Nota: Mi historia perpetuada por los personajes de Meyer. Já! que novela la mia! XD

Queridas... qué pasó? Acaso no tuvo buen recibimiento mi anterior capítulo? Por qué los reviews se extinguen?? Yo intento subir lo más pronto posible después que logro terminar y además quedar conforme con los capítulos, así que porfis, pasen uds. también a dejar alguna apreciación, opinión o saludo (= no saben cuanto me alegraría eso. No les va a tomar más de un minuto. Sólo un min. al acabar el capítulo ^^ Porfisss, serían realmente encantadoras.

Por otro lado, no puedo pasar por alto a las chicas que se arriesgan con mi fic XD y lo pasan a Favoritos o a Alertas, así que este capítulo va dedicado a Josephine I, Tteagle y Piimpoohna-Sevilla que se sumaron ante mi última publicación. A las chicas que lo hicieron antes, ya habrá un regalo para ellas más adelante . por confiar en mi historia XD

Una última cosa antes de leer, el lunes próximo entro a clases, así que espero subir el próximo cap. (que ya está en construcción) lo antes posible para poder escribir todo lo que pueda, tal cual dije, antes que la U me coma el cerebro. Mi idea ante todo es no hacerlas esperar.

Ahora si, lean y requetedisfruten el nuevo capítulo de "De besitos y problemas".


9. ¿Basketball era que jugábamos?

.

–Bella, ¡Bella! –de pronto reaccionó ante el llamado de Ángela.

–¿Ah? ¿qué?

–Te decía que es nuestro turno, el entrenador nos llama –en un respiro Bella recordó que se encontraba en plena clase de gimnasia. El comentario de Edward, tan sorpresivo de todas las formas posibles, la había dejado absorta borrando la realidad ante sus ojos.

Tiros de canastas, ejercicios de control del balón y prácticas de defensiva y ofensiva sucedían al mismo tiempo en la clase pues estaban dispuestos en grupos de cinco o seis alumnos los que, gracias a Dios para Bella, permitían mantener a Edward lejos de ella. No podía recordar el momento exacto, dentro de esos escasos 10 minutos, en el que el chico se había transformado en una preocupación más. No sabía si había sido junto con el "…y me refiero a ti Bella" o después, cuando se sonrojó al descubrir a Edward observándola del otro lado del gimnasio al momento en que intentaba lanzar una canasta (y la cual, obviamente, falló).

Daba igual el momento exacto. Ella no debería estar comportándose de esa manera, es decir, los puntos estaban más que puestos sobre las íes: era Edward, Edward Cullen. Le habían dicho que era un mujeriego y bueno, por lo visto, había sido cosa de tiempo que intentara algunas jugadas con ella. Estaba claro que el asunto no necesitaba más análisis que aquel. Entonces… ¿por qué tenía la maldita costumbre de racionalizar todo hasta ser enfermiza?

Volvió a fijarse en Edward intentando encontrar una respuesta lógica que lograra borrar tanta necedad agolpada en su cabeza; quizás algún gesto de indiferencia o tal vez una muestra de coquetería con otra chica de la clase que le dijera "¿Viste? no era nada especial", pero no. Lo único con lo que se encontró fue con sus grandes y relucientes ojos verdes puestos, otra vez, en ella. Después de aquello no quiso aventurarse a buscar ningún otro tipo de respuesta y se dedicó por completo a la clase. Así era más simple, con suerte terminaría gimnasia olvidándose ella sola de todas esas locuras.

¿Con suerte había dicho? Claramente de irlandesa no tenía un pelo.

–15 minutos de juego finales –sobresalió la voz del entrenador luego que el pitido de su silbato silenciara a la clase completa–. El equipo de Newton contra el de Cheney en aquella mitad, el de Yorkie contra el de Crowley en la otra. Los perdedores corren cinco vueltas más –otro pitido y todos comenzaron a moverse.

El equipo de Yorkie contra el de Crowley, había dicho el entrenador. Eso sólo significaba…

No quería mirar a sus oponentes, ubicado a sólo unos metros de ellos, como lo hacían todos sus compañeros mientras discutían marcas y posibles jugadas, sólo escuchaba y asentía a lo que Tyler decía. Si miraba, se desconcentraría más de lo que ya estaba.

–… y Bella tu marcas a Edward.

–Yo marco a Edward –respondió inconsciente–. ¿A quién?

–A Edward –le repitió Tyler–. A Cullen, el castaño de ahí –y le indicó hacia el chico.

–Sé quien es Edward –su mente se lo había estado recordando toda la clase–. Yo no quiero marcar a Edward –dijo ahora con miedo.

–Bella no tenemos otra opción, tenemos una mujer de más. Alguien de ustedes debe marcar a un hombre y Ángela en más pequeña que tú.

–Lo siento Bella –le respondió Ángela a su suplicante mirada.

–No me mires a mi –Lauren era caso perdido. Hasta sus uñas merecían más atención que cualquier juego.

Su silencio dio a entender que no había más replicas. Ambos equipos se dispersaron por la cancha.

Intentaba razonar. No tenía sentido dejarse intimidar por Edward, se recordó. Si, había sido un comentario cargado de galanteo y habían sido unas miradas furtivas extrañas pero de seguro él hacía eso cada día con chicas diferentes, era parte de su estilo, ¿no? Y ella sólo era la de turno, nada más. Ahora que lo analizaba un poco hasta le parecían lindos sus esfuerzos.

Edward se acercó a Bella y se ubicó unos pasos más adelante y diagonal de ella. Sonreía. Parecía estar disfrutando aquello.

–Ninguno en mi equipo quiere correr así que se tomarán esto muy en serio –le comentó de repente Edward acercándose más a ella, siempre en posición de marca lo que intimidó aún más a la chica. Lo que Bella no sabía era que para Edward también había sido de lo más difícil encontrar "algo" que decir en aquel momento.

–Entonces no será fácil porque tampoco está en los planes de Tyler. Por lo visto, no se nos puede ocurrir perder –los dos equipos esperaban atentos que el entrenador lanzara el balón al aire entre Eric e Ethan para dar comienzo al partido.

–Supongo que tendré un trabajo difícil entonces –ellos también veían a Moore pero más que por interés en el juego era para evitar tener que mirarse.

–¿Por mi? –Bella lo miró ahora divertida. ¿Cómo podía Edward siquiera llegar a pensar en la posibilidad de que ella sería buena en Basketball?–. Te lo digo, no confíes en mis capacidades deportivas, ni yo lo hago –Edward sonrió.

–No lo digo por eso –Bella fingió falsa indignación, él volvió a reír. ¿Y bien? Era fácil, se estaba divirtiendo con Edward, él era un chico agradable. Relajo y ligereza, se recordó–. Me refiero a que ahora mismo no confío en mis capacidades de concentración en el juego –y Edward ya se había ido de su lado pues el partido había comenzado.

Todos se movían rápidamente de un lado al otro en aquella mitad de cancha. El balón estaba en manos de un chico rubio del otro equipo lo que significaba que en ese momento ella debía estar marcando a Edward en vez de estar inmovilizada en el mismo sitio que en un comienzo. Y el equipo contrario marcaba un tanto.

–Vamos Ethan, Ángela por ese lado. ¡Bella! –le reclamó Tyler– Edward está libre –la chica reaccionó y se movió donde el castaño. Se mantenía cerca de él fingiendo marcarlo y, aunque ella no suponía ninguna barrera, Bella notó como, amablemente, Edward no buscaba mezclarse mucho en el juego. Fingía también manteniéndose a su lado.

–¡Bella! –y Ángela le lanzó el balón. La chica se giró de forma mecánica botando el balón de forma baja intentando protegerlo de Edward a quien podía descubrir tras ella "marcándola". Sentía la respiración de él, escuchaba su propia respiración. No pensaba.

–Crowley a tu derecha –escuchó, de repente, decir en un susurro a Edward al momento en que éste, sutilmente, se movía unos pasos al lado contrario dejándole una brecha para pasar el balón. Sólo actuó y así lo hizo.

–¿Y eso? –dijo al momento que su propio equipo hacía una canasta.

–Supongo que dejar en manos del resto la pelea sobre quien tendrá que correr.

–Eso no es cierto –dijo divertida– porque yo intento jugar mientras que tú no sólo no lo haces sino que además ayudas a mi equipo.

–Yo si que juego –dijo ahora él fingiendo estar ofendido–. ¿Y ayuda dices? Técnicas de defensa solamente.

–¿"Crowley a tu derecha"? –dijo sarcástica la chica.

–Tecnicismos del baloncesto –Bella no pudo más que reír–. Vamos a jugar si no quieres que Tyler te llame la atención otra vez por quedarte inmóvil en medio de la cancha –se burló Edward mientras se unía al juego. Bella no pudo más que sonrojarse al saber que él había notado su anterior reacción.

El partido siguió con una puntuación bastante pareja mientras que ellos seguían con el mismo estilo de juego. Se mantenían algo apartados de la acción principal y si alguno de ellos llegaba a recibir el balón, se "permitían" pasarlo. Edward nunca se dejó perder pero tampoco ponía el máximo de su rendimiento.

–¿Edward qué pasa? –le preguntó Eric algo irritado en un momento en que Bella marcó un tanto–. ¡Concéntrate!

–Si Edward, concéntrate –dijo Bella en un susurro cuando volvió a ocupar el lugar a su lado. ¿De dónde había salido eso? pensó de repente sorprendida de sí misma. Todo era parte de ese jueguito que se habían plantado con Edward, ¿no? ¿Era apropiado? No sabía, pero se sentía bien y era divertido. Tampoco era algo tan terrible y condenable.

Sabía que después de eso Edward pondría todo de su parte al jugar y así hizo cuando Christina, una chica de su equipo, le pasó el balón. Se movía más rápido que nunca pero ella intentaba seguirle el paso. Es decir, ella también sabía jugar ese juego, y no se refería al basketball precisamente.

Edward se encontraba de espaldas otra vez protegiéndose. Cada vez que intentaba girar en cualquiera de las dos direcciones Bella le cortaba el paso de forma rápida. La única opción era recurrir a la ventaja de la estatura: Bella era más pequeña, podría pasar la pelota por encima de ella en un tiro alto. Eso haría.

Se giró veloz con el balón por sobre su cabeza. Fue sólo que no contó con que ella se parara en puntillas. Con los brazos en alto Bella intentaba alcanzar la pelota haciendo que su cuerpo casi se pegara al de Edward.

Tenía el rostro de Bella a unos escasos centímetros. El mismo aroma fresco mezclado con la calidez de las exhalaciones de la castaña lo inundó. Ya no veía el canasto, ni a Eric o a cualquiera de sus compañeros de equipo, menos hablar de sus oponentes o incluso del entrenador.

Había sólo manchas en un fondo impresionista que cobraron nitidez cuando se fijó en la boca de Bella. Aquellos labios que lo dejaron desarmado y lo hicieron perder toda sensatez. Labios que se marcharon demasiado rápido.

El balón, arrebatado por la misma Bella, estaba ahora en manos de Ángela quien marcaba otro tanto para su equipo y le otorgaba la victoria.

–¿Qué fue eso Edward? –le gritaban al mismo tiempo Paul y Eric luego que el partido hubiera acabado–. ¿Por qué no me lanzaste el balón? Hubiéramos ganado.

–Lo siento, no te vi –fue lo único que escapó de su boca. Los chicos empezaron a correr de mala gana junto con el quipo de Newton, los perdedores del otro encuentro.

–Edward –lo llamó Bella antes de marchar a los camerinos–. Quería darte las gracias por…

–Estuvo bien jugado Bella –le cortó.

–Quisiera decir lo mismo pero estaba claro que me estabas dando ventaja sin mencionar que me ayudaste.

–¿Y eso es algo malo? Además la última jugada fue por tu cuenta –recordó su inmovilidad y como Bella había sacado partido de aquello.

–No es justo para tu equipo, no es justo para ti.

–A mi no me molesta tener que correr, sólo no les digas a los chicos lo que hice, ¿vale? Después no me querrán de su lado –sonrió contemplándola.

–Claro que no. Y para que sea justo la próxima vez yo me dejo perder –bromeó Bella. Edward no pudo más que maravillarse. Luego agregó–. Voy a cambiarme, nos vemos.

Edward se quedó de pie viéndola marchar. Cada segundo que avanzaba era un segundo que se encantaba más de Bella pero… ¿le gustaba que lo encantara?

–¡Cullen a correr! –ordenó la voz del entrenador. Se rió de la posición en la que estaba. Una cosa sabía y era lo más sencillo de todo: le encantaba que lo encantara con sus encantos.

* * *

Mientras se cambiaba Bella comenzó a meditar lo ocurrido. Edward se había portado tan bien con ella, ¿sería eso también parte de la galantería de turno? En verdad, no era lo que esperaba y tampoco era lo más común con respecto a los clásicos galancetes de secundaria. Y… ¿si Edward en serio quería acercarse a ella? Que tonterías pensaba, él estaba con Tanya.

Se escuchó la melodía de ---. Era su celular. Sonrió al nombre en la pantalla y contestó.

–Hola cariño.

–Nicholas –¡le había dicho cariños como en los viejos tiempos!

–¿Cómo va todo por allá? –el chico le hablaba como si llevasen tiempo en ello. Y lo cierto era que las cosas entre ellos habían acabado abruptamente, ella se había mudado miles de kilómetros y no habían tocado el tema de forma seria. Se obligó a preguntar:

–Nicholas…. ¿qué pasa entre nosotros?

–Sólo quiero arreglar las cosas Bells, no sabes cuanto te extraño –¿así que en verdad era posible volver a sentir ese calor en su interior? Si ella no hubiera arrancado tal vez ahora podría estar otra vez con Nicholas, con su Nicholas. Y si él la llamaba, eso significaba que…

–Tú y ella… –no podía decir su nombre– ustedes terminaron, ¿no? –preguntó esperanzada. Sólo silencio hubo del otro lado de la línea y su fuego se extinguió–. ¿Sabes? –su voz salió en un susurro– el silencio otorga.

–Bells… escucha amor –el dedo que presionó "end" en el teléfono no le permitió escuchar.


La misma pregunta de siempre... "¿y?", qué les pareció? les ha gustado el relato? Acaso no creen que Edward está de los más encantador con esa actitud? o soy sólo yo?

Bueno, lo que es a mi, éste ha sido uno de mis cap. favoritos de escribir. Me he tardado, pero he disfrutado montón pues la idea en mi cabeza estuvo siempre muy clara.

Ahora su parte, ya saben el medio, y porfis, es nada de tiempo y en verdad me haría muy feliz recibir sus reviews. Recuerden que yo sigo mandando mis cariños de azúcar a toda velocidad.

Cuidense y amores!