemas. Dijo Albert.

- No le pareció nada a Marjorie, ella quería que fuésemos socios, pero no le quedó más remedio que aceptar, nosotros no necesitamos de ellos, su cadena hotelera tiene nivel y prestigio no lo podemos negar, pero nosotros ganamos en lujo y tecnología, además somos únicos dueños y la cadena Hem's son varios accionistas, no convenía unirnos. Stear acertivo.

- Es verdad, pero sabes de que me di cuenta, esa Marjorie, no te quitaba la mirada de encima, creo que la flechaste jajaja. Dijo Archie en son de broma. Albert los escuchaba atento.

- No digas eso ni de broma, no me interesa nadie, que no sea Candy, para mi sólo son negocios. Dijo Albert muy seguro.

- Es broma Albert, estamos igual que tú, para mi Paty, es lo mejor de mi vida. Stear enamorado.

- Albert, yo sé que no serías capaz de nada con ella, pero por la forma que ella te miraba, no me cabe la menor duda que quiera seducirte. Yo muero por Annie, es todo para mí. Pero hay mujeres que no aceptan un no por respuesta y está Hems es una de ellas. Albert sopesaba el asunto, quizás no había sido buena idea hacer negocios con ellos.

Flash back

Después de discutir los puntos, Marjorie no tuvo más remedio que aceptar lo pactado.

- Albert eres un hueso muy duro de roer. Dijo Marjorie en connotación sexual. Pero no tengo otra opción que aceptar lo que me ofreces. Así que se dio la firma del contrato.

- Así son las cosas Marjorie los únicos dueños de Andrew somos nosotros, tenemos la misma jerarquía de decisión y los mismos derechos, así que es lo que podemos ofrecer. Dijo Albert serio y tajante. Marjorie había quedado prendada de Albert por su autoritarismo y por su hombría, lo deseó para ella.

- Lo entiendo Albert, pero ahora si nos ¿¡agasajaras!? Debemos celebrar este hecho ¿Verdad? Dijo Marjorie tocando su mano, Albert la retiro y sólo asintió.

- Claro que celebraremos, ya lo teníamos contemplado, tenemos todo preparado para esta noche en uno de nuestros privados de nuestro hotel, a las ocho de la noche. Interrumpió Archie al ver lo regalada que estaba está mujer.

Se despidieron, - Albert, no me negarás una pieza de baile, ¿Verdad?. Dijo Marjorie saliendo con los demás socios.

Final flash back

Campamento de peques.

Los chicos estaban armando la casitas de campaña, sus papas ya se habían ido al coktail.

- Saben chicos mi papá le regaló una BMW-X6 de super lujo a mi Mami por su cumpleaños es lo último en tecnología. Dijo Tony presumido.

- ¡Wooooop! Es la ultima que salió ¿verdad? Es la que frena solita. Dijo Jimmy.

- ¿Podemos verla? Pregunto Jonh.

- ¡Claro! vamos está en la cochera, mi mamá todavía no la ha estrenado, mi padre le pone mil pretextos, saben yo la escogí, es una camioneta con una excelente seguridad. Hasta nosotros la podemos manejar. Llegaron a la cochera y vieron que Peter estaba debajo de la camioneta con unas pinzas.

- ¡Peter! ¿Qué pasa? ¿Que estás haciendo a la camioneta de mi mamá? Preguntó Tony sorprendido. A Peter por poco le da el infarto, lo agarraron de bajada, pero se sobrepuso.

- Lo que pasa que tú papá me pidió que la revisara, que todo esté en orden. Contestó firme escondiendo su nerviosismo por ser descubierto.

- Pero si es una camioneta nueva, recién salida de la agencia. Contestó Jimmy.

Tony sopeso el asunto y conociendo a su padre pues le creyó.

- Muy bien Peter... chicos, ¿Qué les parece? Está padrisima ¿verdad?

- Sí, realmente tu papá se voló la barda con esta camioneta. Dijo Jonh.

Peter respiro más tranquilo.

- ¡Malditos mocosos! Por poco y me descubren. Pero ya está hecho. Fueron sus viles pensamientos.

Los chicos salieron de la cochera para seguir con sus juegos.

Coktail

Los Andrew's llegaron a la recepción. Todos elegantemente ataviados, parecía desfile de alfombra roja, los chicos se veían guapisimos con sus smoking, su personalidad y porte los hacían lucir tan sofisticados. Las chicas no se quedaban atrás realmente lucían como modelos de pasarela, todos se veían tan perfectos. Cada una iba del brazo de su hombre.

- Albert... mi amor, ¿¡donde está tu socia!? Preguntó Candy ya que Marjorie ni sus luces. Albert estaba por contestar cuando hizo su entrada triunfal, todos quedaron con la boca abierta, no sólo por lo hermosa que era, si no por que lucia un vestido idéntico al de Candy. Vestido verde esmeralda, cortó entallado, descubierto de los hombros. Marjorie vio que dio resultado su acción y caminó directamente donde estaban los Andrew's. Camino tan despacio y sexymente, su sonrisa era de triunfo.

Candy se quedó muy sorprendida al ver a esta hermosa mujer, tan alta tanto como su esposo, aunque Candy no era baja de estatura, pues está mujer le sacaba unos muy buenos centímetros.

- ¿Quién es esta mujer Albert? Pregunto Candy. Albert sin inmutarse.

- Es la otra accionista de Hem's.

Candy vio que traía el mismo modelo de su atuendo, por un momento se sintió incómoda con la situación. Pero hizo acopio de carácter y se prometió no perder su seguridad.

- ¡Hola! Querido... saludó Marjorie dando un beso a Albert, aunque fue en la mejilla, lo hizo de manera lenta e insinuosa. Además que ignoró a Candy.

Albert se retiró muy admirado por el comportamiento de esta mujer.

- Buenas noches señorita Hems, le presento a mi adorada esposa, Candy White. Candy quería irsele a los golpes pero hizo un gran esfuerzo por sonreír de manera cordial.

Candy se dijo así misma que no iba a perder ante ella.

- Un gusto en conocerte, Wooop! Tenemos los "mismos gustos " querida, no me imaginé que la barata estuviera buena jajajaja tendré que reclamar a la modista. Dijo Candy divertida pero sabía que está le coquetea tan descaradamente a Albert, pero su comentario sacó de juego a Marjorie. Ya que está se dio cuenta de la belleza que era Candy, reconoció que el vestido le lucía mejor que a ella dado al color de ojos que tenía, nunca había visto ese color tan verdes y brillantes, por un momento se dio cuenta del error cometido al comprar ese vestido, pero ya estaba hecho.

- Un gusto en conocerte Candy, y tienes toda la razón tenemos los "mismos gustos". Lo dijo sin quitar la vista de Albert dando a entender su gusto por él. Apenas si le dio la mano a Candy.

- ¿¡Marjorie!? ¿Verdad? Intervino Annie. - Aunque eres bella y sofisticada, en esta ocasión ese modelo luce mejor en las rubias, sin ánimos de ofender. Marjorie abrió su boca sorprendida de lo que dijo Annie.

- Un gusto en conocerte querida, Soy Annie Britter, esposa de Archibolt Andrew. Dijo Annie sosteniendo la mirada. Mostrando apoyo a Candy. La habían puesto en su lugar.

Albert abrazo a Candy del talle.

- Señorita Hems, señores pasemos al comedor en unos momentos servirán la cena.

- ¿Vamos cariño? Dijo a Candy muy cariñoso posando sus labios en los de ella. Candy asintió con una gran sonrisa.

- ¡Claro! Cariño vayamos. Dijo muy melosa.

Marjorie por primera vez se sintió muy descolocada. Pero pensó. - La noche no termina.

Albert como buen caballero y anfitrión tuvo que escoltarlas a las dos. Se veía tan cómico verlas a ambas vestidas igual que parecían edecanes.

- Jajajaja ahora si mi vida, con lo uniformadas que estamos parece que estamos escoltandote a ti, como si fueses un gran congresista jajaja Candy se carcajeo. Y Albert respiro tranquilo, no quería enfadar a su ninfa, aunque él no debía nada, a leguas se veía lo cuzca de esta mujer. Marjorie medio sonrió no quedaría en ridículo con esta.

- ¡Es verdad! Candy, escoltaremos al hombre más guapo de la velada, además, me prometió una pieza de baile, no te enojaras por compartirlo un momento. Dijo Marjorie zizañoza. A Candy le cayó como balde de agua helada,. - su Albert le prometió baile y toda la cosa. Pensó Candy molesta. Pero no podía demostrarlo. Albert fruncio el seño, él jamás le prometió nada.

- Claro que no me molesta, si mí esposo te prometió un baile, así será, pero sólo será uno, por que los demás me los ha prometido a mi, ¿Verdad querido?

- ¡Claro! Cariño. Albert contestó y llegaron a la gran mesa que estaba elegantemente ataviada. Todos tomaron sus lugares. Por fortuna la tal Marjorie se sentó lejos de ellos.

- Pero, ¿qué le pasa a ésta tipa? Preguntó Paty.

- Es una... ¡descarada! Completó Annie. Y que coincidencia de traer el mismo vestido, esto es absurdo.

Candy las escuchaba pero muy en el fondo se sentia muy mal, se sentía muy celosa e insegura.

- Está mujer es hermosa y joven. Cómo es que Albert le prometió un baile, se preguntaba, aunque no quería dudar de él, su mente comenzó a divagar, en que pronto engordaria como una vaca, quizás Albert ya no la desee, con lo de Anthony nunca la vio gorda e hinchada. ¡Por Dios! No le gustare. Pensó Candy triste.

La cena paso rápido y pasaron a la sala donde un pianista amenizaba la velada. En eso tocaron una melodía lenta y romántica.

- Albert, debes cumplir con lo prometido. Dijo Marjorie levantándose.

- Señorita Hems, me va a disculpar, será la siguiente, ya que está melodía es nuestra favorita, - Mi amor me permites. Dijo Albert tomando la mano de su mujer. Candy sonrió y se dirigieron a la pequeña pista. La tomo de la cintura y Candy enredo sus manos en su cuello de Albert y se dejaron llevar por la música.

- ¿Cómo que le prometiste un baile? Pregunto Candy molesta pero fingiendo que todo está perfecto.

- No es así, cariño, no le prometí nada, ella fue la que sugirió, jamás le dije eso. Yo sólo quiero bailar contigo, Te amo lo sabes, ¿verdad? Candy asintió y se dejó llevar. Ya todos estaban bailando Annie, Paty con sus respectivos esposos.

Marjorie se sentía fatal, demasiado furiosa, jamás la habían rechazado así, siempre había sido el centro de atención de todos los hombres, ya fueran solteros o casados, la preferían a ella antes que a sus esposas o novias. - Tú, serás para mi, Albert Andrew.

Paso la velada con éxito, Albert no bailó con Marjorie, no le prometió nada así que no tenía por que cumplir con ella. Se hizo el brindis correspondiente. Se despidieron. Marjorie ya no hizo comentario alguno, por el desaire recibido.

Ya en camino Albert y Candy venían en su limusina correspondiente, Candy venía sería, no quería estar molesta con Albert, pero no podía ni quería decir nada, ya que moría de celos y de inseguridad. Se imaginaba el tiempo que pasarían juntos con el pretexto de que trabajan juntos. No quería hacer un drama, Albert en todo momento le dio su lugar, además no bailó con ella. Albert observaba a Candy, la veía fruncir el seño, pasaba de enojado a triste y otra vez enojado, se veía tan hermosa como la adoraba.

- Amor, ¿te pasa algo? Él sabía que era la pregunta más estúpida, sabía lo que le pasaba, su ninfa estaba celosa, pero era demasiado orgullosa para aceptarlo.

- Nada, no me pasa nada, ¿Por qué la pregunta? Dijo Candy tratando de disimular su enfado.

- Lo que pasa que se te mira molesta, tú hermoso rostro enrojece y tu frente se arruga cuando frunces el seño. Dijo Albert divertido. Candy volteó a verlo muy sorprendida y más enojada que nunca.

- ¿¡ME DIJISTE ARRUGADA!? ¿¡CREES QUE ESTOY VIEJA!? dijo Candy exaltada. Albert se sorprendió iba a decir algo pero.

- No dije...

- Ahora entiendo... ¡Como ya viste a una mujer joven y sofisticada sin mencionar que es terriblemente hermosa, yo te parezco arrugada. Dijo Candy a punto de llorar, se sentia muy vulnerable, quizás sea el embarazo y sus hormonas, pero no podía evitar sentirse mal.

- ¿¡De que estas hablando!? Jamas dije eso...

- Claro que lo dijiste, crees que no vi como se les caía la baba por esa flaca anoréxica. Candy estaba haciendo drama y lo sabía pero en esta ocasión no sabía como manejar estos celos e inseguridad. Llegaron a la mansión, Candy no espero a que le abrieran la puerta y bajo demasiado molesta, corrió a la entrada, Albert la alcanzó.

- Amor... te amo, sólo eres tú siempre tú, no me importa nadie más, todo lo que soy y tengo es sólo para ti. Dijo Albert abrazandola, se miraron y no aguantaron más, se besaron tan amorosamente como apasionadamente. Albert la levantó en brazos, entraron a su habitación.

La postro en la cama y fue desnudando poco a poco su cuerpo, cuerpo que adoraba, cuerpo de mujer, su mujer, la recorrió con la mirada. - Podría ser más hermosa. Pensó Albert, también se fue despojando de sus ropas, quedó totalmente desnudo ante ella, Candy no pudo evitar escanearlo y se detuvo en su miembro que ya estaba erguido en toda su magnitud.

- Hazme el amor. Dijo Candy separando sus piernas. - Quiero tenerte dentro de mi. Albert no necesito oírlo dos veces, se postro encima de ella y mirándola.

- Te amo Candy, la beso al mismo tiempo que entraba en ella, Candy jadeo de placer y Albert con su boca atrapó el grito de placer de su mujer. Se amaron toda la noche sólo eran ellos dos, nadie más.

Mientras en otro lugar, en un motel de paso, Luisa y Peter se entregaban a la pasión de sus cuerpos. - Todo está arreglado mi amor. Dijo Peter.

- ¿Qué hiciste? Preguntó Luisa jadeante.

- Pronto lo sabrás...

Continuará

Chicas les dejo actualización espero sea de su agrado, mil gracias por su apoyo. Saludos a todas. Dios las bendiga.