-Treinta y cinco… Treinta y seis… Treinta y siete… Treinta y ocho – Spike contaba las flexionas propias y las de Scootaloo, claro que él estaba de cabeza, apoyado contra un árbol, y Scootaloo lo miraba algo tocada de estar haciéndolas simplemente en el suelo, ya estaba cansándose y Spike no comenzaba a sudar realmente – Cuarenta y siete… Cuarenta y ocho… Cuarenta y nueve… Cincuenta.

Spike dejó caer su cuerpo sobre sus patas traseras y se levantó estirando los brazos, Scootaloo hubiera preferido quedarse unos momentos en el pasto blando, pero el orgullo no la dejó y apoyándose contra una árbol estiro sus patas delanteras también.

-¿Quieres tomar un descanso? – preguntó Spike, Scootaloo lo miró, respiraba agitado pero parecía lejos de perder el aliento.

-… Se supone que yo era la atlética de la nueva generación de Poniville – masculló en alto.

-Hey, he estado entrenando a diario por más de medio año ya, algún resultado tenía que dar – dijo Spike – además soy un dragón, se supone que sea un poco más fuerte.

Ambos estaban en las praderas fuera del Everfree, Scootaloo le pidió consejos a Big Mac y Spike le había carteado a Shining, pero lo principal es lo poderoso que es tener un compañero de ejercicios.

Scootaloo no podía dejar de al menos hacer las repeticiones, Spike hacía el mismo número pero mucho más complejos, por su parte Spike no podía relajarse, sentía que tenía que ser más fuerte que Scootaloo, al fin y al cabo llevaba entrenando mucho más que ella, y ella usaba las opciones.

-Un poco, vaya gracia – dijo Scootaloo estirando, el sudor le caía de la cabeza y su respiración estaba agitada, pero había aprendido a disfrutar de ese agotamiento.

-Para de quejarte mujer, ya falta poco – dijo Spike acercándose al suelo y empezando con las carreras de veinte metros, cortas pero continuas, tan rápido como fuera posible, Scootaloo lo miró y con un suspiro comenzó a hacer lo mismo.

Spike parecía haber encontrado una forma efectiva de controlarse, aunque algunas veces le fuera incómodo o molesto, un método parecía resultar, y obviamente iba a aferrarse a ello.

Por eso entrenar con Scoots era tan importante para él, era un momento más que tenía para no estar solo, para encontrarse en compañía amena, eso parecía dejar a la bestia encerrada bajo presión, ahora solo tenía que estar en compañía en todo momento, a cada hora…

-Okey – dijo Spike luego de tener a Scootaloo corriendo cinco minutos, los dos estaban sin aliento y conversaban a intervalos – ahora hay que estirar…. Y luego… se acaba… y vamos al estanque – dijo Spike sujetándose de las rodillas mientras Scootaloo respiraba agitada espalda al suelo.

-Lo se Spike, hemos estado un buen rato haciendo lo mismo – dijo Scootaloo – empieza a ser aburrido.

-Bueno, a mí me ayuda a distraerme, pero si quieres puedo ver si puedo variar los ejercicios – dijo el dragón encogiéndose de hombros.

-Mientras lo vuelvas menos tedioso – dijo Scootaloo levantándose de la hierba y estirando con Spike – como sea, gracias por ayudarme dragón.

-No te preocupes, de todas formas es mejor que hacerlo solo – dijo Spike quitándole importancia con una garra.

-Sí, seguro, como si no te encantara estar solo – dijo Scootaloo con una mueca burlesca - ¿Estas solo ganando puntos con Sweetie o en serio te caigo bien?

Spike la miró un instante algo contrariado, la verdad no le gustaba ser quien era en varios sentidos, y ser solitario era uno de esos.

-Que me la haya pasado solo un tiempo no significa que me guste – dijo con la voz algo seca.

-¿Entonces qué? ¿Me vas a decir que eras tímido?

-Tal vez no tímido – dijo el dragón en una voz más apagada, casi más para si mismo que para la yegua – tan vez solo idiota... – Scootaloo frunció el ceño pero Spike miraba al cielo sin tomarle atención, la yegua decidió no meterse más en el asunto.

El camino al estanque se hizo en silencio, el día soleado pero todavía algo fresco terminaba de acariciar al par que desde hace una semana entrenaba a las afueras, los rayos del sol entre las ramas golpeaban de forma inconstante, dando leves golpes de calor entre la sombra, como una caricia inesperada, Spike entonces cerró los ojos y respiró profundo, forzando una sonrisa.

Scootaloo lo miraba pensativa, no lograba entender el tipo, cuando era un pequeño dragón apenas y lo había conocido, pero ahora era bastante misterioso, se preguntó si eso era lo que le gustaba a Sweetie, o si ni siquiera se había dado cuenta…

-Y ¿Todo bien con Sweetie? – pregunto Scootaloo para romper el silencio, Spike se demoró un instante en contestarle, pero cuando la miró asintió con una mueca de conformidad.

-Estamos bien, como siempre – dijo Spike.

-Me alegro – dijo Scootaloo – la tuviste preocupada un tiempo.

-Preocu… espera ¿Cómo? – preguntó Spike mirándola con el ceño fruncido.

-Si bueno, habías estado demasiad callado y solo – dijo Scootaloo – pero de repente te pusiste más alegre y comenzaste a juntarte más con el mundo, así que ella se relajó – dijo Scootaloo encogiéndose de hombros – y hablando de eso ¿Qué te dio de repente, no eras ese tipo solitario y cool que no le hace caso a nadie?

-Nunca quise tener esa apariencia – dijo Spike contrariado de golpe – no se… solo pensé que no era lo mejor tener un problema y quedarme cada vez más solo.

-Eh, supongo que tienes razón – ambos siguieron aminando en silencio hasta el pequeño lago, Scootaloo no pensaba, solo se dedicaba a relajar el cuerpo, estaba a punto de meterse en el agua para limpiarse y dejar que el frescor aliviara su cuerpo cuando escuchó la voz insegura de Spike a sus espaldas.

-¿Qué… que impresión doy en el pueblo? – preguntó Spike con las garras cubiertas por el agua, cuando Scoots giró el rostro lo vio mirando al suelo con una expresión acomplejada.

-Bueno – empezó la potrilla, sin saber muy bien que decir, era raro ver a Spike así y ella no era muy buena para esos asuntos – no creo que des mucha impresión de algo, o sea, eres inteligente, deportivo, práctico, caballeroso, algo seriote y solitario – dijo Scootaloo pensativa – no se me ocurre mucho más que decir.

-Mmm… entiendo – le dijo Spike entrando al lago – creo que era solamente lo que esperaba.

-Y ayudante de la princesa y héroe un par de veces – agregó Scootaloo pensativa mirando al cielo.

-Eso también ayuda.

Scootaloo miraba a Spike que se quedó detenido con los ojos cerrados mirando al frente, por alguna razón, cada vez que estaba al frente suyo se comportaba diferente a estando con el resto del mundo, aunque más que nada era algo cansado tenerlo así, también le ganaba la curiosidad.

Claro que el dragón no era la criatura más abierta que existía.

-Entonces vas a estar ayudando a Twilight hoy en la tarde ¿cierto?

-Si ¿Cómo supiste? – preguntó Spike mirándola con atención.

-Sweetie Belle me lo dijo.

-A claro…

-Tiene que ser divertido estar metido en los asuntos del festival.

-No mucho, prácticamente todo lo que hago es planear donde va a ir cada cosa, ya sabes, cada poni quiere tener un lugar en esto.

-No pareces muy entusiasmado.

-No lo estoy – dijo Spike con un suspiro – últimamente toma mucho para entusiasmarme… - el dragón por un segundo cerró los ojos y agitó la cabeza para levantarla con una cansada sonrisa - ¿Y qué contigo? Tampoco pareces muy alegre.

-Ahora mismo estoy centrada en entrenar – dijo Scootaloo – ya tendré tiempo de disfrutar, la cosa comienza en unas semanas al fin y al cabo.

-Cierto – dijo Spike asintiendo – en realidad no quiero que llegue nadie más al pueblo, me tiene nervioso.

-¿Cómo es que eso te tiene nervioso? No me digas que te sientes tímido…

-No, no es eso, es solo que se cómo moverme con la gente del pueblo, sé qué hacer con ellos, como comportarme, y ahora de golpe van a legar un montón de ponis con los que no sé qué voy a hacer…

Scootaloo se había empezado a dar cuenta de que había significados ocultos detrás de todo lo que Spike dejaba a medio decir, también se daba cuenta de que era a ella a quien le soltaba esas frases, tal vez a Sweetie cuando estaban solos, pero eso no lo sabía.

-Mira Spike, no tengo idea porque te preocupa tanto, pero podrías simplemente conocerlos, como lo hiciste cuando llegaste aquí ¿Cuándo tenías como diez años, recuerdas? – preguntó Scootaloo con los ojos fruncidos.

Spike la miró con cierta sorpresa, solo a los segundos se dio cuanta a que se refería, alejado como se sentía de su pasado, si, esa había sido una bonita época, antes de tener que lidiar con la cosa… solo recordarlo le hacía sentirse más relajado y alejado de su karma, pero al mismo tiempo lograba sentir el peso en su espalda, como la húmeda respiración de una bestia en su cuello, aun así, al segundo sonrió con el recuerdo.

-Sí, tienes razón, siempre puedo intentar ser como en ese entonces – dijo Spike mirando de nuevo al frente.

No era una forma normal de decirlo, Scootaloo agitó la cabeza.

-Solo relájate Spike, ya eres algo así como una celebridad, no vas a tener problemas ganándote a todo mundo.

-Gracias Scoots, supongo que tienes razón – dijo Spike asintiendo.

Spike pocas veces la llamaba así, y eso la ablandó un poco.

-Tampoco me gusta – dijo Scootaloo de golpe – el pueblo es tan íntimo como está… al menos tu no tienes miedo de que llegue otro dragón.

-También sería una esperanza, me gustaría tener a otro dragón – respondió Spike, Scootaloo asintió en silencio unos segundos antes de que volvieran a su mutismo.

De todas formas Scootaloo no podía evitar sentir algún tipo de curiosidad, desde hace un par de semanas Spike había comenzado a cambiar a paso redoblado, y sin que se hubiera dado cuenta él se había ganado su respeto, no tanto como Rainbow o Trixie, pero estaba ahí… en un sector en que Rainbow lamentablemente no estaba, en ese donde estaban quienes parecen algo lejanos de esa templanza normal de los ponis, claro que Rainbow lo compensaba siendo asombrosa, pero eso era otra cosa.

-Bueno, tenemos a nuestra gente – dijo Scootaloo cerrando los ojos – al menos de esa estoy segura – dijo relajándose en el agua.

-Si – dijo Spike, para agregar luego de un rato, como si hablara consigo mismo – aunque tal vez uno no se merezca a esa gente…

-Spike, ya cállate ¿sí? – le dijo Scootaloo, pero no lo dejó responder, hundiéndose en el agua.

Ese sitio se había convertido en algo especial, no de alguna manera extraña, simplemente era donde iban para progresar, todos sus amigos hacían lo mismo, ir tomando su camino, aunque a ella le parecía más como si ellos se estuvieran preparando para cuando el camino apareciera, sin duda Spike lo hacía, últimamente estaba tan ocupado ayudando a quien pudiese quererlo que no tenía idea de cuando dormía.

En eso abrió los ojos y notó que Spike no estaba, frunció el ceño con curiosidad y salió a a superficie.

-¿Spike? – preguntó la potrilla en voz alta, hasta que miró el sendero y en medio de el estaba Spike acuclillado - ¿Qué pasa? - Digo con vivacidad acercándose a lo que fuera que observase el dragón.

Pero al llegar retrocedió un instante, los ponis no veían eso muy a menudo, a excepción de las mascotas que tampoco era algo agradable.

Era un conejo, un conejo que ya no respiraba, y estaba manchado de rojo, incluso Scootaloo puso una expresión de desconsuelo y retrocedió un par de pasos.

-Debió escapar de algún predador – dijo Spike que se mantenía en su posición, pensando con calma – aunque para haber escapado seguramente debió dejar a un grupo de conejos detrás – dijo como si fuera un interesante dato curioso.

-Pobre – dijo Scootaloo tragando con el pecho apretado – deberíamos hacer algo ¿O no?

-Algo… - Spike pensó y reaccionó poco después, abriendo los ojos – claro, no lo podemos dejar aquí – dijo Spike, Scootaloo iba a asentir hasta que Spike habló de nuevo – sería una molestia para cualquier poni – dicho esto tomó el cuerpo inerte con su garra y se levantó, el conejo colgó como una marioneta, para desagrado de Scootaloo, Spike miró a su alrededor y luego de pensarlo, lanzó el cuerpo del conejo hacia su derecha, fuera de la vista – así, ahora la naturaleza solo tiene que hacer su parte – dijo el dragón.

Scootaloo lo miró un segundo sorprendida, no era algo macabro pero si muy frío, no parecía ser la personalidad del dragón que tanto se había encariñado con un bebé de fénix, aunque tal vez solo fuera su mentalidad analítica y lógica, si seguramente era eso, seguramente hubiese sido más piadoso si el conejo hubiese estado vivo, ahí lo hubiese acunado, tal vez darle un momento de consuelo… para luego lanzarlo hacia al lado.

-¿Spike, estas bien? – no era la pregunta que quería hacer, pero no le salió más, Spike se dio vuelta y la miro sin entender.

-Claro… ahora que lo pienso me estoy atrasando para ayudar a Twilight, me tengo que ir ¿Tú vas a quedarte más tiempo?

Scootaloo miró hacia donde había caído el cuerpo del conejo y sintió un ligero estremecimiento.

-No, yo me voy de aquí – dijo en voz algo baja, siguiendo luego a Spike.

Spike caminaba sintiéndose como hace un tiempo algo abstraído, dedicarse a ayudar y estar cerca de la gente le había dado paz, pero estaba cansado, dormía poco, aunque no se arrepentía para nada, había mucho trabajo que hacer en Poniville, incluso aunque se intentara de hacer con la mayor confidencialidad posible, era inútil intentar ocultar que algo se cocinaba, y los rumores de emoción en el pequeño pueblo se escuchaban en medio de la algarabía del trabajo.

-Bueno, hasta mañana Scootaloo – dijo Spike una vez llegaron cerca del pueblo – cuídate.

-Ah? A sí, claro, tú también – dijo Scootaloo que todavía estaba algo ensimismada – hasta mañana.

Spike solo agitó su garra y se alejó.

Siempre que se quedaba solo su mente empezaba a cambiar, de a poco comenzaban a sucederse pensamientos más dañinos, comenzaba a sumergirse, pero ahora ya no sucedía, simplemente porque no estaba solo el tiempo suficiente, solo tuvo que caminar unos minutos antes de encontrarse con Twilight a las afueras.

-¡Spike! Llegaste a tiempo – dijo Twilight acercándose a el – gracias por ofrecer tu ayuda, sabes que lo haría todo, pero me tomaría demasiado tiempo y tengo más cosas que hacer – empezó a excusarte Twilight.

-No te preocupes Twilight – dijo Spike notando todo el material detrás de ella, más un par de ponis con atuendo de trabajo – pero parece que tienes bastante ayuda…

-Alguien fuerte y con dedos nunca está de más – dijo Twilight – sin contar con que faltan ponis de por si…

-Bien, si he estado haciendo tanto ejercicio que sirva de algo – dijo Spike estirando antes de avanzar – vamos allá, luego de esto tengo que juntarme con Sweetie.

El trabajo era algo tedioso pero necesario, aunque Spike no lograba entender porque pretendían mantener de bajo perfil algo como esto, con todos los demás trabajos si se entendía, pero empezar a erigir diferentes tiendas y estructuras a las afueras no tenía nada de sutil, aunque tal vez ese fuera el punto, tal vez solo era una forma de llamar más la atención.

Twilight se paseaba de aquí para allá haciendo mediciones junto con el capataz de la obra, entre ellos dos se ponían de acuerdo, Twilight con las peticiones de la alcaldesa y el capaz dando los datos técnicos de como cumplirlo, Twilight usaba sus pociones en el suelo y las estructuras para que fuera más rápido reforzar o excavar, como resultado, todo sucedía bastante rápido.

Spike usaba sus garras para mantener todo elemento pesado y difícil de manejar para la mayor parte de los ponis en posición, por ser tan fuerte como era, servía mucho más que la mayoría de los unicornios incluso, al poco rato, tenían un pequeño grupo de ponis mirando.

Spike sentía como sus garras temblaban de vez en cuando, tenía rabia, era tan idiota que no pudiese hacer nada mejor que trabajar en imbecilidades para controlarse, si era así tal vez fuera mejor pegarse un tiro, aunque pensaba en eso día a día, sin detenerse, apretaba la mandíbula con fuerza, y notaba como algunos sementales lo miraban algo preocupados, si seguía así iba a quedar marcado, ya algunos ponis se alejaban de el en las calles.

-¿Qué se supone que va a hacer con todo esto? – preguntó en un momento el capataz, cuando Spike pasaba cerca llevando un viga con ayuda de los demás sementales – esta estructura es una muy firme princesa, si la quiere por una corta temporada, no solo le diría a la alcaldesa que esta desperdiciando dinero, pero también va a ser un problema deshacerse de todo – terminó con un acento algo campirano.

-En realidad la alcaldesa quiere que esto quede aquí un largo tiempo – dijo Twilight – la plaza ya se está quedando pequeña para todo el comercio, no es que sea mucho pero necesitamos algo más que unos cuantos carros – dijo Twilight – y más si queremos que otros comerciantes vengan a vender, esto puede ser fácilmente un buen montón de estanterías y almacenes.

-Entiendo – dijo asintiendo el semental – pero en ese caso más vale que lo reforcemos aún más.

-¿Le parece? – dijo Twilight mirando el trabajo de reojo.

Spike miraba a Twilight pensando, ahora que lo hacía, era cierto, los Cacke cada vez tenían más trabajo, Rarity había contratado incluso una asistenta… Cuando pensaba en ella el estómago se le revolvía de una manera desagradable, ya había tenido que ver la alegría de Rarity, ella y Coco se habían vuelto uña y mugre, incluso se la había dejado de ver tanto, el trabajo fluía tan bien que prefería quedarse en su casa diseñando, sin necesidad de agotarse en cada uno de los posibles vestido, y tenía los de Coco para cambiar de aires… Spike lo sentía profundamente, aunque en el último tiempo todo le afectara menos… en especial cuando Rarity aparecía en sus pensamientos nocturnos, en las ideas de la bestia, casi siempre llorando… agitó la cabeza con un gruñido, nada que no pudiera controlar, nada fuera de la rutina.

Con una sonrisa pensó en eso mientras seguía trabajando, las cosas comenzaban a afectarle menos, se sentía más duro y firme... Aunque no hubiese pensado que iba a sentirse exactamente así, más que sentirse duro y fuerte parecía que todo le resbalase, como si nada le interesara.

Pero eso no podía ser cierto, si fuese así se hubiese salido de control, y no era el caso, mientras se secaba el sudor de la frente se detuvo un momento para mirar al cielo, si, seguramente no iba a ser lo único, probablemente algún bibliotecario eficiente llegase con la nueva oleada de ponis, probablemente alguien mejor para Sweetie, a decir verdad, si es que terminaban en algún momento había posibilidades… a menos que se quedaran juntos para siempre ¿Quería eso? No tenía idea, parecía como si su vida se desvaneciera luego de cierto tiempo, como una neblina más allá de dos semanas de existencia, lo que sucediera muy a futuro no le interesaba en lo más mínimo, estaba demasiado cansado e indiferente como para que le importase, solo tenía que seguir con su ritmo, solo tenía que seguir rodeado de ponis y todo saldría bien, lo demás al carajo, al carajo con todo.

De cualquier forma su ceño eternamente fruncido y su mirada dura no se lo hacían tan fácil, notaba como los ponis preferían quedarse lejos de él, tenía que evitar llamar tanto la atención, tenía que ponerse su máscara, así que respiro con calma y se relajó lo más que pudo en el momento en que el trabajo se detuvo para tomar un descanso, sentado en un banco.

-¿Cómo lo llevas Spike? – preguntó Twilight acercándose a el - ¿Todo bien?

Spike reconocía el tono debajo de la pregunta pero se limitó a asentir con una expresión calma.

-Perfectamente – dijo el dragón – espero que todo esto valga la pena.

-Va a estar bien, los eventos de Poniville son algo cerrados, es primera vez que se espera que lleguen ponis de fuera – dijo Twilight – aunque no sé cuál debería ser el momento para levantar el "secreto" – Twilight se sentó en el banco – la alcaldesa dijo que no quería que nada entorpeciera todo esto pero no le veo mucho sentido, como sea, es decisión suya.

-Ajá, yo recuerdo, a los festivales de Canterlot llegaban ponis de todo Equestria.

-Poniville solo tiene manzanas, están buscando incentivar un poco el turismo.

-Y eso sale a cuenta de las guardianas, supongo – dijo Spike pensando en las grandes hazañas de sus amigas – aunque no esperaría escuchar eso de ti, que Poniville solo tiene manzanas…

-No lo decía así – dijo Twilight sonrojándose algo nerviosa – es solo que no tiene mucho más atractivo comercial.

-Entiendo – dijo Spike cerrando los ojos y dejando que su cabeza descansara, apuntando al cielo.

-…Haz cambiado Spike – dijo Twilight sin pensarlo, cuando el dragón la miró ella se vio algo contrariada, pero siguió de todas formas – antes decías ese tipo de cosas bromeando, con esa sonrisa burlesca que me dabas cuando me molestabas con Trixie ¿Recuerdas? – Spike la miró y debió de parecer algo molesto, el rostro de Twilight se volvió un poco más sombrío – ahora apenas y sonríes…

Spike de nuevo se sorprendió por lo poco interesado que se sentía, podría haberse simplemente levantado y haberla dejado ahí, pero ahora medía su actitud de otra forma, con el poco interés que tenía, sabía que eso lo afectaba más que muchas cosas, ver a Twilight tristona.

-Todos cambian Twilight – dijo el restregándose la cara, pero no logró juntar las ganas de sonreírle – y todos pasan por etapas, pero estoy bien – y cuando ella lo miró con los labios fruncidos, una pequeña chispa rebelde se encendió dentro suyo – y todavía te quiero sabes – el dragón levanto su garra y le dio un corta caricia en la melena, Twilight sonrió más tranquila.

-¿Cuándo fue que empezaste a hacer eso? Ahora puedes simplemente levantar la garra, y es a nosotras a quienes nos cuesta poner un casco en tu cabeza – dijo Twilight mirando al dragón que todavía crecía a paso rápido, tanto que casi daba nervio.

-Desde hace mucho Twilight, solo que ahora te das cuenta.

-Cierto, no quería ver a mi pequeño dragón tan grande – dijo ya más feliz, balanceando los cascos.

"Mi pequeño dragón" ¿Lo decía como hermana o como madre? tal vez a medio entre ambas, o al menos así lo percibía, pero no sabía cómo pensaba Twilight, o tal vez alguna vez se consideró su madre, no tenía idea, ni quería preguntar, tal vez cambiase algo, algo frágil e importante, así se sentía con todo últimamente, como si todo fuese frágil e importante, Spike se revolvió inquieto.

No hablaron demasiado mientras miraban al resto de los ponis del lugar, Spike se había vuelto silencioso, pero Twilight tampoco se molestaba por eso, ambos sabían cómo pasar el tiempo sin decir nada, al punto que el descanso casi había terminado cuando Twilight le habló de nuevo.

-Tal vez deberías tomarte un viaje ¿No te parecería divertido? – soltó la yegua de golpe, Spike lo encontró repentino pero se descubrió con un mínimo de entusiasmo ante la idea.

-¿Un viaje? ¿De dónde sale eso?

-No sé, solo pensé que te podría hacer bien – dijo Twilight encogiéndose de hombros – pareces un poco encerrado aquí.

-Ni siquiera lo había pensado – dijo Spike pensativo – si, tal vez sea una buena idea.

-¿Hay algún lugar específico al que te gustaría ir?

Spike abrió la boca pero la cerró de inmediato, a decir verdad no tenía pensado ningún lugar, no tenía la más mínima idea, solo le había gustado la idea de irse, de moverse, de romper un poco la monotonía, pero si pensaba en todas las ciudades solo una le apetecía.

-Manehatan – dijo el dragón – me gustaría ir a Manehatan – Spike creía agradable poder simplemente desaparecer entre la multitud, además, en Manehatan casi todos corrían de aquí para allá con cara de cansancio y el ceño fruncido.

-Si quieres puedes ir un par de días, nosotras tendríamos todo bajo control – dijo Twilight – siempre que a ti te haga bien.

-No se Twilight, no me veo dejando mi rutina para ir a Manehatan porque si - dijo Spike.

-Hazlo como un favor por mí – le dijo Twilight, Spike se giró a verla y la noto algo cansada, lo miraba con cariño, pero la preocupación se notaba, acumulada por las semanas, Spike hubiera querido decir muchas cosas, pero al final le pareció menos molesto decir que sí.

Era molesto que se preocuparan tanto de el cuando intentaba ser tan fuerte como le fuera posible, pero no tenía nada que hacer al respecto, era débil, tenía que admitirlo, toda su glorificada lucha interna era solo para poder controlarse como cualquier poni podría hacerlo.

-Bien Twilight, voy a tomarme un par de días – dijo Spike – supongo que entonces simplemente voy a ir lo antes posible.

-Perfecto, y no te preocupes por nada, has sido el mejor asistente, tengo que pagarte de alguna forma – dijo Twilight con una sonrisa optimista, mirando hacia el frente de nuevo, Spike hizo lo mismo algo molesto, pero lo dejó estar, tal vez realmente le ayudara.

Twilight se levantó un poco más animada y Spike la miró alejarse, los trabajos se reiniciaron.

El ambiente era agradable, y el trabajo monótono, de todas formas eso a Spike le servía, era capaz de olvidarse de todo y solo centrarse en mover y ubicar las maderas, respirando profundo y relajando la mente podía seguir entrenándose en ese ejercicio que era mantenerse como el mismo, lo irónico era que el mismo crecimiento de la ciudad que tanto lo perturbaba de vez en cuando, era el mismo que le permitía estar ocupado, solo esperaba poder ser tan fuerte como lo requiriera una vez todos esos trabajos se acabaran.

Las horas pasaban a ritmo acelerado y Spike estaba tranquilo hasta que de golpe escuchó un grito fuera en el sitio de construcción, seguido de un estruendo.

Se dio vuelta de golpe y vio a los demás ponis acercarse girando un curva, el también, algo contrariado se acercó para saber que estaba pasando, por el rabillo del ojo alcanzó a ver a Twilight acercándose a su vez y se acomodó cerca de ella.

En el centro del grupo un poni intentaba levantarse, uno de sus cascos traseros estaba colgando inerte y el otro temblaba descontrolablemente mientras intentaba mantenerse de pie, hasta que al fin se derrumbó y tuvo que aceptar la ayuda de los paramédicos que habían llegado.

-¿Qué pasó? – le preguntó Spike a Twilight, pero ella lo miró confundida también, hasta que escucharon una voz al lado suyo.

-Estamos trabajando mucho más rápido de lo normal, y a alguien se le olvidó una maleta de herramientas encima del cobertizo – dijo un semental de color café oscuro, algo pequeño – le cayó en la pierna de lleno, la otra solo recibió un poco del impacto.

-¿Pero vamos a volver a trabajar pronto? – preguntó Spike con el ceño fruncido.

-Bueno, hemos trabajado así para poder capear inconvenientes como estos, y ese es un supervisor, así que o creo que el jefe se arriesgue, probablemente continuemos mañana, con el supervisor informado desde una banca o algo así, cualquier error nos demoraría más que lo que nos tome esperarlo a él, así que… - e hizo un silencio elocuente.

Spike se había visto interrumpido en medio de su trabajo y ahora se estaba descontrolando, quería mantenerse trabajando, quería distraerse, quería desaparecer unos segundos solamente, joder.

-¿Pero va a estar bien? – preguntó Twilight preocupada.

-Es un tipo duro, pero un golpe así tiene que cuidarse, y ahora mismo tiene que ir al hospital – dijo el poni – no se preocupe princesa, estas cosas pasan, hubiese sido malo si le hubiese caído en la espalda, como sea, justamente terminamos una etapa y no vamos a conseguir la otra sin el – en ese momento se llevaban al semental encima de una camilla, a pesar de sus reclamos sobre el asunto.

-Espero no sea nada grave – dijo Twilight algo contrariada sobre qué tan a la ligera se tomaban el golpe, en ese momento Spike soltó un bufido molesto y ella se giró a mirarlo con el ceño fruncido.

-¿Molesta cierto? Por un torpe que olvidó la maleta no solo alguien se accidentó, además van a paralizar el trabajo – el semental se lo había quedado mirando, la mirada de Spike no dejaba muchas dudas.

-Hmm… - fue lo único que respondió Spike, pero solo le molestaba quedarse de golpe desocupado con sus pensamientos, había reservado esas horas solo para ayudar con el trabajo (si bien le iban a pagar) y ahora no tenía idea de que hacer.

"¿Podría haber elegido otro momento para reventarse la pata, cierto? Aquí todos son unos pendejos, nadie puede hacer nada bien, lo juro" Spike ni siquiera se alteró, se estaba acostumbrando a esa voz.

"Cállate" se dijo a sí mismo, pero no podía ser demasiado efusivo, él pensaba lo mismo.

"Hey, hace mucho que no digo nada malo, solo quería dejar ver, estás desperdiciando tu tiempo en estas idioteces, lo mínimo que podrían hacer es no olvidar una puta maleta en un techo"

"Cállate"

"Okey, como quieras… solo pensaba en lo divertido que hubiese sido que la maleta le cayese en la cabeza, a ver si el imbécil que lo olvidó se iba a la cárcel por ser un maldito inepto"

-¿Spike, estas bien? – preguntó Twilight, cuando Spike se giró a verla notó su expresión y agitó la cabeza, calmándose.

-Sí, solo estaba pensando – dijo Spike – en que voy a hacer ahora… como sea, no estoy de ánimo, yo me voy – dijo Spike sin mirar a nadie, alejándose del lugar, a veces ya dudaba sobre la voz, incluso llegó a pensar por instantes que solo era una ilusión como la de cualquier orate, pero entonces tenía que recordar, recordar lo que a veces le decía por las noches, o en momentos inoportunos, cuando estaba solo con algún otro poni más débil que él.

Caminaba con la frente en alto, pero alcanzaba a notar a la bestia que se erguía con un pequeña victoria, sabía que estaba mal, pero no podía evitar maldecir entre dientes a los de la construcción, necesitaba a Sweetie, se había transformado ya en una rutina, aguantar y aguantar hasta que empezaba a desfallecer, y entonces tenía que correr a Sweetie… O tal vez fuera algún mecanismo, tal vez simplemente dejase de luchar cuando sabía que iba a estar con ella, porque así ahorraba un poco de luz, y cada poquito de luz contaba.

Y ahora mismo sentía como esa negrura se hacía espacio dentro de él arrastrándose lenta pero inexorable.

Apenas llegó a las calles de Poniville empezó a correr, como alguien que se asfixia y busca aire puro.

-Hola Sweetie – dijo Spike con un suspiro de alivio cuando Sweetie abrió la puerta, como si se hubiera salvado de un peligro terrible.

-¡Hola amor! ¿Pasa algo? llegaste mucho antes – Sweetie lo recibió en la puerta de Carrousel Boutique, se adelantó como siempre y le plantó un beso en la mejilla, Spike se agachó y le dio un largo y fuerte abrazo, Sweetie sonrió lo acunó tiernamente.

La cosa negra parecía disolverse frente a Sweetie, lo malo es que era tan parte de el ya, que era incluso algo doloroso, como si un disolvente borrara es mancha de sí mismo, y se aferraba a Sweetie unos segundos respirando profundo.

-Hubo un accidente y comenzamos de nuevo mañana – dijo Spike luego de darle un suave beso a Sweetie en los labios, la pequeña se tapó la boca sorprendida.

-¿Un accidente, a ti no te paso nada? – pregunto Sweetie con un casco en la boca.

-No, una maleta de herramientas le cayó en el casco a un supervisor – dijo Spike – no es nada grave, pero como están bien de tiempo prefirieron no continuar sin él.

-Oh, espero que esté bien – dijo Sweetie con algo de congoja.

-Yo también – dijo Spike, honestamente, de pronto con toda su molestia olvidada, y una sonrisa - ¿Vamos saliendo entonces?

-Ahhh… - Sweetie frunció los labios y se rascó la cabeza algo incómoda – sobre eso… Sabes que, mejor entremos a saludar primero.

-¿Todo bien? – preguntó Spike con el ceño fruncido mientras caminaban dentro.

-¡Si! Es solo que no tengo animo de salir hoy – dijo Sweetie – de todas formas no íbamos a hacer nada especial, y hace mucho que no pasamos un día tranquilo en casa ¿No te molesta? Estoy algo cansada de las prácticas y las salidas…

-No, claro que no – dijo Spike, buscó otra cosa que decir pero realmente no tenía nada, así que al final solo se encogió de hombros – como quieras entonces…

-Perfecto – dijo Sweetie con una sonrisa – al menos hoy vas a descansar un rato ¿estás seguro de que duermes? – le preguntó la potrilla en broma.

-No mucho – respondió Spike con una sonrisa, pero con esa respuesta Sweetie entrecerró los ojos y negó con la cabeza.

-Algún día vas a caer dormido en plena calle…

Dentro estaban comiendo Rarity y Coco, la segunda nunca comía demasiado, había insistido con toda la fuerza que era capaz sobre pagar su estadía, así lo había entendido, pero comía lo justo y necesario, Rarity insistía en darle más.

-Hola Spike ¿Cómo va el trabajo en la construcción? – preguntó Rarity alegremente al verlo entrar.

-Bien, nada más monótono – dijo Spike con un bostezo – hola Coco.

-Hola – le respondió tímidamente la yegua, había pasado un tiempo antes de que pudiese ver su hilera de afilados colmillos y ese cuerpo reptiliano que ya había superado en estatura al promedio sin sentir un escalofrío, pero de todas formas estaban muy lejos de ser cercanos.

-Me alegra – dijo Rarity – así tienes tiempo para alguien más – dijo Rarity apuntando a Sweetie – la pequeña se ha estado quejando de que no te ve nunca.

-Rarity! – le dijo Sweetie sonrojándose, Spike frunció el ceño algo preocupado.

-Lo siento – dijo el dragón rascándose la cabeza – sé que estoy mucho tiempo…

-No hagas caso – lo interrumpió Sweetie – vamos a escuchar algo de música ¿Te parece?

-Me viene bien – dijo Spike, miró a su alrededor y de golpe incluso la mirada burlona de Rarity y la tímida de Coco le enternecieron, sonrió con una sonrisa relajada, llena de un alivio flojo, es como si ahora mismo la amenaza no existiera, como si fuera solo una ilusión.

Las escaleras hacia la habitación de Sweetie eran casi una entrada a otro mundo, pero sabía bien que era el mismo, nada había cambiado, y resultaba extraño, mientras seguía subiendo las escaleras escuchando la conversación de Sweetie, se daba cuenta de inmediato que la realidad no era algo firme, era algo engañoso, donde la contradicción era regla, él no había cambiado, solo que ahora estaba diferente.

-Te extrañé – soltó Spike de golpe mientras entraba a la habitación de Sweetie, la pequeña se dio vuelta algo sorprendida por la interrupción, pero solo para encontrarse con esa sonrisa honesta y algo cansada, pero llena de cariño de el Spike que conocía.

-Nos vimos solo hace un par de días… - dijo Sweetie.

-Me pareció mucho más que eso – dijo Spike adelantándose y dándole un beso por encima de la mejilla, casi en la oreja.

-Entonces deberías tomártelo con más calma – dijo Sweetie en casi un suspiro.

-Si, pero cuando no estoy contigo no lo tengo tan claro – dijo Spike – y no importa cuántas veces me pase, nunca lo recuerdo por completo, tal vez tenga que quedarme aquí para siempre – dijo Spike envolviéndola en un tierno abrazo – escuchando tus discos.

Liberó su mente, dejó de controlarse… No, nada, ningún deseo perturbador en su cabeza.

Sweetie sonrió en el hombro de Spike, la explicación más fácil a la que podía llegar era que tal vez, ese dragón estaba defendiendo algo de su imagen, incluso de sí mismo, que solo cuando llegaba a ese lugar podía mostrarse tan cansado y ligero como era realmente, y le gustaba ser ella quien le diera ese pequeño refugio, apostaba a que nadie más podría dárselo, tal vez porque no había buscado con nadie más… pero iba a hacer que no quisiera buscarlo con nadie más.

-Estaría bien – dijo Sweetie – pero si te la pasas encerrado aquí quizá que piensen todos…

-Si estuviese aquí para siempre no importaría lo que pensase la gente – dijo Spike - pero supongo que no funciona así…

-No, claro que no – dijo Sweetie con una risita, luego se acercó al tocadiscos – hoy quiero escuchar a Debussy ¿Te importa? Sé que es muy clásico, pero…

-Por mi perfecto – dijo Spike sentándose en el suelo con la espalda contra la cama.

Sweetie siempre se preguntaba porque tomaba esa posición y apoyaba la cabeza contra la cama al empezar el disco, pero tampoco tenía necesidad de preguntarle, ella se echaba en la misma mirando al techo como en el ritual de siempre, esperando ¿Esperando que? No estaba segura, pero era como una indicio secreto, estaba ansiosa.

"Claro de Luna" Spike, con los ojos cerrados, casi rio, era una música tan conocida que era casi un cliché, pero la maestría no se lo permitía, era una tonada agradable de escuchar siempre.

Spike abrió los ojos lentamente luego de un rato, y como siempre, se asombró de exactamente la misma cosa, otra contradicción.

Y no es que los colores fueran diferentes, no es que la luz azulada fuera más bella, que el viento a esa hora fuese más fresco, pero era casi una obra de arte.

¿Cómo es que os impresionamos tanto frente a una pintura de un árbol? Tal vez por la maestría del pintor, pero los bebes también lo hacen, después de cierta época, incluso los bebés, que no tienen idea de lo que es un pintor ¿Será porque una pintura destroza todos los filtros mentales que convierten la imagen en algo que es? Tal vez sea simplemente que te puede mostrar el mudo como es, y verlo así, como una pintura, como un encantamiento, porque deja de ser algo con lo que pues chocar en un mundo propio en el que te tienes que mover, es algo mágico e inalcanzable.

Pero así es como se sentía siempre que abría los ojos en la melodía, en medio de un cuadro, con las maderas brillantes que llegaban a reflejos azules y negros y rojos en una misma tabla sin que nadie se diese cuenta, solo porque estaban ahí, ahora el era parte de un cuadro en movimiento, una obra de arte majestuosa, y cuando miraba sus garras le parecían tan extrañas… eran como un apéndice alienígena, uno usualmente no aprecia que tan raro es su cuerpo, porque está acostumbrado a ellos, pero Spike si, y luego un rato, como siempre, y sorprendiéndole de nuevo, rio con cierta alegría.

Al segundo notó el casco de Sweetie acariciando su cabeza.

-¿Ya estás mejor? - Escuchó la voz de ella a sus espaldas, el solo asintió con la cabeza, y tomando el casco de Sweetie lo sostuvo en su hombro.

¿Por qué no se quedaba ahí para siempre, porque no estar ahí siempre que pudiera? Era una pregunta buena, para cualquiera, pero el entendía realmente, ese Spike era un ser vivo que estaba siendo aplastado.

Parecía contradictorio, pero sufrir… sufrir no era la forma en como era aplastado, entonces era otro Spike, otra roca, no como cuando era cuando era el Spike cariñoso, ahora mismo tenía cierta energía, cierta fecha de caducidad tenía también este Spike, el que estaba con Sweetie, porque ¿Cuánto se había demorado en hartarse de todo?… De todo menos de esa habitación, Sweetie y su música, y el viento alegre por la ventana al atardecer, del sonido de la ciudad por la ventana que parecía hacer que la música se avergonzara, por el volumen a la que la escuchaban, como si se tratara de un secreto vergonzoso pero alegre, de algo no malo pero de alguna forma privado, que no tienen por qué saber los demás… ¿Y cuánto demoraría en hartarse de eso también, y que haría si al entrar se encontrara con un cuadro terrible, con el caliente vacío en vez de esa fría paz? No quería averiguarlo, y por eso, era mejor mantenerlo como un regalo, alargarlo al máximo, como tirando de las cuerdas poco a poco, para que no se rompan, así se llega más lejos, pero se demora más.

Y a él le gustaría demorarse hasta la muerte, porque mientras más se demorara, más tiempo podía fingir vivir como un poni.

Aunque se sentía culpable, culpable consigo mismo, la idea era tan idiota que parecía graciosa, como si ese Spike que aguantaba seco y roto fuera otro, como si le estuviese dando la carga a otro para poder disfrutar el de ese momento, como si no fuera el mismo el que aguantase.

Pero es que era tan fácil olvidarlo… ahora estaba seguro que de mirar al espejo vería al Spike que él quería ver, no sabía porque ni le interesaba, pero así era.

-Amo estos momentos – dijo Spike – es lo mejor de la vida.

-Yo también – dijo Sweetie arrastrándose y apoyando su cabeza en el otro hombro de Spike – deberíamos hacerlo más a menudo.

-Si, tal vez…

-Dices eso cada vez pero luego solo sigues tomando más y más trabajos – dijo Sweetie bufando – soy una novia muy tolerante ¿Sabes?

-Lo sé, gracias – dijo Spike – te tengo que compensar de alguna forma.

-Hablando de eso, Rarity me ha estado preguntando que si adonde quieres ir o cuando – dijo Sweetie.

-¿Y eso porque? – preguntó Spike girándose a mirar a Sweetie con una expresión confusa.

-Por cuando viniste a ayudarla con el vestido, cuando te prometió que te iba a pagar una salida ¿No recuerdas?

-Ah… ¡Ah claro! – Dijo el dragón cayendo en cuenta – creí que era broma, ahora ya tengo dos invitaciones de viaje…

-¿En serio? – Spike estaba distraído pero aun así notó la urgencia en la pregunta de la potrilla, la quedó mirando y asintió con una sonrisa - ¿Quién te invitó?

-Una de los tantos ponis a los que ayudado últimamente – dijo Spike mirando al frente de nuevo.

-Ya, en serio Spike ¿Quién? – dijo Sweetie de forma un poco más urgente.

-Twilight, me dijo que necesitaba un descanso – soltó Spike – que ¿Creías que alguna yegua me había invitado de viaje?

-No… - Sweetie frunció los labios y miró a otro lado – se me paso por la cabeza…

-Descuida – dijo Spike – solo luzco bien para ti, para todos los demás empiezo a parecer una cosa peligrosa y extraña – Spike logró decirlo con algo de humor, pero con lago de amargura.

-También ese es el punto, no hay otro dragón así de civil en toda Equestria… Eres único – dijo Sweetie un poco cabizbaja.

Spike se había sorprendido un tanto, no lo había pensado de esa manera, seguro, entre los sementales podía verlo, si hubiese una dragona libre para ellos, si solo fuese una, joder, simplemente para sacarse la curiosidad de encima.

-No te preocupes, yo soy tu dragón – dijo Spike dándose vuelta y dándole un beso en la mejilla – y de nadie más que tú.

-Si se – dijo Sweetie acariciando su mejilla con la de Spike – aunque no parece cuando te la pasas trabajando para un montón de otras yeguas.

-Ahhh… – Spike suspiró algo cansado, se dio vuelta para mirar a la potrilla pero esta le recibió con una suave risa.

-Es solo una broma Spike… – dijo Sweetie con una risita mientras movía sus cascos traseros – ahora sube – dijo la potrilla haciéndole un espacio en la cama.

Bebiendo más de lo que debería.

Spike se subió con una sonrisa y atrapó a la potrilla entre sus brazos, que se acurrucó contra el ocultando su rostro en las escamas blandas del pecho del dragón.

-Esto es lo que extrañaba – dijo Sweetie con un suspiro – no hemos estado así más que un par de veces desde que ayudaste a Rarity con el vestido…

-Tal vez sea mejor, si pasáramos demasiado tiempo así tal vez se convertiría en costumbre y terminaría siendo cansador – dijo Spike apretando más a la potrilla que sintió un escalofrío de gusto.

Sweetie lo miró de frente con los labios fruncidos.

-Eres tan serio siempre… pero tal vez tengas razón.

-Suelo tenerla – dijo Spike con una risita – y así es como te gusto ¿O no?

-No te pongas engreído – dijo Sweetie en voz baja – no es algo bueno, tienes obligaciones con tu novia… aunque si, tienes razón.

-Jajaja – Spike rio mientras acariciaba la melena de Sweetie – eres tan tierna cuando lo dices así – Sweetie se sonrojó un poco, pero levantó la mirada y lo miró a los ojos con la vista un poco velada – déjame cumplir con mis deberes – dijo Spike con humor acercando su boca a la de la potrilla.

Sweetie sin quererlo se adelantó rápido, suspirando con un escalofrío cuando sus labios se juntaron, era tan encantadora.

Spike pensaba en eso mientras la besaba, a pesar de lo nerviosa que la ponía, a pesar de ser inocente se lanzaba cuando podía, hasta cierto punto, claro está… Tal vez fuera por la misma inocencia ¿Cómo sería poder vivir esa etapa normalmente? Spike no podía hacerse a la idea, la mente de Sweetie debía de mantener pensamientos normales, placeres y vergüenzas como las de cualquier potrilla esa edad.

Tal vez no hubiese nada más en su cabeza en ese momento, solo el tacto de su "Spike"

Y Spike suspiró con una sorpresa, nueva y a la vez conocida, a la que estaba acostumbrado, y ahora mismo no se sentía culpable mirando al Spike sufriente, lo miraba con cierta lástima, pero como ese lo miraba a él, como si estuviese a mil kilómetros de distancia, como si no fuera parte de el mismo, y así funcionaba, al menos de momento, así debía ser.

Así que las preguntas desaparecían de su mente, en ese momento era el Spike que Sweetie conocía.

Un dragón trabajador y fuerte.

"¿Estás segura de que deberías estar conmigo?" era una pregunta que había desaparecido, y si bien le parecía simplemente lógico concluir que había sido un pregunta válida, mientras apretaba la cintura de Sweetie contra él se preguntaba cono demonios fue a formularla siquiera.

Spike respiraba con tranquilidad, sintiendo el aliento cálido y rico de Sweetie entrando a su boca también, en la potrilla notaba como se sentía, lo que ella veía, era simplemente su novio, tan querido como cualquier novio de cualquier joven enamorada, uno en que admiraba su esfuerzo, su trabajo, tal vez incluso su cuerpo, y con el que no podía estar íntimamente de forma regular, tal vez incluso estando sola le diera nervio mostrarse así, pero con el no, confiaba demasiado en el dragón, sentía como la cola de Sweetie se movía hacia los lados con cierto entusiasmo, deteniéndose por un segundo apenas con indecisión antes de seguir.

"Tal vez deberíamos dejarlo Sweetie" "No soy bueno realmente" todas esas frases ensayadas aparecían en su mente y luego desparecían como llevadas por una suave brisa, al fin y al cabo ahora solo era el Spike que Sweetie y los demás veían cuando lo miraban… a excepción de Twilight, Trixie y Zecora probablemente.

Todo eso pasaba en su cabeza mientras besaba a la potrilla.

"Perdón Sweetie" pensaba con algo de arrepentimiento "No es lo mismo para mí, no es un gran momento, una gran experiencia, pero es lo mejor que me podría haber pasado, es lo que me permite ser el Spike que realmente conoces ¿Esta bien con eso? ¿Está bien si no te digo? Espero que esté bien, espero no estarte arruinando nada, espero que puedas recordar esto y sonreír en un futuro, espero que pueda ser algo positivo en tu vida… hasta que me vaya de aquí"

Y en ese momento sintió solo como un pequeño instante, como un recuerdo adimensional, lo que era ser el otro Spike, como si le llamase la atención, o más bien como si desde su lugar eternamente lejano lo recordara a él, y él desde esta nueva dimensión pudiese sentir que lo recordaba… De todas formas era un acercamiento, y era un acercamiento que lo asustaba, era como si una dimensión se estuviera derramando en la otra, en un mínimo agujero, casi invisible, pero inevitable.

Apretó a Sweetie más fuerte contra él, no quería recordar al otro Spike, la potrilla lanzó un gemido en respuesta, con una mano de Spike en la nuca y otra en la espalda, la respiración agitada, estaba perdida en el dragón sin pensar en nada más.

Solo sentía una presión en el vientre y una sensación de bienestar, ella no sabía nada del asunto, pero más de la vergüenza, todo eso se sentía bien, y no solo físicamente, se sentía bendecida en ese momento, Spike lo sabía, y de algún modo, envidiaba esa inocencia.

"Cada día me imagino cosas… cosas terrible" Una confesión que el otro Spike haría pero que cuando estaba con ella era absurda, cuando estaba con ella no era el otro Spike, el otro Spike nunca estaba así con Sweetie.

Así que olvido ese extraño sentimiento como alquitrán adentrándose por su garganta, como si de golpe necesitara una corriente de aire fresco para evitar la náusea, y empezó a acariciar los muslos de Sweetie.

Siempre bebiendo un poco más de lo que debiera…

Las garras de Spike acariciaron el interior de los muslos de la potrilla, y ella abrió los ojos con el ceño frunció y la mirada aproblemada, pero Spike también notaba el hambre en su mirada, un hambre casi inocente.

Spike todavía sentía esa cosa moviéndose dentro de él.

Un poco más de lo necesario.

Cuando Spike acarició, casi sin tocar, sin centrarse en ningún sitio, como una caricia de consuelo, la entrepierna de Sweetie, su ceño se frunció con fuerza y se detuvo por completo, su pierna comenzó a temblar mientras su respiración se agitaba, Spike se detuvo un segundo, pero luego la potrilla se lo quedó mirando con el beso roto, y lo abrazó aplastando su rostro en el hombro de Spike.

-Sigue… - dijo en un suspiro apenas audible, y Spike le hizo caso, acariciando suavemente, sacando suspiros de placer de la potrilla, solo en ese momento, Spike logró sentirse bien, en un contacto así de íntimo, sonrió con cariño mientras escuchaba a Sweetie, deseando hacerla sentir lo mejor posible, una vez más, como el antiguo Spike, sin nada que empañara su pureza de alma… nunca hubiese pensado que así podía lograrlo.

Pero al fin y al cabo era algo común, algo simple, algo por lo que pasan todo en algún momento, una acción que puede estar llena de cariño y amor, como él lograba sentirse en ese momento.

-¿Estás bien? – Preguntó el dragón en el oído de la potrilla - ¿Te gusta?

-Sí, solo… solo sigue así, suave – dijo Sweetie separando su rostro de Spike y mirándolo al rostro, se mordió el labio en un momento de placer pero siguió mirándolo con el cuerpo tembloroso – por Celestia Spike, te quiero tanto.

La pequeña simplemente se sentía bien, todo eso se sentí tan correcto, tan como debiera ser, se sentí tan querida, tan amada y a la vez tan a gusto.

Y Spike logró sentir se así también, al menos un momento.

Bebiendo más de lo que debiera.

Spike, por fin el dragón libre de antes, fuerte como ahora, se lanzó y se sumergió en la potrilla con un beso, y empezó a acariciarla más rápido, agarrándose con fuerza al brazo de su dragón, los gemidos de la potrilla se ahogaban en la boca de su novio, mientras su vista se entornaba en placer, placer y alegría.

Y Spike sabía que nunca se iba a sentir tan bien como ahora, al fin al cabo seguía bebiendo, y esa copa… esa copa tenía un fondo.

La verdad, no tengo idea de porque me estoy demorando tanto, me quedo pegado con cada línea, me cuesta mucho, pero voy a seguir escribiendo, este cap no me gusto, pero es como quedó, lo siento.