Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo 9
—No va a pasar, Edward.
A pesar de su advertencia, Bella siguió sintiendo como la juguetona mano de su prometido jugaba con el elástico de su ropa interior, tan solo cinco minutos atrás había vaciado su estómago en el excusado, amaba al pequeño ser que crecía en su interior pero no era la fan número uno de las náuseas en las mañanas. Andrew la había levantado cada mañana para llevarla al inodoro, no importaba lo que comiera, por las mañanas vaciaba su estómago horriblemente, al parecer el nuevo bebé le haría lo mismo.
Solo esperaba que no duraran todo el embarazo como había ocurrido con Andrew.
—Edward... —volvió a advertirle al sentir sus dedos introducirse dentro del encaje.
Sabía que a algunos hombres les excitaba estar con sus embarazadas parejas, pero no creía normal que después de ser despertado por el sonido de las arcadas quisiera jugar con ella.
No se sentía particularmente linda ni sexy.
Pero al parecer para Edward era muy diferente, pues no dejaba de aprovechar el tiempo libre que tenían para ellos solos, ni siquiera durante los primeros meses de relación Edward se había comportado de esa manera.
Estaba a punto de dejar que siguiera con su recorrido, pero los golpes en la puerta lo hicieron abandonar su juego y ajustarse su problemilla bajo el pantalón, se puso la bata para disimular un poco más y abrió la puerta, encontrando a Valery aún con la pijama de Rodolfo el reno y con Valiente en sus brazos, quien también tenía una pijama de Santa.
—¿Qué haces despierta tan temprano?
—Dijiste que hoy iríamos por el árbol de navidad —respondió entrando a la habitación, dejó a Valiente sobre la alfombra y subió a la cama hasta acostarse junto a Bella—, iríamos los cuatro juntos a escogerlo, prometiste que yo te ayudaría a talarlo.
—Iremos, pequeña, pero después de desayunar y hacer algunos pendientes que Bella y yo tenemos.
—¿Y a qué hora será eso?
—Posiblemente después de mediodía.
—Pero para eso falta mucho —protestó cruzándose de brazos—, me he despertado muy temprano para nada.
—Debiste preguntar ayer por la noche —respondió Edward caminando hacia el baño.
La puerta del baño se cerró dejándolas a ambas solas en la habitación.
—Puedes…
—No, no hay manera de que salga de la casa antes de mediodía, hermosa —le interrumpió Bella atrayéndola a sus brazos—. Mi madre llega mañana y aún tengo pendientes para la boda, solo quedan seis días.
—Está bien —suspiró Valery—. ¿Cuándo llegará mi vestido?
—Mi madre lo traerá junto con Vicky para una última prueba, esperemos que no hayas crecido mucho en las últimas semanas y yo no haya engordado demasiado, no sé cómo explicaré que me ha crecido el vientre.
—Diles que estás embarazada.
—Lo haría, pero tu papi y yo queremos que sea una sorpresa para el día de nuestra boda, es por eso que tú has tenido que guardar el secreto.
—Y lo he hecho, no le he dicho a nadie, ni siquiera a Sue.
—Lo sé, eres muy buena guardando secretos.
Valery se acurrucó entre las sábanas quedándose dormida en cuestión de segundos, era demasiado temprano para que ella estuviera despierta, por supuesto que iba a quedarse dormida apenas tuviera oportunidad.
Bella la arropó y la observó dormir, aún se sentía un poco culpable por cómo la había tratado las primeras semanas que estuvo en casa, no fue precisamente la mujer más cariñosa ni maternal, la juzgó sin conocerla, incluso llegó a sentir cierto rencor porque estaba en casa opacando la felicidad de su pequeña familia. Ahora, la idea de que Valery no estuviera en casa con ellos era simplemente imposible, un error, Valery pertenecía a ellos tanto como lo hacía Andrew y el bebé que crecía en su vientre.
Escuchó el golpeteo del agua proveniente de la ducha, sabía que podía escabullirse y tener un rapidín, Valery dormía como un tronco y no se daría cuenta de lo que hacían en el baño, pero dejar la tibia cama y alejarse del cálido cuerpo de su niñita no se sentía correcto, por esa razón, volvió a recostarse dispuesta a dormir y disfrutar un poco más de sueño antes de que Andrew demandara su atención.
…
Bella le acomodó la bufanda a Valery antes de que bajara del auto, tal vez era un poco exagerado que usara una bufanda, Graham no era precisamente frío a esa hora del día, pero era mejor prevenir, no podía enfermarse a días de la boda, por esa razón Andrew se había quedado en casa al cuidado de Charlie, quien estaba teniendo su cuota justa de celos por parte de Esme al saber que Renée llegaría en unas cuantas horas y compartirían techo.
Que su suegra fuera la actual novia de su padre no era lo más divertido del mundo, pero al menos eran felices y con eso le bastaba. Esperaba que su madre no fuera una completa perra con Esme.
—¿Ya, Bella?
—¿Ya, amor?
Bella rodó los ojos ante la impaciencia de ambos, terminó de acomodar la bufanda asegurándose de que esta no se soltara, bajaron del auto y Valery corrió a buscar el árbol perfecto para llevar a casa. Edward caminaba junto a ella, sosteniendo su cintura y una que otra vez bajando su mano para tocar el principio de su trasero, al parecer el rapidín en el armario después de que Valery bajara a desayunar y el del establo, cuando fue a buscarlo, no sirvieron para bajar su libido.
—Creo que tu hija necesita saber que no podemos llevar un árbol de tres metros —habló viendo como Valery sonreía como maniaca al ver los enormes árboles.
—Podemos hacerlo.
—Edward…
—Yo solo digo que no hay ningún problema, será complicado llevarlo en la camioneta pero no imposible, además será un buen árbol.
—No me convences, Cullen —le advirtió picando su pecho—. Ahora ve con tu hija y escojan un árbol no mayor a dos metros.
—¿No nos ayudarás a cortarlo?
—Ambos pueden hacerlo perfectamente, confío en ustedes.
—Miedosa —le acusó besando castamente sus labios—. Ve a sentarte, cuida de mi bebé y de tu bonito trasero que será mío en cuanto regresemos.
Bella se sentó sobre una pila de troncos que formaban un banco, en donde varios niños y mujeres se encontraban sentados, muchas de esas mujeres se encontraban muy embarazadas, conversó con algunas de ellas, asistirían a su boda y estaban muy emocionadas por saber cómo sería su vestido.
La boda de Edward Cullen era un suceso que todos esperaban.
Escuchó a lo lejos el chillido de Valery cuando Edward le entregó unos pequeños guantes para sostener el árbol y que sus manos no quedaran pegajosas ni se le clavara ninguna astilla, ambos se dispusieron a trabajar, los dos con el rostro lleno de determinación de conseguir llevarse a casa el árbol que apostaba medía cerca de tres metros, no debía sorprenderle, Valery había aprendido a manejar a Edward a su antojo.
Puede que Bella le enseñara unos cuantos trucos.
Nunca pensó que su vida terminaría justamente ahí, viendo cómo padre e hija peleaban con un árbol en lugar de simplemente ir al centro comercial o a un parque de árboles a conseguir uno, era lo que se hacía en la ciudad, pero ahí estaba, riéndose de ambos. Había cambiado muchas de sus costumbres cuando decidió abandonar la ciudad y mudarse con Edward, ya no iba al spa ni a la peluquería dos veces al mes, ni siquiera salía de compras tan a menudo, ni pedía comida a domicilio regularmente, había cambiado mucho y no le molestaba en lo absoluto, pero lo que estaba segura de que jamás haría, sería talar un árbol.
Eso era actividad de Edward y sus hijos, porque estaba segura de que en unos años Andrew y el bebé estarían peleando con las ramas justo como lo hacía Valery, tal vez tendría que intervenir y decirle a Edward lo peligroso que era que un niño lo hiciera, pero ciertamente Valery no era la única que estaba ayudando a talar el árbol, había mucho niños alrededor ayudando a sus respectivos padres.
A veces no lograba acostumbrarse a los cambios, pensaba en su pequeño bebé en casa haciendo lo mismo y le daba pavor, pero simplemente ver la sonrisa de Valery era suficiente para dejar atrás los temores y dejarla divertirse.
Estaba tan absorta en ver a padre e hija que se sobresaltó al escuchar la voz de Alice junto a ella, no la había visto desde que reanudó su amistad con Rosalie.
—No pensé encontrarte por aquí.
—Necesitábamos un árbol, pero creo que debí sugerir comprar uno artificial.
Ambas rieron al ver a Valery caer sobre su trasero después de golpearse con una rama, Bella pensó en ir a asegurarse de que estuviera bien, pero las sonrojadas mejillas de Valery y su risita risueña le quitaron toda aprensión.
—Sé que Rosalie ha vuelto a ayudarte con los preparativos —comentó Alice haciéndola sentir una completa perra como amiga.
—Lo siento, Alice, no quise hacerte a un lado pero…
—Lo entiendo, ella es la que sabe de bodas, yo no —le tranquilizó.
—Cuando lo dices así suena horrible.
—Pero es la verdad —respondió Alice encogiéndose de hombros—, te ayudaba en lo que necesitabas porque sabía que estabas en apuros, pero realmente no entendía muchas cosas que me pedías, aún sigo sin saber la diferencia entre el color hueso y la cáscara de huevo.
Bella se rio pensando en lo diferente que Alice era de Rosalie, por algo Rose era lo más cercano que tenía a una mejor amiga.
Ambas observaron a Valery reír y sacudirse el cabello mientras Edward hacía lo mismo, conseguir talar el árbol era lo último en la lista de prioridades en ese momento.
Bella les tomó una fotografía para la posteridad.
—Se parece muchísimo a Tanya —murmuró Alice, acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja, tal vez quería parecer desinteresada pero Bella conocía demasiado bien los gestos de nerviosismo, años como modelo le dieron la facilidad de reconocer el miedo e incomodidad de las personas que la rodeaban, algo molestaba a Alice, era evidente.
—Lo sé, solo la he visto en fotografías, pero Valery es una pequeña copia de ella.
—No hay nada de Edward en Valery —prosiguió Alice con la misma máscara de tranquilidad—, pensé que tal vez compartirían algún gesto… algo, pero no logro encontrar nada, aunque tal vez sean solo cosas mías.
Bella observó a la niña de ojos violeta que miraba con desagrado sus manos cubiertas por los guantes, al parecer la hacían un poco torpe.
—No tiene nada de Edward —concluyó Bella—, nunca he dudado del amor paternal que Edward siente por ella e Irina ha dicho que Tanya le confirmó que era su padre, pero a veces…
¿Cómo explicar que a veces dudaba que Valery fuera hija de Edward?, debían tener algún rasgo, alguna manía, tal vez un lunar, una mancha de nacimiento como la que Andrew tenía en la espalda, igual que la de Edward y James, algo que los relacionara como padre e hija, pero no había nada.
Podría decir que tal vez tocarse el cabello cuando estaban nerviosos o refunfuñar entre dientes cuando estaban molestos pero no querían aceptarlo, incluso que ambos tenían la costumbre de robar la leche en polvo de Andrew cuando creían que nadie los veía, podría tomar esas cosas como similitudes, pero solo eran hábitos que Valery pudo adquirir por el tiempo que llevaba viviendo en el rancho, incluso había adquirido hábitos de ella misma, como pintarse los labios por el placer de hacerlo, jugar con su cabello cuando estaba aburrida o arrugar la nariz cuando estaba concentrada, eran hábitos que se adquirían con el tiempo, no algo que se tenía de nacimiento.
»Queremos tanto a Valery que realmente no nos importa, ella es parte de nosotros.
—Pero dudan de la palabra de Tanya.
No era una pregunta, era una afirmación que detestaba confirmar.
—Es difícil no hacerlo con todo lo que hizo —murmuró en voz baja para que nadie la escuchara—. No la juzgo ni mucho menos crucifico a Valery como muchos de por aquí lo han hecho, pero… ¿me culpas por no confiar en una mujer que parecía solo importarle ella misma?
—No la conocías.
—No, pero he escuchado varias versiones y… no creo haber querido conocerla, de solo pensar que engañó a mi Edward —suspiró negando con la cabeza—. No sé en qué estaba pensando o qué tan dañada estaría para preferir a otro en lugar de Edward.
—No creo que haya escogido a otro —murmuró tan bajo que Bella casi no la escuchó.
—Los del pueblo la vieron marcharse con otro hombre, Alice, incluso Irina lo ha dicho.
—Nadie la vio…
—¿Qué quieres decir?
Alice miró hacia todos lados, nadie parecía ponerles atención, todos concentrados en talar su árbol… o jugar con él.
—Todos repiten que alguien les dijo que la vio, pero nadie realmente la vio con sus propios ojos.
—Eso es imposible, Alice, es un hecho que ella huyó después de ser descubierta, detesto decirlo porque es la madre de Valery, pero no creo que todo el pueblo se equivoque, además Rosalie y Esme me han dicho lo mal que se llevaba con las personas de aquí, que no confiaban en ella.
—No lo hacían, pero era solo porque no quisieron darle una oportunidad.
—La gente del pueblo es muy amable.
—Lo es, siempre que cumplas con sus propios criterios. —Se encogió de hombros mirando al suelo, perdida en sus pensamientos—. Tú fuiste toda dulzura con Edward, nadie aquí dudó que lo querías solo para ti, incluso cuando intentaron coquetearte, tú solo tenías ojos para Edward.
—Me gustaba mucho.
—Y no dudabas en demostrarlo, pero también eras tímida y reservada, como si temieras perder su atención.
—Lo temía, me gustaba mucho aun sin conocerlo, quería conocerlo y que me notara, recuerdo perfectamente que ni siquiera me invitó a salir hasta que James prácticamente no le dejó otra salida.
Sonrió ante el recuerdo de su guapo vaquero que la invitó a una cita con su hermano detrás de él prácticamente amenazándolo.
»Edward fue un encanto desde el primer momento, aún lo es, a pesar de los problemas que hemos tenido, sé que lo amo y que él me corresponde por completo, por esa razón no entiendo cómo Tanya pudo romper su corazón, es el hombre más gentil que conozco.
—Tal vez esa no era su intención.
—¿Sabes algo que los demás no, Alice? —cuestionó frunciendo el ceño, era demasiado misteriosa—. Sé que eran amigas, y entiendo que la defiendas, pero no puedes desaparecer el hecho de que se fue de aquí, tuvo una hija con Edward y no le dijo nada acerca de su existencia, posiblemente nunca la hubiera traído al rancho si siguiera con vida.
—Eso no lo sabes.
—Nueve años y un embarazo completo, creo que es tiempo suficiente para saber que Tanya no planeaba contarle nada a Edward, incluso yo le dije a Edward del embarazo en cuanto me enteré, por muy molesta que estuviera con él, mi bebé tenía el derecho de saber quién era su padre.
—Las cosas son diferentes.
—Lo sé, yo amo lo suficiente a Edward y a Andrew como para atreverme a mantenerlos alejados, incluso cuando Edward rompió mi corazón, ella por el contrario...
—Bella —le interrumpió bruscamente—, Tanya, ella era buena, una buena chica, no es lo que todos dicen, ella amaba a Edward, no creo que mantuviera a Valery alejada solo por razones egoístas, tú no sabes si su vida aquí era feliz o no.
—¿Y tú sí?
Alice se rasco la nuca, aún más nerviosa e incómoda, era obvio que había hablado sin querer, pero ahora necesitaba saber la verdad.
»¿A qué te refieres, Alice? —cuestionó evitando que Alice se quedara callada—. Dime, Alice, por favor, no quiero pensar las cosas que pienso de Tanya pero es inevitable cuando solo conozco una versión.
Alice dudó, pero al darse cuenta de que nadie las estaba observando continuó, aunque en un susurro aún más bajo.
—Ella... estaba bien con Edward, las cosas iban bien, tenían una buena relación, apenas si se veían por la distancia, sin embargo se querían y lo sobrellevaban, como tú cuando tenías que irte pero aun así seguías en contacto con Edward.
—Una relación a distancia es difícil.
—Lo sé, sin embargo ellos lo estaban llevando bastante bien, podría decirse que incluso mejor que como tú y Edward lo llevaron, eran una pareja estable, pero luego... —dudó, como si no confiara en ella, aun así siguió—: Edward la llevó a su casa, a Esme no le gustó, nunca le gustó, trató de que Edward la dejara, pero Edward se rebeló por primera vez en su vida... Él siempre hizo lo correcto, lo que se esperaba de él, intentó hacer feliz a su familia a toda costa, pero por primera vez se puso a él en primer lugar, a su madre no le gustó esa decisión e hizo la vida de Tanya en esa casa un infierno pero nada se comparó a cuando James regreso a casa...
—Eso no puede ser, Esme y James, ellos no son así, admito que algunas veces son difíciles pero no los creo capaces de hacer eso, Esme es como una segunda madre para mí y James es un encanto, le preocupa Edward y quiere que sea feliz.
—No sé para qué me molesto, sabía que no me ibas a creer —le dijo dando la media vuelta.
—No, Alice, espera —la llamó tomándola del brazo—. Perdón, pero tienes que entender que me cuesta trabajo creerte.
—Lo sé, y te entiendo, pero te juro que algo pasó, Bella, algo cambió en Tanya cuando se mudó a esa casa contra la voluntad de Esme. No sé qué fue, aun cuando Esme era grosera, Tanya parecía poder con eso y más, pero después, simplemente comenzó a actuar extraño.
—No creo que Esme…
—Por favor, Bella, no lo puedes negar —la interrumpió Alice—. Hasta tú te tienes que dar cuenta que las cosas están bien mientras se hagan como ella dice.
Bella se quedó callada porque no podía negar esa acusación, su suegra tenía una forma muy particular de hacer las cosas, y cuando algo no le gustaba se las ingeniaba para hacerlo a su manera. A ella no le molestaba ya que podía lidiar con esas pequeñas cosas, además de que Esme siempre pedía su opinión.
—A veces es algo complicada, tú no tuviste problemas con ella porque te aceptó sin problemas, pero con Tanya no fue de esa manera.
—No puedes culparla por querer proteger a Edward, es su hijo.
—James también lo es.
—¿Qué tiene que ver James en todo esto?
—Las cosas se volvieron peores, casi insoportables para Tanya cuando James regreso, era como si...
Alice guardó silencio dos segundos antes de sentir el cuerpecito hiperactivo de Valery.
—Papi me ha dicho que está por terminar de cortar el árbol, nosotras podemos ir a buscar guirnaldas para decorarlo.
—¿Guirnaldas? —preguntó levantando la vista para ver a Edward, no habían avanzado en nada con la tala del árbol, posiblemente Edward la había mandado para poder talar adecuadamente—. Podemos ver si venden en la tienda, tal vez compremos unas cuantas esferas y más adornos.
—Está bien, Bella... ¿Alice nos acompañará?
—Me encantaría, hermosa, pero tengo que regresar a casa, tal vez las visite un día de estos.
Alice se alejó sin darle tiempo a pedirle que por favor fuera a casa y terminara de hablar con ella, la había dejado completamente confundida.
Las personas de las que Alice hablaba eran completamente diferentes a las que ella conocía.
Esme era difícil y estaba segura de que ella misma actuaría como una perra con alguna novia que no considerara adecuada para Andrew, incluso lo haría con los chicos que pretendieran a Valery.
James era un poquitín excéntrico, pero era un buen hombre, apoyaba a Edward en todo, él decía que se lo debía después de hacerse cargo del rancho y dejarlo ser libre.
Era simplemente el amor familiar.
Tal vez Alice estaba exagerando.
Tal vez…
—¿Bella?
Dejó de lado sus pensamientos y le sonrió a Valery.
—Vamos, tal vez encontremos algunas de color violeta, podemos colgar una en la puerta de tu habitación.
—¡Sí!
Tres horas después, llegaron a casa con el árbol en la parte alta de la camioneta y varias bolsas con adornos, puede que Valery y ella hubieran exagerado un poco con los adornos.
—A eso se le llama festejar Navidad con entusiasmo —se rio James desde la puerta con Andrew en brazos.
—Sí, sí, ahora ayúdame a bajar el árbol.
—Traigo a Andrew en brazos, hermanito, tú y Bella pueden hacerlo solitos —renegó, pero aun así le entregó Andrew a Valery y se dispuso a ayudar a Edward a bajar el árbol de la camioneta. Ella aún estaba un poco molesta con Edward por ignorar su advertencia y comprar el árbol de tres metros.
Entró a la casa con las bolsas con los adornos y tomó a Andrew de los brazos de Valery, quien inmediatamente comenzó a sacar los adornos de las bolsas y mostrárselas a Andrew.
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Renée no estaba particularmente feliz con estar en el rancho, sus zapatos altos de diez centímetros se enterraron en el jardín trasero cuando Bella le mostró el lugar en donde se llevaría a cabo la recepción.
Su pulcro traje blanco quedó arruinado cuando accidentalmente se recargó contra una valla recién pintada.
Su cabello rubio perfectamente alisado ahora tenía friz y era imposible de domar, Bella recordaba la primera vez que estuvo en ese lugar, tuvo exactamente los mismos problemas que su madre, la única diferencia era que el guapo ranchero fue su motivación para olvidar todo eso y centrarse en llamar su atención, su madre por el contrario estaba detestando cada minúscula cosa.
Regresaron a la habitación de invitados en donde se quedaría hasta la boda, Vicky estaba en su habitación preparando sus cosas para la prueba de vestidos, últimos cinco días y rogaba que no se hubiera hinchado o estaría en serios problemas.
Su madre comenzó a rebuscar en una de sus muchas maletas la ropa que iba a usar; su padre y Esme habían salido y planeaban regresar para la cena, su madre tenía claras intenciones de mostrarse en la cena despampanante, aunque para eso aún quedaban algunas horas.
—¿Qué tan grandes son las arañas?
—No hay arañas dentro de la casa, mamá.
—¿Y ratones?
—Tampoco, que sea un rancho no significa que en la casa tengamos ratones, ni siquiera en los graneros ni en el establo, Edward mantiene un estricto control higiénico.
—Te creeré por mi salud mental, pero no te creo por completo.
Bella rodó los ojos y dejó que su madre siguiera arreglándose mientras jugaba con Andrew sobre sus rodillas, Valery estaba en su habitación limpiándola, tenía demasiado desastre en ella y Sue no iba a ayudarla, posiblemente Bella no era un buen ejemplo, su armario se encontraba igual de desordenado que el de Valery.
Sue entró a la habitación con la botella de vino que su madre había pedido y una copa, Bella había pasado aludiendo que no pensaba tomar alcohol hasta el día de su boda.
—Al menos tienes algo decente que beber —murmuró Renée tomando la copa que Sue le sirvió.
—Muchas gracias, Sue, ¿puedes ir a ver a Valery?, dile que iré a buscarla en unos minutos para la prueba de su vestido.
—Claro que sí, señorita Bella.
Sue abandonó la habitación, apenas se cerró la puerta Renée volvió a abrir su ácida boca.
Amaba a su madre, pero a veces…
—¿Por qué te encaprichaste en casarte justamente aquí? Es tan... pueblerino.
—Es lo que es y es mi hogar, mamá.
—Sigo sin saber qué le viste a Edward —bufó mientras tomaba un sorbo de su copa de vino.
—No voy a responderte eso.
—Fue mi culpa por darte un cuento de hadas y hacerte creer en el príncipe azul, Edward realmente lo es, te adora, eso puedo verlo, pero Alec también lo hacía y era un plus tenerte cerca de mí, no aquí, a medio mundo de distancia.
—¿Medio mundo?
—Sabes a lo que me refiero —contestó y se encogió de hombros—. Aún puedes cancelar la boda, Bella, puedes tomar a Andrew y regresar conmigo.
—Estás loca, no dejaría a Edward ni lo alejaría de nuestro hijo.
—Puede visitarlo en vacaciones o mudarse a la ciudad.
—Es suficiente, mamá, no hay manera en que no me case con Edward en cinco días, es mi vaquero y lo amo, por él fui y soy capaz de vivir aquí felizmente.
—Estás loca... bueno, ya lo sospechaba desde que aceptaste a esa mocosa aquí.
—Mamá...
—Yo solo digo la verdad —se encogió de hombros—, esa niña es una berrinchuda, ni siquiera es tu hija para que la estés cuidando y aguantando sus caprichos.
—Seré su madrastra oficialmente en unos días.
—Pero no su madre.
—Eso no importa.
—Claro que sí, yo nunca me hice cargo de ningún hijo de mis ex, te tenía a ti y era suficiente.
—Las cosas son diferentes, mamá, Valery está a nuestro cuidado, tú solo los veías en vacaciones.
—Y la vida era perfecta de ese modo, deberías considerarla.
—¿Y qué se supone que haga? ¿Mando a Valery de regreso con su tía?
—Podrías hacerlo.
—Es completamente absurdo, ¿acaso te estás escuchando?
—Por completo, y lo que digo es completamente racional, eres tú la que quiere jugar a ser la mamita de una niña que obviamente es un problema, tú misma lo has dicho, me contaste todas esas travesuras que hizo, incluso cómo arruinó tu maquillaje, por suerte no se ha acercado a tu ropa.
—Eso fue hace meses, mamá, ahora las cosas son distintas.
—Solo porque has controlado a la fiera no significa que deje de existir, escucha bien mis palabras, Isabella, esa niña solo va a causarte dolores de cabeza.
—Tú eres la que me está causando dolores de cabeza —respondió poniéndose de pie—. Iré a buscar a Vicky, tengo que probarme mi vestido.
—Un vestido costosísimo que será desperdiciado en una boda junto a un establo.
—Estás insoportable el día de hoy, mamá.
Bella abandonó la habitación y fue en busca de Valery, tenía cosas mucho más importantes que hacer que escuchar la boba palabrería su madre.
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—Pareces un pingüino —se burló James desde el sofá de la habitación.
—Lo hago, pero no lo digas frente a Bella.
—No me atrevería, hermano —respondió mientras se ponía de pie para ponerse el saco que Vicky le entregaba—. Nunca pensé que serías el primero en casarse.
—¿Querías casarte primero?
—Realmente no, pero hubo un tiempo en donde creí que lo haría, sin embargo no era el momento y posiblemente tampoco la indicada.
—Nunca me has contado de esa chica —respondió Edward acomodándose la pajarita.
—Era un imposible, tal vez solo una ilusión, ahora ya no tiene importancia.
—¿Has hecho algo por la chica que te gusta ahora?, sé que dijiste que estaba en una relación, pero posiblemente no le seas tan indiferente.
—Lo soy, pero no importa, creo que es bueno que ella sea feliz con su esposo.
—Eso es muy maduro.
—Es lo que tengo que hacer.
Edward miró el desanimado rostro de su hermano.
—¿En serio te importa tanto?
—Lo hace, pero…
—¡Oh, Dios mío!
El gritito emocionado de Bella los hizo voltear para verla, mordía su labio inferior mientras sonreía enormemente, sus ojos brillaban de alegría, era simplemente hermoso verla tan emocionada.
—¿Por qué tú puedes verme con mi esmoquin y yo no puedo verte con tu vestido?
Bella le sonrió mientras cerraba la puerta detrás de ella.
—No finjas que no te gusta verme aquí —le guiñó un ojo mientras se acercaba—. Te ves muy guapo, solo necesitas quitarte ese sombrero.
—Sin sombrero no hay vaquero, muñeca.
—Debes dejar de ver Toy Story con Valery.
Ambos se rieron antes de que Bella se levantara en puntillas y besara sus labios.
—Seguimos aquí, ¿saben? —les interrumpió James que era medido por Vicky.
—También te ves bien, James —respondió Bella girándose para verlo, recargó su espalda contra el pecho de Edward—, aunque recuerdo que dije que la camisa tenía que ser color coral.
—No me pondré una camisa rosa, Bella.
—No es Rosa, es coral.
—Es lo mismo.
—No lo es, además es mi boda y quiero que uses esa camisa, te quedará perfecta, James, te lo aseguro.
Edward se rio al notar que su preciosa prometida estaba usando su mejor puchero para convencer a James de ponerse la camisa. El suspiro de derrota de su hermano solo confirmó lo que él ya sabía: eran mantequilla en las manos de Isabella Swan… muy pronto Cullen.
Edward sostuvo el pequeño cuerpo de su prometida entre sus brazos, en setenta y dos horas sería su esposa, sería suya para toda la vida.
El tiempo no podía pasar demasiado rápido.
—Eres la única mujer que me haría ponerme rosa.
—Es coral, hay una enorme diferencia.
—Yo no veo diferencia.
—La hay —habló Vicky—. Ahora quítense los trajes, les quedan como un guante y no queremos que se arruinen con la boda tan cerca.
Ambos asintieron y entraron uno al baño y otro al armario para quitarse sus trajes, al salir Bella estaba riendo junto con Vicky.
—¿Hay algo más de color rosa que tendré que ponerme? —preguntó James dejando su traje sobre el sofá.
—No, James, puedes irte.
—Genial —sonrió y se giró hacia Vicky—. ¿Puedo invitarte a ir al pueblo?, te aseguro que es más divertido de lo que crees.
—Me encantaría, pero tengo que…
—Yo me encargo de guardar todo, Vicky, no te preocupes.
Ambos se fueron dejándolos solos, Edward aprovechó la situación y atrajo a Bella a sus brazos nuevamente.
—¿Tenemos tiempo para nosotros?
—Siempre, mi amor.
La besó disfrutando de sus últimas horas como soltero, no extrañaría ni un poco cambiar su estado civil.
Comenzó a desabrocharle el pantalón pero antes de que lograra quitárselo, el grito de su madre los alertó.
—¡Bella, Edward!
Ambos acudieron al llamado de Esme, normalmente estaba pasiva y en las nubes, ahora que estaba de novia, parecía que nada la alteraba, incluso cuando Renée hacía todo lo posible para que eso ocurriera.
Entraron a la habitación de costura de Esme, Edward alcanzó a sostener a Bella cuando estuvo a punto de desmayarse al ver el desastre frente a ella.
Los obsequios de boda que habían estado llegando los últimos días estaban golpeados y arrugados, las cajas tenían arrancado el papel, algunos paquetes los habían intentado abrir y otros lo habían conseguido.
—¿Qué pasó aquí? —preguntó Edward sin dejar de sostener a Bella.
—¿Qué crees que pasó? —cuestionó Renée mostrándole unas tijeras rosas con pequeñas pegatinas de unicornio, las mismas que había comprado para Valery en la ferretería semanas atrás.
¿No podía ser posible, verdad?
Su niñita era un encanto, su dulzura podía compararse con el de un terrón de azúcar, su nena no sería capaz de semejante travesura, no ahora que todo estaba tan bien.
Su nena estaba emocionada por la boda, quería a Bella, ya no había problemas de conducta, era una linda niñita fácil de querer y adorar.
Una niñita que nunca haría algo así.
Pero lo había hecho, no había duda... a menos que no lo hubiera hecho y todo fuera un malentendido, eso debía...
James entró a la habitación con Valery sobre su hombro, la niña se removía inquieta demandando que la soltara. La dejó sobre sus dos pies, la detuvo de un brazo cuando intentó correr fuera de la habitación.
—La he encontrado tirando envolturas de regalo en el cesto de la cochera, el listón sobre su cabeza la delató, además de que Vicky notó que estaba tirando uno de los regalos que ella trajo.
Vicky, que estaba junto a él, puso el set de espejos con el nombre de Isabella delicadamente grabado en el marco.
—Valery...
—Yo no lo hice —respondió cruzándose de brazos.
Quería creerle a su hija, pero las pruebas eran claras.
—¿Y quién se supone que lo hizo?
—Tal vez tú —respondió apartando la mirada—, tal vez el padre de Bella o su mamá.
—¿En serio tu hija está suponiendo que Charlie o yo arruinaríamos los regalos de boda de nuestra hija? —cuestionó Renée indignada—. Es ridículo, completamente ridículo.
—Es una acusación grave y aún más lo que ha hecho, hijo, esto es más que una simple travesura.
Sabía que ambas mujeres tenían razón, pero se negaba a creer que su niñita fuera capaz. Tal vez había otra explicación, pero no fue ella, ¿entonces quién sería? No había nadie en la casa capaz de hacer semejante cosa.
Pero tampoco quería culpar a su hija, si llegaba a hacerlo y terminaba siendo inocente, nunca se lo perdonaría.
Pero si era culpable y Valery le estaba mintiendo en su propia cara enfrente de todos, eso era muy grave.
—Revisa las cámaras de seguridad —murmuró Bella sentándose en una de las sillas acolchonadas, cubriendo su rostro con las manos—, no quiero acusarla de…
—Saben perfectamente qué encontrarán en ese video —habló Charlie visiblemente incómodo—, solo están retrasando lo inevitable.
Edward lo sabía, pero aun así quería creer que su hija decía la verdad.
…
Bella entró a su habitación sintiéndose cansada, las cajas de los obsequios habían quedado destruidos y algunos adornos de cerámica y cristal quedaron completamente destruidos, pero aun así mandó tarjetas de agradecimiento.
Se sentía una completa estúpida en esos momentos, creía que las cosas con Valery estaban mejorando, pero al parecer se había equivocado.
Entró a su habitación dispuesta a tomar un relajante baño y olvidar por un momento la mirada altanera de su madre, escuchar a Rosalie decir que tal vez debería mantener a Valery en su habitación hasta el día de la boda y soportar la mirada de lástima de su padre que no sabía cómo actuar en esos momentos.
Era más de lo que…
Se quedó sin palabras al ver lo que tenía frente a ella.
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Hola!
Después de una eternidad volví.
Nueva información!, Alice tiene muchas cosas guardadas, ¿Se las contará a Bella?, principalmente, ¿Bella le creerá?
Renee es insoportable, pero eso ya lo sabíamos, ¿Creen que tuvo razón y Valery siempre será una niña problema?
La boda está muy cerca.
Valery volvió a hacer de las suyas, ¿Por qué?
Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor.
Déjenme sus comentarios, opiniones, criticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.
