Tomo lo primero que tuvo a su alcance. Creyó que ese ser de ojos grises intensos podría cambiar, pero se equivocó. Descubrió que el humano, si es que él lo era, que nacía con esa maldad que él se cargaba jamás, ¡jamás!, cambiaria en el transcurso de su miserable y condenada vida.
Después de lo que ese maldito le dijo no sabía cómo demonios había llegado a su casa, a mitad de la noche y en un estado de cólera que nunca imagino sentir. Se adentró a su casa dejando de lado todas sus cosas y sin hacer nada más, que subir las escaleras para llegar a su habitación. Abrió la puerta echa una furia y la azoto con fuerza sin importarle que pudiese despertar a su padre. Se deshizo de sus ropas, que el sucio dinero de Malfoy le habían comprado, y con rabia las hizo bola para abandonarlas por algún lugar de su alcoba. Se dirigió a paso veloz a su cuarto de baño entrando a su interior.
Y sin poderlo soportar más, soltó el llanto que había reprimido ante esos fríos ojos grises como la noche. Se sostuvo sobre el lavamanos para no caer al sentir como se debilitaba al soltar cada lágrima provocada por…él. No podía, creer aun, cuan tan malvada podía llegar a ser una persona; Una persona que lo tuvo todo en la vida como él. Lloraba sin cesar, no sabía hasta cuando su sufrimiento acabaría por matarla. Porque eso era lo que él deseaba hacer en ella, desaparecerla hasta el grado de que no quedara nada de su ser. Pero seguro así misma que no se dejaría vencer ¡Ni por él ni por nadie!
Pego su cuerpo contra la pared de su baño. Se fue resbalando por esta hasta quedar sentada sobre el suelo con sus mejillas húmedas por sus lágrimas saladas. Ejerció fuerza en sus puños para tranquilizarse, pero eso solo logro alterarla más. No sabía por qué demonios se mostraba nerviosa cuando sus ojos grises se posesionaban en los mieles de ella. No sabía por qué demonios el corazón se le saldría del pecho cada vez que rozaba su mano contra su bronceada piel. No sabía por qué demonios no podía dejar de pensar en el, en lo hermoso que era y se admiraba. Algo mal andaba en ella y no quería saber que era…por ahora.
Y sin poder evitarlo las escenas de la discusión se apoderaron de ella.
FLASH BACK
Colocó sus manos sobre el pecho fornido del rubio apartándolo lejos de ella. Este no hizo nada para mantenerla junto a su cuerpo, rompió el agresivo beso que le proporciono a la castaña quien al alejarlo sintió como sus mejillas ardían al fuego vivió. Draco había ejercido tanta fuerza en sus manos marcándole sus dedos sobre ellas. Le clavo su mirada miel maldiciéndolo por los mil demonios ¿Ella? ¿Vivir en un departamento bajo las garras del mismo diablo? ¡Eso no lo permitiría! Ya le había causado dos grandes daños, uno más que el otro, y ahora no le provocaría el tercero. Por supuesto, el ex Slytherin no se quedo atrás y contraataco ejerciendo más maldad en su mirada.
-¿Vivir, aquí? – Pregunto Hermione mas indignada de lo que ya estaba anteriormente.
-Así como lo oyes – Contesto Draco sin despegar sus fríos ojos de los cálidos de la ex Gryffindor.
-¿Estás loco? – Le pregunto la muchacha sintiendo como la respiración le fallaba - ¡Eso jamás! – Le grito al borde de la histeria – Primero acepte…- No sabía ni como mencionarlo -…revolcarme contigo para después trabajar para ti y ¿ahora? Ahora quieres que viva bajo tu custodia… Eso sí que no lo voy a hacer – Finalizo la castaña respirando profundamente.
-No es si quieres o no – Dijo arrestándose como la serpiente que era para acechar a su presa. Hermione retrocedió dos pasos hacia atrás – Lo vas a hacer porque ¡Yo! Lo digo, recuerda que me debes mucho dinero y por lo tanto tendrás que obedecerme en todo – Decía quedando milímetros de distancia del rostro de la joven – A las buenas o a las…malas… tú decides… - Finalizo arrinconando a la ojimiel sobre la pared. Esta al sentir como el camino termino, bajo su vista hacia el suelo para no ver más a ese ser maligno.
Draco detallo los sedosos rizos de la joven muy bien acomodados. Su perfecto rostro solo iluminado con un leve maquillaje natural, y esa vestimenta que le sentaba de maravilla ¿Quién podía evitar caer en la tentación teniendo a una mujer de verdad bajo sus garras? Ni el mismo podía contra sí mismo. Pego su cuerpo completamente contra el de la ojimiel para evitar cualquier posibilidad de escapatoria alguna. Hermione sostuvo el aliento al sentir el calor del rubio encima de su piel, eso la empezaba a poner nerviosa. Ese traje de oficina le hacía verse como un dios, pero de la oscuridad. Trago saliva para relajarse, pero esto, solo logro alterarla más. Ese imbécil sabia como amansarla pero esta vez no lo permitiría. No entendía por qué demonios ese idiota provocaba todo eso en ella. Cerró sus ojos fuertemente al sentir como el platino acercaba sus labios peligrosamente colocándolos milímetros de distancia sobre su curvado cuello. Sintió como la cálida respiración de este erizo todo el vello de su piel respingando por ello. Draco sonrió de lado por la reacción de la castaña, y eso, empezaba a fascinarle.
-No seas tonta, Granger – Espeto el ojigris tomando delicadamente la barbilla de la joven obligándolo a verlo. Esta obedeció alzando sus ojos miel colocándolos sobre el pálido rostro del rubio - Viviendo aquí, llena de lujos y cosas que toda mujer quiere, será como un sueño hecho realidad – Decía sin que la ojimiel pudiera creerlo ¿Acaso quería llenarla de lujos y no mantenerla como su esclava? Aun bajo el estatus de amante – Podrás viajar y tener todo el dinero que desees, pero solo con una condición…- Dijo clavando sus ojos grises en los mieles de la castaña. Esta no agrego nada – Que ningún hombre, escúchalo bien, ¡ningún hombre! Excepto yo, puede tocarte, acariciarte, besarte y…hacerte mía cuantas veces me dé la gana – finalizo rosando sus finos labios en los carmín de la ex leona.
¿Había escuchado bien o sus oídos la traicionaron? Eso no tenía sentido. Tenerla bajo su techo privándola de ese tipo de cosas y tenerla solo para él no le agradaba en nada. Pero, ella misma se metió bajos las garras del diablo al ir ante él por dinero y sobre todo aceptar revolcarse con él como una prostituta.
-No le encuentro sentido a tu "orden"- Hablo Hermione – Se supone que soy una sangre sucia y te doy asco… ¿Por qué pedirme esto? – Le pregunto confundida.
-Por qué se me da la puta gana – Le contesto fríamente – Porque no soportaría que otro imbécil te tocara ni tan siquiera te mirara – Le dijo acariciando su bronceado cuello – Porque tu ahora me perteneces y por lo tanto nadie más te puede tener si no soy yo ¿entendiste?
Ahora entendía todo. Era "su" propiedad. Ella no era un objeto ni un trofeo para tener bajo su poder. Con rabia y asco empujo al rubio lejos de ella porque no soportaba tenerlo más junto a su cuerpo. Este no hizo nada para retenerla. Curvo sus labios como el egoísta que era.
-¡He dicho que no y no lo voy hacer! – Grito Hermione emprendiendo camino fuera de ese asqueroso lugar. Pero no pudo llegar a su destino ya que unos brazos la tomaron por la espalda - ¡Suéltame! – Ordeno la ex leona con toda su furia.
-Eres una estúpida – Insulto Draco al tope de su "paciencia" hacia la joven – Lo quise hacer por las buenas pero no cediste – Le dijo al oído – Ahora lo haremos por las malas – Espeto haciendo que todo el cuerpo de la joven temblara – Vendrás a vivir aquí bajos mis órdenes o…me deshago de tu padre como lo hice con esa estúpida comadreja – Fue la gota que derramo el vaso.
No supo de donde saco tanta fuerza pero se soltó del platino. En un acto rápido saco su varita empuñándola hacia el cuerpo del ex Slyhterin. Este no se lo esperaba pero aun así no se movió ni un milímetro de distancia para evitar el posible ataque de la castaña. Esta apretó sus labios reprimiendo sus lágrimas al recordar las palabras del mismo demonio. ¿Cómo se atrevía a mencionar al pelirrojo?
Draco la miraba soberbiamente endureciendo su expresión con una pizca de burla. Esa maldita no se atrevería ni a separa sus labios para amenazarlo. Pero…algo llamo su atención. Los ojos miel de la joven expresaban frialdad, una frialdad que jamás había visto en ella ¿tanto lo odiaba? Hasta la pregunta era estúpida ¡claro que lo odiaba! Y no tenía la mente tan grande para saber cuánto. Negó con su cabeza curvando sus labios para formar una sonrisa.
-¡No vuelvas a mencionar a Ron! – Le susurro con sus dientes apretados al borde de las lagrimas. Luego encajo su varita sobre el fornido pecho del ojigris.
Este sonrió aun más.
-¿Y qué vas hacer si lo vuelvo hacer? – Le pregunto burlonamente - ¿matarme?
-Ganas no me faltan hijo de puta – Ahora fue el turno de Hermione para insultarlo.
-Mide tus palabras, asquerosa inmunda – Escupió el rubio con asco – Entonces ¿Qué esperas? – Le dijo acercándose más hacia la joven pero la varita de esta no lo permitía – Mátame, solo estamos tu y yo, sería un crimen perfecto – Espeto sonriendo pero esta vez mostrando su blanca dentadura.
-Tienes razón – Contesto la joven – Seria el crimen perfecto, pero…- Pauso bajando su arma colocándola a la altura de su cadera – Yo no soy una asesina como tu – Finalizo suspirando más calmada.
El rubio serio su expresión de rostro demostrando nada de agrado por el comentario de la ex leona.
-Tus palabras me tienes sin cuidado – Dijo quedando milímetros de distancia uno del otro. Sus respiraciones se mezclaban y sus miradas se esparcían por el enorme departamento. Ninguno agregó nada por unos largos segundos de rotundo silencio.
¿Tanto se odiaban?
-Así que ya sabes Granger – Advirtió Draco – Te instalas aquí mañana mismo o…yo voy por ti trayéndote a la fuerza – Finalizo robándole un beso fugaz a la castaña alejándose de ella para tomar su saco y salir de ahí.
Después del corto beso la ojimiel ladeo su rostro para no verlo más. Solo escucho al momento que abrió la puerta y la cerro dejándola completamente sola. Con asco y rabia limpio sus labios con el dorso de su mano como tratando de borrar los labios imaginarios del rubio que aun seguían sobre los suyos.
FIN DEL FLASH BACK
-Tienes que ser fuerte – Se decía así misma aun tumbada sobre el suelo – Ese maldito pagara cada una de las cosas que me hizo hacer y pasara – Dijo limpiando el rastro de lagrimas sobre sus mejillas – Lo juro – finalizo con sus pupilas dilatadas de tanto dolor y sufrimiento que solo el imbécil de Malfoy podía causarle.
OoOOoOoOoOoooOOOoOoOoO
Cerró la puerta de su recamara dando órdenes estrictas de que nadie, absolutamente nadie, se atreviera a interrumpirlo ya que deseaba estar solo para meditar ¿Meditar? ¿Sobre qué? Ni el mismo lo sabía. Se encamino hacia su cama empezando a deshacerse de su molesto traje, y es que a él eso de andar vestido de traje era insoportable. Deshizo el nudo de su corbata y la deposito sobre algún lugar desconocido de su enorme alcoba. Se saco de encima su chaleco y se desabotono su camisa blanca. Después se aflojo su cinturón y se lo quito dejándolo sobre el piso. Luego, le siguió con sus zapatos para después acercarse a la ventana que adornaba su recamara.
Observo como la luz de la luna brillaba a toda su intensidad. Esas estúpidas palabras no dejaban de resonar sobre su cabeza. Las escenas de la discusión contra la castaña se apoderaron de su mente. ¿Por qué demonios le pidió que se quedara en su departamento? Todas esas cosas que le dijo; Que le daría todo lo que cualquier mujer deseaba en la vida ropa, accesorio, joyas, viajes, dinero, todo eso le daría si ella se lo pidiera y ¡no sabía por qué demonios estaba dispuesto a dárselo! Pero aquí había un error; Ella no era como el resto de mujeres que habían pasado por su cama. La ex leona era diferente y para serse sincero especial.
Ejerció fuerza sobre sus puños sintiéndose el hombre más estúpido sobre el mundo mágico. Y más por decirle que ningún hombre que no fuera él podía tocarla ni siquiera rosarla o mirarla. Ella era suya, su propiedad, su territorio, su esclava y él su verdugo. No soportaría la idea de que ahora que la tenía solo para él, llegara alguien más y se la arrebatara. Primero tendrían que pasar por su cadáver antes de liberar a la ojimiel para que se fuera con el primero que pasara. ¡Eso jamás! Ya no sabía que era exactamente lo que sentía por ella; Si odio, obsesión o…prefería no seguir.
Pero de lo único que si estaba completamente seguro era que nunca dejaría que se le escapara de las manos. De eso se encargaría aun que su vida dependiera de ello. Se alejo de la ventana dirigiéndose a su cuarto de baño. Se adentro quitándose de encima el resto de su vestimenta para entrar bajo la regadera y tomar una larga ducha. Al sentir las gotas de agua resbalar por su encantador cuerpo, toda tensión desapareció de este liberándolo por completo. Recargo sus brazos sobre la fina loseta con su cabeza y vista fija al suelo solo observando como el líquido cristalino desaparecía por la coladera. Esa maldita se estaba metiendo cada segundo más en él, y eso le aterraba. Ya una vez lo hirieron y se juro por los mil demonios que eso jamás se volvería a repetir. Ese día comprendió que el amor no se había inventado para personas como…Él. Y también comprendió que pasaría el resto de su miserable vida vagando de mujer en mujer pero ninguna logra tener eso que tanto celaba; Su amor. Aun que se mostrara frio, indiferente, déspota, egoísta…en pocas palabras; Un cabrón de primera, nunca dejaría que las demás personas descubrieran su lado frágil y vulnerable ante la vida…El amor.
Impacto su puño cerrado contra la fría loseta color verde. Debido a la fuerza que utilizó logro partirla en dos partes y él lastimarse sus nudillos, pero eso era lo menos que le importaba en ese momento. Ya no quería seguir pensando en…Ella. Cerro el grifo de la regadera para salir de ahí, tomo su toalla y se seco todo el cuerpo. Salió del baño para dirigirse a su enorme armario. Después de unos minutos se encontraba vestido con un pantalón pijama y sin nada sobre su abdomen. Le gustaba dormir cómodo.
¿Y ahora que hacia?
Recordó que tenía que buscar en su alcoba unas copias de unos contratos que la castaña le había pedido ese mismo día. Pero…no recordaba donde los había colocado. Entonces una pensamiento cruzo por su cabeza, giro su vista y observo un ropero enorme situado en una esquina de su habitación. Lo coloco ahí por lo mismo, para guardar cosas y papeles confidenciales de su empresa. Llego hasta el y lo abrió buscando con su mirada su objetivo. Adentro sus manos para sacar todo lo que estaba escondido, después de unos largos minutos de intensa búsqueda (N/A: Y digo intensa porque eso al rubio le desagradaba por completo) los encontró en una folder maltratado y viejo. Sello de nuevo el objeto regresando sobre sus pasos para llegar a su cama.
Tomo asiento sobre esta al mismo tiempo que abría el folder cuidadosamente. Sin prevenirlo una especie de hoja pequeña cayó sobre sus pies llamando su atención. Dejo de lado su deber y se inclino estirando su brazo para tomarlo. No obstante, lo acerco a su vista sosteniendo el aliento al ver lo que era. Era una fotografía movible, en ella se podía apreciar a una joven pareja felizmente para quien la viese. Un rubio ojigris que deslumbraba con su radiante sonrisa y a una joven de tez blanca y cabello largo hasta la cintura color negro. Sus ojos eran chocolates y su mirada cálida, y relajante. Cuando él se miraba atreves de ellos podía sentir el sentimiento de…amor.
La fotografía fue tomada una tarde de invierno sobre los enormes jardines de, ahora, su mansión. Los dos se encontraban abrazados por la cintura viendo hacia la cámara sin poder evitar su felicidad de estar juntos. Recordó ese día.
FLASH BACK
-Sabes que a mí las fotografías no me gustan – Espeto un rubio vestido con su elegante túnica de terciopelo con guantes cubriendo sus manos y la bufanda de su casa. Su cabello estaba un poco más largo de lo que estaba acostumbrado a usarlo.
-Draco, por favor – Suplico una joven enredando sus brazos sobre el cuello de su novio mientras acercaba su rostro dejándolo milímetros de distancia del de el ojigris.
El rubio odiaba que hiciera eso porque sabía que con eso no le podía decir que no. La chica sonrió mostrando su perfecta dentadura blanca penetrando sus ojos chocolates en los grises de su amado. Acerco su nariz pegándola con la fina de Draco, este le sonrió aprobando su capricho.
-Está bien – Bufo derrotado (N/A: ¿Se imaginan a este Draco romántico? ¡Yo sí y quiero uno!)
-Gracias, amor – Dijo la muchacha dándole un beso corto en los labios. Después se separaron, al momento lo tomo por la mano para conducirlo a un lugar para el fondo de la foto.
Draco se dejo guiar. Esa mujer era todo lo que cualquier hombre podría desear. Era cariñosa, amable, hermosa y muy inteligente. El día que la conoció no le prestó mucha atención por que apostaba a que era igual que su prima; Astoria. Pero no, con el paso del tiempo supo que era diferente y eso lo atrapo por completo. Después de varios meses de amistad llego el amor en los dos. Paso los días más felices al lado de ella, cuando estaba en el colegio solo quería que las vacaciones llegaran para estar junto a ella ya que esta estudiaba en la academia Beauxbatons. Y para su desgracia, era una mortifaga igual a él.
-Aquí está bien – Indico la joven abrazando al rubio por la cintura. Este la imito – Apresúrate Isabella – Le ordenó a su hermana menor para que tomara la foto.
-Está bien, Sonrían – Espeto la niña colocando el lente sobre su ojo izquierdo para capturar la imagen.
Los dos jóvenes sonrieron al momento que el flash apareció.
FIN DEL FLASH BACK
Su mirada se encontraba aun fija sobre esa vieja fotografía que jamás imagino volver a encontrar. La extrañaba…y eso era lo que más lo enfurecía. Se juro a si mismo olvidarla, y lo logro, pero desde que la sangre sucia se presento ante él esa tarde de otoño la vio reflejada en ella. Como si ella nunca se hubiera ido. Sin poderlo evitar arrugo la pequeña fotografía ejerciendo la mayor fuerza posible para hacerla desaparecer.
-Ya deja de pensar en ella – Se regañaba a sí mismo al momento que abrió su puño y dejo caer el papel arrugado sobre sus pies.
No obstante, se coloco de pie caminando hacia la ventana, de nuevo. Sacudió su cabeza borrando todos esos recuerdos. Y sabiendo que a cada día que pasara junto a la ojimiel, solo seria para tentarlo y hacerlo caer en sus redes. Y eso…le empezaba a dar miedo.
OoOoOOoOoOoOoOoOOOooooOOo
Camino hacia el jardín buscando a su más grande amor. Le daba gracias a la vida por habérselo obsequiado, un regalo que fue el mejor de su vida.
Después de un arduo trabajo como el jefe del departamento de aurores en el ministerio solo quería llegar a su casa para abrazar a su hijo y…esposa. Pero ya se había acostumbrado a que esta última jamás lo recibiera como él quería. Pero no le afectaba en mucho, porque tenía a James a su lado. Cruzo el umbral para arribar sobre el jardín pero la aguda voz de una mujer lo hizo detener, y girar la verla.
-Harry, querido – Llamo Molly Weasley llegando hasta el azabache para saludarlo.
-Señora Weasley – Contesto el ojiverde tomando a la señora por las manos y depositando un tierno beso sobre su mequilla izquierda. Ya se había acostumbrado a hacerlo en forma de agradecimiento por estar pendiente a James y cuidarlo durante su estancia en el ministerio.
-Te esperamos más tarde – Confeso la pelirroja mayor correspondiéndole al saludo - ¿Problemas en el trabajo? – Pregunto preocupada.
-No, claro que no – Contesto el niño que vivió sonriendo nerviosamente – Es solo que me apresure a terminar mi trabajo antes de tiempo para poder estar más tiempo con James – Le informo rascándose su cabeza.
-Oh, qué bueno – Dijo Molly sonriendo por hacer suposiciones estúpidas.
-Por cierto, ¿Dónde está? – Le preguntó el padre ansioso por ver a su hijo.
-En el jardín jugando con Jade – Contesto empezando a caminar tras de Harry, quien al oír las primeras palabras de la señora una sonrisa se ilumino sobre su rostro emprendiendo camino para poderlo tocar y besar.
Al llegar al centro del enorme jardín que poseía su mansión pudo observar a su hijo sobre los brazos de su nana. Decidió detallarlo y admirarlo por unos determinados minutos. Se miraba hermosísimo sonriendo al ver como la joven niñera le hacía gestos graciosos. Aun no comprendía porque Ginevra lo había rechazado al nacer. Pero para eso lo tenía a él, su padre. El niño a punto de cumplir un año de vida era la viva imagen del moreno cuando tenía su edad, pero sus ojos eran azules como los de su madre. Poseía la misma mirada de Ron y eso en parte le agradaba así ya no lo extrañaría tanto. Pero claro, nadie se comparaba con la personalidad del que era y será por siempre su mejor amigo. El pequeño castaño lucia una cabellera un poco larga a lo que se supone los varones tenía que tenerlo, pero eso no importaba era un bebe todavía.
James soltaba unas carcajadas haciendo que el jardín se inundara de ellas. De pronto algo o, mejor dicho, alguien se apodero de su atención. Giro sus pequeños ojos azules al living de la puerta observando justo debajo de ella a su más grande amor; Su padre. Rápidamente ejerció fuerza para zafarse de los brazos de su niñera. Esta entendió rápidamente su mensaje y lo deposito sobre el césped.
-James te tiene un sorpresa, hijo – Hablo Molly dándole la señal a Jade para que dejara al niño caminar por si solo ya que estaba aprendiendo a dar sus primero pasos.
Harry no digo nada solo se arrodillo para quedar a la altura de su más grande amor.
-Vamos, cariño, muéstrale a papá que ya puedes caminar – Le decía Jade dándole ánimos al pequeño para que se encaminara hasta el dueño de la Mansión.
El pequeñín sonreía como pareciéndole la escena más graciosa del mundo (N/A: Amo a los niños a esas edad, de todo se ríen).
-Ven, James, tú puedes – Alentaba Harry estirándole sus brazos para que se sintiera mas confiado en su acto.
James al ver los brazos de su padre llamándolo no espero ni un segundo más y se encamino hacia el ojiverde. Este amplio mas su sonrisa al ver como su hijo empezaba a caminar por sí solo. El pequeño se ladeo aun si poderse sostener al cien por ciento, Harry se iba a enderezar para correr a auxiliarlo y salvarlo de un golpe seguro cuando su suegra la detuvo en el mismo lugar.
-Quieto – Le ordeno sin despegar sus ojos azules de la pequeña figurita de su nieto.
El ex Gryffindor iba a protestar cuando vio como su hijo se equilibraba volviendo al juego. Suspiro aliviado y amplió mas su sonrisa. Al segundo, James llego hasta su objetivo y este lo capturo entre sus brazos colocándose de pie junto con su hijo.
-Mi bebe, lo lograste – Felicito Harry dándole pequeños besitos sobre su rostro. El niño solo soltaba carcajadas al sentir cosquillas causadas por los labios del moreno.
-¿Ves? Tienes que empezar a dejarlo andar solo – Espeto Molly acariciando la rosadita mejilla de su nieto.
-Pero…no quiero que se golpee – Confeso el niño que vivió temeroso.
-Vamos – Exclamo la madre de Ginny – Ese es el punto; Dejar que se caigan para después levantarse por sí solos, si lo sobreproteges nunca podrá salir al mundo seguro de sí mismo – Relato como la experta que era.
Harry dirigió sus ojos verdes a su hijo quien jugaba con sus lentes. Ni se percato del momento en que el pequeño se los quito, pero no importaba. Lo beso por última vez en el momento, porque de la noche faltaban muchos más. De pronto, la joven niñera se acerco hasta el joven.
-Bien, es hora de un baño, James – Informo la joven rubia mirando al pequeño. Este le sonrió traviesamente.
El ojiverde le entrego al pequeño a su niñera y esta emprendió camino hacia el interior de su mansión. Solo quedaron él y la señora Weasley. La cual aprovecho para hablar con su yerno.
-Hijo…- Espeto la pelirroja mayor viendo al moreno. Este la encaro correspondiéndole a su mirada – Quiero que sepas que hace unas horas fui a ver como esta Ginny – Dijo haciendo que el corazón del azabache se acelerara – Se que te enfadaras conmigo por lo que te voy a decir, y reconozco que fui una estúpida – decía haciendo que Harry tensara su mandíbula.
-¿Qué paso? ¿Esta ella bien? – Le pregunto pensando primero que nada en su esposa.
-Bien, bien, no – Le contesto – Pero ese no es punto. Lo que paso es que se me ocurrió llevarle a James – El moreno comprendía por donde iba – Y pues, se me ocurrió dejarlo unos minutos con ella para ver si así podía llegar a sentir…amor por su propio hijo pero me equivoque.
-¿Qué fue lo que paso? – Le preguntó tomándola por los hombros.
-Yo…- Suspiro – Regrese en menos de tres minutos y encontré a James llorando, y…Ginny estaba a punto de golpearlo – Finalizo sintiéndose un tonta por lo que había hecho.
El ex león no agrego nada más, se alejo de su suegra adentrándose al interior de su casa. Eso no se quedaría así, ya le había pasado muchas cosas por alto a la pelirroja pero esta vez no será así. Molly lo siguió temerosa de lo que el moreno pudiera hacer contra su hija, y la verdad, estaba en todo su derecho. Harry subió los primeros peldaños de la escalera cuando la pelirroja mayor lo detuvo.
-Harry, por favor…- Pero este la interrumpió fúrico.
-No, señora – Dijo amordazándose sus labios – Ya le he aguantado muchas cosas a su hija, pero esta no va hacer igual – Decía ardiendo en rabia – Y este vez me va a oír – finalizo emprendiendo de nuevo su camino.
Molly no se opuso más.
O
Abrió la puerta de su antigua recamara, hacía ya un año que no dormía dentro de ella porque Ginny se lo pidió de favor argumentando que quería estar sola. Y así se quedaría si seguía en ese estúpido plan. Al entrar al interior busco con su mirada a la pelirroja pero no la encontró ni sobre la cama, donde acostumbraba estar, ni en otro lugar. Cerró la puerta encendiendo la luz para poder ver algo, ya que estaba a completa oscuridad. Logro ver como unos rayos de luz se escapaban por la rendija que quedaba bajo la puerta del baño. Se aproximo hasta ella decidido abrir la puerta sin la autorización de la ex leona.
Pero antes de lograr su objetivo esta fue abierta primero por la persona que se encontraba en el interior. Se quedo mudo al ver a su esposa de pie después de casi un año sin hablar, ni verse. Esta se quedo pasmada en el mismo lugar sin expresar alegría, confusión o tan siquiera odio al verlo delante de ella. Harry curvo sus labios alegrado de verla un poco mejor, físicamente, porque interiormente seguía igual. Ginny rodo sus ojos exasperada al tener a "su" esposo dentro de su habitación.
-¿Qué haces aquí? – Le pregunto cómo…fastidiada de verlo. Después paso por un lado de él para llegar a su cama.
El ojiverde noto la frialdad e indiferencia de su esposa hacia él y eso le dolió en lo más profundo de su corazón. Se giro para ver como esta tomaba asiento sobre su cama lista para volverse a hundir bajos las sabanas, pero el moreno no lo permitió.
-Solo quiero hablar contigo – Le indico tomando asiento sobre los pies de la pelirroja al mismo tiempo que capturaba sus manos entre las suyas evitando que se colocara las sabanas encima de ella.
Ginny sintió un piquete sobre su pecho al sentir por primera vez en un año la cálida piel de su marido. Al moreno le pasó exactamente lo mismo, era como haber tocado el cielo. Sus miradas se encontraron por unos largos segundos tratando de descifrar el sentimiento que escondían detrás de sus ojos. Harry le sonrió tiernamente indicándole que estaba feliz de poder estar de nuevo junto a ella, aun que tan solo fueran unos minutos. Ginevra le correspondió de igual modo, pero sin sentimiento alguno. Entonces, el ojiverde comprendió que seguía igual que siempre. Alejo sus manos se las pecosas de su esposa colocándose de pie y dándole la espalda.
-¿De qué quieres hablar? – Pregunto Ginny colocándose de pie para quedar cerca del moreno sabiendo de lo que le quería hablar o reclamar que era lo más lógico.
-Ginny, creo que ya es tiempo de que me dejes en claro lo que quieres hacer – Espeto Harry fijando su vista esmerada sobre el suelo.
-¿Hacer qué? – Le pregunto haciendo que el moreno se saliera de sus cabales.
-¡De nosotros! – Le grito girándose para verla directamente a sus ojos azules – De James, TU hijo – Le enfatizo – De tu vida…- Susurro suspirando cansado de todo el teatro que formaba la joven.
-No hay nada que hacer…- Soltó de golpe indiferente a las palabras de su esposo.
-¿Esas segura de lo que dices? – Le pregunto quedando milímetros de distancia del perfecto cuerpo de su mujer, y eso que ya era madre – Quieres que James y yo nos alejemos de ti, para que tú puedas seguir lamentándote por el resto de tu vida por alguien que ya no va a regresar jamás – Sintió como su mejilla ardió al momento que la pelirroja lo abofeteo fuertemente, pero no la soltó.
La ex leona reprimió fuertemente sus lágrimas para que estas nos lograran salir por sus ojos azules.
-¡Nunca más vuelvas a decir eso! – Le recrimino al sentir como unas lágrimas se lograron escapar de sus lagrimales.
-Lo voy a decir las veces que sea necesario – Contesto fríamente el ojiverde – Entiéndelo, Ron ya no volverá. Déjalo descansar en paz y vive tu vida ya que tu si lo estas – Decía acercando sus labios a los carmín de su esposa – Sal de esta maldita celda, haya afuera todos esperan por ti, James espera por ti…yo espero por ti…Por favor, no me hagas sufrir mas – Susurro intentando capturar los labios de su mujer entre los suyos pero esta se lo impidió.
-No puedo – Dijo ladeando su rostro indiferente. Luego se soltó de su agarre y se alejo de él.
-¡¿Cómo demonios no puedes? – Le grito llegando a su límite. Después la tomo por el brazo ejerciendo fuerza sin querer, pero no se podía controlar.
-¡Suéltame, me lastimas! – Grito Ginny zafándose del agarre.
-¡Ginevra, por favor, ya basta de todo esto! – Exclamo el ojiverde – James…- Pero la pelirroja lo interrumpió.
-James, James, James – Repitió fastidiada de ese niño – Es lo único que te importa, además a mi ese mocoso me tiene sin cuidado – Esto hizo que Harry no lo soportara mas.
La tomo del brazo de nuevo girándola bruscamente hacia él. Esta no se lo espera, se atemorizo al ver como el moreno estaba a punto de golpearla. Harry estaba con el brazo en el aire listo para cometer una locura, de la cual segundos más tarde se arrepintió. Ginny lo enfrento con su mirada indiferente y eso hizo que el niño que vivió reaccionara.
-¡Vamos ¿Qué esperas? – Alentó la pelirroja - ¡Pégame, que ya estoy harta de ti y ese maldito niño que no merece estar aquí! – Decía zafándose de nuevo del agarre de su marido.
-No vale la pena – finalizo Harry pasando por un lado de su mujer para salir de ahí.
Ginevra no agregó nada mas antes de sentir como el moreno salía dejándola completamente sola. Y ya estando así, soltó el llanto que tenía reprimido desde hacía ya mucho tiempo. Regreso a su cama tomando la fotografía que poseía su buro. Acaricio la imagen de su hermano haciendo que unas lágrimas cayeran sobre el vidrio que protegía la imagen. Se tumbo sobre el suelo con el retrato entre sus brazos.
-Te extraño mucho, hermano – Finalizo sabiendo que todo lo que estaba haciendo con Harry y su hijo estaba mal, pero era más fuerte que ella.
Continuara…
¡Hola! Lo sé, lo sé, sufrí un pequeño inconveniente por eso no pude actualizar la fecha prometida, pero lo bueno es que estoy aquí ¿no?
Bien, repasemos el capitulo; Súper duro lo que Draco le pidió a la castaña, privándola de todas esas cosas con tal de que darle todo lo que quisiera, raro ¿No? Pero despreocúpense, el rubio aun no siente nada por nuestra protagonista, excepto odio jeje. Sé que a lo mejor confundo muchos los sentimientos y eso es lo que quiero lograr, por eso le pido paciencia.
Por fin Draco recordó a esa mujer misteriosa, que ya leyeron no es Luna. Más adelante se irá aclarando este asunto que le hace tanto daño a nuestro adorado Draco, por eso teme enamorarse.
Y que fuerte lo de Harry y Ginny. Quiero que quede algo en claro; Ginny rechaza a su hijo por que aun está dolida por la muerte de su hermano, es prisionera del pasado que no quiere dejar ir. Pero, dentro de poco la obligare a que agarre la onda, jeje.
Bien, sin más que decir me despido. Y otra vez DISCULPENME por haberla hecho desesperar tanto.
Agradecimientos:
Adrikari, Bess20, giselmalfoy, Holly90, pEqUe, Cibel05, maryferhm, Sailor mercuri o Neptune, Lunatica 88, Serena Princesita Hale, Burbujita Malfoy, Zareth Malfoy, DiosaLuna, Ari y Talerop: ¡MUCHISIMAS GRACIAS DE CORAZON! LAS AMO Y ESPERO EL CAPITULO LES HAYA GUSTADO.
Crysthy Granger: ¡TE AMO CON TODO MI CORAZON!
