Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece y mi cerebro no maquina ideas tan buenas como para hacer este fantástico fic, cuya idea íntegramente le pertenece a ZaKai.

-

-

Future Memories (Recuerdos Futuros)

Capítulo Nueve

-

Lost (Perdido)

-

-

Mientras Trisha bajaba las escaleras, escuchó dos gritos en voz alta, algo que se rompía, luego una sarta de maldiciones y malas palabras. Se detuvo y se puso a escuchar por cerca de un minuto los gritos de Ed y Edward que iban de aquí para allá, y sonrió tristemente. A pesar de su terquedad y carácter, Edward realmente era un buen muchacho, y por el sonido de sus gritos, no había cambiado mucho en esas áreas cuando había crecido.

Cuando llegó al final de las escaleras, Trisha escuchó una voz profunda que decía, "Realmente no entiendo cómo alguien tan pequeño pudiera llegar a hacer un desorden tan grande como éste, Fullmetal."

Lo dicho fue seguido de rabietas y maldiciones por parte de ambos chicos.

Su sonrisa decayó ligeramente al pensar en lo de la noche anterior. ¿Cómo podría hacerles frente? Sin importar lo que Ed había dicho que sentía, Trisha aún no aprobaba la relación de su hijo con ese hombre. Los adolescentes se enamoraban y dejaban de estar enamorados muy fácilmente como para creer que esos sentimientos eran concretos. El hombre sin duda también debía saber eso.

Además… a ella no se le había escapado ese parpadeo y shock en el rostro del Coronel cuando Ed había mencionado la palabra 'amor'.

Suspirando, Trisha continuó su camino hacia la cocina. Ella simplemente no sabía qué pensar…

Cuando la castaña mujer llegó a la entrada de la cocina se detuvo sorprendida. Los dos militares estaban parados al frente y al costado suyo mirando hacia la mesa. En el área de la cocina estaban sus dos… tres… hijos. Los dos pequeños estaban completamente cubiertos de harina, mientras sólo las botas de Ed estaban blancas. Un gran tazón para mezclar yacía en el piso, y había harina esparcida por todas partes.

Alphonse estaba parado sobre una silla cerca de la cocina, golpeando suavemente con un tenedor a algo dentro de la sartén; probablemente el tocino que ella olía… El menor de sus hijos estaba observando a Ed y Edward con una mirada de sufrimiento y leve vergüenza.

Los dos rubios estaban apuntando con sus dedos hacia el Coronel y estaban furiosos acerca de… algo… ella ni siquiera podía entender las palabras con ambos hablando a la vez. Era lindo ver las mismas expresiones en ambos. A pesar de los años de diferencia sus lenguajes corporales eran los mismos.

"¿Qué está pasando aquí?" Gritó Trisha en alta voz para que se le pudiera escuchar por sobre la conmoción.

Los dos rubios detuvieron su rabieta al instante, se pararon derechos y dijeron inocentemente, "Nada." Por un momento, ellos se quedaron así, luego Edward miró a Ed, y Ed miró a Edward con una mirada de sorpresa tan cómica que hizo reír a Trisha.

Era bueno reírse luego de todos los cargados pensamientos y sentimientos que había experimentado.

Instantáneamente, Alphonse estaba lejos de la silla y corriendo hacia ella. El menor la rodeó con sus brazos cubiertos de harina y sollozó, "¿Ahora ya estás bien mami?"

Ante eso, la expresión de ella se tornó triste. Miró hacia abajo y dio pequeños golpecitos al cabello polvoriento de Alphonse. Poco después, Edward también la estaba abrazando. Ella se arrodilló y puso sus brazos alrededor de los niños. "Ahora ya estoy bien," mintió. Nada estaba bien en estos momentos, pero sus pequeños no necesitaban preocuparse por ello.

Ella deshizo el abrazo y miró hacia sus preocupados rostros. "¿Me estaban haciendo el desayuno?" Ello trajo una sonrisa a ambos rostros y los abrazó de nuevo. "Soy la mamá más afortunada de todo el mundo."

Edward retrocedió y miró hacia el piso. "Ibamos a hacer panqueques… pero derramamos lo último que quedaba de harina…"

"Bueno, no nos preocupemos de ello. Ustedes frieron el tocino. ¿Por qué no me dejan batir algunos huevos…?"

-------------------

"¿Usted llamó a mi hijo, 'Fullmetal'…?" preguntó Trisha, rompiendo el silencio reinante en la mesa.

El Coronel la miró sorprendido. "Uh… sí, lo hice." Su respuesta fue corta y al grano, pero ella supuso que no lo podía culpar de ello dado lo que había sucedido la noche anterior. El hombre había estado evitando su mirada toda la mañana.

"¿Por qué?"

"Bueno…" su voz se detuvo cuando lanzó una mirada hacia los dos niños quienes estaban escuchando atentamente.

"Okay niños, vayan a lavarse," dijo Trisha y hubo una ronda de 'aaaaahhhh mamaaaa', pero al final ella hizo que se fueran prometiéndoles que si se lavaban en ese instante, ella los dejaría jugar afuera en vez de limpiar el desastre que más temprano habían hecho.

"A cada Alquimista Estatal se le otorga un segundo nombre. El mío es 'Fuego', el de Ed es 'Fullmetal'." Explicó el Coronel luego que los niños se habían ido.

¿Fullmetal?

A ella no le gustaba.

Eso sonada demasiado… fuerte… demasiado tosco.

Trisha entrecerró los ojos y dijo, "¿Por qué 'Fullmetal'?"

El hombre le dio una rápida mirada a Ed, luego a ella. "Realmente no creo estar en posición de decírcelo," dijo evitando su mirada. El Coronel se levantó, tomó su plato y se dirigió hacia el fregadero. "Dejaré que Ed se lo explique."

Ella había tratado de ser lo más civilizada posible con los dos militares mientras sus dos pequeños habían estado en la habitación, pero ahora que ya no estaban, dijo fríamente, "Ya que los militares son tan serviciales para con el pueblo, estoy segura que no les importará limpiar todo este desorden."

Los dos hombres se miraron por un momento antes que el mayor de los dos dijera en voz baja, "Por supuesto…"

Ella casi había querido que ellos se rehusaran para que así pudiera descargar algo de su frustración con ellos. De alguna forma, era un poco injusto tenerlos a los dos limpiando, pero ella quería… necesitaba… hablar con su hijo. Además, sus sentimientos de rencor para con esos hombres la ayudaban a no sentirse culpable con lo que les había pedido.

Trisha tornó su mirada hacia su hijo adolescente mientras éste golpeaba perezosamente los restos de su desayuno. Sus ojos se levantaron a mirar a los de ella, luego los desvió hacia otra dirección.

Ella podía entenderlo.

Ella también se encontraba nerviosa…

"Cariño…" empezó la castaña, "Yo… yo lamento lo de anoche. ¿Podemos seguir con nuestra conversación?" Ella lo lamentaba, lamentaba haber perdido el control de sus emociones, pero no lamentaba haber golpeado a ese hombre; no lamentaba haber tratado de proteger a su hijo…

"Okay…" dijo el muchacho con tono nada contento.

Su mirada revoloteó hacia los dos hombres que estaban limpiando. Notaba que lo hacían muy lenta y silenciosamente. Sin duda ambos estaban interesados en escuchar la conversación. Se debatió entre si ella y Ed debieran salir o no. Acaso salir a dar un paseo o algo por el estilo. Al final se decidió por permanecer en la mesa. ¿Y qué si los hombres escuchaban? Si ella requería gritarles nuevamente al menos los tendría a la mano.

Y no era que el mayor de los dos no supiera lo que Ed fuera a decir ¿no es cierto? Al menos ella suponía que el Coronel sabría lo que diría Ed. Trisha supuso que todo esto era injusto para el Mayor que no había hecho nada malo… todavía… pero en fin, él estaba atrapado en este fuego cruzado.

La castaña agarró su taza y la mantuvo entre sus manos. Era más fácil mirar a la taza que a él…

"¿Por cuánto tiempo has sido un Alquimista Estatal?" susurró nerviosamente.

Cuando no recibió una respuesta inmediata, Trisha levantó su mirada para ver que él la estaba mirando con indecisión. Como si no estuviera seguro de lo que le diría, luego él dijo, "Yo aprobé los exámenes poco tiempo después de mi duodécimo cumpleaños…"

"¡Qué!" exclamó en voz alta. Ella había esperado un año a lo sumo pero… "¿Desde que tenías doce años?" Ya era bastante difícil creer que los militares pudieran permitir que un muchacho de quince años ingresara a sus filas ¡pero uno de doce años!

El asintió y raspó su tenedor contra el plato.

"Pero… ¿Cómo ocurrió eso? Me refiero a…" ella se contenía las lágrimas con dificultad. "¿Cómo lo permitieron?.. ¿Por qué yo lo permití…?" Su voz se sobreparó cuando recordó algo que había pensando más temprano. "Ed…" dijo con apuro. "¿Qué pasó con Alphonse?"

La mirada de pánico en su rostro hizo que su corazón se desplomara. "¿A qué te refieres…?" él preguntó en un angustioso susurro.

"El no se unió a los militares ¿no es cierto?" ella se forzó a preguntar.

Cuando el alivio inundó las facciones del muchacho, Tisha no sabía si debía estar aliviada o preocupada.

"No, él no se unió. El quería, pero el Coronel habló con él para que no lo hiciera."

Trisha le echó una mirada al Coronel luego la devolvió hacia Ed. Bueno… al menos eso era algo que el hombre había hecho bien… Pero eso trajo un nuevo grupo de preguntas. ¿Por qué el hombre los había introducido a la milicia?.. ¿Por qué trató de hablar con ellos para no involucrarlos? O… ¿Era que sólo trató de hablar con Alphonse para no involucrarlo? Y si eso había sido así, entonces ¿Por qué no lo hizo con Edward?

"¿Pero no habló contigo?" preguntó lentamente.

El negó con la cabeza.

"¿Por qué?" ella podía escuchar temblar su voz y tragó saliva, intentando mantener su voz lo más neutral posible.

El adolescente recorrió un dedo enguantado por el borde del plato, y dijo, "Yo quería hacerlo… yo… yo necesitaba hacerlo."

"Pero… ¿Por qué?" Preguntó Trisha y no pudo esconder la angustia en su voz.

"Porque, tengo que encontrar algo que perdí…" replicó, su voz empezando a temblar.

"¿Qué?.. ¿Qué fue lo que perdiste para que valiera la pena encadenarte a los militares?"

Por un momento él mantuvo su mirada en el plato, luego levantó su cabeza lentamente y la miró con húmedos ojos dorados. Cuando habló, Trisha pudo escuchar la angustia y dolor en cada palabra.

"Yo… yo perdí… mamá… yo perdí…" se detuvo, tragó saliva, y con una solitaria lágrima rodando por su atormentado rostro, dijo en un tembloroso susurro, "Yo perdí a Al…."

Trisha simplemente se lo quedó mirando con silenciosa incredulidad.

Su piel sentía fríos hormigueos.

¿Había perdido a Alphonse?

Pero… ¿Acaso Ed no había dicho que acababa de ver a su hermano justo antes de venir aquí?

Ella no sabía qué decir. Se sentía asombrada más allá de las palabras. Edward había perdido a su hermano menor…

Luego todas las preguntas llegaron atropelladamente a su cabeza como un maremoto. Ella trataba de contenerlas, pero todos los 'cómo' y 'por qué' eran como copos de nieve que desaparecían cuando ella trataba de cogerlos.

Ed tragó saliva y cuando volvió a hablar su voz se rompía levemente. "Mamá… por favor… por favor no te molestes…"

¿Molestarse?

¿Que no se moleste?

Ella estaba demasiado conmocionada como para estar molesta.

"Edward…" dijo temblorosa, luego se detuvo. Trisha quería entender esto bien; quería permanecer en control de sus emociones. No sólo por su bien, sino también por el de su hijo. "Yo… yo sólo… ¿cómo?.. ¿Qué pasó? Yo… tú dijiste… tú dijiste que acababas de verlo antes de venir aquí…"

Trisha se detuvo y recorrió una mano sobre sus ojos enrojecidos. Ella quería llorar, y su pecho le dolía por el dolor que estaba soportando. "Yo simplemente no sé Ed. No sé qué preguntar, o por dónde empezar." Un pequeño sollozo salió de ella. "Yo ni siquiera sé si quiero saber… pero… sí quiero. Por favor dime."

Ella retiró la mano de sus ojos, y miró hacia las doradas orbes que silenciosamente le imploraban a las suyas que no lo obligara a hablar.

"Quiero saber Ed. Quiero saberlo todo. No te reprimas." Trisha dijo en un gran respiro. Le tomó todo lo que había en su interior para decirlo, pero continuó. "Todo. No te guardes nada."


Nota de la Traductora: Muchas gracias a todos los lectores que han llegado hasta aquí y a todos los que han dejado review.

Y… tengan listos sus regalos, ya que en el próximo capítulo de hecho los van a necesitar

-

¡Hasta el próximo viernes!

-