Actualización, actualización ~
-Gracias por sus reviews a:
-Sar0u0: Si vez la serie animu, te recomiendo que agarres tus pañuelos. Yo, que soy muy llorona, casi me ahogué entre mis lágrimas (? Muchas gracias por comentar ~
-Yuyu Cipher: No te preocupes, cuando puedas está bien *Corazoncito* uwu Yo tampoco he salido de mi país por cuestiones de… comodidad. Me encanta ver paisajes pero, bajarme y vivirlos en carne propia no (¿ Espero seguir leyéndote uwu
-Symphknot: Sí, el Stancito no es malo, sólo no quiere salir de su zona-confort.
-Luis Carlos: Estoy tratando de meter cosas de la serie pero, más realista por así decirlo. Sin la gran fantasía que caracteriza bastante a South Park xD Lo del triangulo amoroso no lo tengo claro aún, pero como me guío por meros impulsos de momento, todo puede ser posible.
-Mayorasama77: Jaja, ¡Eso nunca debe faltar! xD Muchas gracias por comentar ~
-Someone: Yo soy más del todosxtodos, pero me agradan más las parejas que tienen a Kyle en ella, y unas de mis favoritas es el K2. Stan es bueno, la culpa le comió mucho la cabeza uwu Me alegra que te esté gustando el fic, lo hago con amor *Corazoncito* ¡Saludos!
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Capítulo VIII. ¿Amigos?
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Observaste los copos de nieve romperse al golpear contra la ventana del aula.
Todavía faltaban como treinta minutos para que las clases comenzaran, pero tú ya estabas ahí, ubicado en el último banco de todo el salón. El peor asiento de todos, pero era el que te tocaba por judío, según Cartman.
Suspiraste, habías llegado tan temprano porque tu madre te había traído en auto. Sí, sí. En auto.
No lo hacía desde que… desde que estabas en primaria, y justo ahora, dicto que te vendrá a buscar y te traerá al Instituto todos los días antes de que ella vaya a trabajar. Por las tardes, ella pediría permiso en su trabajo, te llevaría a casa y volvería a trabajar; ahí tendrías que hacer la cena tú, ya que ella ya vendría con tu padre.
Te negaste rotundamente a aquello, Sheila no tenía por qué someterse a horas extras de trabajo sólo para llevarte a casa después del colegio, pero ella ganó – como siempre – toda la discusión.
Eso te molestaba de sobre manera; porque ara tu madre, un solo error en tu vida llena de logros y obediencia ya significabas que eras un drogadicto, traficante de armas, buscapleitos o cualquier otra cosa.
Abriste tu cuaderno de matemáticas y empezaste a garabatear en la última hoja.
Injusto. Pensaste, recostándote contra el respaldo del banco.
Detrás de la hoja donde estabas garabateando, estaba un dibujo que habías hecho para Stanley Marsh. Te había parecido que tomarse la molestia de haber dibujado una disculpa era demasiado, y porque tu moral te lo dicto, le hiciste uno también. Algo sencillo, dibujado con los crayones de tu hermano ayer en la noche.
Eras tú, moviendo la mano como si le restaras importancia al asunto y de fondo también la ventana rota junto con el señor Garrison regañándote. Debajo decía con crayón negro No fue nada.
Ahora que lo pensabas, el verdadero problema sería entregárselo.
Él siempre estaba con Testaburger o Cartman, y tu presencia no sería bien recibida por ellos. Quizá Wendy sí te saludaría pero… sería súper incómodo.
-¿Qué haces en clases tan temprano?
…
-¡Holy shit! – Gritaste y cerraste de golpe el cuaderno en el que garabateabas, ocasionando un ruido estrepitoso. – ¡McCormick!
-Hola ~ – Saludó con una sonrisa sentándose tranquilo en el banco que estaba frente al tuyo. ¿¡Cómo podía saludarte tan normalmente después de causarte medio infarto!? Lo miraste con un poco de disgusto y el rió al darse cuenta. – En serio, eres muy asustadizo.
-Es lo normal cuando te hablan al oído cuando estás concentrado en otra cosa.
-¿Y qué estabas haciendo? – Intentó espiar en tu cuaderno, pero rápidamente lo agarraste y lo abrazaste.
-Nada. – Dijiste, todavía molesto por el susto. – Y, ¿Qué haces tú tan temprano en el Instituto, McCormick?
Lo acusaste con la mirada y él puso una expresión de inocencia pura.
-No hice nada de la tarea y esperaba que algún buen samaritano me dejara copiarla.
Suspiraste, de alguna forma esperabas esa respuesta. Te miraste, nuevamente, y él estaba haciéndote ojitos de cachorro. Suspiraste por segunda vez.
-Ten. – Le diste el cuaderno, pero antes sacaste la hoja del dibujo sin que él se diera cuenta.
-¡Gracias, Kyle~!
Casi te atragantaste al escuchar tu nombre.
-De nada, supongo… y, ¿Kyle? – dijiste algo incómodo.
-Sí, tu nombre. También deberías decirme por mi nombre o sólo Kenny basta. –Dijo, copiando mientras lo hacía. – Llamarnos por nuestros apellidos es muy largo.
-Sí, creo, pero… – Lo miraste mientras el copiaba, de verdad que era rápido para esas cosas. – Es raro. – Sentenciaste.
-¿Raro? ¿Por qué?
-No somos tan cercanos… – Suspiraste.
-Pero, somos amigos, ¿No?
Eh.
Te quedaste paralizado al escuchar esa palabra: amigos. Hasta ahora, sólo podías considerar a Tweek Tweak como un amigo, ya que él algunas veces se sentaba contigo en la hora del almuerzo y hablaban un poco, pero eso no era todos los días.
Además, tenías varios amigos en otros países y estados, porque habías viajado mucho, pero por alguna razón en South Park eso no pasó. ¿Será porque llegaste cuando todos la eran más grandes…? Quizá, los niños casi nunca tienen prejuicios para hacerse amigos, pero ya en los adolescentes era otra historia, eso lo tenías bien entendido.
Argh, no sabías por qué tenías la palabra "Amigos" como si fuera alguna clase de tabú.
Y ser amigo de Kenneth McCormick… ¿Contradictorio, no? El chico marginado, y uno de los más adulados y conocidos. Cliché.
¡Ah! Pero no es como si no quisieras ser su amigo, simplemente…
-Somos amigos. ¿No?
Miraste a Kenneth y saliste de tus pensamientos. Se dio la vuelta y te miró, repitiendo con más calma lo que había dicho.
-Sí… sí. – Dijiste, medio al aire. – Somos amigos, Kenny.
Simplemente era raro, el convivir con otras personas de tu curso.
-¡Genial! – Sonrió y siguió copiando. Estabas seguro de que iba a hacer algún comentario por lo bajito y cohibido que habías dicho su nombre, pero te aliviaste al ver que no fue así.
Sonreíste silenciosamente en tu banco, de alguna forma estabas feliz; y, justo en ese momento, Stanley entra al salón y se sorprende al verlos a los dos dentro, quizás y pensaba que no habría nadie.
-Hola. – Dijo al aire, dejando sus cosas en su lugar.
-Hola, Stan. – Saludó Kenny sin levantar la vista del cuaderno, y Stanley se preparó para salir de nuevo del aula.
Se va, esta era tu oportunidad. No estaba con nadie, ¡Le podrías dar el dibujo sin problemas!
-Ah… – Indeciso te levantaste y caminaste un poco rápido para alcanzar a Marsh. – Ya vengo. – Dijiste al pasar al lado de Kenny en un murmuro. Cuando llegaste al lado de Marsh, le tocaste el hombro levemente, como él había hecho el día anterior. – ¿Disculpa?
-¿…Sí? – Preguntó vacilando.
Te tendiste el papel doblado sonriendo levemente.
-Muchas gracias por lo de ayer. – dijiste.
-Sí, no fue nada. – Agarró el papel y lo miró, guardándolo en su bolsillo con cuidado. – Nos vemos.
-Nos vemos. – Saludó, y se fue sin decir nada más.
Te sentiste feliz de que aceptara el dibujo, y caminaste lento y con una sonrisa hasta tu banco, sentándote. A los pocos minutos Kenny se dio la vuelta y te dio el cuaderno.
-Creo que quiere ser tu amigo. – Dijo, apoyando su brazo en el respaldo de la silla.
-¿En serio?
-Sí. – Se levantó al ver como empezaban a entrar las demás personas. – Él no es mala persona, pero tampoco es alguien al que le guste hacerse el héroe o esas cosas.
Viste como Kenny se fue a su banco porque Bebe, Cartman y Rebecca lo llamaban. Y así las clases empezaron. Te sentaste derecho, viste el pizarrón, tomaste apunte; lo mismo de todos los días. Nada más que esta vez lo hacías con una sonrisa en el rostro. Al menos, el día lo habías empezado bien.
Cuando tocó la campana del almuerzo, todos salieron corriendo del salón, y pasó algo que ni en tus sueños imaginaste.
Eric Cartman se acercó a ti, te dio una palmada – algo fuerte – en la espalda, te dijo un "Gracias, judío" y se fue. Seguro fue porque habías salvado que cancelaran la fiesta de fin de año, ya que corrían rumores de que Cartman intentaría que Patty Nelson salga con él en ella.
Seguido de él, también apareció Bebe, Wendy, Nicole, y varias de las otras chicas para hacer algo similar a lo que Eric había hecho. Todas ellas te estaban agradecidas porque esa fiesta iba a ser especial para ellas y sus parejas, o un cuento así. Te lo esperabas de Testaburger, y Nicole, ya que ellas estaban en una relación estable con Stanley y Token, pero de las otras no.
Eso fue raro… pensaste saliendo del salón, ya había pasado como la mitad de la hora del almuerzo; las chicas se habían entretenido hablando entre ellas sobre lo que harían en la fiesta y te pareció descortés retirarte en medio del monólogo de alguna, así que te fuiste cuando terminaron. Te sentías abrumado por tanta atención de repente.
Ahora no te alcanzaría el tiempo para comer, y tampoco es que tuvieras mucha hambre. Así que caminaste al patio, para ir a sentarte afuera por un rato, a sentir un poco el aire fresco. Te encantaba la sensación del viento frío en la cara – cuando no se te congelaba la nariz –.
Saliste, y estaba nevando levemente.
Exhalaste para ver como vapor salía de tu boca, te cerraste hasta el tope tu abrigo y metiste las manos en los bolsillos para caminar hacia la parte de atrás de la escuela. Era la parte que más te gustaba, porque era tranquila, ya que nadie iba mucho para allá, excepto alguna que otra pareja y quizá los chicos emos para hacer sus reuniones.
Cuando estabas por llevar te detuviste antes de doblar. Escuchabas la vos de Kenny y no se oía para nada feliz.
-¿Qué quieres decir con eso? – Dijo evidentemente molesto. ¿Estaba hablando por teléfono? Sí, porque no había nadie que le contestara.
Seguiste escuchando.
-¿Cómo que ya no nos dejaran verla? ¡Qué no jodan! No mamá, no está bien. Tú sabes que no, sabes que no es lo mejor. – Kenny sonaba alterado, y con todas sus fuerzas parecía querer hacer entrar en razón a su madre. – ¿¡Qué tiempo!? ¡Lo que menos tengo es tiempo, no me pueden separar de ella así!
Agudizaste el oído y pudiste escuchar un sollozo salir del teléfono.
-No, no llores. – Dijo Kenny derrotado, suspirando. – … Está bien, lo acepto. Lo que sea mejor para Karen está bien. Si crees que es lo mejor, no voy a quejarme. Pero por favor, no dejes que la separen de mi lado. Sí, sí tomé las medicinas. Sí, nos vemos Ma.
Cortó, y escuchaste como suspiró. No sabías que hacer. Por un lado querías preguntar, pero por otro deseabas salir corriendo de allí sin que se diera cuenta y no meterte en sus asuntos, porque eso podría molestarlo.
Pero, justo cuando estabas por hacer lo segundo…
-No tiene sentido que te sigas escondiendo, Kyle.
Te descubrió.
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Tengo una computadora nueva, aún no me acostumbro al teclado así que si hay algún error que se me pasa, discúlpenme.
Ya tengo una línea que quiero seguir en la historia, así que se más o menos lo que pasará de ahora en adelante hasta el final, pero como soy d impulsos, no les prometo nada (¿
Hasta ahora, tengo planeado un final triste uwu Pueden sacar conclusiones con el título del fanfic en sí.
¡Nos vemos en el próximo capítulo ~!
