CAPITULO 9: EL JUEGO
Hatake Kakashi llevaba un retiro tranquilo.
Desde que trasfirió las responsabilidades del Hokage en Naruto, su vida había sido placentera y aburrida. Los periodos de paz, nunca fueron durante la infancia o adolescencia del peliplata, muy firmes ni duraderos. En general se caracterizaban por aldeas fingiendo pactos de no agresión, hasta encontrar la forma de atacar a sus adversarios extranjeros. Luego guerras, exterminio, fin del conflicto y reflexion. Todo en ciclos repetitivos y desgastantes. Kakashi recordaba perfectamente, como ciertos movimientos en las sombras habían reiniciado periodos de conflictos interminables en épocas anteriores.
El segundo Tsuchikage por caso, fue famoso en estos aspectos.
Su capacidad de ser indetectable y su virtud para lo furtivo le habían permitido forzar ataques en los límites de fronteras. Un sistema de conflicto que luego propiciaba guerras ventajosas. Y así, la historia enseñaba como los Kage de una u otras aldeas en tiempos distintos, utilizaban su astucia o poder para generar focos de guerra.
Sin embargo, algo pareció cambiar cuando Madara Uchiha y finalmente la diosa Kaguya fueron derrotados.
La paz fue posible, desde un punto de vista diplomático. Por primera vez en muchas generaciones los Kage y sus tropas compartieron un sitio sin masacrarse unos a otros. El liderazgo fuerte y tranquilo del joven Lord Kazekage, fue recompensado con una unión nunca antes vista. Ninjas de todas las aldeas aprendieron a ver en sus pares extranjeros, un aliado con quien podían contar. Mientras que Lady Tsunade y sus equipos médicos salvaron vidas de aldeas diferentes. También el Raikage y su fuerza, el Tsuchikage y su moral férrea, o la Mizukage con su talento extraordinario, escribieron páginas hermosas en los libros de la quinta guerra Shinobi. La más importante de todas.
Pero el corazón, el espíritu, y el alma de esta nueva paz; fue nada menos que su héroe más grande. Naruto Uzumaki.
Kakashi sucedió a Tsunade en el liderazgo. Y fue recibido en buenos términos entre el resto de los líderes. Se firmó un acuerdo económico y delimitados perfectamente los territorios de influencias, no se avizoraba nuevos focos de peleas en un futuro. Incluso los Samurai, inicialmente unidos como mediadores neutrales de la alianza, vieron su participación estéril de utilidad. Los ninjas por primera vez en la historia, no desconfiaban unos de otros. Era una gran oportunidad.
Pero los años pasaron, y aunque hubo una voluntad general de respetar lo pactado con honor, las misiones que involucraban ciertos problemas territorios extranjeros, lo complicaron todo. Los feudales aun daban las órdenes, aun proveían de la economía en las aldeas, y cuando algo irrumpía en sus placidas vidas, simplemente actuaban en consecuencia echando mano a sus Shinobi locales.
¿Qué hacer? ¿Cómo cumplir con órdenes de robo o asesinato en tierra de aliados? ¿Cómo serle fiel al señor feudal, y al mismo tiempo no traicionar la paz que con tanto esfuerzo había conseguido? Solo un hombre podía detener la ola de odio que podía comenzar a crecer por la contradicción. Solo uno. El héroe de los cinco países. Naruto Uzumaki.
Kakashi nunca fue un hombre orgulloso. Jamás se le hubiera pasado por la cabeza sostenerse en un cargo que tarde o temprano lo obligaría a tomar decisiones difíciles. ¿Para qué continuar como líder, cuando la guerra era un futuro más que probable? Encontrar una solución era primordial, y evitar cualquier posible intento de sabotear la paz, lo más importante.
Sin embargo, la lealtad entre Shinobi de diferentes aldeas se fue invariablemente desgastando. La sangre derramada y los juramentos de revancha reverdecieron en cuanto los rumores de la vuelta a las misiones en el extranjero, ganaron los comentarios populares. La gente no olvidaba, que Kumo e Iwa se odiaban a muerte. Que Kiri no era confiable por su pasado sangriento. También no faltó en Konoha, quien tuviera ganas de ajustar cuentas con los ninjas de Suna, por la invasión que propició Orochimaru hace años. Y que tanto dolor causó con entre otras desgracias, el fallecimiento del tercer Hokage.
Kakashi anunció su dimisión al puesto, argumentando que Konoha debía necesariamente reconocer a Naruto Uzumaki como el séptimo líder de la aldea escondida entre las hojas. Y el resto de los Kage, si bien esgrimieron alabanzas a las nuevas noticias, adoptaron con el paso de los años ciertas actitudes sospechosas. El tercer Tsuchikage Oonoki fue el primero en retirarse de su cargo, algo previsible por edad. Pero no tan esperado fue el retiro de la maestra Mizukage, quien argumentó que estaba cansada de tanto viaje y palabrería diplomática. Finalmente, lo que hizo a Kakashi sospechar que algo malo pasaría, fue el retiro abrupto del Raikage. Quien dejó al frente a Darui, un joven capaz pero tal vez no observado como sucesor en tiempo y espacio. Solo el Kazekage permaneció en su cargo, ya que su juventud y capacidad estaban en los más altos niveles. Además, era sabida su devoción y amistad por Naruto Uzumaki, su mejor amigo y aliado ahora entre los líderes de aldeas.
Paralelamente a un Naruto firmando una nueva alianza con todos los pares, Kakashi no se dejó atrapar por la ociosidad de ser un ninja retirado. Tenía redes de informantes entre los Jounnin al servicio de Naruto, y en las fuerzas especiales ANBU al mando de Sai. Y las novedades, no fueron nada alentadoras.
Los líderes anteriores del concilio de aldeas, habían jurado la paz mientras permanecieran en sus cargos. Y ahora retirados, con otros hombres o mujeres con el sombrero y el brillo de las luces del día, se disponían a formar una fuerza militar que cumplieran con esas misiones que legalmente no podrían. En resumen cada aldea Shinobi, tenía una aldea suplementaria que trabajaba en las sombras. Dirigidas por supuesto, por los anteriores dueños del puesto de Kage. Kakashi al enterarse, lo habló con la única mujer que podía. Tuvo que informarle todo a Tsunade Senju. Y fue la propia quinta Hokage, quien resolvió darle la idea que proyectaría el futuro:
-Me retire del puesto para no fracasar –dijo bebiendo en un bar cierta noche, cenando con Kakashi a solas- te puse al frente de todo, porque comprendías las dos partes de la moneda. Fuiste ANBU, y también Jounnin sensei. Lo comprenderás casi mejor que nadie.
-Naruto mantendrá la paz, estoy seguro de ello. –dijo el peliplata, aun no convencido de sus palabras.
-Naruto estará bien, en tanto y en cuanto no descubra la verdad. Eso le rompería el corazón.
-¿Qué verdad, Tsunade-sama?
-No existe la paz en nuestro mundo Kakashi…-dijo la mujer gravemente- desde que nacemos, fuimos entrenados por y para la guerra. Somos espadas con mente propia, es cierto. Pero un filo, solo sabe hacer lo que dicta su naturaleza….cortar.
-Naruto no es así.
-Pero no es el único jugador de este juego ¿Cierto?-sonrió la Kunoichi con amargura- Que el cielo nos ayude si algo llega a pasarle a ese muchacho. Porque nadie más podrá mantener la paz como él.
La quinta Hokage tenía razón, como casi siempre que apostaba a sus malos presagios. Kakashi tardó pocos meses en comprobar que efectivamente, la ex–líder intuía con acierto. Mientras los nuevos Kage continuaban sus reuniones pacificas en completa armonía, en la oscuridad los anteriores Kage conducían a cierto número de sus ninjas a cometer las misiones que requirieran los feudales en cuestión, sin importar el adonde, o a quien herían en el proceso.
Entonces, Hatake Kakashi hizo lo que nunca pudo hacer en el pasado. Hizo lo que adeudaba a su estudiante desde los tiempos de la academia. Protegerlo. Sasuke y Sakura ahora no tenían que ver en este asunto. Era Naruto quien estaba en peligro. Kakashi tenía que ayudarlo y para sumar dificultad, debía hacerlo a sus espaldas. Evitando que el joven Hokage sufriera las consecuencias de perder la fe en su camino Shinobi. Mientras Naruto buscaba la paz del mundo, su antiguo sensei debía detener los tambores silenciosos de quienes gestaban una nueva guerra.
Kakashi tomaba té en el traspatio de su casa, reflexionando calmadamente el pasado. Había actuado de modo que al ser descubierto, podía ameritar una acusación de traición. Pero siendo el anterior Hokage, había tenido la oportunidad de cubrir sus huellas lo mejor posible. Dejar ciertos fondos económicos apartados para su división de combate. Reclutar ninjas específicos de ramas determinadas, para la protección de la paz en Konoha. Kakashi y su "Raíz", habían abortado decenas de focos de conflictos en tierras del fuego. También dentro de Konoha, donde las acciones de ciertos ninjas podían poner en peligro la estabilidad de la aldea. Contaba entre sus mejores elementos, con Sai. Un hombre que tenía el liderazgo de los ANBU tradicionales, pero paralelamente trabajaba para la Raíz, filtrando información útil. Además de desviar la atención de los integrantes del grupo especial, cuanto tenían que cumplir ciertos cometidos sospechosos.
Algunos ninjas más problemáticos que otros, algunos con falencias y virtudes muy específicas. Pero cada hombre y mujer que había sido incorporado al grupo de Kakashi, tenía la plena conciencia de fidelidad a Konoha. Incluso llegarían a desobedecer al Hokage, con tal de salvar la paz de la aldea. Dispuestos a morir, dispuestos a ser tomado como traidores, dispuestos a una doble vida en una villa donde ojos y oídos lo registraban casi todo. ¿Había acertado Kakashi al formar una división de Shinobi a espaldas del poder del Hokage? algunas veces tenía sus dudas, pero cuando más parecía flaquear en su decisión, era el momento de echarle un vistazo a aquel joven que acababa de ingresar a su propia casa.
Boruto Uzumaki era nada menos que el hijo del Hokage. Un joven Shinobi que desde muy niño, vivió a la sombra de una leyenda como su padre. Las nuevas generaciones de ninjas, no se atrevían a creer cuando los más adultos que conocían a Naruto desde siempre, contaban que era el peor de la clase. Nadie se atrevía a decir en voz alta que fue rechazado de niño por ser jinchuriki. Y aunque lo dijeran con cierta culpa, pocos podían creerle al desafortunado comentarista. No era que se ocultara el pasado de Naruto Uzumaki, sino que simplemente la devoción que generó por su valiente aporte en la última guerra, borraron sus defectos del pasado hasta casi desaparecerlos. Haciéndolo una estatua viviente, convirtiéndolo en una especie de dios Shinobi. Un mito que aun perduraba y caminaba entre todos.
Contra todo eso, Boruto Uzumaki tuvo que crecer bajo la enorme sombra que proyectaba su padre. Y no fue fácil para el muchacho, que para colmo no contó con la mejor atención del líder de Konoha. La política y el papeleo de la oficina, absorbieron a Naruto hasta el punto del agotamiento. Mantener la paz mundial no era tarea fácil, y el Hokage que había sufrido la muerte de algunos amigos en la pasada guerra, ponía todo de sí para evitar que se repitiera. ¿Cómo podía pelear contra ninjas después de todo lo vivido? ¿Cómo podría luchar contra cualquiera aldea Shinobi, contando con amigos en todas ellas? La alianza debía mantenerse, a cualquier costo, y usando todo el tiempo que requiriera conseguirlo.
Boruto Uzumaki sufrió mucho. Y fue humillado gravemente en una pelea por exámenes para ascender a grado Chunnin. Kakashi lo observó con cuidado. Tan parecido a Naruto, tan dolido por no poder llamar la atención de su padre. Boruto era un joven que necesitaba una guía personal, ya que sus verdaderas habilidades serian focos de conflictos sino se ocultaban debidamente. Por ello, una de las primeras misiones de "Raíz", fue entrenar y ocultar del conocimiento de los Hyuuga, el desarrollo del Byakugan en Boruto Uzumaki.
-Kakashi-sama…-se inclinó levemente Bolt saludando a su líder- le pido una disculpa por venir a verlo.
-No tienes que ser tan formal conmigo Bolt…-sonrió el peliplata que ni cuando estaban a solas dejaba a la luz su ascendencia de rango- agradezco que tomes algo de tu tiempo libre, para visitar a tu tío.
El "tío" Kakashi, una forma familiar de tratar a un sujeto que era más un maestro que un pariente. Boruto había fichado por Raíz a los 15 años, y desde entonces había trabajado duro para ser parte valiosa de esa división. Pronto, las dudas de Kakashi sobre la verdadera capacidad del hijo de Naruto se disiparon. Se sintió, levemente sorprendido por el crecimiento acelerado en todos los ámbitos del combate y la estrategia. Bolt no era gritón e impertinente como lo fue Naruto, no tenía su fuerza ni su corazón puro. Pero era más listo, silencioso y calculador. Tenía una mirada de fingida inocencia, que ocultaba a un manipulador de escuela. Era el perfecto elemento para actuar en las sombras. Y había heredado de su padre un arma terrible. La voluntad irrenunciable de no rendirse jamás.
-tío Kakashi….lo siento….-acusó el muchacho sabiéndose solos, y se sentó junto al peliplata para hablar cara a cara- sé que esta situación no es recomendable, pero tengo poco tiempo.
Usualmente, los integrantes de Raíz no se conocían mutuamente. Todos reconocían al líder en Sai, y pocos sabían que el sexto Hokage lo orquestaba todo desde las sombras. Toda la división estaba ordenada en "células", solo tres o tal vez cuatro Shinobi que se conocían mutuamente formados en equipos. Pero no a los integrantes de otras ramas. Así entonces, si un grupo era capturado o descubierto, ni aun las más aberrantes torturas les harían delatar lo que no sabían. Era una medida de cuidado, y pocos la sobrepasaban entre los cuales se encontraba el hijo del Hokage. Sobre Boruto, Kakashi decidió ejercer un liderazgo más personal y estricto. Después de todo, tenía una de las misiones más importantes de todas. Dar protección y seguridad al séptimo Hokage, conjuntamente con su familia.
-Una visita de tanto en tanto a tu tío, -sonrió el peliplata apenas- no es mal vista, ni digna de sospecha. Adelante muchacho….habla que estoy escuchando.
Bolt le miró escéptico, y con una gotita surcándole el rostro. Sí que debía estar aburrido. Ni siquiera releer constantemente esa serie de libros ICHA ICHA lo sacaba adelante. Era difícil para ninjas activos desde tantos años como ex-Hokage, aceptar el retiro de manera completa. A veces Bolt se preguntaba si Kakashi no debía conseguirse una mujer y casarse. Estar solo era bastante pesado.
-Mi hermana tiene problemas….-dijo sin filtros el rubio, luego de un rato- y no puedo ir a ayudarla. Estoy siendo vigilado. Levantaría sospechas.
-¿Qué clase de problemas? –Consulto el peliplata- según supe, mi sobrina es suficientemente fuerte para salir de lo que sea.
-Esta vez no… –Añadió Bolt- y solicito ayuda de otra célula de Raíz, para protegerla.
Después de eso, solo el silencio. Kakashi permitió que Bolt le informara de todos los eventos acontecidos en los últimos meses. Al parecer, la situación de Sakura se había complicado de sobremanera. Y los Hyuuga estaban a punto de desatar un desastre al intentar conservar el Byakugan solo para los de su clan. Los movimientos de Bolt para resolver ambos asuntos, así como el asunto de Kiba Inuzuka parecían demasiado terminantes para Kakashi.
-tu padre jamás hubiese hecho nada de esto…-le dijo el ex-Hokage con sinceridad, luego de escucharlo por más de una hora –y ahora me pides que intervenga. Conoces las reglas, no debemos ser descubiertos.
-yo no soy como mi padre….-le respondió duramente Bolt- y nunca lo seré. Pero hasta el árbol más frondoso, tiene raíces feas, profundas y oscuras. Ellas lo alimentan y sostienen. No me pida flores a mí, que soy solo una simple raíz.
Otra vez algo de silencio. Kakashi no aprobaba esos métodos, pero no podía evitar recordar que ninjas como Ibiki Morino en la división de torturas, o Anko Mitarashi cuando trabajaba en espionaje fuera de Konoha actuaban igual o peor. ¿En que se modificaba en uno u otro caso? Tal vez la juventud de Boruto. Tal vez ese rostro tan similar a Naruto. Era como ver un ángel, actuando como el mismo demonio. Y para peor, siendo mortalmente efectivo en su tarea.
-Hanabi Hyuuga no será una molestia. –Apuntó Bolt a su líder- ella sabe de raíz, pero tal vez solo descubrió alguna célula aislada. Además su cuerpo y su mente, pronto estarán bajo mi control. Me encargaré de moldearla perfecto, para que sea fiel y obediente al Hokage. Con eso concluiré mi misión.
Las técnicas de manipulación mental eran efectivas. Kakashi había recibido informes de Sai y del propio Boruto sobre lo que su Byakugan especial podía hacer. Hanabi Hyuuga no debía morir, ya que descabezar al clan más poderoso de la aldea asesinándola, causaría muchos problemas. Pero tenerla como una aliada, aun contra su voluntad, sería estupendo tácticamente. Ya nadie podría discutir el liderazgo de Naruto en la aldea de la hoja. Manipulación, un pensamiento que le recordó a Kakashi cierto asunto desagradable:
-Sakura fue mi estudiante…-le dijo Kakashi al joven Uzumaki- y lo que le has hecho no me agrada. Pero los informes de Sai, fueron concluyentes. Tus métodos aunque brutales y peligrosos, son igualmente efectivos. Pero recuerda, no te entrené para que usaras el poder en tu beneficio personal. Lo hice, porque prometiste defender Konoha con tu vida. Ya ha sufrido demasiado Bolt, déjala ir.
El muchacho de puso de pie. De brazos cruzados caminaba por el jardín del traspatio escuchando las reprimendas de su maestro. A Kakashi si podía escuchar. Era Hatake Kakashi quien lo había entrenado y protegido. Era quien no lo dejó tirado cuando todos reían de él, por la derrota en los exámenes Chunnin.
-Lo siento sensei, –admitió Bolt- no puedo mentirle diciendo que Sakura es solo una misión más. Tal vez sea o no, solo una cuestión física mi relación con ella. Pero también, está el asunto de Sarada-chan. No puedo dejar que el cerdo de su padre la manipule de esa forma. Y aunque lo permitiera…. ¿qué detendrá a ese sujeto para seguir haciendo lo que quiere? Es alguien incontrolable. Usted se resiste admitir que más tarde o temprano, tendremos que matarlo.
Kakashi sabía que Bolt tenía razón. Los preceptos de raíz eran lograr la paz y el orden para apoyar a Naruto. Pero Sasuke Uchiha, en toda su larga vida nunca había sido un sujeto confiable o responsable. Se la pasaba lejos de Konoha, haciendo quien sabía que, y sin respetar ningún tipo de organización. ¿Realmente seria fiel a Naruto por siempre? ¿Acaso no enloquecería como lo hizo Uchiha Madara hace décadas? No había garantía de nada. Y a Kakashi le dolía admitir que su antiguo estudiante era peligroso. Sasuke Uchiha, cuando algo no se cumplía tal cual su deseo, se volvía irracional y peligroso. Y paradójicamente, el único ninja que podía detenerlo en combate, era quien menos estaba dispuesto a hacerlo. Nada menos que su mejor amigo, Naruto Uzumaki.
-Sakura es inalcanzable para ti –Le dijo Kakashi para que Bolt no se metiera en problemas- es una mujer casada y provocaría dificultades con tu padre. Pero entiendo que has cumplido con la misión que te fue asignada. Sakura no debía convertirse en amante de tu padre, y con tu intervención ya no ocurrirá. Ahora en cuanto a tu posición, no te quiero en medio de un conflicto con Uchiha Sasuke. Perderte, sería un duro golpe para nuestra organización. Y sobre todo para tu familia.
-¿Perderme? –sonrió el joven y a Kakashi le supo a dificultades- Kakashi-sensei no debe preocuparse. Me agrada mi trabajo, me gusta saber que protejo a mi familia. Pero tenga en cuenta una cosa, Sarada-chan es mi amiga desde hace demasiado tiempo. Prácticamente, es mi familia.
-¿y que harás cuando sepa lo que hiciste con su madre? Porque en una aldea ninja, tarde o temprano todo se sabe.
-será mejor que dejarla en manos del imbécil de su padre. –apuntó decidido el rubio – y si me odia por lo que hice, al menos tendrá la libertad de elegir a quien odiar, o a quien amar.
Las conversaciones nunca fueron fáciles. Boruto tenía un corazón rebelde, aunque nunca le había faltado sacrificio personal. Kakashi sin embargo notaba, que el asunto de las mujeres Uchiha era una tecla sensible en el joven Shinobi. Y que le desagradaba demasiado Sasuke. Aunque tal vez no estaba viendo lo general de este asunto. Si actuaba para evitar que Sasuke se saliera con la suya, podía enfrentarse con un sujeto al cual no podía derrotar. Y si recurría a Naruto, siendo el único que tal vez podría, develaría su relación clandestina con Sakura. Algo que Kakashi sabia seria doloroso para Naruto. ¿La mujer que amó durante toda su adolescencia, amante de su hijo? Ni siquiera Kakashi, podía imaginarse como terminaría todo.
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Hinata abandonó la aldea dos días después de haber tenido esa conversación perturbadora con Bolt. Su hijo había prometido ir a por Hanabi en 48 horas, pero pasados los 3 días aun no tenía el tiempo para cumplir ese trabajo. Ahora mismo, la esposa del Hokage sabía que tanto su hijo como su marido habían partido de la aldea para ese "entrenamiento especial". ¿Qué podía esperarse de aquella pelea? Hinata no quería ni pensar en donde terminaría todo. Sin embargo, por lo pronto tenía otro asunto más peligroso por atender.
Desde la noche anterior, había estado vigilando implacablemente a Boruto para esperar que saliera de Konoha en busca del refugio en los bosques. Tenía toda la intención de seguirlo, el plan de evitar que continuara dañando a su hermana Hanabi. En resumen, Hinata no deseaba ver a sufrir a su hermana menor. Era cierto que ella no se había comportado bien. Pero no podía evitar sentir que era incorrecto y peligroso seguir manteniéndola cautiva. ¿Qué pasaría cuando los ancianos del clan Hyuuga comenzaran a sospechar de ese "largo entrenamiento" que la líder estaba tomando fuera de la aldea? el asunto no podía retrasarse más. Para bien o mal, debía Hanabi regresar a Konoha.
Hinata partió de la aldea, cuidando que nadie sospechara ni siquiera sus pasos. Durante los 10 kilómetros que tuvo de viaje por los bosques, la mujer pensaba y repensaba las diferentes circunstancias que la llevaron a esa horrible situación.
Todo comenzó a transgredirse a pocos años del nacimiento de Himawari. Fue cuando las famosas reuniones con los Uchiha se hicieron una costumbre. Hinata nunca tuvo nada contra Sakura. Tampoco con la pequeña Sarada que era amiga de su hijo Bolt, prácticamente desde la cuna. Pero las constantes faltas del Sasuke Uchiha, crearon un vacío que hizo temblar al matrimonio Uzumaki. Era evidente para Hinata, que Sakura tenía problemas maritales con el "amor de su vida" y peor aún, enfrente tenía a un hombre que la había amado y deseado desde la niñez. Hinata comenzó a sufrir, con esas sonrisas cómplices de los viejos amigos. Con las historias del equipo 7 que no la involucraban a ella. Hinata pronto se vio aislada. Viviendo en medio de un vínculo entre su marido y Sakura Uchiha, que poco a poco tomaba más y más fuerza. ¿Qué hacer? ¿Hasta dónde llegarían?
Hinata se sintió incapaz de reclamarle a Naruto cosa alguna. Básicamente no sabía si eran los propios celos que la hacían ver esa relación de su marido con la mujer de Uchiha, o simplemente se habían reavivado los fuegos que hace años pudieron terminar con Sakura y Naruto casados. Dejándola a ella completamente sola. ¿Era amistad? ¿Era amor no reconocido? Hinata nunca pudo confrontar a Naruto para saberlo. Tuvo miedo, mucho temor de que forzar la situación terminara por romper el matrimonio que tanto le había costado conseguir. Amaba a su marido, lo amaba profundamente y no quería perderlo.
Cometió un par de errores graves. Uno estuvo relacionado con la ingesta habitual de sake, y el otro error, fue confiar en un ex-compañero de equipo, a quien Hinata consideraba tan solo un buen amigo. Kiba Inuzuka no era su amigo sincero. Solo era un donjuán que vio la oportunidad de tirarse a una mujer a quien había deseado desde hacía muchos años. Hinata confió, y el resultado fue despertar desnuda en brazos de un hombre que no era su amado esposo. ¡Que locura! ¡Que error! Había cometido el peor crimen que una esposa podía realizar. Cometió adulterio, y lo hizo de una manera que podía propiciar lo que siempre había temido. Ahora Naruto, si acaso tenía una relación clandestina con Sakura Uchiha, tenía la real excusa para oficializar un rompimiento.
Peleas en el hogar, falta casi total de contacto sexual. Tensión de un padre con su hijo mayor. Y para colmo de males, aquel desgraciado descubrimiento en los fallidos exámenes Chunnin de Boruto. Su hijo mayor contra las apariencias, tenía oculto en el azul de sus ojos un poderoso Byakugan. Hinata palideció al darse cuenta, y dio gracias a todos los dioses que nadie en todo el estadio notara la visión activada a fuerza por su hijo. Fue derrotado, y su secreto quedó a salvo. Al menos por un tiempo.
Desde aquel descubrimiento, Hinata hizo todo lo posible por ocultar ese secreto. No era desconocido para la mujer, las consecuencias que podían atraer que fuera publico el arma nueva de su hijo. Himawari también lo tenía, y despertarlo fue rápido cuando fue consiente de como canalizar chakra directamente a sus ojos. Así con sus hijos en riesgo de muerte, Hinata tuvo que hacerles jurar secreto sobre sus poderes y entrenarlos con todo el corazón. Para que tuvieran la suficiente fuerza e inteligencia para pasar desapercibidos.
Hinata por fin llegó a la zona de bosque, donde la cabaña estaba encallada. Allí dentro estaba su hermana menor Hanabi. Una mujer a quien Hinata adoraba, pero había sentido el puñal de la traición por mano de ella como con nadie. Fue Hanabi quien se erigió como confidente, cuando la mujer Uzumaki describía los detalles de sus infortunios diarios. Las sospechas sobre la infidelidad de Naruto. El vicio del sake. La noche donde Kiba se comportó como un animal. Donde se aprovechó la debilidad de una mujer sufriendo. Y finalmente el secreto de sus hijos. El Byakugan del cual los Hyuuga no eran dueños, y no debían esterarse.
De pronto, todo pareció arreglarse. Sakura dejo de relacionarse tan estrechamente con Naruto. El lord Hokage comenzó a recuperar el deseo por su esposa y hasta los niños parecían más empáticos. Los Uzumaki recuperaron durante un breve tiempo la tranquilidad. Aunque ese edén, poco tuvo de duración particular.
Primero Kiba, que intento interferir en el matrimonio de Hinata enterando al Hokage de lo pasado. Fue asesinado, y la mujer tuvo la sensación que Boruto había tenido algo que ver. Luego Hanabi, que no satisfecha con pretender posesionarse del Bolt, planeaba además asesinar a Himawari. ¿Cómo pudo suceder tal desgracia? ¿Cómo pudo Hanabi su propia hermana, traicionarla así?
Hinata aun después de todo, sentía compasión por su hermana. Sentía que lo que había hecho Bolt con ella era demasiado cruel. Pero por otro lado, no podía dejar de reconocer que su hijo mayor había tenido el valor de actuar como ella misma no podía. Protegió a su familia. Lo hizo sin dudar. Cuando Hinata observaba a Bolt, veía a una terrible versión de su esposo Naruto en la juventud. Un adolescente peligroso y brutal. Sin culpas, sin resquemores. Alguien que haría lo que fuera por conservar a sus seres queridos. Que mataría a quien fuera, que pasaría por el mismo infierno con tal de conservar a sus seres amados. Le temía, y al mismo tiempo le admiraba. El mundo era brutal y sanguinario. Y Boruto Uzumaki estaba preparado para responder con igual nivel de agresividad.
-Kami….-dijo la mujer al abrir la puerta de la cabaña y encontrarla vacía.
Las huellas en la entrada indicaban que Hanabi había huido. Y al activar su Byakugan, Hinata pudo notar que el rumbo tomado por su desafortunada hermana, había pasado sin querer de la sartén al fuego, sin escalas. Algunos kilómetros más allá, los ojos de la mujer Uzumaki revelaron el horror. Los guardias que debían proteger a la líder Hyuuga, estaban rodeándola y sometiéndola. Hinata no conocía la verdad, pero la suponía. Todo tenía que ver con Bolt, de alguna forma había logrado ganarse la lealtad de esos miserables traidores. Los guardias del clan Hyuuga, estaban violando a su propia líder como si se tratara de una asquerosa ramera.
Hinata fue corriendo entre los árboles. Furiosa, sorprendida, totalmente desconcertada. ¡¿Qué rayos le estaban haciendo?! ¡¿Cómo se atrevieron a tanto?! Un grupo de malditos aprovechándose de Hanabi-neechan. ¡PAGARIAN CON SU VIDA!
Minutos después, Hinata descendió sobre ellos como una flecha. Todos se encontraban desnudos y tomando turnos para someter a su víctima. Mientras que uno de los sujetos tenia sujetos los brazos de Hanabi contra el suelo, el otro arrodillado en tierra aprovechaba para follarla duramente. La tenía sujeta de los muslos, y un tercero del grupo de depravados obligaba a la joven a chuparle su sucio pene, usando la boca de la joven como si fuera un coño.
Hinata no lo dudó un segundo, sus dos primeros golpes le reventaron el corazón al único Shinobi que miraba desde lejos la escena de violación. Atacado por la espalda y distraído por el cuadro frente a sus ojos, el sujeto murió sin apenas notar el ataque. El resto del equipo apenas si pudo reaccionar ante la cercanía de la muerte. Hinata pateó duro al primero, alejándolo de su posición dominante entre las piernas de Hanabi, para luego golpear mortalmente con su mano derecha en forma de filo, cortando internamente la carótida de quien tenía tomada por los brazos a su hermana. Un ataque preciso aquí, otro corte por allá, y los cuatro guardias que habían abusado de su propia líder ahora yacían muertos.
Pasaron algunas horas desde el suceso. Hinata había llevado a su hermana en brazos directo a la cabaña. Y los únicos susurros que pudo entender de la líder Hyuuga, tenían poco de lógica o razón. Hanabi parecía autista, los trapos que habían quedado de sus ropas eran inservibles. Hinata tuvo que vestirla parcialmente con prendas de los muertos, a los cuales dejo tirados como animales. Era la primera vez, que asesinaba a sangre fría. Hinata nunca había llegado tan lejos, ni siquiera en sus misiones con el antiguo equipo de Kurenai-sensei. Ni siquiera tenía idea cuánto daño podía causar estando furiosa. Cuan fácil podía asesinar. Sin lugar a dudas le había afectado de sobremanera ver a su pequeña hermana, siendo abusada por cuatro sujetos asquerosos. Nadie los extrañaría. Los muy cerdos habían obtenido su merecido.
-Onee-sama….-susurro Hanabi entre sus brazos- onee-sama….
-Hanabi-neechan…. –le respondió la Hyuuga mayor- lo siento tanto. Nunca quise que…
-me duele….me duele mucho….-dijo aturdida la víctima.
Hinata no le entendía. Ya le parecía bastante chocante sostener a su hermana en brazos. Tenerla semidesnuda y completamente pringada de semen. Su cuerpo sudado, lleno de golpes y cortadas. Sangrando y agotado. ¿Se refería a sus heridas? ¿Las cortadas en el cuerpo escocían duramente? Tenía que curarla, y lo haría.
-ya llegamos….-le dijo Hinata cuando atravesaron la puerta de la cabaña- yo voy a curarte.
-me duele…..onee-san ayúdame. Es mi culpa, pero me duele mucho.
Hinata intento limpiarla, la ubicó sobre la mesa donde supo estar Hanabi atada y cautiva. Comenzó por reacomodar el hombro lesionado de la joven. Luego cubrió algunas heridas y limpio lo que pudo del cuerpo. El olor a semen y sangre era intenso, y Hinata sabía que no iba a poder quitárselo solo con una limpieza superficial.
-Aquí cerca tenemos un pequeño lago, -le dijo a su hermana menor- te llevaré para bañarte.
-¡No!….no me saques de aquí….-balbuceó Hanabi autista- el me advirtió que no saliera. El me advirtió que me harían daño.
Hinata podía figurarse que hablaba de Bolt. De alguna manera había quebrado totalmente a Hanabi, al punto que ni pudo defenderse bien contra los cuatro patanes que la capturaron. Y el dolor que le había generado, apenas si se podía concebir en tamaño y extensión. Por una parte, Hinata pensaba que su propio hijo se había convertido en un monstruo. Pero también recordaba lo que originalmente la impulsó a venir en busca de Hanabi.
-Te llevaré y volveremos aquí después –le anuncio con una voz más firme para que obedeciera- nadie te hará daño en tanto obedezcas.
Hinata no sabía dónde salieron esas palabras que conjugaban con un tipo de "orden". Pero la reacción de Hanabi fue asentir y guardar silencio. Era como si respondiera fiel a su hermana mayor después de tantos años de soberbia sensación de superioridad. Hinata además recordaba…
Que su hija Himawari, había sido atacada salvajemente en medio de la misión en la frontera con el país del rayo. Los propios miembros de su equipo, sumados a 3 integrantes del clan Hyuuga fueron los culpables. Hima había defendido su vida como pudo, pero finalmente terminó por ser rescatada por un equipo de fuerzas especiales ANBU que la apoyaron a tiempo. Aun así, la trajeron en malas condiciones y aun yacía en el hospital recuperándose. Pudo ser peor, si Himawari no hubiese sido tan fuerte. O si acaso esos ANBU no llegaban a tiempo. Los altos mandos de la aldea se preguntarían en los días siguientes, sobre el origen y motivo de ese ataque. Pero Hinata lo sabía. Así como también suponía que su hijo Bolt, era quien había intervenido para salvar la vida de su hermana.
-los asesinos enviados contra mi hija, fallaron…-le dijo Hinata a una adormecida Hanabi que se dejaba llevar en brazos sin moverse- ella ha regresado a salvo. A pesar de todo.
-es fuerte….-sonrió apenas la Hyuuga más joven- mi sobrina es fuerte. La has entrenado bien Onee-san.
-no…-le advirtió Hinata seriamente- fue Bolt-kun quien la ha protegido. Por su hermana, es capaz de todo. No permitirá jamás que la asesinen. Matara a quien sea, acabara con todos.
-tu hijo….también te ama a ti. –Le susurró adormecida Hanabi- asesinó a Kiba Inuzuka por ti. Me advirtió que si algo le ocurría a su hermana, madre o padre, mi clan lo pagaría muy caro.
Hubo un momento de silencio y reflexión. Hinata tenía mucho para reprocharle a Boruto por sus actitudes. Pero también, no tenía ningún reparo en admitir que le agradecía muchas de las cosas pasadas. Sin la intervención de Bolt, tal vez Naruto se hubiera separado de ella. Tal vez Hima estaría muerta. Tal vez el clan Hyuuga hubiese propiciado una revolución como intentaron hace décadas los Uchiha. O tal vez….hubiesen sido exterminados como lo fueron hace tiempo, los guerreros del sharingan. Todos esos eventos había prevenido Boruto. Aun salvaje y peligroso en su accionar.
-es solo un niño…-aseguro Hinata un poco asustada por la afirmación de su hermana y sus propios razonamientos.
-no lo es….-balbuceó apenas la líder Hyuuga- nunca más.
Se quedó finalmente dormida. Hinata logró asearla lo mejor que pudo, luego de llevarla al lago y sumergirse junto a ella. Aunque estaban tranquilas y sin peligro aparente, las últimas palabras de Hanabi le llenaban de estupor. ¿Qué rayos le había hecho? ¿Cómo pudo doblegarla hasta este punto? Hanabi parecía un conejillo asustado. Incluso en sus palabras, había un dejo de justificación a las acciones brutales de su torturador. ¿Qué pasaría a continuación? ¿Había sido Bolt en persona quien fue a rescatar a su hermana? ¿Dónde estaban, tanto Bolt como Naruto?
Hinata se tomó una hora más. Tratando de curar las heridas en su hermana y cobijarla lo mejor posible. Incluso la despertó brevemente, para ayudarla alimentarse un poco cuando regresaron a la cabaña. El cansancio y la tensión la tenían muy debilitada. Para cuando terminó su tarea de curación en el cuerpo de su hermana, Hinata decidió regresar a Konoha antes del anochecer. Era consiente que ahora no había nadie que impidiera a Hanabi su escape. Como también suponía que la mujer no volvería a intentar escaparse. Hinata detectó en los canales de chakra de Hanabi, muchas punciones extrañas que seguramente tenían como origen las técnicas de presión parcial de su hijo. Tenía que hablar con él, tenía que detenerlo. Había que encontrar la manera de frenar esta escalada de daño.
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Boruto Uzumaki caminó por el pasillo del hospital tensionado. Acababa de dar una visita a su hermana menor en la habitación correspondiente. Ella tendría que pasar todavía un par de semanas para ser dada de alta. Los cretinos que Sai-sensei envió para asistir a Himawari, apenas si habían logrado salvarla. Llegaron demasiado tarde y casi la encontraron muerta. Si acaso Boruto supiera la identidad de esos imbéciles, les haría pagar su ineficiencia. Así como hubiese deseado tener cara a cara a los malditos Hyuuga que fueron enviados a matar a Hima. Por fortuna para ellos, ya eran cadáver. O sufrirían un destino peor que la muerte misma.
Bolt tenía el brazo izquierdo vendado. También una rodilla dañada y variados golpes por todo el cuerpo. Se había hecho atender por Sakura, que hizo todo lo posible por cerrar las heridas más graves. Tuvieron una profunda conversación mientras tanto, y quedaron de verse para arreglar los pendientes que referían a Sarada y a Sasuke Uchiha.
Pero mientras tanto, la pelea con su padre el Hokage, estuvo lejos de ser un combate amistoso. Lo hicieron con intensidad, lo hicieron como lo deben hacer dos rivales respetables. Bolt no sentía rencor por haber perdido. Porque una derrota no se mide por quien termina de pie en este tipo de batallas. En pocas palabras, Bolt había conseguido aquel objetivo que fue a buscar cuando incitó a su padre a pelear. Perder una pelea tácticamente, para ganar la guerra general de lo dialectico. Así podía resumirse aquel enfrentamiento con el ninja más poderoso del mundo. Nada menos que su padre. Uzumaki Naruto.
Boruto pensaba en ir a su casa, visitar a su madre y luego hacerse cargo de ir a por Hanabi. Cuando un grupo de individuos dirigidos por Shikamaru Nara le cortaron el paso abruptamente:
-Uzumaki Boruto….
-Consejero Nara….-respondió el joven con solicitud -¿A qué se debe el honor de su compañía?
-Acompáñame… –Le dijo el moreno fríamente- tenemos que hablar en privado.
La actitud de los hombres que rodeaban a Bolt, no dejaron dudas que no era un pedido opcional. Era como si estuviera siendo arrestado. Y aunque el rubio Uzumaki sabía que podía presentar una queja formal para enterarse de los cargos, Shikamaru conocía de leyes lo suficiente como para encontrar la manera de hacer legal el interrogatorio que pretendía. Así que, ¿para qué perder tiempo resistiéndose? Además, Bolt ya quería enterarse de porque razón Shikamaru lo había hecho seguir por ese equipo Shinobi todos estos días pasados.
30 minutos después, en una sala baja de la torre Hokage, Bolt se encontraba cómodamente sentado en un cuarto solo ocupado por dos sillas y una mesa en el centro. Sobre ella, una hoja blanca y un lápiz. Desde que llegó ahí, Bolt estaba solo y en silencio. 10 minutos sin que nadie atravesara la puerta para comenzar la serie de preguntas. ¿Qué pretendía el consejero con este interrogatorio?
Finalmente, Shikamaru Nara ingreso al lugar acompañado de Ino Yamanaka. Entonces Boruto comenzó a comprender por donde irían los disparos. Era indudable, que la mujer había leído un poco más de la mente de Sakura Uchiha de lo usual. Mientras destrababa el Genjutsu de Sasuke que la pelirosa había comentado con Bolt, también conoció la exacta relación que esa mujer tenía con él. ¿Pero que querían hacer con esos datos?
-sé que eres más listo que tu padre….-anuncio Shikamaru- así que no debo decirte que hacer a partir de ahora. –Acercó más la hoja a la zona donde Bolt tenía ambos brazos apoyados en la mesa- quiero una lista completa de los Shinobi que trabajaron para limpiar las pruebas del caso Kiba Inuzuka. Además, me darás los nombres de los ANBU que te ayudaron a rescatar a tu hermana.
-¿Y por razón tendría que haber una lista de ninjas?
-Porque estoy seguro que esa lista que me darás, coincidirá en gran parte con los Shinobi bajo sospecha de traición que estamos investigando. Existen razones para creer, que una organización secreta a espaldas del Hokage, está operando en esta aldea. Y pretendo evitar que una nueva "Raíz" como la que lideraba el consejero Danzou Shimura, emerja para causar el caos.
Boruto reflexiono con cuidado. Shikamaru era un hombre inteligente. Las mentiras no ayudarían a sacarlo de este aprieto. Era indudable que la excesiva limpieza del asunto Kiba, le hizo entrar en sospechas. Pero tampoco había revelado cuanto conocía de la información requerida. Si le daba algo, cualquier cosa por pequeña que fuese, estaría en cierta forma dando solides a la sospecha de Shikamaru. Por lo tanto, no debía mostrar ninguna de sus cartas diplomáticas. Debía negociar en soledad. Boruto sabía que si era puesto en libertad por algún "alto mando", estaría dándole una punta de investigación a sus enemigos. Y la clave de "Raíz" era mantenerla totalmente anónima. Un mito, un dato incomprobable.
-supongo que a esto debo el haber estado siendo perseguido por un equipo de ninjas desde hace semanas –Indicó Bolt tranquilamente- creí que mi padre desconfiaba de mí nuevamente. Pero no podía ser-sonrió apenas- él siempre es muy sincero. Y sus promesas se cumplen.
-mientras que tú, -añadió Ino cruzada de brazos a un costado- le has traicionado de la peor manera. Nunca imagine que fueras un maldito cerdo. Apenas puedo creer lo ocurrido.
La rutina del interrogador "malo" y el "bueno" dio inicio. Anko-sensei había sido muy instructiva en esos recursos. La clave era aumentar la presión por ambos lados. Que el sujeto interrogado se quiebre. Que se cobije con uno u otro interrogador. Particularmente, Bolt hubiese pensado que Ino-sama seria la "buena". Porque se veía bien, porque era sensual y hasta maternal si lo pretendía. Mientras que Shikamaru interpretaría un mejor "malo". Tal vez el intercambio era para despistarlo. En realidad no importaba. Ya que nada de eso funcionaba cuando el sometido tenía armas de negociación. Algo que tanto Ino como Shikamaru, no tenían modo de saber con anterioridad.
-llamar a tu padre no servirá muchacho….-le dijo Shikamaru en medio de la lluvia de preguntas- créeme, es quien menos te conviene que se entere de este interrogatorio.
-¿y por qué razón? –consultó fingiendo solicitud Bolt- no tengo nada que ocultar. No tengo nombres, para esa lista imaginaria que el consejero quiere.
-tal vez no lo sepas niño….-le dijo Mosqueada Ino- pero Sakura se quitó un Genjutsu instalado en su mente, gracias a mí. Además de liberarla, en su mente vi muchas cosas. Y tú eres el principal culpable de muchas de ellas.
-no tenía idea que mi intimidad fuera una cuestión de estado. –Apuntó tranquilamente Boruto no dejándose llevar fácil- supongo que pretenden sacarme una…. ¿confesión? de acuerdo, lo admito. Mantengo una relación secreta con una mujer casada. No sabía que eso fuera de tanto interés para personas como ustedes. ¿Algo más?
-solo esto….-presionó Shikamaru mientras Ino no sabía que más decir por la ligereza de Bolt- que violaste a la mejor amiga de tu padre. Además de madre de tu novia. Puedes ser acusado solo por eso, y pasar el resto de tu vida en prisión.
-ex-novia…
-novia o ex-novia no importa. –proseguía el Nara que sentía se le escapaba su oportunidad de conseguir datos sobre la organización clandestina- violaste a una mujer y serás acusado penalmente por ello.
-y seguramente ustedes tienen… ¿pruebas? –Sonrió Bolt apenas- ¿o solo van de puerta en puerta acusando a la gente sin motivo? ¿Acaso la señora Uchiha, ha presentado un acusación formal?
-no necesitamos más que leer tu mente para hallar pruebas. –Anunció el Nara satisfecho- allí encontraremos lo necesario. ¿Quién sabe? Tal vez hasta se pueda hallar la memoria de cuando asesinaste a Kiba.
-la excusa perfecta para buscar lo que realmente les interesa. ¿Cierto? –Dijo el Uzumaki- aunque para esto necesitan una orden firmada por el Hokage. Digo, para autorizar una extracción mental. ¿O es que nadie respeta las leyes en estos días?
-El maldito es bueno…- pensaba Shikamaru –no avanzamos casi nada.
Conocía al dedillo de leyes y no se dejaba presionar. Lo habían estado cercando dialécticamente durante casi dos horas. Y el siempre parecía fresco. Boruto parecía estar guardando demasiado. Y aunque se veía notablemente cansado, no decaía en actitud.
-¿estás dispuesto a abrir el juego hacia tu padre? –Dijo Ino- porque te aseguro que no le será lindo saber el asunto de Sakura.
-¿están ustedes dispuestos a seguir hasta el final? –Consultó Bolt sonriente- porque también tengo mucho que contar si se trata de intimidades. ¿Creen que son los únicos que pueden jugar este juego?
-¡¿ACASO NOS AMENAZAS NIÑO-IDIOTA?! –Bufó Ino furiosa- ME ESTAS PROVOCANDO DEMASIADO. Y PUEDO TRASFORMAR TÚ CEREBRO EN MANTEQUILLA CALIENTE. SERA MEJOR QUE HABLES AHORA.
Shikamaru miro a su compañera sorprendido. Ella había perdido la paciencia primero. Había perdido el juego y podía ser aun peor sino se controlaba. Según Shikamaru, era tonto perder la oportunidad de explorar el terreno de ese grupo clandestino. El Nara suponía que Boruto era parte de ellos, y necesitaba más nombres para atraparlos a todos. ¿Quién estaba al mando? ¿Alguien en el consejo de clanes? ¿Algún ex–Hokage? ¿Cómo se comunicaban? ¿Cómo pudo Bolt cruzar medio país para rescatar a su hermana? ¿Cómo logró asesinar a Kiba y limpiar todas las pruebas?
-ohh….Ino-sama…-dijo con voz suave Boruto mirándola seductoramente- seguramente tío Sai debe disfrutar muchísimo esta faceta agresiva suya, en lo privado. ¿Le gusta a usted estar al mando? ¿Le hace sentir poderosa? No tengo ningún problema con ello. Pienso que la mujer poderosa, es sin dudas muy sexi.
Ino intentaba recuperar el profesionalismo, pero era difícil. Su temperamento estaba saliendo a flote cuando veía a ese rubio imbécil, regodearse de haber violado a su amiga. Era cierto que Ino había observado la evidente entrega y placer que sucedió a la violación. Sakura se había convertido en amante de Boruto por propia voluntad. Pero el inicio, le hacía mucho ruido. ¿De qué mas era capaz ese joven? Tenía que detenerlo de alguna manera. No podía quedar libre. Según Shikamaru había asesinado a Kiba. Y ahora también quedaría libre de violar a Sakura. No podía suceder. Aunque fuera el hijo de Naruto, aunque le partiera el corazón al Hokage, su hijo era un criminal y tenía que pagar. ¿Pero cómo?
Todos quedaron en silencio. Bolt sabía que estaba a punto de salirse con la suya. Cuando las palabras finales de Shikamaru lo sorprendieron y preocuparon:
-bien, -dijo el Nara poniéndose de pie y amagando a salir- supongo que tocará interrogar a tu madre. Debes saber que acaba de llegar a Konoha, con la líder Hanabi Hyuuga en sus brazos. Al parecer sufrió un tipo de ataque. Tendremos que preguntarle a Hinata-sama sobre estos nombres que te niegas a dar. Seguro que ella, tendrá más para decir que tú.
¿Qué hacia Hanabi en Konoha? ¿Cómo pudo su madre traicionarlo? Bolt por primera vez se paralizó. ¿Acaso era verdad? ¿Hinata lo había vendido tal como Hanabi había dicho? Era un momento crucial. Un momento en el que todo lo trabajado, podía caerse como un castillo de arena. Era el momento de jugar ese peligroso juego. Ese que solo triunfan los mejores integrantes…
De una tierra de traidores.
Fin del capítulo.
