Título: Olor a Jazmines.

Pareja: Lyra y Morty.

Lyra estaba ansiosa. Con Croconaw a sus espaldas, acababan de entrar a la Torre quemada. Le informaron que el líder de gimnasio estaba allí, y ella planeaba retarlo. De lejos, vio una silueta, y se aproximó a ver.

Definitivamente, se trataba del tipo más guapo que vio en su vida.

Rubio, de expresión relajada, ojos oscuros y vestido de violeta (Lo que le daba cierto aire de misterio), Lyra no pudo evitar acercarse más. Era irresistible. El chico oyó sus pasos, y se volvió. Lyra se quedó dura. Era mucho más lindo de cerca. Y olía a Jazmines. Al rubio le llamó la atención Lyra. Castaña, de ojos color miel, esbelta y con expresión inquieta. Pero le preocupó porque estaba en ese lugar tan escalofriante.

Croconaw le dio unos golpecitos a su entrenadora para que le hable al extraño. El Pokémon presentía que no era un mal tipo.

-Eh… yo…-balbuceó Lyra- bueno… busco al líder de gimnasio… me dijeron que… bueno…-Lyra se puso nerviosa la hablar. Aún más cuando el chico esbozó una hermosa sonrisa al pronuncia la palabra "Gimnasio".

-Mi nombre es Morty-se presentó él- y yo soy la persona que buscas.

Lyra lo miró sorprendida. Si la belleza de Morty la seguía distrayendo, no se concentraría en la batalla de gimnasio.

Terminó ganando. Al terminar la batalla, Morty le entregó la medalla, rozando levemente su mano. Lyra sintió una corriente eléctrica en su cuerpo. Pero Morty se despidió con su hermosa sonrisa. A Lyra le hubiese gustado quedarse más tiempo en Ciudad Iris, en el gimnasio, con Morty. Pero sólo tenía cuatro medallas. Debía conseguir las ocho, y ganar la liga Pokémon. Cumpliría su sueño. Por más que Morty sea tan… irresistible, ella quería seguir su sueño.

El tiempo pasó, y Lyra venció al Alto Mando. Antes de irse a Kanto, la entrenadora fue a Ciudad Iris. Pero no vio a Morty por ningún lado. Se sentó a las afueras de la ciudad a descansar, pensando dónde estaría Morty.

Sintió que alguien se acercaba. "Espero que no sea Silver queriendo pelear" pensó ella.

Y entonces, se quedó dura. Tal como unos meses atrás, en la Torre quemada.

Dura al reconocer el rubio que caminaba tranquilamente hacia ella.

Era Morty. Y seguía oliendo a jazmines.

Él sabía que ella logró vencer a Lance. Y le habría gustado felicitarla y darle un regalo, pero no sabía dónde estaba. Ahora, la tenía enfrente. Morty se aproximó hacia ella, arrancó un Jazmín de una planta que había cerca y se lo entregó.

-Felicidades por tu victoria -le dijo. Lyra se ruborizó.

-Es lindo-dijo ella, refiriéndose a la flor.

-Tú lo eres más-susurró Morty espontáneamente.

Lyra no creyó que hubiera alguna persona más ruborizada que ella en esos momentos.