Bieeeeeen c: Capitulo 9 a la orden.
Ojala y sea de su agrado, este capítulo es más corto que los demás, la verdad es que no me gusta escribir 5000 palabras y no llegar a un punto claro y conciso.
.773 : Sakura tiene que imponer respeto jajajaja Por supuesto que no, no voy a matar a ninguno de los dos…por el momento. Nos leemos luego.
Lilii: Si, lamento si la reacción de Sasuke no fue la adecuada, era parte del capítulo :c
Lunn94 : ¡Lo sé! No esperaba causar ese tipo de reacciones c: jaja Pero todo sea por la historia ñ.ñ
Ossalia: Bienvenida c: Gracias por leer, espero continúes hasta el final.
Sin más c: me despido.
Gracias por leer y comentar, como siempre mil gracias 3
Ojala y sea de su agrado.
Disfruten la lectura, cuídense, les mando un fuerte abrazo 3
Nos leemos luego, bye.
Capitulo IX.
Cadena de flores.
El gélido aire calaba hasta los huesos, las gotas de sudor resbalaban por su frente y humedecían cada rincón de su cuerpo. Un dolor punzante se posicionaba en su vientre, aumentando cada vez más y más.
Acaricio su vientre, abriendo lentamente los ojos, dejando al descubierto el color esmeralda. Con las manos, palpo lentamente el lado de la cama donde dormía Sasuke, tibio…no hacía mucho tiempo que el rey había abandonado su cama.
Una extraña humedad se situó en su entrepierna, algo demasiado raro, palpo lentamente…
—O—
Los gritos desgarradores fueron audibles hasta la tienda donde se encontraban Sasuke y Naruto.
—Sakura. — Espeto. Inmediatamente salió corriendo hacia la tienda, abrió rápidamente, adentrándose en la habitación improvisada.
Las manos de Sakura estaban teñidas con su propia sangre, la cama y su camisón blanco estaban manchadas de la misma manera, lloraba y temblaba, no dejaba de hacerlo.
— ¡Llama al médico!— Ordeno Sasuke, corriendo hacia Sakura.
—Mi pequeño. — Susurro débilmente. — No permitas que le pase nada malo. — Suplico, aferrándose al cuerpo de Sasuke, buscando refugio entre sus brazos.
—O—
Esperaba, impaciente, caminaba de un lado a otro a las afueras de la tienda. La culpabilidad invadía su interior…si tan solo no le hubiera dicho todas esas palabras hirientes.
La anciana salió de la habitación, caminando a paso lento y tranquilo, siendo ayudada por una mujer joven.
— ¿Esta bien?— Pregunto de golpe, las ansias consumían su interior, deseaba saber la situación de su esposa.
—Buen día, mi señor. — Respondió con suma tranquilidad. — La reina se encuentra bien. Solamente fueron espasmos causados por el estrés. Sugiero que regrese a Salitrium, así como reposo. — Sentencio. — Puede pasar si así lo desea pero está un poco "inconsciente" le proporcione un té para tranquilizarla. —
—Gracias. — Susurro Sasuke. Se adentró, haciendo las cortinas de lado y cerrándolas para tener un poco de intimidad. — Sakura. — Murmuro. Estaba pálida, sus labios perdían el color rojizo abriéndole paso a un tono morado, debajo de sus ojos esmeraldas aparecieron estragos del cansancio: Ojeras.
Intento moverse un poco pero Sasuke se lo impidió.
—Hola. — Saludo débilmente, carecía de fuerzas, inclusive para hablar o esbozar una sonrisa.
—Shhh. — Las manos de Sasuke acariciaban su rostro al igual que su cabello. — No es necesario hablar. — En su rostro podía notarse la preocupación, no era capaz de ocultarla frente a Sakura.
—No…— Una mueca de dolor se situó en su rostro. — No debes preocuparte. — Una mano se posiciono sobre la mejilla fría de Sasuke. — Es un guerrero…como tú. Lo que quiere decir que es fuerte. — Sonrió débilmente, no deseaba consternar más a Sasuke.
—Lo siento. — Tomo fuertemente la mano de su esposa, depositando un beso en ella. — Realmente lo siento. — Susurro—
—Yo lo siento. — Murmuro. —Cuestione tu palabra como rey. — Sasuke negó rotundamente ese hecho.
—Tú eres mi reina, tienes derecho a hacerlo. — Beso su frente, aquellas pequeñas muestras de cariño le impulsaban a seguir adelante. — Yo lo siento, me comporte como un idiota, te lastime. — Murmuro. — No te he dado motivos para que me quieras. —
—Lo has hecho. — Sentencio. — Yo te quiero, Sasuke, no tienes una idea del cariño que siento por ti. — Tomo una de sus manos. — Y este pequeño que crece en mi vientre, es una gran prueba del cariño que nos tenemos. — Murmuro. El pelinegro se posiciono a su lado, proporcionándole calor, apegándola fuertemente a su cuerpo, acariciando su vientre.
—Mañana partirás a Salitrium, son órdenes. Mi peor temor es que algo malo te suceda a ti o a nuestro hijo o hija. — Confeso.
—Es una niño. — Espeto, segura de sus palabras.
— ¿Cómo lo sabes?— Cuestiono el Uchiha posando sus ojos negros sobre los esmeralda de ella.
—Lo se. — Aseguro de nueva cuenta. Unieron sus labios en un tierno beso, dedicándose sonrisas como dos fieles confidentes, pasando las últimas horas que les restaban juntos como uno solo.
—O—
Se puso de pie con ayuda de dos doncellas. Aun le era difícil caminar después de lo ocurrido. Miro a Naruto, sonriéndole de inmediato.
—Cuida del. — Suplico. — Es un cabeza dura y cuando tiene una idea en mente no existe poder humano capaz de hacerlo cambiar de opinión. — Llevaban 5 meses de matrimonio, suficiente tiempo para conocer una parte de su ser.
—Lo haré, te prometo que regresare con vida. — Sentencio. —
Miro por última vez a su esposo, anhelaba con todo su ser acercarse a él, abrazarlo fuertemente, besarle con pasión y decirle cuanto le hacía falta.
Lanzo un suspiro, volverían a verse de eso no había duda.
Subió al carruaje, acariciando levemente su vientre, mirando por última ocasión a Sasuke.
El pelinegro acaricio el collar que Sakura le había obsequiado meses atrás, su amuleto de la suerte, un recordatorio constante. Tenía que finalizar esa guerra, regresaría a lado de Sakura y su pequeño hijo.
—O—
El viaje fue lento. Cuando Sakura arribo, Mikoto la recibió con un fuerte abrazo, como si fuera su madre, sintiendo el instinto maternal.
—Está bien. — Musito. — Se encuentra en buen estado. — Agrego, sonriéndole tristemente.
—Lo sé. Envió una carta hace algunos días, estaba preocupada por ti ¿Cómo se encuentra ese pequeño?— Pregunto, acariciando tiernamente su vientre.
—Bien. Es fuerte, como su padre. — Espetar—
—Ordenare que preparen un baño y ropa limpia para ti, enviare tu merienda a la habitación. Necesitas descansar. — Realmente necesitaba todo ese tipo de atenciones. Comprendía que ir al campo de batalla, significaba hacer grandes sacrificios.
…
Las gotas de agua recorrían su cuerpo, fragancias como canela y cerezo embriagaban sus sentidos. Cerro los ojos durante largos segundos, realmente necesitaba dormir un poco.
Salió de la tina, una doncella se aproximó a cubrirla con una bata de seda. Camino hacia la habitación, tomo asiento en la silla frente a su tocador. La doncella cepillaba su cabello, dejándolo brillante como la tela que vestía.
Lanzo un amplio suspiro, coloco su ropa para dormir y se recostó en la cama, órdenes específicas del doctor.
Comió como nunca antes lo había hecho, los síntomas del embarazo se tornaban más incómodos conforme pasaba el tiempo, apenas y podía probar bocado.
Esa noche durmió sin moverse, firme y fuerte como una roca, sin abandonar la preocupación por Sasuke.
—O—
— ¿Qué es lo que le aflige a mi rey?— Pregunto Orochimaru. Sasuke no dejaba de enviar cartas a Sakura, pero eso no decía que no dejaba de pensar en ella, al contrario, siempre estaba en su mente.
—Nada que te concierna. — Sentencio, lanzando un suspiro largo, detonando tristeza.
—Por supuesto que me concierne, estoy preocupado por usted, su majestad. — Orochimaru era un hombre calculador, enredaría a Sasuke entre sus garras para logra su objetivo.
—No es nada. — Murmuro. — Llama a Naruto, necesitamos planear la próxima estrategia. — Ordeno, retomaría sus obligaciones como rey. El rubio no tardó en aparecer, acompañado de Akashi, un fiel consejero para ambos.
—Kakashi conoce muy bien el terreno ¿no es así?— Miraban el mapa con cautela, como lo hicieron incontables veces.
—Puramente desierto, clima seco, carente de agua, un terreno difícil donde pelear. — Espeto. — Sera difícil tomar ventaja con circunstancias tan poco favorables. — Espeto Kakashi, un gran guerrero, reconocido, temido y respetado por sus enemigos.
—Creo que lo mejor será esperar a que el ejército de Kaguya avance hacia nosotros. El tramo que existe entre nosotros es extenso. — Musito Sasuke, señalando un punto muerto entre ambos ejércitos. —
—Tengo la estrategia perfecta pero a la vez es bastante arriesgada. —Interrumpió Naruto. —
—Todo en una guerra es arriesgado. — Recordó el peliblanco.
—Utilizaremos solo a 600 hombres, fuertes, con gran habilidad en el campo de batalla. — Naruto estaba seguro de su decisión, varios ejércitos lo habían probado, no todos obtenían un resultado exitoso. — Atacaremos con uñas y dientes, derrotaremos a Kaguya sin perder una vida. — Susurro.
—No perdamos más tiempo. Ordenare que levanten el campamento, Kakashi, busca a 600 hombres dispuestos a luchar por Salitrium. —
Aquella tarde la batalla se llevó a cabo, bajo los intentos rayos del sol, arrastrándose en la arena, suplicando por una gota de agua, lo único que obtenían era nada más y nada menos que flechas como su única respuesta.
Se cubrían bajo los calientes escudos, tomar las espadas era incluso tortuoso como estar luchando ahí.
Sasuke atacaba al contra golpe, golpeaba fuertemente, arrancando las vidas de sus enemigos, esquivando golpes, mostrando sus grandes dotes de batalla.
Acaricio el collar una vez más, Sakura era la luz de su vida.
—O—
— ¡Son enormes!— Exclamo al ver sus pechos en el espejo, parecía que iban a desbordarse por el vestido, su vientre estaba más abultado ¿Cómo no? Ocho meses de gestación eran más que suficientes para hacerlo notorio.
—Ventajas del embarazo. — Agrego Ino.
— ¡Siente!— Tomo la mano de la chica, la coloco en su vientre. Kalyan parecía ser un niño bastante activo, la mayor parte del tiempo la pasaba moviéndose, lanzando pequeñas patadas al vientre de su madre y de vez en cuando causándole diminutas molestias.
—Digno de un principe. — Sentenció la rubia, emocionada. Como reina de Salitrium atendía a todos los problemas de estado, tomando decisiones drásticas pero buenas, las cuales, no eran del agrado de algunas personas que conformaban el consejo del rey. Escuchaba con atención las suplicas de sus súbditos, poco a poco se ganaba el cariño de su pueblo.
Aquella tarde algo cambiaría por completo la perspectiva de la peli rosa. Una extraña dama se adentró en el palacio, solicitando la presencia de la reina, al parecer, tenía un asunto de gran importancia e interés.
—Déjenla pasar. — Ordeno a los guardias. La extraña dama se adentró en el lugar, no parecía ser mala, al contrario, llevaba ropas humildes. — Acérquese, mi amiga. — Dijo de manera amable.
—Mi señora. Tuve una visión sobre usted y su bebé. Es vital. — Los guardias soltaron una enorme carcajada al escuchar las suplicas de la doncella.
—Silencio. — Ordeno, lanzándoles una mirada asesina. — Adelante, no tema. Escuchare atentamente. — Camino unos cuantos pasos hasta quedar frente a ella.
— ¿Me permite?— Pregunto, tomando la mano de la peli-rosa y acariciando su vientre.
—Por supuesto. — Miro a sus guardias, estaban alertas sobre cualquier ataque contra la chica.
—He visto su rostro. — Sentencio. — Ojos esmeralda como la joya, cabellos azabaches como la noche. Veloz como el viento, atroz como la soledad. Fiero como la tempestad será este príncipe. Todo aquel que se presente ante el temblara. Los cascos de su caballo anunciaran su llegada y todos los hombres temerán. — Miro a Sakura como si le tuviera miedo. — El príncipe de la tempestad, el jinete de la tormenta...Inteligente y atroz, cualidades letales se sumaran a su favor... ¿Cuál será el nombre de este pequeño?— Pregunto.
—Su nombre será Kalyan. — Dijo ella, levantándose lentamente del trono. Una extraña sombra abandono la sala, misma presencia quepaso desapercibida ante los fanales esmeraldas de la reina y por supuesto al de los soldados. Las no tan favorables noticias serian llevadas hacia Kaguya. —
—O—
— ¡Imposible!— Lanzo todo lo que había a su alrededor, los cristales rotos formaban parte del lugar. — ¡El principe de la tempestad!— Grito, furia. — ¡Jinete de la tormenta!— No podía creer lo que estaba escuchando.
—Solamente informo lo que escuche. — Musito Madara, sin prestarle demasiada atención a las palabras de su reina.
— ¡Ese mocoso será mi perdición!— Caminaba de un lado a otro, ideando un plan para deshacerse del príncipe aun no nacido. — Debo buscar la manera de terminar con el. —
— ¿Ahora asesinaras a niños indefensos?— Pregunto de manera burlona.
—No será un niño indefenso ¿has escuchado la profecía? No puedo permitir eso, simplemente no, me rehusó. —
— ¿Cuál es el plan?— Pregunto el pelinegro, posando sus orbes negras sobre el cuerpo de la mujer.
—Enviare a un ejército directamente a Salitrium. Esa mocosa no se saldrá con la suya y el bastardo que crece en su vientre será reducido a cenizas como la maldita ciudad. — Las cartas estaban sobre la mesa, dos vidas más corrían peligro. — Me encargare de que nunca nazca.—
—O—
— ¿Le dirás a Sasuke lo de la profecía?— Pregunto Mikoto. Sakura comía lentamente cada parte de la carne.
—Tal vez. — Dio un sorbo al cáliz con agua. — No deseo que su ego aumente al escuchar que su hijo será "El príncipe de la tempestad"— Acaricio su vientre, sonriente.
Mikoto esbozo una sonrisa, no podía estar más orgullosa de Sasuke y Sakura.
Continuara
