Holaaa!
Empieza un mes nuevo y yo cumplo en seguir entregando mis traducciones. Espero que les sigan gustando… Y muchas, pero muchas gracias por todos los hermosísimos reviews! (estoy en la oficina y no puedo comentar mucho…jeje. Prometo responder a todas por mp.) Besos y Lean!
ENFERMO
Dean extraña a Sam. Extraña su discurso acerca de no matar personas inocentes, extraña su forma de ser, extraña ser necesitado por él y que Sam esté allí cuando Dean lo necesita.
Porque Dios sabe, Dean lo necesita ahora. Y Sam no está aquí.
Se frota los ojos fuertemente. No necesita llorar como un bebé. Sam sólo ha ido a comprar la cena.
¿O no? Tal vez salió para encontrarse con Ruby. ¿Y si es eso?
Cállate. No lo ha hecho. Sam sabe que no me siento bien, o lo que sea. Hace un rato me dijo que me veía como la mierda.
¿Y? Tal vez no le importa.
Cállate.
Dean decide que se va a volver loco si sigue discutiendo consigo mismo. Le duele la cabeza, los huesos, los ojos, le duele todo.
Desea que Sam esté allí para cuidarlo. Por supuesto que él va a simular que le molesta, pero es realmente lindo saber que le importas a alguien.
Sam va a tocar su frente y luego lo hará recostar con un paño frío en la cabeza, y lo obligará a tomar la medicina, y luego se sentará cerca de él hasta que se duerma, asegurándose que está tibio y seguro.
Dean se frota los ojos otra vez. Siguen húmedos, esos estúpidos ojos. ¿Dónde está Sam? Se ha ido por…
Mira su reloj.
Sólo veinte minutos. Mierda, Dean ¿tanto lo necesitas?
Dean se pone boca abajo en su cama, enterrando su rostro en la almohada. Necesita a Sam. No le importa si eso es admitir su debilidad, cuando está herido o enfermo, necesita a Sam. Odia sentirse necesitado y vulnerable, pero aun así necesita a su hermano. Sam es el único al que permite que lo vea así.
Una queja escapa de sus labios sin su permiso.
Demonios. Deja de ser tan bebé.
Sus ojos están húmedos otra vez cuando de pronto oye la puerta que se abre. Contiene la respiración.
Mejor que sea Sam, porque en este momento no tiene fuerzas para luchar con un maldito monstruo.
"¿Dean?"
Si. Sammy.
Siente una mano fría en su espalda y alza su cabeza de la almohada. "¿S'mmy?" No sabe lo mal que se ve.
Sam nota su mirada húmeda, su pelo revuelto, sus mejillas arrebatadas y su actitud necesitada. "Hey, ¿Estás bien?" Sam está sentado a su lado ahora, con una mano en su espalda.
Dean le dedica una sonrisa triste y gira su cabeza para poder verlo.
"No me siento muy bien."
"Eso lo puedo ver. ¿Por qué no lo dijiste antes?"
Sam le frota despacio la espalda, luego coloca su mano en la frente de Dean. Éste trata de esquivarlo, evitando la familiaridad de ese gesto, y cierra los ojos. Sam está aquí ahora. Todo saldrá bien.
"¿Dean? ¿Cómo te sientes? ¿Peor que mal?"
"Como la mierda," murmura Dean.
"Si, pero ¿Cuán como la mierda?" Sam no puede dejar de sonreír.
"La espalda. La cabeza. Los ojos. Los brazos. Las piernas. La cara. Los dientes. Todo me duele," le indica Dean, demasiado ocupado en disfrutar del masaje que le está haciendo su hermano en la espalda, como para hablar apropiadamente. Puede oír la sonrisa de Sam en su voz cuando dice "Okay. Como la mierda."
Dean se siente seguro. Seguro y feliz.
Luego la mano de Sam se ha ido, su agradable peso ha desaparecido de la cama, y Dean se sienta a pesar del dolor y el mareo. ¿Sam?
Un instante después, Sam está allí otra vez, empujándolo suavemente, obligándolo a recostarse. "Recuéstate, Dean."
Dean trata de evitarlo, para poder ver la cara de su hermano. "¿Dónde -?"
"No me voy a ninguna parte, Dean. Te lo prometo," dice el menor calmadamente, y Dean se deja caer sobre la cama.
Sam lo prometió. Él no rompe sus promesas. Dean no cree que lo haga, de todos modos. Se esfuerza por recordar si en algún momento Sam rompió una promesa. No puede recordarlo.
"Duerme," le dice suavemente, y Dean se deja llevar por el sueño. Sam estará allí. Él lo prometió.
Se despierta. Aún está oscuro. Deben haber pasado un par de horas. Se siente un poco mejor, lo cual es un lindo cambio luego de despertarse tan mal las últimas veces.
Sam lo está mirando. "¿Cómo te sientes?"
"Mejor," murmura Dean. Aún le duele la garganta.
Sam sigue mirándolo.
"¿Qué?" le dice.
"Nada. Sólo me preguntaba cómo es que acabaste con una cara como esa," le dice Sam sonriendo.
"Supongo que fui el afortunado de la familia," le responde Dean sonriendo.
"No fue un cumplido," contraataca Sam.
"Sabes que así fue," vuelve a contestar Dean, sentándose alegremente, luego lo detiene una oleada de mareo.
Sam está allí en un instante, ayudándolo a regresar a la cama. "Tranquilo. Has estado inconsciente por décadas."
"Sólo un par de horas, Sammy," le responde Dean, tratando de zafarse de las manos de su hermano.
"Sí… fueron más como dos días," le contesta Sam, con una mueca e ignorando los intentos de su hermano por alejarlo.
"¿Qué?" Dean lo mira con incredulidad.
"Sí. Estuviste fuera por bastante tiempo. Te despertaste dos veces, creo, pero estabas tan confundido que no te diste cuenta y volviste a dormirte muy rápido. Sólo alcancé a darte agua y la medicina antes de que te durmieras otra vez."
Dean bosteza. "No lo recuerdo."
"Eso es porque estabas durmiendo, genio." Sam palmea su brazo. "Te ves mejor ahora."
Dean gruñe. Se siente un poco mejor. Comienza a levantarse otra vez.
"Dean, no deberías estar..."
Dean lo mira. "Tengo que ir al baño, Sam. A menos que quieras que lo haga en la cama."
Sam arruga la nariz. "Okay, okay. No necesito esa imagen, Dean."
Dean se levanta. Aún está mareado, pero hace un esfuerzo y camina hacia el baño, usando sus manos para apoyarse en la pared y evitar caerse. Sam lo mira de lejos, desesperado por ayudarlo, pero no lo hace. Dean está agradecido de que no lo haga.
Cuando regresa, Sam está en la cocinita. "¿Tienes hambre?" Dean se sorprende al darse cuenta de que así es.
Unos pocos minutos después, está sobre su cama tomando un tazón de sopa de pollo. Sam se sienta sobre su propia cama, simulando que está mirando su portátil y no a Dean.
"Hombre," le dice Dean, frotándose los ojos. Aún le duelen cada vez que los mueve. Siente como si tuviera arena en ellos, por eso evita mirar a su alrededor.
"¿Qué?" le pregunta Sam inocentemente, apartando su mirada de la portátil.
Dean se frota los ojos otra vez y no contesta. Se pregunta si estará por quedarse ciego. Cree haber leído algo acerca de que cuando vas a quedarte ciego, tus ojos comienzan a dolerte. Oh, mierda. Ni siquiera quiere pensar en eso.
"¿Qué pasa?" le pregunta Sam.
Dean se toma un momento para decidir cuánto le tomará a su hermano darse cuenta de que algo no está bien. Se cuestiona si debe decirle la verdad a Sam y decide que sí. Mejor que sepa que va a quedarse ciego antes de que ocurra.
"Me duelen los ojos," murmura, cerrándolos fuertemente, y luego abriéndolos otra vez. Siguen doliendo. "No sé por qué." No menciona que va a quedarse ciego. Antes quiere ver qué dice Sam.
"Si, es por la fiebre," le responde Sam inmediatamente. "¿Tanto te duelen?"
Dean deja escapar un pequeño suspiro de alivio. No necesita decirle a Sam qué tenía miedo que sucediera. "No."
Sam también suspira. "Seguro que sí. Has estado frotándote los ojos como si tuvieras sal en ellos."
Dean no puede evitar reírse. "¿Tan raros somos que sabemos lo que se siente cuando te cae sal en los ojos?"
Sam hace una mueca y se para, poniendo a un lado la portátil. "¿Duele cuando mueves tus ojos, no?"
Dean asiente, mirándolo mientras lo sigue moviendo su cabeza no sus ojos. Sam enciende la televisión. "Trata de mirar televisión. Casi no tienes que mover los ojos. Siempre funciona para mí."
Dean lo mira agradecido y le sonríe. "Gracias."
"No hay problema." Sam salta sobre la cama de Dean.
"Hombre, ¿qué mierda….?" Le dice Dean, sobresaltado. Sam no se molesta en responder, sólo se sienta apoyando su espalda en el respaldo de la cama. Dean no le pregunta otra vez, porque en realidad no quiere que se vaya. Se sienta al lado de Sam, y se quedan allí, hombro con hombro.
"Vh1 Detrás de la música está en el aire," le ofrece Sam, mirando a la pantalla. "The Poison one."
"¿Estás bromeando? Fantástico. Poison es maravilloso," dice Dean, asintiendo. Sam le sonríe, contento de haber hallado algo que le guste a su hermano.
Dean no ha visto este particular noticiero del rock en años. O en décadas. El tiempo es confuso para él desde que regresó del Infierno. Permanece apoyado en el hombre de Sam y se concentra en las imágenes familiares. Casi está dormido cuando oye la voz de C.C. DeVille diciendo "Tengo miedo de morir solamente porque – tengo miedo de no ser parte del mañana."
Abre sus ojos y mira a la platinada estrella del rock en la pantalla. Esas palabras, desde la primera vez que vio el show le han causado honda impresión. Sam y él todos los días enfrentan la posibilidad de no ser parte del mañana. Le parece extraño que se hayan acostumbrado a algo como eso. Es tan común correr peligro y arriesgar tu vida, que casi ni te das cuenta. Qué vida extraña.
Sam lo mira. "¿Cómo van tus ojos?"
"Mejor," le responde Dean, y se da cuenta de que es verdad. Le sonríe a su hermano. "Gracias."
"De nada."
Dean trata de terminar de ver el programa pero pronto está dormido, su cabeza apoyada en el hombro de Sam, sintiéndose tibio y feliz. Tal vez sus vidas estén en peligro. Pero la cuestión es que mientras Sam esté a su lado, él será capaz de enfrentar cualquier cosa que les depare el destino.
