Ohayo!!! De verdad me alegro que les haya gustado el cap anterior!! … Especialmente la escena entre Naruto y Hinata xDD debo confesar que cuando terminé esa escena di un pequeño grito de emoción por lo que había escrito. En cuanto a lo despistado que es Naruto… Debo decir que aunque ha cambiado, sigue siendo el mismo baka de siempre en ese sentido… Es un baka sexy.. n.n pero un baka al fin … En cuanto a lo de centrarme únicamente en el NaruHina… Pues entiendo que sean súper fans de esta pareja (de hecho yo tambn lo soy) pero me pareció que la historia debía tener varios matices… Quería hacer una historia que involucrara varias vidas, para hacerla un poco más realista… Como compensación trataré de escribir un poco más de NaruHina porque (les recuerdo) ellos son la pareja principal :P…. En fin sin nada más que decir su escritora novata les recuerda lo de siempre.
Disclaimer: Naruto no es mio Waa!!! Kami-sama no me ha hecho ese milagro T_T…
CAP 9. SENSACIONES
Caminaba rápido por las calles de Konoha en busca de la guardería de su hija. Por fuera parecía que todo en su vida estuviese normal, pero por dentro, era una oleada de pensamientos confusos lo que pasaba por su mente.
- Hinata baka!!! – pensaba la ojiperla – Por qué será que tuve que huir?? Prometí que nunca me dejaría vencer de nuevo por el nerviosismo… Pero es que tenerlo tan cerca… Y que me dijese aquello…
FLASHBACK
- Te voy a dar un pequeño consejo – dijo el rubio con su voz más ronca de lo normal.
- Eh? – fue lo único que pudo articular la ojiperla, mantenerle la mirada a Naruto sin perderse en ella era un reto imposible para ella. Estaba más que extasiada con el contacto de los dedos de Naruto con la piel de su rostro.
- No vengas más nunca con esas faldas tan cortas – dijo con su voz igual de ronca, con la única diferencia de que ahora sus dedos no estaban en el mentón de la chica, si no que ahora se extasiaban acariciando su rostro – detesto que todo hombre que no sea yo te mire de esa forma – terminó diciendo.
END FLASHBACK
Hinata estaba muy confundida. Primero la maltrataba, luego la evitaba y ahora le dirigía aquella mirada que derretía cada parte de su ser.
Dobló la esquina y por fin llegó a la acogedora guardería de su niña. Tenía el aspecto de una casa de color blanco con graciosos dibujos infantiles. Llegó a la reja y tocó el pequeño timbre. Minutos después vino una de las auxiliares a atenderla. Era una chica de largo cabello negro como la noche y bellos ojos grises.
- Buenas tardes – dijo la maestra – que desea?
- Buenas, he venido a buscar a Hiromi, soy su mamá – respondió la Hyuuga.
- Ya veo!! – dijo la maestra con emoción – así que usted es la mamá de Hiromi, vaya que es muy joven – dijo en forma de elogio.
- Etto, Arigatou.
- Dentro de un momento le traigo a su pequeña – y antes de irse completó – déjeme decirle que su hija es un sol. Es muy entusiasta y tiene muchas energías!! – dijo recordando la hora de la siesta donde les costó un mundo hacer dormir a la niña – debería considerar meterla en alguna actividad extra curricular – recomendó con mucha alegría – Bueno, no la interrumpo más, voy a buscar a Hiromi – dicho esto fue a buscar a la pequeña en la guardería mientras Hinata esperaba en la puerta.
- Wow!! Al parecer Hiromi-chan ha hecho muchas amistades y ha caído bien a las maestras – pensó mientras una sonrisa cálida adornaba su rostro, dejando de pensar por un momento en todo, sólo concentrándose en su hija y en lo orgullosa que estaba de tenerla.
Ella nunca fue apreciada de ese modo. Únicamente era vista como la inútil niña torpe hija del heredero principal de las empresas Hyuuga. Pero le alegraba que su niña no fuese como ella, en cierta parte se parecía mucho a su papa.
De nuevo, la escena con Naruto volvió a su mente.
- Esto es tan… confuso – pensó la Hyuuga bajando un poco la mirada. Poco después escuchó unos pequeños murmullos, subió el rostro y pudo divisar que su pequeña venía a toda velocidad hacia ella. Su uniforme consistía en un vestido de color azul claro con una camisa blanca abajo y unos zapatos blancos, además que habían peinado a Hiromi con dos tiernas coletas altas amarradas con dos hermosos y delicados lazos blancos.
- OKASAN!!! – gritó la niña mientras se abalanzaba sobre su mamá dándole un gran abrazo – Okasan!! Que bueno que viniste!! A Hiromi-chan le gustó mucho la gardería!!
- Se dice guardería Hiromi-chan – la corrigió mientras correspondía a su abrazo y poco a poco se iban separando – Honto Arigatou – le dijo a la suplente, y tomando a su hija de la mano se fueron alejando de la institución.
Hiromi iba caminando con una gran sonrisa en sus labios pensando en que mañana volvería a su divertida guardería y seguiría conociendo a más personas. De repente, la pequeña recordó algo y detuvo el paso. Hinata, al notar esto, se volteó hacia donde estaba la pequeña. Al hacerlo notó en el rostro de su hija una gran preocupación, poco a poco se acercó y con una sonrisa maternal y cálida le preguntó.
- Qué sucede Hiromi-chan?
- Nada – dijo Hiromi y retomó el paso con su cabeza agachada.
Hinata no le insistió, sabía que su hija le diría lo que fuese que la estuviese preocupando cuando estuviese preparada. Siguieron caminando en silencio, ya estaban llegando al edificio cuando la pequeña Hiromi al fin exteriorizó su preocupación.
- Okasan
- Dime Hiromi-chan – dijo Hinata, estaban justo al frente de la puerta del edificio, estaba sacando las llaves para abrir la reja.
- Quién es mi Otosan? – soltó la pequeña yendo directamente al grano.
Hinata soltó las llaves. Sus bellos ojos perlas estaban abiertos de par en par. Hiromi de inmediato comprendió que su mamá no se esperaba esa pregunta. Hinata, al despertar de su trance, agarró las llaves, abrió la reja y se dirigió con su hija al pequeño departamento.
Esa plática iba a ser muy difícil.
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Una castaña con dos chonguitos caminaba acompañada por un moreno por las calles del centro de Konoha. Kiba se había ofrecido a acompañarla hasta la parada del bus. Paso al lado de una elegante tienda de trajes masculinos y no pudo contener su mente, quien de inmediato se acordó de el. Su patrón, con su porte seguro, elegante, el porte de todo un líder. Suspiró por lo patético de sus pensamientos. Y pensar que lo que menos quería hacer era pensar en él.
FLASHBACK
- No sabía que mi primo causaba tal efecto en las mujeres – dijo la voz de una chica mientras se acercaba a una avergonzada Ten-ten.
- Por qué será que no me puedo mantener con la boca cerrada? – pensó la chica de los chonguitos presintiendo que no le venía nada bueno.
END FLASHBACK
Resultó que la chica que le dijo ese comentario, era la prima del otro muchacho, en consecuencia la hermana de Hinata. Ten-ten no pudo contener su sorpresa cuando la vio, es que eran tan parecidas!! Pero en sus personalidades era como el frío y el calor, dos polos opuestos. Después de una disculpa desesperada y nerviosa por parte de Ten-ten, tuvieron una amena conversación, obviamente no metió la pata ni habló más de la cuenta. Después de estar una media hora conversando, al fin salió el adonis, digo Neji.
FLASHBACK
- Hanabi – dijo con voz firme el ojiperla – me parece que este chico es el más capacitado para ser tu chofer.
Hanabi se quedó sin palabras, lo había visto de lejos, pero de cerca le parecía muy…. Muy…. Simple. Piel morena, ojos negros, extrañas marcas rojas en su cara, cuerpo deseable, nada del otro mundo. Empezó a dar vueltas alrededor de el viéndolo de arriba para abajo. Sobra decir que Kiba se sentía un poco acosado y Ten-ten miraba la escena con una gota en su cabeza.
- De acuerdo – terminó diciendo volteándose a ver a su primo.
Kiba suspiró de alivio.
- Neji, te tengo que pedir otro favor – dijo captando la atención de su primo – con mi regreso supongo que no sólo habrá que contratar un nuevo chofer, sino que habrá que contar con más servidumbre…
- A dónde quieres llegar? – preguntó sin inmutarse el castaño.
- Bueno, que Ten-ten me ha parecido muy simpática y sería bueno que entrara a trabajar aquí no crees? – dijo al tiempo que miraba a Ten-ten.
- Ah! Hanabi-chan, no es necesario, de verdad – dijo de modo nervioso mientras hacia señas con sus manos.
- Pero no me dijiste que necesitabas un empleo?
- Bueno, si – dijo la castaña – Perfecto!! Ni siquiera tuve que abrir la boca, esto está saliendo a pedir de boca – pensaba, digamos que la táctica de Ten-ten había funcionado y dentro de poco conseguiría el empleo y mantendría vigilado al idiota de Kiba.
- No.
Okay, creo que esto no se lo esperaba Ten-ten.
La castaña estaba más que petrificada, había planeado todo y ahora este venía con que no iba a aceptar.
- Cómo pude haber pensado que era perfecto? – pensaba una encolerizada Ten-ten – No es más que un idiota engreído!!! Cómo lo odio!!!
- Por qué no? – replicó Hanabi.
- Ya tenemos muchas sirvientas mujeres en esta casa, además el trabajo es muy pesado para una chica.
Error por parte del Hyuuga. Había tocado el punto débil de la chica. Ten-ten tenía varias venas palpitando en su frente.
- Y sería muy molesto tener a una chica estorbando porque su trabajo es muy pesado – Eso fue la gota que derramó el vaso, o en este caso, la paciencia de Ten-ten.
- Así que eso piensas eh? – dijo Ten-ten en tono amenazante con un aura negra a su alrededor. Kiba estaba sudando frío, había visto reacciones así en la castaña y sabía que no terminaban en nada bueno.
- Ten-ten tranquilízate – trató de decir Kiba con gotas de sudor resbalando por su frente, pero fue interrumpido por su amiga la castaña.
- Pues para su información las mujeres podemos hacer el trabajo de los hombres y hasta mejor – dijo Ten-ten de una forma muy segura – se nota que nunca ha escuchado nada sobre la emancipación femenina. Seguramente dice eso porque es un niño rico que no sabe lo que es ganarse la comida con trabajo, porque todo lo ha tenido al alcance de su mano. No es más que un engreído que no conoce el valor de la humildad – terminó de decir la castaña.
Después de su gran discurso se dio cuenta de la cara de todos. Kiba estaba a punto de un colapso nervioso. Hanabi estaba sorprendida, mientras que el rostro del ojiperla reflejaba ¿diversión?
- Mañana a primera hora – dijo con una pequeña sonrisa arrogante – la espero mañana en la mañana puntual para que demuestre que puede hacer el trabajo de un hombre y hasta mejor – dijo con gran ironía en su voz.
Ten-ten al oír esto, lo tomó como un reto, y ella nunca se negaba a uno.
- De acuerdo, entonces hasta mañana – dijo de manera segura tomando su bolso y dirigiéndose a la puerta de la mansión seguida de lejos por Kiba, quien antes de salir dio una pequeña reverencia.
END FLASHBACK
La castaña dio un sentido suspiro.
- Creo que te pasaste un poco en la mansión Hyuuga – dijo Kiba en un tono despreocupado.
- No me digas – dijo de forma sarcástica. Kiba ignoró su respuesta y siguió hablando.
- Sabes… esta chica, Hanabi… se parece mucho a Hinata no crees? – dijo Kiba de manera pensativa.
- Mierda!! En serio, no me di cuenta – dijo de manera nerviosa Ten-ten.
- Y su apellido no es el mismo que el de Hinata?? – esto lo dijo con algo más de interés – Además Hinata nunca nos ha hablado de su familia.
- Pero que dices!!! Seguramente es sólo una coincidencia – dijo de manera sospechosa Ten-ten, para su suerte, ya había llegado a la parada del bus – Bueno Kiba, ya me voy, y recuerda que hay muchas coincidencias en este mundo – dijo mientras entraba al transporte y éste cerraba sus puertas.
- Pero que extraña se comportó Ten-ten – pensaba el moreno – aquí hay gato encerrado y me da la ligera impresión de que esto tiene que ver con Hinata – después de pensar esto, empezó a caminar hacia su departamento que no quedaba muy lejos de allí – Sea como sea lo descubriré – se propuso en voz alta.
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En el Hospital Central de Konoha, el Uchiha descansaba en su cama, al parecer se tendría que quedar otros dos días en el hospital. De repente, escuchó que abrían la puerta, cual fue su sorpresa al ver a su amigo rubio, llegó y se sentó en una silla al lado de la cama.
- Hey Sasuke… Me enteré hace poco – dijo de una manera un tanto fría – cómo te encuentras?
- Me siento bien pero me recomendaron quedarme por dos días más para descartar cualquier herida interna – viendo el rostro de su amigo se dio cuenta de que algo lo preocupaba – Qué tienes – dijo en un tono de fastidio.
- Tengo una nueva secretaria.
- Y?
- Que esa secretaria es Hinata Hyuuga.
Fue una sorpresa para Sasuke volver a escuchar ese nombre después de tantos años, claro que no reflejo ninguna expresión en su rostro, en comparación con Naruto, el si era un experto en el arte de la frialdad.
- Y qué con eso? – dijo de una manera indiferente – si está o no está no debería importarte – Sasuke sabía que eso que dijo era imposible, sabía que el rubio sentía algo por la Hyuuga, más no lo había descubierto. Al ver la mirada de Naruto, se pudo dar cuenta que ésta reflejaba preocupación y otras sensaciones que nunca creyó ver en él.
- Es que… - dijo dubitativo el rubio. Quería decir que después que la vio sintió que una pequeña calidez volvía a su pecho, sintió que sus fuerzas para vivir se reforzaron, sintió tantas cosas que no sabía por donde empezar – Nada, mejor olvídalo – se dirigía lentamente a la salida, cuando le dijo algo al azabache – sé que Sakura trabaja en este hospital, procura no jugar con ella, de nuevo – y sin más, se marchó con la rapidez con la que vino.
El ver la duda en la mirada de su amigo le confirmó todo. Cada célula del rubio se moría por estar con la ojiperla, pero el despistado de Naruto no se daba cuenta. En cuanto a lo de Sakura, pensaba que no era de su incumbencia lo que hiciese o no con ella. El juego había comenzado, ya no había marcha atrás.
- Hmp – dijo de modo fastidiado – menos mal que no estoy enamorado como ese dobe – se repitió.
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Perfecto. Ya estaba en su piso. En un intento por darse un tiempo para pensar envió a su hija a que se bañara. Después de aquello, logró seguir librándose de las preguntas porque el anime favorito de su hija acababa de comenzar.
Ya faltaban pocos minutos para que ese anime terminara y Hinata estaba muy conciente de eso, pronto no podría seguir esquivando las preguntas de su hija que exigían una respuesta concreta, o por lo menos aceptable para su edad.
- Qué hago? – se preguntaba la ojiperla dando vueltas por toda su habitación – No puedo decirle la verdad… Quisiera decirle que su padre es el Naruto del pasado, el Naruto que yo creía conocer - pensó parándose en seco y dirigiendo una mirada triste al suelo.
La ojiperla creyó escuchar unos leves ruidos de llaves cerca de la puerta. Pocos segundos después escuchó que se abría y se cerraba la puerta. Salvación. Leves segundos después divisó la figura de Ten-ten entrando a la habitación con cara de estoy-jodida-no-quiero-hablar, pero Hinata no podía cumplir con esa petición, necesitaba desahogarse con alguien y Ten-ten era la única.
- Ten-ten – comenzó la ojiperla con voz suave – necesito ayuda.
- Ahora no – dijo de manera firme.
- P-pero…
- DIJE QUE AHORA NO!! – gritó enojada, cabreada obstinada y sinónimos. Al ver la mirada suplicante de Hinata, recordó que hoy era su primer día de trabajo con el bastardo e inútil que era el padre de Hiromi – Gomen Hinata hoy tuve un día muy agitado y…
- Tranquila Ten-ten.
- Para qué necesitas mi ayuda.
- Hiromi ha hecho la peor pregunta en este momento – al ver el rostro de su amiga que expresaba una gran duda, continuó – preguntó por su padre.
En parte Ten-ten podía comprender un poco a su amiga, ella nunca supo quienes eran sus padres, siempre vivió de orfanato en orfanato, nunca quiso que ninguna familia la adoptara porque siempre tuvo la esperanza de que sus padres regresaran con ella. La castaña comprendía muy bien la curiosidad de la pequeña niña.
- Y qué le vas a contestar – preguntó sentándose en la cama, poco tiempo después Hinata se sentó a su lado y de manera desesperada, cubrió su rostro con sus manos y ligeros sollozos se escucharon. Ten-ten preocupada le dijo – Qué pasa? O mejor dicho Qué paso hoy en la oficina? – suponía que algo le tuvo que haber pasado, la cara de Hinata al verla entrar por la puerta de la habitación no era nada normal. Parecía perdida, confundida. Sus silenciados sollozos le hicieron comprender que algo había pasado. Y su intuición femenina le decía que ese algo tenía que ver con ese tal Naruto.
La ojiperla, entre sollozos, le contó lo que pasó en voz baja, para que Hiromi no escuchara. Ten-ten al principio mostró molestia y rechazo ante la actitud del rubio. Pero después que le contó los últimos acontecimientos, su rostro cambio a una expresión de completa confusión. Con el ceño un poco fruncido, la castaña dijo.
- Pero que le pasa a ese bastardo!! – dijo en tono amenazante – Primero te humilla, luego te ignora y después, con su cara bien lavada prácticamente te dice que eres de su propiedad – Hinata al escuchar la última declaración de su amiga no pudo evitar que un ligero sonrojo invadiera sus mejillas – De verdad ese chico no sabe lo que quiere, no entiendo como pudiste enamorarte de él.
- Ten-ten!! – dijo de manera reprochante.
- Que? – dijo de manera ligera – es verdad, además juraría que todavía sientes algo por el, sobretodo después de verlo de nuevo.
- Yo… - dijo de manera dubitativa la ojiperla - en este momento estoy confundida. Siento tantas cosas que no puedo explicar. Pero de lo único que estoy segura es que no dejaré que me vuelvan a pisotear – dijo con una seguridad que nadie, excepto Ten-ten, sabían que estaba ahí – todas aquellas personas que conocieron a la Hinata del pasado se sorprenderán porque la Hinata del presente no permite que su dignidad y su orgullo sean tirados a la basura como años atrás – terminó diciendo con una gran tristeza reflejada en sus perlados ojos.
- Pues me parece muy bien!! Por cierto, conseguí el trabajo en casa de tu padre. Aunque, tu primo no es muy amigable que digamos – dijo con furia reprimida, cosa que Hinata comprendió al instante, y soltó una pequeña risa – De qué te ríes? – dijo de manera demandante la castaña.
- Tranquila, Neji siempre es así con todas las personas, pronto te darás cuenta que no es tan frío después de todo. Y que tiene un gran corazón – concluyó con una pequeña sonrisa nostálgica en su rostro. Pronto, recordó que su pequeña niña estaba sentada al frente del televisor y tenían una plática pendiente. Se levantó de la cama y le dijo a la castaña – Voy a ir a ver a Hiromi, tengo que responderle su pregunta.
- Y qué le vas a decir – preguntó intrigada Ten-ten.
- Aún no tengo idea, pero creo que será mas fácil si le hablo un poco de su padre, o más bien, de lo que era. Los detalles se los iré diciendo mientras vaya creciendo.
- Hinata, tu sabrás lo que haces, sólo te digo que cuentas con todo mi apoyo y estoy segura que también cuentas con el apoyo de Hiromi-chan.
- Arigatou Ten-ten – dicho esto se dirigió a la sala, donde encontró el televisor prendido a su niña dormida en el sofá. Su angelical rostro estaba relajado mientras sus pensamientos estaban en los brazos de Morfeo. De una manera sutil y con la mayor delicadeza, la cargó hasta su habitación y la depositó en su cama, con su peluche favorito el cual era un zorro rojo con nueve colas. Después de tapar a su hija con las sábanas le dio un dulce beso en su frente – Buenas noches Hiromi – dijo de manera dulce mientras cerraba la puerta del cuarto de su pequeña niña.
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- Por favor, abróchense los cinturones, dentro de poco aterrizaremos en el aeropuerto de la ciudad de Konoha – dijo la voz de una aeromoza por el intercomunicador. El vuelo número 785 proveniente de Nueva York aterrizaba en el aeropuerto de dicha ciudad.
En uno de los asientos de Primera clase se podía observar a un hombre elegante dar una sonrisa de medio lado.
- Ahora si, descubriré que sucedió contigo, mi amor.
Poco tiempo después, se podían observar a lasa personas bajando sin ningún problema del avión. Nuestro misterioso pasajero, como es debido, se dirigió hacia los encargados para verificar que todo estuviese en orden.
- Motivo de su visita – dijo de manera atenta un joven de cabello negro igual que sus ojos.
- Negocios – se limitó a responder con una sonrisa el hombre elegante.
- Esperamos que su estancia en Konoha sea de su agrado Sr. Namikaze.
- Si, también espero eso – sin decir nada más recogió su equipaje y pidió un taxi que lo dejó en el hotel más lujoso de Konoha.
Ya era de noche, se encontraba en su habitación (dícese Suit Presidencial) acomodando sus cosas. Cuando de uno de sus libros se resbaló una foto. Sonrió con nostalgia al verla.
- Pensé que la había perdido – dijo en voz alta.
En la foto se podía apreciar una joven pareja. La pareja consistía en un rubio de ojos azules, de tez morena, alto y de un cuerpo envidiable, mientras que la chica era pelirroja de tez blanca y ojos de un verde esmeralda muy intenso. Parecían muy felices y enamorados. El rubio abrazaba por detrás a la pelirroja y depositaba su cabeza en el cuello de ésta. Al parecer, tomaron la foto en una graduación de preparatoria.
- Perdóname, sé que fui un cobarde – dijo mientras acariciaba la imagen de la mujer en el retrato con una mirada llena de tristeza y nostalgia – sé que es tarde, pero quiero, necesito enmendar mis errores. Cuanto te extraño, mi amada Kushina.
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HONTO GOMENASAI!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Se que me he tardado un montón en actualizar, pero es que tenía tantas ideas en la cabeza que no sabía por donde empezar. Gracias a todos los lectores por dedicar un momentito de su tiempo y leer este fic que es únicamente dedicado a cada uno de ustedes.
Sé que más de uno no se esperaba la aparición de Minato no? Pues entérense que le tengo muchos planes a este personaje, que servirá para enredar mucho más la trama (sonrisa malévola wajaja!!)
En fin, el lemmon aún no viene, pero tranquilos que es seguro que está tan sólo no se me impacienten. La paciencia es una gran virtud de la cual yo no gozo y estoy segura de que más de uno de ustedes tampoco .
Sin nada más que decir les recuerdo que sus reviews me dan emoción y mucha inspiración así que si pueden dejen uno, se aceptan críticas =
Matta Ne!!
Emuma-chan "
