Saludos (òwó)/ Nueva actualización para hoy~ =w= ¿Qué tal están todos? owo Bueno, ahora mismo no tengo nada importante que decir =n= ¡Oh! Siganme en facebook ewe okno~ bueno, dejo las reviews del capítulo pasado.
danielglark: Agradezco tu entusiasmo òwó me lo contagias, ains~ Pues sí, sigo bastante enana =w= Pues sí, amo escribir. Escribo desde que sé escribir, incluso una vez gané un concurso literario! òwó Con tus animos ya me animas(?) Gracias por dejar siempre tu review /w\
Y07: Siii, bullying al ruso òwó y ahora que vienen este par ya verás como irán las cosas ewe En un futuro ese ruso le cantará las sonatas nocturnas con una guitarra(?) ewe gracias por tus reviews~
nozelichi: Tambien es uno de mis favoritos =w= y de los que más me costó terminar =w=" Gracias a ti por leer~ owo
Kohitsucchi Tru: el amiguito de Eli-kun saludando a Non-chan ewe pronto aparecerá tu Nico-kun, paciencia ewe P-Pero mi comandante truchet ;n; Ya se te extraña~ al menos yo te extraño uwu y no me muerdas D: ya te extraño e.e Ya no me demor, pero mis neuronas están algo muertas ewe 10/4 mi comandante (òwó)7
CuttingEdge: Gracias por tu paciencia~ trataré de ser más activa y pronto publicaré nuevos fics! más info en mi face por cierto, pero el resto del mes intentaré actualizar todos los fines de semana (~owo)~
Sin más, el capítulo =w=
El lunes en la mañana, Eli no llegó a clases. Nozomi había estado nerviosa desde el día en el que cenó con la familia del rubio debido al nuevo sentimiento que le embargó ante las acciones del chico, aunque no había vuelto a pasar, seguía con la incertidumbre de lo que podría ser, además que se sentía algo solitaria al no poder molestar al joven de cabellos dorados durante un fin de semana en el que no supo nada de él.
Pensó en mensajear a su madre, pero sintió que sería muy entrometida de su parte, ya que después de todo lo conocía de un par de semanas solamente...
Se le hacía raro todo eso, el haber conocido hace tan poco y que en aquel momento pareciera como si fueran amigos de toda la vida... ¿Amigos? ¿De verdad podían considerarse amigos? La peli morada se sentía algo inquieta ante aquel tema, pues ya habían hablado seriamente y reído juntos, pero... ¿Cuándo se hace amigo de uno? Nozomi nunca tuvo amigos, ni tuvo la oportunidad de hacerlo. O quizás sí, pero las diferencias entre las demás personas y ella les hacía difícil una amistad como la que había entablado con el ruso en menos de un mes.
Suspiró resignada y sacó una carta de su bolsillo para luego hacer una mueca y palpar con su mano el celular en su bolsillo.
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-Agh…- gruñía el rubio al sentir la luz del sol en todo el rostro, sintiendo un dolor punzante en toda la cabeza.
-No te quejes, si quieres recuperarte de tu resfriado pronto deberás dejar entrar un poco de aire fresco y luz solar- le regañaba su madre mientras abría la ventana de par a par.
-…- el chico no contestó y mientras se acomodaba la mascarilla que llevaba en la boca, se dio media vuelta en su cama mirando la pared para luego echarse la sabana sobre la cabeza, la verdad el dolor de cabeza no le daba el humor para contestar cualquier cosa y menos el pensar en alguna otra cosa que no fuese dormir, además de eso el sol le había dado dolor extra por detrás de los ojos.
Ya estaban a jueves y Eli todavía no se recuperaba de un resfriado que se presentó la mañana siguiente a la cena con Nozomi, su madre le regañó por haberse dormido con el pelo húmedo, arriba de las sabanas y con la ventana abierta, pero Eli la verdad fingía escuchar ya que se encontraba semi consciente aquella vez, pues el chico no era de los que se enfermaban con facilidad, y cuando pasaba se encontraba en cama por lo menos una semana antes de poder caminar sin marearse.
-Date vuelta- le ordenó su madre, Eli a pesar de refunfuñar por lo bajo hizo lo pedido y su madre le sacó el termómetro de su pijama. -¡¿39.5?! Oye, eres un tema- dijo de forma sorprendida en un inicio, pero luego bastante relajada como para tener un hijo enfermo, aunque no la culpaba, cada vez que enfermaba llegaba a esa temperatura y nunca tenía problemas, ya que estos se mostraban cuando llegaba a los 40, en el que todos los síntomas como fatiga, anemia y demás estaban en su pico, pero solo había pasado una vez a los 12 años y normalmente lo único que sufría era irritabilidad, mareo y dolor muscular, como una mujer en su periodo.
-…- El chico le dedicó una mirada con clara molestia ante el grito que pegó la mujer y luego se dio media vuelta otra vez.
-Que sensible anda la señorita, no me pongas esa cara de ruso amargado a mí- le fastidió. -Bien, pues mejor te dejo descansar antes de darte el regalo que te tengo…- murmuró la mujer con una sonrisa, al notar como el chico giraba la cabeza con interés.
-¿Qué es?- dijo con una voz más grave y ronca a lo usual, causa por lo que no había querido hablar hasta ahora. No le gustaba hablar cuando estaba enfermo, ya que como ahora no era excepción, se puso a toser luego.
-Se-cre-to~- se limitó a decir la mujer llevándose un dedo a los labios y luego reír juguetonamente ante el bufido del rubio, quien rodó los ojos y se dio media vuelta fastidiado. Eve sonrió y salió de la habitación cerrando tras de sí, dejando a un rubio tratando de conciliar el sueño, lo que con el tiempo difícilmente lo logró debido al dolor corporal y el sudor frío que lo recorría de pies a cabeza.
Escuchó semi consciente el sonido de la puerta de entrada cerrarse, para luego escuchar unas voces hablando. Se acomodó la máscara en su boca, ya que, aunque se encontrase solo y con la ventana abierta, no le gustaba la idea de tener bichos volando por la habitación.
Se había despertado bastante mareado y sudado, cosa que no le alegraba el ánimo en lo más mínimo, y lo dejaba en un atontamiento contante ya que además sentía los músculos entumecidos y le pesaban los ojos, ¿Su temperatura habrá subido? No, si no se sentiría peor de seguro. Cerró los ojos para tratar de regular su respiración, cosa que hizo que al poco tiempo se sintiera adormecido nuevamente.
Esta vez despertó con una fría y agradable sensación en su frente, dando en cuenta lo sudado y caliente que estaba su cuerpo a pesar de estar temblando ligeramente, muy a su pesar logró abrir los ojos, los cuales se encontraron con unos hermosos orbes esmeralda que a su parecer le parecieron reconfortantes, la persona dueña de estos se encontraba con un paño limpiando el sudor de su frente, echando su flequillo a un lado y sonriendo con dulzura, Eli ni hizo el intento de pensar en quien era, pues solo conocía a una persona con esa sonrisa. Eli cerró nuevamente sus ojos y simplemente volvió a dormir con una nueva calidez en el pecho, un poco más cómodo y feliz de cierto modo al saber que ella se había acordado de él.
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Nozomi salió de la habitación del rubio cargando consigo un cuenco con agua y una toalla, tenía una sonrisa pegada al rostro sin saber muy bien la razón. Cerró la puerta tras de sí viendo ligeramente en el interior, donde se encontraba Eli recostado y al parecer menos inquieto de cuando llegó.
-¿Cómo está?- preguntó Eve cuando vio a Nozomi entrar en la cocina, ella se encontraba cocinando okayu para el enfermo Eli, pero se dio vuelta a recibir a Nozomi y agradecerle que haya venido.
-Pues menos intranquilo, parece un niño pequeño cuando está enfermo- comentó la peli morada limpiando el cuenco acompañada de una pequeña risita. La verdad que se sorprendió un poco que apenas al escribirle a Eve esta le haya pedido de inmediato que la visitara a ella y a Eli, al parecer el ruso se había enfermado y necesitaba un poco de ayuda ya que cuidar a Eli enfermo es peor que cuidar a una adolescente en su periodo, los primeros días de su visita el ruso se la pasaba durmiendo y la peli morada generalmente pasaba por la tarde a dejar los apuntes de clases para Eli e irse, pero este día en específico las clases terminaron temprano y al parecer el chico tenía fiebre nuevamente.
-Solo cuando está medio consciente, si no es como una mujer malhumorada- le sonrió la mayor. -Gracias, Nozomi-chan- le dijo la mujer siguiendo en su labor.
-No es nada, la verdad no tenía nada interesante que hacer además de estudiar- le respondió la menor con una sonrisa en el rostro.
-Además de eso… gracias por estar con Elichike, sé que a veces es alguien… difícil de tratar… Y bastante serio, frío, terco, cabezota, denso, un poco torpe… Bueno, entiendes lo que digo- decía la mujer mientras ponía la sopa en una bandeja, sonriendo al escuchar la leve risa de Nozomi.
-Puede ser eso y mucho más, pero no es un mal chico- dijo la adolescente con una sonrisa. Mientras que la adulta la miraba con una media sonrisa en el rostro.
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El joven rubio despertó al escuchar la puerta de su habitación cerrarse. Un ligero gruñido escapó de sus labios y con pesar abrió lentamente sus ojos. Se sentía bastante bien como para no haber sentido tanto dolor en su cabeza al ver que las cortinas de su habitación habían sido abiertas. Seguramente ya lo había olvidado, pero de cualquier manera parecía haberse despertado de buen ánimo esa vez.
Se tomó su tiempo y logró recomponerse hasta sentarse en la orilla de la cama, al hacerlo algo cayó desde su frente y al bajar la mirada a aquello que descansaba en su regazo vio un pequeño paño humedecido, algo tibio al haber estado un tiempo en su frente, pero aun conservando su humedad. Entonces fue que recordó el haber visto a una persona cuidando de él cuando había decaído. ¿De verdad había sido ella o estaba alucinando?
Sus preguntas fueron contestadas rápidamente, al ver como la puerta se abría dando paso a aquella figura que tanto conocía. Esta llevaba una bandeja consigo y al levantar la mirada a encontrarse con los zafiros del chico no pudo evitar sobresaltarse un poco.
-Ayase-kun deberías recostarte, después de todo sigues enfermo- le acusó con algo de preocupación en el rostro, era entendible comparando al rubio que vio antes sudando y con temperatura alta. Al parecer ignoró el hecho del cabello despeinado del chico y su camisa meda abierta, cosa que él no reclamó ya que la verdad todavía se sentía bastante mareado. La mayor se acercó al chico y le alcanzó un vaso de agua junto con unas medicinas que tomó rápidamente, así como todo el contenido del vaso.
-Gracias…- musitó el chico con voz ronca, ganando como respuesta una brillante sonrisa. -Mi… madre…- trataba de articular con dificultad debido a la afonía que molestaba su garganta.
-Salió hace unos minutos por una reunión, me llamó aquí al saber que era la única persona con la que te llevabas relativamente bien- dijo simplemente la mayor encogiéndose de hombros con una sonrisa mientras pasaba el okayu a manos del rubio, quien la recibió con gusto y devoró completamente. -Parece que alguien tenía hambre~
-…- al no poder hablar demasiado lo único que le respondió fue una mirada de muerte diciendo "No fastidies".
-Ara~ alguien está sensible hoy- le picó la mayor mientras el chico se sonrojaba, obteniendo como respuesta que el chico se tapara hasta la cabeza con las sabanas, gesto que hizo reír ligeramente a Nozomi.
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Eli desde debajo de las sabanas empezó a percatarse de un delicioso aroma que encendió todos sus sentidos, haciendo que se levantase de golpe y mirara en todas direcciones, dándose cuenta que se encontrara en su habitación a solas y por la ventana se podía ver que empezaba a oscurecer. La verdad es que no recordaba que se había quedado dormido, pero al no percatarse ni siquiera cuando la chica salió de su habitación y que habían pasado casi dos horas, le pareció que ese fue el caso.
Dejando eso de lado, por la ranura de la puerta, que se encontraba semi abierta, se podía escuchar que en la cocina se encontraba alguien preparando algo, que por el aroma que desprendía daba a notar que iba a ser delicioso, cosa que encendió todos los interruptores de Eli, quien sin importarle que se encontraba enfermo se levantó y se dirigió a la cocina.
Al llegar se encontró con Nozomi, quien al verlo de pie se sorprendió un poco, gesto que cambio a preocupación poco después.
-¿Ayase-kun? ¿Qué haces fuera de tu cama?- se acercó al chico, quien al parecer no le importó ya que había despertado medio atolondrado nuevamente, cosa que confirmó cuando tocó su frente, dando a notar que tenía fiebre. Cosa que se podía notar fácilmente al ver sus ojos nublados y rostro sonrojado, cosa que la mayor no había notado antes, pues apenas vio aquel a su parecer adorable rostro se sonrojó igualmente, manteniendo contacto visual por varios segundos que Eli rompió dirigiendo su mirada a la olla donde aparentemente Nozomi estaba trabajando.
-¿Tienes hambre?- preguntó divertida la adolescente, obteniendo un gesto positivo de parte de la cabeza de Eli. Nozomi pensó que ahora el rubio era bastante similar a un niño pequeño semi dormido y sonrió ante la faceta completamente opuesta a la que conoció hace un par de semanas. -Está casi listo, ve a tu cama y te lo llevaré pronto- le ordenó, cosa que sorprendentemente el ruso aceptó, caminando de regreso a su habitación sin decir ni una palabra.
Como Nozomi prometió, a los cinco minutos se encontraba entrando a la habitación de Eli nuevamente con la bandeja en sus brazos, al ver a su compañero de clase acostado obedientemente en su cama mirando cada acción que hacía se sonrojó ligeramente ante la mirada fija del chico. Ya cerca de su cama le tendió la sopa que le había preparado junto a una cuchara, para luego disponerse a cerrar las cortinas, cosa que Eli no permitió pues tiró ligeramente de la camisa de la mayor, quien al darse vuelta se encontró con una mirada suplicante del chico a lo que solo pudo sonreír. Luego de un suspiro resignado se sentó a su lado y esperó a que el chico terminase de comer, quien al hacerlo Nozomi puso el tazón en la bandeja, pero nuevamente Eli no la dejó retirarse, dando a entender que no quería quedarse solo.
-Eres bastante hostigoso, Ayase-kun- se quejó Nozomi volviendo a su lugar, sorprendiéndose ligeramente cuando Eli tomó su mano por debajo de las sabanas haciéndola sonrojar. Luego de un pequeño periodo de tiempo el aniñado ruso se quedó profundamente dormido, olvidando completamente encender su luz de noche.
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-¡WAH!- exclamó de buenas primeras el rubio al despertarse en la mañana. Miró nerviosamente a los lados dándose cuenta de que se encontraba a solas en su habitación. -¿Un sueño?- pensó en voz alta, para luego suspirar con alivio. Cosa que no le duró mucho, pues al acercarse a su escritorio encontró una carpeta con notas de clase, cosa que heló la sangre de Eli fue el reconocer la caligrafía de cierta peli morada y no hizo más que aumentar al leer una nota en la portada. "Ayase-kun es un niño hostigoso-yan ;9"
Luego de leerla creyó que su fiebre había vuelto pues toda la sangre del cuerpo se le fue a la cara, ignorando unos pasos que parecían acercarse desde el pasillo.
-¿Onii-chan, estás bien?- escuchó una suave voz preocupada del otro lado de la puerta, quizás causada por el grito que pegó al despertar. Luego de unos segundos de aturdimiento logró contestar.
-S-sí, estoy bien Arisa… ¡¿Arisa?!- se volteó de golpe en dirección a la puerta, donde una curiosa rubia de ojos celestes se asomaba por la puerta, siendo rápidamente acompañada por otra cabeza borrando la creciente sonrisa de Eli.
-Buenos días, onii-chan- saludó imitando la voz de la menor, un rubio de ojos grises, con una inquietante sonrisa lupina.
Jum, jum, este Eli se hace el dominante pero es un Uke total ewe el Uke de Nozomi, pues claro... aunque en un futuro puede que... mejor me callo ewe Llegaron los hermanos de nuestro ruso preferido! Grrr ruso de ojos grises ewe ¡Proximo capítulo, bullying a Eli! =w= Ojalá que como agradecimiento le de un hijo a Nozomo(?) ewe si es que me entienden.
Gracias por sus reviews, favs y demás =w= los quiero~ Ahora sin más el adelanto: (Algo pobre debido a que todavía no termino del todo este capítulo ewe)
~(oo~) Avance sexy (~oo)~
-¿No llegaban el viernes?
-Onii-chan, hoy es viernes…- dijo con calma Arisa.
-¿Pero que no llegaban a las 10 a.m?
-Onii-chan, son las 1 p.m- dijo esta vez el mayor imitando el tono de voz de Arisa.
-Tu cállate.
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-Me alegra verlos, a ambos.
-Harasho...
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-¡Bien! Hermanito, muéstrame todo de este lindo lugar.
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-¿Tojo-san? ¿Qué haces aquí?
-Ara, después de nuestro momento ayer me sigues llamando por mi apellido, Ayase-kun~
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-¿Qué pasa, Ayase-kun?- preguntó al notablemente irritado chico, quien se había mantenido al margen de su conversación.
-No es nada, sigan conversando, me adelantaré.
Capitulo 9: "La familia Ayase-Steklov"
Nos vemos~ \(^3^)
