Capítulo 8: "Un grito de guerra y el apego al recuerdo"
La chica de cabellos violetas se voltea al sentir la presencia de alguien acercarse, se encuentra con la cálida sonrisa del caballero dorado de Sagitario y portando un semblante muy ambiguo estando a su lado. Ella debajo de la máscara esboza una sonrisa avergonzada al ya saber las intensiones del mayor, le costaba adaptarse de nuevo, pero no podía darse el lujo de faltar a las reglas del Santuario ya esas alturas de tener una respuesta concisa a lo que anteriormente le pregunto el noveno santo dorado.
Rememora de la plática que tuvieron después de ser reprendida por esta a causa del gran alboroto que ella misma causo, se lo tenía bien merecido, pero en cierta manera no podría aguantar que todos en el campamento se dividieran por niñerías, y eso era el caso de Paul, el muchacho tenia un pasado sumamente trágico y ella fue quien le dio una mano antes de que cayera al abismo. Pero aquella conversación que tuvo durante media hora con el santo dorado de Sagitario, fue de las que le dio inca-pie al tener su respuesta con respecto al campamento y su futuro como guerrera.
- Flashback -
Camina en un completo silencio siguiéndole el paso hasta la cabaña en donde era el despacho principal, ingreso sin ni siquiera alzar la mirada estando tan arrepentida ante lo que supuestamente sería un avance en asuntos importantes.
El santo de Sagitario deja salir un suspiro tratando de mantener la calma, temía sobre pasar los limites, a pesar que su misión ya había terminado y se estaba dejando llevar al estilo de vida que tenía aquella joven guerrera – Creo que te he dicho lo suficiente para que estés portando este semblante tan apagado, nos conocemos poco, yo llevo ya tres días aquí y simplemente tengo el presentimiento de que debo continuar aquí hasta saber tus intensiones acerca de todos los problemas que tienen ustedes como miembros de un campo de entrenamiento para Santos de Athena – Comenzó a hablar mientras se apoyaba en el escritorio, cruzándose de brazos y observándola de la forma más neutra posible, porque no quería hacer el ambiente se tornase más denso de lo que aparentaba.
No sabía como abordar el tema de conversación, deseaba contárselo todo lo que sabía, de lo que averiguaron con misiones, a bases de rumores, etc. Cierra sus ojos por unos tres minutos para después abrirlos, alza su rostro demostrando su lado más serio y eso que estaba dispuesta decir una pequeña parte – Lo que te voy a contar es un tema que hasta el momento es sumamente difícil de digerir, porque lo puedes ver de distintos ángulos, pero el que yo te daré es como yo lo veo – El de cabellos castaños escuchaba con mucha atención a lo que su contra parte empezó a expresarle – Hace más de tres meses una noche posterior a un ataque que sufrimos durante la carrera hacia estos bosques, huimos prácticamente de los territorios griegos y nos desplazamos por los alpes italianos, huíamos de los Bersekers, guerreros de Ares – Aquello lo dejo asombrado con simplemente ser introducido a lo que parecía ser un reporte, pero se limito a no perder el hilo ante aquellas revelaciones – Pero algo me decía que nada era de como se parece, porque era tan extraño, que posteriormente a la guerra contra Hades todo en nuestro sentir se distorsiono a tal punto de dudar en muchos aspectos… No obstante, a lo que voy es lo siguiente – Hace una pausa para ir hasta un baúl de aquella oficina tomando entre sus manos un pergamino con garabatos antiguos, se lo entrega al santo dorado para que este lo vea con sus propios ojos – Aquí dice o explica cosas, dichas explicaciones unen a lo que nosotros custodiamos y a su vez buscamos más piezas, dichas piezas que conforma a la reliquia más antigua – Sus ojos se abren demostrando en ellos lo sorprendido estaba, abrió el pergamino percatándose de dibujos, palabras escritas en un perfecto griego antiguo y sobre todo con le más pequeña en una lengua que hasta incluso podrían llegar hablar los mismos Dioses.
- "No lo puedo creer… Esto… Esto… ¿Será ser esto posible?" Sigue contándome más – Le insistió Aioros mientras volvía a cerrar el pergamino, dado que ahora presentaba más dudas y todo rondaba en un solo punto.
- Esta reliquia que trato de comentarte se llama La Puerta Mística, tal y como escuchas, dicha puerta es un pasaje a un mundo o universo totalmente paralelo al nuestro, como si los Dioses primogénitos lo hayan dejado por un equis motivo, pero hasta el momento me es indescifrable – No podía procesar más nada, aquello mucho para su mente y más cuando era una situación bastante compleja. Sin embargo, había algo que no le seguía cuadrando y era un problema que deseaba darle solución.
- "¿La Puerta Mística? ¿Un pasaje a un mundo paralelo al nuestro?… Acaso… ¿Esto estará de algún modo estar conectado con Athena?" - Traga saliva bastante alarmado ante esas innumerables preguntas que se estaba planteando, ya ahora llegaba a comprender una parte de la motivación que tenían aquellos chicos, pero él no podía compartir esa clase de motivación ya teniendo esa poca información, por lo que se conformaría en dejar que el tiempo haga de las suyas hasta que en alguna oportunidad esta joven le siga hablando con más soltura y confianza.
- End Flashback -
- Parece ser que el día pinta hermoso para hacer un poco de ejercicio, ¿No crees Bella? - Se exalta un poco al escucharle hablar, tras su máscara pestañeaba algo desorbitada y eso que estuvo un largo tiempo divagando en sus pensamientos, pero una risita fue todo que pudo dejar en evidencia que seguía ahí.
- Si tu lo dices, yo tenía pensado ir a dar un paseo como acostumbro y puede que hacer unas cuantas tareas en mente – El castaño mayor asiente con una sonrisa para así los dos comenzar a caminar, dado que el canto de las aves, el viento meciendo sus cabellos con sus leves soplidos, el sonido a lo lejos de un río turbulento y más apreciando a los costados algunos animales saboreando de sus alimentos, escena que los deja en completa armonía.
A no muy lejos de donde estaban nuestros dos santos de Athena, estaban reunidos en un punto en donde se podía apreciar todo el campamento de Niké, aquellas tres personas se mantenían al marguen mientras esperaban las instrucciones de su líder.
- Será una gran satisfacción cuando empecemos a quemar poco a poco esos insectos asquerosos – Decía un joven de piel nívea, cabellos cortos en un tono azul oscuro, sus ojos eran de un color rojo vivo mientras que su rostro era dibujado con una sonrisa retorcida.
- Tranquilos ustedes dos, ya Naissare vendrá a darnos el visto bueno a esta parte del plan, simplemente limitémonos a vigilar que la avecita se lleve al santo dorado lejos del campamento y posteriormente al resto los tomaremos desprevenidos – Comento otro joven con una apariencia que parecía ser similar al de un habitante de aquel campamento, sus largos cabellos verdes oscuros delineaba su rostro apacible, sus ojos grises eran ocultados por la sombra de la capa que estaba usando para ocultar su manto sagrado.
- Entiendo lo que ambos tratan de decir, pero yo no me he unido porque la jefa desea vengarse del patriarca y más aún que las cosas estan delicadas, dado que en la Isla de la Reina Muerte el sello de los mantos negros esta desaparecido, por lo que a los santos de Athena se le da la posibilidad que lo… - No pudo terminar de hablar cuando un cuarto cosmos se presento, los tres se voltean para toparse con la presencia de una muchacha que vestía el manto opuesto al de Virgo.
- Cierra la maldita boca y limítate a seguir las ordenes de Naissare, cuando el cuerno suene son libres de sembrar el terror en ese campamento, posteriormente manden a un pelotón de soldados sanguinarios tras los cabecillas del campamento de Niké y uno de ustedes sea el que deba retrasar a la amazona de Ave del Paraíso – Los tres hombres asintieron para posteriormente la santo negro se retira de aquel punto, los que quedaron intercambiaron miradas tratando de pensar que es lo que pretendía su colega y eso que poco se hablaban cuando se reunían.
Ambos caminaban sin hablarse, dado que cada uno dudaba en que tema podrían tocar en una conversación trivial y eso que el tiempo parecía estarle apremiando con la compañía del otro. La amazona de Ave del Paraíso analizaba con su cosmos el perímetro que rodeaba al campamento, en cambio, Aioros se limitaba admirar el camino y tratando de grabarse el camino de vuelta al campamento.
- Vaya, no sabía que eras participe a pesar que aparentes ser neutra ante los ojos de otros – La de cabellos violetas frunce el ceño algo irritada ante esas palabras sin ningún tacto, porque en cierta manera le hizo ver la otra cara del santo dorado de Sagitario.
- No soy neutra y menos lo aparento, detesto que me mal juzguen como tu lo haces y más viniendo de un predicador de la palabra de Athenea – Ahora era el turno del castaño mayor que para su fortuna se detiene para mirarla de mala manera, dado que no podría en una batalla verbal con esa muchacha tan elocuente – Oh, parece ser que te deje sin palabras – Le decía mientras se daba la vuelta mirándolo y caminando hacia atrás, porque estaba disfrutando de molestarle un poco.
- No me dejaste sin palabras mocosa, tu simplemente te acoplas a mis incordios y eso si me demuestra lo que dices – Acelera el paso para así tomarle de la muñeca, la acerca hacía él y la ve directamente a los ojos.
Se queda inmovilizada ante el repentino agarre, trataba de forcejear un poco para zafarse, pero le era imposible ya que el mayor la mantenía presa en su mirada - "Maldito impertinente, mal nacido, eres un mal nacido… Arrgg, ¡¿Por qué me miras de esa forma?!" - Aprieta sus labios evitando soltar un improperio, cierra sus ojos mientras volteaba su mirada evitando sus ojos que parecían estar hipnotizando.
- "No busques alternativa de escape, porque no podrás" Ya que estamos con un ambiente acogedor y carente de aires algo… mmm, se podría decir, ¿Romántico? - La muchacha hace una mueca de asco pero mentalmente estaba agradecida de estar usando su máscara.
- Romántico el golpe que recibirás por ingrato – Le propina un pisotón en su pie derecho logrando que este la soltase, huye de él corriendo entre risas, le costaba mucho sentirse cómoda tras la pequeña persecución que tuvo con el castaño mayor que de pronto le alcanzo el paso.
La agarro evitando que esta se le escapara una vez más, su mirada verde se posa en los ojos metálicos de la máscara, pero estaba al tanto que la muchacha le mantenía la mirada – No evito pensar en los sueños que tuve antes de venir aquí, es muy raro decirlo ahora, pero… Lo que soñaba siempre giraba entorno a una chica parecida a ti, con tu mismo apodo, pero variaba en el color de su cabello – No pudo continuar con la chica se le zafa de nuevo, pero a cada paso que él daba ella retrocedía hasta dar con un tronco grueso, dando a entender que no había escapatoria – Pero lo que convertía mis sueños en pesadillas cuando aparecía un tipo llamado TJ o parecía ser su apodo – La joven de cabellos morados se queda en un estado de shock cuando escucha aquel nombre, su mente comienza a pasarle imágenes de su pasado y todo con relación a ese chico.
Los tres se preparaban para la señal, el pequeño grupo de guerreros sanguinarios llegaron y en ese momento sin que se percatasen el sonido de un cuerno les anuncio que era momento de causar disturbios.
- ¡Es hora de que mueran ratas! - Exclamo el joven que estaba impaciente en atacar al campamento, su cuerpo fue rodeado por un aura totalmente violeta denotando que su cosmos se encendía para después dejar salir en un poderoso rayo ken el primer ataque, obteniendo que las cabañas del lado izquierdo comenzasen ha arder en llamas.
- "Es momento de sembrar el caos, espero que no llame mucho la atención" Ustedes diríjanse al claro del bosque, sigan el río hasta dar con el paradero de los santos de Athena – Dictamino para así desaparecer en compañía de sus colegas hacia el campamento, los tres cubiertos en unas capas comenzaban a destrozar viviendas, matando a joven aprendices, algunos pocos soldados que había, y los que permanecieron no les quedaron de otra que defender la documentación y lo que era importante.
- ¡Malditos santos negros! ¿Cómo diablos se atreven hacer esto? - Bramo furiosa una joven de cabellos negros que se ponía en guardia dispuesta pelear por el bienestar de los jóvenes que eran evacuados por los más grandes.
- No eres rival para nosotros palomita blanca – Dijo con sorna uno de los encapuchados mientras le daba pelea a la muchacha que vestía una cloth, provocando a su vez que la adolescente se enrabiara más con esas palabras.
Los que estaban fuera por motivos de vigilar que no hubiese ningún enemigo rondando cerca, pero los pocos que estaban se percataron de los gritos mediante los cosmos, algunos apagándose, otros explotando, y con voltearse en dirección al campamento notan que el cielo era teñido de una gran humareda, dándoles a entender que debían regresar cuando antes y proteger a los débiles.
Ambos eran totalmente ajenos a su entorno, los minutos que antes corrían como la pólvora ahora les eran eternos. Aioros estaba dispuesto a quitarle la máscara que le impedía admirar el hermoso rostro que tenía la muchacha, pero la más chica se escabulle dándole completamente la espalda y admirando el vacío.
- Yo también tenía los mismo sueños, yo sentada en una hamaca que estaba amarrada de ambos lados en un tronco firme de un árbol frondoso – Se atrevió ha abrirse, no quería tocar esos temas tan delicados para ellas, dichos recuerdos que le acrecenté en su valor diario, y temía que esos sentimientos negativos tomen posesión de su cuerpo físico. Se abraza a si misma tratando de decirse mentalmente que todo estará bien, nada malo le sucederá y más que ahora estaba a un paso de ir al Santuario – TJ existe… Él para mi… Ah, no sé como explicártelo – Sacude su cabeza al tratar de olvidar a ese chico que hace cuatro años le prometió una vida lejos de la muerte en vida, se gira tratando de encontrar a travez de los ojos de aquel santo de oro ese cosmos cálido que tanto le llamo la atención.
- No tienes porque explicármelo, si no quieres hablar de ello ahora… En algún momento lo harás, cuando tu estés preparada para afrentar ese dolor que tanto te guardas en tu interior – Aquellas palabras la dejo totalmente asombrada, no sabía a ciencia cierta el como reaccionar a continuación, sin embargo, decide tomar de la muñeca al santo de Sagitario para guiarlo hasta el claro del bosque, su lugar de respiro y con la intensión de mostrarle algo - ¿A donde me llevas? - Le pregunta mientras le seguía, caminaron por unos cuantos minutos hasta llegar a un hermoso y espectacular claro, dudaba en saber si ese lugar existía o simplemente era un lugar en sueño.
- No puedo decirte "Bienvenido a mi lugar favorito de este bosque" pero… Lo es, desde el punto de vista de mis compañeros y amigos que me conocen – Dice con un claro tono de sarcasmo y altanería, provocando que el de cabellos cortos y castaños soltase un risa divertido ante lo gracioso que lo hizo ver – Mira a mi izquierda, aquí es donde guardo miles de secretos, cada extremo de este lugar es significativo para mi como cada parte del bosque – Camina hasta un sauce viejo, admira la gran cantidad de sombra que había siendo prácticamente finales de primavera, para posteriormente posar una de sus manos en el tronco de este, cierra sus ojos tratando de entrar en contacto con el árbol.
La admira en silencio embelesado por el entorno, va hasta donde estaba la chica que tantos sentimientos le estaba haciendo experimentar, sin embargo, cuando esta sé despego del árbol y percatándose que esta se arrodillaba a unos pocos centímetros de las raíces que sobresalían de la tierra - "No sé que acaba de hacer, pero… ¿Acaso ella despide un cosmos particular?" - Hace lo mismo manteniéndose analítico a cualquier gesto y acción provenientes de la muchacha, dado que trataba de obtener algún indicio de importancia a cualquier acción que esta hiciera.
Empieza a excavar con sus manos buscando aquel cofre que contenía cosas de suma importancia, esta así por unos cuantos minutos hasta dar con aquel objeto - ¡Aquí esta! - Exclama contenta cuando por fin dio con lo que ocultaba, busca en su remera aquel collar que se puso en la mañana, de la cadena colgaba una pequeña llave que utiliza para abrir el cofre, no sin antes mirar a todos lados tratando de que nadie los este viendo.
- ¿Qué hay ahí dentro? "No creo que sea una cápsula de los recuerdos" - Niega ante esa falsa suposición ya cuando la chica lo abre rápido demostrándole que ahí había un objeto de suma importancia, antes de hacerle miles de pregunta la observa directamente a los ojos.
- Lo que te acabo de enseñar es lo que tomamos de Esparta, este objeto pienso llevármelo conmigo y se lo daré personalmente a Athena, hice una promesa y quiero que me des ese permiso como también tu bendición, porque no hay tiempo o sino el mundo corra un grave peligro si este objeto cae en manos equivocadas – Le hace saber con un dejo de preocupación y nerviosismo, porque llevaba bastantes meses tratando de encontrarle la vuelta de poder escapar de los Santos Negros de rango mayor y sobre todo de las garras del Dios de la Guerra Sanguinaria, ya que ambas partes la querían por su inmenso poder.
Al volver sobre sus pasos, los dos no se dirigieron las palabras, ya cuando a mitad del camino ambos juntaron sus espaldas sintiendo que había otros en el mismo sendero. Se dirigen una mirada rápida, ya denotando que era momento de usar sus armaduras, pero no pudieron reaccionar cuando la santa de Ave del Paraíso se queda absorta al ver que esos entes hacían acto de aparición rodeándolos a los dos.
- Parece que acabamos de dar en el blanco amigos – Comento uno de los soldados, ya que todos utilizaban armaduras de color rojo brillante con leves detalles en negro, haciendo que tanto él y sus compañeros comenzaran a reír divertidos.
Aioros utiliza su poder telequinetico para llamar su armadura y también de paso hacer lo mismo con la de su acompañante, que ahora mismo parecía estar totalmente presa de malos presentimientos – No quiero arruinarles la diversión caballeros, pero no tenemos tiempo para jugar con ustedes, así que… - En un abrir y cerrar de ojos los dos se enfundaron en sus armaduras, él utilizando su cloth dorado y ella vistiendo el manto sagrado de Ave del Paraíso, a su vez dejando totalmente asustados a esos soldados.
La amazona gira su cabeza al notar que una gran humareda se alzaba en tonos oscuros de grises, a tal punto de entrar en pánico cuando escucha a travez de su cosmos las voces aterrorizadas de aquellos niños, adolescentes y sus amigos, aquello le demostró la emboscada que acabaron de jugarle - ¡MALDITA BRÚJA! "Esa maldita me las pagara muy caro, juro por todos los Dioses que la voy a matar a ella y a todos su séquito con mis propias manos" - Le propina una pata a uno de los soldados provocando que este se estrellara contra un árbol quedando de una muerto, ya que la muchacha mantenía su cosmos totalmente ardiendo, para posteriormente comenzar a correr hacía el campamento dispuesta a rescatar a todos.
