holi! :D aquí les traigo la conti c: ehm había algo que debía decir pero lo olvidé :s ehm
bueno gracias por sus comentarios :D me alegran el día
Capítulo 8
Ceder
La idea de la traición no salía de su mente, todo le estaba resultando demasiado extraño, el modo de actuar de los salvajes frente a la llegada del tirano le parecía de todo menos confiable, cualquiera estaría temblando de miedo con la llegada del lagarto, pero ellos se lo tomaron como si no fuera la primera vez… y eso no dejaba de inquietarla.
¿Por qué los Saiyajin se acercarían a la Tierra si ya tenían lazos con Freezer?... algo no encajaba, y quería descifrarlo a toda costa, a la gran Bulma Brief no se le escapaba nada, y esta no sería la primera vez.
Estaba completamente segura, los monos conocían al lagarto, el hecho de que la hubieran mandado a llamar porque el tirano quería conocerla, se lo corroboraba. No tenía claro cómo comportarse, sabía que el emperador quería los conocimientos de su padre, y ella era el computador perfecto para conseguirlo… debía omitir su rol de científica. Esperaba que a su "esposo" no se le hubiera salido ese detalle… pero para ello, significaba que él hablaba de ella… ¿él hablaba de ella?... si era así, ¿él estaba pendiente de su vida? Esas preguntas llegaron para quedarse en el pensamiento de la científica, no podía evitar pensarlo… él siempre era quién la buscaba, claro, habían sido pocas ocasiones, pero si él no se acercaba, simplemente no tenían contacto, y con todo… solo en esas ocasiones habían hablado.
Llevaban un mes y medio desde que se habían unido, y no sabía absolutamente nada del príncipe, recién el día de hoy se había enterado que tenía un hermano menor, muy encantador por cierto, y que su madre existía… sabía que era el Saiyan más fuerte, por lo que había escuchado de rumores de pasillo… por lo que veía y había experimentado con él, era un tipo amargado, siempre andaba de malas pulgas, era grosero, bueno ella también lo era… pero sin lugar a dudas, era un tipo arrogante y orgulloso, cruel y egoísta… no lograba imaginar siendo amable con él… no se lo merecía, ¿Cómo se mostraba cariñosa con alguien que llegaba con cara de pocos amigos y exigiéndole que se desvista sin siquiera darle un pequeño beso?
Ni siquiera sabía de las costumbres amorosas de los Saiyas… quizás debía preguntarle a alguien ¿pero a quién?... debía hacerlo, y con el mismo príncipe. ¿Cómo podía saber que le gustaba si no se lo preguntaba? Si quería conseguir sus libertades y más beneficios, debía esforzarse… y usaría sus encantos. Que tenía varios, sabía lo que estaba en juego y no perdería por nada en el mundo… y ¿si no le gustaba al Saiyajin? Y ¿hacía el tonto con su interés forzado?... quizás él no estaba interesado en ella… y solo conseguiría hacer el ridículo, la humillación que sentiría no tendría límites… nadie se le había negado a Bulma Brief, esperaba que esta vez no fuera así, ¿Cómo manejaría que su esposo no estaba interesado en ella?
Pensar en Vegeta la había hecho olvidar por completo el hecho de estar caminando para encontrarse con el emperador de la OIC "quizás sospechará si me pongo cariñosa de repente con él… ¿y si me pregunta? ¿Qué debería decirle? Ay es que Vegeta pretendo manipularte para ello te seduciré..."sacudió la cabeza al pensarlo "no seas tonta Bulma… podrás manejarlo… es solo un salvaje idiota, ni siquiera se dará cuenta de tus intenciones" escuchó el ruido de unas armaduras y miró en la dirección del ruido, vio a los guardias en la entrada del salón y maldijo internamente… ni siquiera había preparado un discurso o un modo de actuar frente al tirano, ¿Por qué? Porque se había puesto a pensar en el príncipe… sus mejillas se sonrosaron al darse cuenta…
Entró al salón y pudo identificar de inmediato al Rey y a su esposo, sintió que estaba ruborizada y hacer contacto con los intensos negros ojos del príncipe la puso aún más nerviosa, vio a la Mano del Rey junto a ellos y sonrió al recordar a su hijo, ahora que lo pensaba, aun no hablaba con él sobre su hijo, debía hacerlo para poder molestar a su amigo. De pronto sintió su cuerpo pesado, había una fuerte tensión en el ambiente, se sintió fuertemente observada, buscó hacia la dirección en que creía que la miraban, y pudo comprobar que la fuerte presencia provenía de allí… y como no, si el mismísimo Freezer la estaba observando.
Mantuvo su pose normal, sin ninguna variación de su rostro, aunque internamente se sentía como un conejo en frente de un tigre, por un momento solo existían ellos dos en la habitación, si creyó que la mirada de Vegeta era fría y cruel, la del tirano era siniestra, maquiavélica y despiadada… casi podía ver los deseos de muerte del ser que estaba en frente mientras más se acercaba y se adentraba en los ojos rojos del lagarto. Vio al emperador sonreír y mirar al príncipe, lo que la hizo hacer lo mismo, por un momento sus ojos se encontraron con los de él, y eso la reconfortó… Vegeta le transmitió seguridad, se sentía protegida con él en el salón y mientras el no despegaba la vista de su rostro, el resto le dio lo mismo. Por unos cuantos minutos, ambos se observaron como si el resto no existiera, no pudo evitar sonreírle al príncipe, su cuerpo le agradecía tenerlo ahí presente, regalándole involuntariamente una genuina y linda sonrisa.
Sintió una presión en su fuerte pecho, una sensación extraña lo invadió, no era mala, pero si totalmente novedosa para él, tragó en seco para calmarse, porque verla sonriendo le detuvo el pulso por un segundo y al siguiente se le disparó con fuerza. Pensó que vería a la princesa tímida y con miedo al enfrentarse con Freezer y ¿Qué veía? Una mujer fuerte y decidida, caminando hacia ellos con total seguridad, desprendía fortaleza… no pudo evitar sonreír, una sonrisa ladina se formó en su rostro, pero no como otras, no era sarcástica o burlona, sentía esa pequeña dicha y se reflejaba en sus labios.
El Rey ocultó su nerviosismo bajo su faceta de monarca respetado y orgulloso, observaba la escena casi en cámara lenta, su nuera actuaba como siempre, un poco más formal que de costumbre, pero su desplante era el mismo, juvenil y elegante. Una mezcla extraña, pero que tenía a todos los presentes cautivados, casi podía pensar que también al tirano… miraba detenidamente como el lagarto observaba a la princesa, no sabía identificar esa cruel mirada pero no se veía molesto, desviaba la mirada desde la princesa hasta su hijo, eso le inquietaba, miró a su hijo y lo comprendió… lo que veían sus ojos era difícil de creer, si se lo hubieran contado, habría pulverizado a quién osara inventar semejante blasfemia… pero no. Era real, su hijo le sonreía a su mujer, y ella se la devolvía, luciendo una hermosa y encantadora sonrisa. Lucían cómplices. "¿Por qué el príncipe Vegeta no se puede enamorar de mi Bulmita?", la pregunta de la Reina resonó en su cabeza, ¿su hijo estaba realmente interesado en la princesa? Jamás pensó semejante tontería… porque sí, lo era… su hijo era el Saiyajin más fuerte de Vegetasei, y que cayera en las redes de esa terrícola le preocupó, lo volvería débil… quiso romper de inmediato la reciente química que se estaba formando entre su hijo y la hija del Rey Hakase.
-Bien Lord Freezer… Ella es Bulma Brief-habló con un tono ronco de voz
-ay Vegeta, quería que el príncipe me la presentara-le reprochó con la mirada
-¿para qué si ya sabías quién era?-musitó con desinterés el Saiyajin más joven de la habitación, Bulma miró la escena intentando ocultar la sorpresa… definitivamente ellos mantenían una relación cercana con el tirano intergaláctico. Su esposo le hablaba con una familiaridad demasiado notoria, casi como le hablaba a su padre, tragó saliva intentando calmar sus pensamientos, cuando quedó en frente del emperador, hizo una leve inclinación de cabeza y lo miró directo a los ojos, el lagarto abrió la boca sorprendido y sonrió al siguiente segundo.
-Soy Bulma-habló ocultando su nerviosismo, y si estaba nerviosa no era por el tirano que estaba presente, eran sus ideas de conspiración y traición la que la estaban volviendo loca, los presentes giraron para ver a la mujer.
-soy Freezer pequeñita-rió maliciosamente-eres la hija de Brief…-dijo pensativo
-si… soy la menor-dijo orgullosa-no creí que estuviera interesado en conocerme-habló extrañada, los Saiyas miraban la interacción anonadados, la mujer no desprendía ni una gota de temor, y el lagarto lucía verdaderamente interesado en la humana.
-siempre me interesa lo que le gusta a mi monito favorito-"así que sí se conocen…"-ya veo como atrapaste a Vegeta-rió burlonamente, Bulma lo miró confundida-pareces atractiva para estos monos-sonrió
-no lo parezco-Freezer frunció el ceño-lo soy ¿para usted no mi Lord?-preguntó fingiendo inocencia, para todos los presentes a excepción del tirano, esa faceta fue más que provocadora, Vegeta frunció el ceño molesto, intentando calmar sus instintos posesivos, ¡su mujer estaba siendo observada por todos!
-jojojo lo siento querida… mis gustos son solo por los de mi misma raza-sonrió burlonamente
-oh quizás podría mostrarme una fotografía para conocerlos-de pronto la conversación se volvió bastante fluida y normal para los presentes, que miraban la escena consternados
-¿fotografía?-preguntó con curiosidad reflejada en su rostro el emperador-¿Qué es eso?
-ah… mm son imágenes detenidas, impresas en un papel-explicó la científica
-oh ya veo… interesante-su genuino interés desconcertó a los soldados del lagarto-ah… él es mi mano derecha Dodoria-apuntó al soldado gordo de color fucsia, Bulma intentó no demostrar el impacto que le causo ver a un ser con esas características, la terrícola reverenció débilmente al soldado y esté solo le sonrió-y él es mi otro soldado de confianza, Zarbon-el soldado reverenció a la terrícola y tomó su mano besándola con delicadeza, Bulma se ruborizó tanto por la acción del soldado como por lo apuesto que le pareció.
Vegeta abrió los ojos de par en par, sintió su poder de pelea elevarse, ¡ese maldito estaba tocando a su mujer! y lo peor… a ella parecía gustarle. Hizo rechinar los dientes furioso, estaba dispuesto a iniciar un combate por el atrevimiento del alienígena verde, dio un paso adelante cuando fue detenido por Bardock, el príncipe fulminó con la mirada a la Mano del Rey.
-calma… intentan provocarte-susurró solo para que el príncipe lo oyera-no caigas en su juego
-hmp-gruñó mientras se deshacía del agarre del amigo de su padre, se cruzó de brazos y apretó con fuerza, conteniendo la rabia.
-un placer conocerlos-sonrió cortésmente la peliturquesa
-el placer es todo mío querida-sonrió y miró suspicazmente al príncipe-buena elección Vegeta… entendiendo el comportamiento de… ustedes-habló despectivamente-es normal que esta terrícola te haya cautivado-al escuchar eso Vegeta frunció el entrecejo molesto y sus mejillas ardieron levemente, ¿era muy notorio que le atraía su mujer?... estaba pensando que sí, y eso no era bueno… por otro lado, Bulma al oír lo que dijo el tirano, aguantó la risa emitiendo un sonido que reprimió de inmediato con su mano, acto que no pasó desapercibido por los presentes, el lagarto miró molesto a la princesa ¿se estaba burlando de él?-y ¿a ti que te pasa niña? ¿Qué es lo que te causa gracia?-habló molesto
-lo siento… es que Vegeta no-aguantó la risa-se siente cautivado por mí, por eso me dio risa…lo siento-dijo sonriendo, Freezer miró sorprendido a la terrícola, por lo que podía notar, la relación entre ellos no era como la que pensó, miró al príncipe y reconoció de inmediato la molestia en las facciones del Saiya. Entonces lo entendió.
-bien… vamos a la nave-ordenó a sus soldados-nos volveremos a ver princesa Bulma
-seguro que si-respondió cortésmente la terrícola, el lagarto sonrió burlonamente y pasó por al lado de la mujer-eh… ¿Lord Freezer?-el tirano se volteó y la miró expectante-¿puedo preguntarle algo?-esto impresionó incluso al emperador, asintió con la cabeza-ehm ¿el color de sus labios es natural?-el rostro de los Saiyajin empalideció al instante, miraron al tirano para ver alguna reacción de este, pero lucía sereno y petulante como siempre
-si… toda mi raza los tiene así-dijo serio
-ah ya veo… se ve elegante-halagó la terrícola, Freezer sonrió orgulloso inflando el pecho por los dichos de la mujer, esa chica le había caído bien.
-lo sé-respondió soberbio y salió de la sala dejando a todos los Saiyajin sorprendidos con la actitud de la terrícola.
Bulma se quedó viendo la salida mientras desaparecía el tirano intergaláctico, no era tan desagradable como creía, quizás tenía mala fama… pero si se notaba la maldad que desprendía, su padre evitaba hacer negocios con él por lo mismo, no quería que su tecnología ayudara a hacer el mal, entonces… ¿Por qué aceptó el trato con los Saiyajin?... estos tenían igual de mala fama que Freezer, de hecho muchos decían que si la raza de Freezer era exterminada, serían los Saiyas quienes se encargarían del mando de OIC, era lo más seguro, eran los únicos capaces y con sed de poder. Entonces… ¿Por qué su padre acepto?... jamás se lo preguntó, estar siempre poco informada de los negocios y tratados de la Tierra le estaba pasando la cuenta, debía preguntarle… mejor a su hermana, seguramente ella sabía algo, siempre sabía de las relaciones de su planeta… definitivamente reprobaría un examen si la calificaban como princesa.
Suspiró y notó que estaba sola con los salvajes, tocó su pecho sintiendo como sus latidos golpeaban con fuerza, estaba ansiosa, quería ir a contarle a su padre todo lo sucedido, debían cuidarse de los Saiyajin, estaba segura que su padre no estaba al tanto de la relación que tenían con Freezer, y si tenían un trato con ellos, debía saberlo y estar al tanto de todo… no podían estar ignorantes sobre ese delicado tema, los Saiyajin y Freezer juntos era un gran peligro, y para el Rey Hakase, un peligro latente… en cualquier momento al lagarto se le acabaría la paciencia con su padre y tomaría medidas extremas para hacerse con su tecnología, y ellos no tenían los medios para defenderse del tirano… y eso significaba una sola cosa… la destrucción del planeta, porque sabía que su padre no trabajaría para él…
Apretó los puños con fuerza y se dispuso a salir de la habitación, ignorando al Rey y al resto de Saiyajin que la observaban fijamente.
-espera princesa-Bulma detuvo el paso y se volteó a ver al Rey, este lucía diferente… ¿estaba molesto? No lo sabía, era difícil reconocer alguna emoción en los salvajes, parecían siempre molestos y con ganas de pelear
-¿uhm?-Bardock miró atento la situación, notó de inmediato la incomodidad de su Rey
-que no se vuelva a repetir tu insolencia con Freezer-sentenció con voz ronca, la terrícola lo miró fijamente, se sentía como si él fuera su padre y la estuviera regañando, eso lo molestó, frunció el entrecejo.
-bien-soltó con desdén, se volteó y siguió su camino, ignorando por completo su falta de protocolo con los presentes, olvidando que con quiénes hablaba eran el Rey del planeta, el príncipe heredero al trono y la Mano del Rey. El monarca frunció el ceño molesto, la princesa lo había puesto de muy mal humor, el hecho de pensar en su hijo teniendo sentimientos por ella lo descolocó, y ahora presenciar la actitud de altanería y pocos modales lo estaba sacando de quicio.
-calma Vegeta-escuchó a su amigo-iré a hablar con ella-se disculpó por la humana y salió de la habitación
-príncipe… quiero que esa mocosa aprenda modales-miró con furia contenida a su primogénito.
-no soy su maestro o niñera-respondió con desprecio el menor, helando la espina dorsal del Rey, a veces olvidaba la fuerza de su propio hijo, si Vegeta quisiera podía exterminarlo en pocos minutos, agradecía en silencio que su relación con él fuera "pacifica", pero a veces olvidaba que el Saiyajin más fuerte del planeta era también su hijo, y como tal, a veces necesitaba regañarlo, pero le salía el tiro por la culata cuando su propio hijo lo miraba fríamente.
-esto pudo salir peor-se trató de disculpar a su manera
-hmp no me interesa-habló con desprecio-iré a entrenar-habló mientras salía del cuarto dejando solo al Monarca, este suspiró y caminó hacia la salida, debía recibir a otros dos gobernantes el día de hoy.
Pasillo del Palacio
Bulma caminaba con seguridad en sus pasos, iba a un ritmo constante, su cabello se mecía con gracia, embobando a cada guardia y soldado Saiyajin que la observaba, no era testigo de la conmoción que causaba, ya se había acostumbrado, ya no le incomodaba las miradas que le propinaban los machos del planeta, le subían el ego, ya que el principito le había dicho que no era atractiva para él, se complacía con ver que para el resto era totalmente diferente, hasta había pensado que el príncipe estaba mal de la cabeza ¿Cómo no ver lo hermosa que era?, estaba concentrada en su camino que no notó como unos fuertes pasos se acercaban a ella.
-princesa Bulma-se volteó al escuchar que la llamaban, vio al padre de su amigo alcanzándola en unos minutos, para estar a solo unos veinte centímetros de distancia-¿me permite acompañarla mientras hablamos?
-ahm… claro-eso no sucedía todos los días ¿de qué tenía que hablar la Mano del Rey con ella?
-princesa… quería que disculpara al Rey-habló avergonzado, Bulma lo quedó viendo petrificada ¿ese Saiyajin estaba siendo cortés y amable con ella? Y ¿estaba disculpándose en nombre del Rey?... definitivamente era un día de locos….
-¿eh?-fue lo único que pudo articular, ciertamente él y su hijo eran unos especímenes entre todos los Saiyajin… ¿habrían más como ellos?
-él no me envió si es lo que está cuestionándose-la científica cerró la boca y miró hace el frente, seguían caminando sin un rumbo fijo ahora que el padre de Goku le acompañaba-es solo que… sé cómo son ustedes los humanos-por primera vez escuchaba de un Saiya que no se refería despectivamente hacia su raza, se volteó a verlo y su rostro reflejaba la sinceridad de sus palabras.-debe ser difícil para usted tratar con la familia real-rió el hombre-aquí entre nosotros, sé lo complicado que son de ante mano
-dos cosas… no me llame usted… soy menor-desvió su mirada de la Mano del Rey-se me hace incomodo… en sí no me gusta ese tipo de tratos-el Saiya la miraba totalmente sorprendido, sabía que la chica era una humana bastante peculiar, por no decir única. Ya se había corrido el rumor por todo el planeta de que la princesa de la Tierra era una especie de ángel, algunos bromeaban que había llegado un ángel a vivir al infierno, definitivamente la personalidad de la humana no calzaba para nada entre los Saiyaijin, o eso creía él
-bien… no tengo problema con ello princesa-respondió pensando
-Bulma… dígame Bulma-ya lo había hecho otras veces, a sus "sirvientas" y a Goku le había pedido lo mismo, a su escolta también pero este no le había hecho caso-lo otro… ¿Cómo sabe sobre los humanos?-creía saber la respuesta… su hijo menor venía de su planeta, obviamente su padre sabría un poco de ellos ¿no?
-hmm-vio sonreír al hombre, le recordó a su amigo, seguramente sería igual cuando fuese más adulto-sabe la razón-el pecho de la muchacha se comprimió un segundo ante la respuesta, se había sentido sorprendida en una mentira, aunque no hubiese mentido… ósea ¿él sabía que era amiga de Goku?
-ah ya veo-sonrió la chica-no solo viene a decirme falsas disculpas del Rey-detuvo su paso y miró hacia arriba buscando la mirada del hombre
-los rumores de su inteligencia son verídicos por lo que veo-él también detuvo el paso, ambos quedando en medio de un pasillo-mi principal idea es esa… disculparme por Vegeta-Bulma sintió un escalofrío recorrerla al oír el nombre de su esposo, aunque sabía que no se refería a él-jamás escucharás una de él… bueno de cualquiera de la familia Real-advirtió refiriéndose al príncipe heredero, al entender, la humana desvió su rostro para que no viera su sonrojo
-mm quizás sí de Tarble-Bardock abrió los ojos sorprendido, esa chica tenía un encanto… no era normal que dejaran que una humana como ella anduviera "libre" por la vida, porque para él, Bulma tenía demasiadas libertades y era bien tratada.
-prin… Bulma… quizás deberíamos hablar de muchas cosas-miró hacia ambas direcciones del pasillo, buscando presencias aparte de las de ellos-lo primero que quería pedirle es que tuviera cuidado-el rostro de la humana lucía confundido-sé que está acostumbrada a ciertos tratos… pero aquí en Vegetasei, es muy diferente que en la Tierra… el Rey no volverá a permitir ese tipo de comportamientos y no me malentienda-se disculpó antemano-aquí las cosas son muy anticuadas para entenderla…-hizo una mueca de disculpa, vio el rostro de la princesa sin ningún gesto descifrable
-lo sé… pero no me asusta-el padre de Goku abrió los ojos sorprendido-sé que debería tener miedo… pero simplemente no lo siento-confesó mirando el vacío-quizás las cosas empiecen a cambiar ahora-le sonrió, Bardock la miró unos minutos antes de responder
-seguro que lo harán-no pudo evitar mirarla sintiendo lastima por ella, aquella ingenua humana no conocía lo cruel que podían llegar a ser los Saiyajin si algo no les parecía, y en ese momento, al Rey no le estaba gustando la relación de su hijo con ella… aunque sonará irónico porque fue él quien permitió la unión, aunque la Mano del Rey sabía de ante mano cual era el motivo-de todas formas… le reitero que tenga cuidado… aquí somos bastante diferentes…-se sintió avergonzado por su raza, él era uno de los pocos que le apenaba el hecho de ser como eran… salvajes, crueles y despiadados.
-gracias… parece que la amabilidad es de familia-sonrió la princesa
-no lo creas… es solo Kakarotto-sonrió al entenderla
-pero en su advertencia yo estoy viendo gentileza-dijo segura la mujer, el hombre quedó pasmado ante la sugerencia de la mujer de su príncipe, no pudo evitar sonreír
-bien… lo asumo, pero no creas que todos somos así-vio como el rostro de la chica se iluminaba y sonreía satisfecha-lo otro… Bulma… me gustaría pedirle un favor como padre
-dígame-habló con curiosidad la mujer
-por favor… intente no seguir viéndose con Kakarotto-la princesa sintió su cuerpo tensarse, ¿le estaba pidiendo que se alejara de su amigo?-no quiero que la vida de Goku corra peligro
-Señor Bardock… Goku es mi amigo-no pudo encontrar otra cosa que decir para defender la relación con el hijo de aquel hombre, Bardock la miró en silencio al darse cuenta de la confianza que tenía con su hijo su preocupación creció.
-lamentablemente… eso no puede ser Bulma-la princesa abrió la boca consternada-no es bien visto… y-
-¡eso no me importa!-gritó la terrícola para el asombro del Saiya-no me interesa como sea visto ¡Goku es mi amigo! Y no dejara de serlo porque a un grupo de hipócritas no les parece-gruñó la peliturquesa
-el problema no es eso princesa-la científica lo miró confundida-es el príncipe-Bulma abrió la boca sin ocultar su asombro, ¿Qué tenía que ver Vegeta en eso?
-Vegeta no tiene por qué meterse-sentenció segura de sí misma-soy libre de elegir mis amistades
-vio al padre de su amigo sonreír penosamente-no es eso Bulma… conozco al príncipe desde que nació-Bardock miraba el vacío como si estuviera recordándolo-sé cómo es él y que esperar y que no… y si se entera de que te estás viendo a solas con un Saiyajin-sintió sus mejillas arder levemente por la inferencia que hacía el padre de su amigo ¿Por qué todos veían mal su relación con su amigo?-y más encima es de clase baja-sonrió el hombre-no dudará en matar a mi hijo-el pecho de la mujer se retorció ante la idea que acaba de escuchar
-no… yo no permitiré eso-miró asustada el suelo
-no creo que pueda hacer algo… como dije, conozco a Vegeta-hizo una pausa buscando las palabras precisas-y es el Saiyajin más cruel que conozco-vio una mueca dibujada en el labio del Saiya-y sobre todo posesivo… y aunque no quiera aceptarlo-miró el cuello de la mujer-usted le pertenece-un fuerte calor recorrió su cuerpo, un calor mezclado con vergüenza y rabia.
-¡no!-gritó-¡yo no le pertenezco a nadie!-estaba bastante aburrida de escuchar eso una y otra vez, le estaba empezando a molestar esa maldita marca en su cuello-no se preocupe… Goku estará bien-sentenció dándose la vuelta para irse-gracias
Bardock la vio irse en silencio, no pudo responderle algo, esa chica lo pasaría mal si Vegeta hijo la escuchaba… bueno si cualquiera que no fuese él o su hijo lo hacían… pero el verdadero problema era el príncipe. Podía dar firmado que la vida de su hijo corría peligro… y ella no lo entendería, lamentablemente la única forma en que ella se diera cuenta, sería que lo experimentara por sí misma… que viviera en carne propia de lo que era capaz Vegeta, el príncipe de los Saiyajin.
Nave Espacial del OIC
Freezer revolvía el contenido de su copa con su cola, lucía pensativo, no sabía bien como categorizar la situación a la que acababa de enfrentarse, no creía que los monos salvajes, como solía decirles, se atrevieran a traicionarlo. Serían demasiado idiotas al pensar que por tener a los terrícolas de su lado podrían hacerle frente en el campo de batalla, sonrió al pensarlo.
Definitivamente la princesa le había resultado interesante, digna del heredero de la corona de Vegetasei, aunque no podía evitar que sintiera celos al pensarlo, él quería que el príncipe estuviera en su flota, y lo que había visto no le gustó para nada. Pensar en Vegeta feliz al estar con esa mujer le pareció cómico, ¿sabría que se le notaba cuanto deseaba a esa terrícola?
Conocía al príncipe heredero desde los cinco años, creía conocerlo. Estaba seguro que si el día de mañana le ofreciera el cargo de Dodoria o Zarbon, este lo aceptaría sin chistar… pero faltaba para ello. Debía esperar a que su mono preferido despertara. Aun habían cosas que enseñarle… el tiempo que pasó con él cuando era niño no fue suficiente para que aprendiera lo que era ser despiadado. Iba por buen camino, pero no era suficiente.
A veces se sorprendía al pensar tan positivamente cuando se trataba del enano Saiyajin, porque hasta a él le era curioso… no sabía bien porque lo hacía. Aunque en el fondo conocía la raíz del problema… Kuriza.
Quiso borrar de inmediato los pensamientos sobre él, y volvió a centrarse en el mono y la terrícola, sintió un profundo placer en imaginar lastimando a la mujer y viendo la reacción del príncipe ¿Qué haría? ¿Sufriría? ¿Se enfrentaría a él? Sonrió al pensarlo, ¿Qué era lo que realmente sentía Vegeta por la princesa de cabello exótico?
Lo averiguaría… estaba seguro de eso, y cuando lo hiciera, decidiría el destino de la humana
Palacio Real
Su pecho subía y bajaba agitado, le gustaba esa sensación, no sabía porque, pero le hacía sentir que había dado todo de sí para que hubiera un buen resultado, sentía las gotas de sudor recorrerle la sien, limpió con su mano enguantada y se estiró en el frío y lastimado azulejo de la sala de entrenamiento.
Mientras esperaba que su respiración volviera a la normalidad, su mente empezó a divagar… a pensar en ella.
Sonreía sin poder evitarlo al recordarla, al recordar aquella sonrisa que ella le regaló… solo a él. Ahora lo sabía, ahora sabía que se sentía que la mujer le sonriera. Y le gustaba la sensación que le provocaba.
Quería todo de ella, sus penas, sus alegrías, sus dudas… si estaba confundida, quería que fuera por su culpa, si sentía tristeza, quería que fuera por su causa, si estaba feliz, sería él quien la hiciera feliz, si sufría, sería él quién la hiciera sufrir. Quería todo, absolutamente todo de Bulma Brief.
¿Qué hechizo le había lanzado esa despreciable mujer? porque no era normal lo que le estaba pasando… ¡definitivamente no lo era! En toda su vida lo único que fue su motivo y razón de vivir fue el ser el más fuerte de todos, llegar a convertirse en el hombre más fuerte de la galaxia. Ese era su preciada meta y deseo a cumplir.
Y ahora… ahora pensaba en eso, y en alguien más… ¿Por qué? ¿Cuándo fue que sus pensamientos dejaron de estar absortos solo de él mismo? Era como si su mente se dividiera, por un lado ser el mejor, y por el otro… por el otro estaba ella.
No podía asumirlo, no sabía que asumir… podía asumir que quería todo de ella, pero no sabía a ciencia exacta porque. Él era el gran príncipe de los Saiyajin, la raza guerrera más fuerte de todo el universo, no debía estar pasándole esto.
Una simple y despreciable humana no podía… ¡no debía! No debía ni podía tener un espacio en los pensamientos del príncipe de los Saiyajin… ¿Qué debía hacer para sacársela de la cabeza?
Ignorarla no servía, había tenido un mes de aquello, y el furor que creía que le había causado al conocerla ya debía haberse esfumado, pero no. Ahí estaba, como si se hubiera instalado y quisiera jamás salir de su cuerpo. Pero un momento… estaba siendo demasiado exagerado… ¡solo era un mes y medio! Unos cuantos meses más y se aburriría de ella. Es más, el tenerla toda la semana por las noches sería suficiente.
Sonrió al recordarlo, compartiría siete noches con ella. No podía escaparse de él y de sus instintos. Se saciaría de ella, hasta decir basta. No le quedarían ganas de seguir revolcándose con su mujer, la tendría tantas veces que se olvidaría de ella y perdería el deseo por aquella terrícola. Porque así era él, una hembra jamás le quito el sueño, y ella no sería una excepción.
Cerró los ojos pensando en lo que había sucedido en el bosque… pero no era el sexo lo que lo estaba volviendo a ir a ese momento, cuando la llevaba en brazos volando al palacio… sí. Eso era lo que estaba recordando.
Creyó que la hizo feliz por ese instante, ver su rostro iluminado por el asombro y maravillada viendo el paisaje, fue suficiente para contagiarse de la alegría de ella… abrió los ojos espantado, ¿Qué diablos estaba pensando? Sudó frío… definitivamente no se acercaría a ella… solamente para usarla, solo para eso. No permitiría que volvieran a compartir de otra forma que no fuera teniendo sexo.
Estaba tan concentrado en sus pensamientos que no escuchó a tiempo cuando abrieron la puerta de la sala, por el umbral se asomó su hermano menor y entró rápidamente cerrando la portilla detrás de él.
-¿ya terminaste de entrenar?-miró asombrado a su hermano mayor que seguía sentado en el suelo
-uhmp-miró extrañado al heredero y se sentó junto a él, Vegeta lo miró indiferente y alzó una ceja-¿Qué rayos haces?
-solo venía a hablar-se excusó el menor-hace mucho que no te veía ni hablábamos…
-hmp tonterías
-mm no me dijiste que tu mujer era tan hermosa-sonrió sin prestarle mayor atención al cuerpo tenso de su hermano
-Tarble-dijo conteniendo la rabia-no quiero que vuelvas a hablar con ella-el menor lo miró extrañado y confundido
-¿eh? Pero… si ella es muy-
-¡ya lo dije! No me hagas repetirlo-lo fulminó con la mirada-no quiero que te le acerques, que la mires, que le hables…. Te lo prohíbo-se levantó dejando al príncipe completamente sorprendido-y si me desobedeces… necesitarás el tanque de recuperación por lo menos un mes-sentenció dándose la vuelta
-hey espera…-musitó confundido, el mayor se detuvo y se volteó para observarlo-¿Qué rayos te pasa?-preguntó no entendiendo la amenaza-sentencia de su hermano
-nada-respondió estoico-ya lo dije Tarble, si valoras tu vida, obedece-se iba a dar la vuelta cuando vio al menor levantarse
-hey calma…es mi cuñada-habló como si lograra hacer entender al príncipe-será la madre del futuro heredero, de mi sobrino… y es tú mujer ¿cuál es el problema que hable con ella?
-Tarble… no me hagas repetir las cosas-su voz sonó siniestra, el menor reconocía ese tono de voz…
-bien… si ella se acerca ¿igual corro peligro?-preguntó sonriendo, Vegeta frunció el entrecejo y gruñó por lo bajo-bien bien… haré todo lo posible para que ella no se acerque y no mueras de celos-rió mirando al mayor mientras caminaba hasta la salida.
-no son celos insecto-desvió la mirada y caminó junto a él en silencio-borra esa fastidiosa sonrisa-sentenció molesto al ver la cara de burla-cómplice del menor, como si estuviera jactándose de algo que descubrió.
-hey ¿ni sonreír puedo ahora?-siguió burlándose, es que no podía creer que su hermano estuviera tan posesivo con la humana, ahora entendía los comentarios de su padre, efectivamente la mujer era un misterio, un misterio que a su hermano estaba volviendo loco, era de conocimiento público lo posesivo y egoísta que era su hermano, y él al ser su hermano menor era más que consciente de ello. Pero jamás había actuado así por una hembra, solían compartirlas de hecho… nunca lo vio interesado en algo que no fuera pelear, se enfrentaba a quién sea por obtener la mejor sala de entrenamiento, al oponente más fuerte, la mejor nave, el mejor traje etc… pero las hembras nunca fueron un tema para ellos. Y ahora… bien, sabía que al ser su mujer la cosa era diferente, pero jamás creyó ese punto de paranoia, porque sí, lo era… ¿Qué ni le hablara ni mirara? ¿Quién en su sano juicio prohibía esa locura? ¡Ella sentía y pensaba! No era una mascota… debía hacérselo entender, pero no quería una golpiza… además, estaba seguro que su propia mujer se encargaría de hacerlo entrar en razón.
-idiota-gruñó molesto
-hey… ¿pronto tendré un sobrino?-intentó poner de buen humor al príncipe gruñón
-seguro-respondió sin darle la importancia que esperaba el menor, internamente la idea le molestó… si la mujer se preñaba, no podría usarla como quería, y con suerte la había tomado dos veces. Eran muy pocas para saciarse de ella. Seguramente pasando esa semana las cosas cambiarían, él se aburriría de ella y ella quedaría preñada. Estaba seguro de ello.
Habitación del príncipe
Tenía muchas cosas en la cabeza en ese momento, había sido un día de locos, lo bueno es que al fin terminaba… la hora de las comidas habían pasado sin mayor imprevistos, fue extraño pasar de convivir solo con el Rey y el príncipe a estar con su familia y la madre y hermano menor de Vegeta… no fue malo, simplemente raro.
La habitación del principito era bastante más amplia que la suya, incluso el cuarto de baño lo era, bufó celosa de las cuatro paredes y se miró al espejo, era obvio que la situación del heredero al trono sería mucho mejor que la de ella, que era la recién llegada y más encima, no era Saiya, pero no dejaba de darle celos.
Suspiró y cepilló su cabello mojado, se había dado el lujo de darse un relajante baño en la tina del príncipe, aprovechando que el susodicho no estaba en el cuarto. Ya todas sus cosas estaban en el gran cuarto, le resultaba incomodo… nunca había compartido su espacio, y aunque Tarble tenía razón, la habitación era enorme… no podía sentirse cómoda. Estaba en el terreno del enemigo.
Porque hasta no aclarar la relación que tenían los Saiyajin con el lagarto, lo eran. No había podido hablar con su padre durante el resto del día, lo que la había dejado un poco decepcionada, quería pasar más tiempo con ellos, y todo fue interrumpido por culpa de los salvajes…
Fue un día de locos… empezar por el encuentro con Vegeta en el bosque, conocer al resto de la familia real de Vegetasei… al fin ver a sus padres y su hermana… la charla con su madre…
La charla con su madre… ahora tenía la oportunidad de ponerla a prueba. Tragó saliva al pensarlo, ¿Cómo debía actuar? No tenía experiencia en el plano sexual, ¿Cómo podía seducirlo si no sabía nada? Suspiró resignada ¡no había nada que hacer! Debía hablar más de ello con su madre, quizás su padre estaría ocupado con todo el jaleo del comité, pero su madre estaría más que dispuesta a enseñarle un par de cosas, y creía tener tiempo para ello, total no creía que el principito la acosara esa noche. Miró la cama un momento y sintió temblar su cuerpo. Sería extraño dormir con él ¿sería inquieto para dormir? ¿Roncaría? ¿Usaría pijama largo o corto? ¿La ignoraría? Prendió el secador de pelo mientras intentaba borrar esas preguntas de su cabeza, no era lo más importante para reflexionar en ese momento.
Considerando que había cocido al lagarto y que creía haber algo extraño entre él y los Saiyas… tenía cosas más importantes de que preocuparse antes que en pensar cómo sería dormir con su esposo. Como la conversación que tuvo con Bardock.
Toda la tarde la pasó pensando en la supuesta traición de los Saiyas y la petición de la Mano del Rey… definitivamente no podía aceptarlo, ella quería a Goku, no dejaría de verlo por miedo a que el principito se molestara, no creía que fuera un motivo para que este se enfadara, Goku era su amigo, y aunque lo conocía desde hace muy poco, sentía que era la persona más confiable que había conocido en su vida. Y no lo quería fuera de ella.
No dejaría que lo separaran de su amigo, no… podía permitirle muchas cosas a Vegeta, pero no dejaría que se interpusiera entre ella y Goku.
Terminó de secarse el cabello y lo volvió a cepillar, guardó las cosas en los cajones de su tocador, y volvió a observarse en el reflejo del cristal… no lucía seductora, debía asumirlo, su pantalón corto dejaba a relucir sus largas y blancas piernas, mientras que su ramera con dibujos de fresas escondía sus atributos. Esa noche no pensaba poner a prueba sus encantos con él… no tenía ánimos, su mente estaba ocupada, la preocupación la estaba desesperando.
Cuando se levantó de la silla de su tocador escuchó entrar a Vegeta, se volteó a verlo, lucía igual de antipático que siempre. Se le quedó viendo de pies a cabeza, sintió sus mejillas sonrosarse y se giró, caminó hasta la cama y deshizo el orden de las cobijas.
-¿duermes en algún lado en específico?-preguntó mientras removía las sábanas
Vegeta estudiaba cada gesto y acción de ella. Ahí la tenía, en su habitación, en su cama. Solo para él… ¿Cómo empezaba? Estaba ansioso… sonrió de solo pensar en todas las veces que la tendría esa noche y el resto de las noches.
-hey-oyó a la terrícola hablarle y la miró directamente a los ojos-¿me escuchaste?-este solo la miró sin responder-hmp ¿en qué lado duermes?
-esta noche no dormiré-sonrió ladinamente
-ah… bien-Bulma se concentró en esconderse entre las cobijas-¿saldrás a alguna fiesta?-preguntó curiosa, Vegeta alzó una ceja confundido ¿no había entendido su sarcasmo?
-no
-ah…-se volvió a mirarlo, el príncipe la miraba fijamente, se sintió extraña, nunca habían estado tanto tiempo juntos, y hoy habían sobrepasado el límite, desde su encuentro en el bosque, su compañía en el salón cuando conoció a su familia y al tirano, y ahora… ahora estaba en su cuarto, en su cama, y siendo observada por él-te pareces mucho a tu madre-dijo para sacarse la atención el hombre
-¿estás jodiéndome?-preguntó frunciendo más el entrecejo mientras se acercaba a ella, la mujer lo miró extrañada-soy la copia mejorada de mi padre y me dices que me parezco a ella-soltó con desprecio
-ah… no idiota-Vegeta abrió los ojos sorprendido-me refiero a personalidad-habló sin poner atención a la reacción del príncipe. El Saiya no sabía si castigarla por su ofensa o dejarlo pasar. Estaba dudando-tu hermano es simpático-se quedó de piedra en su lugar al oírla, sintió un calor lleno de rabia recorrerle el cuerpo.
-no quiero que hables con él-Bulma miró al príncipe aturdida por lo que acababa de oír-es una orden
-hey… tú no me ordenaras con quién hablar o con quién no-dijo mientras lo miraba molesta-no soy tu mascota
-eres mi mujer-sentenció acercándose a ella, la terrícola lo miró directo a los ojos sin un rastro de miedo
-bien… y como tal me debes respeto Vegeta-el Saiya la miró anonadado-no dejaré de hablar con quién sea porque a ti te moleste-el príncipe frunció las cejas molesto, le regaló la mirada más fría que pudo en ese momento-soy una persona… no un objeto o tu mascota ¿queda claro?
-eres tú la que no tiene clara la posición en la que estás-sentenció con un tono de voz mordaz
-no estoy de ánimo para esto-se giró sin mirarlo y se acomodó en su lugar-buenas noches
Él alzó una ceja visiblemente irritado por la conducta de la terrícola, esa mujer despreciable lo sacaba de quicio, se deshizo de su ropa en silencio, se las iba a pagar, haría que le doliera. Sonrió ante el pensamiento y ya desnudo abrió la ropa de cama destapando a la mujer. Bulma se giró a verlo por la acción, cuando se encontró con el cuerpo desnudo del príncipe se volteó en menos de un segundo, sintió la sangre subírsele al rostro, sintió la mano de él empujándola, moviéndola del lado que ya había proclamado como suyo.
-hey-reclamó-ponte algo de ropa desvergonzado-bramó molesta
-no la necesitaré-la princesa abrió los ojos de par en par al oírlo-y tú tampoco, así que desvístete-ordenó
-¿no te bastó hoy?-se volteó para enfrentarlo y hubiera deseado no hacerlo, el rostro del príncipe estaba a diez centímetros de ella, su cuerpo junto al suyo, su mirada más gélida que un témpano, su sonrisa burlona que ya reconocía como parte de él.
-eso era un castigo y lo disfrutaste-apegándose al cuerpo de la mujer pudo sentirla tensándose por su acusación-esa no era la idea… ahora cambiaremos las cosas-sonrió maléficamente
-yo… yo no disfruté-se defendió en vano-además ¿Qué forma de castigo es esa? ¡Es absurdo!-se volteó para evitar que él siguiera escudriñándola con la mirada-de donde vengo, el sexo es para pasarlo bien-gruñó mientras se ruborizaba
-¿ah sí?-susurró en su oído, provocando una corriente de electricidad en el cuerpo de la joven-y ¿Por qué te niegas tanto entonces?-se había olvidado por completo de su plan, vio como la princesa se giraba para enfrentarlo, sus mejillas visiblemente sonrojadas y sus intensos azules lo miraban directo a sus profundos e inexpresivos ojos negros.
-se supone que debe haber por lo menos una atracción para entregarse-Vegeta la observó directo a los ojos, sintió sus mejillas arder por la atenta mirada del príncipe-y… tú no te acercas en buenos términos-gruñó dándole por completo la espalda
-¿buenos términos?-alzó una ceja sin comprender, Bulma se levantó y se quedó sentada en su lugar.
-si… buenos términos… ya sabes un "'¿Cómo te fue hoy? ¿Qué hiciste? O ¿Qué te parecieron mi madre y mi hermano?"-dijo fingiendo la voz de Vegeta, mientras volvía a acostarse, haciendo que esté solo sonriera por el gesto de la humana, se encontraba ahí, apegado a su cuerpo, divirtiéndose por las cosas que hacía y decía su mujer.
-no seas absurda-soltó sin dejar de sonreír, movió su mano debajo de la ramera de ella haciéndola dar un respingo, subió hasta su seno y lo tomó con firmeza más no con fuerza, sintió como la respiración de la terrícola se hacía más pesada.
-¿así sin más?-el príncipe la miró extrañado-¿ni siquiera me cortejarás?
-¿Qué? ¿Cortejar?-hundió su pelvis en el trasero femenino-¿Qué es eso?
-¿eh?-la mujer intentó calmar su cuerpo por sentir el miembro del Saiya entre su trasero-¿acaso no hacen esas cosas los Saiyajin para hacerlo?-preguntó curiosa, esa tarde había pensado en preguntarle qué cosa le gustaba en el sexo, pero había desistido creyendo que no era la ocasión, y ahí estaba…
-¿de qué hablas?-Bulma lo miró sorprendida y se separó un poco de él, haciendo que por la distancia su mano soltara su seno y la bajara hasta su vientre
-ya sabes… los juegos de previa… besos emm caricias-intentó no evidenciar sus nervios.
-no entiendo nada de lo que hablas-Bulma abrió los ojos sorprendida
-¡eh! ¿Cómo que no sabes? ¿Acaso nunca has acariciado o besado a una chica?
-si caricias te refieres a tocar, claro que lo hago-soltó sin despegarse de la mirada de ella-creo que voy entendiendo… ¿te refieres a preparar a la mujer para la penetración?-el rostro de su mujer enrojeció por completo, él sonrió en respuesta-¿eso quieres?-susurró acercándose, "se supone que tú debes seducirlo no él a ti… ¡eres una idiota!" se decía mientras miraba acercarse a su rostro, miró sus labios y volvió a su rostro, sintió las manos de el en su muslo, ardían… se quedó esperando, viendo a sus ojos… pero él no mostraba indicios de hacer lo que ella esperaba.
-ehm… ¿no me besarás?-el príncipe la miró extrañado-¿eh? ¿No sabes lo que es besar?
-no-ella abrió los ojos sorprendida, ella tampoco había besado antes pero al menos sabía lo que era-no sé qué es. Acá no se usa-dijo poco convencido mientras hundía su erección el cuerpo de su mujer
-oh-lo observó unos segundo y sonrió-bien… yo te enseñaré-se separó del agarre del Saiya y se giró por completo para quedar frente a frente-cierra los ojos
-¿Qué?-frunció las cejas extrañado por la petición-no haré esa estupidez
-¡oh vamos! Te gustará-Vegeta la miró sospechosamente, quizás intentaría hacerle algo pero no sería de utilidad, él podría librarse de ella en un santiamén-si no te gusta me callo y lo hacemos a tu modo-se veía entusiasmada, otra faceta suya que podía conocer, cerró los ojos sin decir una palabra y esperó, en pocos segundos sintió un contacto en su labios, abrió los ojos con sorpresa y vio a su mujer con los ojos cerrados y posándose en sus labios, se quedó tieso, sintió los labios de ella tocar con suavidad los suyos, se sentía bien, sus labios eran cálidos, como todo en ella. La vio abrir los ojos y sonrosarse-¡hey! No los abras-el príncipe alzó una ceja y se fijó en su puchero.
-no me gustó-mintió
-porque aún no termino-dijo con autosuficiencia-abre la boca un poco-ordenó-te gustará-por un motivo desconocido, estaba nerviosa, quería sentirlo, y besarlo era un paso… sin saber que su petición marcaría un antes y un después entre ellos.
Escuchó un suspiro por parte del Saiya y lo vio cerrar los ojos y abrir levemente la boca, su estómago se volvió un nudo, sus latidos aumentaron de frecuencia y creyó que su corazón saldría por su boca cuando lo besara, y que él se lo tragaría. Sonrió triunfante y se acercó ansiosa, suavemente rozó sus labios con los de él, sintió una corriente eléctrica recorrerle el cuerpo, estaba excitada, lo besó con suavidad, movió sus labios lentamente, saboreándolos, sintió un calor en su cuerpo, concentrarse en su intimidad, era similar a cuando esperaba que la tomara en el bosque, giró su rostro para acomodarse al suyo, tocó su rostro con sus delicadas manos, quiso profundizar el contacto, y hundió aún más sus labios en los de él.
Al sentir sus húmedos labios sobre los suyos, sintió su pulso acelerarse, nuevamente abrió los ojos, la observó concentrada en su labor, disfrutó del contacto, ella succionó levemente su labio inferior, una oleada de placer lo invadió, la sintió acomodarse en su lugar, volvió a cerrar los ojos y se concentró en sentirla, sus labios se amoldaban a los de ella, y le encantó, se aburrió de estar quieto dejando que ella tomara el control de la situación y movió sus labios imitándola, y fue la mejor decisión que pudo haber tomado. El ritmo del beso se aceleró un poco, sintió la lengua de ella invadir su cavidad, la volvió a imitar, eso que los humanos llamaban beso era el mejor invento que había visto/probado.
El deseo se había destapado, y ya no podían controlarlo.
OIC: organización interplanetaria de comercio, *así se llama la organización de Freezer*
gracias por leer y dejar comentarios :'3 cuídense y nos leemos C:
