¡Wow! Muchas gracias por los comentarios! Incluso a mi me sorprende cuantas cosas están pasando a la vez, por otro lado espero este capítulo les emocione tanto como a mí, pasan tantas cosas que estábamos esperando.
Y ya saben, si les gusta, si tienen preguntas, sugerencias, dejen un comentario.
Estar fuera después de días de no poder correr era magnifico, usaba su traje para entrenamiento, dejando de lado su incomodo kimono. Todo sería perfecto si no fuera por el par de humanas que los acompañaban.
Aún no podía creer que Sesshomaru Taisho estuviera considerando una humana como consorte. Una miko ni más ni menos. Su horrible olor lo inundaba todo en el palacio, dejando un aroma florar en todas partes, las mikos tenían la cualidad de tener un aroma limpio y puro, pero la que vivía en el palacio era por mucho la peor.
Sakura volteo a verla, iba ataviada con un traje de miko y caminaba a un lado de la pequeña humana que estaba en palacio desde hace días. A su lado caminaba Kouga, el príncipe del clan de los lobos. Un príncipe de menor categoría, pero un príncipe al fin y al cabo, y ella venía conversando como si fuera cualquier persona.
No podía seguir así. Si estuvieran en campo abierto, sin vigilancia ya hubiera acabado con ella, sin tardanzas sin dudarlo. Sabía que Kagura pensaba igual, si se deshacían de ella podrían quedar solo ellas dos, y bueno, estaba segura de ser una mejor guerrera que Kagura y su clan de dudosa reputación.
Pensándolo bien este viaje para mostrar las rutas de patrullaje era lo que necesitaba. Era una prueba para las tres, la que llegara a ser esposa de Sesshomaru tendría que patrullar, saber ser un líder y ser una guerrera en tiempos de guerra. Ella podría ser todo eso, y probaría que la inútil miko no lo era ni de cerca.
Otra prueba, sabía que este viaje no era más que una prueba para ver si podrían ser resistentes a los patrullajes, sería algo corto, suponía, de lo contrario no hubieran podido llevar a la pequeña Rin. Finalmente habían logrado saber su nombre, lo había escrito en un pequeño pedazo de papel cuando nadie la veía, Kagome se preguntaba que era lo que pensaba la pequeña niña, no imaginaba lo que era regresar a la vida, haber estado muerta y después regresar, así que aunque quisiera entenderla no podría, y aún así podía ver que cada día su mirada se volvía más curiosa, mas como una niña normal. Si no se equivocaba incluso había visto a Sesshomaru pasar tiempo con ella, pasear en el jardín, y permitirle seguirle en silencio, la pequeña Rin parecía disfrutar de seguirle en silencio, y jugar a su alrededor, y el demonio no ponía objeción. Raro.
La pequeña iba delante de ella, saltando y mirando todo a su alrededor, no la podía culpar, aunque el palacio tuviera hermosos jardines, no era lo mismo a estar afuera y poder recorrer los caminos.
Podía sentir la mirada de Sakura y de Kagura, ambas esperaban algo mas que solo una caminata por el bosque, lo entendía, estaban caminando a ese paso por ellas. Una debilidad que no podía sobre pasar fácilmente, después de todo la velocidad era única de demonios.
-Si el perro sarnoso no estuviera tan obsesionado con esa mujer hubiera disfrutado de una buena carrera – dijo Kouga viendo los alrededores – No puedo creer que se quedo para establecerla de nuevo en su habitación.
"Yo no puedo creer que la dejaron libre" pensó Kagome, sabía que todo era obra de Inuyasha y su insistencia en el asunto, pero había algo en la miko que no le agradaba, algo que le daba mala espina, no dudaba que la sensación de ser observada fuera obra de Kykio.
-Si tienes ganas de echar a correr un poco puedes hacerlo, no te preocupes por Rin y por mi – dijo Kagome sonriendo – Incluso se que Sesshomaru estaría dispuesto a aumentar el paso.
-Una carrera contra Sesshomaru no es lo que estaba pensando – dijo Kouga suspirando – Es casi tan rápido como yo, a veces más, con Inuyasha se que puedo vencerlo.
Kagome sonrió al entender la lógica de Kouga, seguramente con Inuyasha se divertía, con Sesshomaru se volvería una cuestión de poder. No era tan divertido.
Estaba por agregar algo más cuando sintió una presencia maligna. Se detuvo y volteo a los alrededores. Koga se detuvo de igual manera parecía haber percibido algo.
-Hay algo que nos acecha – dijo Kagome tomando a Rin de los hombros.
-No es uno, son varios – dijo Kouga que volteo a ver a Sesshomaru quien parecía tranquilo.
-¡Yo me encargo! – dijo Sakura saliendo disparado hacía el bosque.
-¡No si yo antes terminó con ellos! – dijo Kagura de igual manera saliendo disparada.
-Koga – dijo Sesshomaru – Ve a hacer un reconocimiento, asegúrate que no se vayan a matar entre ellas.
Kouga suspiro salió hacia el bosque. Jugar de niñero con dos mujeres que luchaban por el mismo demonio no era agradable, estaba seguro que le tocarían sus arañazos y golpes.
-Se van incrementando – dijo Kagome percibiendo más de una presencia. Llevaba su arco y flechas, pero no servirían de nada sin poder espiritual.
Una niebla espesa y oscura fue descendiendo, oscureciendo todo a su alrededor, Kagome lo reconoció como veneno. Enseguida le cubrió a Rin el rostro con la manga de su traje, pero no sería suficiente.
De inmediato sintió los brazos de Sesshomaru alrededor de ellas y como se elevaron hasta quedar encima de una rama de un árbol.
-Quédense aquí – les indico para después bajar a toda velocidad.
Rin se aferró a la cintura de Kagome, mientras que ella le abrazaba con un brazo, el veneno seguía subiendo y aunque Sesshomaru se hiciera cargo de los demonios que estaban detrás del veneno, aún tardaría en disolverse.
Podía escuchar la pelea debajo de ellas, Rin se abrazó a ella con más fuerza.
-No tengas miedo, no dejaré que te pase nada malo – le dijo en tono sereno – Tampoco Sesshomaru-sama.
Un sonido arriba de ellas le hizo voltear hacía arriba. Un dragón. Estaban en problemas, Sesshomaru parecía estar luchando contra una horda de demonios abajo, los habían dividido, y el dragón que sobrevolaba la zona le atacaría, podía sentir su energía demoniaca reunirse.
-Ponte detrás de mi – le indico a Rin.
Saco su arco y flecha, no dejaría que le vencieran sin pelear, lucharía hasta el final. Preparó la flecha y la lanzó hacia el dragón.
Dio en el blanco pero no le hizo daño alguno.
El dragón rugió y con un movimiento de su cola lanzó escamas que dieron justo en su hombro derecho.
Sintió el dolor repentinamente, la sangre comenzó a salir de su herida con un goteo, la misma escama filosa tapaba la salida de la sangre. Estaba envenenada, lo sabía, pero no podía permitirse rendirse, evito gritar por poco, se mordió el labio con fuerza.
La bestia se preparaba para atacar de nueva cuenta, y sin pensarlo demasiado, uso las pocas energías que le quedaban para tensar el arco y flecha.
Volteo a ver a Rin quien estaba aterrada, aferrándose a ella.
Sesshomaru estaba debajo, sabía que no tardaría en ir por ellas, pero no dependería de él.
No perdería.
No fallaría.
No morirían.
Disparó la flecha.
Una luz rosada ilumino el cielo oscuro, pasó a través del veneno, dejando una estela de luz, hasta llegar a su destino y dar en el blanco. El dragón rugió una última vez y desapareció en una brillante explosión de energía espiritual.
"Lo logré" pensó Kagome antes de rendirse a la oscuridad que se cernía sobre ella.
Energía espiritual. Lo que acababa de limpiar parte del veneno disperso era energía espiritual, había llegado a tiempo para ver como Kagome lanzaba una flecha con tanto poder que había terminado con el dragón, y posiblemente había purificado todo a su paso.
Llegó para ver como la niña estaba tratando de detener la sangre que manaba del cuerpo de la miko. Cuando vio que había llegado, un brillo de alivio llegó a sus ojos. Y entonces paso algo que no había previsto.
Habló.
-Sesshomaru-sama – dijo la pequeña.
No dijo nada más, pero fue suficiente. Estaba pidiendo ayuda para la miko, y ciertamente no necesitaba pedirla, estaba bajo su cuidado y protección, ya había fallado al dejar que estuvieran en peligro, no volvería a fallar.
-Todo libre – llegó Kouga, solo para ver a Kagome en brazos de Sesshomaru. - ¡¿Qué sucedió?!
-Avisa en palacio que tenemos una herida – dijo Sesshomaru. Kouga asintió y partió dejando una nube de polvo.
-¿Qué sucedió? – preguntó Sakura al llegar.
-Confió en que regresen al palacio por su cuenta – dijo Sesshomaru para partir con Kagome y Rin por los aires.
-¿Fue ella? – preguntó Kagura al notar el rastro de la energía espiritual.
-No había nadie más – respondió Sakura enfadada. Creía que la miko tendría un poder moderado, bajo incluso, nunca la había visto realizar nada de mención, pero la estela de luz y el rastro que percibía no era de un poder mediocre. Muchas sacerdotisas habían fallado al exterminar dragones, pero al parecer Kagome tenía el poder suficiente.
Ambas mujeres voltearon a verse entre sí, su única esperanza era que el veneno se esparciera lo suficientemente rápido y ella muriera, pero no estaban muy seguras que funcionará, no con ella.
Cuando llegó al palacio el médico venía saliendo corriendo, Kouga había hecho bien su trabajo y llegó a tiempo. Sesshomaru bajo a Kagome y el hombre la examino con detenimiento.
-Es un veneno fuerte, me sorprende que haya resistido tanto – dijo sorprendido.
-Es una miko – dijo Sesshomaru sin saber realmente por que lo dijo.
-Eso explica que su poder espiritual haya podido detener el avance lo suficiente, quizás el anciano Myoga tendrá que succionar algo de sangre para sacar lo más posible y yo prepararé un remedio.
-¡Enseguida! – dijo Myoga saltando del hombro de Toga al cuello de Kagome.
-¿Qué sucedió? – preguntó Toga muy serio. Sesshomaru sabía que ese rostro no eran buenas noticias.
-Nos atacaron, fue una emboscada, separaron al grupo, usaron veneno – explicó Sesshomaru sabiendo que era una pobre excusa.
-¿Y cómo terminó la chica en esta situación?
-Dragón – dijo Sesshomaru viendo la extrema palidez de Kagome.
-Y apenas llegaste a tiempo – dijo Toga molesto.
-De hecho no lo hice, ella terminó con el dragón – dijo Sesshomaru, extrañamente orgulloso.
-Tsukomi me dijo que su hija no tenía poderes – dijo Toga volteando a ver a Kagome – Pero veo que se equivocó.
-Toga-sama, Kagome va a estar bien – dijo Myoga – Sus poderes espirituales detuvieron el avance lo suficiente.
-Bien – dijo Toga – Sesshomaru quiero un informe de todo lo que sucedió, mandaremos scouts para saber quién está detrás de esto.
Sesshomaru tenía sus sospechas, había mandado a Jaken a realizar investigaciones desde que había visto a los familiares de Sakura y de Kagura, no eran buenas noticias, pero no iría con su padre con solo sospechas, encontraría pruebas y entonces actuaría.
-Pueden retirarse – dijo al personal que aún estaba en la sala – Jaken, manda traer a la doncella de la miko.
-Si amo bonito.
-Rin – dijo Sesshomaru. La niña salió de entre las sombras de la habitación y se acercó a ellos. – Puedes quedarte con Kagome si te hace sentir más cómoda.
-Gracias Sesshomaru-sama – dijo Rin con una dulce voz. Sesshomaru asintió – Ve a cambiarte, come algo.
Finalmente se había quedado la sala en silencio, creyó que así podría estar más tranquilo, pero no era así. Aún se sentía intranquilo, y todo tenía que ver con la humana que yacía inconsciente en frente de él. Había llegado a acostumbrarse a ella, y no le gustaba que le arrebataran lo que consideraba suyo, no necesitaba encontrar otra razón para terminar con quienes habían orquestado todo ese ataque, era suficiente.
Sin poder evitarlo acarició la suave y pálida piel de Kagome, solo por un instante, en esa habitación podía admitir que era una mujer hermosa, casi etérea, podía admitir que al verla disparar la flecha y acabar con el dragón un repentino orgullo surgió en su interior. En la oscuridad de la habitación podía admitir que era una criatura fascinante.
En un mundo donde no se podía permitir las debilidades, ella podía representar una. No podía permitírselo.
Retiró la mano del rostro de Kagome, se puso de pie, sin dar una mirada atrás, salió de la habitación.
-Que solo entre la doncella, mi padre y la pequeña niña, nadie más – dijo Sesshomaru al guardia que estaba junto a la puerta –Sobre todo la…
-Escuche que su invitada está herida – dijo desde atrás Kykio e Inuyasha a su lado – soy sacerdotisa, puedo ayudar.
-Quiero que te quede claro – dijo Sesshomaru – Mi padre fue quien ordenó soltarte, yo no soy tan misericordioso como él, no te confundas.
-¡Bastardo! ¡Solo quiere ayudar! – dijo Inuyasha furioso.
-Bueno, su ayuda no es requerida, y en cuanto la vea o sepa que está cerca de Kagome me encargaré personalmente de ella, ¿entendido?
Inuyasha le vio furioso, en cambio Kykio le vio desafiante.
-Perfectamente claro – dijo ella, dio media vuelta y se retiro del pasillo. Inuyasha se dio media vuelta para retirarse pero pareció titubear un poco.
-No es lo que parece – dijo viendo de reojo a Sesshomaru.
-Lo sé – contestó Sesshomaru para después dar media vuelta y retirarse.
Habían pasado algunas décadas desde que tenía que tratar con intrigas y traiciones, se preguntaba si no estaba demasiado viejo para esto. Nunca imagino que encontrar esposa para Sesshomaru fuera tan complicado, sabía que con Sakura y Kagura no sería un camino de rosas, pero nunca imagino algo tan complicado. Tenía entre manos un ataque sorpresa, una intriga palaciega, un grupo de rebeldes en contra de su alianza con los humanos…de alguna manera todo tenía que estar conectado, no podían ser elementos al azar.
-Querido, no vas a solucionar nada ahí sentado – dijo su adorable esposa – Ven a dormir, mañana será otro día.
-Tus hijos me van a matar – dijo Toga suspirando – Y creo que esa chiquilla tiene la misma habilidad.
-Bien, eso significa que puede ser la esposa de Sesshomaru – dijo la mujer sonriendo - ¿No lo crees?
-Si, eso me temo, que ya haya una decisión y las otras dos chicas no lo tomen muy bien – dijo Toga.
-Nada está dicho querido, todo puede pasar.
-Eso me temo, que esto aún comienza.
