Hola! :D Lamento la demora!
Espero que hayan tenido un muy buen verano y por supuesto, un gran inicio de clases! :D
Sin más, les dejo el capitulo :)
Tiempo a Casa
7 de diciembre, -diez horas para el cumpleaños de Jack y nueve días para la fiesta de Navidad de los Spicer.
Chase Young estaba que mataría a cualquiera. Podía hacerlo, no había nadie en el mundo quién pudiera evitarlo, pero para ser honesto, no lo haría, puesto tiene otras prioridades, la primera es meramente la razón por la que estaba de ese humor: Jack Spicer. ¿Por qué? La otra razón era lo que acaba de escuchar en la cafetería de maestros hace exactamente una hora.
-Es curioso, Spicer faltó a mi clase. –comentó Dyris, maestra de Calculo.
-Si ese es el caso, no lo esperaré en la mía. –contestó Wuya la maestra de Química. –Sería una perdida de tiempo el preguntar por él.
Al escucharlas, Chase no pudo evitar dejar lo que estaba haciendo para pararse a lado de la maestra de Química – ¿Faltó a su clase? –, preguntó el hombre interesado. Ambas maestras, amantes del chisme, no pudieron evitar hablar sin siquiera pensarlo. –Claro, no llegó a la clase, y cuando pregunte por él, algunos mencionaron que lo habían visto con Pedrosa.
-Ahg. –soltó Wuya. –Esa manzana podrida no hace nada más que dar problemas. Espero que no pudra al pobre de Spicer.
Young proceso lo que acaba de escuchar, es extraño, Jack no tiene amigos, él mismo lo dijo. Pedrosa, sabía que conocía el nombre de algún lado, lo había escuchado, visto o probablemente…. –Ah. Novio de Tohomiko. –soltó el maestro Física haciendo que las mujeres voltearan a verle.
-No, querido, no son novios. –aclaró Wuya.
-¿Ah, no? –soltó Chase ignorado el cómo le llamó, sino interesado por lo que acababa de escuchar. –Pero, siempre están juntos.
-Lo qué escuché es que Pedrosa jamás le deja en paz. –comenta Dyris con diversión.
-Yo escuché que él suele acosarla. –remata Wuya al borde de la carcajada.
-Yo escuché que ella está enamorada de Spicer y por eso Pedrosa está celoso. –agregó Dashi parándose a lado de la maestra de Calculo. Las maestras le saludaron con ánimo mientras Chase le observó un momento.
-¿De dónde escuchaste eso? –preguntó Wuya interesada.
-Es mejor dejar de hablar de los estudiantes, si nosotros lo hacemos, ¿de qué hablaran ellos? –dijo el jefe de nivel viendo a las maestras, estas suspiraron y asintieron para irse a su mesa. –Chase. –llamó Dashi al darse cuenta que el maestro de Física estaba por irse.
-¿Sí? –se volteo viendo a Dashi con el seño fruncido.
-¿Por qué tan interesado en los estudiantes? Nunca lo has estado. –comenta observándole con interés.
Chase dando un paso para adelante, justo enfrente del otro, le mira a los ojos para contestarle en tono enfadado. –Ahora estoy a cargo del curso avanzado, tengo que ver a los estudiantes de manera diferente. –afirmó listo para irse.
Dashi sonrió complacido –Me alegra que cambiarás eso por buenas razones. –, pero Chase no contestó, ya se había ido para cuando este terminó de hablar.
Con aquella información, Chase tenía que reconocerlo, no estaba contento. Lo peor, es que no sabía lo qué era peor, qué Jack anduviera con Pedrosa por ahí, o qué Tohomiko le estuviera la vista encima. Pues, no. Contento no estaba con ninguna de las dos cosas. Es más, sabía perfectamente lo que haría en treinta minutos, salir a buscar a Spicer y preguntar por respuestas, no, preguntar no, exigir.
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-¡Vamos, Cerillo! No me hagas perder el tiempo. –dijo Raimundo empujando a Jack para que se subiera al auto de Pedrosa en la parte de atrás. Soltando una risita, el moreno se volteo a ver a uno de su amigo, Jermaine Marsden, muriéndose de risa. Se subieron al auto, y después de unos minutos sin decir nada, Jermaine se volteo a Rai.
-¿Cómo le hiciste para que Spicer viniera? –le pregunta bastante divertido.
-Tengo mis maneras. –afirmó mientras pasaba la mirada al espejo y ver a Jack viendo a la ventana. No le quitaba la vista de encima al albino, quería asegurarse si llegara a hacer cualquier cosa, evitarlo. Puesto, sabía que Jack era bastante listo, y odiaba admitirlo. No solo las clases se lo recordaban, al ver que el albino tenía un cien cerrado, y este a había sacado un cincuenta, sino que Kimiko se lo recordaba casi a diario. Cada cosa que salía de la boca de la porrista, se agregaba a la lista de "Razones para Odiar a Spicer", y eso era de las cosas que más coraje le daban.
Jack, en cambio, no dejaba de pasar la mirada a dónde sea que estaban, de alguna manera, por lo extraña que fuera, estaba tranquilo. En realidad, y lo admitía, Pedrosa era uno de sus últimas preocupaciones –sin mencionar la fotografía –, entonces la verdad, comprendiendo bien el estado mental del moreno, Jack sabía perfectamente de lo que el futbolista era capas. De mucho, sí. Pero, ese no era el problema. El problema era qué por alguna otra razón, algo le gritaba que las cosas no saldrían bien, y ese sentimiento fue afirmado, cuando de repente estaban en un barrio muy bajo. Se puso el cinturón con velocidad.
-¿D-dónde estamos, Raimundo? –pregunto a sus compañeros de semestre.
-Ah, no te preocupes. –aseguró Pedrosa. –Será rápido, si eres tan bueno como dices. –se encogió de hombros.
-¿De qué hablas? –preguntó el albino lleno de duda. Los dos no le contestaron, sino que el auto se apagó después de estacionarse, y bajaron para caminar directamente a un almacén para entonces cada uno se fuera a cada esquina donde habían un candado. Se abrieron al mismo tiempo para que la cortina de metal se abriera al momento en el que Jack bajó del auto.
-De esto. –contestó Raimundo al fin. La verdad, Jack estaba sorprendido, el almacén no solo estaba lleno de herramientas, habían dos carros muy viejos, con las tapas del motor abiertas, y una motocicleta medio terminar.
-Es broma. ¿Verdad? –se volteo a los otros dos.
-¿Es difícil de comprender? –preguntó Jermaine. –Queremos que los repares.
-Oh. –soltó entonces. –Si eso es to-
-Para hoy mismo. –interrumpió Raimundo.
Jack parpadeo. – ¿Los tres? –no estaba seguro si podría en tan poco tiempo, para empezar ni siquiera sabía qué tenían, y mucho menos si tendría las piezas para repararlos a tiempo.
-Sí. Los tres. –aseguró el ojo-verde. –Los repararás, sin cobrar, claro.
-Estás loco. –escupió para que al decirlo, Rai sacara de su bolsillo su celular.
-¿Tú crees?
-Está bien. –suspiro. –Pero, necesitaré ayuda. –admitió, un asistente o alguien que sepa dónde conseguir lo que necesito. Y rápido.
Pedrosa y Marsden se voltearon a ver y sonrieron complacidos por lo que acaban de escuchar. –Eso está resuelto. –le aseguró Jermaine. Dicho esto, en seguida con ambas manos en la boca, soltó un silbido que resonó en todos lados. El silencio cubrió de repente. Jack no pudo evitar ponerse nervioso ante esto. ¿Pasaría algo? ¿Vendría alguien? ¿Muchos? ¿Serían malos?
De repente, de uno de los edificios abandonados, una de las puertas se abrió para que de ahí saliera un joven de cabello negro, y una camiseta de rallas rojas con blancas y pantalones negros. Se le veía sonriente y tranquilo, cuando se le acercó a los tres, Pedrosa y Marsden le saludaron muy campantes y en ese se volteo a Jack.
-Jack, el es Jean-Pierre, él te ayudará en todo lo que le pidas. –aseguró Rai.
-Okay. –soltó. –Mucho gusto. –ofreció su mano. El joven la tomó encantado y sonriente, pero no dijo nada para sorpresa de Jack, quién en seguida hizo una mueca. –No hablas mucho, verdad? –soltó.
-Pierre es mudo. –contestó Jermaine.
-Oh. –el albino le volteo a ver y luego a Jean-Pierre. –Okay.
-No te preocupes, Pierre tiene un muy buen oído, verdad? –dijo Raimundo mientras ponía su brazo alrededor de los hombros de Jean-Pierre y este asintiera contento y de repente comenzara hacer señales con las manos.
-Pierre, es divertido jugar el mimo, pero ya te dije que nadie entiende eso. –le dijo Marsden en forma de queja, Pierre solo se encogió de hombros con una sonrisa triste.
-Ah, no te preocupes. Yo lo entiendo. –dijo Jack. Todos voltearon a verle.
-¿Le entiendes? –preguntó Raimundo con el ceño fruncido. Jean-Pierre no le quito la vista de encima, intrigado.
-Por supuesto, es lengua de señas, no es difícil. –aseguro con un tono nervioso al ver las caras de todos.
Raimundo suspiró. –Si ese es el caso, solo hace las cosas más simples, bien. Jean-Pierre, Jack reparará todo, ayúdalo con lo que necesite. Envíame un mensaje cuando terminen. –dijo mientras se daba la vuelta con Jermaine y salían de ahí, de repente solo se escuchó la alarma del auto avisando que se había abierto.
-¿Me dejarás aquí? –preguntó Jack con los ojos abiertos como platos.
-Claro que no, perdedor. –aseguró sonriente el ojo-verde. –Termina el trabajo, y tal vez, venga por ti. –dijo cerrando la cortina de metal dejando a Jack solo con el mudo.
En la oscuridad. Genial, Jack no tenía idea de que hacer ahora, pero de repente, el lugar se iluminó con una luz amarillenta. El albino se volteo a ver a Jean-Pierre con la mano en un interruptor.
-Gracias. –suspiro.
"De nada." Señaló contento.
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7 de diciembre, -siete horas para el cumpleaños de Jack y nueve días para la fiesta de Navidad de los Spicer.
Chase se encontraba en su departamento, en su escritorio, revisando papeleo importante y demás, pero más que todo eso, no dejaba de ver su celular. No dejaba de maldecirse por no pedir el teléfono de Jack, pero no. Encontraba más adecuado darle el suyo a Jack. Y una cosa estaba seguro, si algo habría pasado, cualquier cosa. Jack no recordaría que tiene le número, verdad? No, no lo haría. Suspiró.
Jack está bien. –pensó, ya le habría llamado si algo de verdad hubiera sucedido. ¿Verdad? Chase tenía que dejar de pensar en eso, o estaba seguro que saldría en menos de cinco minutos para buscar al chico. Además de las enormes preguntas que le tenía a Jack, el maestro se encontraba bastante preocupado, puesto a través de los rumores que había escuchado, ninguno de los profesores había podido hablar con los padres de Jack directamente, nunca estaban, los permisos que solicitaban de los padres eran firmados por Fung, en la junta de maestros y padres, era Fung quién se presentaba en nombre de Jack. Y entonces recordó que el mismo Jack había dicho que no tenía amigos. –Siempre estás solo, verdad? –soltó Chase al darse cuenta de ello.
Recargándose en la silla de su escritorio, no sabía exactamente qué pensar, pero entonces viendo su papeleo, se encontró con el sobre que le había dado Jack de parte de su padre.
Es cierto. Nunca abrió el sobre por estar pensando en otras cosas. Se había olvidado por completo de él, no lo podía creer. Y sin dudarlo, entonces, tomó el sobre y lo abrió. Al ver a dentro, era curioso en realidad, puesto había una bolsa de plástico con el contenido de una llave. Chase alzó una ceja en forma de duda. Puso la bolsa a un lado y volvió a revisar, dentro ya había papeles.
Era un documento, al parecer no muy grande, pero sí parecía ser muy importante debido al titulo que decía, Última Prueba. Ahora tenía sentido.
El contrato que tenía con el Heylin estaba a tan solo un mes de firmarse, pero había puesto una larga serie de condiciones, en total había sido siete tareas. Está debía ser la última. Por supuesto.
Ante la idea, Chase comenzó a leer el documento con velocidad, mientras analizaba con mucha tranquilidad lo que debía de hacer. A cada momento que su mirada avanzaba por lo qué decía no dejaba de hacer una muy mala cara. Tenía razón, está tarea no solo sería importante, sino peligrosa.
-Bueno. –suspiró poniendo el documento en el escritorio. –No por nada soy Chase Young. –aceptó poniéndose de pie.
De repente, salió de su oficina para irse a su habitación, y debajo de la cama sacara un enorme portafolio de metal. Lo abrió y suspiro. –Hace mucho que no tengo tareas como esta.
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7 de diciembre, -cinco horas para el cumpleaños de Jack y nueve días para la fiesta de Navidad de los Spicer.
Dentro del almacén, el silencio se rompió por el rugido de un motor resonar por el lugar. Pierre lo primero que hizo fue aplaudir al sonido mientras Jack no dejaba su expresión de satisfacción. – ¡Lo sé! Soy un genio. –dijo al apagar el auto.
"Esto está avanzando muy rápido, gracias, Jack." Dijo Jean-Pierre muy sonriente.
Jack bufó y en seguida bajó del auto y fue a donde el pelinegro. –Si no lo acabo hoy, dios sabe cómo me iré a casa. –dijo en un tomo molesto.
"No pareces ser amigo de Rai." Observó el mudo.
-Por supuesto que no soy su amigo. –aseguró. –Lo odio y él me odia, es mutuo. –se encogió de hombros.
Al escucharle, Jean-Pierre en seguida frunció el ceño confuso, para que entonces moviera sus manos de nuevo. "Entonces, por qué le estás haciendo este favor?" preguntó concierne.
Jack no contesto al principio, sino que desvió la mirada por un momento y suspirar. – ¿Prometes no decirle a nadie? –preguntó nervioso para que entonces Pierre le diera una mirada de escepticismo. –Cierto. Bueno. La cosa es qué, Raimundo tiene algo que no quiero que salga a luz. –admitió con vergüenza.
"¿Algo?"
-Déjalo así. –soltó con fuerza y completamente rojo para encaminarse al otro lado del lugar. –Hay que hacer la motocicleta.
Al ver su reacción, Pierre no pudo evitar sonreír, en seguida siguió a Jack para tocarle el hombro y hacer que el albino se volteara a verle. "¿Hay algo que pueda hacer?" Preguntó entonces.
Jack soltó una sonrisa fugaz. –Gracias, pero la verdad no quiero meter a nadie en mi problemas, ni mucho menos un gran tipo como tú. –dijo para darle un suave golpe en el pecho. –Hay que ponernos a trabajar.
Jack realmente estaba orgulloso del ayudante que le habían prestado, era muy eficiente, y podía poner toda su concentración en lo que estaba haciendo, no solo eso, sino que Jean-Pierre realmente sabía sobre el tema y no perdía tiempo, a veces ya tenía lo que Jack necesitaba. Fue gracias a eso que avanzan muy rápido, y aunque Pierre tenía que salir del almacén de vez en cuando por piezas, no tardaba nada en regresar.
-Oh no. –soltó Jack de rodillas manchado en grasa y aceite, veía la motocicleta con coraje.
"¿Qué ocurre?" Preguntó mientras se ponía de rodillas para verle bien.
Jack volteo a verle y entonces se volteo a ver la moto. – ¿Ves la guaya? –preguntó, Pierre hizo una mala cara al verla. –Así es, todo lo demás está listo excepto por esto. Esta despedazándose y creo que se romperá al primer freno que dé. –dijo pensativo.
"Puedo ir a buscar una nueva."
-Si consigues una exactamente como está, te admiraré. –dijo con una sonrisa. –Pero en serio, tiene que tener el diámetro de diez milímetros y de largo…. –la quitó de su lugar y la expandió. –Mh. Medio metro. –Pierre solo asintió con una sonrisa listo para irse, entonces al estar justo en la puerta, Jack sonrió. –No te tardes. El mudo solo hizo un gesto con la mano en forma de despedida y salió corriendo. Jack no podría estar más orgulloso de lo eficiente que era. – ¿De dónde sacará esas piezas?
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7 de diciembre, -tres horas para el cumpleaños de Jack y nueve días para la fiesta de Navidad de los Spicer.
El hermoso escritorio de madera clara, de alto valor, se encontraba desordenado por la cantidad de papeles que estaban sobre él, pintándose de color carmín, puesto el dueño de ese escritorio se encontraba acostado sobre él con una enorme herida en el cuello de dónde no dejaba de emanar sangre a grandes cantidades.
Mientras el cadáver se encontraba desangrándose ahí, a un lado, en el librero, estaba Chase Young vestido completamente de negro, botas pesadas y un chaleco antibalas, sacando libros y revisándolos por dentro. Usaba guantes, para no dejar huellas, y hasta incluso llevaba un tapa bocas mientras revisa cada uno de ellos con mucho cuidado. Hasta que de repente se encontró con uno extrañamente pesado. Lo abrió para velar una pequeña caja, el libro ni siquiera era real. Al ver la caja, en seguida sacó de su bolsillo la llave que estaba en la bolsa de plástico. La metió, y sí abrió.
Perfecto.
Al abrirla reveló un papel, el cuál era el número de cuenta de una de las empresas más grandes del país, y quién estaba desangrándose en el escritorio era el vicepresidente.
Se llevó el contenido de la caja, para cerrarla con llave de nuevo, y ponerla exactamente en dónde estaba. Suspiró y se dirigió a la ventana para abrirla de manera delicada y bajar de un solo saltó. Del segundo piso, Chase aterrizó sorprendentemente bien y entonces salió de ahí.
En minutos ya estaba justo en frente de su auto para subirse y en seguida encenderlo y arrancar. Aun con la información, siguió el pedido al pie de la letra, marcó a un número específico con un celular desechable y en seguida contestaron.
-¿Diga?
-Tubbimura. –escupió.
-¡Oh! –soltó con tono juguetón. –Chase Young. ¿No? Debe dé, claro. Supongo que tienes lo que te encargaron.
-Sí. –afirmó sin rodeos. – ¿Dónde te encuentro?
-Ah, claro por supuesto. –dijo mientras se escuchaba que algo se movía del otro lado. –Mh, ya sé. Escoge tú el lugar, y yo te encontraré.
-¿Seguro? –preguntó extrañado.
-Por supuesto. Yo iré a ti.
-Pero –no pudo terminar, la llamada ya se había cortado. Chase no pudo evitar soltar un gruñido ante eso, y se decidió a seguir las instrucciones, bueno. ¿En dónde será? El hombre se quedó pensando unos minutos para entonces sonreír. –Ya. –soltó para que entonces su auto diera una vuelta en forma de derrape.
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-En serio. ¿De dónde sacas estás cosas? –preguntó Jack mientras terminaba de hacer la motocicleta. Jean-Pierre solo se encogió de hombros y sonrió bastante campante, Jack solo se rió ante el gesto. – ¡Perfecto! Ahora dile al bastardo de Pedrosa que ya acabé y que venga por mí. –ordenó para que Pierre en seguida sacara su celular. Jack realmente estaba contento con su trabajo, en realidad, ambos autos trabajaban como nuevos, y ni hablar de la moto, una obra de arte, como siempre, en manos de Jack.
De repente la mano de Pierre estaba en el hombro del albino para que este se volteara a verle y viera que le estaba tendiendo el celular.
Buenas noches, Jack.
-Rai.
El ojo-rubí no contestó simplemente observó el aparato en silencio para entonces Pierre pusiera una mueca nerviosa.
"Lo siento, Jack." Pierre tenía cara de pocos amigos.
-No…. –soltó al verle. –No es tu culpa…. Sino mía por dejar que esto pasara. –se sentó en el suelo. En seguida Pierre se sentó con él. –Sabía que a algo bueno que me pasé, todo lo demás empeora…. Y todo es mi culpa.
"No, no. Eso no es cierto, Jack. Esto tampoco es tu culpa." Consoló al ver que Jack estaba por llorar. Sin saber exactamente qué hacer, puesto el albino ya estaba en lágrimas, el mudo le tomó en brazos y lo llevó a su pecho. Jack comenzó a llorar. Ante como estaba el ojo-rubí, Pierre estaba por entrar en pánico, jamás había consolado a alguien. ¿Qué se hacía en esas cosas? ¿Nada? ¿Dejar que todo pase? Nervioso, rojo hasta las orejas, y con las manos temblorosas, Pierre comenzó a acariciar el cabello de Jack. Era suave y olía muy bien. El pelinegro desvió la mirada aun más avergonzado.
-Eres muy amable, Pierre. –soltó Jack al enderezarse y sonreírle.
En seguida Pierre comenzó a negar con modestia, pero el color de su rostro no se había ido, de hecho, sentía como el corazón le palpitaba con fuerza. Entonces, pensó rápido.
"¿No hay nadie que pueda venir por ti?" Jack negó. "Entonces llévate uno de los autos." Ofreció sonriente.
-No tengo licencia. –admitió el albino encogiéndose de hombros. Al ver la cara de Pierre ante esa respuesta se sonrojó. –Es que, vivo cerca de la escuela y de los lugares que frecuento, además no tengo tiempo.
Pierre rodó los ojos.
En silencio, puesto estaban pensando, solo se escuchaba el lloriqueo de Jack, nunca fue bueno en dejar de llorar. De repente reaccionó. – ¡Ya sé! –soltó al ponerse de pie. Sin decir nada, cosa que dejó a Pierre confuso, llevó su mano al bolsillo de su pantalón para sacar de ahí un pedazo de papel. – ¡Puedo hablarle a él! –soltó mientras Pierre ponía una buena cara al escuchar eso. –No… Ya es muy tarde, y si esta ocupado?
"No pierdes nada con hablarle a- … Quién sea que es." Pierre tenía un punto.
-Bueno. Pero si me dice que no, es tu culpa. –amenazó mientras el mudo fruncía el ceño ante el comentario.
Y con todos los nervios llamó a Chase Young.
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7 de diciembre, -dos horas para el cumpleaños de Jack y nueve días para la fiesta de Navidad de los Spicer.
-Entonces. –suspiró Chase Young mientras se limpiaba la sangre de la nariz dejando un grupo de hombres en el suelo llenos de golpes, cortadas y huesos rotos, podía verse en su chaleco que había recibido unos cuantos disparos. – ¿Tenemos un trato Tubbimura? –preguntó en tono gentil.
Se encontraba en un almacén abandonado, en uno de los barrios bajos del lugar, y como bien esperaba que fuera sorprendido por Tubbimura, les dio una muy buena lección, puesto nadie, pero nadie trataba de engañar a Chase Young.
-¡P-Por supuesto! –soltó Tubbimura mientras cubría su rostro para no salir herido. – ¡Pero no me mates!
-No. –soltó el pelinegro mientras veía con asco al gordo en el suelo suplicar por su vida. –Aun eres útil.
-¡Por supuesto! ¡Haré lo que me pidas, y gratis! –aseguró al ver que Chase rodaba los ojos. –No diré nada de nada. –juró.
Antes de que Chase pudiera contestar, de repente comenzó a sonar un teléfono celular. Todos se quedaron en silencio, pasándose miradas para verificar quién era el dueño del aparato. Entonces, Young metió su mano en su bolsillo para sacar el celular. Nadie contestó. Se asomó al ver el número, no lo reconoció y contestó precavido.
-¿Hola? –preguntó con dureza.
-¿Chase? –Jack. – ¿Estás ocupado?
Se quedó en silencio unos segundos para pasear la mirada por el lugar y entonces contestarle el joven. –Hey –saludó con gusto. –, no, no estoy haciendo nada importante. –aseguró. Tubbimura no pudo evitar poner un rostro de horror ante el comentario. – ¿Por qué? ¿Necesitas algo? –preguntó interesando.
-Ah…. –soltó, parecía no saber qué decir. –Quería pedirte un favor.
-Lo que sea. –confirmó Chase con una sonrisa fugaz.
-¿P- podrías pasar por mi? –Chase entonces se sorprendió, rápidamente volteo a ver su reloj. Las diez. ¿No estaba en su casa?
-Por supuesto. –dijo con fuerza. –Dame unos minutos, mándame la dirección y llegaré tan rápido como pueda. –aseguró.
-Muchas gracias, Chase. –contestó con gusto en la voz, Chase se sintió complacido ante eso.
Colgó. –Bueno. –soltó al guardar el aparato. –Ya vez que ya no tenemos tanto tiempo, así que, Tubbimura, necesito toda la información que tengas. Ahora. –exigió con fuerza.
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7 de diciembre, -una hora para el cumpleaños de Jack y nueve días para la fiesta de Navidad de los Spicer.
Jack Spicer se encontraba con Jean-Pierre, sentados en la banqueta frente al almacén, tenían frío y hambre.
-¿También necesitas que te lleven a casa? –preguntó el albino al voltearse a ver al mudo. En seguida este negó.
"Vivo muy cerca de aquí, puedo ir caminado sin problemas." Aseguró. "No puedo dejarte solo mientras esperas en el frío."
Jack sonrió. –Gracias.
Para el momento en el que lo dijo, un auto negro y muy elegante llegó para estacionarse justo en frete de los jóvenes. Pierre se sorprendió al ver ese auto, y Jack al ver quién bajaba de él. – ¿Jack? –soltó Chase al salir del auto. Tenía un abrigo puesto, no se veía lo que tenía puesto.
-¡Chase! –soltó al ponerse de pie. Ante la respuesta, el mayor en seguida se encaminó hacia el joven para ver como estaba.
-¿Me tarde mucho? ¿Tienes frío? –preguntó al poner su mano en la mejilla del albino.
-Nah…. –negó sonrojándose. –Solo estoy cansado.
-Te llevaré a casa. –declaró.
Al escuchar eso, el joven en seguida se volteo con el otro y sonrío. –Gracias por esperar conmigo, Pierre. –dijo.
El mencionado en seguida la sonrió complacido para que entonces tomar a Jack en un abrazo. No pudo durar mucho, puesto Chase había tomado a Jack para sacarlo de ahí. –Es muy tarde, debemos irnos. –contestó ante la cara de confusión del ojo-rubí.
-Okay. –soltó sonriente. –Te veré luego, Pierre. –se despidió. Chase solo hizo un gesto con la cabeza dirigida al otro joven que solo se despedía con la mano y sonreía.
Al subir al auto, Chase en seguida prendió la calefacción para Jack y arrancó. – ¿Quién era él? –preguntó.
-Jean-Pierre. –contestó. –Un amigo.
-Pensé que no tenías amigos. –soltó con el ceño fruncido.
-Ahora sí. –dijo mientras se acomodaba en su asiento, parecía tener intención de dormir. Chase al darse cuenta de ello, solo suspiró al darse cuenta que realmente estaba cansado. A parte podía hacerse la idea de qué estuvo haciendo. Olía aceite y a motor. Sin mencionar las manchas en su ropa.
Al tiempo, Jack se despertó porque le estaban sacudiendo suavemente. Abrió los ojos para encontrarse con su maestro de Física. – ¿Chase? –soltó soñoliento.
-Ya llegamos. –dijo mientras le quitaba el cinturón. Le acompaño hasta la puerta, Jack entonces se puso a buscar las llaves, y cuando las encontró se volteo a verle.
-Muchas gracias, Chase. –suspiró mientras estaba sonrojado hasta las orejas.
Chase sonrió. –No fue nada, pero…. –soltó al voltear a su reloj. Jack alzó la ceja en confusión. De repente, sin avisar, Chase le besó mientras lo pegaba en un abrazo. Jack no hizo otra cosa más que responder al beso. Se sentía en el cielo. Cuando se separaron, fue a pocos centímetros para que viéndole a los ojos, Chase sonriera. –Feliz cumpleaños, Jack.
8 de diciembre, -cumpleaños de Jack y nueve días para la fiesta de Navidad de los Spicer.
Espero que les haya gustado el capitulo! :D Si así fue, déjenme un Review! :D
hahaha, he notado que últimamente estoy escribiendo aun más. Bueno.
Ah, sí, las fechas son necesarias, ya verán por qué.
Eso es bueno :D
Espero vernos pronto :)
Besos,
Manny H.
