Advertencia l AU. BL. EreRi. OoC.

Notas l Fanfic con trama basada en The Beauty and The Beast. Con unos cuantos arreglillos para que encajen mejor los personajes.

¡Espero sea de su agrado!

Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Hajime Isayama.

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Capítulo 8


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Si bien Eren era una bestia desde hace varios años, era la primera vez que se consideraba por completo una.

- Soy un idiota -

- No diga eso, amo -

Luego de que los preparativos para la cena navideña y el festejo por el cumpleaños de Levi estuvieran listos, la Bestia quiso tener un detalle lindo con el mayor y planeó hacerle la invitación formalmente para su encuentro antes de despedirse. Todo había estado perfectamente planificado en su cabeza, desde las palabras que usaría hasta el gesto delicado de tomarle la mano sin quitarle la vista de encima. Sin embargo, todo aquello quedó en el olvido en el momento en que Levi le dirigió una hermosa mirada con esos ojos maravillosos. Eren no pudo hacer más que mantenerse estático y despedirse con un ligero ademán de manos, saliendo disparado hacia sus aposentos. Una vez allí se sintió el peor de los tontos; se había comportado como un niño ante la niña que le gustaba.

- Me siento como un infante, Armin. Estaba tan nervioso que lo único que pude hacer fue dejarle una nota.

Para remediar el bochornoso acto, solo le quedó enviar una nota a los aposentos del mayor, esperando que este no haya notado sus tontos nervios.

- Aww. Eso es tan romántico - A la siempre tan simpática tetera le enternecía todo el alboroto que armaba su amo. En esos momentos se daba cuenta de que Eren seguía siendo un jovencito a pesar de su temible apariencia y eso alimentó el cariño maternal que le profesaba.

Tenía tantas ganas de patear el trasero de su desorientado amo y hacer que se confiese de una buena vez puesto que estaba segura de que Levi no le era completamente indiferente a pesar de aparentar desinterés, mas prefirió mantenerse de espectadora para hacerlo más 'divertido'. El amor juvenil, pensaba.

- ¡No se supone que debió ser así! - se reclamaba la bestia mientras daba vueltas por la habitación, cual ratón enjaulado.

- Tendrás tu oportunidad, Eren. Ninguna chica se resiste a los encantos de un buen vino, elegante música y tenue luz de las velas. - comentó el reloj, tratando de animar a su amigo.

- Olvidas que Levi no es una chica, Armin - replicó Eren - Eso, y que soy una bestia. ¿Cómo se supone que deba actuar cuando lo vea?.

- Cuando llegue el momento, su corazón le dirá exactamente qué hacer, amo. - el lindo plumero había aparecido junto al coqueto candelabro, tratando de pasar desapercibidos por su tardanza.

- Marco tiene razón, Levi. Ya deja de estar nervioso y dile lo que sientes. Porque si no lo haces.. - Comenzó el reloj

- Té frío todos los días -amenazó la tetera

- Tinieblas para siempre -secundó el candelabro

- Polvo por todos lados -apoyó el plumero

- Sin ser consciente de la hora -finalizó el reloj.

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Todo estaba dicho. La Bestia tenía que hacer algo con respecto a su situación si no quería tener a todo el palacio en su contra. En cierta manera esto era algo reconfortante pues le demostraban que no estaba totalmente solo en el mundo y podía contar con el respaldo de sus tan fieles subordinados y amigos.

Sin más tiempo que desperdiciar, todos los presentes en la habitación del menor se pusieron en marcha.

Cepillaron cabellos, lustraron los llamativos cuernos, quitaron la mugre acumulada, cortaron y pulieron uñas. Todo para hacer que su joven amo se viera reluciente.

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- Pues, digamos que no era lo que esperaba… pero me doy por bien servida - comentó la tetera, soltando un gran suspiro y prometiendo ir por un buen té relajante para todos por tan buena labor realizada.

Eren se sentía extraño. Aquel fino traje azul, con hermosos decorados dorados en los bordes, la camisa impecable y los cabellos peinados cuidadosamente hacia atrás, lo hacían sentir, tal vez, solo un poco más joven, solo un poco más vivo. Esperaba que todo marchara bien esa noche. Su precioso Levi lo valía.

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La situación en la habitación del mayor no era tan diferente.

- Está muy guapo, amo Levi - aduló Mikasa - Ahora solo falta el toque final.

Dicho esto, cubrió el cuello del joven con un pañuelo de fina seda y decorados dorados que resaltaban el traje.

El resultado la dejó totalmente satisfecha. Levi lucía simplemente hermoso.

Aquel traje amarillo resaltaba por completo su blanca y tersa piel, el pañuelo de seda perlado acariciaba con delicadeza su cuello, los zapatos perfectamente lustrados, y el cabello peinado hacia atrás le hacía ver más elegante y apuesto de lo que ya era.

- ¿Crees que me veo bien? -preguntó, un tanto incómodo y nervioso por tantas atenciones.

Un ruido en la puerta le hizo sobresaltar antes de poder escuchar una respuesta de su acompañante.

El corazón le latió con emoción. '¿Acaso será Eren?', pensó. No había considerado lo estúpidamente cursi que podría llegar a ser esa Bestia. Y no era que le desagradara del todo, salvo que no lo admitiría en voz alta. Sin embargo, este pensamiento fue descartado al escuchar una voz muy conocida detrás de la puerta.

- Yo creo que te ves hermoso, enanín - Hanji, desde el otro lado de la puerta, no desperdiciaba oportunidad para molestar a su amigo.

- Serás tonta, tetera insolente -respondió Levi, dándole paso para que ingrese a la habitación - Ni verme pudiste y te atreves a soltar comentarios tan vergonzosos.

- Pierde la timidez, Levi. Ahora reafirmo lo dicho hace un momento. Estás deslumbrante - admitió seria la tetera - Te traje un té relajante. Tú sabes, para los nervios - bromeó.

-Tch. ¿Quién está nervioso? - se defendió el mayor, algo alterado. Por supuesto que lo estaba pero no lo admitiría en público y menos delante de la entrometida tetera.

- Bueno, bueno. No se diga más. Ya es tiempo. No hagas esperar al amo -

Hanji se retiró de la habitación, prometiendo estar en el salón principal para la gran cena.

Sin más, Levi se encaminó a su encuentro con la Bestia. Esta sería una larga noche.

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-Deja de dar vueltas, Eren. Nos vas a marear a todos - reclamó el reloj al ver a su amigo en tan complicado estado - Si sigues así, arruinarás tus vestimentas.

La Bestia se encontraba aún más nerviosa que antes, y eso ya era decir bastante. Infinidad de razones por la demora de Levi pasaban por su cabeza y ninguna era positiva. Se imaginaba a él solo cenando en la inmensidad de su comedor mientras que Levi se alejaba de su lado.

Un nudo grande amenazó atorarse en su garganta hasta que escuchó pasos y una tos algo nerviosa. Giró el cuerpo y lo que vio le dejó atónito.

Levi, su precioso y adorado Levi, en frente suyo, más hermoso y radiante de lo que haya podido verlo jamás en todo ese tiempo conviviendo en palacio. Con ese perfecto traje a medida y un ligero sonrojo que adornaba sus blancas mejillas.

Un revoltijo de emociones le invadieron. Quería decirle tantas cosas pero las palabras no salían. Se volvió a sentir tan estúpido por no poder articular ninguna frase.

Fue el mayor quien rompió el incómodo silencio.

- Te ves bien, Eren -

La Bestia se obligó entonces a salir de su estupor y responder algo mínimamente coherente.

- Tú te ves maravilloso, Levi - dijo con una ligera sonrisa.

- Tch. ¿Y bien?. Más vale que valga la pena haberme disfrazado de noble. - respondió el mayor, girando el rostro para evitar que la Bestia note su sonrojo.

Sin embargo, no esperaba lo que pasó a continuación.

- ¿Me permites? -

Eren, en un repentino ataque de valentía, se inclinó para tomar delicadamente la mano de Levi y posar sus maltrechos labios en ellas, como una sutil caricia. Se dedicó a observarle, expectante a una respuesta.

El mayor no supo cómo reaccionar al momento, por lo que solo atinó a asentir ligeramente.

Una hermosa melodía comenzó a sonar.

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Tale as old as time,

True as it can be.

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Tomados de la mano, ambos descendieron los escalones que permitían el acceso al salón principal, en donde todo estaba perfectamente acomodado y la decoración navideña que hicieron todos durante los días anteriores hacía sentir una calidez hogareña al cerrado corazón de Levi.

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Barely even friends,

Then somebody bends

Unexpectedly

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Caminaron en dirección al espacio destinado a una amplia pista de baile. Se dedicaron a observar la hermosa decoración del salón, ambos avergonzados ante la situación.

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Just a little change.

Small, to say the least.

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A un extremo, Hanji, Armin, Marco y Jean, observaban cómo ambos se comportaban cual tímidos jóvenes.

Decidieron quedarse sobre Moblit y junto a Pixis, el viejo piano de cola que tocaba la melodía.

Eren y Levi parecieron no darse cuenta de su presencia, concentrados únicamente en el otro, casi como en una especie de trance.

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Both a little scared,

Neither one prepared.

Beauty and the Beast.

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Detuvieron su andar, ubicados en el centro del salón. Se observaron con paciencia, ambos ya con un sonrojo claramente visible. El calor de las manos contrarias se sentía demasiado bien para los dos jóvenes.

Levi fue el primero en romper el contacto físico, liberándose del agarre en la mano, pero sin romper el cálido contacto visual que habían establecido hace un momento e inclinó el cuerpo, haciendo una reverencia. La Bestia hizo lo propio, correspondiendo a la venia.

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Ever just the same,

Ever a surprise.

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El mayor extendió ambos brazos, invitando a la Bestia a comenzar el baile. Tomados de la mano nuevamente, se desplazaron en armonía, separándose un paso y luego volviéndose a juntar, sin soltarse. Este movimiento se sentía tan íntimo para ambos.

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Ever as before

And ever just as sure

As the sun will rise.

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Eren no quiso quedarse atrás en el baile y soltó una mano del mayor, deplazándose en pequeños pasos hacia adelante y luego girando a Levi, para soltar la mano que tenía sujeta y tomar ahora la contraria. Terminando el paso y haciendo girar al hermoso joven alrededor de él.

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Tale as old as time,

Tune as old as song.

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La Bestia tomó de la cintura a Levi y este colocó una mano en el hombro del contrario, con las manos libres entrelazadas y extendidas hacia afuera, en una típica pose de vals. Así, juntos, con los pies coordinados, se balanceaban suavemente al compás de la música.

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Bittersweet and strange,

Finding you can change

Learning you were wrong.

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Levi se alejó y giró solo en frente de Eren, quien lo miraba embelesado y fue a su encuentro para retornar a la postura incial y seguir desplazándose juntos y en armonía por todo el salón. A la Bestia le encantaba ver ese brillo en los ojos del mayor cuando giraba, por lo que dejaba que lo haga las veces que quisiera.

Un apresurado giro de Levi hizo que la Bestia no reaccionara a tiempo para sujetarlo correctamente; nervioso, no pudo hacer más que inclinarse para tomarlo por la cintura e impedir su caída. El mayor, sorprendido, dirigió su mirada hacia arriba y de inmediato un claro sonrojo tiñió sus mejillas, puesto que estaba un poco-demasiado cerca del rostro de la Bestia, quien lejos de alejarse, reforzaba más su agarre y le miraba directamente.

Sin decir palabra, Eren colocó una mano en la delicada mejilla de Levi y ambos enderezaron lentamente su postura.

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Certain as the sun

Rising in the east.

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La Bestia siguió sujetando fuertemente la cintura del mayor y lo levantó en el aire, haciéndolo girar junto a él, para luego bajarle suavemente y seguir bailando.

Se desplazaron por todo el salon de baile, concentrados únicamente en el otro.

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Tale as old as time,

Song as old as rhyme.

Beauty and the Beast.

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Concluyeron el baile con un último giro de Levi y ambos volvieron a mirarse, ahora tímidos por ser un poco más conscientes de lo que habían hecho hace un momento.

Sin embargo, a ninguno pareció importarle mucho y salieron caminando hacia el balcón, tomados de la mano, ignorando completamente al pequeño grupo de subordinados que los observaban enternecidos y contentos.

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La nieve no cesaba, desde afuera podía verse cómo todo el palacio estaba cubierto por esta. Levi observaba con cuidado los alrededores desde lo alto del balcón. Muchas preguntas recorrían su cabeza, no podía terminar de procesar el sentimiento exacto que le generó aquel baile tan íntimo con Eren.

Decidió romper el silencio.

- Casi había olvidado cómo bailar - Quiso comenzar un tema de conversación para poder mantener enfocada su cabeza.

El menor lo vio, algo sorprendido por el repentino comentario. Pasó un momento y dejó escapar un sonoro suspiro.

- Es absurdo, supongo. que una criatura como yo pretenda algún día ganar tu afecto. - La Bestia hablaba mientras miraba al blanco paisaje, al parecer, perdido en sus pensamientos.

- No lo sé, Eren - Ahora quien suspiraba era él.

Seguía sin entender, ¿Por qué la insistencia de La Bestia en ganarse su afecto? ¿Qué era exactamente lo que había visto en él para estar tan seguro de querer casarse?.

En su cabeza no cabía la idea de que alguien más, además de Erwin o sus hermanos, pueda ser más importante en su corazón.

- ¿Crees que seas feliz aquí? - Eren tenía la esperanza de que, algún día, Levi aceptara por completo su estadía en palacio y se quede con él por siempre.

Sin embargo, la respuesta del mayor rompió esa ilusión.

- ¿Alguien puede ser feliz sin ser libre? -

Esta pregunta al aire dejó más pensativo a la Bestia. Su semblante cambió en cuestión de instantes y ahora se encontraba con la mirada entristecida.

A Levi no le gustó eso y decidió cambiar de tema.

- Erwin me enseñó a bailar hace muchos años. Tenía dos pies izquierdos, la verdad. Pero supongo que la práctica hace al maestro - comentaba con una sonrisa nostálgica.

- ¿Lo extrañas? - quiso saber la Bestia.

- Pues sí. Aunque lo veo cada noche por el espejo que me obsequiaste el primer día y puedo darme cuenta de que mis hermanas y Farlan están haciendo un buen trabajo cuidándolo, igual a la pequeña Isabel.

Un pequeño silencio se instaló en el lugar. Ambos estaban un tanto incómodos ahora debido al rumbo que estaba tomando la conversación. Aunque quien más sentía esto era la Bestia, puesto que sentía que estaba siendo muy injusto con Levi. Después de todo, pudo darse cuenta que Erwin no era una mala persona y nadie merecía ser separado de su familia. Nadie merecía sufrir lo que sufrió él.

Se sintió egoísta, por haber pensado en su propio beneficio. Pero ¿qué más podía hacer?; en todos esos años, Eren había aprendido que cualquier oportunidad, por más pequeña que sea, merecía ser aprovechada. Todo con tal de librar del maleficio a sus subordinados que tanto habían hecho por él.

Así había sido por muchos años, hasta que conoció a Levi.

A Levi y sus hermosos ojos.

A Levi y su ordenado cabello.

A Levi y su manía casi compulsiva por la limpieza.

A Levi y su mal carácter.

A Levi y sus sonrojos.

A Levi y su risa tan rara de escuchar.

A Levi y su precioso corazón.

No podía hacerle eso. No a él. Merecía saber la verdad. Y si después de todo, aquel hermoso joven decidía quedarse con él, lo atesoraría por siempre.

- Levi, yo-

Su confesión fue interrumpida por el sonido de las campanas del palacio. Medianoche había llegado, y con ella, las dos fechas más importantes a partir de ese momento para La Bestia. Navidad y el cumpleaños de Levi.

- Tch, por poco y me quedo sordo con ese estruendo. -

El mayor tomó la palabra y la Bestia pudo notar un ligero sonrojo en las mejillas del contrario. Se percató de la mirada profunda que estaba recibiendo y se armó de valor. Metió una mano al bolsillo del traje amarillo y sacó una pequeña caja envuelta en papel de regalo verde, como los ojos de Eren, aunque claro, esto nunca se lo revelaría. Extendió su mano y se la entregó.

- Toma, mocoso. No es la gran cosa pero de algún modo quería agradecerte por las atenciones hasta el día de hoy. Feliz Navidad -

Eren recibió la cajita muy nervioso. Sin duda, estaba sorprendido. No había esperado recibir ningún regalo por parte de Levi. Se suponía que todos los preparativos hechos eran para él y por su cumpleaños.

- Gr-gracias, Levi.

Con mucho cuidado, rompió el papel que envolvía la cajita y la abrió. Dentro de ella estaba un broche, que se notaba era algo antiguo pero no por ello dejaba de ser importante. Era una rosa de oro, pequeña pero hermosa.

- Era de mi madre - comentó el mayor - logré robársela al pobre diablo de Kenny, antes de que la subaste o la cambie por alguno de sus asquerosos vicios.

Este comentario se sintió como una punzada en el corazón de la Bestia. Es decir, el único recuerdo de su madre ¿Y Levi se lo estaba obsequiando?. Nunca se imaginó que alguien alguna vez en su vida tuviera un gesto tan lindo como el que el mayor acababa de tener con él.

Su vida en palacio siempre fue acomodada, por decir menos, y nunca le faltó nada. Aprendió a valorar todo cuando se quedó completamente solo y el álbum de fotografías era su tesoro. Por lo visto, Levi también tenía el suyo y había decidido compartirlo con él.

Fue allí donde se dio cuenta. Amaba a Levi. No era un sentimiento de compromiso, solo para romper el hechizo. Esto era real. Amaba a Levi con todo y sus defectos. Quería estar con él siempre.

Que Dios lo perdone, pero lucharía con garras y dientes por aquel amor.

- Espérame aquí

Se apresuró en limpiarse raudamente las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos y corrió a su habitación en busca de el regalo más importante de su parte, dejando al mayor sorprendido.

Levi se quedó quieto, aún parado en el balcón. No entendía muy bien el repentino cambio en la Bestia y esperaba que no sea porque le desagradó su regalo.

Estuvo pensando toda la mañana en qué obsequiarle. No tenía dinero y las manualidades se le daban fatal. Hasta que encontró el broche de su madre cuando arreglaba sus pocas pertenencias.

No fue sincero por completo con Eren. Si bien ese broche era un objeto precioso por su antigüedad y por pertenecerle a Kuschel, era su objeto favorito porque siempre que Levi se sintió solo, mucho antes de conocer a Erwin, tomaba el prendedor en sus manitos y lo apretaba, cerrando los ojitos e imaginando a su madre a su costado. Permanecía en esa postura hasta que sentía un calorcito en su corazón y podía jurar que el sentimiento de soledad se había marchado.

El prendedor de su madre era como un amuleto para Levi y ya había permanecido suficiente tiempo con él. Ahora que tenía a Erwin y a sus hermanos, ese sentimiento era mucho menos frecuente y el objeto pasó a su caja de tesoros. En cambio, durante todo su tiempo en palacio, veía a Eren y se daba cuenta de la soledad en la que vivía. No tenía familiar alguno a su cuidado. Con esa terrible apariencia entendía que se haya auto impuesto el exhilio y, a pesar de tener a sus subordinados, podía entender el sentimiento de soledad que transmitían esos enormes ojos.

Levi quiso hacer algo por Eren y le regaló el prendedor para que la magia de este, hiciera lo suyo en la Bestia también.

- Disculpa mi demora, Levi. Estoy de regreso.

La Bestia apareció y entró al balcón algo tímido, con ambos brazos detrás de la espalda, al parecer escondiendo algo. Gesto evidente por el ligero sonrojo entre sus toscas facciones.

- Nuevamente gracias por el obsequio, Levi. Lo atesoraré por siempre - La Bestia se había acercado un poco más al mayor, estando ambos frente a frente - Ahora es mi turno de darte el tuyo. Feliz Navidad y feliz cumpleaños, mi querido Levi.

Dicho esto, Eren extendió una de sus manos, mostrando lo que traía escondido detrás de la espalda y Levi pudo observar una hermosa rosa roja, más brillante que cualquiera, que estaba dentro de una caja de cristal.

- Tienes muchísimas rosas en tus jardines, mocoso. Pudiste simplemente cortar alguna de ellas y obsequiármela. No tomar la que veo es más importante para ti por cómo la tienes cuidada y darla como regalo.

- Te equivocas, Levi - respondió la Bestia, con calma - Si bien es cierto que tengo muchas rosas y que esta, sin duda es especial. No te la entrego por compromiso por haberme obsequiado algo valioso para ti. Te la entrego porque verdaderamente quiero que la tengas. Es lo más preciado que tengo ahora y sé que tú la podrás cuidar mejor que yo.

Levi suspiró y tomó la rosa, sin saber que, al aceptarla, estaba aceptando también el corazón de la Bestia. Se convertía ahora él en el amo y señor de su corazón y, por tanto, también de su destino.

- Bien - La Bestia sonrió y frotó sus manos - Será mejor que entremos al salón o nos congelaremos aquí afuera. Además que Sasha nos regañará si la cena se enfría y no quiero que algo malo le pase a mi lindo Levi. ¿Vamos? - acto seguido, se inclinó y extendió el brazo, en clara invitación hacia el mayor para que se sujete y caminen juntos.

- Sabes, he pensando en esto por un largo tiempo, pero debe haber algo que está mal con tus ojos - comentó el mayor, sujetándose del brazo de La Bestia, para comenzar a caminar en dirección al salón principal.

Eren rió. Desde ahora, Navidad sería su día favorito.

- Yo creo que mis ojos están en perfectas condiciones ~

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Nota de autor

¿Hay alguien vivo por aquí?

Hola.

Okay, sé que esta vez me pasé demasiado con el tiempo. Mil disculpas por no haber actualizado en tantos meses.

Como les comenté en el capítulo anterior, me fui de viaje a varios lugarcitos para un proyecto y estuve incomunicada la mayor parte del tiempo. Linda experiencia, por cierto. Algo que atesoraré pero que deseo no volver a pasar, al menos no de la misma manera.

No me malentiendan.

Digamos que aprendí demasiado, DEMASIADO, de ese viaje. No solo en el ámbito académico, a decir verdad. Pero quedé exhausta, en todo el sentido de la palabra.

A partir de allí, quise darle un nuevo rumbo a mi vida y decidí dedicarme únicamente a mí.

Ya había pasado demasiado tiempo pensando en los demás y era hora de ser un poco egoísta. No está mal serlo a veces.

En fin, pasé por muchas cosas a partir de allí.

No es nada fácil cambiar la forma de ser y de pensar que llevas practicando en casi toda la vida. Pero no me rendí y ahora puedo decir que he avanzado bastante.

Y ya sé que de repente dirán ¿Y eso qué me interesa?¿Por qué no hubo capítulo antes?.

Bueno, cositas lindas. La verdad es que soy una vaga.

Ahí me ven, tirada en el sofá los fines de semana que tenía tiempo, procastinando y embutiéndome de comida chatarra.

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Se lo creyeron(?

Espero que no, porque obviamente es falso. Lo que pasa, linduras es que autora-chan es sumamente sentimental. En este tiempo estuve sometida a muchísimo estrés por demasiadas actividades y poco tiempo para realizarlas. Si a toda esa rutina, agregaba terminar este capítulo, estaba 100% segura que saldría matando a algún personaje principal y sé que ustedes no quieren eso (espero que no). No soy una escritora veterana, a decir verdad este sigue siendo mi primer fanfic largo y tengo muchísimas cosas por aprender, pero respeto mucho a mis lectores, por poquitos que sean, y no pienso entregarles algo hecho a la ligera.

Si supieran. Me demoro LA VIDA en escribir un capítulo. Lo pienso leo millones de veces antes de subir algún capítulo y no quería que este fuera la excepción..

Espero me puedan disculpar por la demora.

No olvidemos el motivo principal de mi actualización.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS A MI ENANO HERMOSO FAVORITO! ¡LEVI!

Ojalá y hayan pasado una Navidad maravillosa en compañía de sus seres queridos.

Nos vemos en el siguiente capítulo! ~