NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DREAMWORS, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO.
¡Hola de nuevo! Aquí estoy torturándoles una vez más con un capítulo nuevo de mi historia xD Aprovecharé para subir todo cuanto pueda, porque la próxima semana empiezo exámenes y lo más seguro es que me borre del mapa por algo de tiempo.
Comentarios:
lizzie: A mí me pasa los mismo, veo historias y no me llaman la atención pero cuando las leo se convierten en mis favoritas xD Siempre me pasa eso. Cuando tenía ocho años me llevaron al cine para ver la película "La era de hielo" (Age Ice) que no quería ver, hice berrinche y pucheros. Ahora es de mis favoritas. La verdad es que la vida me ha dado esa lección miles de veces y no termino de aprender... eh, regresando al fic, me halaga mucho como te expresas sobre mi redacción ¡Mil gracias! :) (aquí una sabe que prestar atención en la clase de español valió la pena)
Espartano: Te contaré algo, estaba leyendo una convocatoria en mi preparatoria sobre un concurso para escribir cuentos y me dije "Neh, no tengo ni ideas claras ni el talento" justo en eso mi celular vibró con un mensaje nuevo y era tu comentario. Ahora me tienes escribiendo diferentes cuentos para el concurso ¡Me inspiraste demasiado! Muchas gracias, te lo debo :)
Tsukimine12: oh bueno... no es necesaria la amenaza, yo misma me estoy animando e inspirando de diferentes maneras. Mi meta de este mes es terminar el fic (espero en dios cumplirla y que no termine como una nota más entre el montón pegadas sobre el refrigerador xD)
digixrikanonaka: "intriga" la palabra ya hasta me suena extraña después de tanto que la uso y aplico en mis fics. ¿Por qué será que me encanta escribir drama? no tengo idea. Volviendo a la historia, muchas gracias, y espero que este capítulo te siga gustando.
Capitulo 8.
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Era de noche, lo sabía porque no había mucho ruido. Se puso de pie y saltó hacia una esquina de la celda. La pierna casi no le dolía y agradeció a los dioses infinidad de veces por ello. Con cuidado de no hacer ruido, removió una caja colocada en esa esquina, y se subió a la misma. Estiró la mano hacia el techo, moviendo unas cuantas rocas y hojas, revelando un agujero.
Ese agujero había sido el núcleo de su esperanza desde hacia años. Lo descubrió cuando recién lo encerraron, removiendo unas cajas de modo que la celda fuera algo "cómoda". Entonces era muy pequeño, y desde luego no cabía en él. Tras forjar armas en el día, usaba parte de la tarde y noche para excavar tranquilo, procurando no hacer ruido. Tardó meses pero al final lo hizo grande, de su tamaño.
Descubrió entonces que ese agujero era parte de unos ductos de ventilaciones, con los que originalmente se pretendía hacer de la herrería un lugar no muy caliente. Los restos de barro le hicieron deducir que, al encerrarlo, cubrieron el ducto pensando que así no se escaparía.
Si, cubrieron el agujero, pero no el túnel. Era angosto, de verdad que sí. Y a pesar de ser tan delgado no cabía. Así siguió trabajando en su túnel cada vez que podía. Descubrió lleno de alegría que no solo conectaba con las celdas continuas, si no con toda la fortaleza. Prácticamente podía escapar cuando quisiera, pero no solamente él debía irse de Alere Flammam. Había alguien más que necesitaba su ayuda y por él aplazó el tiempo, trazando un plan minucioso de escape.
Regresando al presente, saltó, entrando al túnel. Se deslizó lentamente por él, sintiendo más fresco mientras se alejaba de la celda. El pasadizo era estrecho y le manchaba demasiado, sentía el polvo en su nariz. Se obligó a contener la respiración para no estornudar. Para moverse más rápido imitó a un gusano, y le funcionó bien, como todas las veces anteriores. No era la primera vez que usaba ese túnel, pero siempre era fastidioso.
Un poco de luz le indico el lugar que buscaba. Con una mano empujó la piedra que cayó hacia el suelo provocando un pequeño ruido. Fue haciendo más espacio hasta que cupo su cuerpo entero. Saltó, cayendo grácilmente hacia el suelo. El negro dragón se removió, despertándose de sus sueños y casi salta cuando lo vio.
—Tranquilo.—dijo—Ya nos vamos.
Esa celda era más grande que la de él, y además, más fresca. Mucho más fresca. Cuando descubrió que el túnel llegaba hasta ese lugar, casi todas las noches se escapaba. Así pasaba un agradable rato sin tanto calor, con su mejor amigo.
Caminó hacia la paja del dragón. Debajo de todo eso estaba una grieta en el suelo donde, periódicamente, fue guardando espadas, lanzas, hachas y otros tipos de armas. Cada noche que iba de visita, llevaba un arma o un poco de metal que almacenaba en ese lugar. Ningún soldado romano entraba a la celda, más que el cuidador oficial, y éste solo abría la puerta para lanzarle pescado al dragón y la cerraba de inmediato. Tenían tanto miedo del dragón que le daba risa su ignorancia.
Agarró las armas y las fue metiendo en diferentes morrales. Subió algunos de esos en la espalda del dragón, otros, se los quedó él mismo. Una espada nunca dejó su mano.
—¿Listo para irnos?—le preguntó a su mejor amigo.
El dragón asintió.
—Han traído prisioneros—le dijo—No sé de dónde serán. Quisiera ayudarlos, pero por ahora debemos escapar. ¿Recuerdas el plan que te dije?
El dragón movió la cabeza de arriba hacia abajo.
—Perfecto.
Subió a su espalda. Afortunadamente los romanos no le quitaron en todo ese tiempo la silla de montar ni el ala artificial. A pesar de estar algo oxidado, el acero seguía funcionado bien, aunque causando un ligero chirrido.
—Vamos amigo…. ¡Ahora!
La llama de fuego azul destrozó la puerta. El soldado que estaba merodeando por el pasillo saltó aterrado, buscando ayuda. Pero no pudo correr porque fue rápidamente herido por unas mandíbulas fuertes. Lo que siguió, fue caos absoluto.
Alere Flammam recibió con vítores a sus soldados de Masla, que además traían muchos prisioneros vikingos. Eliseo les dejó la tarde libre para que se embriagaran, seleccionando a un grupo particular que debía custodiar las celdas de los prisioneros, junto con él.
Erick y Gunter se mantenían aparte del evento. Aceptaron unas cuantas cervezas a intercambiaron bromas, pero cuando la mayoría del ejército estaba más en tierras lejanas de sus mentes que conscientes, se deslizaron sigilosos hacia la prisión. Estaban llenos de pánico; sus compañeros de Masla habían caído, Brutilda, la gran comandante que tanto les había enseñado, estaba encadenada en una catacumba húmeda. Greta, la hermana de Erik, estaba entre los prisioneros, y éste se debatía internamente entre ir a sacarla en ese momento del lugar y actuar con sensatez.
Tratarían esa misma noche de sacarlos o, al menos, hacerles saber que no estaban solos.
Pero apenas iban a entrar hacia el área de celdas, cuando se escuchó un grito. Un soldado pedía ayuda. Después, la explosión. Llamas alzándose y consumiendo la estructura de la Fortaleza. El fuego creció muy rápido, fue Erick quien corrió hacia donde la oficina del Capitán Eliseo.
—¡Señor!—le llamó Erick—¡Hay fuego!
—¿Dónde?—el hombre se puso de pie rápidamente.
—En las celdas.
—¿Qué?
Eliseo salió de su oficina corriendo. Mientras, Gunter no se había movido de la explanada y trataba de adivinar qué demonios había causado tanto fuego.
Entonces lo vio. Una figura negra, grande, que salía de las llamas. Lo montaba un hombre que le parecía tremendamente familiar ¿Dónde antes le vio? Además, ese animal era un dragón. Lo supo cuando estuvo más cerca, viendo las escamas negras y las enormes alas extendiéndose felices de estar al fin en libertad.
—¿Furia nocturna?—susurró, más para sí que para alguien más.
Nadie había visto un furia nocturna desde…
—¡Ataquen!—gritó Eliseo—¡Que no escape!
Pero era muy tarde.
Más de la mitad de los soldados estaban profundamente dormidos de borrachos, desparramados en todas partes de la fortaleza. Y la parte que estaba consciente nada pudo hacer cuando una nueva explosión derrumbó uno de los muros exteriores. Concentrados en apagar el fuego, fueron espectadores que presenciaron la negruzca silueta desaparecer en el silencio. Con ella, se iba perdiendo un grito de júbilo.
Erik se acercó a Gunter. El vikingo no salía de su asombro.
—¿Qué pasó?—preguntó—¿Qué era?
—Un Furia Nocturna.—respondió, aún en shock.
—¿Un qué?
Gunter lo miró.
—Hay mucho alboroto, nadie notará nuestra ausencia—colocó una mano sobre su hombro—Iré con Edgar. Tú ve con los prisioneros.
Erik asintió, pero estaba igual o más confundido que antes. Vio a Gunter irse así que caminó hacia la prisión. No había nadie cerca, y lo aprovechó para entrar a la celda 20. Era la más grande las celdas, y donde estaban arrinconados, con cadenas, todos los prisioneros.
Al verlo, orgullosos, alzaron sus rostros. Y hablaron en escandinavo:
—No diremos nada.
Esperaban que el soldado romano les contestara en latín, no en su lengua.
—Soy Erik, de Berk—les dijo—Han de recordarme ¿No?
—¿Erik?—una aguda vocecilla se alzó sobre las demás. Era Greta, en el fondo—¡Erik estás bien!
Le dieron ganas de ir a abrazarla, pero se contuvo. Tenía algo más importante que hacer.
—Si hermanita. Y ustedes lo estarán. No creo que sea difícil sacarlos de aquí.
—¿Qué ha pasado?—preguntó Brutilda, que estaba sentada en el suelo—El escándalo es fatal.
—Un prisionero se ha escapado.
Todos jadearon.
—¿Quién?
—La verdad, no lo sé. Solo Eliseo sabía quién era ese prisionero, de la celda 33.
—Debió ser alguien importante.
Unas voces se oyeron a lo lejos, sonidos de pisadas acercándose. Erik se tensó.
—Los mantendré informados—les dijo—Cuídense.
Salió de la celda. Nadie lo vio ni entrar, ni salir. Afortunadamente.
Gunter salió de la fortaleza y corrió hasta el pueblo con el corazón saliéndose del pecho. Estaba emocionado ¡Una gran noticia! Al menos esperaba que fuera una gran noticia. La casa de Edgar no estaba lejos, es más, era de las primeras en el pueblo. Entró rápido y agitado.
Edgar estaba dormido en el sillón de la sala, cerca del fuego, y la intromisión hizo que se despertara con un brinco, tallándose los ojos.
—¿Gunter?—preguntó al verlo—¿Eres tú?
—Sí
—¿Qué pasa? ¿Por qué tanta prisa?
—Alguien ha escapado de Alere Flammam.
Gunter le contó a su compañero todo lo ocurrido. Y al mismo tiempo le pidió un trozo de papel y carbón para escribir. Redactó:
Estimado Estoico el Vasto:
Le escribe Gunter, infiltrado de la fortaleza Alere Flammam. Esta noche, además de llegar los prisioneros de Masla (todos bien) ha ocurrido un escape, de algún viejo prisionero que nadie en esta fortaleza conocía. Antes de que se fuera, pude verlo. Era un enorme dragón negro que no tardé en reconocer como un Furia Nocturna, montado por un hombre de espesa barba castaña y cabello del mismo color. Llevaba ropas sucias, pero distinguí el color verde. Mientras le dragón volaba, logré ver que una de sus alas era roja.
Mi señor, usted sabrá que estas descripciones corresponden a la de un viejo dragón que creíamos muerto hasta hace mucho tiempo. Sepa usted que había dos celdas, la 34 y 33, a donde nadie más que el capitán Eliseo tenía acceso. Y el dragón ha escapado de la celda 34. No quiero darle falsas esperanzas, porque se fueron volando y no tengo idea de a dónde habrán llegado. Usted sabrá interpretar esta información y decirnos qué debemos hacer.
Mientras, trataremos de que los prisioneros de Masla puedan salir en esta semana de su encierro. La huida de este personaje destrozo buena parte del fuerte, incluida la muralla externa; seguro tardará un mes la reconstrucción.
Bendiciones.
La enrolló como pergamino y se la dio a Edgar. Él estaba sonriendo.
—Si lo que viste fue cierto—le dijo—Eso será una noticia alentadora para todo nuestro pueblo.
—Solo espero que no haya sido una ilusión.
—Los Dioses nos den esta bendición—se echó el pergamino a un morral—Partiré ahora mismo. Dile a Erick que se mantenga alerta y tú también, Gunter. Traeré el mensaje de Estoico lo más pronto que pueda.
—Por favor.
Edgar salió de la casa rumbo a las cuevas donde cuidaba a su dragón, en donde los soldados romanos no pudieran encontrarlo. Gunter se dirigió al fuerte.
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Berk.
—No puede ser una simple coincidencia—Dijo Astrid—Mire Estoico ¡Mire!
Le mostró el arma romana, colocada sobre la mesa, al lado de un boceto encontrado entre los cuadernos de Hipo. El dibujo mostraba la misma espada, ligeramente más puntiaguda.
Estoico estaba enfrente de la mesa, apoyada con sus dos manos en la misma y semblante renuente. Aquello no podía ser verdad ¿O si?
Astrid, a su lado, miraba el dibujo y la espada con el corazón latiéndole a mil por hora. Bocón a su lado tenía los mismos pensamientos. Esos dibujos no habían salido del gabinete de Hipo en todos estos años. ¿Cómo, entonces, los romanos tenían armas iguales? ¿De dónde las sacaron? ¿Quién las hizo?
—¿Me están tratando de decir que mi hijo ha estado vivo todos estos años?—dijo el líder, tras un largo silencio.
—Es una gran probabilidad ¿No lo crees?—respondió Bocón—Después de todo, Hipo siempre ha sido muy listo.
—Pero habría regresado—clamó Estoico—¡Debió haber vuelto!
Golpeó la mesa con fuerza, casi rompiéndola.
—Quizá está prisionero—dijo Astrid en voz baja.
—¿En Alere Flammam?—cuestionó Estoico con burla—Tenemos infiltrados ahí, ya sabrían algo.
—Uno nunca sabe, puede haber sido un secreto.
El Jefe de la Tribu negó nuevamente, con vehemencia.
—Esto no puede ser posible.
Un rugido de dragón fuerte y potente, que venía del exterior, hizo que miraran hacia la puerta. El salón estaba vacío, cuando de repente la enorme puerta de madera se abrió con un golpe. Edgar, que montaba su Pesadilla Monstruosa, bajó del dragón con un salto y corrió hacia ellos.
Impresionados de ver a un espía de Alere Flammam, Estoico rodeó la mesa para acercarse a él.
—¿Qué ha pasado?—hizo la pregunta de inmediato.
—Algo importante, señor ¡Y muy bueno!
Sacó del morral la carta. Estoico leyó las runas de manera rápida y concisa. Lo que ahí estaba escrito, sumado a lo que Astrid y Bocón llevaba casi toda la mañana diciéndole, hicieron que su corazón de padre se removiera en una emoción que durante todos esos años no había sentido: esperanza.
Pensando, y completamente abrumado por todas esas sensaciones, Bocón le quitó la carta de sus manos. Estoico no hizo nada, siguió en pie como si nada hubiera pasado. El viejo herrero y Astrid leyeron lo mismo, solo que reaccionaron de manera diferente.
Astrid en particular, dio un salto y después, sin poder contenerse, comenzó a llorar ¡Esto que estaba pasando debía ser toda una bendición!
Estoy total y completamente feliz, hoy en mi escuela fue la revisión de un importante trabajo de español que consistía en una investigación sobre un tema libre. Me la pasé buscando y redactando por una semana y al final, la maestra me dio todos los puntos y me felicitó ¡No cabía de la emoción! Me dio los puntos suficientes, ahora un ocho mínimo en el examen indicativo ¡Y ya la tengo pasada! :D
Uff... regresando a la historia (cómo he tenido de distracciones en esta ocasión ¿no se han percatado?) ¿Quién creen que se escapó de Alere Flammam? ¡Dioses! ustedes dirán ¿porqué se fue? no se preocupen que más pronto de lo que creen lo volveremos a ver.
Oh, por cierto, he estado pensando en traducir una nueva historia de HTTYD. Ya que ustedes las leerán, díganme ¿One-shot o Long-fic? ¿Hipo/Estoico o Hipo/Astrid? Tengo una laaaarga lista de favoritos que, lamentablemente, no creo obtener todos los permisos. Si me ayudan a limitarla sería más sencillo :)
¡Muchas gracias por leer! nos vemos pronto y ¿reviews?
chao!
