¡Hola de nuevo!

Ya sé, ya se, un poco tarde el capítulo, ¡oigan más vale tarde que nunca! pero es que creo que tengo demasiados proyectos entre mis manos en este momento. ¿Cómo me metí en este lio? Ha ya recuerdo…porque estoy mal de la cabeza, sin duda.

Aprovecho para informar a quienes también siguen mi otro fic, Y todo gracias a los Zombies que el próximo capítulo se retrasara un poquitin, pero no se desesperen probablemente lo suba por ahí del viernes o sábado a más tardar y de Cuentos de terror en Nerima, pues la cosa más o menos por el mismo rumbo XD.

En fin, aquí esta el nuevo capítulo y espero de corazón que les guste tanto como a mí, por cierto les aviso que hasta el momento es el capítulo más largo que he escrito. :)

Como siempre gracias infinitas a quienes siguen la historia y amablemente me dejan algún review, (agradecimientos al final del capítulo) ¡los adoro! Y no saben cómo me motivan a seguir escribiendo está loca historia…mi bebé, mi historia adorada, mi precioso ja, ja, ja. Ya ven no miento, la locura se extiende por mi sistema como el virus T, pequeña referencia a Residet Evil y El Señor de los Anillos… ¡¿dónde?!

Los personajes no me pertenecen son de la maravillosa y talentosa Rumiko Takahashi

Sin más por el momento por favor disfruten la lectura.


Capítulo 9: Yo seré lo que tu quieras, lo que desees.

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CHINA - Aldea Joketsuzoku – época actual

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Sentía cada uno de sus músculos adoloridos, tenía infinidad de cortes de distintos tamaños en su cuerpo, raspones y moretones mandaban pequeñas y dolorosas punzadas de distinta intensidad que le ponían la piel de gallina sin poderlo evitar, estaba sucio, el cabello se le pegaba a la cara y su ropa estaba destrozada y poco cubría ya de su maltrecho cuerpo femenino, dejando entrever por la camisa rota sus generosos pechos, maldecía constantemente y con un lento y lamentable paso avanzaba apoyándose sobre una rama que hacia de rudimentario bastón, hacia casi dos meses que había dejado la aldea amazona para entrenar inmerso en las montañas, y lo había hecho en un régimen más pesado y duro de lo normal porque sentía repulsión por haber caído tan bajo, y el entrenamiento había sido una especie de castigo autoimpuesto.

Su condición de hombre le había vuelto un animal en celo, poco había faltado esa tarde en el baño junto a Shampoo para tomarla y hacerla suya… se odiaba.

Era una vista patética la que cualquiera podría tener de él o ella mejor dicho ya que estaba convertido en la voluptuosa Ranko, pero no le importaba, caminaba tambaleante por el angosto camino que descendía de la montaña, su destino era el pueblo que estaba a las faldas de esta, allí tomaría un baño decente y comer hasta el hartazgo era lo primero que haría, su estómago gruñía obstinado y su boca derramaba unos cuantos hilillos de baba al imaginar el festín que se daría en unas horas.


Cuatro horas después Ranma ya en su forma masculina, limpio y con ropa decente comía un plato tras otro, su cabeza no dejaba de darle vueltas al asunto, ¿de qué trataría el pergamino?

Caminando por la aldea no pudo dejar de notar que había un local con antiguos libros, y demás trastos viejos, entro sin pensárselo mucho y comenzó a caminar entre los antiguos objetos curioseando como un cliente más, hasta llegar al mostrador donde un anciano de cabellos largos y blancos atados en una coleta baja, y con unos bigotes también bastante largos y lacios le veía con curiosidad, pues a pesar de estar limpio y bien vestido Ranma tenía varias contusiones en su rostro bastante…llamativas por decirlo de algún modo.

- Buenas…encantadora su tienda señor. – Le dijo Ranma aparentando parecer interesado mientras tomaba entre sus manos una figurilla con forma de dragón.

Le pregunto en japonés, esperando que su suposición fuera acertada, puesto que había notado que el anciano estaba leyendo unos papeles en ese idioma para su buena suerte, ya que en definitiva su chino era bastante precario.

- Vaya hace tiempo que no tenía un cliente que fuera de mi tierra, es un placer poder hablar con alguien mi idioma natal. – Le dijo con una pequeña sonrisa en su arrugado rostro. - ¿Y hay algo que llame tu atención joven? - le pregunto dejando en el mostrador unos antiguos pergaminos que hasta el momento había estado leyendo.

- ¿Qué afortunada coincidencia no es así? Un gusto conocerle señor mi nombre es Saotome Ranma, - dijo haciendo una respetuosa reverencia a manera de saludo - y vera yo… pues en realidad, tengo en mi poder un viejo pergamino, pero lo cierto es que no domino muy bien el idioma, - dijo avergonzado, rascándose la nuca - y no he podido descifrar lo que tiene escrito. ¿Seria usted tan amable de ayudarme? – Le pregunto lo más educado que pudo, no quería echar a perder la oportunidad de que le ayudara.

- Un gusto conocerte muchacho, mi nombre es Fujioka Hirosama – dijo a su vez regresando una leve reverencia - veamos si puedo ayudarte en algo Ranma muchacho, ¿traes contigo el pergamino? –

- Si señor Fujioka, - le dijo contento por su buena suerte, sacando de su camisa el pergamino enrollado y extendiéndoselo.

- Oh dime Hiro, que me haces sentir un anciano decrepito, el señor Fujioka era mi padre, – le dijo haciendo un gesto con la mano.

El anciano Hiro lo tomo con cuidado, hizo a un lado los papeles y extendió el pergamino, leyéndolo con curiosidad.

Su vida corría monótona en ese viejo pueblo rural, y ver a alguien de su nación le había puesto de buen humor, de otra manera posiblemente le habría mandado al diablo, pero lo que sus ojos leían en ese momento, le hizo dejar de pensar en sus aburridos días, su concentración fue enteramente para el viejo pergamino que leía con un poco de dificultad pues, no solo estaba escrito en chino si no también en una mescla de japonés antiguo que le pareció de lo más curioso, además estaba tan desgastado en algunas partes que apenas podía leer lo que decía.

Ranma estaba impaciente, el anciano leía en silencio desde hace más de 20 minutos y la paciencia no era una de sus virtudes, sentado en un banco alto que estaba junto al mostrador no podía dejar de mover incesantemente su pierna, subiendo y bajando su rodilla una y otra vez, su cabeza que estaba sobre una de sus manos con el codo apoyado en el mostrador dejaba ver una cara de fastidio muy propia de él, así que sin poder aguantar un minuto más le dijo.

-Bueno anciano Hiro dígame, ¿De qué trata? ¿Qué tanto lee? ¡¿Porque no me dice?! ya tiene más de veinte minutos leyendo y no me ha dicho ni una sola palabra. –

El anciano como contestación solo levanto el índice de su mano izquierda indicándole que esperara.

Ranma bufo molesto y comenzó a fijar su atención en la tienda, el aburrimiento y la curiosidad le estaban ganando la batalla, y después de otros veinte minutos más y cuando estaba por levantarse y arrebatarle el pergamino pera salir de ahí hecho una fiera por perder su tiempo el anciano hablo.

- Primeramente, debo decirte que este pergamino que tienes en tu poder es muy valioso, tiene a simple vista quizá más de 500 años, y su contenido ¡vaya muchacho! Es ciertamente muy interesante. – dijo con cierta emoción ¿hace cuanto que no tenía algo interesante en su tienda? ¿5 o 10 años? Ya ni lo recordaba.

- ¿Y que es lo que dice? – Pregunto emocionado Ranma contagiado por el anciano.

- Pues veras, habla de un tiempo muy antiguo en Japón, de la época de las guerras civiles, el Sengoku y de una vieja leyenda, pero no estoy seguro si lo es o no, pues tiene demasiados datos que corroboran su autenticidad, pero a la vez hay ciertos elementos por demás inverosímiles, por ejemplo, escucha:

La sacerdotisa Akane guardiana de la Shikon no Tama, era poderosa, hermosa y gentil, no discriminaba a nadie pues aun a pesar de su condición de sacerdotisa, solía viajar acompañada de un Hanyo. El poderoso y fiero Inuyasha, quien peleaba a su lado contra demonios que asolaban los pueblos y villas.

El corazón de Ranma dio un latido doloroso al escuchar ese nombre, que cruel era el destino que le recordaba constantemente su error, y justo como su Akane esa Akane era poderosa, hermosa y gentil, regresando de sus pensamientos volvió su atención al anciano que le hablaba de nuevo.

- Ves a lo que me refiero, también hay bastantes datos que concuerdan correctamente con el pasado y son verificables, por ejemplo, esto:

El cadáver del emperador Go-Tsuchimikado estuvo seis semanas sin ser enterrado, puesto que la casa imperial carecía del dinero para sus funerales.

- Esto ciertamente sucedió muchacho, y esta incluso en los libros de historia, si no mal recuerdo esto fue hace 500 años, en la época del Sengoku. – Dijo pensativo, acariciando su largo bigote blanco.

- ¿Entonces me dice que es verdad lo que esta escrito en el pergamino? ¿que en verdad existían, onis, yokais y cosas así? – preguntaba incrédulo.

- Pues este mundo esta repleto de cosas extrañas, hay infinidad de leyendas que, aunque son increíbles resultan verdaderas, como por ejemplo aquí en China existían unas antiguas fosas en Jusenkyo, no sé si alguna vez escuchaste hablar de ello, era un famoso sitio de entrenamiento para los guerreros que se atrevían a ir, y varias maldiciones recaían en los que desafortunadamente caían en sus estanques, pero actualmente están destruidos, hubo una feroz batalla entre un joven guerrero y un semidios. – Dijo el anciano, regodeándose, creyendo tener una de las historias más interesantes.

Ranma bufo, claro que conocía las malditas fosas y por supuesto que sabia de la batalla, por la cual había perdido la cura a su maldición, y en la que casi pierde también al amor de su vida.

Después de contarle al anciano todas sus penurias, el emocionado anciano le invito a comer, no se creía su suerte, tantos años de aburrimientos rotos por la afortunada llegada de ese joven guerrero.


Mientras comían en un pequeño restaurant que estaba a un lado de la tienda de antigüedades, y Ranma le contaba algunas de sus aventuras.

El anciano sonriente le preguntaba detalles, para el orgullo del muchacho eran bienvenidos los halagos haciendo subir su ego como espuma, pero cuando llego al tema de las prometidas, un aura de tristeza le cubrió, y le conto todo, ni él sabía porque pero el anciano le daba confianza, abrió su corazón con el anciano como con nadie y le conto todo sobre Akane, Shampoo y Ukyo, evito el tema de Kodachi pues esa no era prometida si no una loca que se había encaprichado con él, le conto todo con una seriedad que desconocía que incluso a él le sorprendió.

-Ranma puedo decirte que tu vida ciertamente ha sido muy interesante y llena de acción, pero si te soy sincero el honor muchas veces nos convierte en el juguete del destino, por el honor se han peleado demasiadas batallas muchas perdidas otras ganadas, por el honor se han separado familias, por el honor se han levantado dinastías poderosas, sí, pero también por causa del honor infinidad de corazones se han roto, solo tu sabes si la decisión que tomaste es la adecuada, pero quizá yo pueda ayudarte muchacho, creo recordar un viejo libro sobre las amazonas y sus leyes guardado en la tienda, quizá, después podamos darle una leída y no se…puede que no sirva de nada, pude que sirva de mucho.

- ¡¿En verdad señor Hiro?! no sé cómo le pagare por su ayuda, es usted muy amable. –

-Oh bueno…quizá haya algo que puedas hacer para ayudarme, si no interfiere con tu entrenamiento y no tienes que irte pronto, podrías ayudarme a reparar algunas cosas en la tienda, que debido a mi vejez no he podido reparar, claro si es que tú quieres…y puedes, – le dijo el anciano fingiendo de pronto debilidad, encogiéndose en sí mismo y hasta con una débil tos, mientras observaba al joven frente a él, quien lo veía con una sonrisa mal disimulada.

- Por supuesto que no es molestia, no tengo prisa por volver a Joketsuzoku. –

- Volviendo al tema del pergamino ¿quieres que te diga que más dice? – Pregunto el anciano dando un sorbo a su te, repentinamente recuperando su fuerza.

- ¡Si por favor! – Dijo Ranma sin poder evitar su impaciencia.

Volvieron a la tienda, y ya comenzaba a hacerse tarde, los últimos rayos del sol coloreaban el cielo de un hermoso tono rojizo, con melancolía suspiro, todo me recuerda a ti mi hermosa marimacho. Ranma intento irse para buscar alojamiento y pasar la noche, prometió regresar al día siguiente para que el anciano le contara que decía el pergamino y ayudarle con las reparaciones, pero el anciano le ofreció a Ranma una pequeña habitación, como pago por su ayuda en la tienda.

Después de instalarse Ranma entro a la pequeña sala que estaba en el segundo piso junto a las habitaciones del anciano, de nuevo el anciano extendió el pergamino y comenzó a leer.

Solo algunas cosas le llamaron realmente la atención a Ranma.

Dos años después se terminaba de construir el Ginkaku-ji, que intentaba ser una réplica del Templo Kinkaku-ji, erigido también en Kioto cien años antes, que estaba revestido de láminas de oro.

Fue en esa época que la sacerdotisa Kikio murió y la Shikon no Tama, fue quemada junto con su cuerpo, desapareciendo. El mismo día ella misma sello en el árbol sagrado al Hanyo Inuyasha quien había intentado robar la poderosa perla.

Se dice que la perla tenía el poder de cumplir cualquier deseo.

50 años después llego la sacerdotisa Akane más poderosa aun, que su antecesora pues, se decía que ella era su reencarnación, fue ella quien libero del sello al Hanyo Inuyasha y agradecido se convirtió en su acompañante desde ese momento. Muchos intentaron robarle la perla, pero ella era una fiera guerrera versada en distintos tipos de artes marciales, muy poderosa y hábil tanto en el uso del arco como con su poderoso mazo.

Mazo -pensó Ranma - vaya ¿que acaso todas las Akanes poseían un mazo infernal? Pobre Hanyo seguro la sacerdotisa le daba hasta el cansancio con él – pensaba con una sonrisa recordando los innumerables viajes por el cielo de Nerima gracias a su ex prometida.

La sacerdotisa Akane apareció atravesando el portal que esta en la cueva devora almas, y por esa misma cueva desapareció en el año_ después de enfrentar al_pero _.

- Vaya que desgracia el pergamino esta bastante más dañado de lo que creía, - dijo lastimosamente al anciano, negando con la cabeza, – es una pena, algunas palabras e incluso frases enteras están ilegibles. –

- Da igual anciano, entonces ¿usted cree que esa perla es real? –

-Creo que si, como te dije antes muchas leyendas resultan ser ciertas, por más increíbles que parezcan, ¡mira! – Dijo señalando con su dedo – aquí hay un mapa que indica como llegar a la cueva devora almas. –

Ranma se agacho a su lado viendo el mapa, si no se equivocaba eso era realmente cerca de Nerima, era interesante. ¿Podría ser que la perla?

-Oiga anciano Hiro, se me ha ocurrido una idea, ¡será que, si el portal existe, y la perla también, ¡¿Yo podría ir a buscarla y pedirle que me quite la maldición?! – Decía emocionado.

-Podría ser muchacho, ¿porque no lo intentas? -

-Oh, mira aquí habla también de un templo en Yamadera, aún existe sabes se encuentra en la prefectura de Yamagata. Dice aquí que la sacerdotisa Akane fue allí y en ese lugar...

Los días pasaron, y la amistad entre Ranma y el anciano Hiro se hizo cada vez más grande, al grado que este se iba a entrenar y en lugar de volver a la aldea amazona regresaba con el anciano y le ayudaba en la tienda reparando lo que podía.

Japón - era feudal, 500 años en el pasado

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Akane se estaba recuperando de la herida del hombro, hace dos días que Myoga se había ido a investigar el templo de Yamadera.

Ni ella ni Inuyasha habían hablado de lo que paso en las termas, pero no podían evitar sonrojarse cada vez que sus miradas chocaban o que por "casualidad" sus manos o alguna otra parte de sus cuerpos se tocaban.

Ya no puedo seguir así tengo que hablar con Inuyasha de lo que paso…que vergüenza debe pensar que soy una desvergonzada y una facilita, - pensaba sonrojándose hasta la medula, mientras le miraba discretamente. Inuyasha estaba sentado en una esquina de la cabaña, de manos y brazos cruzados y con los ojos cerrados y un semblante de tranquilidad absoluta.

¡Pedazo de idiota! Yo muriéndome de nervios y el tan tranquilo.

- Si quieres decirme algo solo hazlo, ya me tienes cansado con tus cambios de humor – le dijo aun sin abrir los ojos.

- Pero ¿qué? ¿Cómo? –

- tu olor, cambia con tus emociones, y ya me tienes mareado, solo dime que quieres – decía aun sentado y con los ojos cerrados, con una tranquila voz.

Akane le vio fulminándolo con la mirada y su aura incrementándose poco a poco.

¡Miserable y todavía te burlas de mi bestia!

Peligro – pensó, pero antes de que pudiera dar la retirada y escapar de la muchacha ella grito:

- ¡Acaso estas diciendo que apesto! –

Inuyasha abrió los ojos, incrédulo ¿en qué momento había dicho él eso? Definitivamente Akane estaba loca.

- Porque si eso es lo que estás diciendo, permíteme recordarte que has sido tu quien no me ha dejado ir a darme un baño de no mas de cinco minutos, porque según tú, "la herida puede abrirse otra vez"- dijo haciendo comillas con sus dedos.

Al mencionar lo del baño Akane no puedo evitar volver a sentirse avergonzada, era cierto que desde entonces él le había acompañado cuando le apetecía bañarse, pero en ningún momento había vuelto a suceder lo de aquella vez, Inuyasha había rayado en la caballerosidad, y ella muchas veces había deseado que se olvidara del respeto y la tomara como aquella vez, rápidamente sacudía la cabeza y salía pronto del agua sin decir ni pio, y con la mirada gacha, furiosamente sonrojada.

Pero ese día estaba decidida a hablar con él.

-Inuyasha… mmm quiero…quiero disculparme…con – contigo. – dijo haciendo una reverencia ante Inuyasha quien la veía como si le hubiera salido una segunda cabeza.

- ¿Pero y a ti qué demonios te pasa? ¿disculparte por qué? – le pregunto confundido.

La ira y la vergüenza crecían poco a poco en su interior de nuevo, pero respiro profundamente varias veces antes de decir:

-Por, por lo del otro día en las termas…no quiero que pienses que yo soy así…no se lo que me paso, y estoy sumamente avergonzada…no quise ofenderte de ninguna manera. – le dijo aun sin mirarlo a los ojos, arrodillada frente a él.

-Tu no me ofendiste Akane – le dijo serio, pensando que quizá ella se disculpaba porque se arrepentía de lo que habían hecho.

Molesto de pronto se levanto de un salto y le dijo:

- En todo caso discúlpame tu a mí, supongo que fue una suerte para ti que tu herida se abriera de nuevo, así no tuviste que involucrarte de más con hibrido como yo. - Le dijo fulminándola con la mirada.

- ¿Qué? De que estas hablando Inuyasha, yo solo quiero que quede claro que no soy ninguna zorra… - Dijo la ultima frase en un susurro, que por supuesto fue oído por el chico.

-Tú no eres ninguna zorra, tu eres…eres… - callo al ver los hermosos ojos chocolates que le miraban expectantes y con curiosidad.

- ¿Qué soy? – Pregunto, quedándose muy quieta, observando esos maravillosos ojos dorados.

Inuyasha no dijo nada, las palabras no salían de boca, se le quedaron atoradas en la garganta ¿había estado a punto de decir que ella era su compañera? – pensaba turbado, pero al verla tan malditamente hermosa, viéndolo con esos enormes ojos castaños, no pudo evitar caminar lentamente acercándose a la chica.

Se detuvo a medio metro de ella, o quizá mas cerca, extendió su brazo y con cuidado delineo el contorno de su mejilla con sus garras, Akane sintió un escalofrió recorriéndole la espina dorsal. ¿Cómo era posible que con ese simple toque ella perdiera la cordura? Cerro los ojos y disfruto de la caricia, Inuyasha se acerco aun más y de pronto sintió la calidez de sus labios chocando con los suyos, con su otra mano la tomaba por la nuca evitando que ella se alejara. Fue un beso dulce y tierno…profundo. Akane sentía que el mundo daba vueltas y que lo único que la sostenía para no caer eran las manos de Inuyasha.

Inuyasha dejo de pensar en cuanto estuvo a corta distancia de Akane, su aroma, su maldito aroma le emboto los sentidos una vez más, había evitado los días anteriores estar demasiado cerca de ella porque sabía que tarde o temprano caería de nuevo, como la vez de las termas y es que el agua caliente solo había hecho que el delicioso aroma de la muchacha se acentuara.

La besaba intensamente adentrando su lengua cada vez más, como si quisiera absorber su alma con ese beso, ella se dejaba hacer, ahora sus pequeñas manos recorrían tortuosamente un camino por su pecho, subiendo y bajando lentamente. Inuyasha la apretaba cada vez más, sus cuerpos casi se fundían, pero cuando noto la potente erección del muchacho clavándose en su abdomen, la invadió el miedo, ¿y si a él solo le importaba "eso"? A fin de cuentas, era un chico, y estaban solos, y ella realmente no conocía a Inuyasha ¿qué estaba haciendo? ¿Por qué le era virtualmente imposible negarse a besarlo y tocarlo de esa manera? ¿Por qué no lo mandaba a volar de un buen mazazo? ¿Por qué permitía que el la tocara de esa manera tan intima? ¿Quién era Inuyasha? Y ¿Cómo se había metido en su corazón de aquella manera en tan poco tiempo? - su mente corría a la velocidad de la luz pensando todo aquello y no encontrando respuesta se separo de los labios que la besaban tan deliciosamente.

-Inuyasha tenemos que hablar – dijo alejando un poco al chico poniendo sus manos en su pecho firmemente.

Inuyasha le veía confundido con los ojos oscurecidos y un poco enrojecidos, y con tenues marcas violetas en sus mejillas, pero muy tenuemente marcadas.

Él chico tardo un poco en volver en si, respirando profundamente tratando de entender las palabras de la muchacha, cuando al fin se controló, sus ojos volvieron a la normalidad y las tenues marcas desaparecieron de su rostro, asintiendo la soltó y se separó de ella alejándose y dándole la espalda, sus orejas estaban replegadas a su cabeza dándole una imagen bastante deprimente.

-De que quieres hablar – decía aun de espaldas.

-Mírame por favor Inuyasha – le dijo Akane con un tono de voz un poquito suplicante.

-Así estamos bien, solo habla. –

-Necesito verte a los ojos…yo… ¿estás bien? – Le pregunto extendiendo su brazo al notar sus orejas antes altivas, ahora replegadas en su cabeza y tocando delicadamente su espalda, un poco preocupada.

- Si. – Fue su única respuesta, dicha en un tono bastante seco.

- Inuyasha por favor solo mírame tenemos que hablar de un tema importante y no puedo hablar con tu espalda. – Le dijo ya un poco molesta, sí que la sacaba de sus casillas con tremenda facilidad, ella preocupándose por él y él siendo un idiota.

Inuyasha se giró de pronto y con sus manos señalaba su entre pierna molesto.

- ¡Esta es la razón de que no quisiera voltearme niña tonta! Pero ya que insistes… ¡¿de qué demonios quieres hablar?! – Dijo con el seño fruncido, pero a la vez bastante sonrojado y avergonzado.

Akane fue irremediablemente envuelta en un sonrojo monumental, ella había sido la causante de "eso" - agacho la mirada y totalmente avergonzada le dijo:

-Es precisamente de eso que quiero hablar… ¿Qué es lo que esperas de mi Inuyasha? ¿Qué soy para ti? –

- …. –

- ¡Mierda di algo Inuyasha! – Akane no era una chica que maldijera muy seguido, pero cuando la ocasión lo ameritaba un florido vocabulario sorprendía a varios. – Demonios ten por seguro que si lo único que quieres de mi es terminar entre mis piernas ¡ESTAS MUY EQUIVOCADO! ¡No puedo permitirme caer una vez más en una idiotez como esa! Te queda claro…. No volveré a ser tan idiota…-

Dijo por último rompiendo en llanto, no pudo evitar recordar que para Ranma ella solo había sido un objeto, en cientos de ocasiones el se había llenado la boca de burlas y criticas hacia ella, que si fea, que si marimacho pechoplano, gorda, etc. Y después de romperle el corazón el muy maldito se había acostado con ella, robándose su pureza y lo poco que le quedaba de dignidad, arrebatándole todo…cierto que ella pudo haberlo mandado al diablo, pero él muy maldito la tenía tan enamorada que no pudo negarse y hasta hoy la tenía en ese lamentable estado…desgraciado ojalá estuviera sufriendo con la maldita gata… termino encogida en el suelo cubriéndose la cara con las manos, llorando sin poder detenerse.

Inuyasha la veía sorprendido ¿Qué había sido todo aquello? ¿Qué había dicho? La furia lo invadió, algún maldito desgraciado la había engañado, se había acostado con ella y luego la había abandonado, no había más explicación…alguien… algún maldito pedazo de mierda se había atrevido a tocarla…. no quería seguir por esa línea de pensamientos, el monstruo de ojos verdes llamado celos se adueñaba de cada célula de su cuerpo, haciéndolo vibrar de ira, ¡ella era su pareja! No podía negar aquello que su corazón le estaba gritando... se sentía descolocado y muy confundido… al ver a la fiera muchacha que el había conocido llorar desconsolada como una niñita se le ablando el corazón, y en un acto inevitable para él se arrodillo a su lado y la acuno en sus brazos, sentándola en su regazo.

- Yo no se que te paso Akane, pero si quieres decirme, intentare comprenderte lo más que pueda…yo quiero saberlo todo de ti…yo no quiero solo terminar entre tus piernas como dijiste… yo quiero…yo…no se porque ni como sucedió, pero…te quiero Akane, como mi compañera… - Callo sorprendido por sus propias palabras, ¿quién le había poseído y obligado a decir esa sarta de cursilerías? Su estúpido corazón sin duda.

Akane abrió los ojos por la sorpresa y su llanto se detuvo al instante - ¿Qué has dicho? – pregunto en un susurro, casi para sí misma.

-… - El mutismo de Inuyasha volvió como antaño y solo la apretó más en su regazo.

-Inuyasha estoy muy confundida…yo también siento algo por ti…te quiero y no se como demonios paso tan rápido…pero yo tengo un pasado, un doloroso pasado del que intento con todas mis fuerzas alejarme, por eso termine aquí, 500 años en el pasado…

Akane no se detuvo hasta que sintió su garganta reseca, había estado hablando durante un largo rato, lloro en ocasiones y no pudo evitar que la furia se viera reflejada en su voz en algunas partes de su narración, en el que Inuyasha solo la escuchaba en silencio, le conto absolutamente todo, terminando su relato cuando llego a la era feudal y le conoció a él, pues lo restante de la historia él ya la conocía.

Se sentía totalmente insegura, ¿qué pensaría Inuyasha de ella ahora? Pero si algo estaba sucediendo entre ellos, y definitivamente era así, no podía seguirse engañando a si misma. Le tenía que decir todo, y si él la aceptaba con todo y pasado, podrían por fin comenzar algo de la manera correcta.

Pasaban los minutos e Inuyasha seguía en silencio apretándola contra su cuerpo, sosteniéndola en su regazo, casi se podía escuchar su mente trabajando a mil por hora…los minutos corrían desesperantemente lentos a su parecer, ¿qué tanto pensaba Inuyasha? Detuvo sus pensamientos y concentró todos sus sentidos en Inuyasha cuando su aterciopelada y profunda voz comenzó a hablar.

Hace 50 años conocí a Kikio, ella era la guardiana de la perla de Shikon, como ya debes saberlo, yo llegue a estas tierras cuando escuche el rumor de la perla, y de su extraordinario e ilimitado poder, en un principio yo solo deseaba la perla para así poderme convertir en un yokai completo, dejar de ser débil, y no permitir que nadie más volviera a humillarme llamándome Hanyo.

El tiempo paso y la convivencia con Kikio se hizo cada vez más ligera nos comenzó a unir una amistad al principio, pero después de un tiempo la amistad no era suficiente, cada vez con más frecuencia ella venia al Goshinboku el árbol sagrado y durábamos horas caminando en silencio, mientras ella se dedicaba a recoger plantas medicinales, en otras ocasiones hablábamos, ella me contaba de su niñez y yo de la mía…

Todo cambio una mañana en que ella se bañaba en el río cerca de la cascada, vestía un delgado yukata blanco, que mojado por el agua me permitió ver cada una de sus formas de mujer, algo se encendió en mí, ninguna otra mujer había causado una emoción tan visceral en mí cuerpo, y vaya que había habido algunas bastante descaradas, pero yo jamás me vi tentado hasta ese día, los baños se volvieron más frecuentes, y ella me permitía verla sin decirme nada, al fin de cuentas yo tampoco decía nada solo la observaba…

Una tarde viajábamos por el río, había tenido que ir a un pueblo para ayudar a unos enfermos y yo le acompañe pero la espere fuera de la aldea, en el bosque, ya que estaba y aun esta muy mal visto que una sacerdotisa conviva con una demonio o medio demonio, cuando termino su labor y llegamos al pequeño muelle en la orilla del río, ella casi cae, y por asares del destino fue en mis brazos, no pude evitarlo y la abrace como lo había deseado por tanto tiempo, culminando en un beso, el primero que nos daríamos.

Ella me dijo que lo dejaría todo porque se había enamorado de mí, pero que había un pequeño problema, no necesito decírmelo lo entendía a la perfección, yo necesitaba ser humano para ella, decidimos entonces que ella me daría la perla para que así yo pudiera pedir ser un humano completamente, y juro que lo deseaba, en esos momentos desee ser un humano para poder hacerla feliz, formar una familia, una noche antes ella se entrego a mi…la hice mi mujer y pactamos vernos al día siguiente en el prado para pedir juntos el deseo y sellar nuestro destino para siempre…

Lo demás ya lo conoces, ella me engaño Akane, no se que es lo que pretendía, quizá se arrepintió, no lo sé, no te mentiré aún guardo sentimientos por ella, pero cuando tu apareciste no pude evitar que un sentimiento igual de fuerte entrara a mi estúpido corazón…mierda Akane no se como haces para que yo diga estas cursilerías, pero no puedo evitarlo, me tienes idiota.

La suave risita que Akane no pudo evitar soltar, aligero el ambiente e Inuyasha se sintió alentado a continuar.

Pero de lo que ahora yo estoy seguro es que no quiero perderte…como ya te lo dije una vez me importa una mierda tu pasado… te quiero y si me lo permites estaré a tu lado el tiempo que tu desees, como amigo, como guardián, como compañero de batallas, no te forzare a nada te lo juro, yo seré lo que tú quieras, lo que desees.

Akane estrecho el abrazo, se sintió tan identificada con Inuyasha, pero sentía y sabía hasta cierto punto que Kikio no lo había traicionado, y cuando estaba a punto de decírselo Inuyasha alzo su rostro con el índice de su mano y sin decir nada más volvió a besarla por segunda vez ese día, pero sin llegar a más porque en ese momento en que el beso se hacía más impaciente un rugido bestial del estómago de Inuyasha rompió el momento, ambos rompieron en carcajadas y se separaron viéndose con un brillo diferente en sus miradas. Prácticamente se habían declarado el uno al otro.


CHINA - Aldea Joketsuzoku – época actual

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Pasaron otros tres meses de ir y venir de sus entrenamientos hasta que un día el anciano le recibió contento agitando en el aire un libro grueso.

- ¡Lo encontré Ranma, por fin lo encontré! – Decía feliz.

-Anciano no creo que eso funcione, por más increíble que parezca Shampoo es una buena muchacha, y desgraciadamente está enamorada de mí, como evitarlo si soy malditamente atractivo – dijo poniendo cara de galán de telenovela trágico - ella jamás haría eso, creo que mi única opción de romper el compromiso sin que le hagan daño es ir en busca de la cueva y de la perla, puede que también me ayude a romper el compromiso, – decía mientras daba martillazos a unas tablas flojas del piso.


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En total habían pasado cinco meses desde que se fue de la aldea amazona, temía por la seguridad de Shampoo si no volvía pronto, así que decidió regresar para informarle de un nuevo viaje y le prometería regresar antes de la fecha de la boda si no había más remedio.

Camino por varios días hasta llegar a la aldea.

Llego entrada la noche y cuando se dirigía a la casa de la momia y Shampoo, vio a la susodicha salir por una ventana y correr sigilosa entre la maleza, sintió una corazonada, ¿Por qué actuaba tan sospechosa?

Dejo su mochila en el suelo y comenzó a seguir a la muchacha escondiendo su aura para que no lo descubriera, ella se adentraba cada vez más en el bosque hasta que llego a un claro, no podía ver nada solo escuchaba voces, una era de su prometida y la otra le resultaba conocida también, trepo silencioso a un árbol, las voces callaron, pero en su lugar escuchaba, no, ¡no podía ser verdad! Apuro el paso hasta situarse en una rama alta y desde ahí pudo ver lo que sucedía, sorprendido y sí, porque no decirlo también con su orgullo un poco herido, no podía dejar de ver aquello, una radiante sonrisa apareció en su rostro, esto le venía como anillo al dedo, por fin podría darle fin a su compromiso con la china, más pronto de lo que pensaba estaría junto a su Akane rogando su perdón… aunque aún no entendía cómo era posible, ¿que acaso ella no le juraba amor eterno, a él? y más interesante aun ¿cómo diablos había llegado ese hasta ese lugar? Hasta donde él sabía ella lo odiaba o bueno quizás no lo odiaba, pero pensaba que le era bastante indiferente.

Volvió a posar su mirada en la escena todavía sin poderse creer lo que se desarrollaba frente a él sin que los protagonistas se dieran cuenta que estaba ahí, pensó que probablemente, aunque no hubiera tomado la precaución de esconder su aura, aun así, ellos ni se habrían dado cuenta que él estaba ahí, de tan ensimismados que estaban en sus asuntos.

Shampoo estaba totalmente desnuda, montándolo con fiereza, gimiendo y arqueando su espalda mientras su larga cabellera morada se movía con cada salto que ella daba, él la sujetaba fuerte de las caderas mientras gritaba su nombre una y otra vez con la voz enronquecida por la pasión…

- Shampoo…Shampoo, – gemía su acompañante.

Estaba anonadado, ¿en qué momento había pasado aquello? Y como era posible que el maldito cerdo no se hubiera perdido, definitivamente a Ryoga le gustaba perseguir a sus prometidas, pensó que ahora que él se había ido del lado de Akane el cerdo aprovecharía e intentaría conquistar a Akane a como fuera lugar… ¿entonces?

¡¿CÓMO DIABLOS AHORA ESTABA TENIENDO SEXO CON SHAMPOO?!

Si que la vida daba mil vueltas, el martirizándose por su maldito honor y esa suelta entregándose sin pena alguna… ¡a Ryoga! Aprovechando que él no estaba ahí.

Se alejo de la pareja, sonriendo más feliz que nunca, que curiosa es la vida se decía, ¿Quién demonios se lo iba a imaginar?


Llego de nuevo a la aldea, tomo su mochila y por la misma ventana que Shampoo había usado para su escapada nocturna Ranma entro, era la habitación de la chica, salió de ahí antes de que la momia lo viera o que la chica regresara, salió al pasillo y entro sigiloso a la que era su habitación, la curiosidad lo estaba matando se estaba haciendo varias preguntas en esos momentos pero una especialmente grande, ¿cómo era que la vieja momia no se había dado cuenta que él ya estaba ahí?

Salió de su habitación y comenzó a caminar sigiloso por la casa la puerta de la habitación de Cologne estaba entreabierta, un humo blancuzco salía de ella como si fuera niebla, se acercó y cuando aspiro el humo, sintió una pesadez en el cuerpo, se tapó la boca y nariz alarmado aguantando la respiración, allí en el centro de la habitación estaba un incensario encendido y despidiendo un humo que seguro era para dormir a la momia, la cual por cierto roncaba a pierna suelta.

Así que eso era lo que la chica había hecho, sí que era taimada y tramposa, ¿desde hace cuánto tiempo tendría aquellos encuentros con Ryoga?

¡Qué rayos! incluso se habría esperado que fuera Mousse ¿pero Ryoga? Increíble.

Más pronto de lo que pensaba estaría en Japón, arrodillado pidiendo el perdón de su marimacho violenta, diciéndole sin miedo alguno ¡Yo seré lo que tu quieras, lo que desees!

Continuara….


¡PUM NENA! Que fuerte, ¿se fijaron que Ranma termino diciendo justo lo mismo que Inuyasha le dijo a Akane? Qué curioso verdad…

Y aun más impactante… ¡SHAMPOO Y RYOGA! ¿Se lo esperaban? ¿Cómo paso? ¿En que momento? OMG cuantas preguntas sin resolver aún.

Espero les haya gustado el capítulo.


Gracias infinitas a:

Iselsglezcam: ¡Gracias! Que genial que te gusto el capítulo anterior, y prepárate porque la historia seguirá así, llena de chenchualidad, ji, ji, ji. Saludos.

DeileRus: Te contestaré en español, esperando que tu Google traductor haga lo demás…porque púes no se ruso, ja, ja, ja. Aquí vamos:

Exactamente, Ranma es bastante bruto y engreído, como decimos por aquí le dio de patadas a los aguijones el muy tarado. En mi adorado país también abundan esta clase de "políticos" que hacen tonterías llevando al pueblo a la ruina, pero son incapaces de aceptar sus errores achacándoselo todo a chivos expiatorios que caen en sus garras, y concuerdo contigo la realidad es más terrible que la peor de las ficciones… ¡MOMENTO! ¿Cómo es que un fic, sobre Inuyasha, Akane y Ranma ha terminado en un tema de política?… ¡No tengo ni idea!

Gracias por tomarte el tiempo de leer mi fic, y gracias también por darte el tiempo de comentarlo. Saludos.

Elena Bronte: Que alegría que te guste esta pareja dispareja, me encanto lo del erotismo feudal. es verdad Ranma e Inuyasha tienen una conexión fuerte… ¡no diré más! Ja, ja, ja, gracias por estar al pendiente y espero te guste esta actualización. Saludos.

Nancyricoleon: Que fantástico que te este gustando…y si pobre Inu caray, siempre se queda con las ganas y citando a mi maridito el muy guarro...

Seguro el pobre Inuyasha debe tener un terrible dolor de cabeza por agua…

¿Por agua?

Si por aguantarse el pobre, ja, ja, ja.

Disculpa la guarrada, pero es que no pude evitar escribirla. Saludos.

Sin más por el momento...nos leemos luego.