Capitulo 9: "Dos Corazones Rotos"
Sintió un leve movimiento en su cama, emitió un gemido algo molesto por interrumpirla en su más profundo sueño. Pero exactamente no era un sueño lo que había soñado sino más bien una pesadilla de la cual ella había vivido en carne propia y cada día como ese lo soñaba con más intensidad. Estando de lado se giro para el otro lado que daba a la ventana y los leves rayos de sol que traspasaban escasos espacios entre las nueves atravesaban sus cortinas. Frunció un poco su seño al sentirlos de lleno en su rostro y volvió a quejarse y movió su cabeza a los lados por sentir algo húmedo en su cara rasándole con insistencia, abrió sus ojos con pesar y vio ahí a su única compañía con la cual jamás peleaba: Ike. Su mascota, la que ella había salvado de ser destrozado por una jauría de perros que lo seguían para acabar con la pobre vida del cachorro negro. Sonrió y acaricio el lomo del animal haciendo que este le lamiera más el rostro. Suspiro y se levando alzando al perro y colocándolo en su regazo fastidiada de que siempre él sea el usurpador de sus seños, pero esta vez estaba a gradecida, ya que si no hubiera sido por el pequeño cachorro de seguro se hubiera despertado sobresaltada.
- Fue el mismo sueño… -murmuró con un dejo de tristeza. El perro elevo su mirada a la cara de la joven y como si pudiera sentir su dolor le lamio nuevamente el rostro.- por suerte tu eres mi héroe –dijo abrasando al animal con fervor. Al estar con él no se sentía tan sola… a pesar de ya haber "arreglado" las cosa con Inuyasha, Inuyasha.- Inuyasha… -susurró llenando sus ojos con lágrimas y sin soltar a el cachorro de sus brazos como si de eso dependiera su vida. Una vez más se había visto parada en esa cornisa mirando el agua a sus pies con el viento dándole de lleno en el rostro y con las lágrimas desbordándose por sus ojos sin compasión… pero había algo diferente. No estaba Inuyasha.
Miro hacia la ventana y volvió a revivir esos pensamientos y esas imágenes que le mostraba el corazón. El cielo estaba gris y como ahora, amenazaba con soltar una enorme tempestad, el aullido del viento se escuchaba desde afuera de la ventana. Era como si lo estuviese reviviendo. Se levanto de la cama y dejo a Ike en ella, para caminar hacia su ventana, poso su mano en el frio vidrio transparente y miro hacia abajo sintiendo la misma sensación que sintió en su sueño. Di un respingo del susto que eso le provoco y retrocedió un paso para voltear y afirmar su espalda a la pared, con el corazón latiendo a mil por segundo se llevo una mano al pecho para tratar de apaciguar su agitado corazón. El miedo y la angustia la estaban matando. Se deslizo por ella hasta que pudo sentarse en su piso de alfombra, tenía sus ojos castaños muy abiertos y la respiración bien agitada… todo por sentirse caer a la deriva con solo mirar hacia afuera de su ventana, pero es que se veía tan inmensamente grande… que le daba un temor infinito… y mas, el saber que Inuyasha no estaba a su lado le daba más temor aun.
Aun sentada después de haber pasado más de media hora Kagome no se levanto. Tenía la cabeza cabizbaja, la mirada perdida en la alfombra en donde se encontraba y su largo cabello azabache le caía por los costados del rostro como una cascada cubriendo la belleza de su rostro. Sin cambiarse o higienizarse, ella no se movió del lugar. Ike la observaba sentado frente a ella gimoteando y viéndola con una mirada triste. Kagome alzo su mirada y observo al cachorro que la miraba igual que ella: tiste.
- Solo estoy pensando… nada más. –le respondió al can que no apartaba su mirada de la de ella.- en verdad créeme… -pero ni ella misma se lo creía. Hace muy poco se veía llorando en esa cornisa… sola. Sin nadie a su lado. Suspiro y cerro sus ojos lentamente, como queriendo sacarse con ese suspiro la tristeza que guardaba en su interior. Pero… ¿a quién engaño? Pensó con tristeza. Volvió su mirada al animal que no se había movido de su lugar como ella y le sonrió de una manera afable.- te contare… una historia verídica –y volvió a sus pirar.
Frunció su ceño y miro por encima vez la pantalla de su celular. Inuyasha no la había llamado ni buscado por dos días ¿Por qué? Eso era muy raro ya que conociendo lo posesivo y metiche que es, él ya la hubiera llamado o al memos buscado… pero nada. Se levanto de su cama de un salto y camino hacia la ventana dejando el celular en su mesa de noche. Se planto en frente de la ventana mirando el cielo que ya se estaba pintando de un color gris, amenazando con que llovería en cualquier momento. Habían quedado con que se verían ayer, pero él jamás asistió, ni se apareció. Volvió a fruncir su ceño extrañado de la actitud que tenía su novio, giro sobre sus talones, tomo el abrigo que se encontraba en su cilla de escritorio y salió de su habitación dando un portazo. Ahora vería qué demonios le pasaba. Mientras bajaba las escaleras se colocaba su abrigo de color chocolate, acomodo su cabello y salió de su casa despidiendo a su madre y mintiendo que se vería con una amiga. Camino apurada mientras bajaba las escaleras ¿pero qué demonios le pasaba? Ni sus mensajes o llamadas respondió, él no era así¿Qué le estaba pasando? Se detuvo en seco al pensar en una posibilidad de que algo malo le hubiera pasado, pero luego desecho esa pregunta ya que ella hubiera sido la primera en enterarse. Estaba enojada muy enojada, solo por el simple hecho de que la allá hecho esperar toda la tarde de ayer. ¡Ella no le hizo absolutamente nada¿Por qué la ignoraba? Y más ¡¿Por qué no la buscaba?! En verdad estaba enojada, se acomodo el cabello y camino más aprisa. Hoy descubriría que le pasaba.
Llego al edificio en donde Inuyasha vivía miro su enorme altura y escudriño con la mirada una ventana que sabía perfectamente bien a quien pertenecía: Inuyasha. Entro al ascensor y espero pacientemente a que llegara al piso dieciséis, mientras pasaba piso por piso muy lento… leeento. ¡Listo era el colmo¡ como podía ser posible que un ascensor tardara tanto en llegar al ante último piso, movió su pie a un ritmo rápido mientras miraba como la luz que indicaba el piso avanzaba, levanto su espalda de la pared y comino por el ascensor como una leona enjaulada ¡estaba cansada de esperar y quería averiguar YA que era lo que le pasaba a Inuyasha!... era muy raro que él no la haya buscado, no era porque ella este ansiosa de verlo, sino que estaba acostumbrada a verlo cada cinco minutos -por así decirlo- de toda maneras era la culpa de él, porque él era el posesivo no ella. Se detuvo y dejo de rondar el pequeño ascensor mientras se daba cuenta que ella podía ser igual o parecida a él. "Inuyasha esto es tu culpa" pensó. Sus ojos se iluminaron al ver que las puertas de ese vendito ascensor se abrieron para hacerle paso. Sin pensarlo dos veces salió casi corriendo del ascenso hacia la puerta de Inuyasha, pero no antes de empujar distraídamente a una mujer que se le atravesó en el camino. Dio una rápida mirada a la mujer y noto una sonrisa fría, cosa que hizo a la joven sentir un horrible escalofrío en la espalda.
- Disculpe… no fue mi intención –se excuso Kagome, asiendo una reverencia.
- No, no, está bien… sé que no fue tu intención. –respondió. Su voz era serena y suave como el pelaje de un gatito. Kagome la observo un momento y noto que esa mirada ya la había visto antes… pero ¿en dónde?.- no te detengas sebe que tenias prisa –dijo dándole una sonrisa que hizo en Kagome pensar en que era falsa.
- Muy bien adiós –despidió sin darle importancia. La mujer volvió a sonreír y levanto una de sus manos para despedir a la joven mientras que en vos muy baja dijo:
- Adiós mocosa…
Al fin llego a la puerta de Inuyasha y miro un momento el número que estaba enfrente de ella. Era algo grande pero no mucho ya que con una mano Kagome alcanzaba a envolverlo, estaba bañado de un color dorado brillante, se veía muy elegante y ¿cómo no? ya que conociendo lo presumido que es su novio, el edificio tendría que ser sumamente delicado. Suspiro una vez más pero esta vez con fuerza tratando de inhalar todo el aire que alcanzaban sus pulmones, cerró sus ojos y lo exhalo con fuerza. Bien, ya estaba preparada, aun no sabía porque pero tenía un leve presentimiento que algo no andaba bien. Con todo el valor que tuvo golpeo la puerta con un leve golpe de nudillos, espero paciente y nerviosa de que él abriera la puerta… pero nada. Arrugo la frente confundida y volvió a golpear la puerta pero un poco más fuerte y espero… pero volvió a tener el mismo resultado… nada. Ya cansada no se contuvo y con más fuerza que antes golpeo la puerta pero con el puño, sabía que estaba ahí ya que ese día él no trabajaba ni tenía otro compromiso. Nadie atendió. Kagome cerró sus ojos y bajo su cabeza arqueando una ceja nerviosa que parecía tener un tic nervioso, mostro una media sonrisa malvada y abrió sus ojos hastiada de esperar, con la palma abierta golpeo la puerta y grito a todo pulmón:
- ¡¡¡ATIENDEMÉ PEDASO DE ESTÚPIDO!!! –grito sin importarle nada.
- ¡maldición ya voy! –se escucho desde adentro. Sonrió satisfecha y retrocedió un par de pasos para recibirlo. La puerta se abrió y lo vio. Arqueo ambas cejas al verlo tan desprolijamente: tenía el cabello enmarañado, inicios de su barba creciendo, unas grises ojeras, los ojos algo rojos por la falta de sueño y una mirada ¿triste?.
- ¿Qué paso Inuyasha? –pregunto levantando su mano para posarla en la áspera mejilla. Inuyasha le esquivo la mano y cerró la puerta mientras afirmaba su espalda en ella.
- Qué te importa… –dijo secamente. Kagome abrió sus ojos sorprendida de que el hablara así y con ella. Frunció su ceño y su mirada pareció quemar, abrió su boca para hablar pero la vos de Inuyasha la detuvo.- ¿Qué quieres?.
- ¿Cómo que quiero? –pregunto como si fuera la pregunta mas obvia del mundo.- ¡quiero saber qué demonios de te pasa…! Desde antes de ayer me dijiste que nos veríamos y no te apareciste, tampoco respondes a mis llamados o mensajes… ¿Qué es lo que te sucede porque te comportas así?
- Me comporto como quiero… además no tengo porque darte explicaciones. –respondió inclinándose hacia ella para estar más cerca. Sintió un golpe en su pecho y se pregunto si habría sido un golpe recio o solo el latir de su corazón. La tenía enfrente de él, y no se lo creía ¿sería capaz de venir a verlo después de lo que vio el mismo día en que sucedió todo? Sonrió, claro que era capaz.- tú y yo no somos nada…
- ¡Inuyasha! –reprocho con un temblor en la garganta. Él se estaba comportando de una manera muy fría y eso a ella le dolía mucho.- ¡¿Cómo me puedes decir eso¡eres mi novio! –y quiso morderse la lengua.
La puerta del departamento de Inuyasha se abrió lentamente y de ella salió una mujer muy… muy… muy bella. Vestía una ropa muy pronunciada que mostraba perfectamente cada curva de su cuerpo, sus piernas era largas y esbeltas, sus pechos llamativos y extremadamente grandes, su piel tenía un tono trigueño y a la vista suave, su rostro alargado y prolijo al igual que sus labios. Miro a Kagome con una sonrisa maliciosa. Inuyasha volteo y le sonrió afablemente, no, de otra manera que Kagome no supo comprender, la mujer se acerco a él y poso sus manos en el pecho de Inuyasha e inclino su rostro estirándolo hacia Inuyasha. Kagome sintió su corazón latir a mil por segundo, tan rápido que podría jurar salaria de su pecho. Y lo beso. Un beso que ella jamás olvidaría. Su corazón se partió en mil fragmentos y los pequeños trozos le pincharon su pecho haciendo el dolor más agudo aun, sus ojos se llenaron de lágrimas y la respiración se volvió forzosa. Se separaron lentamente y la mujer le sonrió tiernamente.
- Gracias por lo de anoche. –dijo. Kagome entreabrió sus labios y miro sumamente sorprendida a la mujer. Ella se volvió hacia Kagome y dijo:- nos vemos… adiós niña… - esas palabras rebotaron en la mente de Kagome.
La vio alejarse y entrar al ascensor. Inuyasha sonreía de una manera… desdeñadora. Volvió a afirma su espalda a la pared y miro a Kagome aun sonriendo con sus ojos entrecerrados como echando dagas de ellos hacia la adolecente que no emitía ni un sonido. Llevo su mirada a la de él y una lagrima rodo por su mejilla, sintiendo aun el dolor de su corazón destrozarla por dentro se sentía temblar y el nudo en su garganta ahogarla con demasía. La mirada de Inuyasha era glacial y dura como amenazándola, esa sonrisa no se le quitaba y Kagome pensó que él lo estaba disfrutando… y así era.
- ¿Qué era lo que querías? –pregunto con odio. Ella aun lo miraba incrédula ante lo que sus ojos le habían mostrado.- vamos que tengo otras cosas que atender.
¡¡¡PLASSFF!!!
Con toda su fuerza Kagome abofeteo la majilla de Inuyasha, haciendo que este volteara de una manera increíblemente rápida la cara. Tenía sus ojos muy abiertos y desorbitados mirando hacia la pared que se encontraba a lo lejos. La mejilla marcada y de un leve color rojizo mostrando la fuerza del golpe recibido, volvió su mirada a donde ella estaba y la observo sorprendido. Kagome por primera vez en toda su vida sintió odio… odio puro hacia el hombre que tenía enfrente, pero también sentía tristeza, ella y el habían hecho una promesa hacia unos días atrás, se casarían cuando ella estuviera lista, cuando tenga edad suficiente de corresponderle para siempre. Pero todo eso había acabado… y en un segundo. Ambos se miraron por un largo momento sintiendo odio mutuo por el otro. Kagome no dejaba de soltar lágrimas de su corazón e Inuyasha no paraba de escudriñarla con la mirada, abrió su boca para hablar pero Kagome se le adelanto demasiado rápido.
- ¿¡cómo te atreves!? –grito sin dejar sus lagrimas.- ¿¡y como tienes la decencia de mirarme a la cara?!
- Eso mismo te quiero preguntar –dijo con la voz ronca y su ceño fruncido.
- ¿Eh?
- ¡no te hagas la desentendida si sabes bien de lo que te estoy hablando! –gruño con rabia, mientras se separaba de la puerta.- te vi de la misma manera que tu acabas de hacerlo… pero solo hay una pequeña diferencia. –sentencio acercando su rostro al de ella. Ella frunció su seño y lo observo lentamente: tenia la mirada fría, de sus ojos se desprendía odio puro hacia ella y una sonrisa engañosa no se quitaba de su rostro.- te vi desnuda y en los brazos de otro… -susurró cerca de su oído. Abrió sus ojos con demasía y volvió su rostro hacia el.
- ¡yo jama…!
- No… -la interrumpió colocando su dedo índice en los labios de ella.- yo te vi y eras tú… tenias el collar que yo te regale… pequeña ramera…
Quito su mano de sus labios con brusquedad y frunció su seño indignad de que la allá humillado con un amor falso.
- ¡YO JAMAS TE ENGAÑARIA! –grito con dolor.- ¡yo jamás aria lo mismo que tú¡Y TE ACUSARIA CON MENTIRAS FALSAS¡sabes mejor que nadie, que yo no eh estado son otro hombre…! Ni contigo… -y eso ultimo lo susurró agachando su cabeza.
- Feh, pues eso lo dudo mucho. –bufo son maldad haciendo que la joven levantara su rostro con rapidez. Ella se llevo una mano a la clavícula de su garganta y la cerro como tomando algo, lo jalo y lo tiro en el rostro de Inuyasha.
- ¡¡PUDRETE EN EL INFIERNO!! –grito mientras que la garganta hacía temblar su voz. Se giro sobre sus talones y corrió por el inmenso pacillo entrando por una puerta que en la parte superior decía "salida" y desapareció. Inuyasha perdió su mirada azul por un momento observándola hasta que la puerta se serrara con una fuerza que hizo temblar el pequeño cartel. Bajo su mirada hacia el suelo y vio allí ese dije que llevaba las iníciales "I" y "K" grabadas en un corazón.
- Dos corazones rotos…
Suspiro mirando al pequeño cachorro y sonrió con tristeza, mostrando sus blancos dientes mientras que extendía sus manos para alzarlo y posarlo en su regazo. Lo acaricio mientras el pequeño can movía su cola lentamente y cerraba sus ojos cansado. Kagome lo observo hasta que se quedo dormido y levanto su mirada así su cama mirando una fotografía que fue incapaz de tirar.
- Dos corazones rotos… -dijo recordándose a ella apoyada en la puerta por la que había salido meces atrás. Estaba afirmando la espalda en ella mientras lloraba en silencio, había volteado y lo observo por un pequeño espacio de esa puerta: él se inclino hacia la plateada medalla y la sostuvo en su mano, luego se irguió y entro a su departamento. Ella lo vio, vio ese sufrimiento y tristeza en sus ojos azules y era el mismo dolor que ella sentía. Luego se soñaba estando de pie a solo centímetro de caer del acantilado hacia las olas que la esperaban ansiosas.- y él no está…
Continuara…
N/A: bueno… espero que todo se halla entendido bien. Por si las dudas no entendieron, el sueño de Kagome y lo que paso después de que Inuyasha la allá confundido con Kikyuo, empiece cuando ella dice: "frunció su seño y miro por enésima vez…" ¿se entiende? Yo creo que sí. Como lo prometí… ¡actualice rápido! Jeje, y también es porque el jueves me voy a un viaje de estudio (tranquila Ana) vuelvo pasando dos días, así que no creo que me extrañen ¿cierto? n.n y como broche de oro para finalizar me despido jeje (esperaban otra cosa) ¡ah! Y gracias por sus maravillosos reviews y… ¡¡PORFA DEJEN REVIEWS!!... Chau :D
P/D: respondiendo a tu pregunta Giuly… para mí los buenos son buenos y los malos recontra malos jeje aunque Kikyuo, a veces ayude y otras perjudique… para mi es neutra así que a veces va a ayudar y otras perjudicar n.n
Dulce Kagome Lady!!
