Título: La mascota Capítulo 9

Para quitaros el gusanillo subo capítulo nuevo! Es pequeño pero he hecho lo que he podido! la semana que viene sigo ^^


Volvieron del bosque prácticamente en silencio, dejando atrás a un tejo grande, hermoso y con varios pájaros posados en sus ramas.

-¿Sabes?, yo antes era la alcaldesa de todo este lugar.

-¿Qué es "alcaldesa"?

-Pues, digamos que es quien toma grandes decisiones y controla todo el pueblo, firma documentos, concierta reuniones,…

-Entiendo, eso es mucha responsabilidad.

-Lo es, pero lo echo de menos.

-¿Y por qué ya no lo eres?

-Quise apartarme un poco de la gente a raíz de la muerte de Robin, aunque hubo muchos problemas tiempo antes y lo dejé un poco de lado, pero lo he estado pensando y quiero volver al trabajo.

-¿Y yo qué?

Regina se detuvo, ya estaban en el parque -¿Tú…?

-Sí, ¿yo que haré sola en casa?

-No lo sé, puedes… podrías intentar…uhmmm-, se quedó pensativa. –Debe de haber mucho trabajo acumulado en el despacho, -¿te gustaría ser mi ayudante?.

Becca sonrió feliz. -¡Genial!, ¿qué tendría que hacer?

-Traerme el café, los documentos que yo te pida, atender al teléfono, coger notas…, te lo explicaré todo.

La pelirroja retomó el paseo.

-Y tendrás un sueldo.

-¿Un sueldo?, ¿es lo que se da en las tiendas para llevarte cosas?

La morena se rió, -más o menos.

Estando en casa Becca dijo que iba al baño, en su lugar fue a su habitación y guardó en un cajón el puñado de frutos rojos que se había llevado. Se quedó con uno en la mano y pasó su lengua por él. Mirándose al espejo notó estaba empezando a tener sueño.

-Perfecto-, ése lo guardó en una cajita de juguetes en miniatura de Henry junto a un papelito donde escribió "da sueño".

Martes

A Emma Swan le despertó el móvil, no con la alarma sino por un mensaje que ponía, "A las 9:00 tenemos reunión en mi despacho. La alcaldesa ha vuelto. R", la rubia se levantó de la cama corriendo, ¡Regina había vuelto a trabajar!, ¡había vuelto!, parecía que las hubiese escuchado ayer mismo hablar del tema. –Love, ¿qué pasa?-, dijo Killian desde la cama. Disimuló su sonrisa y se fue al baño a prepararse la ducha –nada, cariño, duerme-. Al salir de la ducha vio otro mensaje: "Mejor a las 9:30, vamos a desayunar al Granni´s". Emma frunció el ceño mientras se secaba el pelo. "¿Vamos?". Algo le dijo que le esperaba un día muy largo. Se secó y se vistió, no sin antes probarse diferentes camisas. -¿Por qué te miras tanto en el espejo?, ni que fueras a un desfile de modelos-, había olvidado nuevamente al pirata. Lapsus.

-Ah, eh…, por nada-, le sonrió. Hook se giró con el ceño fruncido.

A las ocho y media de la mañana Emma ya estaba saliendo de casa junto a sus padres, David, tal como ella, para ir a la comisaría a trabajar, y su madre tenía papeleos que hacer, sin embargo Emma había sugerido el ir a desayunar al Granni's, porque casualmente, no había nada en la despensa... Casualmente.

-Un café rápido y me voy que el banco está siempre lleno-, dijo Margaret entrando al primera a la cafetería.

Se sentaron en una de las mesas que daban a la cristalera y dieron la comanda a la camarera.

A medio desayuno entró Regina. Llevaba un traje negro ajustado, como los que usaba cuando estaba soltera, labios rojos y el pelo suelto y bien peinado.

"Está espectacular", pensó la sheriff, que la veía de frente. Se alegró de verla entrar sola.

La morena los vio al entrar y les saludó de lejos con la mano y una sonrisa de "es lo que toca, hay que salir de esto"; se sentó en la barra y sacó de una carpeta varios documentos para leerlos por encima, se había pasado la noche anterior a recogerlos para ponerse al día.

David se percató de que la mirada de Emma había cambiado al ver aparecer a Regina en la cafetería, él mismo reconocía que tenía mucho mejor aspecto, y se alegraba de verla así pero su hija estaba extraña, le lanzó una mirada a su mujer que gesticuló un "hablamos luego". Fue a responderle pero en ese instante entró Becca a la cafetería, vestida con un traje azul marino que claramente era de Regina, su cabello rizado bien peinado y tacones, sus pasos eran inseguros y se tuvo que sujetar a la puerta tras trastabillar, en una de sus manos portaba una carpeta fina azul. La mirada de Emma se turbio y Margaret quiso traerla a la tierra, -Cariño, ¿dónde está tu prometido?.

Sabía que recalcar el "prometido" iba a despertarla de ese charla interna que tenía con ella misma en esos momentos.

-Durmiendo, supongo-, dijo sorbiendo el café sin quitar la mirada a Regina y Becca. Hizo una mueca cuando la pelirroja, ya sentada junto a la alcaldesa le rozó la mano descaradamente al pasarle unos documentos.

David siguió la mirada de su hija y vio a Becca riéndose y haciendo guiños a Regina.

-Vaya, vaya, esa chica está fantástica-, dijo él sin pensar.

-Yo no la veo tan espectacular-, dejó caer Emma casi para sí misma apurándose el café, -y ahora qué, ¿va a trabajar para ella?.

Todos se concentraron en Becca que había dejado caer al suelo, claramente queriendo, la carpeta y ahora se agachaba intentando mostrar su escote a la alcaldesa. "Qué descaro", pensó la rubia. La camisa que llevaba le hacía realizar su busto, –muy arreglada para ser una simple becaria…-, "ops, eso debía ser un pensamiento", se sonrojó al ver la mirada asombrada de sus padres. Maldita sea, el café no le estaba sabiendo a nada.

Y entonces, Emma vio su salvación, oportunidad, demostración de que no estaba celosa, Killian Hook había entrado a la cafetería, y antes de que éste si quiera la saludase Emma corrió hacia él y se lanzó a sus brazos obsequiándole con un buen beso.

Lógicamente ante los ojos de Regina. La morena fingió que no los había visto y Becca, imprevisiblemente le dio un beso en la mejilla a la morena. En este caso había sido un beso en plan "olvida lo que has visto, no tienen futuro", pero Emma lo había visto con el rabillo del ojo.

Killian saludó a Regina y amiguita y sentándose junto a los padres de Emma dijo riéndose de la situación -¿Cómo lleva Regina a su mascota humana?, parecen muy felices.

La rubia tal como se había sentado se levantó mirando su reloj –Yo, lo siento mucho, pero debo ir a trabajar.

Su padre miró la hora –aun faltan quince minutos, ¿Por qué no…

Para entonces Emma se estaba alejando de la mesa, -¡aun tengo la esperanza de encontrar a aquella gata negra!-, se despidió con eso cerrando la puerta de la cafetería.

Becca miró a Regina y Regina a Becca. –La gata negra.

-¿Ves?, si hubieses salido solo a cazar ratones no tendríamos ese problema ahora-, le dijo la pelirroja.

Continuará