Hola a todos, gracias por sus reviews y tomar su tiempo para leer, ya se que me tarde y merezco todos los reclamos que puedan existir.
Espero que este capítulo final sea de su agrado y me disculpen por la tardanza, sin más los dejo leer.
—Dialogos —
«Pensamientos»
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CAPITULO IX
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Un suspiro resonó en la habitación, Ino miró sorprendida la pequeña mochila donde habia guardado todas sus pertenencias. Sabia que la vida shinobi la habia hecho austera pero al ver que para la misión solo llevaba su típico atuendo morado, dos pares de ropa casual y un vestido de noche por si debía presentarse a una reunión en la aldea y objetos personales; no podía creer que su vanidad y preocupación de como se vería paso a segundo plano. Se encogió de hombros y lo adjudico al poco tiempo y la reacia negativa que tenía por ir a ese lugar.
No es como si no quisiera verse bien, era algo innato en su personalidad pero el calor y las circunstancias le hicieron recordar que eso ya no interesaba, después de todo, no estaba la persona por la que despertaría temprano para arreglarse y sorprenderlo.
Reviso por última vez cada espacio y mueble de la habitación, al comprobrar que habia terminado se despojo de su ropa y entro al baño, sujeto su cabello en un recogido y abrió el grifo. Sintió como el agua recorria su piel y relajaba sus músculos, se quedo inmóvil disfrutando de la situación mientras imaginaba todo lo que haría al regresar a su casa.
Al salir se envolvió en una toalla, soltó su cabello y empezó a cepillarlo hasta formar una coleta, se colocó su atuendo y se hecho su mochila al hombro.
No le importo mirar su reflejo de nuevo, como siempre lo hacia, lo unico que tenía en mente era salir de ahí; se habia esforzado por terminar todo el papeleo y logró tener dos dias de ventaja.
Mientras emprendía su camino sonreía y saludaba a cada persona que se encontraba a su alrededor, miró hacia enfrente pensando sobre las personas que había conocido y la manera en que le ayudaron a superar el año y medio que estuvo ahi.
—Pase —escucho la voz al otro lado de la puerta, tomo la manija entre sus manos y la giró.
—¿Ino? —Gaara habló desde su escritorio mirando sorprendido a la chica.
—¿Qué? —cerro la puerta detrás de si y dirigió su mirada confundida al chico.
—Es raro que avises antes de entrar —se acomodo en su silla y se cruzó de brazos.
—Supongo que quiero que la última vez que pase por esta puerta sea la correcta y no tengas una mala impresión de mi —se encogió de hombros y camino hasta él chico.
—Tienes razón —le extendió un pergamino— es para Konoha, mandaron un shinobi de tu aldea pero llegará en dos días, puedes decidir si llevarlo o espero a que vengan por el.
—Yo lo llevó —lo tomó entre sus manos y lo guardo en una bolsa escondida juntó con sus armas debajo de su falda.
—Gracias.
—Supongo que es todo —sonrió y se colocó frente al chico mientras este se levantaba— no creí que diría esto pero... —mordio su labio y lo abrazo— te voy a extrañar.
—El sentimiento es mutuo —la rodeo con sus brazos y después de un momento se separó— espero que tengas un buen viaje.
—Gracias —sonrió y salió de la habitación— hasta luego Gaara-sama —sonrio de medio lado.
Saltó sobre los tejados para no toparse con alguien, las despedidas nunca fueron lo suyo y mucho menos si se trataba de personas con las que no imaginó encariñarse, no era de sorprenderse que en ese tiempo ella no estuviera sola, era su personalidad y fue la manera para hacer más tolerable el calor.
—¡Ino! —grito para detener a la chica antes de que cruzará la puerta.
—Sota —se detuvo y espero a que el joven llegará.
—Buen intento —se paro enfrente de ella— ¿te ibas a ir sin despedirte?
—Tal vez —se cruzó de brazos— gracias por todo Sota, fue un gusto conocerte.
—Lo mismo digo, que tengas buen viaje y que arregles todo con respecto a... tu sabes —le extendió la mano sonrió cuando ella la agarro.
—Gracias, hasta luego —se dio media vuelta y emprendió el viaje a través del desierto.
o.o.o.o.o
—Que problemático —Shikamaru se recargo en el tronco de un árbol para descansar. Suspiró y cerro los ojos.
Haber viajado por dos días sin descansar le estaba pasando la cuenta a su cuerpo. Estiró las piernas y las frotó con sus manos para disminuir la tensión.
Miró hacia enfrente, no faltaba mucho de camino pero sabía que no podía continuar aunque se lo suplicará a sus piernas.
Dejo caer su cabeza hacia atrás y a tientas saco víveres de su mochila.
o.o.o.o.o
Camino a paso apresurado, no faltaba demasíado para salir del desierto y era lo que más anhelaba. El cabello pegado a su espalda y los granitos de arena incrustados a sus poros comenzaban a fastidiarla.
—Solo un poco más —se repetía una y otra vez motivado a su andar para salir de ahí antes de que oscureciera.
Alzó la vista y sonrió al ver el bosque que se alzaba frente a ella, corrió y se dejo caer en la copa de un árbol, cerró los ojos y disfruto de la sensación que le brindaba el clima.
No supo cuanto tiempo paso, al abrir los ojos miro sorprendida a su alrededor al ver que habia oscurecido, con la desición de no seguir el viaje se instalo cerca de un lago dónde tras comprobar que estaba sola se despojo de su ropa y metio de a poco sus piernas, al tener medio cuerpo dentro del agua fría cuando escucho una rama quebrarse.
Se mantuvo quieta y agudizo su oido para poder identificar de quién se trataba.
«Mal momento para estar desnuda» fijo su vista a su ropa que se encontraba en la orilla y suspiro, disimulo sumergiéndose en el agua y nado hasta alcanzar su ropa, no le importo mojarla, lo unico que quería era tener sus armas cerca y el pergamino resguardado.
Cuando termino de ponerse la ropa deslizo su dedo por la protección antiagua de su bolsa para comprobar que el pergamino no sé hubiera dañado.
Cerro los ojos y suspiro para poder identificar al intruso, por lo que habia notado no era algún ladrón con experiencia o de lo contrario no la hubiera dejado ponerse la ropa o hubiera ideado una distracción para no darse a notar.
Salió del agua empuñando un kunai y mirando a todas direcciones.
—Me alegra que nunca bajes la guardia.
Ino alzo la mirada a la punta de un árbol donde escucho la voz y enseguida lanzo su kunai con un sello explosivo.
—Tranquila —el hombre bajo y se puso a un lado de ella esquivando el ataque con el arma.
—¿Shikamaru? —se detuvo en seco al verlo junto a ella, sus manos empezaron a temblar y no era precisamente por el agua que aún cubría su cuerpo.
—Tanto tiempo sin vernos problemática —le sonrió y miro de arriba abajo— ¿por qué estas empapada?
—No te hagas el tonto te escuché espíandome —se cruzo de brazos y camino hasta unos arbustos donde habia ocultado su maleta.
—¿Espiandote? Ino yo no... —antes de que pudiera continuar saltó para esquivar un shuriken que se enterraba justo en el lugar donde estaba.
—Vaya, vaya —de entre las sombras salió un hombre con cabellera plateada y en su frente se encontraba la banda con el símbolo de la niebla— veo que la princesa pidió refuerzos.
Ino se levantó y se colocó en la base del árbol donde se encontraba Shikamaru.
—¿Qué quieres? —Shikamaru enarco una ceja y se cruzo de brazos.
—Ya que no puedo seguir deleitándome con la hermosa figura de la rubia quiero el pergamino.
—Eres un idiota —Ino apretó los puños y lo miró con rabia al saber quien la estaba espíando— ¿De qué pergamino hablas?
—No te hagas la inocente, te lo entrego el kazekage —se puso frente a ella y acaricio uno de sus brazos— aunque también puedo llevarte a ti para divertirnos ¿qué dices?
Ino le dirigió una mirada y saltó hacia atrás cuando Shikamaru lanzó un explosivo.
—Parece que alguien esta celoso —aparecio a un lado del moreno y se encogio de hombros— tendré que deshacerme de ti.
—¡Shikamaru! —grito al ver como una lluvia de kunai se acercaba por detrás del chico.
Shikamaru esquivó algunos pero uno se le enterró en el hombro.
—Maldición —saco el kunai y lo lanzó hacia el hombre que permaneció inmóvil.
—Una pena sin duda que los envenenados no te hubieran tocado —chasqueo los dedos y miró por donde provino el ataque— Vamos a divertirnos.
De entre las ramas salieron diez hombres armados hasta los dientes sonriéndoles con superioridad.
—¿Estás bien? —Ino se puso juntó al moreno mientras curaba la herida con ninjutsu médico.
—Gracias —le sonrió cuando su herida se habia sanado.
—¿Ahora qué haremos? —pego su espalda al del moreno y empuño un kunai en cada mano.
—¿Tienes el pergamino?
—Si —susurro.
—Vamos a llevarlo a Konoha —hizo sellos con sus manos— kagemane no jutsu —logro inmovilizar a cinco.
—Shinrashin no jutsu —Ino usó a dos más para detener a los que tenían los explosivos— fue sencillo —sonrio cuando los dos hombres liquidaron a sus compañeros enterrando los kunai en la garganta.
—Veo que los subestime —hablo él hombre desde la copa del árbol mirando como liquidaron fácilmente a sus hombres— pero no podrán escapar.
—¡Ino! —Shikamaru grito al ver como el hombre la sujetaba y salía corriendo, sin dudarlo corrió detrás de él.
«Ino jamás te dejare» pensaba apresurado el paso para no perder de vista a aquel sujeto.
Los pies le pesaban, su vista empezaba a nublarse y el aliento le faltaba. Se detuvo y miró a su alrededor.
—Sal maldito —se talló los ojos y miraba hacia los lados.
—Es una lástima que llegarás tarde —el hombre jugaba con el pergamino en su mano mientras con su otro brazo sujetaba a la chica inconsciente.
—¿Qué le hiciste? —apreto los dientes y se preparó para atacar.
—Es una chica dura pero nadie puede conmigo —lanzo a la rubia desde la copa del árbol riendo ante el estruendoso sonido que provoco el cuerpo de la chica al caer al suelo.
—Ino —tiro el arma y corrió hasta ella, la sujeto entre sus brazos acomodandola y retirando el cabello de su rostro— por favor responde —le suplicó al ver que la chica no se movia, su rostro estaba impacible a lo que pasaba a su alrededor.
Mordió su labio inferior y la apretó hacia si.
—Ino, lo lamento —beso la frente de la chica— no pude cumplir la promesa, todo este tiempo sin ti fue una agonía y ahora que no te tendré yo...
—Que conmovedor, pero ella ya esta muerta. Seré complaciente y te mandaré dónde esta ella.
...
—¡No Shikamaru, espera! —Ino gritó detrás de él, sin entender como es que habia caido en una ilusión.
Miró a su alrededor hasta localizar el kunai que había herido al moreno.
—Maldita sea —lanzo el arma al comprobar que tenía una sustancia viscosa— esto debio ser —se puso de pie y siguio el camino por donde los dos hombres habían desaparecido.
...
—Pagaras por esto —Shikamaru dejó el cuerpo inerte de la rubia y se lanzó hacia él con kunai en mano.
—No podrás contra mí —sonrio mientras esquivaba los ataques del chico.
Los movimientos del Nara eran rápidos al igual que los de su oponente, el bosque se llenaba del sonido de los filos de las armas chocando.
—¿Sientes dolor e irá? eso es lo que hemos sentido desde la unión de las naciones, nos han dejado de lado mientras ustedes se regocijan por el trabajo que nosotros hemos hecho.
—No se de lo que hablas —Shikamaru no dejaba de atacar, en su cabeza solo estaba la rubia. Cada recuerdo a su lado aumentaba su enojo, ya no podría verla reír, llorar o enojarse, ya no la tendría a su lado no podría enmendar sus faltas y tenerla junto a él.
—Mejor así —salto para llegar a la punta de la copa del árbol más alto y lanzó una ráfaga de kunai al cuerpo de Ino.
—Maldito —miro como el cuerpo de la chica era llenado de las armas y se lanzó sobre el enterrando el kunai en su abdomen.
—Shika, espera —de su boca salio un hilo de sangre.
—Ino —su corazón se detuvo al ver a quién habia atacado, bajo la mirada y era el enemigo quien estaba inerte en el lugar donde estaba ella— no puede ser.
—Estabas bajo un genjutsu —susurro cuando sus piernas perdieron fuerza.
—Ino —el moreno la sujeto antes de que cayera y saco el kunai, la recostó y ejerció fuerza en la herida para detener el sangrado.
—Shika —sonrio y puso su mano arriba de la del chico.
—Estaras bien —la levantó en brazos y corrió para encontrar ayuda.
—Me alegra que estes aqui.
—No he olvidado la promesa Ino —desvio su mirada del camino para fijarlo en los azules de ella— siempre estaremos juntos.
—¿Pase lo que pasé? —su voz comenzaba a debilitarse.
—Tu eres todo para mi, no importa que pase —beso su frente.
—Siempre juntos —sonrio y sus ojos se cerraron.
—Problematica —la apreto contra si al sentir como perdia calor— Ino resiste, por favor.
Se detuvo al no sentir su chakra.
—¡Ino! —la miró con miedo, ahora que ambos sabían sus sentimientos la había perdido— siempre juntos —beso sus labios con delicadeza.
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¿CONTINUARÁ?
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No puedo con esto, es un final tan trágico que estoy pensando en un capítulo más ¿Qué opinan ustedes?
Gracias por pasar a leer, hasta la próxima.
Besitos.
