N/A: Otro capítulo de explicaciones, pero esta vez son cortas n.n
Disclaimer: Las TORTUGAS NINJA no me pertenecen, es mi corazón el que le pertenece a Leo, desde siempre, por siempre y para siempre. Y ni gano dinero por escribir este fic, salvo sus invaluables reviews.
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EL HUESPED
9. Sin esperanzas
Las luces perdieron intensidad y los recién llegados revelaron su identidad: eran Li y Lou, los humanos que el clan Hamato creyó que habían muerto (ya no vestían sus batas de laboratorio sino otro atuendo, uno más sofisticado, y todo de negro).
Los dos chicos le prestaron ayuda médica inmediata (ante el asombro de los presentes) a Donatelo, quien tenía heridas internas, y a Leonardo, quien sufría de envenenamiento. Rápido los llevaron al vehículo en el cual llegaron y todos subieron para partir de inmediato.
Li atendía a los heridos mientras Lou conducía y explicaba todo.
Resulta ser que ellos dos no son del planeta Tierra, su planeta natal se llama Blar, un planeta que está al otro extremo de la Vía Láctea.
Las Taenias son una plaga que se ha esparcido en una parte de la galaxia. Ellos son cazadores, (lo que en la Tierra vendría siendo el control de plagas), van de planeta en planeta eliminado a las Taenias, y llegaron a la Tierra por un aviso anónimo; esperaban que la plaga estuviera fuera de control, pero para su suerte todavía no lo estaba; su propio planeta no tuvo tanta suerte, no saben exactamente de dónde provienen, pero también su planeta fue invadido por esas creaturas, quizás alguien fue de visita a otro sistema (ellos tienen la posibilidad de ir a otros lugares, no como en la obsoleta Tierra) y regresó infectado; sea como sea que llegaron, y como en muchos otros lugares, no sabían nada de estas creaturas hasta que fue muy tarde, muchas personas murieron por su culpa, incluyendo sus padres, sí, son hermanos (los hermanos no necesariamente se parecen); eran unos niños cuando murieron, su papá en su trabajo y su mamá en casa…
El recuerdo permanece muy fresco en la memoria de Lou: él estaba en la cocina con su mamá, ayudándole a preparar una sopa para su hermana que estaba enferma, (su mamá también estaba enferma y su papá igual, pero no podían dejar sus obligaciones por un resfriado), estaban en la cocina cuando su mamá se sintió muy mal, ella sintió un horrible dolor en el pecho, y el pequeño Lou se le acercó para tratar de ayudarla, y entonces ella grito muy fuerte y cayó al suelo, rápido él se arrodilló a su lado, cuando su madre comenzó a sacudirse y la sangre empezó a emanar de su tórax, él sólo se quedo mirando como algo comenzaba a salir del cuerpo de su mamá, , lentamente ese algo iba saliendo de su mamá como lo hace una mariposa cuando deja su capullo, pero se la iba comiendo desde dentro, y al final pudo ver la cosa más fea que haya visto en su corta vida, una especie de gusano con enormes ojos y tentáculos… no pudo apartar la mirada de esos ojos negros y acuosos, ni tampoco hizo nada cuando la cosa había salido del todo y su madre ya no se movía, ni mucho menos cuando se le acercó y lo miró por unos segundos y repentinamente desapareció… Días después se hallaban su hermana y él en un orfanato. Nunca logró recordar cómo llegaron ahí, pero estaba decidido a convertirse en un cazador e ir por todo el Universo si era necesario para acabar hasta con la última de esas malditas cosas…
Muchos días después llegaron cazadores a Blar, todo un ejército llegó a acabar con la plaga; la única manera de detener a las Taenias fue aniquilar a todo sospechoso que fuera portador; fueron muchas las victimas, incluyendo a sus padres. Desde muy pequeño juró acabar con esa plaga, así que en cuanto tuvo la mayoría de edad se unió al grupo de cazadores, él y muchos otros chicos que quedaron huérfanos. Los cazadores viajan por toda la galaxia asegurándose de que las Taenias no invadan más planetas.
Cuando ellos llegaron., afortunadamente encontraron que sólo se trataba de una única Taenia, así que relativamente fue sencillo buscar el rastro de una sola creatura; la forma en la que la hallaron ya se las había contado, y cuando regresaron al drenaje esperando hallar otra pista de dónde se había ocultado la Taenia madre, fue que con un rastreador sofisticado detectaron una señal que indicaba que la creatura se acercaba a toda velocidad, y en ese momento apareció El Acorazado, y con el aparato supieron que la Taenia iba adentro, así que fingieron un desmayo, esperando que quienes fueran no los abandonarían ahí. Cuando se hallaron en La Guarida, y vieron a las tortugas durmiendo en el sofá, usando el rastreador pudieron comprobar que uno de ellos era el portador de la Taenia Madre, así que tuvieron que inventar la historia sobre que eran estudiantes y ayudantes de un científico para ocultar su verdadero origen y esperar a ganar su confianza para que en el momento oportuno capturar a la Taenia.
Esa noche que descubrieron que la Taenia estaba depositando más crías en humanos que lo que estimaban (tres crías cada noche y no tres cada semana), se preocuparon mucho, todo lo que sabían de esa creaturas estaba completamente mal, tenían que encontrar la manera de capturar a la Taenia madre aunque tuvieran que dejar de fingir que no sabían que es Donatelo quien la portaba, pero cuando los otros se fueron, Leonardo se atrevió a decirles que temía que Donatelo estuviera infectado, y ellos, obviamente, lo corroboraron, así que con su ayuda planearon tenderle una trampa a la Taenia, y cuando Splinter le llamó, y quien también ya sospechaba algo, entre los cuatro planearon la trampa: en el Laboratorio, Leonardo y ellos trabajarían en preparar y adecuar una habitación que ventilara aire frío, y cuando Leonardo regresara a su casa, simulando normalidad, le plantearía muy directa pero disimuladamente a Donatelo que ya habían descubierto otra posibilidad de atrapar a las creaturas, y aprovechando que estaría muy cansado, y con ayuda de Splinter para que fuera más creíble, él se quedaría dormido antes de contarle todo, entonces Donatelo teniendo la enorme duda sobre ese plan (lo que le recuerda a Lou que cuando la Taenia dijo que Leonardo supo mentir, quiso decirle que era cierto, pero en ese momento no podía confiarse en decir algo de más) iría de regreso al laboratorio y seguramente intentaría matarlos; todo iba bien, consiguieron llevar a Donatelo a la habitación en la que corría aire lo suficientemente frío como para inmovilizarlo (pero ni a Splinter ni a Leonardo les dijeron sobre obtener el llamado de auxilio de la Taenia madre, una vez inmovilizada la tortuga), inmovilizaron a la tortuga que no soporta el frío, pero lo que no pudieron preveer es que la Taenia sí soporta el frío, pero estando dentro de la tortuga la creatura no podía controlar el cuerpo paralizado, así que abandonó el cuerpo pero no de manera abrupta (lo que hubiera matado a Donatelo), sino que la creatura dejó su anfitrión sin causarle ningún daño, y dejando al cuerpo inútil y como sí soporta el frío por sí misma, pudo atacarlos a los dos, les perforó el corazón con sus poderosos tentáculos, pero lo que la Taenia no tenía idea, es que ellos, que son del planeta Blar, tienen el corazón del lado derecho y no del lado izquierdo como los humanos del planeta Tierra, y además de que pueden soportar heridas graves, así que no murieron instantáneamente, fingieron estar muertos, pero por la herida podían morir desangrados, así que como pudieron se pusieron a salvo porque la Taenia, al quitar el aire frío y regresar al cuerpo de Donatelo, Donatelo prendió fuego al laboratorio, pero antes de escapar dejaron falsos cuerpos sintéticos para que los encontraran los bomberos y en las noticias parecerían que eran ellos dos; esto sí que se salió del plan original, pero considerando que la Taenia los creyera muertos; después de descansar lo que pudieran estando heridos, planearon que regresarían a hurtadillas a La Guarida esa noche ya que la Taenia saldría muy confiada de que podría seguir infectando humanos sin tener a las tortugas como compañía ni a ellos como cazadores, pero esperaban que Splinter o Leonardo no intentaran un plan desesperado por la muerte de ellos, lo que pondría en alerta a la Taenia y mataría a Donatelo al intentar escapar, por eso fueron lo más pronto posible en su ayuda; entonces los encontraron a todos en ese túnel, temiendo lo peor… y afortunadamente, por lo que ya les contaron a ellos, Donatelo tuvo una breve lucidez y pudo controlar su cuerpo e inyectarse a sí mismo un sedante; la Taenia no tuvo la precaución de revisar esa mochila que la tortuga de la bandana morada siempre carga. No es tan lista como presume.
Todos están dentro de la nave en la que llegaron Li y Lou al planeta Tierra, está dentro de una bodega contigua justamente a la que condicionaron para atrapar a todas las crías de Taenia en ese primer y fallido intento; están reunidos en un salón que debe ser la enfermería, donde Donatelo y Leonardo (en su cuerpo están conectados varios cables de un aparato que monitorea sus signos vitales) que se hayan postrados en cama.
Li acomoda una bolsa con solución en un gancho de un asidero que cuelga del techo, solución que se está administrando por vía intravenosa y que ayudará al cuerpo de Donatelo a curarse más rápido de las heridas internas que le causó su huésped. Y mientras, Lou lee el resultado del análisis que le ha hecho a la sangre de Leonardo.
-Es un veneno letal…-tiene que anunciar-Su acción es lenta, pero es letal, y lamento… tener que decir qué no tenemos el antídoto.
-¡¿Cómo que no tienes el antídoto?
-¿Leo no se va a curar?
-En todo este tiempo que se ha perseguido a las Taenias, no se ha dedicado el necesario para realizar las investigaciones debidas, no tenemos un equipo de investigadores adecuado que pudiera decirnos qué hacer en este caso; todos nos hemos encausado más a la caza de esta creatura que en estudiarla; lo poco que sabemos es por experiencias propias que después compartimos con los demás.
-¡O sea, que por tu afición de tiro al blanco mi hermano va a morir!-grita Rafael y se acerca al chico con la clara intención de golpearlo, pero Splinter lo detiene.
-Rafael, tranquilo.
-¡¿Cómo me voy a calmar si mi hermano va a morir?... Leo va a morir…
Sí, ¿cómo puedes estar en calma sabiendo que alguien que amas está por morir y no puedes hacer nada para impedirlo?
Miguel Ángel se acerca muy triste a Leonardo, se sienta en la cama y toma su mano. ¡Cómo le gustaría poder llorar! Sólo siente que las lágrimas aguijonean sus ojos pero no salen; eso que dijo Donatelo, eso de la estupefacción, debe seguir estándolo, porque ni siquiera se alegró al ver que sus amigos humanos estaban vivos, es como si no tuviera nada en su pecho, ni un corazón que lata y que lo haga sentir vivo.
-Yo intentaré hallar el antídoto.-dice Li a todos, y acercándose a su hermano para infundirle confianza-Si el veneno actúa muy lentamente, hay tiempo para poder hallar el antídoto, mientras tú ve por las crías.
-¿Qué haría sin ti?-le dice conmovido y la estrecha entre sus brazos.
Eso se preguntan los demás: ¿qué van a hacer sin su hijo, sin su hermano mayor, si se les acaba el tiempo para salvarlo?
-¡Yo voy!-dice Miguel Ángel, al acercarse a los humanos.
Lou está por pedirle que se quede, por lo impresionable que es para afrontar a esas creaturas, pero algo en la mirada de la tortuga lo convence: una convicción muy fuerte de querer ayudar y no ser un inútil, esta vez.
-Gracias.
-Yo también me apunto.-se apunta Rafael.
-¡Vamos entonces! En el camino les explico.
Las tortugas siguen a Lou. Y sí les va a explicar, pero no de momento, la manera en que consiguió lo que necesitaba para ese nuevo plan.
-¿Puedo ayudar en algo, niña?
-Sí Splinter, sólo permítame...-se acerca a Donatelo-cerciorarme que el efecto del sedante no ha pasado, y que el medicamento…-revisa el goteo de la solución por la intravenosa-esté fluyendo. Bien. Puede ayudarme a…
Splinter escucha, pero luego desvía la mirada a su hijo el mayor… una lágrima escurren por su pelaje.
-Lo salvaremos.
-Intento que no me abandone la esperanza.
-Escuchemos música suave, para que la esperanza se sienta tan cómoda que no quiera irse.-le sonríe.
-Bien dicen que la música puede tranquilizar hasta a la más feroz de las bestias.
-Algo que seguramente Leo sabía, y que usó contra la Taenia como último recurso. Fue una gran suerte que esa flauta emitiera un sonido que afectara al gusano, pero también fue muy arriesgado.
-Sí, pero es lo que hace un líder, tomar riesgos en situaciones criticas.
-Es un líder muy capaz, pero me contó otra cosa anoche,-sonríe-que sus hermanos le dice "el conse" porque es muy aplicado en sus estudios, que siempre los hace ver mal, pero así pasa entre hermanos, yo era la consentida de mi papá,-suspira, seguramente por recordar a sus progenitores-mi hermano y yo nos peleábamos muy seguido, y me echaba en cara ser la consentifda, pero todo cambio después de que ellos… -vuelve a suspirar- A veces me preguntó cuándo dejaré de extrañarlos.
-Lamento mucho tu pérdida.
-Gracias. Yo no era de la idea de salir e ir por el cosmos cazando Taenias, pero no podía dejar solo a mi bro, como aquí dicen. Mejor empezamos a trabajar, el tiempo es valioso.
-Vamos.
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-De seguro piensas que somos unos idiotas.-Rafael le dice a Lou, ya van el camión en que llegaron.
-¿Por?
-Sí, ¿por?
-Nunca nos dimos cuenta de lo que le pasaba a Doni.
-¡Yo sí me di cuenta!
-Me refiero desde un inicio.
-Ah.
-No te culpes Rafa, esos gusanos han engañado a media galaxia, además, Splinter es un maestro ninja, y Leo tiene una conexión muy fuerte con ustedes, por eso ambos supieron que Doni albergaba una Taenia.
Pero hay algo más que Rafael no se atreve a comentar, y así lo deja Lou, piensa que Rafael debe culparse de alguna forma por lo sucedido con Donatelo, como él lo hizo consigo mismo cuando peleaba mucho con su hermana y sólo por pequeñeces; desde que se quedaron huerfanos aprecia más que nunca tenerla a su lado.
Lo que queda de camino lo recorren en completo silencio, hasta que a Miguel Ángel le da sed, y entonces pide que se detengan porque tiene mucha sed, y ante los ojitos de cachorro (su arma infalible que acciona cada que quiere algo), Lou no puede negarse, así que pasan a un mini súper, y Miguel Ángel va bien discreto portando su "traje de tortuga"; agarra un envase grande de lo primero que ve, un jugo de sabor mango, y sale de prisa.
El atrapar a los anfitriones que albergaban a las crías de la Taenia fue relativamente fácil: usaron la antena de radiodifusión de una estación de radio abandonada para difundir a toda Nueva York la llamada de auxilio que Lou pudo conseguir; la pequeña antena transmitió a otras antenas activas cercanas y a su vez éstas la trasmitieron a otras, y así sucesivamente hasta que todas las antenas de radio difundieron por unos segundos la llamada inaudible para los humanos, luego rompieron el enlace y la única que seguía transmitiendo era la pequeña antena; no pasó mucho tiempo para que llegaran todas las personas que están infectadas, y como en el puesto de una feria del tiro al blanco Rafael y Miguel Ángel (debidamente escondidos) dispararon dardos tranquilizantes a todos ellos; contaron quince individuos que consiguieron atrapar. Repitieron la misma operación un par de veces más para asegurarse que no quedara ninguna Taenia por ahí.
Regresaron ya muy tarde de vuelta a la nave (transportando a los cautivos en un remolque); pero primero pasaron por otra bebida (y de la misma porque le gustó a Miguel Ángel), y a los cinco minutos Lou tuvo que ir muy rápido porque Miguel Ángel tenía que ir al baño.
-¡Compercompercomper!
Pasa muy rápido apenas se abre la puerta de la nave, Rafael ríe entre dientes por las ocurrencias de su hermano.
Lou va directo con Li (después de asegurar el cargamento) la halla en el pequeño laboratorio, a punto de inyectarse algo.
-¿Qué haces?-logra tomar su mano para evitarlo.
-Lou…
Él mira la jeringa, tiene una rara sustancia grisácea.
-¿Piensas inyectarte el veneno?
-No contamos con un animal fuerte, como un caballo, que pudiéramos utilizar para inyectarle el veneno y que su organismo cree los anticuerpos, que luego extraeríamos e inyectaríamos en Leo, pero nosotros somos más fuertes que un humano de la Tierra, tal vez mi sangre pueda crear esos anticuerpos que serían el antídoto…
-No sabemos si somos invulnerables al veneno.
-Sólo hay una forma de saberlo.
Con su otra mano retira la mano de su hermano que la tiene apresada, la retira delicadamente.
-Puede matarte.
-No tenemos alternativa.
-Lo haré yo entonces.
Le quita la jeringa.
-No.
Ahora ella evita que se inyecte.
Se quedan mirando.
La furia, el dolor, la duda, la desesperación… todos estos sentimientos se pelean en sus corazones por predominar sobre la sensatez.
Mientras deciden los hermanos quien debe inyectarse sin saber con certeza si sobrevivirá o morirá, Rafael entra en la habitación en la que están Leonardo y Donatelo.
Splinter está humedeciendo con un paño la frente de su hijo mayor, tiene fiebre.
Rafael se acerca con cuidado. Ve el aparato que monitorea los signos de su hermano, cada vez son más débiles.
Mira a su hermano, con cierto resentimiento.
¿Cómo es que fue el único que se dio cuenta?
¡¿Por qué demonios no hizo nada antes de que empeoraran las cosas?
Luego ve a su Maestro. Se ve agotado. Le diría que se vaya a descansar pero él no se va a apartar de su consentido.
-Tengo sed.-se oye una voz muy cansada.
Voltean al oír a Donatelo.
Splinter se acerca enseguida, pero Rafael lo detiene.
-Espere, no sabemos si es Doni o la cosa esa.
-Es Donatelo.
Cómo le gustaría saberlo por sí mismo. ¿Por qué no sabe este tipo de detalles?
-Tengo sed.-vuelve a decir con debilidad.
Rafael recuerda la bebida que compró Miguel Ángel, así que sale, pero luego se encuentra a su hermano con la bebida en mano.
-Trae acá, Doni tiene sed.
-¿Se despertó?
-Algo, y tiene sed.
Regresa y Miguel Ángel lo sigue.
-Toma.-le alarga el popote en la boca.
Donatelo toma un gran y lento trago.
-Gracias. Sabe bien.
-Sí-dice Miguel Ángel-Esta ahora es mi jugo favorito.
Donatelo cierra los ojos pesadamente.
-Voy por Li.-se ofrece Rafael-Estoy más tranquilo si se la pasa durmiendo.
-En eso estoy de acuerdo, hijo.
Y Rafael va al laboratorio. Entonces oye una discusión.
-No está funcionando.
-Yo… creo que sí… es sólo una leve fiebre…
-No, está aumentando.
-¿Qué pasa?
Lou está en cama, sudando copiosamente.
-Nada, Rafa.-le dice Li-¿Sucede algo con tus hermanos?
-Doni se ha medio despertado.
-Gracias por decirme. Hay que sedarlo de nuevo. No hay otra forma de tener el cuerpo de Doni integro que mantenerlo dormido hasta que hallemos el antídoto.-busca deprisa otro sedante entre los estantes del laboratorio.
Prepara la jeringa y va con Rafael. Ya con Donatelo lo revisa primero.
-Se ha vuelto a dormir.
-¿Segura?
-Sí.
Luego va a revisar a Leo.
Rafael humedece de nuevo el paño.
-Está empeorando.
El sonido zigzagueante que se oye y se ve en el aparato indica que los latidos del corazón de Leonardo es muy lento, cada vez más lento, y entonces….
-¡No!
El sonido se vuelve se vuelve continuo y la pantalla muestra una línea recta.
Nadie tiene que ser experto para saber que significa esa línea.
Leonardo ha muerto.
-¡HIJO!-es el grito de agonía del padre de la tortuga, pero Rafael lo detiene al ver los movimientos de la chica.
Rápidamente Li le aparta el paño húmedo y prepara otro aparato parecido al desfibrilador, y coloca los parches como puede bajo el grueso plastrón de la tortuga, y envía el primer choque al corazón, el cuerpo de la tortuga se sacude.
-¡Vamos, Leo! ¡No te rindas!
Le suplica antes de darle otra descarga eléctrica.
-No.
El que registra los latinos no indica nada.
Nada.
-Por favor… no…
Otra descarga.
Y nada.
-No te molestes, ya está muerto.
Todos se vuelen al oír una tétrica voz.
Donatelo ha dejado la cama.
-Y está por morir otro de ustedes.
Ríe.
Y Miguel Ángel se le pone la piel de gallina porque su hermano rié como esos chicos malos que ha visto en infinidad de películas y series.
Nadie se mueve, porque no hay nada ni nadie que pueda detener a la Muerte. Hoy, en esta noche fatídica, se ha visto muy ambiciosa y se va a llevar a uno más.
De repente, Donatelo deja de reír y se arquea, no de dolor sino como si le hubieran dado unas tremendas nauseas, y tose con fuerza, tose y tose hasta que regurgita algo, algo baboso y horripilante, los espasmos lo obligan a arrodillarse aún sintiendo feas arqueadas, pero luego pierde el sentido.
Los demás se quedan viendo la cosa que Donatelo vomitó…
¡Es la Taenia!
-¡Aaaahh!-y Miguel Ángel se da cuenta también.
Pero ese grito hace reaccionar a todos, y al horrible gusano también, se arrastra para escapar, pero algo le pasa porque no se arrastara con la agilidad que la han visto usar, entonces de repente lanza un agudo chillido al ser atravesada por una veloz sai.
-¡¿A donde?¡
Li no pierde tiempo, toma unos guantes, se los pone, toma el baboso gusano y corre al laboratorio.
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Gracias por tomarse su tiempo y leer mi fic.
