Gravity Falls Invierno de Misterios

Capítulo 9 La suerte de los Noroeste

Cuando Dipper, Mabel y Mike llegaron a la nueva residencia de Pacífica el frío se manifestaba con nuevas ventiscas. La neblina no les permitía ver a más de cinco metros a la redonda, la única cosa buena que aquello traía era que los autos tampoco eran frecuentes en las calles.

Dipper específicamente buscaba burlas para Pacifica sobre el cambio de ambiente, o tal vez considerar seriamente en revelar el gran secreto del abrazo que tanto la tenía preocupada. De esa manera podría dejar de hablarle…Aunque si Dipper era sincero consigo mismo, realmente le agradaba Pacífica, tal vez no como novia de la manera que todos afirmaran, pero como una buena amiga sí que la veía.

En frente de la antigua residencia de Soos, sin embargo, Dipper tuvo que tragarse sus palabras imaginarias. No solo el lugar que antes solía ser una vieja casa de los suburbios había desaparecido, sino una mansión, mucho más pequeño comparada a la previa, se extendía en el terreno. Aquel lugar parecía haber consumido las otras dos viviendas de los lados y las tres traseras. El color de las paredes era uno tipo crema, más cercano al blanco. Y un tejado de madera oscura que contrastaba mucho. Grandes ventanales se extendían por las plantas superiores e inferiores del lugar. Por no mencionar que la estructura tenía un jardín de entrada con una fuente de un querubín escupiendo agua.

El chico del gorro de leñador presiono lo que parecía ser un timbre eléctrico con un altoparlante. Efectivamente, al presionar el botón este hizo un sonido parecido al de un timbre.

-Identificación.-dijo la maquina con un tono demasiado pomposo para ser un simple contestador.

-Ahm, soy Dipper Pines y ella mi hermana Mabel Pines, y él es Mike.-expresó presentándose junto a su hermana y luego señalando al chico que estaba detrás.

-Los Noroeste no están recibiendo invi…-el hombre tras la contestadora lanzó una risa pretenciosa antes de casi negarles la entrada, pero fue detenido por una voz femenina conocida.

-Wilstorme, ¿Enserio? ¡Te dije que vendrían como a estas horas!-gritó desde el otro lado de la línea Pacífica Noroeste parecía estar reprendiendo a su criado-¡Abre la puerta ahora mismo!

-Vaya, sí que conserva su carácter.-dijo Mabel en tono confidencial a Dipper, para luego reír bobamente.

-Te escuche.-desde el otro lado de la línea Pacífica seguía causando impresión con su voz-¿Quién es ese?-preguntó tal vez señalando a Mike en un monitor que debía tener para ver la entrada.

-El hermano de Melody, la prometida de Soos.-dijo Dipper explicando la situación.

-Medio hermano, mucho gusto.-dio la presentación el chico, sin olvidar recalcar ese importante mensaje.

-Primero me dices que tu hermana y luego te presentas con un desconocido, ¿Qué está mal en tu…?-comenzó a quejarse Pacífica, a lo cual Dipper rodó los ojos y esperó a que terminara.

Un minuto, tal vez dos…No, definitivamente cinco minutos, estuvieron los tres chicos congelándose en vida mientras escuchaban los quejidos de Pacífica, los cuales habían abandonado hace mucho el hecho de invitar a alguien más.

-Pa-c-cífi-ca.-dijo Dipper entrecortadamente por el frío-¿Po-podem-mos pas-s-ar?

Durante un segundo el altoparlante se quedó en silencio, antes de que un suspiro de preocupación fuera lanzado desde el otro lado. Posiblemente Pacífica apenas se diera cuenta del estado de los tres chicos.

Las rejas fueron abiertas y los tres niños atravesaron el patio delantero para finalmente entrar por una puerta de madera de roble grande. En el vestíbulo de la nueva, y más pequeña, mansión Noroeste tenía un vestíbulo con varios paraguas y zapatos para salir, desde tacones hasta botas.

-Hola.-dijo Mabel tratando de sonar amable, ignorando que temblaba de frío-¿Cómo has estado Pacífica?

-Hola, bien.-fue la respuesta simple de Pacífica mientras les dejaba pasar a todos, excepto a Mike.

-Está bien, es inofensivo.-le dijo Dipper intentando fingir estar sorprendido por el lugar-Vaya, ¿Qué tanto hicieron con la casa de…?

-¿Tu amigo?-preguntó Pacífica?-Bueno, hicimos unas remodelaciones, compramos un par de terrenos y…-reía ella-Construimos esta humilde pocilga.-señaló su hogar como si no fuera la gran cosa-La verdad todo se siente bastante pequeño aquí.

-¿Vives en esta mansión?-el hermano de Melody estaba bastante sorprendido por el tamaño del lugar.

-Sí.-expresó la chica emocionada-En fin, vamos por nuestra comida, pizza traída directamente desde Italia.-le dijo Pacífica a lo que el sonido de un microondas desde un par de habitaciones a la distancia pareció desmentir su versión, aunque Dipper y Mabel lo notaron prefirieron no hacer ningún comentario sobre aquello.

Una vez llegaron al gran comedor de la mansión los chicos tomaron asiento mientras un hombre en traje elegante les traía con cierto desagrado el alimento, casi como si considerara inferior.

-Wilstorme, ¿Qué te dije de esa cara cuando haya invitados?-preguntó Pacífica-Discúlpenlo, se toma muy enserio las costumbres de mis padres acerca de… la refinación.

Los chicos tomaron las primeras rebanadas de la pizza que era de pepperoni común. Durante las primeras rebanadas Pacífica se presentó a Mike y viceversa. Así como Mabel y Dipper aprovecharon para contarles un poco como les había ido durante su semestre de estudios que habían pasado fuera del pueblo.

-¿Y cómo te ha ido a ti futura Annie?-preguntó Mabel riendo un poco, a lo que su hermano soltó un avergonzado "¡Mabel!". Pacífica se abstuvo a preguntar porque aquel nombre y siguió hablando.

-Bueno, la verdad todo en el pueblo es muy aburrido, las clases nunca son la gran cosa y… He logrado tener un par de amigos por ahí…-dijo ella volteando de uno a otro lado nerviosa-Lo más interesante que ha llegado a pasar es que mis padres decidieron que pagar por cincuenta mayordomos era un despilfarro de dinero y dejaron solo a uno, su más fiel y leal de todos.

-¿Wilstocor?-preguntó Mabel confundiendo el extraño nombre.

-Ja, sí.-se mofó Pacífica mientras daba otra mordida, se notaba su esfuerzo para no verse maravillada con un sabor tan simple y genial a la vez.

-¿Y no hay fantasmas por aquí?-preguntó Dipper bromeando, a lo cual Pacífica pillo la broma y le acompaño en una risa pretenciosa fingida. Mabel parecía molesta y feliz por ambos lados, por uno, odiaba no entender una broma, por el otro lado, se estaban llevando bien.

-Debes disculpar a mi hermano esta cu-cu de la cabeza con todas esas cosas raras que suelen pasar por aquí.-dijo Mabel amablemente antes de llevarse una mano a un costado de la boca para que su sonido no "llegara" a los oídos de Dipper-Creo que está obsesionado.

-No estoy obsesionado.-replicó Dipper cruzándose de brazos.

-Oh, conociéndote sí que lo estas.-dijo Pacífica ganándose una risa melosa de chica junto con Mabel-Vaya, hace rato que no rio así, la verdad la mansión es muy solitaria…

-Pero dijiste que tenías amigos en la…-dijo Mike, el pobrecito había caído redondito en la historia de Pacífica, cosa que Dipper y Mabel no habían hecho ni por asomo.

-Ahh, claro, pero ellos están con sus familias y haciendo…Cosas de familias…-dijo Pacifica para terminar suspirando algo triste al final y agachándose.

Mabel le dio unas palmadas a Pacífica por la espalda para intentar animarla. Aunque la decepción de Noroeste no tardó en cambiar a una de desconcierto cuando la mesa comenzó a moverse de una extraña manera. Durante un segundo los cuatro chicos se preguntaron qué era lo que estaba ocurriendo hasta que finalmente una extraña luz cubrió encima de la mesa y donde antes estaban las bandejas de plata terminaron apareciendo dos zapatillas blancas.

El dueño de aquellas prendas era un sujeto con una poca cabellera castaña encima de una calva casi total, un traje totalmente gris y una pulsera algo extraña. Sujetaba entre sus manos una cinta métrica que tenía un símbolo de reloj de arena triangular por ambos lados en medio de este. Aunque lo preocupante no era el color de sus prendas, sino el estado de estas, parecían destrozadas, tanto así que su sudadera solo colgaba de un hilo.

-¿Lo ves? ¡No puedes ni comer una pizza sin que algo raro suceda!-le reclamó Mabel molesta de que se arruinara la oportunidad del beso entre Pacífica y Dipper, posiblemente.

-¿Blendín? ¿Qué haces aquí?-preguntó Dipper confundido y preocupado por aquella entrada, aunque Blendín parecía bastante cansado y tomaba aire para poder hablar.

-¿Lo conoces?-preguntó Pacífica confundida.

-Y ahí vamos de nuevo…-dijo Mike preparándose para que algo extraño ocurriese-Creo que tendré que acostumbrarme.

Continuara…

Na.-Una pregunta, ¿Les molesta si hago los capítulos un poco más largos? Aunque sea de 2,000 palabras, talvez, ¿O les parece que con la cantidad de palabras por capítulo basta?

Ahora la pregunta es: ¿Por qué apareció Blendín? ¿Y por qué tiene su ropa hecha jirones? Bueno, la respuesta a eso la tendrán en el siguiente capítulo.

Muchas gracias por leer (el apoyo de este fic no me lo estoy creyendo, que en menos de 10 capítulos llegar a 1,000 vistas…Wow, enserio, gracias), dejen review si les gusto y nos vemos hasta la próxima.