Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien! Bueno, siguiendo con las actualizaciones, aquí les traigo un nuevo capítulo. Y como siempre quiero agradecerles por leer mi historia y por dejar sus comentarios. Ya se los dije, pero creo que no hace mal repetirlo, cada uno de sus reviews, cada uno que agrega a la historia a sus favoritos, me hacen muy pero muy feliz. Así que... GRACIAS!

Sin más, los dejo con el cap!

Un besito

lu


De noticias y celebraciones

-Gracias por venir Remus -Dijo suavemente Lily, se la notaba nerviosa y un poco triste.

-Sabes que lo hago con gusto -Volvió a repetir él -¿Segura que estás bien?

-Sí... Es solo... -Respiró hondo, hacía días que llevaba dándole vueltas al asunto y no lograba decidirse cómo era que se sentía. Eran miles de emociones revolucionándose en su interior y la tenían loca.

-¿Todo bien con James? -Remus sabía que su amigo solía pasarse con las bromas, y a veces parecía que realmente no se percataba de los tiempos que estaban viviendo, pero solo lo parecía. Lupin no conocía a nadie más decidido a luchar en esa guerra que James -Se que el otro día te molestaste porque él insistió en juntarse con Canuto, Colagusano y conmigo. No la pasó bien, Sirius lo molestó toda la noche por eso.

Una sonrisa asomó en el rostro de Lily y por un minuto sus ojos brillaron como no lo hacían en mucho tiempo. Esos cuatro seguirían siendo adolescentes por el resto de sus vidas. Y las cosas no parecían cambiar nunca. Aún luego de tantos años era Remus quien venía para arreglar los errores de James, excusándolo, y era Sirius quien fastidiaba a James por ser tan... -¿Cómo lo había llamado la última vez?- Pensó sonriendo -¡Ah sí, pollerudo!-. Pero esta vez James no había hecho nada, incluso si se había enojado por esa salida ya no importaba. Como muchas otras cosas, ya no importaban. El día de ayer había tenido que llorar una vez más por una amiga. Parecía que los nombres no dejarían de tallarse nunca en esas frías piedras de mármol.

-Ey... -Llamó su atención Remus, pasando su mano por su hombro, intentando animarla -¿Qué sucede?

-Estoy embarazada -Soltó junto a unas lágrima traicioneras.

Lupin dejó caer su mano. Y las palabras de su amiga, de la mujer de su mejor amigo, resonaron una y otra vez en su mente. Lily estaba embarazada, estaba esperando un hijo de James. Y aunque la noticia era fantástica, comprendía a Evans. Con las cosas como estaban, con James viajando de un lado a otro, con las noticias del Profeta, con la muerte a la vuelta de la esquina... ¿Un bebé? Sin embargo, su mente lo traicionó y viajó muchos años atrás.

-¿Puedes dejar de fastidiar con Evans? -Preguntó molesto Canuto sin dejar de observar la revista que tenía en sus manos.

-No fastidies -Contestó James igual de molesto, su vista clavada un poco más allá donde Lily leía un libro a la orilla del lago.

-¿Y si intentases invitarla como corresponde? -Preguntó Remus, estaba cansado de la misma discusión una y otra vez.

-¡Ya lo he hecho! -Se quejó Cornamenta sin perderse el delicado gesto de Lily al acomodar su cabello detrás de su oreja.

-Lamento informarte que gritar por todos lados que será la futura madre de tus hijos no es invitarla a salir -James rodó los ojos.

-Cuando mis hijos o hijas saquen sus ojos, su cabello y mi irresistible encanto, -Dijo sonriendo -No quiero a sus hijas o hijos atosigándolos -Peter rió escandalosamente y Sirius simplemente le arrojó la revista a la cara.

El tema de sus hijos con Lily era algo con lo que James los había molestado durante sus últimos años en Hogwarts. Dos niños y una niña. Una niña, un niño y otra niña. Cinco niños, cinco niñas... Le daba igual, solo los quería de ella. O eso siempre había dicho. Y estaba seguro que James seguía pensando igual, pero el mundo mágico -y lamentablemente el no mágico también- no estaba para traer un niño. Lily era miembro activo de la Orden, y aunque dejase de serlo los mortífagos no la dejarían en paz. James sería incapaz de alejarse mucho tiempo de ella. No era bueno, eso era seguro pero... Un bebé. Y una sonrisa de dibujó en su rostro.

Finalmente dejó de pensar y abrazó a su amiga. Las lágrimas seguían cayendo gruesamente por su rostro. Sus ojos verdes flameaban entre la tristeza y la alegría, pero no importaba. Estaban en guerra y quizás un poco de amor no sería malo. Quizás de ahí en adelante todo mejoraría.

-¡Felicitaciones! -Lily sonrió y se enjuagó las lágrimas. No por nada había llamado a Remus, su paz y tranquilidad siempre le ayudaban. Le hacían ordenar sus prioridades, la hacían tranquilizarse.

-James aún no sabe nada... -Dijo sin borrar la sonrisa de su rostro -Le diré en cuanto venga, ¿quieres quedarte a cenar? Estoy segura que a James le encantará.

-Mejor los dejo solos, después me cuentas cómo reaccionó -Lily asintió y segundos después observó a su amigo desaparecer.

Y con él también desaparecieron las inseguridades y los temores. Y Lily se sintió tonta, estúpida por haberse sentido de ese modo. Un bebé... Pensó con una sonrisa en sus labios, tendría un bebé. Un pedacito de James en su interior, un hijo de los dos. Y volvió a llorar, esta vez pura y exclusivamente de felicidad. Y comenzó a pensar y a imaginar cómo sería, un niño corriendo por la casa, sus muecas y risas inundando los ambientes. Y llevó sus manos a su aún plano vientre y no pudo más que desear que James regresase pronto. Quería decirle, quería contarle.

Un ¡Paff! Y James apareció en el jardín, un segundo y Lily estaba sobre él. Abrazándolo, colgándose de su cuello, besándolo con ansias, transmitiéndole todo su amor. Y James respondió, sabiendo que probablemente habría miles de razones por las que su esposa pudiese estar comportándose de ese modo, algunas espectaculares otras no tanto, pero en el segundo que sus labios se conectaron no importó nada más. Se olvidó por completo del ataque que habían recibido ese día con Sirius y se concentró en atender las demandantes manos de Lily que ya comenzaban a aflojarle la túnica.

-Te amo –Le susurró al oído, de una manera tan intensa que a James se le aflojaron las piernas. Y, haciéndose de todo su auto control, se separó un poco de ella, solo para observar el verde de sus ojos. Verde que ese día brillaba de una manera especial –Estoy embarazada... –Le dijo y James se paralizó.

¿La había escuchado bien? ¿Sería una broma? ¿Estaría bien? Y miles de preguntas más fueron surgiendo en su mente, una y luego otra, al mismo tiempo que una sonrisa se iba apoderando de su rostro. Al mismo tiempo que sus manos iban jugando con el cuerpo de Lily, rozando todo lo que estaba a su alcance hasta que llegó allí, a su vientre. Y lo acarició con ternura, con amor y devoción. Sería padre, él y Lily tendrían un bebé.

-Te amo –Le dijo mientras la ayudaba a quitarse definitivamente la túnica –Vamos a dentro –Le pidió, dándose cuenta que el patio delantero no era probablemente el mejor lugar para hacer aquello.

Y Fueron directamente a su dormitorio, donde James le pidió a Lily que le explicase y recordase cómo era que habían hecho a su bebé. Y donde entre beso y beso, entre caricia y caricia, se demostraron una vez más cuanto se amaban. Y allí, en la intimidad, donde disfrutaron de la noticia de su hijo, no importó la guerra, no importó el miedo, solo ellos, solo los tres.


Bien ustedes me dirán qué les pareció. Yo solo les informo que pasado mañana, o sea el viernes, estaré subiendo un nuevo capítulo.

Muchas gracias y espero sus comentarios!

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