Capítulo 9: Te quiero, y seré feliz con tan solo mirarte.

Un día encerrada dentro de su propia habitación Rin superaba el rechazó reparando su corazón roto, manteniendo también la distancia con Sesshomaru estando casi todo el día dentro de aquella habitación para superar todo, pero le resultaba demasiado difícil. Después de dos días como era usual Rin caminaba por él jardín recogiendo un par de flores para la oficina de su padre pero entre, suspiro y suspiro su alegría se iba cada vez que ella suspiraba por su tristeza, en ese punto ella pensaba que no había sufrido ese mismo sentimiento con su antiguo novio, sino que su dolor se debía a la persona que le sacaba una sonrisa anqué estuviera de mal humor o que le salvara la vida y la protegiera arriesgando su propia vida por ella. Con brusquedad Rin mueve su cabeza negando todo, levantándose del suelo firmemente empieza a caminar con la mirada en alto para ya empezar a superarlo, pero siempre el destino le juega una mala movida, haciendo que chocara contra alguien y callera al suelo con fuerza.

-¡eso me dolió! ¿No te fijas? –Rin abre los ojos mirando a Sesshomaru parado frente de ella ofreciéndole una mano, enfadada rechaza su mano golpeándolo con fuerza.- no quiero tu ayuda

-deja de ser tan terca

-si soy terca lo mismo no lograre nada, solamente no quiero tú ayuda, me arias un favor

-sí que eres tonta –inclinándose para ayudarla a levantarse, Rin le golpeaba las manos para que no la tocara ni uno solo cabello. Sesshomaru no quería jugar con ella, tomándola del brazo cunado cuando menos se percató Rin él de una la levanta haciendo que se doblara su tobillo para luego caer a los brazos de Sesshomaru.

-¡ay! ¡Esto me pasa por tonta! ¡Ah! Duele mucho

Sesshomaru viendo como Rin se había lastimado el tobillo al tropezarse por su acto, la levanta cargándola en sus brazos para llevarla con Kagome que sabía de eso, como se esperaba Rin estaba sonrojada mientras intentaba bajarse para no caer más en aquel sentimiento del amor. Caminado a la casa Rin luchaba por bajarse de los brazos de Sesshomaru, sintiendo como su corazón estaba a mil por hora sin poder contener estar nerviosa de estar con él. Sesshomaru quien era que la cargaba en brazos no decía nada en lo absoluto, Rin como le dolía demasiado el tobillo se sostiene del saco de Sesshomaru abrazándose a él para olvidar el dolor insoportable. Como había hecho un movimiento en falso se lastimo con unas cuantas piedras que estaban en aquel césped, podría ser que su suerte estaba de mal en peor, y ya ni siquiera sabía que era lo que le pasaría si se quedaba de esa manera.

Llegando a una párate de la casa Sesshomaru la recuesta en una cama ubicada en ese cuarto, Rin había notado que Sesshomaru buscaba a alguien, saliendo del cuarto hacia la parte del pasillo, mientras ella se acomodaba olvidando de aquel dolor en el tobillo. Pesando más bien en como había actuado Rin toma una decisión de olvidarse para siempre de Sesshomaru, sentándose mejor en la cama se coloca de pie con dificultad de permanecer parada por aquel dolor, sin tener fuerzas de soportarlo Rin cae a la cama nuevamente llorando. Al notarlo nuevamente su pierna sangraba teniendo una gran rapadura en el tobillo, Rin mirando la sangre se desesperaba empezando a temblar por miedo de ver sangre. Cundo menos ella levanta la mirada viendo que Sesshomaru estaba en frente arrodillado para mirarle cara a cara, con su dedo pulgar él le quita las lágrimas con cuidado de no hacerle nada.

-¿Por qué lloras? No me digas que….

-ya no me duele más, ya no te preocupes me las arreglare yo sola, de seguro tienes trabajo que hacer –desviando la mirad Rin ocultaba el dolor, como era de esperarse él no se movía para ninguna parte, y como no podía pararse no tenía opción más que fingir mejor.

-no te creo

-¡créelo! Mírame estoy muy bien –Rin lo aparta para colocarse de pie nuevamente, lo que resultó ser una tortura soportar el dolor y ocultarlo tan fácilmente con una sonrisa, permaneciendo parada frente a él Sesshomaru la imita mirándole con un "no te creo" cosa que le molestaba bastante.- tienes cosas que hacer, además siempre dices que, el trabajo es lo más importante no valgo para que te quedes aquí

-camina y busca algo para detener el sangrado –Rin lo mira empezando a caminar con dificultad en cada paso, y cada vez se volvía más y más lento que el otro, sin contener el dolor que la torturaba Rin cae rendida, pero antes de tocar el suelo Sesshomaru la sostiene justo a tiempo.

-no tienes que hacer esto

-tonta

levantándola del suelo Rin se sostiene fuertemente de sus hombros, sintiendo como la sentaba en esa cama estando tan cerca de él, Rin se moría por abrazarlo, conformándose solo con que le correspondiera su abrazo. Tomándose aquel atrevimiento antes de que Sesshomaru la soltara, ella se abraza sosteniéndose de su cuello, Rin lo abrazaba demasiado fuerte al sentir ese calor que no le correspondía recibir pero aun así lo quería y lo deseaba con ansias, cada suspiros de tristeza se le escapaba como si fuera una despedida dolorosa. Sesshomaru sintiendo como ella lo abrazaba no tuvo más que corresponder a ese abrazo, recorriendo con aquellas manos su delicada espalda como si se tratara de una caricia, obligando que Rin se abrazara más fuerte pegando su cabeza al lado de la de él.

-Rin –separándose de ella nuevamente la lleva a la cama para curarle su tobillo lastimado, viendo como ella se sonrojaba al estar en esa situación.- quédate quieta y no me molestes

-perdón

-no tienes porque –sacando un par de vendas y algunas medicinas, Sesshomaru se arrodilla tomando en manos su pierna.- te dolerá

-¿porque haces esto? –Rin miraba con algo de dolor al sentir la medicina fría en su tobillo lastimado, Sesshomaru como ignorando su pregunta Rin suelta un gran suspiro decepcionada de su propia pregunta- (¿porque le pregunte eso? Es evidente que lo hace para no quedar mal con mi padre, pero porque me utiliza a mí, sabe que lo amo y aun así, me sigue robando el corazón)

-¿enserio quieres saberlo?

-ya se la respuesta, te molesto demasiado además, de pegarte antes de que me trajeras aquí

-comprendo

Terminando de vendar su tobillo Rin se sentía más aliviada del dolor, parándose con un tanto de dificultad ya podía caminar sin problemas, al darse cuenta Sesshomaru guardaba las cosas en su lugar con prolijidad, causándole algo de ternura en como actuaba con ella. Mirando bien su vendaje que estaba bien ajustado y puesto, era como si nunca se hubiera lastimado, sospechando que él tenía experiencia con aquellas cosas, a lo que relaciono con su entrenamiento antes de trabajar en un lugar y sobre todo con su padre. Teniendo curiosidad por saber Rin lo espera fuera de la puerta, al verlo ella comienza a caminar con una enorme sonrisa que decoraba su hermoso rostro, pero Sesshomaru ni se percataba de su presencia.

-oye Sesshomaru ¿tienes experiencia en esto?

-a que te refieres –desviando su mirada a ella le provoca un sonrojo, que le obligo a Rin bajar un tanto la cabeza para no mirarlo a los ojos.

-bueno ya sabes, a esto de la medicina y con respecto al otro día cunado, utilizaste un arma

-si la tengo, cero que demasiado –lo último para Rin sonaba demasiado extraño, porque fue como un susurro al viento y no para sus oídos.

Rin se adelanta caminando más rápido que Sesshomaru, pero al doblar en uno de los pasillos Rin se detiene en seco escindiéndose detrás de la esquina, al verla Sesshomaru no le toma importancia pero Rin lo detiene antes de que él arruinara todo.

-¿Qué rayos te sucede Rin?

-mira

Asomándose ambos observan que en el pasillo Kagome e Inuyasha estaban en una ambiente demasiado romántico, abrazados el uno al otro dándose tiernos besos que solo duraban poco pero con ello se expresaban demasiado. Rin mirando aquel momento decide regresar para no molestarlos, tomando de la mano a Sesshomaru literalmente ella lo arrastra con ella a otra parte para evitar romper el encanto de aquellos dos, pero como era de esperarse el sonrojo de Rin aparece al sentir su mano con la suya. Sonriendo al pensar en ser una pareja se sonrojaba más de lo que estaba, soltando ricitas que al oído de Sesshomaru llegaron pero sin objeciones de aquello dejándola que se riera después de verla triste los últimos días siendo su culpa en primer lugar por borrarle esa simpática sonrisa.

Rin conociendo los caminos de la casa caminaba a un pasillo donde podían salir con facilidad de no interrumpir a la feliz pareja, caminando y entrando en barias puertas Rin se mareaba, pero de tantas vueltas ella se pierde en sus dudad de donde se encontraba la puerta que estaba buscando con esmero. Sesshomaru cansado de estarla siguiendo a ningún lado, la detiene llevándola consigo por unos cuantos recorridos por unos dos pasillos inesperadamente largos, y como era de esperarse él tenía razón, saliendo por la puerta que daba al jardín trasero. Rin estaba demasiado avergonzada, no entendía el cómo era posible perderse en una casa que la conocía desde que era un pequeño bebé, y de cómo Sesshomaru lo conocía mejor que ella. Con unas cuantas memorias borradas no recordaba precisamente como era la casa en sí, claramente recordaba los objetos, y vagamente le pasaban los recuerdos de algunas puertas o lugares en donde había estado desde pequeña. Con sus mejillas al rojo vivo Rin se inclina dándoles sus gratitudes a Sesshomaru por haberla ayudado en todo, y de su inutilidad ya no quería ni mirarlo a los pies de la vergüenza que sentía.

-gracias Sesshomaru

-¿Por qué?

-eres mejor que yo, seguramente mi padre quiera a un joven excelente como lo eres, y no a una inútil como yo

-Rin-san, usted es la persona más apropiada para esta casa y para su padre, créame que si supiera algo de mí no querría que estuviera en la casas

-Sesshomaru, ¡gracias!

-de nada Rin-san

-me gusta más Rin, y a mí me gusta llamarte Sesshomaru

-que tenga un buen día, Rin –Sesshomaru antes de irse a trabajar, se despide inclinándose ante ella en señal de respeto, haciendo que una gran sonrisa iluminara el rostro de ella después de que sus sonrisa desapareciera en aquellos días. Rin al verlo comprendía dos cosa, la primera era que, sin importar lo que pasara, ella trataría de que Sesshomaru se enamorara de ella, anqué el tiempo pase ella lo seguiría intentando, y lo segundo que, comprendía que no solo era su trabajo sino también una parte de su vida, por esa razón quería sonreír de ahora en adelante.