Hola! primero que nada, muchisimas gracias a todos por leer mi fic y muchas gracias tambien por sus reviews, verdaderamente se aprecian. Ah! y para el par de personas que pusieron mi fic "La promesa de Goku.." veran que lo eh eliminado y si no lo notaron jeje no importa, en breve lo volvere a subir ya que en un ataque de furia lo elimine, pero despues pense las cosas en frío, y como mi fic no entraba dentro de las normas de esta web, decidi reformarlo y volver a subirlo cuando termine. No los entretengo, se que habra algunos que esto no les interese jeje.

ASÍ COMENZÓ TODO

Capitulo 8: Superficial.

El joven de piel canela fue guiado hacia el patio interno de la residencia de los Briefs, con solo apretar un botón en una pequeña pantalla junto a la compuerta, las dos puertas corredizas se apartaron una de la otra dejando a la vista el magnifico sitio en el que reposaban las mascotas de los dueños de Corporación Cápsula. Habría sido más fácil presionar ese botón, de no ser por que los ojos de Bulma ahora eran dos corazones, y la belleza del joven la tenía totalmente anonadada, tanto que al menos realizo 4 intentos fallidos de abrir la puerta. La peliazul era una joven que se dejaba guiar mucho por la belleza física, repudiando, a veces cruelmente a quienes no fueran tan "bellos". Tales como Oolong, a quien rechazó cruelmente al momento de conocerlo, pero más tarde convertirse en uno de sus más leales amigos. Es más, la grandiosa búsqueda de las esferas la inició para encontrar a un novio "apuesto", y a pesar de haber sido eso hacía unos quince años, la personalidad de la joven heredera se había modificado en cosas mínimas.

El hilillo de saliva que de su boca corría llamó la atención de Touya, que también notó la vestimenta de la muchacha.

-¿No es algo tarde para estar en pijama? – Preguntó sin reparo alguno mirándola de arriba abajo, haciendo que Bulma regresase a la realidad, y sus ojos volviesen a ser los azules que acostumbraba.

-¿Eh? Pues yo… - Contestó burdamente y se contempló a sí misma. – Regreso en un segundo. – Haciendo alusión con el dedo índice.

Bulma prácticamente corrió hacia en segundo piso, donde su habitación se encontraba. Sin pensar en lo que hacía, y obviando el resfrío que había adquirido hacía un par de días, se vistió con ropa de lo más provocativa. Tan solo fue un acto reflejo, ya era acostumbrado en ella esas actitudes tan impulsivas, y a pesar de tener novio hace bastantes años, jamás lo engañó, solo le gusta sentirse deseada, recibir comentarios al caminar por la calle, posiblemente para agrandar aún más su ego, o por que le gustase llamar la atención a donde fuera.

Una minifalda roja, una playera blanca ceñida, y tacones altos, complementados con diversos accesorios de los tantos que había adquirido…

Después de perfumarse, maquillarse, depilarse, ponerse una infinidad de cremas hidratantes que le daban un brillo especial a su blanca piel, se soltó el cabello para aparentar no esta demasiado arreglada, y salió al encuentro del joven moreno que se encontraba en el patio de la casa.

Bajó corriendo las escaleras de la lujosa mansión, para llegar lo antes posible al encuentro con el muchacho tan atractivo que se había encontrado en la puerta hace unos momentos. Pensó en su madre, le agradeció mentalmente por el atractivo muchacho a quien le había encomendado la tarea de cuidar a sus animales.

Inmediatamente al llegar al patio lo encontró, agachado alimentando a un grupo de gatos de diversos colores. A pesar de no ser muy musculoso, tenía una espalda prominente, lo que le daba una imagen muy masculina, y con sus mangas arremangadas hasta los codos acarreaba bolsas de alimentos para la infinidad de mascotas.

Bulma entrelazó las manos, y nuevamente sus ojos se volvieron corazones.

-"Vaya… si que es apuesto. ¿Tendrá novia?" – Pensó babosa la mujer.

Touya se volteó al sentirse observado, la peliazul al verse atrapada en plena vigilia, trató con todas sus fuerzas de recobrar la compostura. Sacudió levemente la cabeza, tratando de alejar pensamientos impuros de su mente.

-Oye. – Llamó el de piel canela.

-¿Si?-

-¿Estas son todas las mascotas de tus padres? – Preguntó sin darle la mínima importancia a la vestimenta tan provocativa ni al brillo y aroma de su piel.

-No, todavía hay algunos por allá. – Señalando la parte trasera el basto patio interno. Justamente de allí se asomaron un par de dinosaurios que tranquilamente paseaban de un lado al otro.

El muchacho los miró con fastidio y suspiró bajando la cabeza. – Se ve que aún me queda mucho trabajo por hacer…- Concluyó y se retiró a continuar la labor por la cual era pagado.

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Como de costumbre el príncipe descargaba sus continuas molestias en el entrenamiento más intenso. Tantos conflictos internos poseía ese guerrero que la única forma de sentirse tranquilo por un momento era agotándose físicamente horas y horas. Acostumbrado a la constante destrucción, a la muerte, a disfrutar de la agonía ajena y provocada por él mismo, ahora disfrutaba de placeres simples como la compañía de cierta fémina.

-"¿Qué demonios me esta haciendo este estúpido planeta?… grrr, esa humana piensa que puede cambiarme, pues no le daré ese gusto… yo soy un príncipe, y no me dejaré manipular por las artimañas de una terrícola idiota." – Se decía a si mismo mentalmente mientras golpeaba a su enemigo imaginario. – "¿Quién se cree que es para tratarme como a su maldito noviecito?" – Ya fúrico, Vegeta se detuvo exhausto, dejándose caer al suelo, quedando así sentado en el piso de la cámara de gravedad.

El príncipe miró con fastidio el botón que desactivaba la gravedad de la cámara, pesadamente llegó hasta él, para liberarse del peso extra que le proporcionaba la gravedad artificial. Sintiéndose más liviano, se paró en sus dos piernas, y caminó hasta la salida.

Seguía molesto, pero más que con Bulma, por ser quien causaba tan extraños comportamientos en él, consigo mismo, por dejarse influenciar por esa raza inferior y vulnerable. Su fortaleza era su orgullo, y que ahora, por esto que la humana le causaba, pueda ser considerado siquiera un poco parecido a su especie, le desagradaba de sobremanera. ¿Cómo pudo permitir que algo así estuviera pasando¿En que momento comenzó? Algo era definitivo en la mente del saiya, esa humana debía desaparecer de la faz de la Tierra, así ya no volvería a tentarlo, a burlarse de él, a provocarle sentimientos.

Más que todo, más que el cólera que le causaba Bulma, más que el odio que se tenía por dejarse influenciar, más que todo, lo que más le molestaba era que esos sentimientos, le fueran tan placenteros. Como si lo que más nos agrada es lo más prohibido, y al ser lo más prohibido, más ansias aún tenemos de probarlo.

Insultando internamente a cada ser viviente y por nacer, llegó a su habitación, pasando primero frente a la de la escandalosa mujer de cabellos azules. Se detuvo en seco al ver, gracias a la puerta abierta, tal desorden. Toneladas de ropa, una encima de la otra, y un sin fin de cosas y frascos regados por el suelo.

-¿Qué diablos paso aquí? – Se preguntó y sin darse cuenta ya había localizado el débil ki de la mujer, encontrándolo en la cocina. – Bah, a mi no me interesa lo que haga… - Concluyó retirándose a su habitación para tomar un baño y comer algo antes de dormir.

Gotas y gotas de agua limpiaban las de sudor que su cuerpo vestía, Vegeta cerró los ojos y se dispuso totalmente bajo la lluvia de la regadera, dejando que limpie su cuerpo por completo. Cada uno de sus músculos, tenso por el entrenamiento, se relajaba con el agua tibia, ayudando a su cólera a calmarse al mismo tiempo. Con su dedo índice y pulgar acarició su ceño fruncido. Ya acabaría de una vez con esa humillación de humana, con Kakarotto, y con ese joven del futuro, solo necesitaba más entrenamiento... nada más…

Después de su laga ducha, salió vestido con una camisa, de las que Bulma lo había provisto, y sin querer nuevamente busco ese pequeño ki, ahora encontrándolo en el patio de la mansión.

-¿Qué rayos hace esta humana¿Qué acaso no le interesa un comino su salud? Bah, mejor así, así se muere sola y no tengo que ocuparme de darle fin a su patética existencia. – Dijo, pero autosugestionándose que se dirigía al patio de la mansión, para que la humana le cocine, se dirigió curioso a ver que era lo que la mantenía fuera de casa estando enferma.

Al salir encontró a la mujer sentada en una de las sillas blancas del patio, con los codos apoyados en una mesa junto a ella, del mismo color. Su cabeza, sostenida por sus manos, mostraba su rostro sonrojado y de su boca abierta la baba corriendo. Vegeta la miró y alzó una ceja.

-Mujer, tengo hambre. – Dijo imponente el saiya cruzando los brazos a la altura del pecho.

-¿Eh? Si Vegeta, toma… - Contestó sin salir del trance, dándole una jarra de limonada.

El príncipe miró despectivo la jarra que la mujer le había entregado.

-¿Qué se supone que haga con esto? – Cuestionó sin recibirla. Molesto por la falta de atención que le brindaban.

-Si, lo que digas, claro – Nuevamente sin prestarle atención, regresado la jarra a su lugar.

-Hmp! "¿¡Que diablos le pasa a esta mujer loca!?" – Buscó con la mirada lo que captaba verdaderamente la atención de la fémina.

Touya, cansado por el calor que su cuerpo sufría, por haberse pasado el día cargando kilos y kilos de diversos alimentos para las diferentes especies de animales, se había desecho de su camisa, dejando expuesto su bien proporcionado cuerpo. El moreno cargaba una gran bolsa de alimento, y la dejó caer pesadamente en el piso. Su cuerpo sudoroso hizo suspirar a la peliazul a su lado, provocando en el un leve, casi imperceptible rugido en él.

Ciertamente Vegeta no pensaba, era como si alguien se hubiese metido dentro de su territorio, amenazara con quitarle algo que le perteneciera, y él como un animal salvaje atacaría a su presa. Entrecerró la mirada, y apretó los puños, cuando un leve estornudo hizo que su mirada se centrara en la peliazul, que acariciaba con cuidado su nariz, parecía haber regresado a la tierra con ese estornudo. Su mirada ya era diferente, pero el rubor en su rostro continuaba siendo igual, o mas bien parecido, ya que este demostraba lo afiebrado de su ser.

-Mujer… deberías irte a dormir. – Dijo sin mirarla.

-¿Qué Vegeta, estabas aquí? – Mirándolo a los ojos, un tanto inocente. – Pues, tienes razón, debería estar en cama. – La mujer se levantó de la silla y acomodó su falda. - ¡TOUYA, SI ME NECESITAS ESTARÉ EN MI HABITACIÓN! – Gritó con las manos a los lados de su boca, ante la mirada rabiosa de Vegeta.

Frunció el ceño y a la vez la nariz. De pronto sintió unas intensas ganas de aplastar algo, cualquier cosa, su sed de destrucción se estaba disparando.

-Ven, te traeré algo de comida. – Dijo la peliazul jalando débilmente de la camisa del saiya.

Bulma se retiró a la cocina, siendo seguida por Vegeta, quien caminaba, extrañamente cercano a ella. En el momento en el que ella decidiera parar, seguramente sentiría su cuerpo tropezarse con el de ella, por lo que decidió caminar más aprisa, pero cada vez que aumentaba un poco más su velocidad él lo hacía en conjunto, manteniendo siempre la misma cercanía entre sus cuerpos. Si bien ella se sentía un tanto nerviosa por la repentina falta de espacio que había entre ellos, en su mente cabía la posibilidad de detenerse y sentir su calor masculino rozándola aun que fuese solo por un momento.

Entre pensamientos llegaron a la cocina, donde Bulma tomó el teléfono y llamó a un servicio de comida a domicilio. Al terminar de pedir la larga lista de platillos a su invitado del espacio, colgó el teléfono, volteándose al saiya, apoyando sus manos en la mesada de la cocina. Giró un poco la cabeza, viendo frente a ella a Vegeta de brazos cruzados apoyado en la pared con los ojos cerrados.

-"¿Qué me ocurre¿Qué es lo que me haces Vegeta? Se que algo escondes, se que tiene corazón, aunque no lo quieras demostrar tienes sentimientos, lo supe desde el momento en el que te vi¿Cuánto habrás sufrido? Tal vez tanto dolor te fortaleció… tal vez tantas muertes te hicieron un ser que no teme a nada… Pero-

-Ya me voy, terminé por hoy. – Dijo Touya interrumpiendo la meditación de Bulma.

Al sentir la mirada despectiva de Vegeta, decidió que lo mejor era salir de la corporación lo más rápido posible.

-¡Adiós! – Concluyó y se volteó a retirarse.

-Te acompaño hasta la puerta. – Cometo Bulma, yendo detrás del moreno.

Touya trago saliva, siendo un muchacho intuitivo camino a paso rápido hasta la salida. En el camino se escucharon unos sonidos de la parte exterior de la corporación. Según el sonido, se podía decir que un auto esperaba la salida del muchacho.

A Bulma la recorrió un escalofrió de pies a cabeza… Vegeta caminaba de tras de ella.

-"¿Qué hace¿Por qué me sigue?" – Pensó nerviosa, a veces no sabía que esperar del príncipe.

Otra vez se despidió el moreno de la heredera, saliendo por la puerta delantera. La peliazul quiso mirarlo retirarse, además de la curiosidad que sentía por saber quien había venido por él.

Mientras que el ocaso se despedía lentamente, Bulma salió a las afueras de la corporación, mientras que Vegeta se limitó a observar por la ventana.

Para el desagrado de Bulma, Touya fue recibido por un cariñoso beso en los labios por el que manejaba el vehículo, pero más le repugno, que quien lo besaba fuera, otro hombre. La mujer hiperventilo en la entrada de su hogar, y Vegeta solo hizo una seña de asco y un "Hmp!" ahogado en la garganta. Ambos rostros adquirieron un color azulado, viendo como el muchacho de cabello oscuro y el de cabello grisáceo se retiraban, y el ocaso se despedía completamente dando paso a la noche y las estrellas.

Los ojos de la peliazul como platos, fueron lentamente volviendo a su estado normal, junto con el color de su piel, y su agitada respiración. Ya normalizado su cuerpo, regresó a su hogar. Al entrar notó que Vegeta ya no estaba en la ventana, ni siquiera en el recibidor.

Miró a los lados en busca del saiya sin poder encontrarlo, y como la oscuridad ya se había adueñado de su hogar decidió sentarse por un momento en el sofá del recibidor, encendiendo junto a ella un velador, que desprendía una tenue luz un tanto anaranjada.

-Que tonta soy… Ya debería haber aprendido a no fijarme tanto en las apariencias… ¡Por Kami si tendré mal gusto¡Guakala! –

-Debiste saberlo cuando encontraste atractivo a Zaabon. – Rió desde un rincón es de cabello crespo haciendo que la muchacha se sobresalte.

-¡Vegeta¡Que mala costumbre tienes de andarme asustando! – Gritó enojada con una mano en el pecho, sintiendo así sus latidos acelerados.

Vegeta rió internamente, dejando escuchar pequeñas risas, mientras esbozaba media sonrisa. Bulma solo lo miró un tanto indignada, si que le molestaba esas constantes apariciones de la nada, a las que ese hombre estaba comenzando a acostumbrarse.

El príncipe, se acercó hacia el sofá en el que ella yacía sentada observándolo atentamente.

-¿Por qué te interesa tanto la apariencia mujer? – Preguntó intrigado.

-Yo… no lo sé, la verdad es que no tendría que importarme tanto. Pero siendo yo tan bella, exijo lo mismo para mí. – Contestó soberbia.

-Esas son estupideces, con razón terminaste con ese gusano debilucho. – Dijo como conclusión y dio media vuelta, para marcharse.

-¡Espera!... no quiero que creas que eso es todo lo que me interesa. – Extendiendo su mano hacia él. Al ver que el hombre paró su marcha contrajo su brazo trayendo nuevamente a ella. – Verás yo… -

-No eres más que una mujer frívola. Nada más, que estúpido fui al pensar que podías ser un poco inteligente. – Continuando su camino.

Bulma se levantó del sofá como resorte ante la declaración, de ninguna manera permitiría que alguien la tratara de esa manera. Bulma Briefs no es una mujer frívola y vacía, y nadie mucho menos ese saiyajin aparentemente sin sentimientos vendría a decírselo.

Rápidamente se posicionó ante él, irrumpiendo su paso.

-¡Mira Vegeta¡Se muy bien lo inteligente que soy¡Y no necesito que un mono descerebrado como tu lo crea o no! – El hombre hizo su cabeza un tanto hacia atrás ante los gritos de la molesta mujer. - ¡Y se que soy mucho más que una mujer frívola! – Aseguró con las manos en la cadera.

Vegeta la enfrentó con el rostro y una de sus peores caras de pocos amigos. Maldita mujer, otra vez retándolo, imponiéndose ante él¿Por cuánto tiempo soportaría ese comportamiento rebelde? Esta vez le demostraría quien manda, nadie le falta el respeto así al príncipe. Colérico, la empujó a la pared más cercana, haciendo que por un segundo su expresión cambiara a una temerosa.

Bulma se ahogo en miedo al sentir esas manos asesinas sobre ella, que tantas veces acabaron con la vida de inocentes… quien sabe cuantos, tal vez ni siquiera él lo supiera. Pero se dio cuenta rápidamente, que si se mostraba temerosa ante él, le daría la ventaja. Cambió su expresión con la esperanza de que él no hubiese notado su miedo, o la forma en la que su cuerpo tembló al encontrarse acorralada.

-¿Vas a golpearme? Maldito cobarde. – Dijo dejando salir toda su valentía, u orgullo ante su amenaza.

Vegeta medio sonrió, y con un dedo acarició la mejilla de la humana. Bulma observó el recorrido de el dedo índice de Vegeta, que rozó el surco de su mejilla hasta su cuello, donde se detuvo y la miró fijamente a los ojos. Los grandes azules de ella, fueron penetrados por los negros casi inexpresivos de él, indescifrables, y llenos de sentimientos reprimidos. Lentamente se acercó a su cuello, y se dedicó a olerlo profundamente, solo una vez, haciendo que la piel de la fémina se erizase con la acción. Regresó embriagado a la mirada de Bulma, y la encontró un tanto confundida.

-Ve-Vegeta… - Con el ceño fruncido pronunció con dificultad la peliazul, tratando con todo su ser de que el saiya no notara lo agitado de su respiración.

Su sonrisa a la mitad continuó, mientras que mantenían el contacto visual, Bulma comenzó a sentir como Vegeta continuaba de su cuello, un camino hacia el sur de su cuerpo.

Se estremeció por el tacto de la piel caliente sobre su pecho, aún sin llegar a sus senos.

El pitido del teléfono hizo que ambos rompieran el contacto visual, mirando a la fuente del molesto sonido.

Bulma tomó con su mano la de él, y la apartó de su cuerpo. Sin embargo Vegeta, no modifico el lo absoluto su expresión.

-¿Me permites? – Preguntó y se apartó de él. Caminó hacia el teléfono y levantó el tubo. Se giró al colocarlo en su oído, y pudo ver como él seguía allí parado en la misma posición.

-¿Hola?...- Atendió aún con el ceño fruncido. - ¡Yamcha! Yo… si, de acuerdo. – Contestó a su interlocutor bajando la mirada. - mañana nos veremos, si… yo-yo también. – Concluyó y colocó el tubo en su lugar.

Se mantuvo unos segundos en silencio, sintiéndose una basura por las cosas que había estado sintiendo últimamente, esa serie de pensamientos, sensaciones, sentimientos, hicieron que su joven mente se agobiara, si bien no tenía los mismos sentimientos por él, sabía que no se merecía que lo engañe, ni siquiera con el pensamiento. Ya era una mujer adulta y debía darle a la relación la importancia que esta se merecía…

Al levantar la vista se encontró sola en la habitación en penumbras, su vista se entristeció, y miró el rincón el en cual hace unos momentos espiaba, pero no se encontraba allí. ¿Qué habrá querido hacer¿Abusar de ella? O ¿Solo asustarla un poco? Lo más seguro sería mantener un poco la distancia, de lo contrario, en ese tiempo que les restaba a solas, quien sabe que podría ocurrir si lo sacaba de quicio. Y en ese caso, no habría Goku que la salve a tiempo.

-Bulma, es hora de que pongas tus pensamientos en orden…. –

Continuará…

Espero que les haya gustado por que de verdad me esforce, solo espero que me manden review a ver que piensan y si tiene criticas constructivas mejor aún

Una pequeña aclaración, no quiero que piensen que soy homofobica o algo por el estilo, es solo una situacion que tenía ganas de escribir, y creanme que estas cosas pasan U.U' jeje ademas necesitaba mostrar de alguna forma lo superficial que puede ser Bulma, y que dentro de estos año ella tambien crece. Dudo mucho que de un dia para el otro se haya ido lo babosa ¿no:p

desidi contestar los reviews dentro de mis capitulos, ya que vi que varios escritores lo hacen y no puedo contestarles directamente.

Chibi nina: que alegria que entre dentro de tus escritores favoritos!! jaja que bien, muchas gracias. Y te cuento que yo leo hasta los ingredientes del shampoo, asi que no te hagas problema, ya somos dos. El hermano de Sakura si tuvo muchos trabajos, y tenía ganas de meterlo en la historia por que me recuerda un tanto a vegeta, y vos no? Te veo en el proximo cap, espero un beso y suerte!

Sabrina dragonlady: Bueno, Touya es el hermano de Sakura, jeje y trate de hacer caso a lo que se vió, por lo menos en el manga de Sakura card captors, creo que hizo un pequeño cross over en este cap, y muchas gracias por dejarme tu review, se aprecia y aveces se necesita para ver que gusta y que no, veras que soy nueva.

MickyMe: Jaja, los celos son lo que más me gusta de Vegeta, aunque trata de disimularlo si los siente. Y veras que intento con todas mis fuerzas conservar la escencia de Vegeta, y no incluir dialogos o acciones que no serían propias de él. Ya que con esa personalidad este personaje se gano mi corazón, y asi es como nos gusta a todas, por eso quise mostrarlo un tanto animal XD jeje

XimeB: no sabes cuanto aprecio que en cada capitulo me dejes algun review, a pesar de que no opines mucho, jeje en buena onda, me agrada saber que si hay gente que disfruta un poco de lo que escribo. Mmmm el hermano de Sakura... baba... lastima su orientacion sexual no¿? jeje y si, el chocolate es lo mejor que existe xd por lo menos a mi me encanta, y que a él le guste es algo que siempre me imagine.

Elena: Siiiii que más quisiera yo que tenes ese osito (ojos con forma de corazon) jeje espero que te haya gustado el capitulo!! nos veremos despues un beso y gracias por tu review