Capítulo 9 "El Legado De Clow"
"Las Cartas No Son Objetos Mágicos, Están Vivas Y Tienen Sentimientos"
- "Usa la carta del trueno" –le indicó el muchacho acercándose un poco más al adversario, lo único que se le ocurría era debilitarlo lo más que se pudiera- "Tenemos que combinar nuestros poderes."
- "¡THUNDER!" –invocó la aludida con su báculo mágico al mismo tiempo que el chico recitaba su conjuro en chino.
Tanto de la carta como del talismán brotaron corrientes eléctricas que se fusionaron rodeando al enemigo y elevándolo por los aires propiciándole una descarga asombrosamente poderosa. Desde el tercer piso de uno de los edificios, una cámara filmaba todo lo ocurrido sostenida por una extasiada chica de cabello largo y ojos azules. Ambos hechiceros sostenían sus instrumentos mágicos sin dejar de expulsar la energía que se conectaba en un punto céntrico para convertirse en una y atacar al enemigo. Finalmente se detuvieron y el recipiente del ataque cayó al suelo con un golpe seco como si se tratara de un saco sin vida. El muchacho no titubeó y le dio instrucciones a su compañera para que invocara un nuevo ataque, era necesario dejarlo lo más débil posible para poder quitarle las cartas, aunque no tenía idea de cómo podría hacerlo. Esta vez utilizaron los poderes del aire y nuevamente azotaron al individuo quien parecía no defenderse (Sakura agregó la carta de las burbujas para darle más poder). Volvió a caer al suelo azotando con más fuerza.
- "Sakura…" –susurró en un quejido apenas audible la voz de Kenzo- "Por favor no hagas esto, no me hagas daño."
- "¡Tú no eres Tange-San!" –gimió la chica con dolor, arrodillándose junto al cuerpo del chico de frenillos y ojos color miel, poniendo su cabeza moribunda sobre su regazo- "¿Crees que no reconozco a mi propia carta cuando la veo¡Da la cara Ming Pei-San!"- le reprochó dolida la chica mirando hacia la nada con desprecio.
La carta del espejo tomó su forma original por un momento antes de desvanecerse en el aire y durante ese corto periodo su ama pudo establecer contacto visual con ella. Lo que vio dentro de sus ojos hizo que se le congelaran las entrañas, tenía la mirada vacía, como un cuerpo sin alma… realmente como Ieoh las había descrito… títeres que se mueven a su voluntad. No se les veía vida, apretó en su mano la carta que Kenzo le había devuelto en su pequeño intervalo de lucidez. Estaba fría, justo como cuando eran cartas Clow y estaban perdiendo su magia. Entonces lo comprendió de golpe, sus cartas estaban agonizando, ese hombre les estaba quitando la vida al secuestrarlas. Una lágrima rodó por su mejilla y cayó sobre la carta, ésta brilló apenas perceptiblemente y subió su temperatura por un instante pero después bajó mucho más de donde ya estaba. Las cartas que la chica acababa de usar (Thunder, Windy y Bubbles) volaron a las manos del hombre que los observaba a salvo, sentado entre las ramas de un frondoso árbol.
- "Me hiciste lastimar a ((The Mirror))" –afirmó la chica con una expresión sombría mientras al muchacho chino se le hervía la sangre de furia al verla así- "¡Esto nunca te lo voy a perdonar¡Syaoran, agua!" –le indicó a su compañero sacando cinco cartas y lanzándolas al aire- "¡CLOUD¡SNOW¡STORM¡WAVE¡RAIN!" –recitaba sin tomar aire con una mirada de ira.
El aludido dudó por un momento, a sabiendas de que la chica no tenía en su poder la carta del agua pero decidió confiar en ella y sacó su talismán invocándolo con la espada, al igual que ella, agregó al mismo tiempo el del aire (compatible con la carta de la tormenta) y un poco de fuego para derretir la nieve. Toda la magia congenió y se unió como si se tratara de pequeños engranes cada uno en su lugar haciendo la combinación perfecta. El ataque fue preciso, mortal, pero el enemigo fue más rápido… fue necesario un simple movimiento, sólo mantenerse fuera del alcance para ganar un poco de tiempo… sólo un poco. Entonces sucedió. La sonrisa metálica brilló al mismo tiempo que sus pies tocaban el suelo, la mitad de la fuerza del ataque permaneció durante un segundo más antes de que el joven hechicero soltara su espada dejándola caer casi sin reparar en ello para ir corriendo a detener la caída de la persona más importante para él.
- "¡Sakura!" –sus brazos la detuvieron en el aire justo antes del impacto con el suelo, ella tenía los ojos cerrados como si estuviera plácidamente dormida- "¡Sakura, por favor despierta!" –la apretó contra su pecho maldiciendo- (("No debí permitirle que usara cinco cartas a la vez ¡Soy un estúpido! Todo esto es mi culpa")) -pensaba, viendo sin poder hacer nada como las cinco cartas volaban en dirección al mago que sonreía desde el cuerpo de su compañero de ojos color miel.
- "Ya sólo me faltan unas cuantas más" –reía la voz macabra a través de los labios de Kenzo- "Y podré deshacerme de la señorita Card Master."
El muchacho observó sudando frío las pocas cartas que quedaban en el bolsillo de la muchacha, quienes habían salido de él y ahora flotaban brillando alrededor de ella en un acto de preocupación por su ama. "The mist" ya estaba cambiada así que no tardó en irse a las manos del mago en cuanto la chica perdió el conocimiento. "The flower", "The through", "The voice", "The dark", "The light" y "The libra" no le servirían para pelear. Por otro lado tenía a "The create" y "The illusion" que quizá serían buenas para crear una distracción y poner a Sakura a salvo. La magia de "The erase" no sería suficiente para vencerlo y mucho menos si la usaba él sin la ayuda de la maestra de cartas. Por otro lado "The power" "The sword", "The shot", "The arrow" y "The fight" eran cartas poderosas para atacar y junto con "The shield", "The dash" y "The float" quizá podría formar una estrategia para pelear aunque sabía que con todo y eso, su poder no era suficiente para derrotar a ese enemigo. Invocó la ayuda de las dos cartas distractoras para llevarse a la chica junto a su amiga de la infancia, la magia no duró mucho y en cuanto la hubo depositado al lado de la alterada muchacha, el enemigo logró ubicarlo tomando en su posesión la carta ilusión y la de la creación.
- "¿Crees poder derrotarme solo, descendiente de Clow?" –río burlescamente Ieoh a través de los labios del estudiante- "Las cartas no te obedecerán si no eres su amo, y mucho menos si la maestra de cartas sigue con vida."
- "¡Eso lo veremos!" –replicó el muchacho lanzando una tres cartas al aire para luego tocarlas con la punta de su espada- "¡POWER¡SWORD¡FIGHT!" –recitó con una mirada retadora después de hablarles en chino a las cartas.
La espada de Syaoran se transformó con la magia de la carta cambiando a un color morado peligrosamente parecido al rosa (("¡Rayos! Pero ¿Qué se le va a hacer? Es magia de Sakura")) pensó ruborizándose un poco cuando vio unas tímidas alitas brotar de los lados. Del mango emergieron cadenas relucientes que se enroscaron en su brazo derecho y la hoja se hizo ligeramente más fina pero doblemente más fuerte y filosa. En cuanto a pelea y poder, se fusionaron para introducirse en su cuerpo y brillar por un instante en su pecho para luego esparcirse como la sangre entre sus venas. La carta del escudo, que hasta entonces había estado protegiendo a Tomoyo, perdió su poder y se elevó hacia las manos del joven de ojos color miel mientras el muchacho de cabello castaño revuelto y ojos marrones estaba ocupado invocando la magia de las tres cartas.
El joven de Hong Kong se lanzó en un feroz ataque pero su contrincante no tardó mucho en absorber la magia de la carta de la espada, volviendo su arma a la normalidad. Sin embargo, Syaoran no se detuvo por eso y siguió atacando con la ahora restaurada espada mientras el otro invocaba a la carta recién adquirida y aparecía en sus manos un filoso sable que más bien parecía un rústico cuchillo medieval bastante agresivo cuyas hojas resultaron estar dotadas de veneno. Una herida superficial se abrió en la piel del chico chino sin que éste se detuviera pero al poco rato, cayó al suelo tembloroso para volverse a levantar con un coraje mayor a todo razonamiento succionando la sangre y escupiéndola con desprecio. Volvió a atacar ahora con una patada espectacular bloqueando un ataque lateral con su espada, poco a poco la carta de la pelea fue cediendo terreno hasta que perdió el color totalmente. (("¡Maldita sea¡Tengo que hacer algo antes de que este tipo se quede con todas las cartas de Sakura!")). El sudor resbalaba copiosamente por su frente resaltando con el brillo líquido su expresión de consternación, Ieoh lanzó un ataque de artes marciales para probar el poder de la carta que acababa de absorber.
El chico de ojos marrones aprovechó que su rival había concentrado su atención en el movimiento de su cuerpo para atacar la desprotegida muñeca con una patada y el arma del mago cayó al piso con un sonido metálico. Durante un instante, que los ojos color miel se dirigieron al lugar donde la hoja seguía vibrando a causa de la colisión, el muchacho de castaño cabello ligeramente revuelto lanzó un ataque con su espada, la cual atravesó el cuerpo del muchacho de cabello ondulado y quedó clavada en su caja torácica, estaban tan cerca el uno del otro que se quedaron viendo a los ojos fijamente durante unos segundos. A pesar de la fuerza de la mirada del chico chino, el otro simplemente sonrió, aún clavado por el arma punzo cortante como si se tratara de un trozo de carne en una brocheta, fue en ese momento en el que el pequeño lobo se dio cuenta que del pecho de su contrincante no brotaba ni una gota de sangre. El mago que poseía el cuerpo de Kenzo se resbaló hacia abajo sin molestarse en sacar la espada de su cuerpo, la cual lo rebanó como si éste fuera de mantequilla, dibujando una honda ranura por donde pasó la hoja que se cerró con la misma facilidad. Llegó hasta el piso y recogió su arma ante el asombro de Syaoran.
- "Me sorprende que hayas persuadido a las cartas para que te escuchen" –comentó divertido el mago blandiendo su espada peligrosamente cerca del cuello del muchacho y fallando por hábiles movimientos de último momento de éste- "Pero es un poco obvio ahora que me pongo a pensarlo, porque eres descendiente directo de su creador. Es lógico que confíen en ti."
- "Te tengo malas noticias, Ming Pei-San" –le dijo el aludido como si su interlocutor no hubiese dicho nada- "Ese hechizo que usas está mal" –lanzó una patada hacia la cara de su oponente, quien la detuvo con el antebrazo- "Si sigues así, lo único que vas a lograr es acabar con la magia de las cartas."
- "¿Crees que no lo había pensado?" –respondió el susodicho con una sonrisa peligrosamente burlesca- "Pero eso solamente sucederá si la señorita Card Master sigue con vida… y eso es algo que no voy a permitir."
- "¡Como quieras!" –el joven se alejó tomando otra de las cartas y diciendo algo en chino ("¡Habla con tus hermanas y sácalas del trance!")- "¡VOICE!" –sacó otra carta y le volvió a hablar en su idioma natal ("¡Ayúdala a pasar a través del hechizo del mago!")- "¡THROUGH!"
En cuanto terminó de pronunciar el nombre de la segunda carta, sintió una mano cálida sobre la suya en el mango de la espada cuya punta tocaba las cartas, al mirar en dirección a donde ésta provenía, se encontró con dos hermosos ojos verdes como esmeraldas. Él abrazó a la joven por la espalda dándole el arma y luego sosteniendo con sus manos las de la muchacha (algo así como cuando estaban cambiando las cartas de la luz y la oscuridad en la pelea contra Eriol pero esta vez con la espada en lugar del báculo rosa). La magia voló en espiral dibujando una estela líquida para luego dirigirse exactamente al centro del manojo de cartas en blanco y negro que sostenía Ieoh con la mano de Kenzo, las hizo brillar con su luz plateada y después todas se separaron y formaron un círculo alrededor del chico de cabello ondulado y ojos color miel. Reaccionaron por un momento y se dieron cuenta de que su ama estaba exhausta apoyada entre los brazos del joven descendiente del amo Clow.
- "Por favor resistan" –les decía ella a través de la carta de la voz, luchando a su vez por mantenerse en pie- (("Debo ser fuerte, mis cartas me necesitan")) -pensó tratando de no caer a pesar de que sentía como se le iban todas las fuerzas y su cuerpo se aflojaba en contra de su voluntad- "Yo siempre estaré aquí para ustedes."
Una lágrima brotó de ella cuando sentía que las estaba perdiendo, su cuerpo la traicionaba y la única razón por la que seguía en pie era porque el muchacho la estaba sosteniendo. El poder de la carta de la voz seguía emanando desde la punta de la espada pero ahora se alimentaba más de la magia de él que de la de su ama. Hubo un momento en el que casi perdió la esperanza, sintiendo cómo se le iba el sentido, pero en ningún momento se resignó a perderlas, a pesar de que ya casi perdía la vida, sin embargo, una luz blanca y cálida la rodeó a ella y a sus cartas. Todas las cartas que habían estado en blanco y negro, conmovidas por el sufrimiento y el amor que les profesaba Sakura, tomaron sus verdaderas formas y soltaron su poder hacia el infinito como demostración de apoyo y devoción a su ama, ésta sonrió y de pronto sintió cómo se recuperaba, de una en una fueron desfilando frente a ella para posarse en sus manos, totalmente restauradas a su combinación rosa pálido con dorado. Ella sonrió aliviada recibiéndolas con cariño, había soltado la espada y ahora el chico la tenía agarrada de la cintura, el arma a un costado de él.
- "¡¿Qué es lo que está pasando?!" –la voz de Ieoh ya no sonaba confiada, un repentino temor se había apoderado de él y no había tenido mucho éxito en disimularlo- "Regresen a mí¡Cartas Clow!" –más que una orden, parecía una súplica desesperada.
- "Ellas ya no son Cartas Clow" –le explicó el chico de ojos marrones con una sonrisa- "Hace más de tres años que todas fueron transformadas a Cartas Sakura" –giró el rostro hacia donde la joven aún tenía la mano extendida recibiendo las cartas y la observó con ternura y nostalgia recordando aquellos tiempos.
- "Y tampoco son objetos que puedas controlar" –agregó la chica mientras una enredadera de verdes hojas se concentraba en la palma de su mano formando una figura rectangular- "Ellas están vivas y tienen sentimientos, no son mis cartas… son mis amigas" –una sonrisa casi maternal se dibujó en sus labios.
Tomoyo filmaba todo desde su lugar seguro a lo lejos, con una lágrima aún rodando por su pálida mejilla, reflejando todo el miedo, la preocupación, la conmoción y la felicidad que estaba experimentando. La última de las cartas era la del cambio, todavía tenía la forma de una criatura con espinas y cola enrollada. Antes de transformarse, se acercó al mago, quien balbuceaba sin comprender lo que estaba pasando y revirtió sus efectos sin necesidad de que su ama se lo pidiera. El alma del mago volvió al libro y enseguida la joven pareja se apresuró a sellarlo, la chica con la carta del candado y el chico con sus talismanes chinos. Finalmente la criatura brilló y se transformó en una carta en las palmas de su joven ama. El chico de cabello café oscuro estaba inconsciente tirado en el piso, ahora vestía nuevamente su uniforme un poco rasgado pero parecía no tener heridas graves. Sin embargo, se preocuparían por él después.
- "Todo ha terminado, mi pequeña Ying Fa" –le dijo cariñosamente el chico mientras la estrechaba fuertemente entre sus brazos- "Si tenemos suerte, ese hombre no saldrá de ahí por un buen tiempo."
- "Pero ¿Qué es lo que va a pasar con él?" –preguntó inquieta refugiándose en su pecho- "Si lo dejamos así cualquiera va a poder volver a liberarlo, no importa que no tenga poderes… como pasó con Tange-San"
- "Eso no es…" –comenzó a explicar el muchacho pero se detuvo cayendo al suelo de rodillas a causa del envenenamiento de la espada.
- "¡Syaoran!" –gritó ella arrodillándose frente a él y tomándolo de los hombros, el miraba al piso con las manos apoyadas en él. La joven de cabello largo corría hacia ellos con la cámara aún en la mano- "¡¿Qué pasa¡¿Qué tienes?!"
- "Estoy bien, Ying Fa" –alcanzó a decir antes de desvanecerse.
- "¡Hay que llamar a una ambulancia!" –exclamó horrorizada la recién llegada dando saltitos- "¡Iré a buscar un teléfono!"
- "Por desgracia la hierba mala nunca muere" –repuso una voz sobre su cabeza, era un muñequito alado que volaba totalmente recuperado- "Es sólo cuestión de que su organismo lo elimine, el mocoso solamente necesita descansar."
- "¡Kero-Chan!" –gritó sorprendida su ama con la cabeza del chico tiernamente apoyada sobre su regazo- "¿Por qué dices eso?" –había lágrimas de miedo en sus ojos verdes.
- "No se preocupe Sakura-San" –respondió en su lugar un hombre de cabello negro azulado peinado con una raya en medio y mirada azul profundo a través de unos anteojos- "Él va a estar bien, es el veneno de la carta pero es sólo cuestión de tiempo que pase el efecto… ya todo ha terminado" –a su lado estaba parado el joven universitario de cabello negro grisáceo y anteojos.
- "¡Yukito-San!" –ahora las lágrimas de felicidad brotaban a borbotones de sus ojos color esmeralda- "¡Estás bien!" –por un momento pensó en correr hacia él a abrazarlo pero prefirió quedarse al lado del chico que amaba- "¿De verdad Syaoran va a estar bien?"
- "Sí, no hay problema" –respondió él ante su asombro sin abrir los ojos pero con una sonrisa tranquilizadora- "En un momento me levanto" (("Aunque no quisiera, estoy muy cómodo aquí"))
- "¡¿Ves¡Te lo dije Sakurita!" –se quejó indignado el muñeco parlante- "¡Ese mocoso abusivo solo finge para que lo tengas sobre tus piernas!" –se acercó agitando su patita apuntando hacia el muchacho.
El comentario tan certero hizo que el chico de Hong Kong se levantara como impulsado por un resorte, olvidándose por completo del mareo y la debilidad que sentía, la cara de ambos chicos completamente sonrojada. Tomoyo rió apagando su cámara (había estado filmando de nuevo) mientras Kero seguía quejándose, argumentando que la actitud del chico solamente confirmaba sus sospechas. Ambos se levantaron del suelo sin atreverse a mirarse a los ojos, apenados por los comentarios del impertinente guardián de peluche. La joven Card Master guardó sus cartas cariñosamente después de apretarlas contra su pecho mientras el chico chino se lanzaba miradas asesinas con el leoncito alado. El hombre de anteojos sonreía divertido, como siempre, disfrutando de los sucesos triviales que tanto le entretenían, desde el asiento de espectador.
- "Seguramente estaba teniendo pensamientos pervertidos acerca de ti, Sakurita" –insistía la falsa identidad de Cerberus apuntando su patita acusadoramente en dirección al muchacho.
- "¡Ya basta Kero-Chan!" –lo regañó su ama, que ya estaba al límite de la vergüenza- "A propósito ¿Quién es este señor?" –preguntó inocentemente en busca de una excusa para cambiar de tema.
- "Supuse que no me reconocería, Sakura-San" –repuso el hombre con un tono galante y esa misma expresión enigmática que tanto irritaba a Syaoran- "Mi nombre es…"
- "Hiiragizawa-San" –completó el joven de cabello castaño con el ceño fruncido, interrumpiendo al susodicho.
- "¡¿Eriol-Kun?!" –exclamó la chica sin poder contenerse, ese hombre parecía de la misma edad que su padre- "¡Pero ¿Cómo…?!"
- "Cuando usted y yo nos conocimos…" –comenzó a relatar mientras todos caminaban hacia el compañero inconsciente que había despertado el alma del antiguo hechicero- "Yo tomé la apariencia de un chico de su edad para poder estar en su clase, cerca de usted…" –esas palabras despertaron los celos del pequeño lobo a pesar de que venían de un hombre que tenía más del doble de su edad- "Sin embargo esta vez sólo vengo de espectador así que no es necesario estar de… incógnito por así decirlo."
Los ojos del chico de cabello ondulado seguían cerrados, Syaoran se acercó para revisar sus signos vitales un poco en contra de su voluntad, en realidad no quería tocarlo ni tener nada que ver con él, pero sabía que su novia se pondría triste si algo realmente malo le pasara (("Ella es así")) alzó los hombros mientras ella seguía hablando con la reencarnación de Clow. Asintió para darles a entender que todo estaba en orden y se quedó viéndolo en silencio mientras se desataba una lucha en su interior: trataba de convencerse a sí mismo de que tendría que cargarlo hacia la enfermería aunque en realidad hubiera preferido dejarlo tirado en el césped hasta que despertara y se levantara por sí mismo. La dulce flor de cerezo notó su angustia y lo tomó del brazo para atraer su atención, él estaba agachado junto al cuerpo sin conciencia de su compañero y sintió un gran alivio cuando vio a su novia mover la cabeza negativamente. Ella tomó la carta (("The float")) para levantarlo y simplemente lo depositó en una banca cercana. Eriol se le acercó y lo despertó posando su mano sobre la cara del chico, una luz dorada salió de la palma y los ojos color miel se abrieron lentamente.
- "¡Kinomoto-San!" –gritó agitado el recién reanimado joven sentándose de golpe y tomando a todos por sorpresa- "¡¿Dónde está Kinomoto-San?!"
- "¡Eres muy popular Sakura-Chan!" –se burló con una pequeña risita la chica de ojos azules- "¡Quién diría que tu nombre sería lo primero que diría en cuanto despertara!"
- "Tomoyo-Chan…" –dijo la recién nombrada sonrojándose y con una pequeña gota de sudor sobre la frente mientras que su novio apretaba la mandíbula lanzando una mirada de furia al chico de cabello oscuro ondulado.
- "¡Konomoto-San, estás bien!" –exclamó arrodillándose frente a ella en una reverencia- "Lo siento mucho, todo esto fue por mi culpa."
- (("Que bueno que lo reconoces")) -pensó el pequeño lobo con una vena resaltada en la frente- (("Causaste muchos problemas por tu ineptitud"))
- "No te preocupes" –lo animó la chica agachándose para quedar a su altura y mirarlo a los ojos con una sonrisa- "Lo importante es que estás bien."
- "Sí, qué alegría" –agregó el chico chino con cierto sarcasmo acercándose a ellos- (("Ojalá te hubiera dejado encerrado en ese libro junto con Ming Pei"))
Sin embargo el otro no se sintió ofendido, sonrió mirándolo y se levantó para quedar frente a él. Tomoyo adoptó una expresión de pánico y avanzó unos cuantos pasos hacia ellos sin saber si debía o no entrometerse, Sakura también se levantó y caminó hacia ellos pero algo la hizo detenerse aunque no pudo evitar sentirse un poco angustiada porque no sabía lo que pasaría. Kero se escondió dentro de la mochila de Yukito, sintiendo que se aproximaba un desastre parecido al Apocalipsis mientras el conejo de nieve sonreía amablemente (como siempre, él es feliz en su mundo sin saber lo que realmente pasa a su alrededor) al lado del Eriol adulto que también sonreía enigmáticamente observando la escena divertido. Kenzo se inclinó frente a su rival de amores en una reverencia que admitía su derrota totalmente sumiso y humillado, dándole las gracias por salvar su vida. Syaoran lo miró fríamente por un segundo en el que las chicas realmente pensaron que le iba a dar un puñetazo en la cara, Sakura levantó las manos, lista para aferrarse al brazo de su prometido para evitar que lo hiciera. Sin embargo, una sonrisa fue apareciendo lentamente en su rostro y después de un rato de tenso silencio, inclinó la cabeza levemente hacia abajo devolviendo la reverencia.
- "Vine porque creí que tal vez necesitarían ayuda con los guardianes" –habló el mago de anteojos hacia sí mismo, demasiado bajo como para que alguien más lo escuchara- "Pero ahora que hay un sello en el libro que contiene el hechizo de Ieoh, se requeriría alguien más poderoso que Syaoran-San y Sakura-San juntos para poder liberarlo de nuevo" –observó al chico con una mirada llena de orgullo- (("Yo sabía que al final ibas a poder lograrlo, encontrar el modo de no perderte en ti mismo y llegar a ser un oponente realmente fuerte")) -pensó la reencarnación del mago Clow con una sonrisa muy semejante a la de su primera identidad terrenal- (("Ahora te has convertido en todo un hombre, así que cuida bien de Sakura-San… mi guapo pariente…"))
Notas de la autora
Hola a todos, no he desaparecido, aún estoy aquí… aunque no por mucho, es hora de anunciar el final de esta historia que viene nada más ni nada menos que ¡En el próximo capítulo! Así es, señoras y señores, que ya se van a deshacer de mí, solamente un capítulo más…
Jajaja ¿En serio se creyeron que se iban a deshacer de mí¡¡Pues ni que tuvieran tanta suerte!! Sí, en el próximo capítulo se acaba "Jibun Ni Makenai Yo" pero tengo un par de proyectillos por ahí que en cuanto tenga listos comenzaré a publicar… No les voy a adelantar mucho pero esténse pendientes (Sí, claro, como si les interesara). En fin, espero les esté gustando esta sarta de alucinaciones mías y cualquier cosa que quieran decir o hacerme saber ya saben donde localizarme. Espero hayan entendido bien lo que sucedió, de verdad dediqué mucho tiempo a tratar de justificar todas las incógnitas que se les pudieran aparecer, aunque eso no significa necesariamente que las haya sabido plasmar correctamente en el texto. Por eso, cualquier duda o aclaración, por favor que me pregunten, trataré de responder de la manera más clara posible.
LunaGitana
