Capitulo 9

Por un instante tuve la certeza que estaba soñando, pero cuando sentí sus labios en los míos supe que no era un sueño y que las palabras que acababa de oír eran reales. No pude corresponder su beso y en ese momento la habitación se me hizo más pequeña, necesitaba aire, tomar algo, vestirme, cualquier cosa con tal de no tenerlo aquí junto a mí.

No era la primera vez que alguien me decía que me amaba, ya varios me lo habían dicho, nunca les creí o no me importaba realmente si era cierto. Ahora era distinto, tenía miedo de lo que podía suceder, tenía una vida, tenía planes que no contemplaban a Edward, pero también por primera vez mi corazón latió con fuerza antes esas dos palabras. Mi cabeza estaba en otro lugar y el pareció notarlo.

- Estas bien – Pregunto rozándome los labios.

- Si…solo quiero que te marches – Trate de que mi voz sonara lo más firme posible.

- Isabella, lo que acabo decir…es….bueno…la verdad – Su mirada verde busco la mía pero no quise verlo.

- Edward…que se supone que debo hacer con eso – Se sentó en el lado opuesto de la cama, mientras yo apoyaba mi cuerpo en el respaldo de esta-

- No tienes nada que hacer, solo quería que lo supieras.

- Esta bien – Pero sabía que no lo estaba.

- Isabella…yo…

- Edward será mejor que te vayas, mis padres no han de tardar – No quería oírlo más, todo esto me estaba confundiendo, no lograba comprender en qué momento todo cambio de una manera tan radical. Él enamorado de mí y yo…yo estaba por irme de aquí.

- Quiero que entiendas que yo…-Puse un dedo sobre sus labios y lo calle.

- Edward…por favor – Creo que hace mucho no pedía a nadie "por favor" algo.

No sé como sonó mi voz, pero al parecer Edward lo comprendió, me miro por unos instantes, se levanto de su lugar, arreglo sus ropas y salió de mi habitación. No sin antes decirme

- Puedes tratar de olvidar lo que te dije, pero eso no lo hace menos cierto – Cerro la puerta y tuve la sensación que en mucho tiempo no lo volvería a ver.

Aquella noche no pude dormir, di vueltas en mi cama pensando…pensando como todo puede cambiar cuando menos lo deseas.

4 semanas después

- Bella vamos por favor!!!!...Te quedan pocos días en la ciudad…por favor.

- Alice estoy agotada.

- Es solo un rato. Te prometo que llegas temprano, además si lo deseas te ayudo con tu equipaje.

- No lo sé – En poco tiempo Alice se había transformado en una muy buena amiga. En este tiempo había aprendido que nunca aceptaba un no por respuesta, asi que era mejor ceder, pero eso no quitaba que la hiciera sufrir un poquito.

- Es solo un par de horas. Te prometo que te vas a divertir.

- ¿Dónde piensas llevarme? – Estaba sonriendo – En el caso que acepte ir contigo.

- Prepárate para una noche de…KARAOKE.

- No…Alice tú estás loca…ni lo sueñes.

- Bella, es para cambiar un poco, además nadie te obliga a cantar.

- Estas loca.

- Tal vez, pero iras conmigo para que no sea una loca peligrosa – Reímos por su comentario y accedí Alice siempre se salía con la suya.

Llegamos hasta el lugar donde Alice se le ocurrió traerme. En una de las mesas estaba su novio Jasper, mi amiga Rosalie y alguien a quien no esperaba ver, Edward, quien al parecer también le sorprendió verme. Estaba tan guapo como siempre, aunque unas sombras estaban bajo sus ojos, sombras muy similares a las que adornaban mi rostro. Por primera vez en varios días sentí algo parecido a la felicidad.

Tome aire hasta llenar mis pulmones y los salude a todos como si el hecho de que él estuviera ahí no me afectara en lo más mínimo. Nos sentamos y pedimos nuestras bebidas, conversamos de varias cosas durante un rato hasta que Rose hablo de mi viaje, tema que realmente no quería tocar.

- Bella debes de estar contando las horas para partir

- Claro siempre quise vivir en Londres – Trate que mi voz sonara emocionada.

- Disculpa la pregunta, pero ¿Qué piensas hacer allá? – No conocía mucho a Jasper, pero me simpatizaba.

- Pues voy a hacer un postgrado en empresas y trabajar en la nueva filial que mi padre piensa abrir en Londres.

- No entiendo que tiene de especial Londres, acaso no puedes estudiar acá – Era la primera intervención que Edward hacia en toda la noche.

- Tal vez, pero es mi sueño asi que no le veo nada de malo.

- Así que Isabella en el fondo es una soñadora…quién lo diría.

- ¿Acaso tú no los tienes? – Lo mire fijamente.

- No. Los sueños te estorban – Se tomo de un trago toda su bebida, ya llevaba varias en la noche.

- Que amargado hermanito. No lo escuchen lleva semanas con esa actitud – Sentí como su mirada se posaba en mí y lo ignore.

Llego el momento del show de karaoke. Alice tomo del brazo a Jasper y fueron los primeros en subirse al escenario y cantar. Cuando terminaron todos los aplaudieron y ganaron unos tragos gratis para nuestra mesa. Despues fue el turno de Rose que con unas copas de más se atrevió a cantar. Otra ovación del público, aunque estaba segura que se debía más a su belleza que a sus dotes de cantante. Nuevamente nuestra mesa fue la ganadora. A esas alturas todos estábamos un poco mareados, pero Edward estaba mucho peor que todos, solo se dedico a beber.

Repentinamente se levanto de la mesa y se dirigió al escenario. Tomo el micrófono y al parecer eligio una canción del listado.

- Esta canción va para ella, para la mujer que amo – Casi me caí de mi silla, cruce los dedos para que no digiera mi nombre, ni siquiera estaba preparada para una declaración de carácter personal, menos lo estaba para que lo gritara – tú sabes quién eres – Todos se quedaron mirándolo, pero note que la vista de Alice iba de su hermano a mí. Preferí ignorarla.

Se escucharon los primeros acordes de la música y Edward se acerco hasta donde estaba la pantalla del karaoke.

Si me amarás,

si hubiera una chispa en tu alma

para iluminar mi esperanza

entonces sería feliz

Si me amarás

si hubiera una estrella en tu cielo

para compartir mi deseo

de estar siempre cerca de tí

Volvería a conocer la alegría

que hace tanto, tanto tiempo perdí

porque nunca sonreiré si no es contigo

no quiero, no puedo vivir sin tu amor

Si me amarás,

si hubiera una chispa en tu alma

para iluminar mi esperanza

entonces sería feliz

Poco a poco llegarás a quererme

mientras seguiré soñando tu amor

viviré para esperar que me sonrías

de noche y de día con esa ilusión

Si me amarás

Si me amarás,

si hubiera una chispa en tu alma

para iluminar mi esperanza

entonces sería feliz

Si me amarás tan solo un día

tú estuvieras conmigo

sé que sería feliz

volvería a conocer, volvería a conocer

la alegría, la alegría

sólo necesito

No pude dejar de mirarlo mientras cantaba y su mirada tampoco me dejo ni un instante. Busque varios motivos para no emocionarme, que estaba borracho, que solo era un canción, que aquello no significaba nada de nada, pero el mejor motivo llego unos instantes después que terminara de cantar.

Jane apareció en escena y corrió a abrazarlo, agradeciéndolo por la canción y sellando todo con un beso. La gente aplaudió y vitoreo como si estuviéramos en presencia del final de una película romántica, que en este caso era pésima y de muy bajo presupuesto.

Me disculpe con todos los que estaban ahí y me fui a mi casa. Alice trato de retenerme, pero le recordé que solo era por un rato que había aceptado y además estaba agotadísima.

Estaba esperando por mi automóvil cuando sentí la una mano que me era absolutamente familiar y que provoco una descarga eléctrica que recorrió todo mi cuerpo.

- No era para ella y lo sabes – No quise voltearme, pero eso no evito que me acercara a su cuerpo.

- Gracias por la aclaración, pero no importa realmente. Estas borracho y lo más probable es que no recuerdes nada de esto.

- Nunca te dijeron que los borrachos nunca mienten.

- Si y también que Santa Claus traía mis regalos, pero ya sabes el final de la historia – Me deshice de su agarre y estaba por subir a mi auto que acababa de llegar, cuando me dio la vuelta y me beso sin darme oportunidad a nada. Apoyo mi espalda en la puerta y me apreso entre sus brazos.

Me beso como si en aquello se le fuera la vida, trate de no corresponderle, su aliento estaba cargado de alcohol, pero aun así no pude evitar rendirme. Subí mis manos a su nuca y profundice nuestra unión. Como siempre solo nos separamos en busca del oxigeno, cosa que agradecí. Recordé donde estábamos y que él estaba borracho, hice uso de todas mis fuerzas y lo aleje, como tantas veces lo había hecho. Subí al fin a mi auto y partí rumbo a mi casa y mi soledad.

Como era de suponer apenas si puede dormir esa noche. Odiaba esta situación, las noches en vela por culpa de Edward Cullen y los días con un humor de perros por culpa de Edward Cullen, pero lo que más odiaba era que mis días se llenaran pensando en él, esto tenía que acabar.

Me levante con la firme resolución de no pensar en nada que tuviera relación con él, pero fue imposible. Estaba por salir cuando Maggie me trajo un pequeño paquete que acababa de llegar, le agradecí. Lo observe por unos instantes, era una caja pequeña, muy elegante por un instante pensé que era una joya o algo similar, hasta que la abrí y vi que en su interior se encontraba una llave, la tome sin entender mucho de lo que se trataba hasta que note que en el fondo había una nota.

Recuerdo cada cosa que paso anoche. Todavía siento tus labios en los míos. La canción era para ti y lo sabes.

Estas son las llaves de mi departamento, ya que te vas me encantaría darte una despedida a la altura. Te espero mañana a las 9 de la noche.

Tuyo el soñador EC

Aunque quise evitarlo no pude y sonreí como una tonta ante su nota. Tome las llaves y las guarde junto a las mías. En ese momento sentí mi celular, por un instante pensé que podría ser Edward, pero no lo era, aunque no estaba tan errada, pues era un Cullen, era Alice.

- Bella

- Buen día Alice – Salude.

- Te oyes contenta ¿qué sucedió?

- Nada, solo que es un buen día.

- Me alegro por ti. Para mí no lo es.

- Y eso ¿Por qué?

- La aparición de Jane anoche. No puedo creer que siga tras mi hermano y no solo eso si no que el muy estúpido la invita a cenar.

- ¿A cenar dices?

- Si, anoche producto de su borrachera no se le ocurrió nada mejor que invitarla y lo que es peor a su departamento.

- Esta noche – Conté hasta tres antes de decir cualquier otra cosa, de hecho preferí cambiar por completo el tema – Alice te gustaría acompañarme a hacer unas compras.

- En verdad deseas que te conteste – Hablamos un rato más y quedamos en vernos en el centro comercial.

Saque la llave que Edward me había dado y la contemple unos instantes. Se vería con Jane esta noche, por eso me citaba para mañana. Recordé que como había arruinado mi cita con Jacob y una sonrisa se extendió por mi rostro. Prometí que algún día me vengaría y hoy parecía ser una buena ocasión.


Aca les dejo un nuevo capitulo. Este se lo quiero dedicar a todas la chicas de CHILE!!!!! Mi país esta pasando por un momento muy dificil, pero nos levantaremos....FUERZA CHILE!!!!

Espero que todas se encuentren muy bien =)

Lulu