¡Buenas noches, queridas lectoras! les traigo la actualización del fic. Se que me tardé un poco, pero se les recompensa con un capítulo un poco más largo de lo normal.
Espero que les guste.
Eren enchufó la licuadora y la abrió. Sonrió, viendo el premio por su victoria. Había ido a la casa de su madre a buscar sus últimas cosas, y aunque ella protestó, desenchufó su amado electrodoméstico y lo guardó en su caja. Ella le renegó, diciéndole que le pensaba comprar una licuadora mucho más nueva para compensarle, pero Eren sabía que eso era una mentira. Si su madre no había tenido una licuadora para ella en cinco años, menos compraría una nueva —y mejor—, para él.
Escuchó la puerta de la habitación de Levi abrirse. Tenía una bisagra mal engrasada y hacía un chirrido como de terror. Su compañero, que estaba estudiando Ingeniería Química, se había encerrado a estudiar para un parcial de Matemáticas. Pero al escuchar un sonido extraño de la cocina se fue a investigar, ignorando el clásico: "La curiosidad mató al gato".
Se encontró con su reciente compañero manipulando la famosa licuadora. Vio desde el umbral de la puerta cómo colocaba dos bananas y una manzana con un litro de leche. Sonrió, recordando cómo se había burlado. Le daban muchas ganas de hacerlo de nuevo, de veras, porque ver a Eren enojado se había vuelto una de sus actividades preferidas. Pero tampoco quería joderle tanto la vida, se merecía un descanso de sus comentarios con doble sentido.
Caminó con cautela hasta donde estaba, mirando por sobre su hombro —con dificultad, maldición—, cómo era que hacía funcionar la licuadora. Era bastante bonita, con varias potencias y velocidades, y tenía una gran capacidad. Con razón la madre de Eren se la quería quedar en su casa.
Para su compañero no pasó desapercibido que detrás suyo estaba Levi, que analizaba con mucho detalle a su querido electrodoméstico. Lo miró, obteniendo una vista de su rostro estoico y sus cejas fruncidas en concentración. Sonrió, se había acostumbrado bastante a ese gesto.
—Si quieres después puedo enseñarte cómo funciona. — se corrió a un lado, dejando que Levi pudiera mirar. Su compañero lo miró con superioridad.
Oh no, ahí venía.
— ¿Para qué enseñarme si te tengo a ti para que la uses?
— ¿Porque no voy a ser tu esclavo de licuadora, quizás?
Levi iba a contestarle, empezar una nueva y absurda discusión a base de algo tan estúpido, pero ¿A decir verdad? Disfrutaba mucho de eso. Convivir con Eren era simple —aunque requiriera esa constante puja amistosa—, y se llevaba extremadamente bien con él, pese a sus discusiones. Además el tipo venía con licuadora incluida. Diablos, si.
Sintió una vibración en el bolsillo trasero de su jean, haciendo que cerrara la boca antes de que salieran insultos de ella. Con confusión miró la hora, eran las diez de la mañana. Entonces, además de preguntarse quién carajo lo estaba llamando a esa hora cuando normalmente estaría limpiando como poseso, se preguntó qué mierda hacía Eren despierto tan temprano. Eso sí que no se veía todos los días.
Cuando miró la pantalla se heló. Tragó. No es que no quisiera contestarle, al contrario, pero sentía que las cosas estaban algo… incómodas entre ellos. Eso era porque la última vez que se habían hablado era cuando le dijo que viniera a buscar sus cosas. Y ahora ¿Qué debía hacer cuando era Petra la que lo llamaba?
Eren se dio cuenta enseguida de que algo andaba mal, Levi no lo estaba jodiendo, y eso era una clara señal de que algo importante estaba ocupando su cerebro. Se acercó a su compañero, el cual sostenía su Smartphone con llamada entrante de la ex novia.
Se miraron a los ojos con duda, ninguno de los dos se esperaba esa situación, ni tampoco sabían cómo afrontarla. Eren se rascó la nuca y le instó a que contestara antes de que la llamada entrara al buzón de voz. Levi atendió de una vez por todas, llevando el celular a su oreja como si fuera un arma mortal directo a su sien. Eren se pegó a su oreja como vieja chusma para escuchar.
Tuvo que contener una risita para que Petra no se diera cuenta, pero le recordaba una vez que Mikasa estaba con sus mejores amigas, Sasha y Annie, porque el novio de la primera había roto con ella de una manera muy cruel. Ambas estaban consolándola, todo el mundo admiraba a Sasha, era una chica linda y muy buena onda, siempre se llevaba bien con todos y siempre la veías con comida en el bolso que no dudaba en compartir. Así que era de esperarse que ese idiota —Eren no podía llamarlo de otra manera, aunque nunca vería a Sasha con interés romántico era una muchacha que cualquiera querría tener como novia—, la llamara para pedirle disculpas. Y se le vino a la mente la imagen de su ex novia y su otra mejor amiga pegándose al auricular para escuchar lo que ese zoquete quería decir.
—Eh… ¿Hola, Levi? — se escuchó una vocecita tímida y callada. Nada parecida a la que había escuchado esa vez en la heladería, que le recriminó con mucho ímpetu que era un quisquilloso y que no se le podía tener contento.
—Hola, Petra… — lo miró de reojo, como suplicando ayuda pero a la vez preguntándose cuál era la razón por la que Petra lo llamaba. Además ¿Qué carajo le debía de decir? Pocas veces había estado en ese tipo de situación—. ¿Cómo estás?
—Bien, gracias ¿Y tú? Oye… ¿Estás esta tarde en tu departamento? Sabes, quería pasar a buscar algunas cosas que me quedaron, la otra vez cuando fui a buscarlas estaba algo apurada, ya sabes… la… la angustia… — su voz se apagó un poco, eso a Eren le generó cierta mezcla de sentimientos. Petra, tal como le había dicho Levi, no parecía ser una persona mala, y aunque decía la realidad —que romper con su novio de hace dos años le había angustiado—, no había ningún indicio de victimización ni de buscar con segundas intenciones una reconciliación—. Y bueno… creo que olvidé varias cosas, probablemente ya las encontraste. Sé que es bastante tarde, ya pasaron dos meses, pero no quería…bueno… incomodarte…
—Nunca me incomodarás, Petra. — Eren se alejó un poco, no queriendo escuchar más como vieja chusma la conversación de su compañero. Petra sonaba como una buena chica. Levi se pasó una mano por el rostro, buscando las palabras correctas para expresar sus sentimientos. No era la persona con la mejor capacidad en ello—. La verdad, creo que viene bien que hablemos un poco… podría decir que deberíamos hacerlo en persona, pero creo que nos conocemos lo suficiente como para hacerlo por este medio. Está bien, fuimos pareja y terminamos… pero si te soy sincero, me dolería mucho más tener que cortar completamente un lazo contigo a verte rehacer tu vida amorosa.
Petra lanzó una risita.
—Me alivia ver que sigues tan tú, Levi, con el mundo pasándote por las pelotas. Ciertamente, me hubiera asustado encontrarte deprimido o algo por el estilo. — dio otra risita. A Levi le gustaban esas risitas de Petra, eran adorables.
—No me malinterpretes — aclaró—. No tomes como si esto fuera indiferente para mí, después de todo estuvimos juntos dos años. Pero no soy uno de esos estúpidos que te llorará a los pies o mirará mal a tus nuevas parejas. Vamos, Petra, eres genial, sería una lástima para mí sacarte de mi vida porque fuimos novios y fallamos en el intento. Me gustaría que vinieras de nuevo a las contiendas de fútbol ¿Sabes? Mi nuevo compañero es un Titán y siempre invita a sus amigos del equipo, se vuelve muy divertido.
— ¡Lo haré! La próxima vez invítame ¿Si? Pero por ahora ¿Estás a la tarde?
Levi miró a su compañero. Eren sabía muy bien que las tardes las tenía completamente libres, después de todo era sábado y se dedicaba a estudiar. Pero, aunque se hacía el duro, no sabía si estaba listo para ver a Petra venir y buscar todas sus cosas. Además, ella probablemente le pediría hablar un poco, y no tenía ganas…
—No, no estoy… pero va a estar Eren — su compañero lo miró, extrañado. Se ve que Levi no quería encontrarla como para interrumpir su sagrada tarde de sábado y salir a la calle—. Es buen tipo, medio estúpido pero no es malo. Y creo que hoy no tiene nada que hacer. — Eren negó, dándole un sorbo a su licuado de banana y manzana. Estaba rico ¡Cómo le gustaba saber que tenía su licuadora de nuevo!
—Oh, bueno… pasaré esta tarde ¿Si?
—Claro. Adiós.
—Adiós.
Cortó.
Se miraron a los ojos y no pasó mucho para que Levi suspirara pesadamente, aliviado. Eren sintió compasión por él, más allá de que Petra era buena, Mikasa también lo era, y no sabría qué decirle si en ese momento lo llamara por teléfono.
Una vibración en su pantalón le llamó la atención, y no pudo evitar que su cuerpo comenzara a sudar ¿La vida era tan mala con él? ¿Qué había hecho en la otra como para que el Karma lo castigara de esa manera? Quizás era porque internamente se había reído al ver la carita de desesperado de Levi cuando vio el nombre de su ex novia en la pantalla de celular. Pero cuando ya había aceptado su destino, vio que la llamada no era de Mikasa, era de un número desconocido que, por los primeros dígitos, sabía que era de su compañía de celular. Nunca había estado tan feliz de que lo llamaran.
— ¿Quieres probar del licuado? — propuso, guardando al aparato de nuevo en el bolsillo de su pantalón.
— ¿Qué si quiero dos bananas y un litro de leche? — Eren rodó los ojos, acercándole el vaso. Levi no protestó, acercando sus labios hasta que pudo probar un poco. Levantó una de sus fijas cejas, sorprendido, no pensó que iba a tener tan buen sabor. La verdad Eren le había sorprendido con su afamada licuadora—. No está mal.
Eren frunció su ceño cuando, al estirar su mano para poder recuperar su vaso, Levi no le dejó alcanzarlo.
—No seas imbécil. — advirtió—. Devuélveme mi licuado ¿No era que tanto lo despreciabas antes? Bien que ahora te gusta la banana con leche ¿Eh?
—Me contagiaste lo maricón.
-x-
Levi se había ido hace una hora, aproximadamente, y Eren estaba feliz de tener el departamento para él solito de nuevo. Estaba en sus santos calzones paseándose por ahí sin vergüenza. Tampoco es que la tuviera con su compañero, cabe aclarar, ellos siempre se andaban en calzoncillos —o incluso nada—, sin recriminarse ni incomodarse. Pero era una sensación completamente distinta el hacerlo solo.
Estaba preparado para tirarse en el sillón y rascarse las bolas mientras comía comida chatarra viendo Supernatural, pero su cerebro de hámster había olvidado la razón original por la cual su querido compañero había salido, y se le hizo la luz cuando, una vez que se había acomodado, escuchó el timbre.
Se levantó, extrañado, y estuvo a punto de agarrar el bate cuando sintió cómo alguien trataba de introducir sus llaves en la cerradura. No pudo, estaban las suyas puestas —costumbre de cerrar la puerta con llave desde esa vez que le robaron mientras dormía una siesta—, tuvo el impulso de agarrar el bate, en serio que lo tuvo, pero después recordó la adorable ex novia de Levi iba a ir a buscar sus cosas.
Inspiró hondo, quitando sus llaves de la cerradura y el seguro de la puerta. La abrió y se encontró con una muchacha bajita, de cabello color castaño y ojos color miel. Tenía una tímida sonrisita en su rostro, y supo que era Petra porque la recordaba de esa vez en la heladería. A la que no conocía era a la mujer con cara de perro enojado que estaba detrás de ella.
—Uh, Hola… ¿Tú debes ser el nuevo compañero de Levi, verdad? — preguntó, con esa voz dulce que tanto la caracterizaba. No pudo evitar pensar para sus adentros que Petra sería la madre ideal de muchos niños, con esa suavidad, pero a su vez esos arranques de enojo y respeto como el que había tenido en la heladería. Le hizo recordar a su propia madre, la muy bruja no le había devuelto la ropa que le había pedido que remendara.
— ¡Hola, soy Eren! — La saludó con efusividad, dejándole un beso en la mejilla—. Tú debes ser Petra, Levi me avisó que ibas a venir y me advirtió que no durmiera para que te abriera la puerta, pero se ve que tú venías preparada para el caso en el que sucediera. — vio cómo se sonrojó. Estaba apenada de haber querido abrir el departamento con las llaves que antes usaba—. Pero bueno… él me había dicho que solo ibas a venir tú…
A la chica de pelo blanco no le agradó mucho que no le diera la bienvenida abiertamente ¿Quién lo podía culpar? Para él era una desconocida, quizás Levi la conocería pero él no. Eren no entendía eso de algunas mujeres. Esa tipa no podía pretender que la invitara a su casa —de Levi—, sin siquiera saber su nombre.
—Ah, sí, ella es una amiga muy cercana mía, solía venir aquí conmigo, se llama Riko.
—Ya veo. — sonrió, dejándoles pasar—. ¿Quieren un café o algo? El agua todavía está caliente. También tenemos galletas y esas cosas. — propuso. La dejó caminar por el pasillo, era obvio que conocía el lugar tanto como él. Había vivido allí varios años, según le había contado Levi.
—Oh, no, muchas gracias, estamos bien. — Petra comenzó a caminar por el lugar, mirando las cosas y tomando algunas mientras él se sentaba en el sillón. No creía correcto estar mirando televisión como un vago mientras ellas estaban por la casa buscando cosas, así que trató de fingir ser un alumno responsable y agarró un libro de cálculo que tenía abandonado —Levi—, por ahí.
Las escuchaba hablar, y no podía dejar de llamarle la atención como la amiga de Petra le hacía la cabeza en cuanto a las cosas, a tal punto que le estaba comenzando a molestar.
— ¿Y ese adorno? — preguntó Riko, con esa mueca de superioridad que parecía impresa en su cara. La pobre debía de caerle mal a muchos por eso, pero no tenía la culpa de nacer así. Aunque si tenía la culpa de actuar de acuerdo a la cara de malparida con la que había sido bendecida.
—Oh, era mío, pero la verdad lo compré pensando en este departamento, creo que debe quedarse en el lugar para el cual fue comprado. En ese rincón queda hermoso ¿Verdad? — era un lindo florero con un detallado en pintura muy bonito, a Eren la verdad le gustaba mucho. Quizás no sabía demasiado de esas cosas, y por ahí no apreciaba todos los detalles que probablemente Petra le había puesto al lugar, pero no era tonto, y no dejaba de ver las cosas bonitas.
—Es tuyo ¿Verdad? Seguro no lo valorarán. — le dijo, casi con desprecio —. Mejor llévatelo, en cualquier momento lo empeñan o algo para comprarse sus sandeces. Quizás Levi no, pero no conoces a su nuevo compañero. — Eren realmente trató de ignorar ese comentario, pero no era conocido por su temple, exactamente. Se levantó, algo molesto, y se dirigió a la mujer primero.
— ¿Sabes? No tengo nada en contra tuyo, pero evidentemente tu si en contra mío. Pero te diré algo, Petra. — se dirigió a la ex novia de Levi, que parecía algo conmocionada con la pequeña pelea que se había generado. Le sonrió para que se calmara—. Ese adorno es tuyo, y quizás no sea apreciado en nuestra próxima cueva de hombres. Es muy bonito, la verdad, a mi me gusta mucho y a Levi también, pero verás… somos algo brutos, nos peleamos por cualquier cosa y buscamos cualquier excusa para estar torciéndonos los brazos, así que quizás sería lo mejor que te lo llevaras para que esté a salvo.
Ella se le quedó mirando fijo, como procesando sus palabras. Riko solo bufó, claramente molesta. ¿No se esperaba que él tuviera un acto de madurez, eh, maldita zorra? Seguro esperaba que le gritara o le pegara o algo.
— ¿No te conozco de algún otro lado, eh…?
—Eren. — Le sonrió de nuevo—. Quizás me recuerdes, soy el tipo de la heladería al que su novia lo botó. Y bueno, por el cual tú también botaste a Levi. Después de eso nos comimos un buen medio kilo de helado cada uno y me propuso venir a vivir con él, nos hicimos bastante amigos.
Su boca quedó hecha una pequeña "o" pero poco después recuperó la compostura.
—Ya veo. — Sonrió un poco, pero se le notaba algo incómodo—. El que llevó a su novia a una heladería en invierno…
—Exactamente. Con Levi ahora no tenemos ese problema, comemos helado aunque esté bajo cero y tomamos café caliente aunque afuera haga calor. No tenemos ese tipo de… — se relamió el labio inconscientemente, lo hacía cuando estaba diciendo algo con segundas intenciones, aunque fuese sin querer—. Caprichos.
—Oh, bueno, pareces un buen tipo. — Ella carraspeó un poco, apretando la manija de su bolso—. Terminaré de juntar mis cosas y me iré ¿Si? No quiero apestar su cueva de hombres con perfume de mujer. — ambos rieron ante el chiste ligero. La verdad, aunque había algo de incomodidad, a Eren le caía bien Petra. Era buena chica.
Sonrió y se fue a sentar al sillón, sintiéndose victorioso por sobre Riko. Poco después, Petra y la otra se despidieron en su puerta, con una gran caja de cartón llena de cosas en sus manos. Eren se preguntó cuantas cosas habría persuadido Riko para que la ex novia de Levi se llevara.
Le mandó un mensaje a su compañero, diciéndole que no había más moros en la costa.
Poco tiempo pasó —menos de un cuarto de un capítulo de la serie que estaba siguiendo en netflix—, hasta que Levi entró por la puerta, tirándose a su lado. Sorprendentemente, apoyó su cabeza en su hombro, la verdad no se lo esperaba. Pero allí se dio cuenta de que tenía algo de olor a alcohol. Frunciendo sus cejas con preocupación lo abrazó. Quizás Levi se hacía de tipo duro, pero hasta a un motociclista de esos de barba de candado le debía de doler cuando sufría de una ruptura.
—Petra vino con una mujer, se llamaba… eh… Riko.
—Esa hija de perra. — maldijo, y Eren rió al darse cuenta de que concordaba completamente con esa opinión sobre la mujer—. Seguro le persuadió para que se lleve muchas más cosas.
—De hecho. — confirmó, levantándose—. Oye, me iré a dar una ducha ¿Si?
Pero Eren no llegó muy lejos con sus planes. De por si era una tarea titánica que se fuera a duchar por sí solo, si era sincero consigo mismo, lo hacía más por la paja que por la higiene. Levi solía decirle que olía como un cerdo muerto relleno de mierda, y era allí cuando se alcanzaba el límite y se metía bajo el agua. Y esa vez, aunque había tenido la idea él solito, no pudo hacerlo.
Porque, al llegar a la ducha, un chorro de agua grueso salió de donde estaba el micrófono. Y allí realizó que no había más micrófono.
— ¿Levi?
— ¿Qué? — escuchó desde el final del pasillo.
— ¿El micrófono de la ducha era de Petra?
Silencio. Escuchó los pasos ligeros de su compañero — casi imperceptibles, pero con la práctica los había aprendido a distinguir—, y poco tiempo después lo tuvo a su lado contemplando el caño vacío de la ducha.
Se miraron a los ojos.
Con miedo empezaron a recorrer la casa, encontrándose con que algunas bombillas de lámparas en habitaciones no estaban. Y cuando llegaron a la heladera, el foquito de adentro de esta tampoco estaba. Levi se pasó la palma por el rostro, ella lo había repuesto la vez que sin querer lo había roto por calcular mal con un tupper.
Suspiraron.
—Al menos tenemos la comida que me dio mi madre. — Eren sacó un tupper lleno de guiso de lentejas de la heladera, que pronto desapareció de sus manos. Un curioso —y hambriento—, Levi la observaba, abriendo la tapa y oliendo el contenido. Lo pusieron en el microondas.
Sentados en el sillón, comiendo con una cuchara el guiso de lentejas, admiraron como el departamento ahora estaba mucho más vacío.
—Este lugar va a necesitar decoración urgente. — comentó, llenándose la boca del delicioso caldo. Perfecto para el invierno, interiormente agradeció a su mami por darle comida. Levi lanzó unas risitas.
—Gaaaaaaaay ¿Quién se preocupa por la decoración del lugar? — se quedaron en silencio, Eren no tenía ni las ganas para discutirle—. Además, cuando hay muchos adornos se me hace difícil pasar el plumero.
Casi se atraganta con las lentejas.
— ¿La ama de casa se molesta al no poder pasar su plumero correctamente? — Arriesgándose a perder su vida por la mirada asesina de Levi, se rió de todas maneras—. Gaaaaaaaay.
Espero que les haya gustado 3 3
En serio, algún día voy a hacerle un piquete o algo a FF por no dejarme poner mis corazoncitos.
Muchos besucones para RivaiFem T.A, Kellyrv09, IngridAstrid, Guest2, VientoyHielo, UntouchableBerserk, KagamineAlcachof, Flancito de Vainilla, isa-chan, Ola-Chan, MagiAllie, Nejiko Ka, Sofitkm, , Kathy (que estuvo desaparecida), Danny y Guest por dejar su hermoso review. Un saludo a todos los que dejaron fav y follow, también.
Un mensajito para esta última, Guest: Sé que te debe gustar leer lemon en las historias, creo que es algo que a muchos les gusta. Pero, por favor, te pido que leas las descripciones: Va a haber algo de R18 explícito Ereri, pero no sé cuando, porque voy escribiendo el fic sobre la marcha. Y realmente, aunque sé que no lo hiciste con esa intención, el comentarme "Le falta zukulenzia" me sacó todas las ganas de actualizar, aunque te parezca mentira. Verás, lo debes de haber notado, pero soy una autora que no se caracteriza exactamente por su lemon, más bien por la ausencia de ello. Por favor, comprende. Eren y Levi ni siquiera saben que su pito quiere conocer el pito del contrario, primero tienen que acercarse y pasar por ciertas cosas. No sé cuanto falta, pero sé que es mucho, para que tengan sexo ¡Ni siquiera se dieron un beso!
Y este mensaje, más allá de que me hizo dejarlo este comentario -nada en contra tuyo, dulzura, pero esas cosas me molestan un poco-, va en general, también. Hay algunos que me han pedido el famoso Lemon, y comprendan que Eren y Levi todavía no son pareja, no se besaron ¡Rayos, todavía no se gustan románticamente, siquiera! No pidan imposibles, recuerden que este fic también se orienta en representar las cosas lo más parecidas a lo que son cuando se trata de dos flacos hetero que de repente encuentran a su gaymate. Así que, por favor, les pido con mucho amor que no me presionen para el tema.
Sin nada más que decir, me despido.
¡Gracias por leer!
Dejen review o mueran.
Patatapandicornio!
