Hola! Lamento haber tardado tanto, pero tengo buenas noticias, en un ratito mas subo el otro capítulo, ósea hoy hay capitulo doble! Agradezco inmensamente su comentarios, me animan mucho, también debo decir gracias por el tiempo que se toman para leerme. Esto es por ustedes! Gracias, gracias, gracias! Y aquí se los dejo!
Besos!
Presentaciones
Los siguientes días fueron extraños y muy difíciles, no estaba preparada para lo que me esperaba afuera.
Aro ordeno que me consiguieran ropa nueva, pues la que portaba estaba cubierta de sangre y algunas partes desgarrada, supongo que fue tonto de mi parte esperar que fueran al hotel, donde me hospedaba hasta hace algunos días, a recoger mi maleta, esto me recordó ¿Qué pensaría la gente si yo no había regresado? ¿Me buscarían? ¿Sospecharían algo?
Era patético todo lo que pasaba por mi cabeza, pues me parecía de risa que estando en esta situación, ahora en mi mente la mayor preocupación era que debía usar… Aro vestía un traje negro bastante elegante y yo jeans y una camiseta medio deshecha, ¿Qué se suponía que debía usar ahora que era una vampiresa inmortal? ¡Que difícil!
Para mi gran sorpresa y satisfacción, la ropa que Félix y Demetri dejaron en la puerta de la habitación, era lo que yo supuse, correcta. Al abrir la caja dorada que Aro dejo frente a mi descubrí un hermoso vestido negro, de un solo hombro, ceñido a mi cuerpo, ahora perfectamente curvilíneo, tal como si fuera una súper modelo, la caída llegaba hasta cubrir mis pies, y en la espalda era aun más larga, pues dejaba una cola como de vestido de novia. Recogí mi cabello en un chongo, que dejaba caer algunos de mis rizos, respire profundamente, lo cual me provoco un cosquilleo en la garganta, casi llegando al ardor y entonces camine al gran espejo ovalado que Aro había traído para mí.
Al mirarme al espejo no lo podía creer, es decir no es que alguna vez dudara que fuera bonita o algo así, bueno en realidad, nunca creí poder lucir así como me miraba ahora, PERFECTA, mientras me contemplaba al espejo, Aro se acerco hacia a mí, creí que me rodearía entre sus brazos al verme tan linda, pero lo que sucedió a continuación me sorprendió mucho, el coloco alrededor de mi cuello el precioso collar que recordaba de aquel sueño, aquella noche que lo rechace, ¿era esto posible?
-¿Aro? Esto…-gire y lo mire a los ojos complemente desconcertada, me costaba trabajo hablar- yo… yo había visto este collar antes… en mis sueños…
-Lo recuerdas…-dijo con unas sonrisa y mirándome de tal manera que me derretía, no aguante el impulso y entonces lo bese, como si llevara horas, días sin verlo, el me devolvió el beso con una pasión indescriptible, fue un beso largo y cuando termino me sentía en las nubes.
-Pero… Yo ¿Cómo es posible que el collar este aquí?
-La noche que me rechazaste- instintivamente bajo la miraba, me daba la impresión que no quería recordar ese momento- te entregue el collar como símbolo de mi amor, tenía la esperanza de que lo guardaras contigo y me recordaras al tenerlo, pero para mi sorpresa al día siguiente cuando tu barco partió, encontré en la terraza donde siempre nos reuníamos el collar junto a una carta tuya…
Me partía el alma verlo así, recordando aquel momento, puse mi mano en su mejilla y susurre –Lo siento- el levanto la vista para toparse con mis ojos que lo miraban con amor, así que puso su mano sobre la mía y pude ver con su ojos aquella noche y su corazón destrozado, y luego me vi, ante sus ojos, justo este momento y entonces comprendí que ese mal que un día le hice, la herida que durante tanto tiempo deje, hoy se había cerrado.
Pasado un rato Aro me tendió la mano en un intento por animarme a salir, por primera vez, pues desde mi transformación había estado recluida en esta habitación y de haber podido me hubiera quedado ahí para siempre con el amor de mi vida a mi lado, ahí lo tenía todo, o eso creí… tenía todo, menos algo… sangre.
Y así fue, la sed me obligo a tomar su mano y caminar fuera de la habitación, no fue tan duro como creí, me sentía segura a su lado, en nuestro camino pude apreciar el hermoso castillo italiano en al cual me encontraba, durante los momentos en que cruzamos los ventanales por los que se colaban algunos rayos de sol pude ver como mi piel descubierta despedía un brillo cual diamantes y me sentí hermosa, plenamente hermosa y feliz con el mejor ser que podía estar: Aro.
La entrada al gran salón, fue el aguijonazo que rompió mi burbuja de felicidad, pues me tope con las miradas de todos, incesantes y penetrantes, examinando cada uno de mis movimientos, sin duda lo que más sobresalto a los presentes fue la mano de Aro entrelazando la mía, pude escuchar los susurros…
-¡Oh! ¿Es ese el collar?
-¿Es… ella?
-¡Esta portando el collar!
-¿Qué pasara con Sulpicia?
-¿Has visto que la tiene de la mano?
Aro me indico que tomara asiento a su lado mientras esperábamos la llegada de Heidi, la encargada de traer presas y quien me trajo aquí, sin embargo, podía escucharlos. Voces incesantes en mi cabeza, susurros que no podía callar y que causaban inmensa confusión en mi, sentí sus ataques… No podía soportarlo, así que me levante y salí lo más rápido posible de la habitación…
No pare hasta llegar de nuevo a mi habitación, apenas entre me tumbe en el piso…
Como me frustraba no poder llorar, cuando era… humana- me costaba trabajo pensar que ya no lo era- mi padre siempre me dijo que no tuviera miedo a llorar, que debía hacerlo y sacar todo lo malo de mí, porque eso me ayudaba a limpiar mi alma y entonces encontrar la luz… cuanto necesitaba eso ahora…
