Hola a todos!

Jejejeje, he vuelto mis queridos lectores y antes de cualquier otra cosa quisiera que me respondieran a algo muy importante.

¿Les gustaría que Erza regresara a Fairy Tail en algún momento? Lo que quiero decir es que estuve pensando y diría que ella regresaría a su mundo pero con Gokū acompañándola. ¿Y porqué? Pues porque digamos que regresaría para vivir su última aventura en Fairy Tail a manera de cerrar finalmente ese capítulo de su vida antes de marcharse con Gokū para siempre y dar paso a toda la historia de DBZ. Me gustaría su sincera opinión sobre esto, a decir verdad lo que tengo planeado de los 20 caps. para crear romance y consolidar a nuestra pareja se mantiene, aunque entonces se extendería un poco más si decido incluir esta última aventura que terminaría el ciclo de Erza en el mundo de Fairy Tail para que ella pudiera estar, de cierta forma, libre al lado de Gokū, sin mencionar que podría meterle más romance al Fic. De verdad les agradezco a quienes me den su sincera opinión.

Y bueno, es todo, ahora sólo me queda responder a los reviews anónimos ya que, como sus nombres salen en negro, quiere decir que no tienen cuenta... aún... por lo tanto me disculpo por haberlos hecho tener que esperar a mi respuesta. Si tuvieran cuenta créanme que les hubiera respondido mucho antes.

Itzara: Hahaha ¿Verdad que sí? Odio cuando creo que mis problemas han sido resueltos y ¡BAM! Pero bueno, pasemos a tu review. Primero quiero decirte que no tengo problemas con los reviews largos, a decir verdad es muy reconfortante que el lector se tome la molestia de escribir su opinión del cap. Ahora bien, veamos cómo van las cosas con respecto a Erza que fue controlada. Con respecto a las armaduras, también son mis preferidas, y así se llama la de alas negras, aunque también se le conoce con el nombre de Black Winged Armor. Estoy seguro de que te gustará el cap. Por cierto, espero que Lozato responda tu saludo ;)

Lotus-one: Pues de verdad muchas gracias por el apoyo. A decir verdad Erza también es mi personaje preferido de Fairy Tail y por eso mismo quería escribir un Fic donde se pueda apreciar su verdadero potencial. Porque hay que admitir que en Fairy Tail todo parece demasiado fantasioso con eso de que sacan fuerzas de su amistad y eso. La verdad no me gusta ver una victoria injustificada. Pero bueno, eso no es el punto. Espero te guste el cap. Un saludo!

guy345: ¡Oro puro! ¡Sí señor! Hahahaha, de verdad que me ha subido la moral ¡Eh! Así que gracias :) Ahora, pasando a tu duda sobre Gokū: Pues la verdad es que este es el mismo que todos conocemos, pero la diferencia está en que éste sí llegará a enamorarse realmente de Erza. No cambiaré su esencia, le gustará entrenar y ser más fuerte, así como disfrutará de las peleas, pero también lo veremos ser más cariñoso con su pareja, no será como el canónico pues este Gokū ya está viviendo cosas que el original no. Aunque debo decir que no estoy de acuerdo en que el carácter de Gokū es algo difícil de manejar, la verdad sólo hay que darle el enfoque necesario y ayudarlo a comprenderse mejor, cosa que Erza ya está intentando hacer desde el cap. 6 Aunque responder específicamente a todo lo que significa hacer que Gokū se enamore me llevaría mucho trabajo y no podría explicártelo bien, así que sólo puedo invitarte a que sigas leyendo para verlo por ti mismo ;)

Y bueno, hoy no hay avance porque aún no tengo idea de cuál será el título del sig. cap. xD

Los personajes de DBZ no me pertenecen, son de Akira Toriyama, así como los de FT pertenecen al señor Mashima.

Continuamos!


Todos pensaron que era como si vieran a un muerto en aquellos momentos. Pero la realidad era otra. Se enfrentaban a un demonio, a un demonio que había tomado el control absoluto de una maga que se movió para que la atacaran a ella en lugar de Gokū. A un demonio que en esos momentos se veía con una espantosa sonrisa de satisfacción por todo el poder que le había traído apoderarse de la maga, con una voz que no era de Erza, con un tono profundo y un ligero eco que les causaba una desagradable sensación.

Y sólo les quedaba una opción. Porque en el momento en que se dieron cuenta de que era demasiado tarde, aquel demonio simplemente expulsó una gran cantidad de poder antes de lanzarse contra ellos, soltando un grito de gozo absoluto por lo que significaba el que ahora…

-¡Soy libre!-

-¡Muévanse! ¡Rápido!- gritó el maestro Roshi y todos reaccionaron a sus palabras.

Pero fue tarde.

Krillin recibió una fuerte patada que lo estrelló contra la pared, enterrándolo un poco mientras Yamcha era obligado a soltar a Gokū cuando aquel demonio, o Erza, invocó un arma que voló directamente hacia él, cortándolo ligeramente por encima de su hombro izquierdo.

El Saiyajin terminó apoyado sobre una rodilla en el suelo, viendo agotado cómo era que su amiga se acercaba rápidamente para golpearlo. Nuestro guerrero intentó levantarse, pero las piernas no le respondían y terminó en el suelo, rodando rápidamente hacia un lado para que el brazo de Erza terminara enterrado a un metro de él.

-¡HAAA!- gritó Krillin, disparando su técnica y notando cómo la maga se movía rápidamente hacia el cielo. Krillin se concentró, desviando su Kame Hame Ha para darle a Erza.

Bulma y Lunch se acercaron inmediatamente al guerrero para ayudarlo a levantarse mientras Puar hacia lo mismo con Yamcha al mismo tiempo en que Oolong y el maestro Roshi se sorprendían al ver a ese demonio rodearse por una capa de flamas, reuniéndolas en una palma antes de disparar una gigantesca esfera que colisionaba directamente contra el ataque del rapado, causando un enorme estallido que empujó a todos nuestros amigos.

Sin embargo…

-¡Krillin, cuidado!- avisó Yamcha – ¡Puar, transfórmate!-

El discípulo volteó para poder ver cómo su enemigo estaba detrás de él con una mano recargada con flamas.

Erza estuvo a punto de darle, pero el otro peleador apareció de la nada, empujando la cabeza del rapado para que la mano de Erza pasara por encima suyo mientras Yamcha aprovechaba el momento para darle una fuerte patada en el rostro, alejándola unos metros…

-Gracias Puar- dijo Yamcha cuando terminó de pie al lado de Krillin, aunque se sentía agotado por el esfuerzo que suponía pelear a ese nivel sin sus condiciones físicas óptimas.

-¡Muchachos, vámonos de aquí!- avisó Bulma cuando se veía una nueva nave en donde Oolong ayudaba a Lunch para subir a Gokū mientras el maestro se acercaba a la zona de combate.

-Tenemos que retroceder- dijo el viejo Roshi con seriedad – Ese demonio tiene unos grandes poderes ahora que puede usar la magia de Erza-

-¡No escaparán!- aseguró el demonio – ¡No permitiré que ninguno de ustedes viva! ¡Jamás me encerrarán de nuevo!-

Acto seguido Erza desapareció de la vista de todos y en aquel momento los tres peleadores fueron derribados por unos fuertes golpes en sus espaldas, cada uno apoyó sus manos en el suelo e intentaron levantarse pero la maga no les dio respiro ya que, apenas los golpeó, continuó atacándolos con distintos golpes y patadas antes de reunir poder mágico en ambos brazos y soltar una esfera de rayos que sorprendió a los guerreros.

El estallido hizo temblar al volcán, el cual parecía querer hacer erupción y una vez que los tres peleadores se pusieron de pie, éstos notaron la sonrisa confiada de su enemigo.

-Es muy fuerte- dijo Yamcha.

-No otra opción- respondió el maestro Roshi – Ya que no podemos retroceder, tendremos que atacarla usando todas nuestras fuerzas-

-Pero maestro…- intentaba replicar Krillin – Erza…-

-Esa ya no es Erza- aclaró el maestro – Es el demonio que estaba encerrado en este volcán, ha tomado el control de su cuerpo y ahora sólo quiere causar terror y destrucción por donde pase-

A ninguno de ellos le gustaba cómo sonaba eso, podría ser el enemigo pero no serían capaces de matarla… no pueden hacerle eso a una amiga… y principalmente porque Gokū…

-No hay necesidad de asesinarla- les aclaró el maestro para sorpresa de ambos jóvenes – Lo único que debemos hacer es causarle todo el daño posible a su cuerpo, tenemos que forzarlo a salir de ella y después exterminar a ese demonio-

Tanto Krillin como Yamcha cayeron en cuenta de cuál era el plan que tenía el maestro Roshi. Sí, no tenían que matar a Erza, sólo hacerle ver a ese demonio que su cuerpo ya no le sería de utilidad una vez que ella reciba los daños necesarios. Ese desgraciado sería obligado a salir y entonces todos ellos podrían eliminarlo antes de que busque otro cuerpo.

Pero todavía quedaba la duda de si tendrían las fuerzas necesarias para hacerlo. Cada uno de ellos estaba debilitado gracias a ese maldito veneno que ingirieron hace unos días sin poder recordarlo, sin mencionar aquella bebida tan extraña que resultó ser algo peor para acelerar el efecto.

Ellos saben que si se concentran en usar todas sus energías, podrían combatir a un nivel aceptable. El problema estaba en que ninguno sabía cuánto tiempo resistirían peleando antes de que se quedaran sin las fuerzas necesarias para moverse, por esa razón ninguno de ellos quiso hacer algo así para liberarse de aquellas cadenas ya que no estaban seguros de si lograrían derrotar a todos esos demonios sin pagar un alto precio pues suponían que esos malditos debían ser bastante fuertes.

Una suposición equivocada reconocen ahora, pero de todas formas su número era increíble y de no ser porque aquel demonio comenzó a arrastrarlos a la lava para sacrificarlos y liberarse, cada uno de ellos reconocería que quizá no lo habrían logrado.

-Bulma, ustedes llévense a Gokū- ordenó Yamcha antes de que todos se pusieran en posición de combate – Nosotros nos encargaremos de este sujeto-

La científica asintió, no sin dudar antes pues realmente veía muy complicadas las posibilidades de vencer, pero confiaría en sus amigos.

El demonio se quedó de pie, dándole la espalda a la gran nave amarilla que se elevaba unos metros antes de volar para alejarse.

-No importa que huyan- aseguró con una espeluznante sonrisa – Cuando termine con ustedes, será el turno de esas personas-

El maestro y sus discípulos se pusieron en posición de combate, concentrándose para reunir toda la energía que tenían y ser capaces de derrotar a su enemigo.

-Maestro, ese demonio… no necesita usar las armas de Erza para usar su magia y ni siquiera cambia de armadura- analizó Krillin pues todos ellos también escucharon algunas cosas el día en que la maga le daba a Gokū una explicación y demostración de sus armaduras, aclarando que necesitaba usar sus armas para liberar los ataques mágicos y elementales de cada una pues éstas le servían como catalizador, sin mencionar que ese era su estilo de pelea.

-Eso quiere decir que ese sujeto ha logrado dominar la magia de Erza a la perfección y por eso no tiene la necesidad de invocar armas aunque sea capaz de hacerlo- la ropa del maestro sufrió un ligero temblor y los otros dos comprendieron que se debía a que los músculos del viejo Roshi parecían finalmente reaccionar a la necesidad que había de esforzarse al máximo.

Los músculos de los demás se ensancharon un poco mientras sus serias miradas se posaban sobre el enemigo que todavía sonreía al mismo tiempo en que les hacía una seña para que lo atacaran.

Y de un momento a otro, nuestros amigos comenzaron a pelear.

Krillin corrió rápidamente hacia el demonio, dando un potente puñetazo con su mano izquierda, el cual fue detenido por la palma derecha de una Erza que veía cómo el maestro y Yamcha aprovechaban el momento para atacar desde ambos lados, izquierda y derecha respectivamente.

Erza jaló del rapado para estrellarlo contra el maestro Roshi mientras movía rápidamente su pierna derecha, conectando una certera patada en la mandíbula de Yamcha, elevándolo unos metros antes de lanzarse contra él. Sin embargo, aquel demonio se sorprendió cuando notó que los otros dos lo habían sujetado de sus piernas, impidiéndole alcanzar al peleador que en ese momento le daba un fuerte puñetazo en el rostro antes de recibir una sucesión de golpes en la espalda.

Una patada del maestro en su cabeza terminó alejando al demonio unos metros. Éste se recuperó rápidamente, colocando sus manos en el suelo para impulsarse y retroceder un poco más en el momento en que vio cómo los peleadores volvían a la carga.

Esta vez el demonio respondió lanzándose al ataque también y nuestros guerreros se separaron para atacar desde puntos distintos. Erza se agachó rápidamente, esquivando una patada de Yamcha y golpeando la pierna que éste usaba para sostenerse mientras se giraba rápidamente para bloquear los golpes del maestro.

Yamcha se recuperó y se unió al maestro, incrementando el número de ataques que un demonio sorprendido continuaba bloqueando con cierta dificultad mientras era obligado a retroceder poco a poco, hasta que reaccionó en que faltaba el enano ese.

Krillin golpeó la parte trasera de sus piernas y Erza perdió el equilibrio, pero una de sus manos se movió rápidamente para darle un puñetazo en el estómago, enterrando al rapado en el suelo mientras el demonio usaba ese golpe como un impulso para dar una voltereta, moviendo sus piernas a gran velocidad para conectar contra los rostros de Yamcha y el maestro.

Erza terminó de pie y pateó a Krillin, lanzándolo contra el maestro mientras disparaba una bola de rayos que los tres esquivaron al moverse a un lado o en el caso del maestro dando un salto para ver cómo el enemigo se acercaba volando rápidamente.

En medio del aire el maestro Roshi soltaba algunos quejidos por el esfuerzo que ponía en intentar defenderse de los constantes ataques del demonio. El maestro encontró una abertura y se dispuso a golpear el abdomen del enemigo, pero éste se elevó gracias a su capacidad de vuelo para posicionarse perfectamente arriba de su oponente y darle una fuerte patada en la cabeza.

-¡Maestro!- gritó Krillin antes de notar que el anciano recibía otro fuerte golpe, colisionando de lleno contra el suelo y terminando con varias heridas mientras el demonio se acercaba rápidamente hacia ellos.

-¡Krillin, prepárate!- avisó Yamcha y ambos corrieron hacia Erza.

El demonio extendió una mano y de su palma salió un gran rayo que agrietó el suelo, haciendo al rapado perder el equilibrio mientras aquel ataque mágico terminaba dándole en el centro del pecho, aturdiendo a su cuerpo mientras era empujado por la magia.

Yamcha siguió su camino y comenzó a intercambiar golpes a gran velocidad contra aquel sujeto que parecía ser capaz de leer sus movimientos pues bloqueaba cada ataque del muchacho mientras ganaba terreno.

El maestro se pudo de pie y Krillin, al ver un ligero brillo amarillo detrás de su amigo, sólo dijo…

-¡Yamcha, cuidado, detrás de ti!-

-¡¿Qué?!- el peleador desvió su mirada a tiempo de ver una espada que estuvo a punto de clavársele en la espalda, él se movió hacia un lado para esquivarla pero no evitó un quejido de dolor cuando el arma rotaba en el aire y la punta causaba un corte a lo largo de su abdomen.

Lo siguiente fue ver al demonio posicionarse detrás de Yamcha para patearlo, elevándolo unos metros mientras lo alcanzaba rápidamente y juntaba ambas manos para golpearlo de lleno en dirección a sus amigos.

El maestro y Krillin se acercaron para ayudarlo a terminar de pie en el suelo, sorprendiéndose cuando vieron que la maga tenía unas espadas gemelas que ellos reconocieron de la armadura de la estrella del mañana (Morning Star Armor) Pero su sorpresa era debida a las enormes cargas de magia que veían reunidas en sus manos…

-¡Mueran!-

Un potente estallido resonó en todo el lugar cuando Bulma, Puar, Oolong y Lunch desviaban sus miradas por el vidrio para ver cómo un potente rayo destrozaba una parte del volcán, atravesándolo mientras dicha energía se perdía a lo lejos y la lava empezaba a salir de aquel enorme agujero, en dirección contraria a donde se hallaba la aldea…

-No puede ser- dijo Oolong con temor – Los muchachos…-

-No, ellos no pueden perder- se dijo Puar – Tenemos que volver y ayudarlos-

-Eso no servirá de nada- se lamentó Bulma – Nosotros sólo les estorbaremos en la pelea-

Un quejido de Gokū llamó la atención de todos pues Lunch se encontraba tratando las heridas del guerrero, limpiando la profunda herida de su abdomen.

Nuestro Saiyajin abrió uno de sus ojos y después de unos momentos pudo reconocer que se encontraba en la nave de Bulma, pero también sentía aquella presencia maligna y el de sus amigos, posiblemente peleando.

Gokū intentó levantarse, pero un quejido y una fuerte punzada hicieron que terminara echado otra vez…

-Son-kun, debes descansar- aconsejó la Brief – Ya verás que ellos lo derrotarán-

No, eso no podía ser cierto. El Ki de sus amigos se estaba debilitando y el de su enemigo seguía igual, no iban a poder ganarle, sin mencionar que ellos no estaban en condiciones pues suponía que el veneno los debilitó también.

Una de sus manos se movió, o intentó moverse hacia su esfera, pero su cuerpo no quería responder, sus fuerzas le estaban fallando.

Afortunadamente Puar y Oolong notaron lo que intentaba, por lo que ambos se acercaron para desatar la bolsa de tela y sacar la esfera.

Oolong dejó a un lado la bolsa y le acercó su esfera – Toma, Gokū-

El guerrero no respondió y sólo desvió su mirada para mirar la tela en donde estuvo su esfera, cosa que llamó mucho la atención de Puar, quien la tomó y de un momento a otro se sorprendió al ver caer…

-¡Es una semilla del ermitaño!- dijo con sorpresa.

-¡¿Qué?! ¡¿Una semilla?!- preguntó Bulma – ¡¿Qué esperan?! ¡Dénsela!-

Así lo hizo. Puar le dio la semilla, mas todos se sintieron confundidos cuando vieron al guerrero partir la habichuela con los dientes para comerse sólo la mitad.

Unos segundos pasaron y Gokū se levantó para el alivio de sus amigos. La herida de su abdomen sanó, así como las quemaduras en su espalda. Se puso de pie, guardando la mitad de la semilla en la misma bolsa antes de amarrarla fuertemente a su obi y dejarles la esfera a sus amigos.

-Bulma ¿Qué es lo que pasó?- preguntó el Saiyajin, recibiendo una rápida explicación de lo que ocurría pues él no sabía la razón por la que Erza había cambiado su aspecto y emitía ese Ki maligno – Ya veo, así que eso pasó-

La nave se quedó flotando en el cielo y el vidrio delantero se abrió para dejar salir a un guerrero que llamó a su nube, tomando su báculo antes de subirse a la nube.

-Alejaré al demonio del volcán y ustedes rescatarán a los demás- ese era el plan que todos habían acordado.

-Gokū, ten mucho cuidado- pidieron sus amigos.

-No se preocupen, derrotaré a ese sujeto y rescataré a Erza- aseguró el pelinegro con mucha confianza y Bulma lo miró con una sonrisa.

-¿No dirás 'Mi Erza', Son-kun?-

-¿Mm? ¿A qué te refieres, Bulma?- preguntó confundido.

-Oh, ya veo. No estás enterado de la nueva costumbre de los peleadores de artes marciales- dijo ella con sorpresa antes de volver a sonreír – Pues el maestro Roshi, Krillin y Yamcha me dijeron que cuando un peleador tiene una compañera mujer de entrenamiento, siempre deben de llamarla con el 'Mi'-

-¿En serio?- preguntó Gokū y los otros tres se palmearon el rostro por su ingenuidad – Nunca había escuchado algo así-

-Pero es la verdad, Son-kun- aseguró la Brief – Si no lo haces la estarías insultando como guerrera-

-¿De verdad?- se sorprendió el guerrero y los otros tres estuvieron a punto de gritarle a la científica que no era el momento para eso, pero la sonrisa y respuesta del muchacho sólo los hizo caer de espaldas – Ya veo, entonces sólo debo decirle así ¿Verdad?-

-¡Sí, Son-kun!- sonrió Bulma – ¡Ahora, ve a rescatar a tu Erza!-

La nube emprendió su camino de regreso al volcán, seguido inmediatamente por la nave de Bulma pues se quedarían cerca a esperar que Gokū llevara al demonio a pelear a otro lado y así ellos podrían rescatar a sus amigos.

Y hablando de esos amigos…

El maestro Roshi recibía un potente puñetazo en la cara, sin evitar la mueca de dolor pues una espada de Erza había dado un gran corte en su espalda al mismo tiempo.

Erza desapareció y tanto Yamcha como Krillin se giraron inmediatamente para reunir sus energías, acumulándolas en sus palmas para defenderse de la potente ráfaga de energía mágica que aquel demonio les disparó.

Se sentían cansados, empezaban a ver que no faltaba mucho para llegar al límite. Sus pies patinaron por aquel ardiente suelo mientras ambos soltaban un grito de esfuerzo para finalmente redirigir la energía de regreso.

-Meee… Haaaa Meeee…- decía el maestro cuando Erza esquivó su propio ataque y se descuidó – ¡HAAAA!-

-¡AAAAAHHHHH!- gritó el demonio por la sorpresa al ver aquella potente energía.

Un potente estallido empujó a nuestros guerreros, a excepción del maestro pues éste continuaba manteniendo su técnica, ocasionando que se generara otra explosión más grande que la anterior.

El humo se quedó allí y los tres peleadores se reagruparon en posiciones defensivas pues no habían visto caer al enemigo. Todo el polvo generado desapareció de manera violenta y nuestros amigos no pudieron evitar la enorme sorpresa al ver que ese demonio todavía se mantenía a flote, sólo que sus brazos tenían dos enormes paneles defensivos que ellos reconocían…

-Esa es la defensa de la armadura de adamantio- se sorprendió Yamcha y acto seguido todos ellos no evitaron que sus ceños se fruncieran, debieron haberlo esperado.

-Estuvieron muy cerca, casi me atrapan- sonrió el demonio – Pero es una verdadera lástima para ustedes que este cuerpo tenga tantas habilidades-

-Ese maldito- siseó Krillin.

Nuestros guerreros estaban agotados, sus cuerpos tenían muchas heridas por la pelea, profundos cortes causados por aquellas espadas que aparecían de un momento a otro, sumados a su constante consumo de energías para seguir peleando. No quedaba mucho tiempo antes de quedarse sin fuerzas.

-¡Ahora es mi turno!-dijo el enemigo, saliendo disparado hacia ellos mientras una gran cantidad de espadas se materializaban a su lado antes de que éstas también se movieran para atacar a los tres peleadores.

Krillin, Yamcha y el maestro comenzaron a moverse para intercambiar golpes contra aquel demonio, y aunque la superaban en número, todas esas espadas flotando y moviéndose rápidamente a sus lados nos les permitía pelear cómodamente pues de un momento a otro recibían grandes cortes, rasgando sus ropas y obligándolos a sangrar poco a poco.

-¡Vamos, vamos! ¡¿Eso es todo?!- preguntó de manera arrogante – ¡Sólo son escoria! ¡Hahahahaha!-

Las espadas se movieron a mayor velocidad y nuestros guerreros se vieron obligados a retroceder pues se debilitaban conforme pasaban los segundos. Pero aquel demonio no tenía intención de dejarlos descansar.

El maestro terminó de rodillas cuando una de aquellas espadas cortó por detrás de sus muslos, impidiéndole moverse antes de que Erza conectara una rápida sucesión de golpes y patadas.

-¡Maestro!- se alarmó Krillin y junto a Yamcha corrieron a ayudar.

-¡No estorben!- un potente rayo les cortó el camino a ambos muchachos y éstos dieron un veloz salto para retroceder, soltando unos quejidos cuando las espadas de Erza causaron más cortes en la zona de sus costillas.

En ese momento los dos se percataron de que la maga iba hacia ellos con una espada en cada mano, soltando dos potentes tajos de magia concentrada que ambos esquivaron al moverse a distintos lados.

Pero separarse era una mala idea.

Erza se movió a gran velocidad, a demasiada pues ninguno pudo verla y entendían que usaba la habilidad de su armadura más veloz.

Yamcha no tuvo de otra más que acercarse para atacar, pero fue rápidamente esquivado mientras las espadas flotantes salían disparadas hacia él, obligándolo a moverse con las fuerzas que le quedaban para no ser atravesado.

Y el que tuvo que combatir mano a espada… fue Krillin.

El rapado esquivó una patada de Erza, listo para contraatacar de no ser porque sintió una fuerte punzada en su brazo derecho, percatándose así de que un arma se le había clavado allí mismo. Cuando volteó su mirada fue muy tarde, el enemigo ya había conectado un potente puñetazo en su mandíbula, golpeándolo cada vez más y más cuando Yamcha se acercaba para ayudar.

-¡Sōkidan!-

Yamcha había llegado al límite, así que sólo concluyó en usar lo que le quedaban de energías en una técnica más.

Krillin fue enterrado de un golpe en el suelo mientras Erza se elevaba para esquivar aquella esfera de energía, volando rápidamente en distintas direcciones y percatándose de que dicha técnica parecía ser capaz de seguirlo a la perfección.

El maestro Roshi estaba agotado, sólo miraba con enorme seriedad al enemigo mantenerse volando al mismo tiempo en que su discípulo hacía un gran esfuerzo para ponerse de pie una vez más.

Pero eso ya no servía de nada, se habían quedado sin fuerzas y todos los daños que el demonio les hizo simplemente empeoraban su estado cada vez más.

Razón por la que el Sōkidan de Yamcha parecía reducirse de tamaño ligeramente y el demonio sonrió al notarlo, deteniéndose en medio del cielo para reunir una gran cantidad de poder mágico en una mano y terminar devolviéndoles el ataque con un solo golpe.

En aquel momento los guerreros se sorprendieron cuando Gokū apareció de la nada y mandó a volar la energía de una patada.

-¡Gokū!- se animó Krillin al ver a su amigo de pie como si nada – ¡¿Cómo es que te recuperaste?!-

-Después se los explicaré- prometió el guerrero – Primero tengo que derrotar a ese sujeto-

-Gokū, escucha- dijo el maestro – Erza ha sido poseída por ese demonio. Tienes que debilitar su cuerpo para obligarlo a salir y derrotarlo antes de que sea demasiado tarde-

El Saiyajin asintió a sus palabras mientras dicho enemigo se quedaba a flote, mirando con seriedad al guerrero que intervino.

"No entiendo qué ocurre. Ese sujeto no debería ser capaz de moverse después de haberse comido todo ese veneno" era extraño para el demonio "Pero eso no importa ahora, debo debilitarlo para usar su cuerpo ya que este ha sufrido daños y su energía se va acabando"

El guerrero dio unos grandes saltos para alejarse de allí, subiendo hasta la cima del volcán y viendo que su enemigo lo seguía inmediatamente. Gokū terminó de pie en el borde, mirando seriamente el cuerpo de su compañera a unos cuantos metros.

-Miren, allá está- dijo Lunch y todos divisaron al guerrero a punto de combatir mientras la nube voladora estaba al lado de la nave con el báculo sagrado.

-Vamos, Son-kun, derrótalo-

-¡Erza, no te dejes controlar!- gritó el Saiyajin, pero a cambio sólo recibió una oscura carcajada antes de que una espada saliera disparada hacia él.

Gokū se movió hacia la izquierda, esquivando el ataque y agachándose inmediatamente para esquivar una patada de su enemigo, contraatacando con un fuerte puñetazo en la mandíbula para obligar a retroceder a un demonio sorprendido por la fuerza de su contrincante. Era completamente distinto al resto.

-¡AAAAHHHHH!- gritaba el guerrero al correr a gran velocidad para darle un puñetazo, el cual fue bloqueado con una palma mientras una espada aparecía detrás de Gokū, quien aprovechó que su enemigo lo sostenía para deslizarse por entre sus piernas, esquivando el tajo y soltándose del agarre de Erza para pegarle con la planta de los pies en la espalda.

Gokū se giró inmediatamente para atacar de nuevo, pero fue recibido con un estallido de energía mágica, saliendo del humo con algunas heridas mientras el demonio volaba a gran velocidad hacia él.

Un intercambio de golpes a gran velocidad comenzó y nuestros amigos en la nave miraban impresionados el nivel de pelea antes de reaccionar al notar que el Saiyajin retrocedía poco a poco…

-¡Gokū, no te des por vencido!- animaron Oolong y Puar.

El guerrero seguía retrocediendo unos pasos más y el demonio sonreía con confianza, conectando una fuerte patada en la mandíbula de Gokū para alejarlo un poco más antes de invocar una espada a espaldas del guerrero mientras Erza volvía a la carga.

Gokū esquivó el puñetazo de su oponente antes de mover rápidamente una de sus manos para detener la espada de Erza, tomándola de la empuñadura para pegarle con ésta al abdomen de su compañera, causándole mucho dolor.

-¡Maldito!- vociferó el enemigo, recargando sus brazos con magia para soltar una enorme onda expansiva de flamas que Gokū esquivó con un gran salto, recibiendo entonces un fuerte golpe que lo estrelló contra el suelo.

Más disparos, esta vez de rayos y Gokū los esquivaba todos a gran velocidad, bajando del volcán rápidamente para alejarse cada vez más en dirección a la aldea mientras el demonio lo seguía inmediatamente.

-Son-kun ya se lo llevó. Es nuestra oportunidad- dijo Bulma y la nave inmediatamente se acercó para ir a auxiliar a sus amigos.

Luego de unos momentos nuestros guerreros eran atendidos y metidos en la nave, la cual despegó inmediatamente pues Bulma todavía aclaraba que el volcán parecía realmente querer hacer erupción.

-Ya veo- dijo Yamcha – Así que Gokū aún tenía una semilla del ermitaño-

-Si se ha curado por completo, es posible que pueda eliminar a ese demonio sin ningún problema- era lo que había dicho el maestro Roshi.

-Yo no diría que está curado- interrumpió Bulma – No sabemos si las semillas del ermitaño pueden eliminar venenos, sólo que es capaz de curar heridas-

Eso era verdad. Ninguno sabía si Gokū estaba realmente en óptimas condiciones pues nunca antes alguno de ellos estuvo envenenado y se comió una semilla para intentar sanar.

-Si la semilla no es capaz de exterminar el veneno, eso quiere decir que aún sigue dentro de Son-kun-

Y eso significaba que los síntomas volverían a presentarse, Gokū volvería a debilitarse poco a poco, o tal vez sería más rápido de lo que pensaban pues el Saiyajin había tomado aquel elixir que aceleró el proceso.

Pero ahora no podían hacer nada, sólo esperar porque se estuvieran equivocando y que Gokū no tuviera problemas para derrotar a su enemigo.

-¿Hacia dónde se fueron?- preguntó un Krillin agotado.

-Ambos están peleando en la aldea- respondió Lunch y la nave inmediatamente comenzó su camino hacia dicho lugar.

Nuestro guerrero seguía corriendo a gran velocidad, esquivando todas esas explosiones que eran causadas por la magia de Erza cuando finalmente llegaron a la aldea. El demonio descendió de los cielos a gran velocidad, moviéndose en picada directamente hacia un Gokū que sonreía al esquivarlo con un salto hacia atrás.

Nuevamente el enemigo volvió a la carga y ambos combatientes comenzaron a golpearse rápidamente, mas Gokū tiene mayor experiencia y habilidad que Erza en el combate cuerpo a cuerpo y su ventaja se hizo visible en cuestión de segundos pues aunque aquel demonio sepa pelear, el cuerpo de la maga no estaba tan acostumbrado a pelear a ese nivel.

Al menos, no sin armas.

Tiene que conseguir ese cuerpo, según lo que el demonio podía leer en la mente de la maga, ese muchacho era una de las personas más fuertes que conocía y le serviría como un perfecto contenedor. Cuando lo encerraron perdió todos sus poderes y por esa razón necesitaba consumir almas humanas, para recuperar las fuerzas que estuvo perdiendo, aunque debido a la lejanía de la aldea su poder apenas y se recuperaba lentamente, afortunadamente su esencia era capaz de salir de allí, pero no valía la pena pues si adoptaba su forma real sería demasiado débil.

Sólo le quedaba seguir consumiendo las almas que sus súbditos podían conseguir o esperar a que alguien poderoso llegara para tomar el control de su cuerpo. Iba a tomar a ese muchacho, pero la mujer intervino. No se quejaba, nunca antes había tenido tanto poder, pero ahora su oponente era alguien más fuerte que la humana que controlaba y era necesario controlarlo.

Aquel demonio retrocedió, usando la experiencia en combate de Erza mientras invocaba un par de espadas para volver a pelear nuevamente.

Gokū se alejó otra vez y en ese momento los demás finalmente llegaban para ver a su amigo pelear.

-¡Gokū, tú puedes!- animaron los muchachos con enorme confianza pues notaban que ese demonio estaba desconcertado.

¿Y cómo no estarlo si estaba rodeado por 20 Gokūs?

"¿Qué técnica es esta?" se veía impresionado "¿Qué es lo que ese sujeto está haciendo?"

Un golpe en su espalda desequilibró al demonio, quien volteó para contraatacar pero entonces sólo sintió cómo es que Gokū lo atacaba nuevamente, esta vez en su hombro izquierdo. Desconcertándolo cada vez más y más pues sólo veía aquellas imágenes y sentía los constantes ataques del guerrero.

El cuerpo de la maga se debilitaba por todos esos golpes, por lo que el demonio decidió atacarlos a todos al mismo tiempo, sacando una onda expansiva de flamas que pasó a través de cada imagen, desconcertándolo más antes de notar que el muchacho estaba en el aire.

Gokū aterrizó rápidamente, esquivando un par de espadazos y unos rayos mágicos para deslizarse por el suelo, pateando las piernas de la maga para desequilibrar su cuerpo y ser capaz de golpearlo rápidamente, alejándolo unos metros.

El demonio retrocedió por esos daños, y al darse cuenta otra vez estaba rodeado por todas esas imágenes.

"No, esto no puede estar pasando" frunció el ceño "La humana debe tener algún recuerdo"

Y es debido a que la energía demoniaca de sus súbditos creaba la ilusión de repetir el día, por lo que ese demonio era capaz de ver en la mente de Erza lo que ella había vivido esos días aunque no sea capaz de recordarlo.

Dentro de sí, aquel demonio había encerrado la consciencia de la pelirroja en otra zona para impedirle ser un estorbo ya que, al no estar en su forma original, su control sobre ese cuerpo no era total y es posible que, si se distrajera o si sufría demasiados daños, ella recobrara el sentido.

Ese muchacho era fuerte y su habilidad para pelar era impresionante, pero él tenía la ventaja de que era capaz de usar todas las armas de esa humana.

"No, si sigo usando su habilidad para controlar las espadas con su mente, será mayor la probabilidad de que la humana despierte"

Pero si no usaba esa habilidad, sus probabilidades de derrotar al peleador se veían reducidas.

Algo debía haber en la mente de la maga que pueda ayudarlo.

"Sentir la presencia…" analizó al ver los recuerdos de la humana sobre aquella práctica donde el guerrero revelaba algo que a ella le parecía interesante.

No, nada de eso le importaba. Eso era una estupidez. Lo único que tenía que hacer era atacarlo y debilitarlo para después usar su cuerpo.

Gokū seguía confundiéndolo con el Zanzōken, esperando el momento adecuado para atacarlo y acertar un buen golpe ya que debía forzarlo a salir del cuerpo de Erza. Su ceño se frunció cuando sintió unas extrañas punzadas en todo el cuerpo, algo estaba mal.

-¡BASTA!- gruñó el enemigo, invocando una increíble cantidad de armas a su alrededor para sorpresa de un Gokū que dejó su técnica a un lado para colocarse en posición de defensa, reaccionando cuando todas esas armas salían disparadas hacia él.

El Saiyajin se movió por todas partes, pero el número de espadas era impresionante y le costaba trabajo evitar que dichas armas terminaran cortándolo.

En un momento determinad Gokū sintió que una de sus piernas le falló y casi es atravesado de no ser porque apoyó rápidamente sus manos en el suelo para impulsarse para esquivar el ataque.

-¡Erza, ya basta!- gritó el guerrero antes de lanzarse al ataque y chocar antebrazos con el enemigo – ¡No dejes que te controlen!-

-¡Ella ya no existe!-

Gokū se agachó, esquivando un tajo para después cubrirse con ambos brazos al ver que no era capaz de moverse y ese sujeto iba a darle una patada. Tal vez la fuerza de su enemigo se había incrementado, o quizá él se había debilitado, pero Gokū recibió de lleno esa patada pues dicho ataque había atravesado su defensa, mandándolo a volar.

-¡Cuidado!- gritaron los demás al ver todas esas espadas salir disparadas hacia un guerrero que no fue capaz de esquivarlas.

-¡AAAAHHHH!- soltó un grito ya que su cuerpo entero se llenó de distintos cortes, pasando a través de sus ropas y obligándolo a sangrar por varias partes. Gokū cayó de espaldas en el suelo, algo estaba mal, su cuerpo empezaba a reaccionar más lentamente y debía hacer algo.

Otra espada iba directo a su cabeza, y en aquel momento entrecerró los ojos, giró rápido hacia la derecha y se movió de manera que la espada pasó a milímetros de su espalda, cortando la parte superior de su gi y la mitad de su pesada camiseta.

El peleador se levantó y la otra mitad cayó al suelo en un estruendo antes de que él se quitara las muñequeras rápidamente mientras se lanzaba nuevamente al ataque.

El demonio detuvo la pierna izquierda de Gokū, sujetándolo con fuerza del tobillo mientras se disponía a dar un tajo con la espada que controló mentalmente, pero el Saiyajin colocó una mano en la cabeza del enemigo, usándolo como impulso para levantarse un poco y esquivar el tajo, pateándolo con su pierna libre para dañarlo y, gracias a que el demonio no soltó su tobillo, quitarse una de sus pesadas botas.

Ese golpe en el rostro fue doloroso y el enemigo se tomó la cara mientras Gokū aprovechaba el momento y terminaba quitándose la otra bota, saliendo disparado para conectar una rápida sucesión de puñetazos y patadas bajo la animada mirada de sus amigos.

-¡Eso es, Gokū! ¡Sigue así!- animó Krillin.

-¡Muy bien, Gokū! ¡Un ataque más y seguramente lo derrotarás!- sonrió Yamcha.

El demonio no podía hacer nada, la velocidad del muchacho era demasiada y era una suerte que la armadura que traía redujera el daño de todos esos golpes, o de lo contrario reconoce que seguramente ya estaría derrotado.

-¡Déjala ir!- gruñó el guerrero, mandándolo hacia el cielo de una patada y dando un veloz salto para alcanzarlo.

Estuvo a punto de llamar un arma, pero el demonio finalmente se decidió. No más espadas, la consciencia de la humana había reaccionado a toda la energía mágica que significaba el usar las habilidades de sus armaduras y seguir utilizando su poder mágico para pelear, seguramente pronto despertaría.

Pero no había porqué preocuparse. Sólo debía seguir peleando contra ese sujeto, notaba que poco a poco se agotaba realmente y además el humano no parecía complacido con la idea de herir a su amiga. Sí, pronto ese muchacho no tendría más fuerzas y podría cambiar de contenedor.

Sólo una última exploración a la mente de la humana.

"A ese humano…" sonrió el enemigo "…le falta práctica en su técnica de vuelo"

Gokū se sorprendió cuando aquel demonio esquivó su puñetazo elevándose rápidamente para posicionarse arriba de él y dispararle una enorme ráfaga de magia a gran velocidad.

-¡Haaa!- exclamó el Saiyajin al concentrar su Ki en una palma y soltar una onda expansiva para intentar desviar el ataque, mas no pudo esquivar el agarre de Erza, que sujetaba fuertemente el rostro del guerrero mientras aceleraba en picada hacia el suelo.

Un estallido de tierra sorprendió a nuestros amigos y acto seguido vieron dos puntos alejarse rápidamente mientras chocaban cada cierto tiempo.

-Gokū…- susurraron los guerreros.

El Saiyajin corría rápidamente al lado de su oponente antes de que ambos volvieran a golpearse, los dos retrocedieron un poco pero la pierna izquierda de Gokū falló y el guerrero no pudo lanzarse al ataque como sí hizo su contrincante.

Fuertes puñetazos daban de lleno en el rostro de un guerrero que finalmente pudo responder al inclinarse hacia atrás, apoyándose en sus manos para impulsarse y golpear el rostro de su enemigo con ambos pies, alejándolo antes de ponerse de pie y resbalar debido a un golpe del enemigo.

Gokū dio un par de giros para caer de pie, agachándose rápidamente para evitar una patada y después sostener esa misma pierna con ambas manos para comenzar a girar a gran velocidad, lanzando con fuerza a su enemigo contra las paredes de las cabañas a las que habían llegado.

Nuestro guerrero respiró de manera agitada, se sentía cada vez más cansado, lo que era extraño para él pues conoce sus límites y estaba seguro de que todavía le faltaba para llegar a éstos.

A menos que…

"La semilla" pensó al finalmente darse cuenta. La semilla no había eliminado esa cosa venenosa que la anciana le dio para debilitarlo, le devolvió sus fuerzas pero ahora volvía a debilitarse.

El demonio aún no salía de los escombros que habían generado su choque contra las paredes.

Gokū miró su obi, allí estaba la bolsa de tela y la mitad restante de la última semilla del ermitaño.

-No… No me la comeré- se dijo a sí mismo, tenía que terminar la pelea cuanto antes, quién sabe cuánto le faltaba para quedarse sin fuerzas otra vez.

El guerrero devolvió su mirada al frente y se puso en posición cuando el enemigo finalmente salía de todas esas paredes destrozadas.

Su cuerpo entero estaba lleno de heridas y a pesar de aquella armadura se sentía realmente débil pues el daño que recibía su contenedor él lo percibía a la perfección. Había recibido demasiados daños, pero el muchacho también se veía agotado, ya no faltaba mucho, sólo un poco más de esfuerzo y tendría un nuevo cuerpo.

-¡Me las pagarás!- aseguró el demonio antes de moverse, pero una extraña sensación hizo que se quedara de pie allí, sintiendo a sus fuerzas fallarles – No… no puede ser…-

El enemigo emitió un pequeño grito antes de tomarse el abdomen, retrocediendo para la sorpresa de un Gokū que no entendía lo que pasaba.

-¿Qué le ocurre?- susurró el Saiyajin sin perder su posición pues podría tratarse de una trampa.

-¡AAAAHHHHH!- el enemigo cayó al suelo y se veía haciendo un gran esfuerzo para intentar levantarse – ¡NOOOO!-

¡No! El cuerpo de la maga estaba reaccionando a su energía. ¡Está intentando expulsarlo!

"No puede ser…" pensó mientras soltaba sus gruñidos "He recibido demasiados daños… y toda la energía que he estado usando… No…"

Había ocurrido. El constante uso de su magia la había despertado.

Erza, desde el interior de su propia mente, estaba concentrándose para reunir esa energía maligna y expulsarla de sí.

-¡ESTE CUERPO ES MÍO! ¡ME PERTENECE!-

Gokū no entendía, pero un ligero presentimiento o reacción suya le aclaró las cosas.

-¡Ese es el Ki de Erza!- se sorprendió el guerrero.

-¡NOOOO! ¡NO INTERFIERAS!- ordenó el demonio y Erza sintió cómo la volvían a encerrar en aquella zona tan oscura.

"¡Jamás!" respondió ella, haciendo otro esfuerzo para ser capaz de ver las cosas en el exterior "¡Gokū!"

Allí estaba el muchacho, lleno de heridas y cortes de los cuales salía un poco de sangre, así como sus ropas desgastadas dejaban en claro que había estado peleando contra ese demonio para liberarla después de que ella lo protegiera.

-¡Erza! ¡No te des por vencida!- animó Gokū.

-¡CÁLLATE!- una bola de fuego salió disparada hacia el guerrero y éste lo esquivó rápidamente mientras la maga se quedaba sorprendida por ver a ese demonio usar su magia sin necesidad de concentrarla en sus armas – ¡NO DEJARÉ QUE ME QUITES ESTE CUERPO! ¡ES MÍO!-

La maga emitió un grito dentro de sí, algo andaba mal y sintió un inmenso dolor por lo que significaba el que la energía demoniaca estuviera atacándola para eliminarla.

-¡Gokū!- gritó y el guerrero sonrió, esa era la voz de su amiga – ¡Tienes que derrotarlo, rápido!-

-¡No más interferencias! ¡La eliminaré y así yo…! ¡Uagh!-

El enemigo no terminó sus palabras pues Gokū había vuelto a la carga para atacarlo rápidamente.

El demonio respondió también y ambos intercambiaron golpes bajo la mirada de una maga que no podía creer el que su compañero pudiera pelear pues recordaba que estaba demasiado débil y Krillin le había aclarado que ya no había semillas del ermitaño.

La pelea era igualada. No, no lo era. Gokū ya tenía la ventaja a pesar de que se estuviera debilitando debido a que el hecho de que la consciencia de Erza estuviera allí le hacía imposible al demonio pelear, se distraía demasiado y sólo se ganaba unos fuertes golpes por parte de Gokū.

Con una patada más el demonio terminó en el suelo, sintiendo a su contenedor revelarse pues le impedía moverse.

-¡Maldicióooon!- gruñó y un par de espadas fueron invocadas rápidamente antes de que éstas fueran lanzadas hacia el pelador que las esquivó para golpear con fuerza el abdomen, rompiendo la armadura y dándole de lleno a un demonio que se quedaba de rodillas.

Sin embargo, no hubo tiempo para eso pues inmediatamente sintió una fuerte patada en su mandíbula, saliendo disparado hacia los cielos.

El enemigo giró allí arriba, reuniendo poder mágico para dispararlo pero la intervención de la maga le impidió moverse, por lo que no fue capaz de evitar que Gokū lo mandara directo hacia el suelo con otro fuerte golpe.

-¡YA BASTA!-

"¡Maldición!" gruñó la maga, atada por completo con aquellas líneas de neblina que terminaron pegándola a una especie de pared, consumiéndola poco a poco.

No podía hacer nada, no podía oponer resistencia porque el cuerpo le dolía demasiado debido a que, aunque ese maldito lo controlara, Gokū había estado golpeándola a ella también.

Los constantes ataques eran demasiado para el enemigo, éste ya no podía más. Estaba demasiado herido, el contenedor no quería responder a sus órdenes y sólo le hacía imposible seguir peleando. Maldita humana.

¡No! ¡Unos simples humanos no lo derrotarán!

Un estallido de magia mandó a volar a Gokū, hiriéndolo y dejándolo tirado en el suelo antes de que nuestro guerrero se recuperara. Otra vez sintió esas punzadas y su vista se hizo borrosa, Gokū sacudió la cabeza para ver si mejoraba un poco.

-Tengo que derrotar rápido a ese sujeto-

Por su parte, el enemigo se encontraba gruñendo por el malestar que le causaba el que esa estúpida humana todavía siguiera resistiéndose.

No quería hacerlo pero no tenía otra opción para poder conseguir ese nuevo contenedor. No importaba que arriesgara su existencia, no iba a permitir que esas basuras se estén burlando de él.

-¡SE ACABÓ!- gritó el demonio y una potente onda expansiva salió de su cuerpo, golpeando a un Gokū sorprendido que sintió cómo la energía de su enemigo se incrementó – ¡ESTE CUERPO YA NO ME SIRVE! ¡ME DESHARÉ DE ÉL!-

-¡¿Qué dijiste?!-

Los vientos soplaron con fuerza y, dentro de sí, Erza emitió un alarido desgarrador al sentir que le estaban arrancando algo desde lo más profundo de su ser.

-¡¿Qu-Qué está pasando?!- se preguntaron los guerreros mientras la nave se mecía violentamente.

El cuerpo de la maga comenzó a temblar mientras aquella neblina aparecía nuevamente, la armadura se agrietaba y el enemigo comenzaba a brillar mientras Gokū veía cómo es que una especie de sombra elástica intentaba desprenderse de Erza.

Esos cabellos volvieron a su tonalidad escarlata y su piel recuperaba el tono natural, mas la preocupación en el guerrero fue total cuando la escuchó gritar de dolor…

-¡GOKUUUUŪ!- llamó con desesperación y nuestro guerrero corrió inmediatamente en su auxilio, atacando aquella sombra que parecía adquirir brazos.

Fue en vano, la energía desprendida sólo le causó graves quemaduras al Saiyajin, golpeándolo y estrellándolo contra una cabaña.

El brillo desapareció y todavía se veía a aquella neblina reunirse y combinarse con aquella sombra, la cual abrió una enorme boca rojiza con grandes colmillos mientras un alarido de dolor hacía a Gokū salir de los escombros.

-¡ERZA!- gritó al lanzarse nuevamente.

En aquel momento la sombra finalmente se desprendió por completo de Titania, dejándola en el suelo mientras el enemigo a unos metros de ella soltaba una oscura carcajada y Gokū se quedaba de pie por la sorpresa.

-¡HAHAHAHAHA!- reía emocionado – ¡TODO SU PODER ES MÍO! ¡HAHAHAHAHAHA!-

Ese demonio sólo era la misma armadura llena de grietas, mas en lugar de cuerpo, esa neblina extraña parecía haber tomado su lugar junto a esos resplandecientes ojos rojos.

La maga abrió unos de sus ojos, y el Saiyajin se sintió extrañamente aliviado al ver que no había muerto. Sin embargo es desconcertante ver a ese enemigo con la armadura de Erza, así como ella misma no entendía lo que pasaba.

-¡¿Qué fue lo que hiciste?!- exigió saber el guerrero.

-Ya que su cuerpo ha recibido demasiados golpes, me es inútil ahora- respondió ese espectro – Por lo tanto, he decidido arrancarle todo el poder que le queda para pelear, pero no he sido tan tonto para eliminarla ya que cuando consiga tu cuerpo consumiré su alma y estaré más cerca de volver a mi forma original-

El muchacho se movió y terminó en medio de su enemigo y su compañera.

-¡Jamás lograrás quitarme mi cuerpo!- aseguró Gokū – ¡Y ya no le harás daño a mis amigos!-

"Gokū…" pensó la maga, pidiendo porque su compañero venciera y no sufriera ningún daño.

-No sé cómo te recuperaste del veneno. Pero no lo has eliminado de tu cuerpo, después de haber estado peleando te encuentras débil y ya no tienes las fuerzas suficientes para derrotarme- aclaró el enemigo, su victoria estaba asegurada.

El Saiyajin sonrió – ¡Entonces es una suerte que ya no tenga que contenerme!-

-¡¿Qué?!-

-¡Por tu culpa tuve que atacarla!-

En ese momento Erza se sorprendió por completo al ver esa mirada tan enojada en Gokū.

-¡Te haré pagar por lo que le hiciste a mi Erza!-

Gokū desapareció y de la nada aquel espectro maligno ya soltaba su quejido de dolor por el potente golpe que recibía. No importa que su aspecto fuera el de neblina, ese sujeto en realidad se había vuelto energía pura con armadura.

Una energía palpable y tangible que hizo enojar a Gokū.

No, no podía hacer nada para defenderse. El demonio sólo podía seguir recibiendo golpes y más golpes, cada uno con una enorme fuerza que dejaba en claro que Gokū realmente se había contenido, aunque ahora estaba realmente débil pues el veneno seguía haciéndole mal.

"No, no puede ser que esto me esté pasando" estaba incrédulo por recibir una paliza "Soy el más poderoso, soy la encarnación de la maldad ¡ESTO NO ES POSIBLE!"

Un par de puñetazos y el espectro sólo seguía retrocediendo por las constantes patadas que Gokū le daba sin descanso, dañándolo gravemente conforme pasaban los segundos bajo la mirada de sus demás amigos, quienes ya celebraban la victoria de su amigo Gokū mientras Erza…

Erza… eh… bueno…

-Mi Erza…- decía una maga más roja que su cabello – Gokū dijo 'Mi Erza'-

Debido a que ese desgraciado demonio había indagado en su mente y principalmente en esos recuerdos de los días que se repitieron, Erza ahora recuerda perfectamente todo lo que había pasado antes.

Lo que significa que Erza recuerda la verdad que halló el primer día cuando se llevó a Gokū porque se había enojado por ese asunto del matrimonio.

Pero si Gokū dijo 'Mi Erza'…

¿Eso quería decir que era correspondida? ¿Entonces ya eran pareja? ¿O todavía no? ¿Había que decirle al otro cómo se sentían antes de empezar a salir? No, eso ya no le parecía necesario a Titania en este momento. Gokū ya dijo que ella era de él, así como ella recordó con vergüenza que hoy mismo dijo 'Mi Gokū'… dos veces…

¿Pero y si a lo mejor Gokū había aprovechado ese momento para declarársele? Bueno el muchacho era osado, así que sí se esperaría algo así por parte de él. ¿Entonces todavía no serían pareja hasta que ella le responda?

La maga enrojeció pues se sentía avergonzada con la simple idea de mirarlo a los ojos y decirle que ella también lo quería. No, nada de eso, no había nada de malo en ser honesta con Gokū, se sentiría segura cuando vea al muchacho sonreír alegre porque Erza Scarlet le corresponde.

¿Y qué vendría después? Pues eso era obvio para ella: Un beso. Una cita. Entrenamiento. Encontrar Fairy Tail e invitarlo a quedarse a su lado. Más besos. Más citas. Más entrenamientos y emocionantes aventuras a su lado. Un anillo. Una hermosa boda. Una romántica luna de miel. Un lindo bebé. Una familia feliz. Una familia aún más feliz por el segundo bebé. Y una todavía más feliz por el tercero.

Esto… mejor dejamos a Erza y sus planes para el futuro mientras volvemos a la pelea…

La paliza continuaba y aunque ese demonio intentaba contraatacar con los poderes que le robó a Erza, Gokū simplemente esquivaba cada ataque para hacer temblar a su enemigo. A un enemigo que en ese momento se elevaba para reunir poder mágico y disparar varias ráfagas que el Saiyajin esquivaba antes de saltar y llamar a su nube para moverse hasta los cielos, dando un veloz brinco para llegar con el demonio para golpearlo de lleno en la cabeza con el codo.

Un estallido de tierra ocurrió y el espectro salió del humo con un par de espadas, dando un veloz tajo con cada una para después sorprenderse al ver al muchacho bloquear sus ataques con su báculo sagrado.

"No, no puede ser posible" pensó desconcertado "Esa arma es…"

Erza salió de su ensoñación para ver a su… eehhmm… pareja… pelear usando su báculo, sin evitar olvidar la vergüenza para que una sonrisa aparezca en su rostro al ver que sus enseñanzas valieron la pena.

No sólo porque Gokū se mantenía en posición correcta para bloquear y contraatacar al sostenerlo mientras daba unos pasos para robarle terreno al enemigo y golpearlo en la cabeza, sino también porque aplicaba su sugerencia de sujetar su arma por el centro para desviar el ataque del demonio, usando su báculo después como una distracción de ataque a la cabeza, obligando al enemigo a moverse y dejando su defensa descuidada para que el muchacho acelerara el movimiento del báculo en dirección al suelo, enterrándolo y usándolo como soporte para dar una rápida y efectiva sucesión de patadas que terminaron por desequilibrar al enemigo.

Y después dejaba allí el báculo para salir disparado contra el demonio, conectando veloces puñetazos por toda la anatomía del enemigo, golpeando su abdomen para elevarlo, siguiéndolo con un gran salto para golpearlo con fuerza y enterrarlo en el suelo mientras él seguía en el aire.

Erza sonrió – Dejando así el momento perfecto para…-

-¡Kaaa Meee…Haaaa Meeee…! ¡HAAAA!-

Toda la energía estaba reunida en las manos de Gokū, quien soltaba un enorme disparo de Ki concentrado a gran velocidad para el terror del enemigo…

-¡NOOOOO! ¡NO PUEDE SEEEEERRRR!- y el ataque dio en el blanco - ¡AAAAAAAAHHHHHH!-

Una gigantesca explosión ocurrió, seguida de una potente onda expansiva que empujó con fuerza la nave de nuestros amigos, así como mandaba a volar a la pelirroja que en ese momento no contaba con las fuerzas necesarias para haberse movido.

Mas sentir que chocaba con algo suave, y al mismo tiempo bastante firme, hizo a Erza girar su rostro…

Allí estaba ella, entre los brazos de Gokū mientras los vientos se calmaban y la tranquilidad regresaba al lugar.

-¡Viva! ¡Lo logró!- celebraron los demás en la nave – ¡Gokū derrotó al demonio!-

El maestro Roshi sonrió con aprobación – Este muchacho siempre nos sorprende-

-Vamos a ayudarlos- sugirió Bulma con una sonrisa animada mientras su nave comenzaba a moverse otra vez. Aunque se detuvo otra vez y todos preguntaron la razón, a lo que Bulma sonrió de manera coqueta – Mejor hay que darles un momento de privacidad-

Y allí en el campo de batalla…

Erza estaba en silencio, sólo miraba fijamente los ojos del guerrero que le daba una sonrisa de alegría y confianza. Ambos se quedaron allí sin hacer otra cosa que no fuera devolverle la mirada a su compañero, hasta que después de un momento más Gokū finalmente la bajó, dejándola de pie aunque ella se tambaleó ligeramente, seguida por un guerrero que terminó de rodillas.

-¡Gokū!- se alarmó ella, arrodillándose también para mirarlo preocupada – ¿Qué te ocurre? ¿Estás bien?-

La verdad es que, con ese último Kame Hame Ha, Gokū realmente había gastado casi todas las energías que le quedaban, por lo que ahora estaba seguro de que pronto volvería a estar como antes pues el veneno sigue debilitándolo.

-Estoy bien- aseguró sin perder su tranquila sonrisa – Erza ¿Tú estás bien?-

Una pelea difícil, unas profundas heridas y cortes, su cuerpo entero lleno de moretones, sus ropas desgastadas y lo primero que hacía era preguntarle si ella estaba bien.

Nuestro guerrero se sorprendió al sentir que ella lo estrechó en brazos.

-Sí, estoy bien, gracias a ti- respondió mientras una sonrisa de alivio se apoderaba de ella.

Pero la sensación de que todo esto había sido su culpa no la dejaba tranquila, se había desesperado por ayudarlo, se había desesperado por evitar que lo atacaran y el demonio se terminó apoderando de ella, haciéndole tanto daño a su querido Gokū.

¿Su querido Gokū?

Sí, porque Erza no lo niega y sabe que no tiene sentido hacerlo.

-Gokū…- llamó ella al separarse y mirarlo a los ojos – Perdóname…-

-¿Mm?- la miró confundido – ¿Por qué?-

Erza agachó la mirada -Por mi culpa ese demonio se apoderó de mí y los ataqué a todos ustedes. Me desesperé cuando estuviste en peligro, no quería que algo malo te pasara y por no haberme mantenido tranquila ahora estás herido. Todo ha sido mi culpa. Perdóname, por favor-

No recibió respuesta y Erza se sintió mal pues no culparía al muchacho de reclamarle todo lo que había pasado, porque esa era la verdad, mas ella no se ocultaría y recibiría toda la responsabilidad como la digna maga que es.

Levantó el rostro esperando la desaprobación en su compañero.

Pero ver una sonrisa en el rostro de Gokū la descolocó por completo.

-Tú nunca le harías algo malo a tus amigos- le recordó el Saiyajin.

Y Erza se quedó sin palabras por ver esa mirada tan cálida en su guerrero, él sabía que sus intenciones fueron nobles, él sabía que ella no quería que nada de eso pasara, así como sabía que Erza habría peleado por el bien de los demás al igual que él acababa de hacer.

Pero… esa aprobación…

-Todo está bien- sonrió el guerrero.

-¡No, nada está bien!- contradijo ella con enojo – ¡¿Por qué no estás enojado?! ¡Los metí en problemas a todos y casi los mato! ¡¿Por qué sonríes como si nada hubiera pasado?! ¡¿En qué demonios estás pensando?!-

Gokū fue derribado, quedando sentado mientras la maga se inclinaba sobre él, escondiendo la cabeza en su pecho mientras seguía recriminándole el que no debería tomar todo tan a la ligera.

-¡Es mi culpa! ¡¿Por qué dices eso?! ¡¿Por qué dices que todo está bien?!-

Titania finalmente se alejó y nuestro guerrero pudo ver todas esas lágrimas de coraje en el rostro de su compañera.

A Gokū no le gusta ver a sus amigos llorar, por lo que Erza se sorprendía cuando el muchacho le limpiaba las lágrimas con suma tranquilidad, sin perder su expresión animada.

-Gokū…. ¿Por qué?- Erza no lo entendía - ¿No estás enojado?-

Y el guerrero le dio una enorme sonrisa – ¡Claro que no, Erza! ¡Tú me salvaste! ¿Recuerdas? En esa piedra extraña no podía moverme y tú viniste a ayudarme aunque estabas débil, incluso Bulma me dijo que me habías protegido de ese demonio. ¡Gracias!-

No, no lo creía. ¿Le agradecía? ¡¿Después de todo lo que pasó, le agradecía?!

-Además, si ese demonio se hubiera quedado con mi cuerpo, tú también me habrías salvado- aseguró el Saiyajin con una sonrisa que sólo hacía preguntarse a la maga cómo era posible que existiera alguien como él, tan puro, tan inocente, amigable, humilde y a la vez tan poderoso.

"No cabe duda" sonrió con ternura "Mi Gokū es muy extraño"

Gokū otra vez se sorprendió cuando Erza lo abrazó, pero no le molestaba, era una sensación cálida bastante diferente a lo que él alguna vez recordaba, como aquella felicidad que sintió cuando volvió a ver a su abuelito. No, esta era diferente, era más de un sentimiento de satisfacción que él no podía comprender.

No entendía y quería saber si tal vez su compañera pudiera ayudarlo. Se separaron ligeramente y sus rostros quedaron a escasos centímetros, sus miradas estaban conectadas y un extraño cosquilleo se esparció por el cuerpo de la maga.

-Erza…- llamó con un susurro.

-¿Sí, Gokū?- preguntó en un hilo de voz.

Era la hora.

Nuestro guerrero desvió la mirada ligeramente y antes que cualquier otra cosa dijo…

-¡Cuidado!-

Erza volteó y de la nada ya veía la espada que ese demonio había lanzado directo hacia ella, por suerte Gokū la había empujado a tiempo mientras se levantaba.

La espada pasó de largo al lado del obi de Gokū cuando éste se lanzó al ataque con las pocas fuerzas que le quedaban.

La maga entonces notó algo en el suelo.

Una bolsa de tela rota.

-Es una semilla- dijo sorprendida – Es sólo la mitad, entonces Gokū tenía una guardada en caso de emergencia-

Lo mejor es comérsela ahora y ayudarlo a exterminar a ese desgraciado enemigo pues notaba claramente que su compañero ya no podría pelear más tiempo.

El demonio invocó una gran cantidad de espadas y Gokū las esquivó todas antes de atacarlo, mas ver la sonrisa del enemigo dejaba en claro que él no era su objetivo.

-¡Erza!- gritó el Saiyajin y la maga apenas se había metido la semilla a la boca.

-¡MUERE!-

Las espadas dieron en el blanco. Era demasiado tarde.

O tal vez no…

-¡No!- gritó Krillin.

-¡No puede ser! ¡Gokū!- se alarmaron los demás.

-¡Son-kun!-

Erza no sentía nada, era extraño, estaba segura de que debería estar herida. Pero nada de eso pasaba… ¿Qué es lo que…?

-¡Ugh! ¡Ggh! Er…za…-

La maga estaba espantada al abrir sus ojos, su Gokū se había lanzado a cubrirla con su propio cuerpo y todas esas espadas estaban clavadas en distintas zonas, sus piernas, sus brazos, sus manos…

Pero lo peor era aquella arma que atravesaba por completo su hombro izquierdo y estaba a escasos centímetros del cuello de Erza.

Titania tragó la semilla y Gokū le sonrió, o eso esperaba pues su vista era borrosa y no veía nada.

El demonio sonrió – Maldición, ese humano se metió en medio, pero ya ha sido derrotado-

Eso era vedad, con ese último esfuerzo, Gokū finalmente se había quedado sin más fuerzas.

Por lo que sólo le quedaba una esperanza.

-Tú puedes… Erza…- animó antes de caer hacia un lado completamente inconsciente.

-¡No! ¡Son-kun!-

-¡Maldición, no puede ser!- gritaro Krillin y Yamcha mientras Oolong y Puar miraban con temor a su amigo derrotado.

-Muy bien, el humano ha sido vencido. Ahora sólo debo tomar su cuerpo y… ¿Mmm?-

-¿Qué es eso?- se preguntaron los muchachos en la nave.

Un extraño resplandor dorado llamó su atención y todos reaccionaron.

-¡Esa es la magia de Erza!-

-Ya veo- sonrió el enemigo – Así que aún te quedaba algo de poder-

Los cabellos de la maga se mecían, así como sus pantalones rojos con aquellas flamas amarillas en la base de éstos, mientras una espada llegaba a su mano, usando su magia para desmaterializar las espadas que Gokū tenía clavadas antes de dar un par de pasos más.

El demonio sonrió con confianza, esa humana no tenía el poder suficiente para derrotarlo.

Pero la verdad es otra.

Se había comido la mitad restante de la semilla, por lo que todo su poder mágico regresó al máximo, así como su cuerpo había sanado por completo aunque el veneno comience de nuevo a debilitarla lentamente.

Y su silencio sólo dejaba en claro lo que iba a ocurrir.

-¡Vamos, pelea! ¡Te derrotaré como a ese estúpido humano!-

Ese sería su último error.

Porque todos saben que no se debe provocar a la maga más fuerte de Fairy Tail. Porque se había aprovechado de su cuerpo para atacar a sus amigos y a ese muchacho tan especial para ella.

Porque se atrevió a herir a su Gokū.

Y que el demonio se prepare para su última batalla.

Porque aquí está Titania.