9° Capítulo: Los decendientes
–¿Dónde lo dejé?... –el rey de Altea buscaba entre los libros viejos y empolvados, para poder contestarle al joven quien le veía con el ceño fruncido–¡ajá!... – exclamó removiendo un viejo libro de pasta café empolvado y libros amarillentos. La portada estaba escrita con letras doradas en una extraña lengua.
Cuando Cornelius abrió el libro, un extraño olor a humedad y libro viejo inundó la habitación, junto con el polvo que desprendía de él. Esto ocasionó que los presentes tosieran un poco, exceptuando al noble que tenía el libro.
Buscaba entre las primeras páginas la historia que a continuación iba a contar. Aclaró su garganta y empezó con la lectura:
–"…Después de que los Dioses liberaran las tierras de los demonios, tanto beorc como laguz empezaron a esparcirse por los diferentes mundos que les habían regalado. A pesar de que cada continente tenía sus propios conflictos, nunca se llegó a otra guerra que se haya apoderado de todos los mundos. Mil años tuvieron que pasar, para que estos acontecimientos volvieran a surgir en la apenas bien sentada Altea, en la cual hubo un brote de demonios dispuestos a tomar venganza. Destruyeron a la familia real, a casi todo su ejército y al país en sí.
Solo un soldado en entrenamiento de nombre Anri logró salir gracias a que iba acompañado de su hermano mayor Blotch, y de un estudiante de intercambio de Tellius, Taius, de donde no se tiene conocimiento su lugar de origen. Los sobrevivientes se dirigieron como pudieron a Archanea, el país más grande y mejor establecido del continente de Akaneia. Al llegar con la familia real, se enteraron que no solo Altea había sido atacada, sino que también Ylisse, Valm, Tellius, Elibe y Valencia, siendo casi destruidos por completo, pero con bastantes sobrevivientes.
Los tres viajeros preguntaron si había una manera de detener a estos demonios, pero su respuesta fue negatoria. En ese momento una dama de ojos azules y cabellos negros vestida con un enorme abrigo blanco, con un bastón de oro con pequeñas gemas se presentó afirmando que los Dioses le habían dado la solución: Ir a las tierras donde Naga descendió junto con Ashera y otros varios Dioses para la creación de diferentes tierras. Los jóvenes pidieron apoyo de la familia real para realizar tal viaje, junto con esa joven. Al no tener otra opción les dan recursos y a la más pequeña de sus hijas como acompañante: la princesa Nallaem, a quien se le dio el don de escuchar a los Dioses.
Sin perder ni un momento más los cuatro jóvenes se dirigieron a las sagradas tierras de las diosas, pasando por turbulentos mares, frondosos bosques y ardientes desiertos, consiguiendo como aliados a los sobrevivientes que ahora luchaban contra los demonios.
Al llegar a su destino y después de acabar con los demonios que intentaban impedir su llegada, Naga llamó a los dos hermanos, mientras que Ashera llamó aparte a Taius. Naga les dio a los hermanos dos espadas iguales, llamadas Falchion, mientras que Ashera le regaló a Taius la espada dorada Ragnell. Ambas Diosas llamaron aparte a la princesa, a quien le dieron indicaciones de su siguiente destino para fortalecer a los nuevos héroes, junto con una canción que sería la clave para descubrir el lugar.
Después de varios meses de viaje, llegaron a un pantano abandonado. Los héroes dudaron que este fuese el lugar en donde las Diosas les transmitirían su poder. Sin embargo, Nallaem sintió una fuerza divina y bendita emanando del lugar y cantó la canción, revelando un camino por el agua que los llevó a una hermosa cueva de azules cristales. En ese lugar, recibieron la bendición de los Dioses y unieron sus nuevas fuerzas para enfrentarse a los demonios.
Empezaron a aniquilar a los demonios que se interponían en su camino, liberando todas las tierras de su maldición. Después se enfrentaron a Medeus, dragón vasallo del rey dragón demonio, quien deseaba la destrucción de la humanidad. El haber terminado con él, fue un enorme paso para que nuestros héroes debilitaran las defensas del rey dragón demonio.
Su última batalla fue en la montaña más alta de toda Altea, lugar donde el desastre empezó. Fue una batalla de días y noches, no se sabe con exactitud cuánto duró, pues el mundo obscureció durante ese tiempo.
La batalla fue cruel y sanguinaria, pero, los héroes lograron salir vivos. El mundo volvió a iluminarse y se llenó de una alegría sin igual. Sin embargo, la victoria fue amarga, pues la gloria significó la muerte de la joven princesa. Archanea se llenó de luto al recibir la noticia, sin embargo, entendió que los héroes hicieron de todo por salvarla y protegerla, por lo que le dieron las tierras de Ylisse a Blotch y Altea a Anri. A Taius le hicieron jurar que protegería a las tierras como si de su gobernante se tratase, regalándole el título de príncipe de Tellius.
Antes de separarse por sus nuevos caminos, le juraron a Naga y Ashera que estarían a disposición de ellas por si se les volviese a necesitar, al igual que sus descendientes…"
El rey cerró el libro. El silencio reinó en la habitación. Tuvo la respuesta que quería, pero, no esperaba eso.
–…¿Qué significa esto?...y-yo…y-yo soy…–se aferró con fuerza al sillón y se mordía el labio inferior de igual manera. No tardó en sentir como sus uñas se encajaban cada vez más profundo en el relleno y el sabor de la sangre en su boca.
–¿Qué pasa?... –la ruda voz de Lord Klagg volvió a interrumpir los pensamientos de Ike. Él había olvidado por completo donde estaba al oír el relato. El noble le sonrió de manera burlona –…¿no le alegra saber quién es?...su real majestad…–hizo una reverencia burlona.
Este último acto enfureció tanto al muchacho como a su padre, quién salió en su defensa–¿¡Estás viendo lo difícil que es para él y te burlas!?...
–oh vamos Greil, no te lo tomes tan en serio…–dijo el comandante aparentando ofensa–…y tú tampoco niño…
Greil frunció más el ceño–Estas celoso de que mi hijo tenga el título de "príncipe de Tellius", mientras tú tienes solo el rango más bajo en la nobleza…
Todos los presentes ahogaron un grito de sorpresa o una risilla por como contestó Gawain a Yuken. A este último le golpearon su orgullo, pues era cierto que quisiera tener ese título para él. Sin embargo, no iba a dejar que un simple general le hiriera así.
–Al menos…–sonrió de lado–…yo si tengo sangre noble, al igual que mi esposa…
Esas palabras fueron un golpe duro para el castaño, ¿Cómo se atrevía a meter a Elena y a Annika en esto?, sin embargo no perdió la compostura, tenía la respuesta perfecta…
–No es de nobles…–sonrió astutamente–…el meter a sus esposas en asuntos que ellas no tienen nada que ver…
Lord Klagg echaba humo de las orejas y nariz, ¿Cómo no estarlo cuando hería su orgullo de caballero?
–¡Ya basta ambos!... –Okasahan intervino–…¡los dos están siendo inmaduros!, ¡No podemos pelear en estos momentos en que la vida de los descendientes peligra!...
Ambos adultos callaron, después se arreglarían entre ellos.
Ike volvió a asustarse y se tensó nuevamente…¿no habían acabado con quien quería matarlo?...
–¿P-pe…–apenas lograba hablar. Apoyó su cabeza en sus manos, un dolor de cabeza le amenazaba–…peligra?
Volvió a sentir la mano de Greil, quien le calmó un poco nuevamente.
–S-sí Ike…–escuchó como el príncipe Alteano le contestaba tristemente, quien bajó la mirada–…nuestras vidas peligran nuevamente…
–…¿N-nuevamente?... –la cabeza le volvía a doler–…¿Q-que significa?...
–¿Q-q-q-q…q-q-que...significa?...
–¿Qué es lo que no entiendes?... – la voz de Makao sonó esta vez. Era muy parecida a la de su padre, sin embargo, el no deseaba ofenderle–…tal vez pueda explicarte…
El chico confundido le miró unos momentos, sin saber sin confiar en él.
–…No parece que sea del todo como su padre…– cerró los ojos y tragó saliva, esperando que las palabras salieran de su garganta–…¿I-in…inten…intenraron a-asesi…asesi…?
–¿Asesinarte antes?...– el noble de ojos bicolor terminó la frase al ver cuán alterado estaba el peli azul, cuya mirada dirigió al piso–…no solo a ti…a todos los menores de 20 años que están en este fuerte…
Ike palideció terriblemente, ¿si había vivido ahí antes?...pero lo más importante…
–…¿M-me…han que-querido ase-asesinar antes…?...y…¿t-también a los demás?… –Como pudo vio un vistazo rápido a los presentes, solo pudo pensar que también habían intentado asesinar al príncipe y a los hermanos de quién le hablaba, y tal vez quien le hablaba.
–¡Ike!... –Escuchó la voz de Greil y como lo abrazaba…lo necesitaba…recargó su cabeza en el pecho del hombre, sentía esa extraña calidez y tranquilidad que le hacía sentir bien–…¿te sientes bien?...no tiene que ser esto hoy…
El peli azul lo pensó unos momentos. Podía acabar con esa tortura de una vez y descansar. Sin embargo, ya le habían dado la sorpresa, ¿Por qué no terminar de una vez con eso?...
–E-e…Estoy…–dijo entre respiros–…estoy bien…s-si-sigan…
–Ike, mejor descansa…– escuchó que el castaño le decía–…te ves muy mal, mejor descansa y…
–N-no…–le interrumpió con esfuerzo. Estaba muy mareado y quería descansar, pero, ya no podía esperar a terminar de conocer la verdad–…p-por f-favor…con-continua Ma-Makao…
El joven noble le miró dudoso unos momentos, sin embargo continuo.
–Hace 12 años…aquí mismo en Altea…–empezó a relatar tristemente–…ocurrió una masacre horrible…no quiero ni recordarlo…
–…¿Ma-masacre?...
–…Sí…– cerró sus ojos bicolor con dolor, recordando aquella catástrofe…–Lo recuerdo a fuego vivo…como si hubiese ocurrido esta noche…
Y-yo dormía tranquilamente en nuestra c-casa de v-verano cuando escuché…gr-gritos de dolor y a-agonía…
M-mi madre n-nos despertó y montó en su pegaso y…n-nos sacó a todos…d-de ahí…
S-sin embargo…l-logré v-ver cómo la gente gritaba y c-corría c-con niños en brazos…y…como c-cuerpos de niños adornaban las calles y…casas incendiadas…
D-después de dejarnos en el fuerte…decidió ayudar al resto del pueblo…aun sin el consentimiento de mi padre…
S-solo volvió su p-pegaso Ichta…no sabemos que fue de ella…–
El peli azul no podía creerlo. Si lo que el noble decía era verdad…
–…entonces…nunca fueron pesadillas….–soltó un par de lágrimas y como le abrazaban más fuerte–…eran…m-mis r-recuerdos…
–S-su objetivo…–continuo el hijo menor de Lord Klagg–…e-era asesinar a los d-descendientes d-e los héroes…s-se enteraron q-que es-estarías a-aquí…p-pero n-no sabían c-como l-lucías...p-pero…s-sabían q-que eras de la e-edad d-del príncipe Marth, t-tal vez más chico…por lo que mandaron a-asesi…asesinar a todos los niños m-menores a si-siete años…n-no importaba s-su familia…po-pobres y nobles p-perdieron hi-hijos esa noche…
El de ojos azules seguía mareado, pero quería terminar de saber todo, y entonces recordó una tercera figura en el recuerdo borroso.
–…¿Será él el tercer descendiente?...
–¿Hay algo más que desees saber, Ike?... –Escuchó la voz del príncipe Alteano hablarle –…p-para que puedas reposar si no hay nada más…
La habitación se llenó de un incómodo silencio, que no mucho después fue interrumpido por la temblorosa voz de Ike.
–¿Q-que…que le pasó al…al tercero?...
Los demás presentes voltearon a verse entre sí, no sabían cómo explicarle la situación.
–E-él está bien…–empezó Ghya–…p-pero…
–B-bueno…s-sí….–Togho quiso ayudarle.
–¿C-como explicarte?... –Makao bajó la mirada.
–¿Para qué le dan tantas vueltas?... –El noble Alteano interrumpió a sus hijos, molesto –…¡Díganselo directo!...¡Ylisse nos traicionó!...¡Ellos mandaron a los asesinos!...
Ike se sintió a desfallecer con esa fuerte declaración.
–¿nuestro aliado nos traicionó?...algo no concuerda…¿Por qué lo haría?...
–General Yuken…–la voz de Marth interrumpió los pensamientos de nuevo–…no estamos seguros de ellos…ya hemos hablado con él y…
–¡Marth!... –su padre le interrumpió molesto, muy molesto–…¡Ya hemos hablado de esto antes!, ¡Si ellos fueron, jamás nos lo dirán!...
–P-pero…
Esa última palabra le hizo merecedor de otra bofetada de parte de su padre.
–¡Y también hemos hablado de esto!...¡JAMÁS me lleves la contraria jovencito!...
El príncipe se levantó con cuidado, llevando su mano a la zona herida.
–Pero…Ylisse y Altea son naciones hermanas…–pensó tristemente–…no entiendo el porqué de traicionarse…ni siquiera se beneficían…
A este punto, al descendiente de Taius ya le daba vueltas la cabeza, tantas dudas surgían nuevamente, pero esta vez no se sentía capaz de escuchar las respuestas
–Será mejor que te lleves a tu hijo Greil…–la voz del noble de cabello de plata volvió a interrumpir el silencio dirigiéndose hacia donde había entrado con sus hijos siguiéndole tristemente–…no quiero que después te quejes conmigo de que se desmayó…
Cerró la puerta bruscamente. Greil estaba furioso con él, pero sabía que no era su culpa.
–…La vida lo hizo así…
–¿Necesitas ayuda Greil?... –el nombrado volteó a ver a Okasahan ofreciéndole ayuda para llevar a su muchacho a su cuerto. También vio que el rey y el príncipe ya se habían retirado.
–N-no, gracias general…–acarició el cabello de Ike para que calmara un poco sus llantos, lo cual resultó, y agradeció a Ashera por eso–…recuerda que yo lo llevé del campo de batalla a su habitación…además…quiero cuidarlo…
El general sonrió tristemente–Como desees…–se retiró del estudio en silencio.
Al ver que su muchacho se calmaba un poco, Greil lo tomó en sus brazos para llevarlo nuevamente a la habitación donde había despertado, recostándole con cuidado mientras este seguía llorando. Este se acostó sobre su costado e intentó cubrirse la cara con las sábanas, intentando disimular el llanto. No le gustaba llorar, mucho menos que lo viesen llorando así, pero sentía que estaba en confianza con ese hombre…
–…Tal vez…–se empezaba a relajar al sentir como su mano pasaba con su cabello reconfortándolo–…lo que aclaman es cierto…
Los tacones de sus botas negras resonaban por todo el salón, eso no era algo bueno para alguien como ella, una de las mejores asesinas del reino…no…del continente…no…del mundo…
Cierto era que tenía talento, un talento nato, y su maestro se lo decía a menudo cuando la entrenaba, y, como si Naga lo hubiese querido así, era bastante atractiva y atraía a sus víctimas con facilidad, ya que ella solo asesinaba hombres.
Esa noche el hombre que la había contratado hace tiempo, le volvía hablar, de seguro era para informarle sobre la misión de esa noche.
Entro en la obscura habitación de su jefe, la cual solo brillaba una segadora luz azul, frente a él, una figura negra encapuchada, que veía la escena: era un joven peli azul dormido, acompañado de un castaño que le acariciaba el cabello.
Esta asesina era rubia, de cabellos cortos, que apenas tocaban sus blancos hombros cubiertos por su blusa escotada en V negra, que le quedaba ajustada y no le cubría sus brazos ni su plano abdomen. Sus piernas eran cubiertas por unos pantaloncillos ajustados que llegaban a la mitad de sus muslos, sus blancas y bien formadas piernas eran cubiertas hasta las rodillas por otras ajustadas botas negras. Sus anaranjados ojos combinaban con sus finas facciones, junto con el flequillo que caía cubría graciosamente en su ojo izquierdo.
–¿Qué ocurre?... –le hablo sin mucho respeto.
–S-se…–su voz se oía distorsionada, eso hacía que la piel de la asesina se erizara, pero se acercó a la luz–…se salvó…el descendiente de Taius sigue vivo…
La rubia puso atención a la imagen, y después rió–¿Eso?, ¡JA!...¡Por favor, ese debilucho no puede serlo!...
–No le subestimes…con el correcto entrenamiento puede ser muy fuerte…–la volteó a ver, traía una máscara plateada que le cubría todo su rostro, esta solo tenía los agujeros para respirar y ver–…necesito que te encargues de él Andra…
La joven sonrió de lado, sacando unas dagas de sus botas, haciéndolas bailar en sus dedos.
–Confía en mí…el legado de Taius terminará en menos de 24 horas…
Iba entre las sombras, asegurándose que no le reconocieran. Al fin y al cabo, no se veía bien ante el pueblo que el rey saliera a tan altas horas de la noche para ir a un bar de tan mala reputación. Y es que el problema no era la comida, era quienes se reunían ahí y lo que alguna vez hicieron daño a la gente buena.
Tomó la capucha y se la acomodó, asegurándose de que no se le viera el rostro. También cerró su capa para asegurar que no le vieran sus ropas de noble, deseando no tener que hacer eso.
Al llegar al bar, el centinela le detuvo.
–¡Alto ahí!...¿Quién te crees que eres?...
El noble le volteó a ver furioso–Necesito apagar un fuego…
El centinela entendió y le dejó pasar– al fondo a la derecha, no tardará…
El noble pasó de mala gana al bar, olía mucho peor que los barrios más bajos de los pueblos, le tocó ver todo tipo de comportamientos más asquerosos, pero no iba a eso…no…tenía que ver a su contacto…
Se sentó en la mesa indicada, tratando de no vomitar por culpa del ambiente. El tiempo se le hacía eterno, no sabía que media hora podía ser demasiado para que su informante llegara.
–Majestad…–escuchó que le llamaron, volteó con sumo cuidado de que su capa no se callera y vio a un hombre de cabellos cafés alborotados, sostenidos por una bandana café obscuro, que combinaban con sus ojos y sus ropajes, los cuales acentuaban la musculosa complexión del hombre.
–Te he dicho que no me llames así Volke…–le dijo al noble furioso mientras su acompañante se sentaba. Una vez sentado, susurró–…El informe…
–La plata…– le replicó.
El noble sacó una pequeña bolsa y se la dio al espía. Este abrió su contenido y sonrió al ver todas las monedas de oro, cerró la bolsa y empezó a redactar–Nuestro hombre me informa que el ya está con su padre, pero que aún hay muchos que le quieren asesinar, y que la fase dos empieza.
El noble sonrió. Agradeció que algo empezaba a pintar bien por fin.
–Perfecto…–dijo después de un rato–…todo pinta bien…
Adhfsfsghahsa espero que eso explique mas o menos que pasa (?)
adfdadfafag quien será el tercero (?) si lo conocen, no es tan dificil :v
Si aun les quedan dudas, sí, Ylisse y Altea son diferentes continentes también aquí :3
Espero les haya gustado.
Nos leemos :D
