Capítulo 8.– El mal que los ponies hacen
Cuando cayó la noche y como mucho temía, Luna comenzó a percibir en su cuerno los agitados sueños de todos y cada uno de los pequeños ponies de Equestria. La noticia que Celestia compartido había con ella antes de irse a dormir, no resultaba ser en verdad un simple rumor: incluso su propia hermana, alarmada por los informes de la aparición de extraña magia a lo largo y ancho del Principado, compartía con sus súbditos la misma inquietud mientras dormía. Luna intentó detener las pesadillas de todos como mejor pudo, apaciguarlas, mas sin conseguirlo del todo.
¡Tantas eran! ¡Había tanto miedo! ¡Tanta rabia!
Luna volvió de la dimensión de los sueños con una honda preocupación en su interior que no supo calmar. ¿Y si los ponies no volvían a cantar nunca más por temor al caos desatar? ¿Y si aquella magia no desaparecía jamás? Por encima de todo y como un timberwolf oculto en el bosque Everfree, acechaba la falta de armonía con los pegasos: la vista de Justice Judy ciertamente aclararía que la pony llamada Pinkie Pie no había sido culpable de desenterrar los restos del comandante Huracán pero, ¿aplacaría eso la furia de aquellos que insultados se sentían?
Aquellos, acabó por concluir, eran asuntos que sin duda Celestia sabría bien manejar pues más de mil años había sabido conducir a los ponies; mas lo que a ella, Luna, le correspondía, había acabado por comprender, era detener la fuente de aquesa peligrosa magia.
Ya que, como temía, muy probablemente su regreso tenía que ser culpa suya.
Luna suspiró en el balcón del palacio de Canterlot y mandó marchar a los guardias que custodiaban su puerta. No podía ser casualidad que cuatro de los seis elementos de la armonía estuvieran apresadas. Había un plan detrás y ese plan era el de un Mal antiguo dormido por siglos que, por algún motivo, había decidido despertar en Equestria.
Era un mal que Luna conocía bien, pues para su vergüenza, convertida en Nightmare Moon, había hecho tratos en el pasado con él.
Volvió la cabeza atrás y contuvo las ganas de despedirse de Celestia. Ciertamente ella intentaría detenerla, o lo que era peor: ayudarla.
Pero no podría... Nadie podría... Aquello no era un sentimiento de culpa que invadiera los sueños de los ponies. ¡Aquello era real! ¡Algo que les afectaría por siempre! ¡Durante el día! ¡Debía detenerlo!
Todo aquello era culpa suya.
¡Y lo arreglaría!
Desplegó su alas y de un poderoso salto puso rumbo a hacia el Oeste Aun Por Descubrir, para encontrarse con Ella.
Starlight Glimmer despertó por otro sobresalto del renqueante carromato. Otra piedra, supuso, había hecho saltar un poco a una rueda; a su lado Trixie también se desveló, levantándose su astrológico sombrero de dormir de los ojos con una mueca de supremo fastidio.
– ¡La Gran y Poderosa Trixie necesita sus ocho horas ininterrumpidas de sueño! –gruñó.
– ¡Oh, vamos Trixie! ¡Corta el rollo! ¡Yo también necesito dormir! –masculló Starlight escondiendo la cabeza bajo la almohada–. ¡No es culpa mía que Luna se haya tomado unas horas libres!
Starlight se sobresaltó por sus propias palabras y acabó por despertarse. Era eso. Por eso ni Trixie ni ella podían dormir. Luna no estaba vigilando los sueños. Aunque no era la primera vez que sucedía desde su regreso, algo dentro de ella se removió e impidió que volviera a cerrar los ojos.
Ambas volvían de un pequeño tour–Trixie actuando por varias aldeas al pie de las Smokey Mountains, de regreso a Ponyville. El carromato, gracias a un hechizo de locomoción de Starlight, era capaz de seguir el camino por si solo. Precisamente que el carromato continuara el camino solo era parte del encanto de aquel viaje: Starlight había aceptado ir con Trixie para probar la nueva versión de hechizo de localización celeste que Twilight estaba perfeccionando. Combinar los hechizos de locomoción y localización, serviría para poner a prueba un sistema de transporte automático. Además, por supuesto, de permitirle a Starlight ponerse al día de las últimas andanzas de Trixie.
Lamentablemente, el hechizo de Twilight no estaba del todo completo y ya había hecho que se perdieran varias veces y, para bien o para mal, tampoco era capaz de hacer que el carromato esquivara por si sólo piedras y baches. Aunque todo aquel arreglo había supuesto un fastidio al principio para Trixie, el acabar descubriendo que se debía a metidas de pata de Twilight, había acabado por alegrarla especialmente.
Starlight llenó su cuerno de magia y anuló el hechizo de locomoción, deteniendo así el carromato.
– Despierta Trixie –murmuró Starlight, sacudiéndola–... Creo que algo malo sucede.
– Sí –asintió Trixie levantándose de mala gana–... ¡Que Trixie no podrá dormir!
Starlight salió del carromato y comprobó que no debían de haberse desviado mucho del rumbo. Hacía frío. A la vereda del camino árboles rectos y altos se levantaban entre el pasto y el bajomonte.
Fue entonces cuando lo oyó.
Una guitarra, pero no sonaba como una guitarra normal.
Acordes y una pequeña melodía.
¿Música?
La introducción se oyó por toda la campiña con un redoble de platillos mientras lo que parecía una guitarra comenzaba a acelerar como el ritmo de un galope. Starlight salió del carromato sorprendida también por el inicio de la canción. Señaló con su casco al cielo.
– ¿Es una pegaso? –murmuró.
Starlight comprendió. No una pegaso. Una alicornio. Era la princesa Luna.
Cuando pasó sobre ellas, se vieron elevadas por el aire tras una guitarra y una batería.
– ¿Qué está pasando? –exclamó Trixie mientras subían por el cielo de la noche y de su carromato, junto con ellas salían por si solos los fuegos artificiales y los cañones de fuego.
Starlight fue a cargar su cuerno para hacerlas bajar, pero entonces sintió la enorme necesidad de seguir tocando aquella extraña guitarra y acompañar la canción de la Princesa Luna, quien en ese momento, empezó a cantar como nunca antes había escuchado a un pony hacerlo.
Hate is a razor and I trotted the line on that shedding blade...
Slept in my envy and anger, plotting the death of my sister, no innocence...
Había dolor. Y pasión. Y mientras Luna cantaba acompañaba su vuelo de piruetas y acrobacias como si solo la rabia la hicera seguir.
And I will pray for her...
I will call her name out loud.
I would bleed for her...
If I could only tell her now...
– ¡No sé que está pasando pero a Trixie le encanta! –gritó Trixie desde la batería.
Starlight sentía lo mismo. Una extraña energía se había apoderado de ellas sin que Luna, pareciera, las hubiese visto aun.
Living on a shedding blade...
Balancing on a ledge...
Living on a shedding blade...
Balancing on a ledge...
Balancing on a ledge...
Living on a shedding blade...
Balancing on a ledge...
You know, You know...
Su canto rasgó la noche con un lamento repetido por las montañas, la guitarra y la batería de Starlight y Trixie escupiendo acordes y ritmos como el aliento de un dragón.
The evil ponies do lives on and on...
The evil ponies do lives on and on...
The evil ponies do lives on and on...
The evil ponies do lives on and on...
Lo supo. Con el estribillo lo supo. Era culpa. Luna sentía culpa. Pero era la primera vez que veía a una pony cantando una canción así. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué Luna estaba tan lejos de Canterlot? ¿Y por qué se sentía así?
I have to save her, even if it costs me my immortal life.
The deed that I made is the deed I must break for she to be saved.
.
And I will die for her...
And I won't be returned.
Don't you cry for me...
Beyond is where I'll fall...
.
Living on a shedding blade.
Balancing on a ledge.
Living on a shedding blade.
You know, You know...
.
The evil ponies do lives on and on...
The evil ponies do lives on and on...
The evil ponies do lives on and on...
The evil ponies do lives on and on...
Starlight Glimmer se sintió poseída sin freno por una energía mágica que no había sentido nunca. Empezó a tocar la guitarra con toda su fuerza y velocidad. Todo lo que sentía, todo lo que había hecho en su vida, lo bueno y lo malo, la gentil y lo cruel, sintió que la habían llevado hasta aquel momento. Miró la cabeza hacia atrás, mientras veía a Trixie sudando con cada nuevo redoble y cambio de ritmo, poseida por el mismo sentimiento y pasión. Ambas comprendían lo que sentía Luna. Ambas lo habían sentido.
Y por eso, supuso, tocaban con ella.
Living on a shedding blade
Balancing on a ledge
Living on a shedding blade
You know, You know...
.
The evil ponies do lives on and on...
The evil ponies do lives on and on...
The evil ponies do lives on and on...
The evil ponies do lives on and on...
.
The evil, The evil, The evil ponies do...
The evil, The evil, The evil ponies do...
Los fuegos artificiales del carromato de Trixie saltaron por los aires entonces en dos potentes y deslumbradores cañonazos. Fue entonces, al acabar la canción, cuando Luna reparó en ellas y, envolviéndolas con su magia, las hizo bajar de nuevo al camino. Se la veía avergonzada e incómoda y sus hermosos ojos del color de la noche, rehuían sus miradas llenas de interrogantes.
– ¡Princesa Luna! ¿Qué ha pasado? –exclamó Starlight-. ¿Qué hace su majestad aquí?
– Tememos que Nos no podemos decirlo. Una extraña magia se está apoderando de Equestria –explicó Luna. Starlight supo que no quería que estuvieran allí. Que no deberían haberla visto. ¿Por qué?–. Debéis volver a ayudar a Twilight Sparkle y a los elementos de la armonía, mas no decirles que me encontrasteis aquí. ¡Prometedlo!
– ¡Pero, Princesa! –exclamó Trixie.
– ¡Hacedlo! ¡Nos lo ordenamos!
Starlight y Trixie, desorientadas, lo prometieron y vieron partir a Luna de nuevo hacia el cielo del oeste.
FIN DE CAPITULO 8
NdA: Voy a estar algo de tiempo out, así que aquí dejo el siguiente capítulo. Iron Maiden. De nuevo :)
"The evil that men do", escrita según internet por Adrian F. Smith, Bruce Dickinson, y Stephen Percy Harris. Publicada en el álbum, "Seventh Son of the Seventh Son", séptimo álbum de la banda en el año 1988, por EMI–Capitol.
El estribillo recuerda mucho al discurso de Marco Antonio, en la obra de Shakespeare, parece ser.
El significado original de la canción está encuadrado en la historia que parece que cuenta todo el álbum. Una historia de magia, en la que el elegido para acabar con el mal se enrolla (ejem, algo más) con la hija del demonio, para luego seguir su camino para salvar el mundo. Es metal, ¿vale? No esperéis que sea canción protesta... Eso me recuerda...
