Dije que habría capitulo hoy y lo cumplí XD (la primera vez). Este capítulo está algo breve, tanto en palabras como en hechos.
¿Alguna vez sus madres les dijeron: "¡No te laves las manos cuando las traes calientes!"? Bueno pues si se los dijeron o no igual ¡NO LO HAGAN! Duele… y mucho, mis muñecas crujen como si fueran de una viejita XD y hoy más es uno de esos días en los que duelen bastante :P
En fin, espero que les guste este pequeño capitulo, hay por ahí un par de detallitos muy reveladores y otros más que dejaran incógnitas en sus cabecitas.
Bueno, que lo disfruten y nos leemos al final…
Disclaimer: How To Train Your Dragon no me pertenece, obviamente. Es propiedad de Dreamworks Animation SKG y Cressida Cowell.
Nota: Este fic participa en el reto anual "Vikingos sobre la espalda de dragones" del foro "Academia de dragones". Así mismo es continuación de los shot's escritos por esta servidora: La Ultima Del Clan y El Heredero De Un Reino Caído, así que, si no los han leído, los invito a hacerlo ya que ahí es donde comienza la historia ;)
Palabras: 2,713
CAPITULO 8
—Terminen de cargar todo—Ordenaba la misma chica pelirroja que ya tuvimos el placer de conocer anteriormente.
Esa misma tarde el barco había anclado en el puerto de una pequeña isla mercantil en busca de suministros para así poder continuar con su travesía, además de que parecía acercarse una tormenta por las aguas que ellos navegaban y, por ende, necesitaban de un lugar donde resguardarse hasta que el peligro pasara.
Un gran nubarrón se distinguía en la lejanía, justo donde el océano y el cielo se unían simulando ser uno mismo; y un viento fuerte azotaba el pequeño puerto al golpearlo con las olas que este producía en el agua.
—Pasaremos la noche aquí y mañana con los primeros rayos de luz partiremos—Continuaba la chica desde cubierta asegurándose de que todo el cargamento estuviera asegurado, así mismo peleaba con sus rebeldes cabellos rojizos por mantenerlos sujetos en la ligera trenza que se suponía debía mantenerlos apartados de su pecoso rostro.
—Te dije que debíamos volver a casa—Menciono una insistente y molesta voz masculina que bien conocía ella ya.
—Y yo te dije que no—Se giró para encararlo al sentir su proximidad.
—Por favor Kaira—Pidió dejando en el suelo el saco con posible alimento que cargaba sobre su hombro.
—Por favor nada, Edzard—Le detuvo cruzada de brazos y con el ceño fruncido—, ya te dije que primero debemos terminar con nuestro trabajo. Si no estás de acuerdo es tu problema, muy bien puedes irte tu solo—Y tras decir esto dio media vuelta y se marchó dejándolo solo y molesto—. ¡Y quiero ese saco junto al resto en la bodega!—Demandó incrementando la molestia del chico rubio que no tuvo más que obedecer las órdenes de su "capitana".
.
.
.
Cabalgaban a toda velocidad por ese valle ansiosos, o más bien desesperados, por llegar al lugar del cual provenía esa nube de humo; ambos tenían un mal presentimiento y no podían dejarlo pasar.
El humo si bien ya había comenzado a disiparse en el aire aún era notorio y, según lo que se podía ver, este provenía del bosque de abedules que servía para ocultar el camino que podría conducir al enemigo hasta ellos; pero, lo que más les preocupaba era que, ese mismo bosque, era en donde se encontraba la cabaña de sus compañeros rubios.
¿Qué tal que los descubrieron? ¿Qué tal que fueron capturados? ¿Y si van tras nosotros? ¿Y si…?
No. No podían dejarse llevar por esos pensamientos negativos. Los gemelos podían cuidarse solos, no había razón por preocuparse, ¿o sí? Habían sido cuidadosos, era imposible que fueran descubiertos, ¿verdad? Bueno, solo había una forma de averiguarlo…
Esos eran los pensamientos de ambos, pensamientos que rogaban que no se hicieran realidad. Pero, como se dijo antes, solo había una forma de averiguarlo.
Era por eso que se encontraban ahí, dirigiéndose al que suponían sería el origen del problema, para tratar así de encontrar respuesta a todas sus preguntas. No podían perder más tiempo, no podían dejarse llevar por sus pensamientos; mientras más pronto llegaran, más pronto lograrían terminar con lo que sea que haya ocurrido.
—Ya no lo veo—Murmuró Hipo tras ella con preocupación refiriéndose al humo que había servido de guía para ambos.
—No es necesario verlo—Cortó Astrid dirigiendo su mirada de un lugar a otro en busca de algo que les ayudara a saber la dirección que debían tomar.
Ahora ambos se encontraban justo frente al bosque, a tan solo unos metros de la espesura de este, y, desde ahí, el escaso humo que aún había era casi imperceptible para sus ojos. Debían encontrar una forma de localizar el origen sin tener ahora al humo como guía, ¿pero cómo?
— ¿Qué sugieres?—Preguntó curioso el castaño.
La chica no respondió, por el contrario solo respiró profundamente, un clásico "inhala y exhala". Repitió esta acción un par de veces, manteniéndose en silencio y en suma concentración, Hipo solo le observaba expectante e igualmente en silencio, no sabía qué era lo que ella intentaba lograr con eso, pero algo le decía que pronto lo averiguaría.
—Por ahí—Señaló al fin una dirección entre los arboles con uno de sus delgados dedos.
— ¿Cómo lo sabes?—Cuestionó sin salir del asombro.
—Huele a humo—Se encogió de hombros ella antes de indicarle a Tormenta que reanudara el paso. Hipo haciendo lo mismo con Chimuelo.
— ¿Algún día me enseñarás cómo hiciste eso?—Preguntó conforme ambos avanzaban.
—Tal vez—Se limitó a responder Astrid.
.
.
.
Tres cuerpos. Tres personas inconscientes y con posibles contusiones.
Fuego a punto de consumirse y una pequeña nube de humo que poco a poco se iba disipando.
Eso era lo que había en ese pequeño claro en el bosque. La pregunta era: ¿Qué había pasado? Y también: ¿Quiénes eran esas personas? Pero la que de seguro cruzó por sus mentes justo ahora es: ¿Quiénes los atacaron? Tres preguntas y ninguna respuesta… Por ahora…
.
.
.
—Por aquí—Decía indicando el estrecho camino que debían seguir.
— ¿Estás segura?—Preguntó dudoso.
—Confía en mí—Pidió ella dirigiéndole una mirada sincera justo antes de colocarse la máscara y capucha que su traje incluía—Toma—Lanzó a sus manos una tela que sacó de una de las bolsas que colgaban de la montura de Tormenta.
— ¿Para qué es esto?—Cuestionó revisando la tela que en realidad era una máscara como la que había visto usar a algunos Burglars.
—Póntela—Ordenó—, no podemos correr el riesgo de que descubran quien eres—Explicó.
— ¿Y por qué me la das hasta ahora?—Quiso saber mientras se colocaba la dichosa mascara, esta cubría todo su rostro dejando únicamente descubiertos sus ojos, era una común y nada sofisticada mascara ninja.
—Porque estamos cerca y podría haber alguien—Respondió con simpleza justo antes de desmontar—. ¿Sabes usar armas?
—Usualmente soy quien las fabrica, no quien las usa—Se excusó bajando igualmente de su montura.
—Pero ¿sabes usar alguna?—Volvió a preguntar.
—Espadas, más que nada—Respondió tras ver su insistencia en el tema—. No soy muy bueno, pero, sé defenderme—Comenzó a explicar nervioso—. Tu hermana me enseñó—Susurró esto último con la mirada baja ignorando que había sido escuchado por la rubia.
—Entonces debe ser cierto—Comentó ella entregándole una espada corta—. Es un ninjatō—Explicó conforme veía que el castaño la tomaba entre sus manos y sacaba parcialmente de su funda—; corta, ligera; me pareció perfecta para ti. Solo espero no equivocarme—Murmuró esto último para sí misma.
—Tu hermana pensó lo mismo—Mencionó mientras guardaba la espada—, es decir, ella también pensó que era perfecta para mí.
—No me digas. Te enseñó a usar una de estas—Más que pregunta era una afirmación.
—Así es—Dijo él con una vasta sonrisa que difícilmente pasó desapercibida bajo esa mascara.
—Bien, andando—Cortó Astrid—. Ellos se quedan aquí—Mencionó antes de tomar las riendas de ambos equinos para proceder a atarlos a una de las ramas bajas de un árbol—. El origen del humo está más adelante, ellos hacen mucho ruido al avanzar.
—De acuerdo—Concedió él justo antes de reanudar el paso junto a ella.
Avanzaron por varios minutos más siendo completamente sigilosos, caminando entre las sombras que los arboles les proporcionaban y manteniéndose en completo silencio; hasta llegar a un pequeño claro que Astrid marcó como el lugar que tanto habían estado buscando: el origen del humo.
Con una señal de su mano le indicó a Hipo que se mantuviera en quieto mientras ella revisaba el lugar, este, a regañadientes, accedió.
Lentamente y con seguridad comenzó a abrirse camino entre lo que ahí había.
Tres personas inconscientes. Marcas de fuego ya consumido en el pasto seco con un escaso rastro de humo. Señales de un enfrentamiento.
— ¿Pero qué pasó aquí?—Se cuestionó tras agacharse junto a uno de los cuerpos. Un suspiro salió de sus labios al notar la acompasada respiración del sujeto, seguía con vida—. Siguen vivos—Le anunció a su compañero—. No hay peligro—Y con una nueva señal le indicó que se acercara hasta ella.
— ¿Quiénes son?—Preguntó al estar ya a su lado.
Los tres hombres vestían armaduras me hierro y cuero negro, todas y cada una de ellas con marcas negras provocadas por quemaduras, pero, aun así, en las hombreras de metal se podía distinguir un símbolo que ambos conocían muy bien.
—Hombres del rey—Se respondió a sí mismo tratando de ocultar la molestia en su voz—, ¿quién haría esto?—Cuestionó ahora con más control de sus emociones.
—Solo se me ocurren dos personas capaces de hacerlo—Mencionó ella señalando con un movimiento de manos las marchas de fuego en el pasto del cual Hipo procedió a tomar los restos de unas pequeñas capsulas hechas de lo que podrían ser huevos de ave, capsulas que él conocía muy bien.
Y justo cuando Astrid parecía estar a punto de decir el nombre de esas personas una nueva capsula impactó el en suelo provocando una nueva explosión que liberó más humo e incendió nuevamente el pequeño prado.
Estaba claro quiénes eran, pero aun así también debía dejar en claro que con ella no debían meterse. Así que, con un rápido y sigiloso movimiento se aproximó al par de sombras que se movían entre el humo, desarmándolos y derribándolos en el proceso.
Pero Hipo no se quedó atrás pues, cuando uno de ellos intentó levantarse este lo detuvo con un golpe de su prótesis obligándolo a permanecer en el suelo tanto por el dolor como por la amenazante espada que ahora se acercaba a su cuello.
— ¡AY! ¡Okay, ya! ¡Nos rendimos! ¡NOS RENDIMOS!—Decía una voz masculina con dolor.
Con forme el humo comenzaba a disiparse sus "atacantes" quedaron al descubierto, ambos en el suelo, con filosas espadas apuntando a su cuello y sus cuerpos adoloridos por los inminentes y certeros golpes recibidos.
— ¡BRUTACIO, BRUTILDA!—Exclamó Astrid furiosa—. ¡¿Pero qué demonios intentaban hacer?!
—Creímos que eran ellos—Alcanzó a responder una adolorida Brutilda señalando con la mirada a los tres hombres aun inconscientes.
—Oye, ¿y tú quién eres?—Preguntó un aturdido Brutacio a su atacante.
— ¡Idiota! Es Hipo—Lo regañó su hermana—, que no vez que le falta una pierna—Exclamó señalando lo obvio.
— ¿Hipo?—Mencionó confundido tras ver cómo tanto él como su compañera se deshacían de sus máscaras—. ¡Hipo!—Dijo ahora feliz—, oye amigo, golpeas duro—Halagó.
—Ya levántense—Ordenó con cansancio Astrid apartando su espada del rostro de Brutilda siendo seguida por Hipo—. Y explíquennos qué demonios pasó aquí.
—Con mucho gusto querida Astrid—Accedió Brutacio estirando sus brazos y piernas para tratar de apaciguar el dolor.
—Pero será en nuestra casa—Continuó por él su hermana—, hay alguien que deben conocer para poder entenderlo todo.
El heredero y la Burglar compartieron miradas confundidas tras escuchar esto, ¿qué tramaban ese par de idiotas? ¿Realmente era algo que querían saber? Lo más probable es que se arrepentirían de saberlo… O quizás no.
.
.
.
—Muy bien—Comenzó Astrid tras llegar a la cabaña en el bosque—, comiencen a hablar.
—Aun no—Negó Brutilda—. Ve por él—Le pidió a su hermano.
Ante la mirada fría de Astrid y la curiosa mirada de Hipo, el gemelo ingreso a la pequeña casa para, segundos después, salir de la misma siendo acompañado por un chico regordete y rubio con algo de suciedad tanto en su rostro como en sus ropas. Parecía estar asustado, sus ojos lo delataban.
—Esos hombres lo perseguían por haber defendido de ellos a una niña en la aldea cercana, ¡casi lo matan!—Relataba con emoción Brutacio.
—Por suerte nosotros pasábamos por ahí y le ayudamos—Continuó su hermana—, aunque por su culpa ya nos agotamos todas nuestras bombas—Se quejó como cualquier niña pequeña.
— ¿Y quién se supone que eres?—Preguntó cortante Astrid de brazos cruzados frente a él, regalándole una de sus ya conocidas miradas marca Astrid.
—Anda amigo—Le codeó Brutacio—, te toca.
—Yo, ah—Estaba nervioso, para qué negarlo, pero aun así dio un paso al frente mirando tanto a Hipo como a Astrid. Tomó una gran bocanada de aire que liberó en un sonoro suspiro para tratar así de obtener fuerza y seguridad de donde le fuera posible.
Ante la mirada atónita de ambos se arrodilló como si de un caballero se tratase en una de sus piernas manteniendo la otra firme en un ángulo recto y sobre la cual posó su mano izquierda al mismo tiempo en el que llevaba la derecha hasta su pecho. ¿Qué tramaba este chico?
— ¿Qué?—Musitó Astrid confundida ante sus acciones, más Hipo no le siguió, pues él había presenciado como muchas personas hacían lo mismo para con su padre, él sí sabía lo que ese chico se proponía.
—Yo—Tomó nuevamente aire fijando esta vez una mirada llena de seguridad en ambos, tanto Burglar como Hooligan—, soy Patapez Igerman y vengo ante ustedes a ofrecerles mi lealtad y mi vida para luchar a su lado y defender su causa hasta la muerte.
.
.
.
El sol ya se había comenzado a ocultar, en cualquier momento la noche caería sobre ellos. Su labor había sido cumplida, el cargamento de suministros para su viaje ya había sido guardado y asegurado.
—Muy bien, todos vayan a comer algo y a descansar—Les dijo con un ánimo tranquilo su líder, tal parecía que el malhumor provocado por su hermano Edzard ya había sido olvidado.
—Lady Kaira—Le llamó uno de ellos logrando obtener toda su atención pues su mirada estaba puesta sobre él a esperas de lo que le fuera a decir—, alguien la busca—Informó girando la cabeza y señalando con el mismo movimiento a la persona que, momentos atrás y en completo sigilo, había preguntado por ella a ese mismo hombre.
—Y quién, si se puede saber—Mencionó esta al posicionarse junto a él y así poder ver a quien le buscaba.
Por su apariencia, o al menos su físico, se podía deducir que se trataba de una mujer joven de complexión delgada y de baja estatura; su rostro era cubierto por una capucha y una máscara dejando únicamente sus ojos a la vista que, por la oscuridad que ya comenzaba a hacerse presente, eran imposibles de deducir su color.
— ¿Usted es Kaira?—Quiso saber la encapuchada con una voz suave y con un deje preocupado.
—Tal vez—Dijo dubitativa—, ¿quién pregunta?—Insistió con saber su identidad.
—Necesito hablar con usted—Pidió ignorando el interrogatorio—, en privado si es posible.
— ¿Tan importante es?—Preguntó bajando con cautela del barco para encontrarse frente a la chica notando así la diferencia de estaturas entre ambas.
—Es muy importante—Aclaró ella—. ¿Podríamos hablar en mi barco?
—No lo sé—Dudó—. No suelo ir en plena noche a un lugar solo y apartado con una persona encapuchada para "hablar"—Dijo con una pizca de sarcasmo en su voz comenzando a acercarse con cautela hasta estar a escasos centímetros de ella; tal vez así lograra distinguir un poco de su rostro cubierto—, no confió en las personas encapuchadas—Confesó en un susurró que solo ellas pudieron escuchar.
Al sentir su voz tan cerca se apartó con rapidez sujetando su capucha en un vago intento por cubrir aún más su rostro.
—Le aseguro que en mi si puede confiar—Comentó temerosa por cada movimiento que la pelirroja realizaba—, si accede a hablar conmigo en mi barco le revelaré mi identidad—Prometió.
—Kaira—Advirtió Edzard a sus espaldas, lo había escuchado y visto todo.
En ese momento no supo si lo hizo por contradecirlo o porque realmente tenia curiosidad por saber quién era esa chica y que era lo que quería de ella, lo único que supo fue que las palabras salieron de su boca sin siquiera haberlas pensado con anticipación:
—Está bien, vamos—Dijo comenzando a caminar sin saber hacia dónde exactamente esperando que la chica la siguiera y le mostrara el camino.
Lo que Kaira no sabía es que, bajo esa mascara y capucha que cubrían su rostro, esa chica misteriosa sonreía satisfecha por haber logrado cumplir la primera parte de su cometido.
Ninjatō: También conocido como ninjaken o shinobi katana, es el nombre más común del sable que un ninja portaría. De acuerdo con el libro Ninjutsu History and Tradition de Masaaki Hatsumi estos sables tendrían cierta variedad de formas y tamaños. Normalmente eran más cortos que la katana daito, tradicionalmente usada por el samurái del Japón feudal. (Para más información visiten Wikipedia XD)
Okay, como les dije, este capítulo fue algo breve. La verdad fue más que nada intencional (ignorando el hecho de que mis manitas duelen) pues expliqué justo lo que yo quería abarcar en este capítulo, no podía intentar agregarle "relleno" ya que 1-iba a ser molesto e inútil y 2-tengo que ahorrar palabras. Aun así hubo un pequeño fragmento que omití, bueno, dos, uno que ya estaba escrito y era medio emocional y otro que no escribí pero que tenía cierta escena/spoiler que compartí hace ya unas semanas atrás en mi página. Si ustedes lo desean el fragmento omitido lo compartiré en mi página (el emocional, el otro si lo verán más adelante). Y pues… ¿qué más?... Ah sí, el siguiente capítulo (que aún no tengo bien planeado) será un tanto más complejo… ya sabrán por qué cuando lo lean…
Y como mis manos me están matando, dejaré aquí las respuestas a sus Reviews y me iré lentamente…
Jaguar Negro: Sabia que mínimo uno creería que la chica era Mérida XD en fin… Todas esas especulaciones tuyas… ¡Rayos!... En algunas tienes razón, en otras quizás no… ¡NO DIRÉ NADA QUE ME COMPROMETA!... Los padres de Astrid y la conversación de Estoico, Hipo y Thorey… creí que ya nadie se acordaba de eso XD pero sí, más adelante se explicará qué fin tuvieron los padres de Astrid y qué pasó en esa "reunión". Pasando a tu otro Review, acertaste en la escena reciclada XD si fue esa, creo que era más que obvio, en fin. Me alegra que te emocione el spin-off, muchas cosas se revelarán en base a él, cosas que en este fic no se podrán aclarar. Y si, de ahí saque lo de Burglar, solo que sin el Bog XD ¿o si lo incluí en el shot de Astrid? Ya ni me acuerdo XD Más especulaciones, nuevamente algunas pueden ser correctas… pero no te diré cuales… solo diré una última cosa… ¡TE EQUIVOCASTE EN UNA Y YA QUEDÓ DEMOSTRADO! ¡SIIII! ¡HAPPY DANCE! DragoViking: 1, Jaguar Negro: Mmmm… ¡TE EQUIVOCASTE! Pero igual no diré exactamente en qué, tu, gran diosa de las teorías e ideas locas, descúbrelo solita XD Bueno, creo que es todo, espero que este capítulo te haya gustado…
KatnissSakura: Primero que nada, recibí tus dos Reviews XD no te alteres jejeje… Segundo, me alegra que la historia te siga gustando. Sin duda alguna ese par de chicos nuevos tienen su estilo serio, pero también son algo Emm… ¿problemáticos? Entre ellos siempre habrá problemas, eso es seguro, se podría decir que son polos opuestos y sus personalidades chocan como si de dos trenes en movimiento se tratara XD Y los Berserkers, bueno, ellos les darán problemas a nuestros chicos, pero son problemas necesarios… ¡Ya apareció Patapez! Ya solo falta un miembro más ¿oh no? Nuevamente gracias por leer.
Ana-Gami: Kaira y Edzard traerán tanto problemas como soluciones, son una "pareja" un tanto peculiar. La alianza entre Drago y los Berserkers ya es algo prácticamente comprobado… Y… Eret… Emm… sin comentarios XD Gracias por leer y espero que el capítulo te haya gustado.
A todos los que leyeron hoy… GRACIAS
