Ok, sí, me atrase y seguiré demorando en subir más caps, los trabajos de la universidad me han consumido, pero bueno, los disfruto. Realmente lamento la demora. En vacaciones de invierno subiré otros caps, espero.
Bueno, sin más rodeos, diviértanse con el cap. (Si encuentran alguna falta ortográfica es porque no lo he revisado XD)
-Veamos que ocurre esta vez.-la doctora ya estaba harta, no era posible que un bebé se le escapara todo el tiempo, ¡menos uno de siete meses! Ok, debía admitir que algunos no se sabe hasta que nacen, pero jamás le había tocado uno.-Vamos pequeño, déjame ver que eres.-y cuando estuvo a punto de ver lo que los tres presentes tanto anhelaban, se dio vuelta y les quedo mostrando el trasero.- ¡Me rindo!-termino exclamando, era la novena vez que trataba de ver el sexo del bebé, y las nueve veces le hizo lo mismo.
-Parece que tendremos que esperar otra vez.-comentó Arthur al oído de Al.
-Así parece.-rió el menor limpiando el gel de su abultado abdomen.-Gracias de todas formas doctora.
-No hay de que.-dijo la mujer con más canas de las que ya tenía en la cabeza.-el siguiente control será el primero del próximo mes, después habrá uno a dos semanas, por si acaso.
-¿Por qué?-preguntó Al consternado, ¿acaso había algo mal con su bebé? Arthur contuvo sus ganas de golpearse la cara con la palma, ¿realmente Alfred era así de despistado o era algo congénito? Si lo era esperaba que no lo heredara su futura islita.
-Los bebés suelen nacer a los ocho meses en lugar de a los nueve.-termino por contestar el bretón y luego miro a un calendario sobre el escritorio de la doctora.-Con qué viernes.-pensó sonriéndose.
Ambos volverían a casa tras pasar por la cafetería, Al no pretendía cocinar aquella tarde y por nada del mundo permitiría que el inglés los envenenara con su "comida". Si hubiera alguien más en casa no se molestaría, pero no habría nadie y un cheese cake para diabéticos lo llamaba desde que pasaron por el lado del local antes de la consulta.
Extrañamente el mayor no le dijo nada cuando pidió un nuevo trozo a la mesera, ni siquiera hizo una mueca, estaba como en las nubes, o viendo a sus amigos imaginarios, eso le ponía los pelos de punta, ¿si su hijo también salía con esquizofrenia?, ni pensarlo, comió un nuevo trozo de pastel y miro a su novio llamándole la atención.
-¿En qué piensas que ni te fijas en lo que he estado haciendo?-entonces fue cuando el cej-bretón espabilo.
-Eh, pues yo estaba pensando en algo.-respondió como si nada.- Enseguida vuelvo.-dijo saliendo del local. Seguramente al baño, pensó el de lentes.
No muy lejos, en un pasillo del hospital, cercano al patio, un grupo de personas se reunía junto a un expendedor de café.
-¿Todo está planeado?
-Claro, ahora que nos has dicho cuando proceder, no habrá ningún inconveniente.
-Más les vale o se las verán muy caro.
-Sólo déjelo en nuestras manos.
Mientras Arthur caminaba por el pasillo del hospital, cerca del jardín interior, rodeado de un muy mal presentimiento, sabía que alguien los seguía desde que salieron de casa del americano, bueno, Emily y Mathew no cuentan porque estaban ocupándose de mantener a la gente apartada de Al, cosa que había funcionado, pues en la cafetería solo se encontraban él y el americano, estaba la camarera que siempre los atendía y la misma enfermera y doctora de siempre, pero a menos de que se alejada de Al no se encontraba con nadie más, en ese caso ¿por qué tenía aquella sensación?
Continuo caminando hasta llegar a unas escaleras que llevaban al piso inferior, todo parecía muy tranquilo, bueno, eso hasta que paso una niña corriendo y le dio un golpe tan fuerte que le hizo caer por aquellas inofensivas escaleras, con trece escalones para ser precisos, quedando tirado a la vista de una enfermera que pronto se vio obligada a llamar a un doctor y un radiólogo además de regañar a la niña y el adulto responsable de ella.
-"Se le pide a los señor Alfred F. Jones, Mathew Williams y a la señorita Emily A. Jones dirigirse a sala de urgencias 2 en el primer subterráneo."-sonó el megáfono.
-Sip, ya se demoraba mucho para haber ido al baño.-susurró Alfred dejando una revista de lado y dirigiéndose en compañía de sus hermanos a aquel lugar.-Espera, ¡¿sala de urgencias?
-Tranquilo Al, seguramente no le paso nada muy grave al señor Arthur.-dijo Matt con su típico hilillo de voz que apenas y se lograba oír.
-Iré a asegurar el perímetro.-dijo Emily sacando un radio de quien sabe dónde y dando órdenes a través del aparato.
-Pero es urgencias.
-Quizás se golpeo la cabeza y no lo dejan salir sin compañía, con todos los niños que andan dando vueltas por ahí no me extrañaría que tratando de evitarlos haya tropezado.
-¿Niños? Pero ¿por qué habría tantos niños en el hospital?
-Los niños de la sección de oncología tienen una fiesta el día de hoy, y han invitado a sus amigos para pasarlo bien.
-Ya veo.-repentinamente Emily se encontraba tras ellos.-Bien, perímetro asegurado chicos.-dijo levantando el pulgar.
-Eres la mejor.-dijeron los dos al mismo tiempo. Llegaron a la sala de urgencias poco después, una enfermera los esperaba con algunas cosas en unas bolsas.
-Debo informarles de lo ocurrido.-la mujer quedó un momento en silencio, esperando a una pregunta, pero el escepticismo de sus receptores le dejo claro que no dirían nada.-Una niña chocó contra el señor Arthur en las escaleras, por lo que al caer su pierna se quebró en dos partes, debe estar dos semanas con el yeso, venir a control y veremos si se le quitara o no.
-¡Sí, tendré a Iggy conmigo dos semanas completas!-celebró el rubio de ojos azul alzando los brazos al cielo.
-¡No es gracioso Alfred F. Jones!-se escuchó detrás de la cortina tras la enfermera.
-Y tiene un hematoma en el pómulo izquierdo.-agrego la enfermera abriendo la cortina.-recuerde colocar las compresas frías durante unos minutos en el lugar del golpe, así bajara la hinchazón.
-Lo tendré en cuenta.-dice Arthur recibiendo la compresa de parte de la enfermera.- ¿Ya puedo irme?
-Claro, le traeré una silla de ruedas.-al retirarse la enfermera los tres hermanos reventaron en carcajadas.
-¡¿U-una niña derribo al "Gran" Reino Unido?-se burlaba Alfred.
-No puedo creerlo, man, eres un debilucho.-carcajeaba Emily.
-Jamás olvidare esta escena.-reía el del oso polar.-Si Francis te viera no dejaría de burlarse por un siglo y medio.-ok, esa parte fue perfectamente audible por todos.-Eh... es decir, espero que se recupere pronto.-ocultándose tras su Kumahiro.
-Dare?
-Canadá...-respondió volviéndose invisible.
-Ahora entiendo porque suele desaparecer.-murmura el de grandes cejas poniendo la compresa fría en su cara.-Bueno, bueno.-llamó la atención.-Será mejor que nos vallamos, tengo la impresión de que alguien nos espía.
-Debe ser tu imaginación, tan volátil como siempre.-dice Emily.-Asegure todo el perímetro, ¿recuerdas?
-Como sea.-dice el Británico al ver entrar a la enfermera.-Vamos a casa.
-En este caso nosotros los dejaremos y luego nos iremos al trabajo.-susurró, ¡es decir!, dijo Mathew empujando la silla de ruedas una vez instalado Arthur en ella.
-Será mejor que lo dejemos.-añadió Emily.
-Tienes razón, sino quien sabe qué tontería se le ocurra a Alfred.
-No seas así Iggy.-reclamó el estadounidense.
-Esto interfiere en nuestros planes.-comentó una persona que espiaba a la vuelta del pasillo.
Una semana después, Iggy se la pasaba mirando por la ventana, no estaba en su silla de ruedas, estaba en el sillón, observando la silla de ruedas que Al se había asegurado de dejar junto al auto para que el Inglés no tratará de seguirlo a todas partes, y eso pasó en cuanto se descuido, tan solo se había sentado en aquel sillón para terminar su libro y apenas volteó la primera pagina del día, su silla ya no estaba y vio a un estadounidense irse divertido a quien sabe donde calle abajo.
¿Por qué había ocurrido eso? Simple, Alfred había discutido con Arthur porque no le dejaba espacio, hasta las parejas necesitan un momento separados, aunque él no lo había hostigado tanto, solo se preocupaba de que no hiciera fuerzas o que se agachara, aunque el tampoco podía hacer mucho, eso fue parte de la discusión. "Arthur please, ni siquiera puedes alcanzar aquello, déjamelo a mí.-recordó que le había dicho el americano cuando estaba tratando de sacar la basura.- No Al, es muy pesado para ti.-le dijo tratando de ser amable, pero para el americano no era así, era como si se burlara de él.- ¡Soy una nación, no un humano, eso es como una pluma para mí!-entonces Arthur se pone más serio.- ¡Ya he hablado Jones!-y luego desencadenó en aquello-¡Ah! Haz lo que quieras." Luego de tirar la basura se había ido a leer. Así fue como termino solo en casa y sin silla de ruedas.
Suspiró tras leer otra página infructuosamente, no podía concentrarse, pero entonces fue cuando vio a cierta húngara dirigiéndose a la puerta de su casa con un paquete colgando del hombro. Sintió como tocó el timbre, pero el nada podía hacer, así que trato de golpear la ventana, pequeño detalle, no estaba a su alcance. No le quedaba de otra, así que gritó lo más fuerte que pudo para que la muchacha se acercara a la ventana, por suerte no tenia traba, así que podría abrirla y entregarle su silla de ruedas, luego podría abrir, claro, si lograba escucharlo.
El primer intento no funciono, Hungría solo atinó a mirar confundía en muchas direcciones.
-¡Aquí, en la ventana del primer piso!-tuvo que aclarar el inglés. Pero aun así no fue escuchado.
Mientras que Arthur seguía gritando, Elizabeta se hablaba a si misma dándose ánimos.
-Muy bien Eli, has hecho esto muchas veces en casa de Gilbo, ¿por qué aquí no?-y tras aquello dio una gran patada a la puesta principal, la cual se desplomo con tuercas y todo, lista para volver a ser colocada en su lugar y sin rasguños.- ¡Ja! Una puerta no puede conmigo.
-¡Eli! ¿Qué haces aquí? Y... ¡¿Qué hiciste con la puerta?
-¡Oh! Arthur, verás, Emily no podía venir hoy, así que me pidió que tomará su lugar para ayudarlos con la limpieza, pero pensé que no había nadie porque...
-Te llamé lo más fuerte que pude.-dijo una vez que la húngara llegó al living de la casa.- Pero veo que no funciono, si tan sólo hubieras escuchado, te habría pedido que me pasaras la silla y te habría abierto la puerta.
-¿La que está junto al auto?
-Esa misma.-dijo el inglés. La húngara lo miro con cara de no entender.-Alfred me la quitó y se fue calle abajo. Y no, no puedo levantarme porque mi pierna está quebrada en dos partes.
-Ya-ya veo...-la húngara dejo sus paquetes en el otro sofá.-Arreglaré la puerta, iré por tu silla y vamos en busca de Alfred.
-Eh... however.-dijo Iggy.-No me iré a ninguna parte. Las herramientas están en la tercera puerta la derecha.
-Gracias.-dijo Eli quien apresuro el paso a aquella habitación, mientras que marcaba un número en su celular.-Vamos, contesta... vamos...
-"Mochi mochi..."
-Kiku, al fin contestas. Surgió una emergencia, necesito que le avises a Mei Mei que Alfred se escapo, Arthur y yo vamos a buscarlo. Les dejaré a ustedes el arreglo de la fiesta. Te llamaré en cuanto lo encuentre, adiós.
-...tomaré las medidas necesarias.-saco un teléfono aparte y llamo a su hermana menor, motivo del otro teléfono, era ilocalizable, y su hermana era muy parecida a la menor de Rusia.
-Bien.-recogió el destornillador y volvió a la entrada, con una sola mano levanto la puerta, apretó las tuercas y estaba como nueva, ni la chapa se había dañado con su patada.- La técnica hace a los maestros después de todo.-se sonrió para finalmente entrar la silla del inglés y partir en busca del menor.-Espero que tengas cinturón de seguridad, porque iremos a gran velocidad.
-No lo necesito, con Emily he tenido suficiente para aprender a sostenerme aquí.-rió el inglés mientras Hungría comenzaba a correr calle abajo.
-Veamos, ¿qué podría hacer ahora?-pensaba el americano.-Ya he comprado un par de ositos de peluche y el traje que Iggy se negó a comprar la ultima vez, ¿podría ir por un helado triple con chispas de chocolate o comprar un banana Split? Pero el ultimo tiene demasiada azúcar... puedo encontrar del otro con helado dietético, pero realmente quiero el segundo...
-¡Oferta! ¡Zapatos para bebés en oferta, señores y señoras, tal y como escucha, lo mejor para la temporada de invierno con un cincuenta porciento de descuento!-Alfred no lo pensó ni dos veces.
-¡Tendrá uno de cada color!
-Tengo la impresión e que mi visa está siendo cargada con mucha malicia.-comentó Inglaterra una vez que llegaron al centro comercial.
-Mira el lado bueno, es obvio que esta por aquí.-comentó Elizabeta.-Recuerdo que yo hice lo mismo durante la época en que nació Checoslovaquia, era un niño tan dulce... pero luego decidió irse y de paso se arruino mi matrimonio con Austria...
-Oye, oye, sin desmoronarse en medio centro comercial, pensaran que yo soy el culpable.-dijo al notar cómo se empezaba a quebrar la voz de Eli.-Además... sabes que era mejor así, ahora tienes mucho de ese "material" por las cámaras ocultas que le pusiste a Austria.
-¿Cómo sabes eso?
-Soy Ingles Eli, nadie me supera en espionaje.-dijo jactándose, pero haciendo que la húngara se sintiera mejor.
-Si claro, tanto que un hombre en cita te roba la silla de ruedas.-se burlo la castaña.
-¡Eso no tiene nada que ver!-En ese momento vieron pasar a Alfred con unas bolsas en la mano izquierda y un helado en la otra.- ¡Alfred F. Jones!
-¿Iggy?-se extraño de verlo, pero se sorprendió aun más al ver a Eli.- ¡¿Me estás engañando?
-¡Idiot! Ella me trajo aquí para buscarte, ¡recuerda que no puedo caminar!
-¿Entonces no me estás engañando?-preguntó con cara de cachorro abandonado.
-No.
-OH, my darling, volvamos a casa.-dijo completamente emocionado.
-¿Las hormonas hacen esto?... que interesante.-dijo Elizabeta para sí misma mientras veía alejarse a los otros dos.- ¡Hey! Espérenme, se supone que hoy debo ayudarlos.-dijo corriendo hacia ellos para volver a empujar la silla de ruedas.
-Chicos, ahí vienen.-avisó Peter mientras apagaba la luz.
-Guarden silencio.-Dijo Sesel mientras se ocultaban tras los sillones.
-Están entrando.-comentó Thomas al escuchar el sonido de la chapa abriéndose.
-¿Los dejo en la sala?-preguntó Hungría.
-Tranquila Eli, ya me trajiste hasta aquí, yo puedo ir hasta la sala.-dijo el inglés tomando el control de su silla.
-Claro, Alfred, déjame ayudarte con esas bolsas.
-Gracias Eli, dejémoslas a la entrada de esta habitación.
-¿Esta será la habitación del bebé?
-Lindo ¿no? Esto lo hizo Iggy antes de fracturarse.
-No fue nada.-dijo el mayor avanzando hasta la sala, luego lo siguieron los otros dos y cuando iban a pender la luz...
-¡Sorpresa!
Ok, eso es todo por ahora. ¿Los deje con las ganas de un babyshower? Sorry, esperen hasta el cap 10, ¡nos leemos!
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