BROKEN PIECES

(En Pedazos)

Por Linay

Traducido por Inuhanya

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Capítulo 9 - Intoxicación

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Viviendo como un extraño entre otros,

Mi mente me atrapa en una danza de angustia.

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Kaoru prácticamente chocó contra Kenshin, sus aterrorizados ojos azules bien abiertos. El macizo hombre se acercó más a ella, alcanzando una gran mano para agarrar su brazo.

"Suéltame!" gritó Kaoru, haciendo una mueca ante el doloroso agarre que su asaltante tenía en su brazo.

"Vamos nena," canturreó el hombre de cabello oscuro, "Sólo tú y yo. Podemos jugar a la escuela."

Kenshin sintió temblar a Kaoru cuando retrocedió hacia él. Sus pupilas estaban dilatadas y comenzó a sacudir su cabeza, leves temblores dominaron su pequeño cuerpo.

"Kaoru," respiró él en su oído, lo bajo suficiente para que sólo ella pudiera escuchar.

El hombre avanzó, su mano aún alrededor de su brazo. La respiración de Kaoru se tornó violenta y errática. Kenshin frunció, reconociendo fácilmente lo que la hacía sufrir, mientras miraba la lujuriosa cara del otro hombre.

"Kaoru," repitió él en su oído, su voz urgente.

Ella no pareció escucharlo. En vez, inhaló bruscamente - una señal que, para Kenshin, indicaba el comienzo de un muy fuerte e histérico grito. Sabía que algo tenía que hacerse. Si la adolescente gritaba, todo el club se reuniría a su alrededor. Particularmente a Kenshin no le gustaba ser el centro de atención y tenía el sentido común de saber que Katsura no estaría complacido si su pequeño experimento se volvía tema para chismes. Y ya, podía sentir los ojos de más de unos hombres sobre su pequeña escena.

"Pareces un poco tensa, señorita," el gran hombre de cabello oscuro sonrió, "Tal vez pueda ayudarte con eso?"

Él se presionó más cerca a Kaoru hasta que prácticamente estuvo en sándwich entre él y Kenshin. El asesino de cabello rojo enfocó sus ojos ámbar en el rostro del otro hombre.

"Genji," ordenó Kenshin tranquilamente, "No la toques."

Instintivamente Genji retrocedió un paso, levantando sus cejas sorprendido. "Por qué no? Es tuya, Battousai?"

Kenshin simplemente frunció sus ojos, retando al otro asesino a que continuara.

Genji retrocedió otro paso, soltando a Kaoru de su agarre y levantó sus sudorosas palmas en un gesto aplacador. Cuando estuvo a la extensión de un brazo se detuvo y dejó caer sus brazos. Una mujer cercana casi desnuda inmediatamente se colgó de su brazo.

"Oye Battousai," rió él ahogado, planamente ebrio, "Por qué no la compartimos por un rato? Sería más excitante."

"Fuera del camino, Genji," gruñó Kenshin, sus ojos oscurecidos furiosamente.

El ebrio mujeriego se hizo a un lado para aplacar al homicida. Kenshin plantó su mano firme en la baja espalda de Kaoru y la empujó.

"Muévete, Kaoru," dijo él suavemente, inclinándose.

Kaoru comenzó a moverse, intentando desesperadamente ordenarle a sus extremidades a través de una oscura neblina de violentas imágenes. Ella sacudió su cabeza mientras daba temblorosos pasos, aclarando lentamente su mente de los horribles recuerdos de Genji mientras se alejaban gradualmente entre la multitud.

"Battousai!" llamó Genji, sus palabras mal articuladas, "Diviértete con ella, hombre! Un poco de placer no te matará!"

Kenshin volteó ligeramente para dispararle una oscura mirada a su compañero asesino.

"Pero te matará, idiota!" se carcajeó Takasugi en frente de todos, "Así que cállate!"

Genji sólo rió ebrio en respuesta, la mujer a su lado enrolló sus brazos a su alrededor. Kenshin, su paso más rápido que el de Kaoru, la guió firmemente. El rostro de la chica estaba pálido y sus ojos miraban vacíos al suelo bajo ella.

"La pollita está bien?" preguntó Takasugi casualmente cuando ellos lo alcanzaron.

Kenshin simplemente asintió, caminando en silencio al lado del hombre. A su alrededor, la multitud se disolvió, permitiéndoles pasar fácil. Aunque él era más delgado y bajo que la mayoría de los hombres presentes, la presencia de Kenshin despertaba cierto nivel de respeto e incluso temor de todos los que posaban sus ojos en él. Era conocido sólo como Battousai - su marca de cabello rojo volteaban cabezas cada vez. Aunque con frecuencia estaba presente en los lugares de reunión de su organización, nunca era escandaloso o ruidoso. Pero era su duro silencio lo que más atemorizaba a sus 'colegas'.

Él era el homicida silencioso. El ejecutor sin sonrisa e insensible. Un hombre para ser temido y venerado.

Takasugi miró al cabeza roja mientras caminaban hacia una tranquila habitación trasera. "A propósito," dijo él, "Desde cuándo los dos amorcitos están en la base del primer nombre?"

Las doradas pupilas de Kenshin se movieron a un lado para considerar a Takasugi fríamente. Las cejas de Takasugi se levantaron y prácticamente pudo sentir erizarse los vellos en sus brazos. El hombre a su lado estaba rabiando con una atemorizante aura de batalla.

"Uh," enmendó él, mirando adelante, "No importa."

Los ojos de Kenshin se giraron hacia su meta. Sabiendo instintivamente que la aislada habitación ante él estaba dispuesta para su reunión con Katsura, retiró sus zapatos y pisó la plataforma de madera. Él levantó a Kaoru mientras deslizaba el shoji.

"Buenas noches, Himura."

Kenshin bajó su cabeza educadamente, esperando a que Takasugi entrara antes de cerrar la puerta. Luego guió firmemente a una semi aturdida Kaoru hacia una mesa baja en medio de la habitación. Con la más reveladora de las presiones en su espalda, pudo hacerla arrodillarse en la mesa. Con gracia, él tomó su asiento adyacente a ella.

"Qué caballeroso de ti," remarcó Katsura naturalmente.

Kenshin no dijo nada y sólo esperó, sus dorados ojos miraban fijamente el rostro de su jefe. Takasugi, en vez de sentarse en la mesa, se recostó contra la pared y se sentó de piernas cruzadas. Él chasqueó sus labios pensativo. Katsura observó a Kaoru calmadamente mientras estaba sentada mirando la mesa de madera.

"Soy Katsura Kogoro," se presentó él, "Líder de la organización Choshu."

Él esperó por una señal de reconocimiento de la estatua de una chica. Nada llegó.

"Dirijo la banda de hombres de afuera," continuó él, "También como a Takasugi Shinsaku y a Kenshin Himura. Dirijo sus movimientos y coordino sus vidas. Ellos sólo siguen mis órdenes."

Otra vez, Katsura estudió a la inmóvil adolescente por alguna reacción. Arrodillada cómodamente, sus manos estaban fuertemente apretadas en los pliegues de su negra falda escolar y su cabeza gacha, largo cabello negro caía de su alta cola de caballo. Parecía un poco pálida.

"Algo te pasó allá afuera?" preguntó él, "Estás bien?"

Los ojos azules de Kaoru se levantaron de repente, su precaución evidente. Ella miró abiertamente el cincelado y apuesto rostro de Katsura. Una chispa de reconocimiento iluminó sus ojos.

"Tú," declaró ella, "Te he visto en la televisión pública. Y lideras una banda de asesinos."

Takasugi chasqueó sus labios fuertemente. Kenshin se tensó. Katsura le ofreció una graciosa sonrisa.

"Sin duda," dijo él complacido, "Entonces me has reconocido. Además de ser el líder del evasivo e ilegal círculo Choshu, también soy un oficial del gobierno. Sirvo a la gente de Kyoto en más formas que una."

Kaoru ladeó su cabeza pensativa, arqueando una delicada ceja. "Cómo?"

"En el gobierno, puedo construir campos de juegos, pasar leyes, organizar la vida pública," explicó Katsura, abriendo sus brazos, "Pero las calles de Kyoto son peligrosas y corruptas. Cuando las políticas fallan, los hombres del grupo Choshu me ayudan a limpiar las calles."

"Por medio del asesinato."

"Y varios otros métodos."

"Entonces también roban y acosan?"

"Algunas veces," Katsura sonrió cortésmente, "No hay otra forma. Para luchar con el mal del bajo mundo, debemos emplear sus métodos contra ellos - por el bien de los civiles de Kyoto."

"Y por los niños?" preguntó Kaoru, su voz brusca.

"Los sacrificios nunca son fáciles de hacer."

"Cómo le haces tal cosa a un niño?" demandó Kaoru, sus ojos llameando.

"El niño era un instrumento, como tú. Estaba siendo usado por los restos de un anillo de drogas para reunir información y borrar evidencias," dijo Katsura arrepentidamente, "No hay otra forma para acabar esa organización."

"Aunque creo que matar está mal," replicó Kaoru enojada, "No hubiera sido moralmente mejor matar al líder del anillo de drogas?"

"Ya lo matamos - Himura lo hizo. Kanryu ha estado muerto por casi una semana pero sus seguidores todavía están intentando desesperadamente revivir el grupo," Katsura pausó cuando vio los labios de Kaoru apretarse en reconocimiento del hombre.

"Kanryu," respiró ella involuntariamente, un leve temblor corrió por su cuerpo.

"Así que lo recuerdas," observó Katsura, "Tomo que tu amistad con él no fue placentera?"

"Qué sabes de él?" preguntó Kaoru entre dientes.

Kenshin, desde ojos cubiertos, notó cómo Kaoru retorció dolorosamente sus dedos en la almidonada tela de su falda mientras hablaba. Un recuento de su conversación en el desayuno destelló en su mente.

Es casi normal para mí ser secuestrada, aprisionada y golpeada.

La imagen de los golpeados ojos azules de Kaoru regresó a Kenshin cuando vio a Kaoru agarrar los pliegues de su falda sin piedad. Kanryu debe haber sido cruel.

"Era un traficante de drogas, un proxeneta y un asesino. Estoy seguro que lo sabes." Dijo Katsura planamente, "Y no podemos ponerle un fin a su legado en otra forma."

"Entonces," siseó Kaoru, frunciéndole sus ojos a Katsura, "Mataste a un pequeño niño."

"Fue un sacrificio, sí," reconoció Katsura, sus ojos arrepentidos, "Infortunado pero necesario."

El rostro de Kaoru se torció lentamente de rabia a tristeza, sus ojos azules vidriosos con lágrimas contenidas. "Por qué," preguntó ella, su voz afligida, "Por qué lo mataste."

Kenshin vio su repentino cambio de humor. Miró rápidamente y vio sus ojos por un momento. Sus tristes profundidades estaban como lo habían estado la noche anterior - cuando había tomado la memoria de la madre. Clasificando el poco de información en su mente, Kenshin desvió sus ojos para mirar a Takasugi - sólo para encontrar que Takasugi ya estaba observándolo con pensativos y divertidos ojos marrones. Cuando sus ojos se encontraron, Takasugi le dio una leve sonrisa. Kenshin de nuevo dejó caer su cabeza.

"Por qué," ahora vino la plana voz de Kaoru, "Por qué hiciste tal cosa?"

"Lo que habíamos logrado en meses, los poderes de Sohma Yuki lo deshizo en unos días. Los rivales no recordaban más sus rencores, los testigos no podían recordar la evidencia, y el grupo de Kanryu ya ha eliminado a nuestros espías y frustrado nuestros planes," explicó Katsura, "No podíamos permitirlo."

"Era tan joven," se lamentó Kaoru, "Nunca mereció nada de esto. No fue su culpa!"

Katsura observó el rostro de Kaoru intensamente, como si buscara algo, "Qué quieres decir?"

Kaoru cubrió su rostro con sus manos. "Él no iba a ayudarlos pero los hombres estaban amenazándolo. Iban a matar a quien más amaba si no hacía lo que decían. Así que tuvo que hacerlo. No quería pero tuvo," susurró ella entre sus dedos.

"Cómo?" urgió él.

"Iban a matarme si él no los ayudaba!" gritó Kaoru, levantando la vista de repente.

Tres pares de cejas se levantaron al mismo tiempo.

"Tú?" preguntó Katsura, "Iban a matarte?"

Kaoru se dio cuenta rápidamente, recuperando el control de su voz. "Quiero decir," clarificó ella, "su madre. Iban a matar a su madre."

"Y puedes recordar esto de sus recuerdos?"

Kaoru juntó sus cejas, cuando una idea cayó sobre ella. "Fue una prueba," siseó ella furiosa.

"Perdón?"

"Estabas probando mis habilidades. Usaste al chico y a su madre para ver lo que podía hacer."

Katsura bajó su cabeza levemente y luego levantó la mirada otra vez, remordimiento nublando sus nobles rasgos. "No, Kamiya-san," dijo él suavemente, "El chico tenía que sacarse del cuadro en cualquier caso. Pero explorar tus capacidades fue un bono."

"Si eso fuese verdad - no me mataste porque soy como Yuki?"

Katsura sonrió suavemente. "Lo intentamos."

"Y ahora?" demandó Kaoru.

"Sentimos que serías de más uso para nosotros viva que muerta."

Kaoru rió amargamente. "Las personas son sólo herramientas para ti, no es así Katsura-san. Solía admirar el trabajo que hacías por las personas. Pero ahora," dijo ella con mofa, "Veo lo que realmente eres. Usas a otras personas para hacer tu trabajo sucio. Personas como yo. Como tu precioso Battousai."

La cabeza de Kenshin se levantó para mirar el determinado perfil de Kaoru. "Asumes demasiado," dijo él mordaz, "Tu ingenuidad es-"

Katsura levantó una mano para detener cualquier furioso comentario que Kenshin estuviese por hacer. "Está bien, Himura," dijo él educadamente, "Está parcialmente en lo correcto. No es así?"

Kenshin hizo como si fuera a protestar pero Katsura le gesturizó guardar silencio. "Aún estabas en entrenamiento de artes marciales cuando Takasugi te notó," recordó Katsura, "Y te pregunté su serías capaz de matar con tu técnica. Apenas tenías 15 años, creo."

"Pero creí en ti," dijo Kenshin fuertemente, "Y elegí ser tu asesino de las sombras."

"A pesar de eso," insistió Katsura calmadamente, "Eres mi instrumento. Eres el hombre – no, el asesino – que no puedo ser por mi perfil público. Necesito que cumplas las tareas que no puedo hacer."

"En efecto," dijo Takasugi de repente, "Nosotros arruinamos tu vida para que Katsura pudiera ser el hombre de la gente - el chico bueno."

"Es por un mejor Kyoto. Los sacrificios son un mejor Kyoto," respondió Kenshin.

"Lo son sin duda," afirmó Katsura tristemente, "Y tu paz mental, Himura, es uno de esos sacrificios."

"Eso es estúpido," intervino Kaoru de repente, "Nadie tiene que ser un sacrificio. Nadie tiene que morir. Nadie tiene que ser infeliz."

"Tu idealismo es refrescante," respondió Katsura, "Pero está fuera de lugar. La realidad no siempre es lo que queremos que sea."

"Pero las personas - incluso personas como Battousai - tienen derecho a la felicidad y a la seguridad."

"Realmente crees eso?" preguntó Katsura, una leve sonrisa se formó en sus labios.

"Por supuesto!" Insistió Kaoru resuelta.

Katsura mantuvo sus firmes ojos azules con su inquisitiva mirada por un momento. Entonces le inclinó su cabeza a Takasugi.

"Shinsaku," requirió él, "Por favor llévalos al club por un rato y luego regresa. Debo hacer algunas llamadas. Cuando termine," le dijo a Kenshin, "Enviaré a Shinsaku para llamarte."

Kenshin bajó su cabeza brevemente y se levantó, guiando a Kaoru por el codo. Takasugi también se levantó y el trío salió de la habitación y entró a la humeante oscuridad del club.

Katsura esperó hasta que el shoji se cerrara y luego sacó su celular de su bolsillo. Lo abrió y marcó rápidamente.

"Funcionará," dijo él cuando alguien respondió del otro lado.

"Estás seguro?"

"Seijuro," le aseguró Katsura, "Lo veo en sus ojos."

"Eso está bien?" resopló el otro hombre, "como si alguien pudiera ser emparejado con ese idiota. Qué te hace pensar que ella ayudará?"

"Lo hará," respondió Katsura suavemente, "No podrá rehusarse, estoy seguro de eso."

"La chica es una idealista, verdad," declaró él más que cuestionar.

"Sin duda."

En ese momento, la puerta se abrió y Takasugi reapareció, tomando su asiento de nuevo en la pared. Katsura lo reconoció con un asentimiento.

"Seijuro," dijo él, "Tengo que irme. Actualízame con noticias de tu lado cuando hablemos de nuevo."

El celular fue cerrado y regresado al bolsillo de Katsura.

"Y," él se dirigió a Takasugi, cruzando sus manos, "Qué están haciendo?"

"Están en el club," respondió Takasugi, jugueteando con el palillo en su boca, "Sentados en el sofá y luciendo como un par de estatuas."

"Háblame de tus hombres."

"Los hombres Choshu?" pensó Takasugi en voz alta, girando su cabeza, "Haciendo su trabajo. Himura es excepcionalmente eficiente como siempre. Genji está ebrio o con una ramera pero hace el trabajo. Nuestros queridos hackers están en los computadores veinticuatro horas, siete días. Nuestros comerciantes de armas están conectados con nosotros. Los criminales están… bueno, son criminales. Así que básicamente," dijo él con una amarga sonrisa, "Tu armada de basuras y sucios está bien y andando."

"Asumiré que eso significa que las cosas van como se planearon."

"Y," preguntó Takasugi distraídamente, "Qué es esta basura sobre la chica Kamiya? Qué estás planeando, Kogoro?"

"El instrumento será usado en más formas que uno. Estoy seguro que puedes ver los beneficios de tener a alguien como ella en nuestra organización."

"Seguro que sí," respondió Takasugi, "Pero por qué está con Himura? Probablemente estaría más segura en otro lugar. Me temo que explotará y se comerá a la pollita."

"Lo dudo," respondió Katsura reflexivamente, "Ella es nuestra reparación por arruinar la vida de Kenshin Himura."

Takasugi rió. "Creo que ella está arruinando su vida por nosotros."

"No es muy bonito ahora, estoy seguro," dijo Katsura suavemente, "Pero ella será la llave."

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Kaoru se sentó en la silla giratoria opuesta a Kenshin, cada músculo tenso con ansiedad. Rodeándola estaban los más bajos y nauseabundos especimenes de la civilización. Tenía miedo de levantar la mirada por temor de ser saludada por un lujurioso y ebrio o por algún indecente momento íntimo de alguna pareja. Así que estaba sentada, espalda recta y manos apretadas en su regazo, mirando las cenizas de cigarrillo regadas por la pequeña mesa frente a ella.

Kenshin, por otro lado, estaba sentado con un brazo colgado por el espaldar del sofá borgoña y la otra mano sosteniendo una botella de cerveza en la mesa. Sus brillantes ojos dorados observaban con leve diversión mientras Kaoru mordía su labio avergonzada cuando una pareja chocó con su silla. Sin embargo, la diversión dejó sus ojos, cuando sus sensibles oídos captaron la conversación de unos ebrios cercanos.

"Es nueva aquí? No he visto antes una chica así de joven aquí."

"Qué sexy pollita!"

"Bonito uniforme, huh?"

"Oh, te gusta así, no?"

Un frunce se formó en los labios de Kenshin cuando vio a otros hombres acercarse gradualmente a la mesa. Los estúpidos ebrios - eran como buitres atraídos a la carroña. Pronto, supo que estarían sobre ellos. Kaoru, todavía fuertemente apretada, inhaló cuando sintió la cálida presencia de cuerpos tras ella.

"Hola dulzura," dijo lujurioso un hombre macizo.

Kaoru se congeló.

"Quieres jugar conmigo?" continuó él, enroscando un mechón de su cabello con su dedo.

"O con los dos al mismo tiempo?" rió otro hombre, halando el cuello de su blusa blanca, "Yo podría ser el director y él el profesor."

"Y yo seré el hombre de clase alta!" gritó un hombre compacto, golpeando su palma sobre la mesa.

Kaoru saltó levemente en su silla y trató de ignorar el indecente e indeseado estímulo que estaba recibiendo.

"Y tú, mi pequeña rosa," el primer hombre se agachó para susurrar en su oído, halando un mechón de su cabello, "Eres la lujuriosa colegiala. Te enseñaremos una lección. Qué tal?"

El aliento del alcohólico en su rostro fue nocivo para Kaoru - se sintió humillada, enojada y asustada al mismo tiempo. Sus uñas se clavaron en sus palmas dolorosamente. Quería saltar y gritar pero su temor la paralizó en su asiento.

"Qué tal nena?" sonrió el pequeño hombre, inclinándose sobre ella.

Una sudorosa palma subió por su muslo.

Kaoru hizo una mueca, inhalando un angustiado respiro.

Un par de ojos destellaron dorados en la oscuridad.

"Quita tus manos de ella," vino una voz tan dura y fría como el acero.

Sacados de su lujuria, el grupo de hombres levantó la vista de repente para ver a Battousai sentado ante ellos. Su rostro estaba en las sombras pero sus ojos fruncidos brillaban misteriosamente.

El temor instantáneamente apagó su lujuria. Los hombres retrocedieron al unísono, murmurando disculpas inteligibles o levantando sus manos rendidos. Cuando el aire y el área se habían limpiado de su hedor, Kenshin dejó caer sus ojos sobrenaturales en Kaoru.

"Ven," ordenó él, inclinando su cabeza hacia el asiento a su lado.

Asombrada y atemorizada por el total poder de su intensa mirada, Kaoru se levantó sin pensar y se sentó al lado de Kenshin en el sofá. Kenshin dejó caer casualmente su brazo derecho alrededor de sus hombros. Luego tomó un largo sorbo de su cerveza.

"Qué estás haciendo?" le siseó Kaoru, recuperando su sentido de propiedad e intentando retirar su brazo.

Kenshin la miró mientras vaciaba su botella y la bajaba fuertemente. En vez de soltarla, presionó sus dedos dolorosamente en su hombro. Luego la acercó más a su lado.

"No te quejes," dijo él calmadamente, llamando al mesero con su mano libre, "Es mejor de esta forma. Ahora no regresarán."

El mesero estuvo sobre ellos en un destello. "Baily's con leche para ella y otra cerveza para mi," ordenó Kenshin.

El hombre se escabulló rápidamente.

"Mira," dijo Kaoru acalorada, "No necesito tu ayuda-"

"Sólo cállate," interrumpió Kenshin bruscamente, "No estoy haciendo esto por ti. Esos hombres me molestan."

El mesero, que estaba trabajando a full velocidad, depositó un vaso de lechoso líquido blanco con hielo en frente de Kaoru y una botella abierta de cerveza en frente de Kenshin. Kenshin empujó el vaso hacia Kaoru y luego levantó su cerveza con su mano libre.

"Bebe eso," ordenó él, llevando su propia bebida a sus labios.

Kaoru llevó el vaso a su nariz y lo olió delicadamente. "De ninguna manera," dijo ella levantando su nariz, "No voy a beber eso."

"Bébelo," repitió Kenshin, colocando su botella en la mesa, "Te relajará un poco."

"Quién dice que quiero relajarme?" Discutió Kaoru tercamente.

"Yo," respondió Kenshin, un borde molesto entraba en su tono.

Kaoru le hizo una mueca y levantó el vaso hacia sus labios. Ella sorbió delicadamente y movió el espeso líquido lechoso en su boca antes de pasar. Sabía casi a chocolate y se deslizó por su garganta suavemente. Gentilmente levanto otra vez el vaso y tomó más de la interesante bebida.

Ella estuvo por bajar su vaso cuando Kenshin empujó el fondo del vaso, forzándola a pasar más. Ella comenzó a balbucear en protesta y algo del licor bajó por su mentón. En un segundo, notó que Kenshin no cedió e intentó resoplar tanto del líquido como pudo antes de que se derramara un poco más.

Kenshin observó mientras se tomaba la bebida, levantando más y más su vaso hasta que la última gota hubiese sido bebida. Luego retiró el vaso y lo colocó en la mesa con ostentación. Kaoru secó el goteante líquido con el revés de su manga, el alcohol quemaba incómodamente su garganta.

"Bien," comentó Kenshin, regresando a su cerveza.

"Bien?" chilló Kaoru, "Por qué fue eso?"

"Estabas muy tensa," respondió él, recostándose, "Esto aflojará tus músculos. De lo contrario, eres casi dolorosa para sentarse al lado."

"Eres increíble," dijo Kaoru, su voz no salió exactamente como esperaba, "Eres… Eres-"

Ella dejó desvanecer sus palabras cuando una extraña y cálida sensación dominó su estómago. Ella tomó unos profundos respiros y recostó una pesada cabeza contra el brazo de Kenshin.

"No eres una buena tomadora, supongo?" comentó Kenshin, diversión coloreando inusualmente su tono.

"De qué estás hablando?" dijo Kaoru levemente, girando su cabeza para encontrar sus ojos.

Una rara sonrisa se asomó en los duros rasgos de Kenshin. "De qué crees que estoy hablando?"

Kaoru lo miró con amplios y enmudecidos ojos. "Por qué yo…" ella titubeó, "Creo…" ella se desvaneció otra vez, mirándolo con su boca levemente abierta.

Los extremos de la boca de Kenshin subieron más mientras observaba su inducida confusión. Su cuerpo estaba derritiéndose en el sofá, los tensos músculos aflojándose. De repente, ella se inclinó, su hombro sobreponiéndose en su pecho y su nariz a pulgadas de la suya.

"Tus ojos," dijo ella, sus maravillados e inocentes ojos alcanzando los suyos, "Tus ojos son hermosos."

Kenshin fue sorprendido y realmente lo mostró al parpadear rápidamente varias veces.

Kaoru sonrió perezosamente y dejó su cabeza hundirse entre su hombro y su cuello. Ella clavó su frente en su cuello y suspiró.

"Pero son aterrorizantes," dijo ella, su voz amortiguada por su camisa.

Kenshin miró la complexión de la chica, dejando a sus ojos trazar sus rasgos ahora tranquilos. Estaba respirando continuamente, probablemente en algún lugar entre dormida y despierta.

Kenshin captó un repentino movimiento en su visión periférica. Levantó la vista y vio a Takasugi ondearle entre la multitud. Sabía que era hora de regresar con Katsura.

De todos los momentos para ella estar ebria.

Con un suspiro, él envolvió un brazo alrededor de su cintura y la alzó con él mientras se levantaba. Su cabeza cayó a un lado, descansando en su pecho. Kenshin curvó su brazo bajo sus axilas y la acercó más, arrastrando su cojeante cuerpo mientras caminaba hacia la parte trasera del club.

"Qué estás planeando?" Rió Takasugi mientras Kenshin caminaba lentamente.

Kenshin miró al hombre, deseando que pudiera golpearlo para callarlo. En vez de eso, estaba cargado con una adolescente no - tan - leve intoxicada - quien ahora estaba rodeando sus delgados brazos alrededor de su cintura.

"Está apetitosa!" exclamó de repente un hombre mientras la carga de Kenshin era halada repentinamente del lado.

Kenshin volteó para ver a Genji halando el brazo de Kaoru, su rostro contorneado con deseo. "Puedo tenerla por un rato, Battousai?"

Un profundo gruñido retumbó en la garganta de Battousai mientras regresaba forzadamente a la chica hacia él.

"Tan posesivo," lo reprimió Genji ebrio, "Compártela, maldición."

La multitud se alejó del par instintivamente. Incluso Takasugi retrocedió, observando con interés.

Genji avanzó desafiante, el alcohol había echado a perder su sentido del juicio. "Déjame quitarla de tus manos por un rato," dijo él, agarrando un puñado del largo cabello de Kaoru.

Él haló.

Kaoru gritó.

En un borroso destello, Genji estuvo tirado en el piso con unos largos mechones de cabello entre sus dedos. Kenshin miraba hacia otro lado, Kaoru halada tras uno de sus brazos.

"Tú," la mortal y fría voz de Battousai sonó en el silencio que siguió, "Qué demonios pasa contigo?"

La cabeza de Kenshin giró lentamente, para que sólo fuera su fiero perfil pudiera verse. Miró a la chica a su lado y retiro sus brazos gentilmente, volteando para encarar a Genji. Kaoru cayó de rodillas sin su apoyo, sus nebulosos ojos abiertos con temor.

Battousai, sus ojos fríos y sus labios dispuestos en una dura línea, dio pasos agonizantemente lentos hacia Genji, quien estaba luchando por levantarse. Justo cuando se levantó del piso, Battousai lo abofeteó. Genji de pie, levantó una mano para tocar su golpeada mejilla. Incoherente rabia estaba escrita sobre todo su rostro.

"Qué de-"

Antes de que Genji pudiera maldecir, estaba de nuevo en el piso.

"Enfádate," siseó Battousai, avanzando, "Enloquece de rabia. Será como cazar un cerdo salvaje para mi."

Justo como lo haría un animal, Genji se abalanzó y movió salvajemente hacia la cabeza de Kenshin. Pero Battousai lo había esquivado casi prematuramente, y estuvo detrás del hombre en un instante. Su antebrazo hizo contacto con la nuca de Genji y Genji cayó al piso.

"Levántate," ordenó Battousai, su voz vacía de emoción pero sus dorados ojos brillaban con rabia.

Él le dio una rápida patada al costado de Genji, este último no pudo rodar a tiempo.

"Levántate!" gritó él, agarrando el cabello del otro hombre y lo levantó.

"Himura!" bramó Katsura desde la parte de atrás del club. Estaba afuera de la habitación, silueteado por la luz.

Kenshin soltó la cabeza de Genji instantáneamente. Ignorando por completo los gruñidos de dolor del otro hombre, Kenshin pasó sobre él hacia Kaoru.

Katsura observó entretenido. Tan ilógico como pudiera parecer, su sombra asesina nunca antes había estado involucrada en una pelea con sus compañeros hombres.

Kaoru, levemente intoxicada, levantó sus brazos hacia Kenshin como lo haría una niña. Kenshin se agachó y la levantó envolviendo posesivamente un brazo alrededor de su cintura. Él volteó para encarar a Katsura y esperó instrucciones.

Katsura contempló la escena con gran sorpresa. La pelea había sido por la chica? Él dejó sus ojos moverse rápidamente para encontrar la mirada de Takasugi. Un rápido movimiento de la cabeza confirmó sus sospechas. Él miró a Kenshin.

"Sólo llévala a casa, Himura," indicó él, su voz desconcertada, "Llamaré para hablar con ella mañana."

Kenshin asintió, moviendo silenciosamente a Kaoru en sus brazos. Él volteó y dejó la casa de té Sakura, la multitud apartándose ante él.

Katsura lo miró, completamente sorprendido. Ante la pérdida de palabras, volteó y entró a la aislada habitación, invitando a Takasugi.

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En otro momento, Kenshin se encontraba pateando la puerta de su apartamento con esta chica descansando fláccidamente en sus brazos. La llevó hacia la habitación con la total intención de soltarla en la cama y luego tener una buena noche de sueño para él.

Pero Kaoru decidió despertar. Comenzó a retorcerse violentamente en sus brazos. Para evitar ser golpeado, él la soltó. Pero en vez de soltarse, Kaoru se deslizó hacia el piso con sus brazos envueltos alrededor de sus rodillas. El asesino se movió, tremendamente incómodo de repente.

"Dónde estamos?" preguntó Kaoru, levantando su mirada con brillantes e inocentes ojos azules.

"En mi casa," respondió Kenshin, mirándola.

"Por qué?"

"Por qué qué?"

Su delicado entrecejo se arrugó, otra vez confundida. Ella ladeó su cabeza y lo consideró alegremente. Kenshin la miró. Su mirada era casi infantil pero incitaba tantas sensaciones inactivas en su cuerpo. Sus ojos. Eran hermosos.

"Me ayudas a levantar?"

Kaoru miró a Kenshin con una amplia y sincera sonrisa. Kenshin alcanzó y la levantó del piso. Ella envolvió sus brazos alrededor de su cuello y recostó su cabeza sobre su hombro.

"Estoy cansada," se quejó ella, aún sonriendo.

"Por supuesto que sí," murmuró él, intentando alejarla de su cuerpo por la cintura.

"Estás cansado?" preguntó ella separándose de él pero dejando sus muñecas cerradas alrededor de su cuello.

"Sí, lo estoy," dijo él distraídamente, halando sus brazos de sus hombros por sus muñecas.

"Entonces," Kaoru sonrió traviesa con un brillo en sus ojos azules, "Vamos a la cama!"

De repente ella agarró las muñecas de Kenshin y lo haló torpemente a la habitación.

La puerta se cerró tras ellos.

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Fin del capítulo 9, continuará!

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